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Untitled Prezi

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by

Majo Torres Costa

on 9 July 2014

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Transcript of Untitled Prezi

Aprendiendo a cuidar de nosotras mismas
Nuestros cuerpos
Nuestros sentimientos
“Está bien sentir lo que sienta. Las emociones no son buenas ni malas. Simplemente son lo que son. Nadie puede decirle lo que debe usted sentir. Es bueno y necesario hablar de emociones".
John Bradshaw
El cuidar de una misma es una de las formas primitivas de demostrar amor por nosotras y por l@s demás. Es un comportamiento aprendido; aprendemos a cuidarnos por medio de nuestr@s primer@s cuidador@s. Si fuimos amadas, animadas o confortadas cuando niñas, o si fuimos criadas como niñas típicas, el concepto de cuidado puede ser extraño. Pero si pocas veces nos demostraron gentileza o ternura, o fuimos maltratadas y/o abusadas en nombre del amor, podemos sentirnos confundidas respecto a lo que significa el cuidarnos a nosotras mismas... Los sentimientos de culpabilidad o vergüenza pueden impedirnos sentir que merecemos ser cuidadas por nosotras o por cualquier otra persona.


Ellen Bass y Laura Davis

En este momento:
¿Cómo sentimos nuestro cuerpo? Pesado, liviano, cansado, relajado?,
¿En qué lugares nos parece que está particularmente tenso o dolorido?
¿En qué aspecto, por el contrario, lo hallamos fuerte y lleno de energía?
¿Qué partes de nuestro cuerpo merecen una mayor atención?

¿Nos satisface la manera de conducirlo, es un placer vivir dentro de él?
¿O, es más bien un bulto sin sentido y una pesada carga?
Un viejo adagio indio dice:

Si quieres saber cómo fueron tus pensamientos de ayer, mira tu cuerpo de hoy.
Si quieres saber cómo será tu cuerpo mañana, mira tus pensamientos de hoy.
El cuidados del cuerpo puede ser llevado a cabo de forma individual o colectiva.
El cuidado del cuerpo comienza con:
cambios en la rutina de nuestra vida
transformar la perspectiva con la cual ha visto y tratado su cuerpo.
modificar pensamientos negativos y comprender nuestros esquemas cognitivos

No menospreciemos la voz de nuestro cuerpo, concentrémonos en ella y aprendamos a escucharla.
Al ponernos en contacto con la energía corporal aprendemos a detectar y percibir los mensajes de nuestro cuerpo. Cuando la energía que tenemos en nuestro cuerpo no gira libremente (por el estrés, los pensamientos automáticos, los sentimientos negativos, la mala alimentación y los traumas, entre otras cosas) el cuerpo “siente” el problema y lo transmite por medio de una serie de señales.


¿Nos envía el cuerpo alguna señal de alarma en este momento?

Si la respuesta fuera afirmativa, nuestro cuerpo está enviando, en su idioma, un aviso para tomar cuidado de nosotras mism@s.

Una de las formas más elementales para entrar en contacto con el cuerpo y obtener los beneficios de la relajación es la práctica de ejercicios de respiración.

Relajación y ejercicio físico:
Alimentación adecuada
Sueño y descanso
a) Elaborar un plan de alimentación que incluya una dieta rica y balanceada.
b) Disponer de suficiente tiempo para tomar el desayuno y las comidas fuertes, comer sentadas y mientras lo hacemos no realizar otras actividades como leer o mirar televisión
.
c) Elegir tomar agua en lugar de refrescos embotellados
d) Cuidar el consumo de sal y azúcares refinados.
e) Tratar de no combinar el tiempo de comidas con el de trabajo.
f) Evitar los alimentos que son dañinos para nosotras.
g) Procurar tomar los alimentos en buena compañía o solas pero siempre que nos sintamos a gusto, apreciadas.
h) Si tenemos algún problema vinculado con la alimentación (obesidad, falta de peso, o algún tipo de trastorno) buscar ayuda especializada.
Nuestra cultura nos ha enseñado que los sentimientos son negativos y peligrosos, que debemos controlarlos con el propósito de ser racionales y lógicas. Esta enseñanza, a nuestro parecer acorde con las necesidades del patriarcado, contribuye con la enorme dificultad que tenemos las personas para reconocer e identificar nuestras propias emociones.
1. Las emociones son innecesarias. Nuestra cultura rinde culto al pensamiento racional y la racionalidad es una característica asociada a masculinidad. A su vez, lo masculino es prototipo y norma de lo humano (y por tanto, del progreso, la ciencia, la política y el éxito). Las mujeres, desde este punto de vista, pueden ser emotivas y sensibles, pero dichas características son consideradas una desviación. De ahí que las emociones expresadas por los hombres, principalmente las que tienen que ver con la ternura, el miedo y el amor, se consideran signos de debilidad. Por lo tanto, puede argumentarse que los sentimientos son innecesarios para el logro.
Al negar nuestros sentimientos nos alejamos de nuestras maneras de ser y sentir. Es preciso aceptar y validar nuestras emociones como un regalo maravilloso de la vida que busca perpetuarse, aprender y/o re-aprender orientados a enriquecernos y sanarnos.

