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VALORACION O APRECIACION DE LA PRUEBA

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VALORACION O APRECIACION DE LA PRUEBA
CAPITULO XII
VALORACION Y APRECIACIONDE LA PRUEBA

Por valoración o apreciación de la prueba Judicial se entiende la operación mental que tiene por fin conocer el mérito o valor de convicción que pueda deducirse de su contenido.Se trata de una actividad procesal exclusiva del juez, pues las partes o sus apoderados tienen únicamente una función de colaboradores, cuando presentan sus puntos de vista en alegaciones o memoriales. Es el momento culminante y decisivo de la actividad probatoria: define si el esfuerzo. el trabajo, el dinero y el tiempo invertidos en investigar, asegurar, solicitar, presentar, admitir, ordenar y practicar las pruebas que se reunieron en el proceso han sido provechosos o perdidos e inútiles; es decir, SI esa prueba cumple o no el fin procesal a que estaba destinada, de llevarle la convicción al juez. Su importancia es extraordinaria.
En el Capítulo V estudiamos ampliamente los sistemas de apreciación de la prueba Judicial y vimos que en realidad se reducen a dos: el de la tarifa legal (con o sin atenuaciones) y el de valoración personal por el juez o libertad de apreciación; en los números 12 y 13, puntos 21 y 24, vimos su aplicación en nuestros procesos civiles, penales, laborales y contencioso-administrativos.


Este proceso de valoración o apreciación de la prueba no es simple ni uniforme, Silla, por el contrario. Complejo y variable en cada caso. Con todo y ser así, pueden señalarse en general sus fases y sus diversas operaciones sensoriales e intelectuales, lo cual procuraremos sintetizar a continuación:

a) Tres aspectos básicos de la función va/oratoria: percepción, representación o reconstrucción y razonamiento•

El juez debe percibir los hechos a través de los medios de prueba, pero luego es indispensable que proceda a la representación o reconstrucción histórica de ellos, no ya separadamente si no en su conjunto, poniendo el mayor cuidado para que no queden lagunas u omisiones que trastruequen la realidad o la hagan cambiar de significado. Es la segunda fase indispensable de la operación.

Esta representación o reconstrucción puede hacerse respecto de algunos de los hechos por la vía directa de la percepción u observación, pero a muchos otros se llega indirectamente, por la vía de la inducción deducción, es decir, infiriéndolos de otros hechos, porque sólo los segundos y no los primeros hayan sido percibidos por el juez. Pero en la observación directa opera siempre una actividad analítica o razonadora, por elemental y rápida que sea, mediante la cual se obtienen las inferencias de los datos percibidos; por ejemplo, la identificación de lo que el Juez ve, oye, toca o huele.


¿
Qué se entiende por valoración o apreciación de la prueba judicial
?

DIVERSAS OPERACIONES DEL PROCESO MENTAL DE VALORACIÓN O APRECIACIÓN DE LA PRUEBA
De ahí que la tercera fase del proceso de valoración de la prueba sea la intelectual o la de raciocinio o razonamiento, sin que esto signifique que deba estar precedida por la segunda o de reconstrucción, y también, en ocasiones, a un mismo tiempo con la primera o perceptiva (cuando el juez debe resolver inmediatamente conoce los hechos a través de las pruebas). b) Función fundamental de la lógica. Sin lógica no puede existir valoración de la prueba. Se trata de razonar sobre ella, así sea prueba directa, como ya hemos observado, y la lógica es indispensable para el correcto razonamiento.
LOS DOS SISTEMAS FUNDAMENTALES PARA LA APRECIACIÓN DE LA PRUEBA
Pero se trata de la lógica común o general, porque sus reglas son unas mismas, cualquiera que sea la materia a que se aplican. Esa actividad lógica tiene la peculiaridad de que siempre debe basarse en las reglas de la experiencia (físicas, morales, sociales, Sicológicas, técnicas, científicas, y las corrientes a que todos enseña la vida). En conjunto forman las llamadas reglas de la sana crítica. Si bien el razonamiento se presenta generalmente en forma silogística, ya que se trata de JUICIO, no existe la mecánica exactitud de un silogismo teórico o de una operación aritmética, debido a que la premisa mayor está constituida por regla general de la experiencia y la menor por las inferencias de la actividad perceptiva, falibles Siempre, deficientes muchas veces; ni constituye una mera operación inductiva- deductiva. c) Al lado de la razón la lógica, actúan la imaginación, la sicología y la sociología, además de otros conocimientos científicos y técnicos.
MOMENTO
EN QUE SE EJERCE
LA ACTIVIDAD
VALORATIVA
SI se distingue correctamente la admisibilidad de la prueba y su apreciación o valoración, no se presenta dificultad alguna para comprender que la segunda corresponde siempre al momento de la decisión de la causa o del punto incidental. Generalmente la valoración corresponde a la sentencia, pero en ocasiones se presenta en providencias interlocutoras, cuando por ellas deben adoptarse decisiones sobre hechos distintos de los que fundamenten las pretensiones de la demanda y las excepciones de mérito que se les hayan puesto, como sucede en las oposiciones a la entrega o secuestro de bienes, en las objeciones a dictámenes de peritos, en las recusaciones de Jueces, tachas de testigos o de falsedad de documentos, etcétera.


