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Orgullo o soberbia

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by

Alejandra Acuña

on 26 December 2013

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Transcript of Orgullo o soberbia

Soberbia es el amor desordenado de nuestra propia excelencia.

El amor ordenado a nosotros mismos es aquel que nos mueve a reconocer lo bueno que tenemos como regalo de Dios, y a darle gracias por ello; obviamente no hay desorden ni pecado.


¿Cómo se manifiesta el orgullo?

Las 3 hijas de la soberbia
La presunción
La ambición
La vanagloria
Orgullo
En el orgullo está la fuente de los otros seis pecados capitales, el orgullo es un especialista en disimularse, el orgullo o soberbia es el pecado capital por excelencia, en el fondo de los demás pecados capitales se esconde siempre el orgullo.
Tiene muchos sinónimos:
Amor propio
Vanagloria
Autosuficiencia
Suficiencia
Vanidad
Desdén
Arrogancia
Fatuidad…
Muchos nombres para designar la misma
realidad.

Completa
Si lleva al hombre a no someterse a los superiores ni a Dios. Es un pecado grave; pero cuando llega hasta el desprecio de Dios, el pecado es gravísimo.
Incompleta
Si lleva al hombre a estimarse en exceso; pero no hasta negarle a Dios y a los superiores la debida sumisión. Es pecado venial; pero puede convertirse en mortal. Si encierra grave ofensa al prójimo.
La Sagrada Escritura afirma
que el inicio de todo pecado es el orgullo, porque quien trasgrede la Ley de Dios lo hace porque prefiere su propia ley, y eso es un orgullo tremendo, es casi como decirle a Dios:
“Tú has dado tu Ley; pero yo tengo la mía”.
Todo el que comete un pecado capital, del tipo que sea, siempre peca
de orgullo, porque
siempre se sitúa
él por encima
de Dios.
El egoísmo
Consiste en no amar al otro sino tan solo a sí mismo. El egoísta en su vida no tiene lugar para los demás, tampoco tiene lugar para Dios. San Pablo dice que el orgulloso está hinchado. San Juan Crisóstomo llama a la soberbia una hidropesía del alma.
“Como no tenemos lugar para hablar de nosotros dos, pues hablemos de mí.”
El orgullo del mediocre consiste en atribuirse muchos méritos y hablar continuamente de él; en otras palabras, hablar mucho y bien de sí.
La autosuficiencia o independencia
Es una manifestación y ostentación de su propia fuerza, de su propia capacidad. No necesita nada de los demás. Puede ser muy caritativo y dar mucho de sí a los demás; pero difícilmente se le escucha decir gracias, porque no necesita nada de los demás. Hacen cosas buenas por los demás; pero nunca acepta un consejo de nadie. Nunca aparece en ellos la carencia, la necesidad.
La presunción
Nos lleva a emprender cosas superiores a nuestras capacidades, y a querer vencer la tentación solo por nuestras propias fuerzas sin acudir a la oración. Puede llevar al pecado mortal.
Orgullo o soberbia
La ambición
El deseo inmoderado de honores y dignidades. Puede llevar al pecado mortal.
La vanagloria
Es el deseo desordenado de que otros nos alaben. Se llama vanagloria porque busca el elogio por motivos vanos, falsos o pecaminosos, como la riqueza o la hermosura. Generalmente, la vanagloria no excede de pecado venial.

Vanidad
Cuando los motivos en que se sustenta son enteramente triviales como vestidos, peinados, adornos, joyas…
Jactancia
Cuando vive hablando de sí y de sus cosas.
Hipocresía
Cuando lleva a disimular los defectos, sin intentar corregirlos, y a fingir cualidades que no se poseen.
Cuando vive haciendo alarde de riquezas, ingenio, hermosura…
Ostentación
La vanagloria o alabanza o adulación, tiene
un poder inmenso sobre las personas. A todos nos gusta que nos alaben, especialmente quienes ocupamos cargos de dirigentes (dirigir la propia casa, una parroquia, un movimiento laical, un ministerio parroquial, una comunidad católica…),
Efectos del orgullo

Para con Dios
Nos hace olvidar que es nuestro Creador y que todo lo que tenemos es don Suyo. Nos hace olvidar que Dios es nuestro fin, y nos lleva a buscar nuestra gloria y satisfacción y no la gloria de Dios. Además, nos lleva a desconocer los derechos de
Dios y a
quebrantar
Su Ley.
Para con el prójimo
Nos hace buscar con avidez que nos elogien y a desconocer los méritos del prójimo y a tratarlo con desprecio y altanería.
Para con nosotros
mismos
Nos engaña exagerando nuestras cualidades y ocultando nuestros defectos.
¿Cómo se disimula o se justifica el orgullo?... de diversas maneras

El perfeccionismo,
la incapacidad para no
reconocer que no se tiene la razón,
la incapacidad para no soportar la crítica,
el enfado
(déjame hablar, ya me interrumpiste tres veces en este rato)
, las heridas psicológicas de la infancia
(es que mi padre era autoritario, es que mi mamá no me quería, es que a mí nunca me dejaron trabajar…
que pueden ser verdad; pero pueden magnificarse y aprovecharse los pecados capitales a base
de provecho
propio para
compensar sus
deficiencias).

