Loading presentation...

Present Remotely

Send the link below via email or IM

Copy

Present to your audience

Start remote presentation

  • Invited audience members will follow you as you navigate and present
  • People invited to a presentation do not need a Prezi account
  • This link expires 10 minutes after you close the presentation
  • A maximum of 30 users can follow your presentation
  • Learn more about this feature in our knowledge base article

Do you really want to delete this prezi?

Neither you, nor the coeditors you shared it with will be able to recover it again.

DeleteCancel

Make your likes visible on Facebook?

Connect your Facebook account to Prezi and let your likes appear on your timeline.
You can change this under Settings & Account at any time.

No, thanks

Las guerras en el Río de la Plata (1820-1825)

No description
by

Octavio Gabriele

on 26 September 2016

Comments (0)

Please log in to add your comment.

Report abuse

Transcript of Las guerras en el Río de la Plata (1820-1825)

1824
1826
1828
1820
Las guerras en el Río de la Plata (1820-1828)
Situación posterior al Tratado del Pilar:
Buenos Aires
Los sectores gobernantes de Buenos Aires mantuvieron una posición de predominio. Controlaban la Aduana y, por momentos, las demás provincias le cedieron el manejo de las relaciones exteriores.
Se prestó atención al desarrollo urbano y se fomentó la educación: se fundó la Universidad de Buenos Aires y se destinó un presupuesto significativo para la creación de varias escuelas medias y primarias. Se decretó la libertad de prensa, que permitió que proliferaran los periódicos y las publicaciones de distinto tipo.

En 1822 se impulsó la reforma eclesiástica, que pretendía disminuir el poder de las autoridad de la Iglesia. Se dispuso finalizar la fachada de la Catedral, y disminuir el presupuesto de la ciudad destinado al mantenimiento de los centros eclesiásticos, como capillas y parroquias. Además, se impusieron normas de conducta para los sacerdotes.

Rivadavia intentó promover la inmigración de europeos y sancionó una ley por la cual las tierras que pertenecían al Estado podían alquilarse a bajo costo para iniciar proyectos agropecuarios. Esta ley, de Enfiteusis, procuraba formar una clase de pequeños propietarios rurales o granjeros, siguiendo el modelo de los Estados Unidos.
Guerra del Brasil
Las tropas portuguesas habían invadido, en 1816, la Banda Oriental y, en 1821, le dieron el nombre de provincia Cisplatina. Las provincias Unidas dle Río de la Plata consideraron el hecho una usurpación territorial.
No obstante, las opiniones frente a qué hacer ante la situación de la Banda Oriental dividían a la población de Buenos Aires. Algunas voces señalaban que se debía seguir un camino moderado y optar por las tratativas diplomáticas para solucionar el problema; otras voces presionaban al gobierno para que entablara acciones directas sobre el territorio.
En 1824, los enviados porteños, que solicitaron al emperador brasileño la retirada de los territorios de la BAnda Oriental, se encontraron con su negativa. Este hecho alentó a quienes pretendían una intervención directa.
Guerra con Brasil
En 1825, Lavalleja condujo la expedición de los Treinta y Tres orientales, desde Buenos Aires hacia la Banda Oriental, para oponerse a la ocupación. Con el apoyo de los campesinos, sitiaron Montevideo y lograron el triunfo que quedó coronado con el Congreso de La Florida, en el que se dispuso la reincorporación de la Banda Oriental a las Provincias unidas del Río de la Plata. En agosto de 1825 declararon la independencia de la Banda Oriental y su voluntaria adhesión a las Provincias Unidas.
El conflicto continúa
Estos hechos llevaron a la guerra con Brasil. Rivadavia estuvo a cargo de organizar las acciones bélicas y el ministro, Carlos de Alvear, formó un ejército que en diciembre de 1826 partió hacia la Banda Oriental.
En 1827 Alvear triunfó en Ituzaingó. Aunque Guillermo BRown obtuvo un par de victorias, la situación seguía sin definirse.