FIN DE LA
APRECIACION O
VALORACION
DE LA PRUEBA
Son diferentes el fin de la prueba y el fin de su valoración. Aquél es siempre el convencimiento o la certeza del juez; éste es precisar el merito que ella pueda tener para formar el convencimiento del juez, es decir su valor de convicción, que puede ser positivo. Si se obtiene, o. por el contrario, negativo, si no se logra. Por ello. Gracias a la valoración podrá saber el Juez si, en ese proceso, la prueba ha cumplido su fin propio, si su resultado corresponde o no a su fin. Pero en ambos casos la actividad valorativa ha cumplido el fin que le corresponde.
Dicho de otra manera, el resultado de la prueba se conoce mediante su valoración.

UNIDAD Y COMUNIDAD
DE LA PRUEBA Y APRECIACIÓN
GLOBAL O DE CONJUNTO


Para esta labor de valoración de los diversos medios de prueba, debe el juez considerarlos en conjunto, sin hacer distinción alguna en cuanto al origen de la prueba, como lo enseña el principio de su comunidad o adquisición, es decir, no interesa si llegó al proceso inquisitivamente por actividad oficiosa del Juez o por solicitud a instancia de parte y mucho menos si proviene del demandante o del demandado o de un tercero interventor. Por otra parte, como dijimos al estudiar el principio de la unidad de la prueba, los diversos medios aportados deben apreciarse como un todo, un conjunto, sin que Importe que su resultado sea adverso a quien la aportó, porque no existe un derecho sobre su valor de convicción; una vez que han sido aportadas legalmente, su resultado depende sólo de la fuerza de convicción que en ellas se encuentre

Se entiende por comodidad de la prueba el principio conforme al cual practicada o presentada (lo último si es documental) pertenece al proceso, no a quien la pidió o la adujo; de ahí que no sea admisible su renuncia o desistimiento, porque se violarían los principios de la lealtad procesal y de la probidad de la prueba que impiden practicarla para luego aprovecharse de ella si resulta favorable, o abandonarla, en el caso contrario. El desistimiento es procedente sólo cuando no ha sido practicada ni presentada.

Para una correcta apreciación no basta tener en cuenta cada medio aisladamente, ni siquiera darle el sentido y alcance que en realidad le corresponda, porque la prueba es el resultado de los múltiples elementos probatorios reunidos en el proceso, tomados en su conjunto, como una masa de pruebas, según la expresión de los juristas ingleses y norteamericanos.

DIVERSAS MANERAS PARA CONCEBIR EL TRABAJO DE VALORACIÓN DEL JUEZ
Los hechos que aparezcan debidamente probados y que apenas sirvan como elementos Incompletos de convicción deben ser clasificados y ordenados con lógica rigurosa, teniendo en cuenta sus concordancias y discrepancias, para que no haya Oposición entre ellos, sino que unos sirvan de base a los otros. De ahí las varias maneras como suele concebirse este trabajo del juez.

