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Buenos hábitos de alimentación. Escuela de padres

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Aurie Chan

on 20 May 2013

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Transcript of Buenos hábitos de alimentación. Escuela de padres

Aprender a comer bien, también es divertido Consejos para un niño que come poco EL
DESAYUNO ¿Comer por las buenas o por las malas?

Obligar a comer un determinado alimento es la mejor manera de conseguir que le coja manía.
Nunca hay que obligar a comer todo lo que hemos puesto en el plato. Ni con promesas ni con castigos.

A veces se ofrecen alimentos dulces como premios o en situaciones de fiesta, mientras se les obliga a comer pescado o verdura por imposición. Eso aumentará el rechazo hacia los alimentos más saludables. Piense que el día del brécol o de las lentejas también puede ser una fiesta.


“Mamá no me llenes el plato”

La ración de comida debe estar de acuerdo con la edad.
Los padres deciden la calidad y variedad de su alimentación, pero los niños eligen la cantidad.
A veces los niños no “hacen bien” todas las comidas.
Lo normal es que entre varias comidas del mismo día o de varios días se compensen y se consiga un aporte adecuado

Confíe en que comerán la cantidad que necesitan.
No siempre coincidirá con la que nosotros creemos que deben comer.
¿Por qué es
importante
aprender a comer? La hora de comer y los picoteos

Conviene organizar un horario de comida adaptado al resto de la familia. Si el niño no come a su hora, no le dé un tentempié (zumo galletas, batidos…). Cuando llegue la hora de comer, estos productos, ricos en grasa y azúcar, le habrán quitado el apetito

El desayuno es la comida más importante del día

Hay que desayunar bien para afrontar el día. Es bueno compartir unos minutos en una comida preparada entre todos. Recuerde incluir fruta, lácteos y cereales. Los niños que no desayunan rinden peor en el colegio y tienen riesgo de obesidad.


Niños ¡a la mesa! Todos juntos y la tele apagada

Comer en familia, juntos, al menos una vez al día, debería ser un momento agradable. Disfrutar de la comida, en un ambiente distendido y tranquilo favorece la comunicación. Los niños aprenden por imitación a escuchar y compartir ideas, además de buenos modales a la mesa.

La tele sobra. El niño de poco apetito se distrae y no come. El comilón come sin darse cuenta de la cantidad. Niños y mayores tienen que comer lo mismo, solo varían las cantidades.

Buenos hábitos
de alimentación Falta
de
apetito Si su hijo crece bien y está sano, no se obsesione ni haga de las comidas un campo de batalla. No hace falta ninguna medida en especial, salvo buenas costumbres. María Rodriguez
Jessica Nogal ¿Cuál es el mejor
momento para
aprender? Porque una alimentación adecuada permite mantener la salud y prevenir enfermedades como la obesidad. Si enseñas a tus hijos a cuidarse, lo harán para toda la vida.

Los padres influimos mucho en la alimentación de nuestros hijos.
De niños se consolidan los buenos hábitos alimentarios que durarán toda la vida.

TODOS debemos implicarnos.

Los medios de comunicación actúan como poderosos transmisores de valores, hábitos y alimentos muy apetecibles pero, a veces poco sanos y presentados por personajes conocidos.

Se sabe a ciencia cierta que las personas mejor informadas cuidan mejor de su salud y la de su familia.
¿Qué cambios ocurren que expliquen la “falta de apetito”?

A esta edad es normal que esté más interesado por todo lo que le rodea que por los alimentos.

Tiene que aprender a comer imitando a los mayores. Será cuando aparezcan sus preferencias y odios por los alimentos.

Serán similares a los de sus padres. Es frecuente que los niños no quieran tomar las mismas comidas que no toman otros de la familia.

Mi niño se enrabieta cuando llega la hora de la comida

Su táctica será la llamada “tiempo fuera”:

Cuando empiece la rabieta, se le dará sólo un aviso pero firme.
Si no se calma, “ni caso”.
Los padres deben mostrar calma, no enfado, mientras le dejan en el lugar de “tiempo fuera”.
Denle la espalda o vayan a hacer otra actividad hasta que se calme.
Cuando esto pase, se quedará sentado de 3-5 minutos (lo ideal es un minuto por cada año de edad).
Hay que explicarle que debe estar tranquilo. Cuando pase ese tiempo volveremos a comer .
Si comienza de nuevo la rabieta se inicia de nuevo el proceso.
Repetir esto las veces que haga falta.

Mi niño no me come y ni engorda ni crece desde hace unos meses

Consulte con su pediatra si está preocupado/a. El será quién mejor conozca cómo está siendo el crecimiento de su hijo.

sólo en algún caso concreto en que el niño coma mucho menos de lo normal (inicio de guardería o colegio, racha de varias infecciones encadenadas, calor excesivo, etc…) puede estar indicado aumentar las calorías que toma, sin olvidar los alimentos sanos como frutas, verduras, cereales…

Algunas formas de conseguirlo son éstas:

Usar postres lácteos
Usar quesitos o nata en los purés. Usar queso rallado o frutos secos triturados en pastas, verduras y arroces.
Darle alimentos ricos en hidratos de carbono como la patata, la pasta, el arroz…
Cocinar con bechamel. Empanar las carnes y pescados…
Mi hijo solo come 4 cosas. ¡Es de un repetitivo!

