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Lectio Divina

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by

Tobias Gomes Moreira

on 13 February 2017

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Transcript of Lectio Divina

“La Lectio Divina es una forma de
lectura contemplante
. Nos permite participar en el diálogo de la salvación, asimilando la verdad salvífica contenida en la Escritura y comulgando con el Salvador.
Lectio Divina
La expresión latina “Lectio Divina” es muy antigua que literalmente significa
“lectura de Dios”
.

¿Qué es la
Lectio Divina
?


No es, por tanto, una simple lectura espiritual.
Tiene que ser una lectura en el Espíritu de la Palabra
que inspiró ese mismo Espíritu. Será siempre una lectura de Dios con ojos de esposa, con ojos de Iglesia, con ojos de
María
.

En definitiva, es una
lectura meditada
, prolongada en oración contemplativa
Sin prisa: apacible, reposada, desinteresada,
leyendo por leer
y
no por haber leído.

Comprometida: en la que se dona toda la persona,
hasta el mismo cuerpo…

Recogida: en
actitud de fe
y de amor, buscando un contacto vivo con la Palabra que es
Dios.

Sapiencial:
su meta es la comunión
, saborear a qué sabe Dios, gustar de Él y morar en él. (Bernardo Olivera).

Algunas definiciones de Lectio Divina, extraídas de una carta del entonces Abad General de
la Orden Cistercense
Bernardo Olivera del 26/01/1993.
Una lectura meditada,
sobre todo de la Biblia
, prolongada en oración contemplativa
Lectura transformante que
nos evangeliza
y convierte
en evangelizadores
.

Relación interpersonal en la fe y el amor
, con Cristo que nos habla, en el Espíritu que nos enseña, y ante la mirada del Padre que nos mira.

Peregrinación con las palabras hacia el
Misterio de la Palabra
Paulatina asimilación de la Verdad salvífica mediante el diálogo con el Salvador.

Fe enamorada que, busca el
Rostro de Dios
a fin de anticipar lo esperado
La Lectio es
divina
Pues
se lee a Dios
; en su Palabra y con su Espíritu
Porque
nos presenta ante el Misterio
y lo hace presente en el
corazón
Cuando se escucha a Dios que habla y se gusta su presencia
Los pasos de la Lectio Divina
Lectura
Meditación
Oración
Contemplación
Acción

LECTURA
Tres elementos que no se pueden omitir nunca:
la elección del tiempo y del espacio, la «selección» del texto bíblico y la invocación al Espíritu Santo.
Elección de tiempo y espacio.
El tiempo mínimo no debe ser inferior a veinte minutos. Lo óptimo es alrededor de cincuenta minutos. Si es grupal entre una hora o una hora y media.
El espacio: elegir un lugar lo más tranquilo posible. Silenciar el teléfono y concentrarse sólo en
Dios que se revela
.

Es fundamental elegir de antemano el texto bíblico. Se puede hacer una elección «temática» (por ej. sobre la vocación). Se puede hacer una lectura continua de un determinado Libro bíblico. Y es muy interesante elección,
la de seguir el ciclo litúrgico de la Iglesia
para la celebración de la
Eucaristía Dominical
.

Texto bíblico
Espíritu Santo
La invocación al Espíritu Santo es la puerta de entrada a la Lectio Divina propiamente dicha. Es fundamental para entrar en la dinámica de una lectura creyente, de una lectura espiritual de la Escritura.

El mismo Espíritu Santo que inspiró a los autores sagrados hoy está en mi corazón para que pueda leer la Biblia como Palabra de Dios para mí hoy. Será necesario entonces hacer silencio y buscar en la propia interioridad esa presencia misteriosa del Santo Espíritu de Dios
que se revela para que sepamos orar como es debido.
Silencio, mirada interior, recogimiento, memoria de nuestro Bautismo como puerta de ingreso del Espíritu a mi corazón, son los aspectos que debo tener presente para iniciar una lectura orante de algún texto de la Escritura. Se pueden utilizar oraciones, himnos o cantos que hagan referencia al Espíritu Santo.

¿Qué dice el texto?


Es importante hacer dos o tres lecturas del texto
Determinar el género literario
, para así descubrir el mensaje que la Palabra nos quiere transmitir.

Determinar los personajes
: se considera personaje a todo «sujeto» que realiza alguna acción en el texto:

Personajes individuales: Jesús, Pilato, Pedro, etc.

Personajes colectivos: la gente, los escribas, etc.