Las presiones de los grupos afectados por la guerra (los comerciantes británicos), la crítica situación económica y el cansancio que comenzaba a sentirse en el ejército y en la sociedad determinaron que se negociara para acabar con el conflicto.
El fin de la guerra
En 1828, Rivadavia envió a Manuel José García para firmar un acuerdo preliminar de paz muy desventajoso para las Provincias Unidas, ya que aceptaba que la Banda Oriental fuese una provincia brasileña y comprometía al gobierno de Buenos Aires a pagar una indemnización por los gastos de la guerra.
La negociación fue rechazada, pero generó tal malestar en Buenos Aires que Rivadavia tuvo que renunciar. En agosto del mismo año, se firmó otro tratado, con Gran Bretaña como mediador, y se otorgó la independencia a la Banda ORiental, que en adelante se llamó REpública Oriental del Uruguay.
Situación posterior al Tratado del Pilar:
la Liga Federal
El control administrativo de las instituciones estaba en manos de los poderosos locales, los gobernadores de las provincias que habían acumulado poder y riqueza, en algunos casos, por su participación en las guerras de la independencia.

Estos líderes apelaban a la movilización armada de sus partidarios para lograr sus objetivos políticos. Además, los Estados provinciales firmaron pactos con fines específicos en los que se dejaba entrever la intención de formar parte de un orden político mayor.
Final de la liga federal
Luego de un acuerdo para derrotar a Artigas entre el centralismo bonaerense, los luso-brasileños y algunos antiguos líderes menores del artiguismo, Artigas quedó desprovisto de refuerzos y fue derrotado en la batalla de Tacuarembó en 1820 por los luso-brasileños, quienes ocuparon luego toda la Provincia Oriental. El poder de Artigas disminuyó ante el ascenso de sus subordinados Francisco Ramírez y Estanislao López, quienes derribaron el Directorio luego de triunfar en la batalla de Cepeda y luego se tornaron contra Artigas. Artigas debió exiliarse en el Paraguay al ser derrotado por Ramírez, su antiguo subordinado; éste creó la República de Entre Ríos, pero posteriormente fue derrotado a su vez por López.
López y Ramírez
Unitarios y Federales
Economía de los primeros años
La economía de los primeros años:
El interior
Medidas rivadavianas
Medidas rivadavianas
Congreso Constituyente de 1824
Buenos Aires quedó sumida en la anarquía y a mediados de año estaban de regreso varios de los partidarios del Directorio, (en el futuro llamados unitarios) además de que la ex capital no había cumplido el Tratado del Pilar. López invadió nuevamente Buenos Aires y derrotó al gobernador Miguel Estanislao Soler en la batalla de Cañada de la Cruz. Pero los porteños reaccionaron eficazmente, conducidos por Manuel Dorrego; éste contraatacó y derrotó a Alvear y Carrera en San Nicolás, y a López en Pavón. Pero el santafesino reaccionó y lo derrotó completamente en la sangrienta Batalla de Gamonal.

Firmó un nuevo pacto con Buenos Aires, el Tratado de Benegas, del 24 de noviembre de 1820, por el que se arreglaba una nueva paz. López consiguió una indemnización por las invasiones porteñas que su provincia había sufrido, que el coronel Juan Manuel de Rosas se encargó de pagar puntualmente. El garante del nuevo tratado era el gobernador cordobés Bustos, su antiguo enemigo.

El nuevo tratado dejaba de lado a Ramírez, que decidió atacar Buenos Aires. Comenzó su ataque en abril de 1821, atacando simultáneamente la ciudad de Santa Fe y Coronda; pero el coronel Lucio Norberto Mansilla traicionó a Ramírez y lo dejó solo frente a los porteños y santafesinos en Coronda. Allí logró vencer en dos batallas, para ser finalmente derrotado por el gobernador López. De allí, Ramírez marchó a atacar a Bustos, pero fue nuevamente derrotado en dos nuevas batallas. Mientras escapaba fue alcanzado y muerto por una partida de soldados de López en las proximidades de Villa María del Río Seco (norte de Córdoba). Su cabeza le sería enviada a López, que la hizo embalsamar y la exhibió durante un tiempo en una jaula de hierro.

