Loading presentation...

Present Remotely

Send the link below via email or IM

Copy

Present to your audience

Start remote presentation

  • Invited audience members will follow you as you navigate and present
  • People invited to a presentation do not need a Prezi account
  • This link expires 10 minutes after you close the presentation
  • A maximum of 30 users can follow your presentation
  • Learn more about this feature in our knowledge base article

Do you really want to delete this prezi?

Neither you, nor the coeditors you shared it with will be able to recover it again.

DeleteCancel

Make your likes visible on Facebook?

Connect your Facebook account to Prezi and let your likes appear on your timeline.
You can change this under Settings & Account at any time.

No, thanks

Cuentos Con sus Tipos de Narrador

Trabajo español
by

alvaro portilla

on 6 November 2012

Comments (0)

Please log in to add your comment.

Report abuse

Transcript of Cuentos Con sus Tipos de Narrador

Materia: Español
Alumno: Alvaro Portilla Cuentos con sus tipos de narrador LA NOCHE

La noche había terminado para el aun antes de empezar. Como lo había premeditado, nadie se acerco a el durante toda la cena, no hubo una sola alma piadosa que dirigiera la mirada hacia el, y su copa nunca fue llenada una segunda vez…su presencia en esa reunión vivió una muerte súbita en un ámbito estéril que le mostró que nunca fue necesaria en primer lugar. Se dedico a beber solo, sintiendo que el estar ahi, el haber aceptado la invitación no fue la correcta. Tantas otras experiencias de este tipo habían dejado en el un mal sabor como para tener tanta fe y creer que esta noche no fuera diferente. Cuento de Narrador Omnisciente Se encontró una mancha de salsa de solla en su pantalón y se entretuvo un poco tratando de limpiarla con una toalla humedad que encontró sobre la mesa. Y al mirar que no iba a salir ya maldijo entre dientes y desistió en el intento.
Era un hombre bajo, con mala dentadura, de poco cabello canoso y cejas esporádicamente pobladas como la de todo Japones. Sus labios apretados, fruncidos en forma eterna en sus esquinas en una mueca de reproche por su carácter rancio, le daban una impresión de no quererse ni a si mismo; cosa que no pasaba desapercibida entre la gente que tenia la mala suerte de conocerlo. Como en todas las reuniones sociales de trabajo en Japón, se le había invitado como una obligación solamente por los jóvenes de la oficina donde laboraba, a sus ya avanzados 58 anos de edad existía un gran abismo cultural, e idiosincrásico muy profundo con los demás…siempre le fue imposible relacionare con alguien, no importaba el nivel, o el sexo; era algo con lo que había vivido toda su vida. Y todo esto había causado un odio en el que no encontraba sosiego aun a solas.
Pero nunca había sido así, no, una vez en un pasado lejano fue alguien, tuvo sueños y vivió enamorado de manera oculta y las pocas veces que lo iso como todo mundo lo hace en algún punto de nuestras vidas…pero en algún lugar remoto, en un valle recóndito e inaccesible en su subconsciente, su vida paro de sentir y reconoció que existía un amargo sabor a la vida, a todo, al mundo, y este rechazo abarcaba (e impedía) cualquier tipo de acercamiento hacia una reconciliación interna que le negaba una paz serena. Mostraba todo con su manera de ser, su hablar, su mirada, frases frías y calculadoras sin el menor vestigio de respeto a terceros. Así vivía, así era feliz en el medio de su soledad, algo que había cultivado el mismo. Y la soledad acepta a esos que la aman. Su cosecha era el rechazo social.
Miro a su alrededor y vio caras conocidas, escucho voces familiares, pero no pudo recordar un solo caso donde el dueño de esa cara, o esa voz, le haya ofrecido una amistad sincera durante los anos de oficio. Algo le decía que el tenia gran parte de la culpa, pero no lo quiso escuchar en ese momento, apago esa voz interna con una maldición mas y fue entonces cuando el frío de la soledad, algo ya familiar, le dijo que era hora de retirare.
Se levanto del tata mi donde se encontraba sentado con las piernas cruzadas, se coloco sus zapatos y fue por su maletín que contenía su trabajo, papeles que cargaba consigo para poder terminarlos en casa, un labor acumulado que nunca mermaba no importa lo rápido con que trabajara, era su vida, y su única conversación, una razón mas por la cual era evitado en los círculos sociales de su empresa. Lo tomo en su mano derecha y se volteo hacia donde la fiesta estaba siendo llevada a cabo, nadie había notado su ausencia. O todo mundo aparentaba no percatar planeaba retirarse. Todo mundo permanecía sentado, compartiendo alguna historia, haciendo un brindis, riendo de algun comentario falaz, todos disfrutando la noche y las bebidas. Le parecieron las risas tan falsas, los gestos tan programados, y se dirigio hacia la puerta sin despedirse de nadie, un gozo inexplicable lo lleno y no pensó mas.
“No necesito a nadie”, pensó para el mismo a la vez que los maldecía.
El calor de la calle, nocturno y lleno de un sin fin de ruidos de Tokio le golpeo la cara y le lleno los sentidos. Eran los días de lluvias torrenciales de Julio cuando ciclón tras ciclón parecen hacer linea para entrar a la isla y vaciar sus nubes sobre las ciudades, transportadas sobre largas distancias desde el sur de Asia para dejarlas caer como un manto gris a intervalos de varios días.
Los últimos habían sido de fuertes vientos y varios días de lluvia interminables, ciclón numero 22 había dejado a su paso un desmadre de perdidas materiales y a tres miembros de una familia arrastradas a sus muertes al desplomarse la falda de la colina donde vivían en las afueras de la ciudad de Shizuoka, a tres horas al sur de Tokio.
Maldijo el clima y apresuro el paso cruzando la avenida principal ilegalmente, desafiando los autos con una desfachatez hasta un poco envidiable.
Los chillidos inesperados de unos frenos accionados de forma desesperada lo hicieron voltear en una fracción de segundo…fueron inmediatos y fuertes pero no aptos de un automóvil. Todo comenzó un día en que mi esposo se volvió loco por la presión del trabajo y que los niños le exigían más tiempo, fue en ese momento que tomó un cuchillo y los mató, a los dos. Yo no lo pude soportar y tomé el mismo cuchillo e intenté cortarle el cuello, pero era más fuerte que yo y forcejeamos. Fue en ese momento que, pensando en mis hijos ,tome fuerzas y le clavé el cuchillo en el corazón. Cuento Narrador Protagonista Ahora, todas las noches recorro las calles buscándolos, a ellos, a mis hijos a esos dos pequeños a los que les quitaron la vida por un simple enojo, y pienso, pienso y lloro, lloro y mato, mato a los niños que no son ellos. Un día pensé que los había encontrado, a mis pequeños, eran dos niños que estaban jugando a la mancha en un parque, eran iguales, una pequeña rubia y de ojos de miel y un pequeño morocho y con ojos verdes. Pero no eran, en cuanto fui a agarrarlos para llevármelos llegaron sus padres a buscarlos y se los llevaron. Hoy, estoy pensando seriamente en rendirme, en dejar de buscarlos y resignarme a vivir sola en mi tumba. La llorona Cuento Policiaco Cuento de Narrador Testigo Tom avanzó silenciosamente sobre el suelo de parquet, cruzó el umbral del cuarto de baño, se detuvo y escuchó.

