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Aproximación al concepto de vulnerabilidad humana desde la filosofía contemporánea

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Ignacia Morales Avalos

on 4 September 2012

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Transcript of Aproximación al concepto de vulnerabilidad humana desde la filosofía contemporánea

Vulnerabilidad humana como dependencia (A. MacIntyre) . Según este autor, dependemos de los otros durante toda la vida, aunque eso se exprese con mayor claridad en algunos momentos. el concepto de vulnerabilidad humana a veces se identifica con la dependencia, usando ambos términos de manera indiferenciada. dependencia podría definirse como la necesidad radical de otros, a lo largo de toda la vida. La vulnerabilidad en relación con lo intersubjetivo es la posibilidad permanente de salir heridos precisamente porque tenemos esa necesidad y, más todavía, porque otros pueden abusar, no saber acoger o no poder responder a ella.
Al nacer su vida depende – literalmente – de lo que otros hagan o dejen de hacer por él Necesitamos de los otros en general, siempre, para sobrevivir, crecer y “florecer”. En los primeros años y en la infancia, ciertamente, pero también en la vida adulta, justamente para desarrollarnos hacia la independencia y para mantenernos en ella, dependemos de los demás.
La vulnerabilidad intrínseca del ser humano tendría origen, en primer lugar, en su “animalidad”, su fragilidad física, su estar expuesto a un entorno que de muchas maneras lo supera, en definitiva, su mortalidad En segundo lugar, surge de la sociabilidad humana que no solo implica la dependencia como necesidad de otros para la supervivencia y para el florecimiento, sino también que las estructuras sociales son imprevisibles, no – controlables. En MacIntyre parece central la relación entre dependencia, deuda y reciprocidad abierta, como paradigma de relación intersubjetiva virtuosa. Sitúa la reciprocidad no solo como intercambio entre dos sujetos / grupos, sino como disposición vital, abierta, que surge del reconocimiento de la deuda con la que nacemos y de la posibilidad, en cualquier momento, de necesitar ayuda de los demás crisis personales como oportunidad de crecimiento. Elaborando lo que llama las crisis epistemológicas, como condición de posibilidad del crecimiento humano, plantea que el ser humano es vulnerable porque su comprensión del mundo y de la historia también lo es, y en ocasiones, hay hechos o experiencias que lo confrontan con la tradición – personal o social – que le ha dado un marco interpretativo a su identidad en el pasado.
La crisis se va resolviendo en la medida en que puede elaborar una narrativa más completa que la anterior, que dé cuenta tanto de la crisis misma como de las nuevas creencias y certezas adquiridas a través de ella.
Vulnerabilidad humana como fragilidad (M. Nussbaum) En Nussbaum, la finitud y la precariedad humana aparecen bajo la noción de fragilidad. Elige así un término que tiene de por sí una connotación menos marcada por la carencia y más por la delicadeza y el bien que potencialmente conlleva. Muchas veces en sus obras aparece el término fragilidad estrechamente relacionado – si no sinónimo – de vulnerabilidad Esta autora recalca la dependencia de lo “dado” (genético, social, natural, cultural) del ser humano que nace y crece, para desarrollarse, y lo complementa agregando el elemento de la fortuna o infortunio. Nussbaum se extiende ampliamente sobre el concepto aristotélico de philia, y la naturaleza de las relaciones de amor y de amistad. Aparece una doble constatación a lo largo de su reflexión.
El amor, la philia, agudiza la vulnerabilidad humana. Pero esa vulnerabilidad es, a su vez, condición de posibilidad para el verdadero amor.
Agudiza la vulnerabilidad humana, pues expone a la persona a la fuerza de sus emociones –al temor de ser rechazada, a los celos, a la incómoda constatación de su dependencia afectiva, a la posibilidad crecida de descontrol, etc. – y al riesgo de salir herida, al no ser correspondida Nussbaum afirma así que la vulnerabilidad tiene relación no solo con la corporalidad humana, sino también con aquello a lo que el ser humano está expuesto (al infortunio, a sus emociones, a la necesidad de los otros para vivir) y a aquello de lo que es capaz (compasión, amor). La particular belleza de la excelencia humana residiría justamente en su vulnerabilidad. Nussbaum lo constata en las obras de la tragedia griega: los dioses griegos – por definición inmortales, autosuficientes y completos – se enamoran de los – frágiles, vulnerables, mortales – hombres y mujeres.
