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La Camisa de Margarita

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by

Amanda Medina

on 7 February 2013

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Transcript of La Camisa de Margarita

En las calles de Lima no es raro oír a las viejas criticar el precio de un artículo con esta expresión:
---- ¡ Cómo! ¡Si esto es más caro que las camisa de Margarita Pareja!
¿Cómo se originó este dicho tan curioso? ¿Quién fue esa Margarita cuya camisa anda en lenguas en el Perú?Margarita Pareja era la hija mimada y caprichose de don Raimundo Pareja,colector general del puerto de Callao. La muchacha era una de esas limeñitas que, por su belleza y modestia, había cautivado los corazones de los jóvenes más ricos y nobles de la Ciudad los Reyes.
Llegó de Madrid en aquel entonces un arrogante mancebo llamado don Luis Alcázar. Tenía éste en Lima un tío solterón, el hidalgo más rico, en el más rico, el más avaro y también el más orgullose de toda la ciudad. Mientras le llegaba la occasion de heredar del tio, vivía nuestro don Luis tan pelado como una rata y pasando la pena negra. Hacía todas sus compras al fiado, prometiendo pagar cuando mejorara de fortuna.
En la procession de Santa Rosa conoció Alcázar a la linda Margarita y la muchacha le llenó el ojo y le flechó el corazón. Le echo flores, y aunque ella no contest ni sí no, dio a entender con sonrisas y las armas del arsenal femenino que el galán era muy de su gusto. La verdad es que se enamoraron hasta la raíz del pelo. Como los amantes olvidan que existe al aritmética, creyó don Luis que para llevar a cabo su plan no sería obstáculo su presente pobreza. Pore so, fue al padre de Margarita y sin vacilación, le pidió la mano de su hija.
Como don Raimundo no se interesó en la petición, le despidió pronto, pero con cortesía, al galán, diciendo que Margarita era aún muy niña para tomar esposo, a pensar de sus dieciocho abriles. Pero la verdad era que don Raimundo no quería ser suegro de un pobretón; y así hubo de decirlo en confiaza a sus amigos. En seguida uno de ellos fue con el chisme a don Honorato, que así se llamaba el tío del joven. Este, que era más altivo que el Cid, gritó de rabia y dijo:
--- ¡Cómo se entiende! ¡Insultar a mi sobrino! No hay major joven en la ciudad de Lima. ¡Qué insolente es este colectorcillo de Callao!
Por su parte, al enterarse de la decision de su padre, Margarita se puso furiosa. Gritó, se arrancó el pelo y amenazó con evenenarse ( aunque le faltaba el veneno) y hablaba de hacerse monja. Perdía colores y carnes y se desmejoraba a vista de ojos. Por su parte, al enterarse de la decision de su padre, Margarita se puso furiosa. Gritó, se arrancó el pelo y amenazó con evenenarse ( aunque le faltaba el veneno) y hablaba de hacerse monja. Perdía colores y carnes y se desmejoraba a vista de ojos.
Se alarmó el padre de la joven y consultó a medicos y a curanderas. Todos declararon que la única medicina Salvador no se vendía en la botica. Don Raimundo ( ¡ al fin y al cabo era su padre!), olvidándose de coger capa y bastón, e encminó como loco a casa de don Honorato, y le dijo:
--- Vengo a pedirle que mañana se case su sobrino con Margarita, porque si no, la muchacha va a morir.
--- No puede ser—contestó con enojo el tío. –Mi sobrino es un pobretón, y lo que usted debe buscar para su hija es un hombre con plata. El diálogo fue tempestuoso. Finalmente, Luis entró en la sala y dijó:
-Somos cristianos, tio, y no debemos matar a una inocente.
-Tu te das por satisfecho, Luis?
-De todo corazón, tio y señor.
-Pues, bien, muchacho. Consiento en darle gusto. Pero con una condición, y es ésta: Don Raimundo tiene que jurar ante la imagen de la santa Virgen que no regalará ni un ochavo a su hija ni la dejará un real en la herencia.
-Pero, hombre – gritió Taimundo – mi hija tiene viente mil duros de dote.
-Renunciamos a la dote. La señorita vendrá a casa de su marido sólo con lo que tiene puesto.
-Premítame regalarle los muebles, don Honorato.
-Ni un alfiler. Si no le gusta, puede dejarlo y que se muera la chica.
-Sea razonable, don Honorato. Mi hija necesita llevar siquiera una camisa para reemplazarla puesta.
-Bien. Para que no me acuse de obstinado consiento en que le regale la camisa de novia y nada más. Al día siguiente don Raimundo y don Honorato se dirigieron muy de manana a la iglesia de San Francisco, y arrodillándose a los pies de la estatua de la virgin, dijo el padre de Margarita:
-Juro no dar a mi hija mas que la camisa de novia.
Que Dios me condene si no cumplió mi juramento!
Y don Raimundo cumplio su juramento, porque ni en vida ni en muerte dio después a su hija cosa que valiera un ochavo.
Pero los encajes de Flandes que adornaban la camisa de novia costaron mil setecientos duros y el cordón que ajustaba al cuello era una cadena de brillantes que valía una fortuna.
Por supuesto, los recén casados nunca explicaron al tio el valor de la camisa de Margarita. El Fin Esta leyenda se incluye en Tradiciones peruanas, compiladas por el eminente autor Ricardo Palma que nacio y murio en Lima
La escena de esta leyenda toma lugar en Lima , La Ciudad de las Reyes, fundada por Fracisco Pizarro el 6 de enero de 1535. Alrededor de una immensa plaza, la Plaza de Armas, el conquistador mando construir la catedral, la mas antigua de toda Hispanoamerica, y el Palacio Nacional donde vivio Pizarro hasta su muerte en 1541. Por muchos anos el Palacio ha servido de residencia a las presidentes peruanos.
Santa Rosa es la Santa Patrona de la ciudad. En honor de su dia, el 30 de agosto, las fieles actualmente participan en una procesion. Pero en 1765, epoca en que se desarrolla esta leyenda, la procesion que paso alrededor de la Plaza de Armas fue una ocasion de interes para todos los ciudadanos. La leyenda trata del amor, el orgullo, y la decepcion benevola. El introducción
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