Personajes con pronombres: «ellos», «los que estaban presentes», «la multitud».

Detectar las acciones de los personajes
:
¿qué hace cada personaje a lo largo del texto?
Aquí habrá que prestar particular atención a los verbos: miró, entró, salieron, se admiraron…

Marcar los lugares y espacios
: ¿dónde transcurre la acción? Referencias a lugares y espacios: en el camino, en la barca, en la montaña, en el llano, cuándo estaban solos…

Visualizar las referencias temporales
: ¿en qué momento del día transcurre la acción? Referencias típicas en los Evangelios: por la mañana, al atardecer, el primer día de la semana, cuando todavía estaba oscuro, era de noche…

Relatores y diálogos
: ¿quién narra el texto?: ¿Jesús?, ¿el evangelista?, ¿otro personaje? Esto cambia según los casos… ¿Hay diálogos entre los personajes?, ¿en qué momento?, ¿por qué?, ¿predomina el “estilo directo”? Todas estas preguntas están al servicio de poder profundizar lo que la Palabra de Dios nos quiere decir hoy.

Captar el nudo y la resolución
: por lo general todo relato tiene una introducción, un nudo y un desenlace. Para la Lectio Divina es importante detectar el nudo: ¿
dónde está la situación problema?, ¿cuál es el centro de la temática a resolver?
Esto es el nudo, el meollo del texto… A partir de aquí habrá que concentrarse en la resolución. Hay relatos que tienen más de un nudo y resolución…

Todos estos elementos que acabamos de describir están al servicio de hacer lo más fructífera posible la lectura, el primer paso de la Lectio Divina. No necesariamente todos tienen que aplicarse a un mismo texto.

El proceso final de todo el “análisis” de la lectura dará como resultado poder enumerar los valores y anti-valores (desvalores) que presenta el texto bíblico que se ha leído. Este es, en definitiva, el objetivo principal, del primer paso de la Lectio Divina.

Algunos ejemplos de valores presentes en los textos evangélicos:

De Dios hacia el ser humano
: la misericordia y la compasión, el respeto por la libertad, el consuelo y la protección, el perdón sin reservas, el amor incondicional…

Del ser humano hacia Dios: la respuesta de la fe, la alabanza, la confianza en su presencia providente, el culto y las celebraciones en honor de su Santo Nombre, la escucha y la obediencia, la piedad, la búsqueda de su Santa Voluntad para cumplirla en la vida…

Del ser humano al ser humano
: la justicia, el respeto, el cuidado y la protección del más pobre y desamparado, el perdón, el diálogo, la amistad, el cuidado de la familia, el sentido de nación, la apertura al forastero…

Algunos ejemplos de anti-valores (desvalores) presentes en los textos evangélicos:

Del ser humano hacia Dios
: no seguir sus caminos, no prestar la obediencia de la fe, la falta de esperanza y de confianza, el rechazo de su presencia, la impiedad, el no rendirle el debido culto, escapar de su mirada,
no dejarse amar y perdonar…

Del ser humano al ser humano
: la venganza, el odio, el desprecio, la traición, los desórdenes en la vida sexual, el fanatismo desenfrenado, la falta de sensibilidad con el pobre, el desprecio, la discordia y la ira, la enemistad…

MEDITACIÓN
¿Qué me dice el texto?

Podríamos recrearla diciendo qué
me
dice Dios en el texto… qué
me
revela a mí Dios en este texto. En este caso el “acento” recae en mi persona: ¿qué
me
impacta de manera particular
a mí
hoy?

Pongo a consideración los valores y anti-valores descubiertos en el texto. Los confronto con mi propia vida y me pregunto cómo los vivo:
¿qué hay y qué no hay en mi corazón de lo que analicé en el texto?
Debo responder según mi situación hoy. Tal vez hace unos meses hubiera contestado una cosa, y posiblemente dentro de tres semanas responda otra… Pero hoy, según la realidad concreta y puntual de mi vida…
¿qué me dice a mí?

A la luz de la Palabra podré comprobar los aspectos positivos de mi vida cristiana… Captaré también mis defectos y pecados… De alguna forma, el peldaño de la meditación, es como un
“examen de conciencia”
a la luz de un texto de la Escritura. Lo que leí en el paso anterior resuena ahora en mi vida y en mi corazón.

ORACIÓN
La pregunta que rige este momento es: ¿qué le digo al texto? Es obvio, que la respuesta no es al “texto” como realidad inmaterial e inanimada, sino al Dios de la Palabra que me habla en el texto bíblico. Por eso también se la podría formular así: ¿qué le respondo a Dios que me habló en el Texto Sagrado?

