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COMUNIDADES INDIGENAS - REGIÓN ORINOQUIA

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on 30 October 2015

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COMUNIDADES INDÍGENAS - REGIÓN ORINOQUÍA
A la llegada de los conquistadores europeos, los Llanos estaban habitados por varios grupos étnicos que aprovecharon al máximo sus ecosistemas.
En poco tiempo este complejo mapa cultural cambió debido a la conquista, la esclavitud y años más tarde a la violencia partidista iniciada en los años cuarenta.
Las investigaciones sobre los grupos étnicos de la Orinoquia colombiana, han identificado 9 grupos étnicos como los más destacados: Achagua, Amorua, Betoye, Chiricoa, Guayabero, Hitnu, Kuiba, Saliba, Sikuani.
Es un pueblo indígena, que hasta el siglo XVIII habitó en la cuenca de los ríos Casanare, Meta y Apure y del que actualmente sobreviven la comunidad del resguardo de Umapo, en el municipio colombiano de Puerto López y algunas familias en "La Hermosa" (Casanare).
Los Achagua fueron el pueblo más numeroso de los Llanos del Orinoco y se sabe que su población a la llegada de los europeos superaba las 30 mil personas. Sus poblados articulaban una amplia red comercial, que poseía una moneda propia, las sartas de conchas quiripa.
Muchos vivieron luego en las misiones jesuitas hasta la expulsión de estos en 1767. Posteriormente fueron diezmados por sucesivas olas de colonización que les arrebataron el territorio, por diversas epidemias y por la violencia entre 1946 y 1958.
También producen maíz. Durante el verano, la pesca y en menor escala la caza tienen importancia. La artesanía es otra actividad destacada. Algunas familias tienen algún ganado vacuno y otras personas necesitan trabajar como asalariados.
La población actual es de unas 300 personas. Su actividad principal es la agricultura. Cultivan especialmente la yuca amarga, de la que extraen el almidón para fabricar "casabe" y "fariña" (harina tostada).
En los grupos Achagua prevalece un tipo de organización familiar fundada en la autoridad del suegro. La unidad de producción y consumo y la unidad residencial están constituidas generalmente por una pareja adulta, los hijos e hijas jóvenes y las hijas casadas, con sus respectivas familias. Con el crecimiento del grupo, los yernos tienden a construir viviendas separadas.
Las vegas de los grandes ríos estaban ocupadas por horticultores como los achagua en Casanare y Vichada, los jirara y tunebo en la parte occidental de Arauca, los otomaco, sáliba y yaruro en el bajo Apure, Arauca y el medio Orinoco y los guayupe y sae en los Llanos del Ariari.
En las sabanas y selvas de galería de los cursos de aguas menores, los sikuani y chiricoa, nómadas que obtenían el sustento de la cacería, la recolección de vegetales y en buena medida del intercambio con los grupos ribereños y en los raudales e islas del Orinoco vivían pescadores especializados, como los adole.
El cambio en los patrones de subsistencia, el dominio ideológico y el contagio de enfermedades, diezmaron la población indígena y muchos grupos desaparecieron y aunque algunas tribus han hecho ajustes para mantener su población, prácticamente ninguna habita los lugares de sus ancestros.
ACHAGUA
Aunque han abandonado sus creencias tradicionales, se han hecho cristianos y han perdido muchos elementos culturales, el grupo mantiene férreamente su identidad étnica y aun habla su propio idioma, de la familia arawak.
HITNU
Viven en el departamento de Arauca en cuatro comunidades localizadas entre los ríos Lipa y Ele. Se dividen en dos grupos que se denominan entre sí ”chupir-bone“ o gente pequeña y “tsanabone“ gente grande.
Aunque no existen suficientes estudios sobre este grupo, para los años ochenta los Hitnu eran descritos como bandas seminómadas. Su subsistencia dependía de la caza, la pesca, la recolección y la horticultura de maíz y plátano. En sus chagras, acondicionadas con el sistema de tala y quema, sembraban dos veces por año, al comienzo y al final de las lluvias, y durante la otra parte del año practicaban el nomadismo en la zona de sabana, donde recolectaban semillas de yopo.
Tradicionalmente el yopo, bebida alucinógena y el plátano fermentado -majule-, jugaban un papel importante dentro del mundo ceremonial.