Unos lo consideran como un arquitecto que intenta "reconstruir y representar, con mayor o menor perfección, el mismo caso original, para lo cual deben colocar cada material en su lugar preciso y en las posiciones adecuadas, con un acoplamiento perfecto, a fin de que con los antiguos materiales resulte de nuevo el edificio derruido, en la forma más idéntica que sea posible conseguir otros conciben como una cadena, cuyos eslabones son los diversos hechos probados, que se apoyan mutuamente en un orden sucesivo; concepción bastante aceptable, pero que tiene el efecto de que no representa la necesaria unión de los diversos elementos, que, a pesar de provenir de fuentes distintas, forman un cuerpo homogéneo, es decir, no se da la Imagen exacta de la múltiple conexión de los unos con los otros, pues generalmente concurren varios a darle fundamento a un mismo punto y no en orden sucesivo.



CRÍTICA SUBJETIVA O INTRÍNSECA Y OBJETIVA O EXTRÍNSECA

Para que esa crítica de los diversos elementos probatorios resulte completa deben examinarse dos aspectos esenciales de cada prueba: a) su autenticidad y sinceridad, cuando se trate de documentos, confesiones y testimonios, y sólo la primera para huellas, rastros o cosas que se examinen directamente por el juez; b) su exactitud y credibilidad.

Las primeras significan que no haya alteración maliciosa o intencional de la prueba (que el testigo sea sincero, que en el documento no aparezca alterada conscientemente la verdad, ni tenga firmas falsificadas o contenido alterado, y que las cosas o huellas no hayan sido deformadas o substituidas por alguien).


Las segundas significan que espontáneamente se deduzca de las pruebas corresponda a la realidad, es decir, que el testigo o el perito no se equivoquen de buena fe o que el hecho indiciario no sea aparente o no tenga un significado distinto y no haya sufrido alteración por obra de la naturaleza, o que la confesión no se deba a error, o que relatado en el documento no se separe de la verdad también por error y mala fe de sus autores. No basta la autenticidad y sinceridad de la prueba. Fue un error creer que como el hombre honrado dice la verdad, lo relatado por él debía considerarse como la realidad de los hechos; se olvidaba que también él puede equivocarse en la percepción o en la simultánea o posterior inducción de lo que relata con base en lo percibido, y que la memoria puede fallarle cuando declara después de cierto tiempo.

Para referirse a este doble examen de la prueba se ha hablado de crítica subjetiva o intrínseca y objetiva o extrínseca. La primera contempla su sinceridad, exactitud y credibilidad; la segunda, su autenticidad y los requisitos de forma.


FUERZA O VALOR PROBATORIO DE LOS MEDIOS DE PRUEBA


Puede decirse que apreciar la prueba es la actividad intelectual que lleva acabo el juez para medir la fuerza probatoria de un medio de prueba"130. Por lo tanto, fuerza o valor probatorio es la aptitud que tiene un hecho (solo o en concurrencia con otros) para demostrar Judicialmente otro hecho o para que el mismo hecho quede demostrado. Naturalmente, no todo hecho o cosa o documento aducido por las partes goza de fuerza o valor probatorio. Para que exista se necesitan ciertos requisitos de forma y de tondo.

Entre los requisitos de forma está, en primer lugar, que el medio mismo sea legalmente admisible como tal cosa, ora porque se encuentre entre los taxativamente autorizados por la ley, o ya porque se haya dejado a los jueces libertad de acoger los que consideren aptos conforme a su buen criterio y los encuentren aceptables. En segundo lugar, están las formalidades prescritas por la ley procesal para su producción. Los requisitos de fondo atañen al contenido del medio, que él relata o Indica al Juez (su autenticidad y sinceridad, su exactitud y verosimilitud, a éste corresponde apreciarlos, según las reglas de la sana crítica.

QUE SE ENTIENDE POR ARGUMENTOS DE PRUEBA

Se entiende por argumentos de prueba los motivos que hacen reconocer el valor o la fuerza probatoria a medio de prueba o a varios en conjunto, responden a la pregunta: por qué el Juez le da valor probatorio a tal medio o a cierto conjunto de medios.

Puede decirse por ello, que el valor o la fuerza probatoria de un medio de prueba aislado o de un conjunto de medios, depende de los argumentos de prueba que de él o de ellos se deduzcan.





APRECIACIÓN DE LA PRUEBA DE HECHOS IMPOSIBLES, IMPROBABLES O DIFÍCILES DE PROBAR

La dificultad en la prueba no debe influir, salvo norma legal en contrario, en la valoración de la practicada. Su posibilidad (no su dificultad) tiene otra consecuencia muy distinta: exonerar el hecho de prueba, como sucede con las negaciones o afirmaciones indefinidas.