Cuando dejamos de estar en contacto con nuestros sentimientos, o bien, cuando no los aceptamos como una expresión válida de nuestra experiencia, empezamos también a carecer de palabras para describirlos y significarlos

Las razones para descalificar el mundo de las emociones son variadas y diversas. Podemos citar entre ellas:
2. Hay sentimientos buenos y malos. Aunque las emociones se identifiquen preferentemente con el género femenino y haya mayor aceptación social. A los varones muchas veces se les exige el enojo y la ira, sentimientos que, sin embargo, - se argumenta- son incompatibles con nuestra “naturaleza femenina”. A las mujeres, además, se nos obliga a la moderación en la vivencia y la expresión de los que si son apropiados (¿será porque vivir y expresar con intensidad nuestros sentimientos nos vuelve ingobernables?).
3. Los sentimientos son peligrosos. Muchas veces en nuestra cultura y específicamente a partir de experiencias familiares, aprendemos a identificar un sentimiento con una determinada conducta. Sin embargo, la emoción y el comportamiento son distintos y entre ellos, el pensamiento ejerce la mediación que los distingue.

2 ejemplos:




Para ponernos en contacto con nuestros sentimientos, es preciso mirar constantemente hacia nuestro interior y validar cualquier emoción que estemos experimentando en ese momento, en el aquí y en el ahora.

Es precisamente la disociación, la negación del sentimiento lo que nos lleva a vivir muchas veces en el pasado. Porque en la medida en que no confrontemos nuestra propia existencia, vamos acumulando tristeza, miedo, enojo o vergüenza y aquello que queremos olvidar, se manifiesta constantemente por medio de nuestras reacciones físicas y emocionales.

Algunas veces podemos reconocer muy bien nuestros sentimientos, pero nos resulta difícil expresarlos porque, por ejemplo, pensamos que son inapropiados y entonces vamos a ser juzgadas o castigadas.

También podría ser que ante la intensidad de la emoción tememos perder el control de nosotras mismas o porque nos da miedo la reacción de los demás.


De esta forma, hemos podido escuchar en nuestra historia frases tales como:

El enojo es malo o las mujeres buenas no se enojan
Los hombres tiernos son afeminados
No llores, se aprovecharán de ti
Nunca expreses lo que sientes
No le demuestres tu amor
Los sentimientos son cosa de mujeres
Controla tu enojo, puedes hacer daño

Si quieres tener éxito, controla tus sentimientos
Controla tu alegría, no te rías demasiado
No tienes por qué estar triste

Ejemplo 1:

- “ una mujer maltratada por su esposo, trajo una vez a la consulta a Patricia, su hija de 16 años, con el propósito de revisar conjuntamente la relación entre ellas y particularmente porque la joven le gritaba e insultaba constantemente. Al preguntarle a Patricia el por qué insultaba a su madre, ella me respondió - porque me enojo y me pongo brava- Al respecto le respondí que podía entender que estuviese enojada con su mamá, pero ¿por qué elegía gritarle cuando se enojaba? y ella señaló: – porque es una tonta, se merece que le griten -”.
Ejemplo 2:

- “una pareja de mi vecindario tiene una hija adolescente quien está iniciando su vida social con jóvenes de su edad. Una noche fue invitada a una fiesta y la madre de una de sus amigas se ofreció traerla a casa a las diez de la noche. Sin embargo, la llevó de regreso cerca de las doce y la señora se disculpó argumentando que se había dormido. El padre que había salido a recibirla muy preocupado, le dio las gracias, pero al entrar a la casa, gritó e insultó a su hija. Al día siguiente cuando el hombre contaba la situación, dijo se sintió realmente furioso al ver tan tranquila a la mujer. Ahora bien ¿por qué le gritó e insultó a su hija? Es cierto que había enojo, pero fueron sus pensamientos los que lo llevaron a dicha acción, él sentía rabia contra la señora, pero a ella no le gritó ni la insultó porque sus pensamientos posiblemente le dijeron que si lo hacía se metería en problemas, en cambio, eligió a su hija como blanco del grito y el insulto porque dicha acción se justificaba dentro de su esquema cognitivo, por ejemplo: él tenía derecho a gritar e insultar a su hija ya que el castigo verbal era una forma conveniente de educarla y llevarla por el buen camino”.


Ambos ejemplos clarifican el poder del pensamiento en la dirección de las conductas; de esta forma, si queremos cambiarlas, debemos revisar y trasformar el mapa cognitivo que las justifica.


Es preciso trasformar nuestras emociones en palabras, o lo que es lo mismo, buscar las frases más adecuadas para expresar distintos estados de ánimo.
Ambos ejemplos clarifican el poder del pensamiento en la dirección de las conductas; de esta forma, si queremos cambiarlas, debemos revisar y trasformar el mapa cognitivo que las justifica.
Próximo paso... !
¡Cuidarnos!
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