Durante la década del ochenta, cuando fueron hechas las etnografías más conocidas sobre el grupo, los hitnu sembraban maíz, yuca y plátano, productos que a su vez comercializaban. También practicaban la cría de animales domésticos como gallinas, monos, cerdos y perros para las labores de cacería.
A partir de los años cincuenta los hitnu se vieron afectados por los procesos de colonización ocurridos en el departamento de Arauca, en buena medida, por la exploración y explotación de yacimientos petrolíferos. La mayor parte de su población vivía en la denominada reserva indígena de Lipa, invadida posteriormente por colonos.
Tras la realización de estudios socioeconómicos por parte del Incoder con el fin de convertir dicha reserva en resguardo, se adoptó la decisión de delimitarla, dejando a los colonos por fuera de los linderos del resguardo y reduciendo gran parte del territorio tradicional de los indígenas.
AMORUA
Este grupo habita en los ríos Orinoco y Meta, especialmente en el área del resguardo de Caño Mochuelo -Hato Corozal- en el departamento de Casanare.

Se mencionan algunas personas de origen Amorúa en las comunidades de Conejo, Turpialito, Bachaco, Caño Mosquito y Dagua en el Vichada.
En la reserva del Caño Mochuelo en Casanare los amorúa están asentados sobre el río Aguaclara. La evidencia recopilada sugiere que, atraídos por la constitución de la reserva en el año de 1974 y evitando las zonas de conflicto (debido a la coca, y la guerrilla en el Vichada al iniciarse la década de 1980) llegaron a estar grupos nativos de las sabanas del Meta, Vichada, Casanare y probablemente Venezuela.
Su población se estima en 464 individuos según el censo de 2005. Se encuentran dispersos en varios departamentos del país. La mayor concentración de población de este pueblo indígena, la encontramos en el municipio de Paz de Ariporo – Casanare con un total de 315 indígenas.
La yuca como cultivo principal, caracteriza la horticultura de los grupos Amorúa.

Las variedades de yuca amarga se siembran intercaladas hasta una docena por chagra, para lograr una mayor y más larga producción en el terreno.
En áreas de bajos y en zonas húmedas se siembran los plátanos. La piña, fríjol, batata y ñame se cultivan en pequeñas extensiones al lado de los yucales, mientras que cerca de las casas se siembran frutales como guama, mango, papaya, cítricos, condimentos y plantas medicinales. Para la elaboración de la bebida alcohólica, Yalaki, elaborada a partir de la yuca amarga, se siembra una yuquera adicional.
Su sistema de representación tiene en la figura del Chamán al principal personaje de la vida ritual y espiritual de la etnia. Desde esa perspectiva, el Yopo es la principal planta psicotrópica, fundamental en la realización de cualquier ceremonia o ritual, aunque también es utilizada en actividades de tipo social. El consumo de yopo, durante las ceremonias, va acompañado del consumo de tabaco y de otras plantas alucinógenas.
Dentro de los rituales más importantes y que marcan sin duda el ciclo vital de la etnia están: el "rezo del pescado", ceremonia de iniciación y de bautizo, que tiene una gran difusión entre los grupos de la región. Su sentido general es preparar a la joven para la vida adulta. El Itomo, que hace parte del ciclo de ceremonias del segundo enterramiento. Es uno de los principales rituales, incluso, por encima del ritual de la primera ceremonia, donde el entierro es sencillo y sólo interviene el Chamán. El ritual permite perpetuar la presencia del difunto y se convierte en una actividad social importante.
KUIBA
Los kuiba, se ubican en el extremo oriental del departamento de Casanare, ocupando las áreas de bosques de galería y las orillas de los ríos. Comparten su territorio con otras comunidades de los resguardos de Caño Mochuelo y La Pascua. Viven también comunidades kuiba en el Parque El Tuparro en el departamento del Vichada.