Oyó pasos que provenían de la sala, cuyos pisos eran de madera barnizada hacía apenas un mes.

Los pasos se repetían en una secuencia casi armónica y exacta. Calculando la fuerza ejercida en el crujir de las maderas del piso, pudo determinar si el andar pertenecía a un hombre o a una mujer, teniendo presente la presión que los zapatos le ejercían al pie, y hasta el peso aproximado de la persona.

Su mente había creado una imagen clara: un hombre de unos 85/90kg de peso y un número de calzado que podría variar del 42 al 43, sin otra opción. Se acercó más para poder visualizar su imagen, pero en ese momento, los pasos habían cesado y ya nada vio.

El ruido volvió a escucharse en el preciso instante en que los sones de El Lago de los Cisnes comenzaron en el piso de abajo.

Tom comenzó a inquietarse y se le dificultaba la escucha. Esta vez se animó, se puso de pie y caminó lentamente hasta donde se producía el sonido, en la sala principal de la casa. Para sorpresa de Tom,. Nada había en ese lugar, él esperaba poder ver a ese hombre que su imaginación había creado y quizás se hubiese animado a preguntarle por qué había usurpado su vivienda y más aún: por qué motivo caminaba con esos pasos tan rítmicos, que a él le había cautivado.
La tarde se había ido, sólo las luces de las farolas de la calle iluminaban aquella esquina. El clima había cambiado esa tardecita, los árboles se mecían lentamente acariciados por la suave brisa del viento. Las nubes grises y bajas en el cielo oscuro, hicieron acto de presencia, desencadenando una leve, pero continua lluvia, como sabiendo de lo ocurrido y quizás intentando borrar las huellas que en esa calle de esa esquina habían quedado. Tom decidió salir a dar un paseo y pensar en otras cosas.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::_ Espero que les allá gustado gracias por su atención.
Full transcript