Algunos padres prefieren evitar peleas a la hora de comer.
Caen en el error de consentir que su hijo coma sólo lo que más le gusta.

Algunos trucos para enseñar a comer de todo son:

Decirle lo bien que lo hace cuando pruebe alimentos nuevos.
No juegue con los alimentos como premio o castigo. El niño aprenderá a hacer chantaje con la comida a sus propios padres.
Combinar alimentos conocidos con otros desconocidos en la misma comida.
Si tiene odio a algún alimento, cámbielo por un equivalente (por ejemplo: carne por pescado, fruta por verdura,…).
Hay que volver a ofrecerlo pasado un tiempo. Si puede ser preparado de otra forma.
Dele un aspecto divertido por ejemplo hacer caritas o dibujos con el pescado, disfrazar la verdura en croquetas o albóndigas, mezclar la fruta con yogur o hacer macedonia.
Recuerde que a veces hay que probar hasta en más de 10 ocasiones el mismo alimento para que a un niño le guste el sabor.

¿Y se le doy algo que le “abra el apetito” o algún “suplemento energético” por mi cuenta?

No es aconsejable. No se ha demostrado que dé buenos resultados en los niños pequeños. Cuando hay algo de mejoría, dura poco tiempo.

Lo importante es que el niño aprenda a comer, no que coma mejor sólo durante unos cuantos días

Haga 4-5 comidas al día. Es mejor comer poquito y a menudo. Y para que llegue a ellas con más hambre: PROHIBIDO picotear entre horas. “Entre comidas, solo agua”.

Dele porciones pequeñas. Preséntelas de forma atractiva. Es mejor que él sea el que pida repetir a que se enfrente a un plato enorme y se canse con solo verlo. No porque esté más delgado que otros niños tiene que comer más cantidad.

No le fuerce. No le obligue. No le presione. No se enfade. ¡No sufra!

Las comidas deben ser en familia. En esta etapa son los mejores imitadores. Si ven que sus padres toman alimentos sanos y tienen rutinas y horarios establecidos, se acostumbrarán a ello.

Si toda la familia acaba de comer y el niño aún no ha terminado, se le retirará el plato sin enfados. Media hora basta para que a uno le dé tiempo a comer. Si tarda más, probablemente lo dedicará a jugar. Eso sí, tendrá que seguir sentado en su silla todo el tiempo que dure la comida familiar.

En las comidas el ambiente debe ser tranquilo. Evitar distracciones como la televisión, los juegos, canciones…

No hable delante de su hijo de sus problemas con la alimentación.

¿Por qué es importante el desayuno?

Aporta fuerza y vitalidad para empezar el día. Las familias deben promocionar un desayuno saludable en la rutina diaria. Los más pequeños de la casa deben adoptar este hábito sano y placentero.

Comenzar bien el día

De igual modo que procuramos no emprender un viaje sin gasolina, los deportistas toman un buen plato de pasta antes de iniciar una prueba o un entrenamiento, es aconsejable proveerse de energía con un desayuno completo para afrontar una mañana de trabajo o de aprendizaje. En la escuela, con frecuencia las actividades que requieren más esfuerzo se realizan las dos primeras horas de la mañana. Si no se ha desayunado bien, la capacidad de concentración disminuye, aunque luego se tome algo en el recreo. El recreo se debe destinar sobre todo a jugar.
Desayunar bien para prevenir la obesidad

Nuestro cuerpo regula de forma bastante aproximada la energía que necesita. Cuando el desayuno es completo y saludable, el resto de las comidas suelen ser más equilibradas. Pero si no se ha desayunado bien, es más probable que se coma con más avidez al llegar a casa. Se ha demostrado una fuerte asociación entre el hábito de saltarse el desayuno y el sobrepeso. Es decir, que tienen más riesgo de obesidad las personas que no toman un buen desayuno.
Organizar el desayuno en familia todos los días

A veces los padres no fomentan el desayuno de sus hijos.
Les despiertan con el tiempo justo para vestirse, tomar un vaso de leche y salir hacia la escuela.
O bien les dejan frente a la televisión y el niño se olvida de tomárselo.

Quince minutos pueden ser suficientes.
Los más pequeños pueden colaborar: poner cubiertos, llevar el pan, preparar el zumo… y si todos desayunan de la misma manera, el hábito va estableciéndose en los menores.


RECUERDEN:

El desayuno nos da energía para una mañana de estudio, trabajo y aprendizaje.
El desayuno saludable debe incluir fruta, lácteos y cereales.
En familia mejoran los buenos hábitos, por ello conviene compartir el desayuno con los hijos, así como su preparación.
Conviene que la televisión esté apagada durante las comidas.
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