Este grupo, renuente a las misiones y haciendas jesuitas del siglo XVII, se vio fuertemente afectado a lo largo de los siglos XIX y XX, por el proceso de colonización ganadera y agrícola así como por la violencia bipartidista de la década del cincuenta. Debido a la localización de los asentamientos de los colonos en las riberas de los ríos, han tenido que buscar zonas de refugio en áreas interfluviales. En años recientes han modificado su patrón de residencia, construyendo casas de palma, adobe y otros materiales de la región, dejando atrás su condición nómada.
En su cosmovisión tradicional, el Curaca es el intermediario entre la comunidad y las fuerzas sobre naturales. Se cree que es la única persona con capacidad para detener las enfermedades que llevan a la muerte, mediante cantos medicinales basados en la magia de la palabra hablada. El yopo, planta psicotrópica, ocupa un lugar preferencial en su cultura y su consumo se hace en todo ritual.
De acuerdo a la tradición, los muertos se entierran sentados con los brazos cruzados alrededor de las rodillas, mirando al oriente y acompañados de sus armas de cacería. Cuando el difunto es varón, se desentierra a los cuatro o cinco años, se queman sus restos y las cenizas son arrojadas al río.

Los kuiba se identifican en función de su pertenencia a un río: Piwien el río Meta, Aito Pili en el río Ariporo, Wai Piwi en el río Vachada, Yorawiraxi en el río Capanaparo, Mayarazi en el río Arauca y Tsiripuxi en el río Agua Clara.
BETOYE
Los Betoyes están localizados a orillas del río Cravo, en el Municipio de Tame, en Arauca, en las inspecciones de Betoyes y Corocito, las cuales comprenden varios caseríos. El área del territorio Betoy (o beyote) se calcula que tiene una extensión de 702 hectáreas.

El Censo DANE 2005 reportó 394 personas autoreconocidas como pertenecientes al pueblo Betoye, de las cuales el 48,0% son hombres (189 personas) y el 52,0% mujeres (6205 personas). El pueblo Betoye se concentra en el departamento de Arauca, en donde habita el 83,50% de la población.
En las crónicas hispanas hay referencias a los Betoyes (Betoi) y a los Giraras (Jiraras) como los indígenas del actual departamento de Arauca. Sin embargo hay dudas de los investigadores de los indígenas de esta región de si los españoles denominaron con este apelativo a más de dos pueblos que habitaban estos territorios.

Existe la creencia de que los betoyes son descendientes de indígenas que migraron desde Venezuela desde hace muchos años, lo que explicaría las referencias de que su lengua tradicional es el Chibcha y no la Sikuani.
Existía la división de trabajo según sexo; las mujeres desempeñaban labores como la limpieza de los cultivos, recolección de cosechas y trabajos domésticos; mientras que el oficio de los hombres se relacionaba con la construcción de la casa, tumba, quema del bosque y el comercio con los blancos.

Entre sus celebraciones culturales propias encontramos la Fiesta de la chicha, preparada con plátano o "majule", es una de las principales festividades de este pueblo. A ésta invitan a otras comunidades y celebran durante varios días. Las fiestas, así como la actividad de la casa, poseen un gran valor para el pueblo por lo que son dirigidas por los capitanes.
En sus festividades toman vinete, además de reconocerse el Matrimonio exógeno y neolocal.
Cada comunidad se compone por dos o más familias extensas dirigidas por un capitán que la dirige, tradicionalmente esta autoridad era un hombre mayor, reconocido como sabio, sin embargo desde los años ochenta el cargo de capitán ha sido ocupado por líderes jóvenes.

Dentro de su organización social tradicional el matrimonio es exógeno y su residencia neolocal. Cada comunidad está compuesta por dos o más familias extensas. La autoridad la tiene el Capitán, generalmente el hombre más anciano del grupo.
SALIBA
Los sáliba se ubican en la margen izquierda del río Meta en el municipio de Orocué, departamento del Casanare. En el Vichada hay una comunidad Sáliva de nombre Santa Rosalía. Los sáliba también habitan en el Estado de Bolívar de la vecina República de Venezuela. Los principales asentamientos son: Consejo, Ucumo, Duya, San Juanito, Caimán, Paravare, Guanapalo, Macucuama, Tapaojo y Santa Rosalía en el bajo Casanare.
Algunas hipótesis sobre su origen los sitúan en el medio Orinoco, sin embargo diversas circunstancias históricas motivaron su migración hacia el actual territorio. Entre éstas, se destaca el establecimiento de las misiones y la fundación de sus asentamientos a partir del siglo XVIII.