Soberbia espiritual...
Es la peor soberbia;
es la que sufren las personas que se esfuerzan por llevar una vida espiritual seria; es decir, que todos nosotros podemos caer en este tipo de soberbia, pues por misericordia de Dios nos preocupamos de nuestra vida espiritual. Es una grave tentación típica de los principiantes en la vida espiritual, que presumen de llevar una espiritualidad superior a la de los demás, “no se meten con la chusma”, se sienten diligentes y fervorosos, que a menudo les nace cierto grado de soberbia oculta de donde vienen a tener alguna
satisfacción de sus
obras
y de sí mismos
Y de aquí también les nace cierta
gana, algo o muy vana, de hablar cosas
espirituales delante de otros, de enseñarlas más
que de aprenderlas y condenan en su corazón a otros cuando no los ven con el grado de devoción que ellos quieren ser vistos…
A veces, les acrecienta el demonio del fervor, ganas de hacer estas obras y virtudes, se hincha y se hincha; y a tanto mal pueden llegar a considerar buenos solo a los que son como ellos, ningún otro, ni siquiera que parezca. Con lo que se revela que en el fondo de su corazón no aman a Dios sino a ellos mismos, no quieren que Cristo sea
glorificado sino que utilizan la
relación con Cristo para
ser glorificados ellos.

¿Cómo se combate el orgullo?... A base de humildad
Acepta cada
día una humillación
No hay que buscar la humillación; pero
cuando llegue aceptarla sin protestar, sin
resistirse a ella, sin defenderse ni exterior ni interiormente. Por ejemplo: Hacer la cola en el banco, o en ISSS, y después de hacer cola que te atiendan mal y de paso que atiendan a un recomendado antes que tú cuando ya te había llegado el turno… sin protestar ya llevas tres humillaciones… el tener que ir por obligación a una reunión que no te gusta ir y tener que soportar todo lo que allí hablan…el tráfico del día y
sus elementos folclóricos…
en fin, la clave de esto
es aceptarlo con
dulzura, sin
rechinar los
dientes
Ten sentido del humor
No te hagas ilusiones
Nuestros progresos serán lentos y nuestras victorias serán precarias. Hemos de saber y aceptar que seremos tentados siempre, que las pasiones nos afectarán siempre y que el amor propio se acabará cuando nos muramos. Tenemos que aceptarlo, por lo tanto, no nos podemos enfadar por nuestras caídas, esto es propio del humilde. Hay que procurar no caer; pero sin
hacer ningún berrinche por nuestras caídas,
pues eso es
producto del
orgullo.
Di dónde has aprendido lo
que estás enseñando
Ya sea que lo hayas leído o escuchado de alguien. Comparte tus conocimientos, no presumas de ser un pozo de sabiduría.
No te asombres de tus propias
caídas
Hay gente que pasa quejándose de sus caídas y como sorprendida dice:
“Ay, a mí me pasó esto!, miren lo que he hecho”…
y quién te creías que eras, ¿un jardín de virtudes? Eso en el fondo es porque no conoces tu verdad.
Nosotros somos enfermos, débiles y miserables
; así es que no debemos asombrarnos de nuestras debilidades, si te quejas o te asombras de tus caídas es porque tienes un enorme orgullo.
Reconoce que por ti mismo, nada eres
Nada puedes, nada sabes, nada vales; y obra de acuerdo a este convencimiento.
Acepta tus propias
emociones
Al orgulloso no le gusta emocionarse porque entonces ya no es autosuficiente... “si lloro soy frágil”… no ocultes a los demás ni a ti mismo cuando estés
triste, ofendido,
alegre…
No hables nunca de ti mismo...
Ni para bien ni para mal, salvo por pura necesidad y con sobriedad.
Reconoce tus propias
deudas
No demuestres lo
astuto e ingenioso que eres...
Haciendo críticas acerca de los demás. Si te preguntan
¿qué sabes de fulano?
, no salgas con una frase ingeniosa que destruya al fulano y que divierta a los demás, pues aparte de que faltas a la caridad te elevas un
montón y das lugar a
crecer
en el orgullo.
Orgullo
La soberbia puede ser:
La vanagloria también recibe otros nombres como:
Y a quienes no nos alaban
los comenzamos a ver mal y a marginar de nuestro círculo, los vemos como una luz negativa; en cambio, los que nos adulan comienzan a progresar; por eso, todo mundo quiere figurar en el coro de los aduladores. Aquí hay una enseñanza para todos, una llamada de atención para todos:
NO DEBEMOS SER
ADULADORES
DE NADIE.
Una receta para vencer el orgullo:
Al orgulloso le cuesta reconocer que le han hecho un favor. Debemos aceptar y agradecer todos los favores que nos hacen y no hacernos los disimulados con las propias deudas.
Sobre todo aplicado a reírse de uno mismo, pues es un antídoto fabuloso contra el orgullo. Humor es una palabra que une humildad y amor.
Hay dos manifestaciones principales, las cuales pueden estar juntas o aisladas:
Alejandra Acuña
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