La misma vulnerabilidad humana, la indefensión ante el infortunio, la lucha con las pasiones más variadas con las que viven el hombre y la mujer, puede ser considerada bella. Algo hay en la fragilidad de esta vida que puede incluso “enamorar a los dioses”. Al parecer, si no fuésemos vulnerables, seríamos menos humanos. Pero no solo como nota distintiva de la indigencia propia de la humanidad, sino también de su belleza.
Vulnerabilidad humana como ser expuesto al otro (E. Lévinas) Lévinas define “al ser vulnerable como el ser expuesto al otro. La vivencia de la vulnerabilidad consiste en haber sido ofrecido sin reserva al otro y en no haber encontrado protección en ningún tipo de consistencia o en ninguna identidad de un estado La percepción de la desnudez del otro nos impele a la acción, nos mueve a romper nuestra indiferencia para salvarle de la situación frágil que está padeciendo. Este movimiento hacia el otro desnudo y expuesto es lo que él denomina propiamente la experiencia de la vulnerabilidad”. Destacamos tres rasgos de la vulnerabilidad en Lévinas:
Vulnerabilidad como desnudez Vulnerabilidad como proximidad Vulnerabilidad como la pasividad mas pasiva La vulnerabilidad y la sinceridad se encuentran en la desnudez del ser. La apertura, la exposición, la renuncia a defender la propia indigencia íntima, es situación extrema de vulnerabilidad, pero también de verdad, pues “quitándose la máscara”, la persona se muestra tal como es El ser humano es vulnerable porque es yo en relación con otro, hasta llegar a ser “rehén” del otro, del imperativo que su vulnerabilidad lanza a la responsabilidad propia. Esto acontece cuando el otro es rostro, es decir, próximo. Lévinas habla de una vulnerabilidad pre – original, en relación a la responsabilidad ante el otro. Pues esta responsabilidad no ha sido elegida, en ninguna acción, sino que es impuesta, como pasión, previa a la libertad. Esta im – potencia para rechazar la llamada del otro, es experimentada como pasividad. Vulnerabilidad, identidad y desprecio (A. Honneth) Según A. Honneth la vulnerabilidad humana está en relación estrecha con la dependencia que cada sujeto tiene de los otros para la constitución y valoración de su propia identidad.
La radicalidad de esta dependencia es lo que lo hace vulnerable, pues no ser reconocido es posibilidad siempre abierta que implica no tan solo una carencia, sino fundamentalmente una agresión con potencialidad altamente destructiva.
Vulnerabilidad, identidad y desprecio (C. Taylor) Taylor sostiene la vulnerabilidad de la identidad humana en dos planos: en la esfera íntima y en la esfera pública Esta vulnerabilidad estaría estrechamente ligada con la exposición permanente del ser humano al respeto o al desprecio, en su relación con otros .
Pero también con la intersubjetividad constitutiva de la identidad – en ambas esferas – o que genera dependencia del otro significativo para la formación del propio autoconcepto.
Vulnerabilidad como labilidad (P. Ricoeur) La vulnerabilidad humana, según la comprende Ricoeur, consiste fundamentalmente en “cierta no-coincidencia del hombre consigo mismo”. El ser humano se sitúa “entre” lo finito y lo infinito, y esta “desproporción” lo constituye como estructuralmente frágil. La expresión ética de esta vulnerabilidad es lo que Ricoeur nombra como labilidad. entiendo por labilidad aquella debilidad constitucional que hace que el mal sea posible”. La vulnerabilidad es entonces la posibilidad de ser sujeto que padece, pero también es la posibilidad de hacer padecer, de obrar mal. Esta vulnerabilidad se manifiesta especialmente en el sufrimiento padecido y el que se hace padecer:
“La vida resume todo el límite humano. La negatividad de la organización vital ‘me es revelada por el sufrimiento’. El sufrimiento es el revelador afectivo: El sufrimiento es el no-ser sentido antes de ser pensado”. El ser humano vive esta negación existencial de su deseo de lo infinito, según Ricoeur, como tristeza de lo finito.
Pero esta tristeza no es la palabra última del ser humano ante su vulnerabilidad. Puesto que es fundamentalmente un ser “entre” finitud e infinitud, su obligación es hacer mediaciones, sostenidas en la capacidad superadora que le otorga esta misma tensión.
Aproximación al concepto de vulnerabilidad humana desde la filosofía contemporánea
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