Desde Barragán, los indígenas que se encontraban en la costa del río Meta y en los ríos Cinaruco o Sinareuco fueron trasladados a las misiones, junto con otros grupos étnicos. A partir de entonces, los diferentes pueblos de la región han enfrentado procesos de adaptación cultural que en muchos casos han dado inicio a relaciones interétnicas que antes no existían. En particular los sáliba han entablado relaciones con el grupo Sikuani desde las primeras décadas del siglo XVIII.
En su cosmovisión, han adoptado y transformado diversos elementos de la religión católica y evangélica; sin embargo, han conservado gran parte de sus tradiciones, como se evidencia en su manejo de la medicina y farmacología tradicional. Los sáliba conocen ampliamente los productos naturales usados en la prevención y curación de enfermedades, en especial aquellos que se derivan de plantas y semillas. En su mitología uno de los elementos más destacados es kaliawiri, el árbol que dio origen a todos los alimentos cultivables.
CHIRICOA
Originariamente se ubicaban en el alto río Ele (Arauca). También existe información sobre la existencia de asentamientos en Arauquita. Actualmente no poseen un territorio geográficamente definido.

Su población se estima en 46 individuos, es una de las más reducidas comunidades indígenas que habitan nuestro país.
No hay estudios recientes sobre la situación actual de este grupo. Sin embargo, en la etnografía son descritos como un grupo nómada, que se desplazaba por el territorio de los actuales departamentos de Arauca y Casanare. Al comienzo de la colonización de los Llano Orientales, constituían un gran pueblo que fue diezmado por las reducciones misioneras y las enfermedades.

La yuca como cultivo principal, caracteriza la horticultura del grupo. La preparación de nuevos terrenos (actividad que se realiza en diciembre), y algunas veces la siembra, se lleva a cabo mediante el convite o unuma, convocado por el jefe del
asentamiento. La siembra tiene lugar en los días anteriores a las primeras lluvias.
Se conservan rasgos y rituales donde se utilizan plantas psicotrópicas, fundamentales en la realización de cualquier ceremonia, aunque también es utilizada en actividades de tipo social.

Dentro de los rituales más importantes y que marcan sin duda el ciclo vital de la etnia están: el "rezo del pescado", ceremonia de iniciación y de bautizo, que tiene una gran difusión entre los grupos de la región.
En los grupos Chiricoa prevalece un tipo de organización familiar fundada en la autoridad del suegro. La unidad de producción y consumo y la unidad residencial están constituidas generalmente por una pareja adulta, los hijos e hijas jóvenes y las hijas casadas, con sus respectivas familias. Con el crecimiento del grupo, los yernos tienden a construir viviendas separadas.
SIKUANI
Habitan en los Llanos Orientales de Colombia, departamentos del Vichada, Meta, Casanare y Arauca, entre los ríos Meta, Vichada, Orinoco y Manacacias en las sabanas abiertas. Habitan también en Puerto Carreño, principalmente en el barrio Calarcá. Su grupo incluye a los llamados: Playero del río Arauca, Iguanito del alto río Ele, Yamalero o Mariposo de los ríos Cinaruco y Ariporo, Sikuani de Wau del medio y alto río Vichada, Sikuani de Parawá del bajo río Vichada, Newuthu de los ríos Tiyabá y Siare y Xuraxura del Río Tuparro. En Colombia también se les conoce como “kive“ que significa gente.
Los indígenas sikuani eran conocidos como Guahibo, Guajibo o Hiwi; no obstante, a partir de 1985, después del Primer Encuentro para Unificación del Alfabeto se adoptó de manera oficial el nombre Sikuani.