Otra COS es la Improbabilidad í1slCa del hecho objeto de la prueba, en concepto del Juez, porque entonces dicha Circunstancia influye lógicamente en la apreciación de ésta y para ello debe utilizar el juez las máximas o reglas de la experiencia, o el concepto de peritos cuando el carácter técnico lo requiera. Lo importante es que tal concepto tenga bases firmes objetivas, formadas por máximas de la experiencia o con la asesoría de expertos, y no por la Ignorancia, el fanatismo, los defectos ° los deseos conscientes o inconscientes del juzgador.


RESULTADO TINAL DE LA VALORACIÓN DE LA PRUEBA
Para adoptar su decisión con fundamento en la prueba es indispensable que el Juez se considere convencido por ella, o, dicho de otra manera, que se encuentre en estado de certeza sobre los hechos que declara. Si la prueba no alcanza a producirle esa convicción, porque no existe o porque pesa en su espíritu, por Igual en favor y en contra, o más en favor de una conclusión pero sin despejar completamente la duda, le está vedado apoyarse en aquélla para resolver, y, por consiguiente, si se trata de proceso penal, deberá resolver a favor del sindicado (in dubio pro reo) y si de proceso civil, laboral o contencioso- administrativo, recurrirá a la regla de la carga de la prueba que le permite decidir en contra de la parte que la tenía; pero entonces su sentencia no se basa en la duda ni en la probabilidad, sino en esa regla jurídica elaborada precisamente para evitar el non fiquet, esto es, para que no se vea obligado a abstenerse de resolver por falta dc prueba13 (' (véase Cap. XVI).

Si el juez está regido por la tarifa legal, se tratará de una convicción o certeza fom1al, impuesta por el legislador (en vez de la convicción o certeza real que el juez obtiene con la libre apreciación), pero de todas maneras será indispensable llegar a esa convicción o certeza.


La certeza Judicial no es la metafísica, que se aplica únicamente a las ideas puras por obra exclusiva de la inteligencia, es simplemente física, vale decir, basada sólo en las percepciones, porque aun en el caso en que el Juez se fundamente sólo en hechos percibidos directamente por él, es indispensable que de ellos induzca una conclusión, y para hacerlo debe recurrir a la ayuda del razonamiento. Por consiguiente, la certeza Judicial es histórica, porque se trata de reconstruir hechos pasados o de llevarle al proceso la exacta representación de los presentes, para 10 cual se utilizan los sentidos, el razonamiento, la crítica lógica, sicológica y científica.

Esa certeza Judicial no significa que el Juez está en posesión de la verdad, sino que cree haberla encontrado, y es, por lo tanto, relativa o sujeta a error. Por ello, al tratar del fin de la prueba Judicial dijimos que consiste en llevarle al juez el convencimiento de que se le ha demostrado la verdad, y no en probar ésta, pues bien puede suceder que tal convencimiento no corresponda a la realidad (véase núm.

CASOS EN QUE SE ATENÚA EL GRADO DE CONVICCIÓN DE LA PRUEBA LA ATENDIBILIDAD O LA SIMPLE JUSTIFICACIÓN DEL HECHO. PRUEBA SUMARIA Y PRUEBA PRIMA FACE
El juez sólo puede declarar un hecho sobre la base de la certeza que tenga de él, tanto en materias civiles como penales o de otro orden, o SI está legalmente presumido o la ley lo exime de prueba y no se probó el hecho contrario.

Pero esta regla, que es inflexible en la sentencia, sufre atenuaciones para ciertas materias incidentes o de previo pronunciamiento. Por ejemplo, cuando la ley permite al Juez decretar medidas preventivas no obstante carecer de autenticidad el titulo aducido para ellas, SI tiene la firma de dos testigos; entonces no se exige que el juez tenga certeza sobre el hecho (existencia del contrato contenido en el documento, en el ejemplo anterior); se basta que le parezca verosímil su autenticidad.