La oración es
la primera respuesta al Dios
que habla. La segunda respuesta será la misma acción, el compromiso concreto que se asuma a la luz de la Palabra, en el último paso de la Lectio Divina. La oración como primera respuesta al Dios que habla puede adquirir varias formas diferentes:

Oración con palabras propias
: Puede ser oral o escrita. Puede ser más espontánea o más elaborada.

Alguna oración vocal conocida
: Padrenuestro, Avemaría, Santo Rosario. Himnos, poemas o cantos religiosos que expresen la interioridad del discípulo en este momento. Otro texto bíblico conocido que identifique al orante con la respuesta que le quiere dar al Señor.

El contenido de la oración puede ser:

Pedido de perdón.
Dar gracias.
Alabanza y bendición.
Súplica o petición concreta.

CONTEMPLACIÓN
En los tres pasos anteriores, el uso consciente de nuestra inteligencia y libertad, ha sido destacado en el análisis y la “apropiación” del texto y en la primera respuesta al Dios que nos ha hablado.
Ahora, en el cuarto paso, el esfuerzo de la inteligencia de la voluntad se reduce al mínimo.
Se trata de sintetizar vitalmente todo lo realizado
en los escalones anteriores ante la mirada paciente y pacificadora de Dios.
Ya no hay “preguntas” para pensar y responder, ahora nos dejamos inundar por la presencia de Dios.

Se podría decir que la contemplación es el momento de la
interiorización vital de la Palabra
que unifica los tres pasos anteriores..
Algunos autores de espiritualidad hablan de los “frutos” de la contemplación cristiana.
Son como “consecuencias” de la experiencia de contemplación
en el marco más o menos inmediato del ejercicio de la Lectio Divina. En líneas generales se suelen mencionar tres de manera particular:

Experiencia de consolación
: se manifiesta de manera particular como una profunda alegría interior independiente de las circunstancias exteriores e, incluso, independiente de los propios estados de ánimo. Es una alegría de origen sobrenatural, profundamente espiritual y que tiene como fuente, origen y fin al mismo
Dios
.

Luz para el discernimiento:
es el segundo gran fruto de la experiencia de la contemplación. “Discernir” en clave espiritual no es un mero proceso deductivo mirando las causas y previendo las consecuencias… Discernir significa, en primer lugar,
poder disponerse para que la luz del Espíritu Santo ilumine el alma del orante
y, así, poder elegir entre dos alternativas buenas siempre la mejor.

Fuerzas para sostener la decisión
: luego del discernimiento se da la decisión. Se trata de “decidir” según lo que se ha orado y discernido en el marco de la Lectio Divina.
De aquí brotan las grandes opciones de la vida: la verdad, la religiosidad, la fe, la justicia, el compromiso…
Uno de los frutos de la contemplación, es entonces, decidir evangélicamente en medio de las situaciones concretas de la vida. Pero el Espíritu no sólo ilumina el momento preciso de la decisión, también acompaña la decisión en el tiempo.

ACCIÓN
En este último peldaño de la Lectio Divina, se trata de llevar a la vida lo que Dios nos ha revelado por la lectura y la meditación, y lo que hemos orado e interiorizado a través de la oración y la contemplación.
La “primera respuesta” a Dios que nos habló en el texto bíblico se daba en el diálogo de la oración en el tercer paso. Ahora, en este último escalón de la Lectio Divina,
se da la “segunda respuesta” en la acción concreta realizada en el tiempo y en la historia.

En líneas generales
las “acciones” deben ser personales según lo que Dios suscite en el corazón de cada orante
, sea en la experiencia de Lectio Divina personal o comunitaria. Sin embargo, puede ser que, en alguna circunstancia particular, el fruto de acción de una lectura orante de la Biblia comunitaria, pueda concluir en una acción concreta única y común a todo el grupo de participantes.

Leemos en “Orientaciones de Animación Bíblica de la Pastoral para América Latina y El Caribe”: “Esta práctica (Lectio Divina) puede ser un punto de partida para entrar en la dinámica de la ABP. La experiencia muestra que las comunidades que practican la lectura orante (Dimensión de Comunión) empiezan a vivir su vida al ritmo de la Palabra, buscan conocer mejor las Escrituras para saber interpretarlas (Dimensión de Interpretación) y funden todas sus actividades pastorales e iniciativas misioneras en la Palabra (Dimensión de Evangelización)
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