El Censo Dane 2005 reportó 19.791 personas autoreconocidas como pertenecientes al pueblo Sikuani, de las cuales el 51,1% son hombres (10.118 personas) y el 48,9% mujeres (9.673 personas). El pueblo sikuani se concentra en el departamento del Vichada, en donde habita el 61,2% de la población (12.119 personas). Le sigue Meta con el 25,1% (4.966 personas) y Arauca con el 4,5% (891 personas). Estos tres departamentos concentran el 90,8% poblacional de este pueblo. Los Sikuani representan el 1,4% de la población indígena de Colombia.
Los Sikuani habitaban en aldeas semi-sedentarias, donde los núcleos familiares tenían una gran movilidad, asociada a la caza y la recolección. En la actualidad, se establecen al lado de ríos, bosques de galería y matas de monte en las partes altas y cerca a los caños, para evitar las inundaciones, facilitar el cultivo y la supervivencia.

Uno de los rituales más importantes que marca el ciclo vital de la etnia es la ceremonia de iniciación y de bautizo denominada el rezo del pescado. El objetivo de dicha ceremonia es preparar a las mujeres jóvenes para la vida adulta. Otro ritual importante para los sikuani es el Itomo, que hace parte del ciclo de ceremonias del segundo enterramiento. El ritual del Itomo permite perpetuar la presencia del difunto y se convierte en una actividad social importante.
Dentro de la cosmovisión sikuani, se destaca el mito de origen del árbol Kaliawiri, del cual brotó la vida y todas las plantas comestibles y cultivables, así como la solidaridad de la comunidad. De acuerdo a su mitología, consideran que los animales fueron seres humanos que posteriormente tomaron su forma actual. Muchos de estos animales son a su vez los ancestros míticos de los diferentes grupos sikuani. Sobresale la figura del Chamán, como principal personaje de la vida ritual y espiritual de esta etnia. Es el chamán el único que se puede comunicar con Tsamani mediante la inhalación del Yopo. Cabe mencionar que el yopo es la principal planta psicotrópica, fundamental para la realización de cualquier ceremonia o ritual sikuani.

De acuerdo con el sistema de organización social, su descendencia es bilineal con un patrón de residencia preferiblemente matrilocal. Las comunidades sikuani constituyen núcleos territoriales y a la vez políticos. Éstos se componen de aproximadamente veinte casas nucleadas alrededor de un espacio central utilizado como lugar de reunión. Los sikuani se dividen en grupos regionales que reciben el nombre de momowi. Están organizados en resguardos donde cada comunidad tiene un cabildo constituido por un cacique, capitán, gobernador, tesorero, secretario y fiscal.
La pesca artesanal, la horticultura, la caza y la recolección de frutos silvestres constituyen sectores tradicionales de la economía de los sikuani. En la actualidad, se dedican a la agricultura de subsistencia en los denominados conucos abi, para las siembras de yuca brava, plátano, ñame, fríjol, batata, mapuey y piña. También siembran al lado de sus casas frutales como guama, mango, papaya, cítricos, condimentos y plantas medicinales. En algunos resguardos localizados en el departamento de Vichada, los sikuani combinan la agricultura con la explotación de ganado vacuno y la cacería.
GUAYABERO
Se ubican en los departamentos de Guaviare y Meta, en ocho asentamientos a lo largo del río Guaviare: Barrancón, La Fuga, Barranco Ceiba, Laguna Arawatu, Laguna Barajas y Barranco Colorado. Tradicionalmente se asentaban en el río Ariari, sin embargo desde hace varias décadas se han desplazado hacia su actual territorio.
En la etnografía tradicional son descritos como un grupo seminómada ribereño de sabana, cuyo sistema agrícola se basaba en la explotación selectiva y estacional de distintos ambientes. Construían chagras en las galerías cercanas, abandonadas posteriormente para dedicarse a la recolección, la caza y la pesca. Como resultado de la expansión de la frontera agrícola así como de los constantes flujos migratorios en el área, se han trasladado hacia el bosque húmedo tropical, reduciendo considerablemente los períodos dedicados a las actividades extractivas y modificando su patrón de asentamiento y subsistencia.
Dentro de su cosmovisión el mundo se estructura en niveles ocupados por los humanos, espíritus y seres mitológicos. Entre los ritos más destacados se encuentra el “rezo del pescado“- ceremonia de iniciación y de bautizo- y el rito del “Itomo“, como parte del ciclo de ceremonias del segundo enterramiento del difunto. Utilizan el yagé y el yopo en sus rituales.
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