Es lo que se llama prueba sumaria, porque le falta autenticidad (si se trata de documento) o contradicción (si de testimonio); pero su contenido debe producir certeza. Creemos que tal debe ser el criterio para apreciar la prueba del caso fortuito o la "fuerza mayor" exigido por la ley procesal para ciertos casos o para Justificar la no comparecencia a absolver un interrogatorio y en ocasiones Similares; el criterio debe ser amplio, para aceptar la Simple justificación del no uso del término o la no comparecencia. Lo mismo ocurre con la prueba de que no pudo practicarse culpa otra prueba en la primera instancia, para que se permita practicarla en la segunda

DIFERENCIA ENTRE EFICACIA PROBATORIA Y FUERZA OBLIGATORIA DE CIERTOS MEDIOS SEGÚN LA PERSONA CONTRA QUIEN SE OPONEN


Como acertadamente lo expresa Antonio Rocha, una cosa es el efecto o la eficacia probatoria de un medio, y otra muy distinta su fuerza obligatoria. Es decir, un medio, escritura púbica o privada, por ejemplo, puede probar frente a todos y sin embargo no obligar si no a ciertas personas.

La eficacia probatoria la determina la ley en la tanta legal o el Juez en el sistema de libre apreciación, pero en ambos casos está dirigido principalmente a éste, a fin de obtener su convencimiento en el proceso.

Cuando el medio probatorio es exigido por la ley como requisito para la existencia o la validez del acto (ad suhstantiam actus) o cuando la ley o la sana crítica le da valor pleno para demostrar el acto (ad probationem), tiene también eficacia probatoria frente a cualquier persona en las relaciones extrajudiciales, en cuanto éstas no pueden desconocer que ese acto existió SI se les presenta esa prueba (documento público o privado auténtico y, en ocasiones, sin autenticidad, pero con la firma de dos testigos que le dan el valor de prueba sumaria). Ese acto existe como hecho, no como fuente de obligaciones, para todo el mundo.


Más es cosa diferente que el contenido del acto jurídico obligue y perjudique a todo el mundo. Por este aspecto es indispensable distinguir entre quienes fueron partes o sus sucesores a título universal o singular, es decir, partes en sentido Jurídico y quienes son terceros, también Jurídicamente entendido. La situación es entonces similar a la que se presenta respecto a la prueba de la sentencia y a la fuerza vinculantiva de la cosa juzgada, pues aquélla existe frente a todos y nadie puede desconocer que fue pronunciada si se deduce su copia auténtica, aunque por regla general la decisión contenida en ella obliga sólo a quienes fueron parte en ese proceso y sus sucesores a título universal o singular.

Sólo aparentemente varia la eficacia probatoria de los instrumentos públicos, en cuanto el instrumento prueba entre partes la verdad de las declaraciones y no frente a terceros: pero en el fondo se trata de deducir las obligaciones y derechos de su contenido y, por lo tanto, de su fuerza obligatoria, como que los terceros no están obligados por esas declaraciones, en razón de no haberlas hecho ni ser causahabientes de quienes las hicieran. Lo mismo cabe decir de los documentos
Privados auténticos y de los reconocidos judicialmente.

LA INEVITABLE POSIBILIDAD DE ERROR JUDICIAL EN LA APRECIACIÓN DE LA PRUEBA Y EL NECESARIO CARÁCTER OBJETIVO Y SOCIAL QUE DEBE TENER. LA CONCLUSIÓN DEL JUEZ


Hemos visto que son múltiples los factores que pueden conducir al juez a una incorrecta apreciación de la prueba: defectos o insuficiencias en la observación o percepción de los hechos y en la asunción de los medios; descuidos en su estudio de conjunto; afectos o desafectos para las partes o la tesis; ignorancia de conocimientos sicológicos, Jurídicos, morales, técnicos y de las máximas de la experiencia que deben orientar su criterio, es decir, de la Vida y de los hombres; deficiencia de capacidad razonadora o lógica, :y posiblemente otros más.

No existen reglas ni métodos que descarten la posibilidad de ese error Judicial, si no apenas para disminuirla de ahí la Importancia de las dos instancias, para que un superior revise la apreciación del juez de la causa, y de admitir casación por error manifiesto de hecho o de derecho en la apreciación de las pruebas, que por fortuna existe en Colombia.

Enemigos de una buena valoración de la prueba son: la Ignorancia, la pereza intelectual, la pretensión de no necesitar asesoría de la doctrina y la Jurisprudencia y en ocasiones de expertos, el dejarse llevar de la simpatía o antipatía, el contentarse con la primera impresión que dejen las pruebas, el omitir una adecuada clasificación de ellas, el olvidar el examen del contenido de cada una y el estudio comparado de conjunto.

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