Así terminaba la “guerra de los siete años”, un largo período de sufrimiento para Santa Fe.
Desde las guerras de la Independencia, en el territorio del Virreinato se conformaron dos tendencias políticas opuestas, conocidas como unitarios y federales.
Los unitarios tenían un proyecto político centralista: pretendían crear un gobierno fuerte, que tomara las decisiones que debían aplicarse en todo el territorio y que predominaría sobre las provincias.
Los federales deseaban establecer un orden político que respetara las autonomías provinciales.

En un primer momento, el unitarismo predominó en Buenos Aires y el federalismo en el Interior. Posteriormente, hubo unitarios y federales en ambas regiones.
La Paz lograda en Pilar y ratificada en otros pactos interprovinciales no resolvió la cuestión de fondo. Las tendencias respondían a razones profundas, ligadas con la geografía, con la ausencia de una conciencia de pertenencia común entre los habitantes del antiguo Virreinato y con la oposición entre los intereses de as elites locales y la aspiración de Buenos Aires de imponerse.
Con la independencia, la organización económica estaba cambiando. Las guerra habían interrumpido el circuito de la plata entre Potosí y el Río de la Plata.
En la provincia de Buenos Aires y en el Litoral (Entre Ríos y Santa Fe), aumentó la actividad ganadera, cuyos productos se destinaban a la exportación. Del ganado vacuno se obtenían cueros, sebo y carne que se vendían en el extranjero. La carne, de baja calidad, era sometida a un proceso de salado y secado para su conservación. Después era exportada a Brasil y al Caribe. A partir de 1840, cobró importancia la lana de las ovejas como fuente de riqueza.
Los enfrentamientos entre Buenos Aires y el Litoral se debieron a la forma en que estaba organizado el comercio en aquellos años. El gobierno de Buenos Aires obtenía recursos financieros de los impuestos al comercio que se cobraban en la Aduana.
El resto de los territorios del antiguo Virreinato tuvo dificultades comerciales debido a la pérdida de relevancia económica. El libre comercio que imperaba desde la indepenedencia y le fin dle monopolio español facilitaron el ingreso de productos manufacturados europeos. Esta circunstancia puso en riesgo a los productores artesanales de las provincias , que reclamaron aranceles aduaneros mayores, que les sirvieran de protección.

Se produjo otro foco de tensión política para Buenos Aires.
En 1820, Martín Rodríguez fue nombrado gobernador de Buenos Aires. En 1821, designó a Bernardino Rivadavia ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores de las Provincias Unidas. En ese momento se establecieron una serie de medidas:

Las reformas impulsadas se conocen como reformas rivadavianas: su objetivo principal era el de la modernización general de la ciudad puerto.

Desde el punto de vista político, se determinó que el Cabildo de Buenos Aires y el Cabildo de Luján se cerraran, para que sus autoridades no se interpusieran en la toma de decisiones del gobernador, y se reorganizaron las formas de proceder dle Poder Judicial y del Poder Legislativo. Se pusieron en práctica varias leyes fundamentales, entre las que se destaca la Ley de Sufragio Universal, que determinó que votarían los varones mayores de 20 años.

El Estado se endeudó por primera vez al solicitar un préstamo en Gran Bretaña, conocido como empréstito Baring, para construir un puerto y un sistema de abastecimiento
de agua en la ciudad y fortificaciones para la zona ganadera rural.

El Congreso General Constituyente tuvo el objetivo de sancionar una constitución y dar forma al orden político de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Los representantes decidieron que, mientras no se sancionara una constitución única, cada una de las provincias podría gobernarse con sus propias cartas constitucionales y sus normas.

Existieron dos tendencias opuestas para dotar de un orden a los territorios y organizar una unión entre los Estados provinciales: los unitarios y los federales.
1825
Se desencadenó una guerra entre las Provincias Unidas y el Imperio del Brasil. Para principios de 1826, la situación era tan complicada que el Congreso terminó nombrando como presidente a Bernardino Rivadavia.

De la mano de las urgencias de la guerra volvió la aspiración a un poder unificado fuerte. En octubre se sancionó una constitución unitaria. Las provincias la rechazaron de manera unánime, tal y como había sucedido en 1819.
Full transcript