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Tratamiento Sistémico del Duelo

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JACQUELINE MONTECINOS

on 30 April 2014

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Transcript of Tratamiento Sistémico del Duelo

Tratamiento Sistémico del Duelo
Es el proceso adaptativo normal ante la pérdida de un ser querido o de algo significativo (empleo, vivienda, bienes, situaciones, etc.). Este proceso es necesario para adaptarse a la nueva situación y reencontrar el equilibrio roto a raíz de la pérdida y termina con la aceptación de la nueva realidad (elaboración del duelo).
¿Que es el duelo?
El duelo es un proceso normal cuya evolución, habitualmente progresa hasta la superación. Podemos decir que hemos completado un duelo cuando somos capaces de recordar a nuestro ser querido sin sentir ese dolor tan intenso, cuando hemos dejado de vivir centrándonos solo en el pasado y en lo que pudiera haber sucedido si no hubiera fallecido.
El duelo tiene diferentes reacciones en las personas dependiendo de muchos factores, como podrían ser:
la relación con el ser querido que ha muerto (nivel de apego con el fallecido),
la causa de la muerte, ya que la reacción no es la misma ante una muerte esperada que si es repentina o traumática (por homicidio, suicidio o accidente),
la edad del difunto: reacciones más intensas si es prematura: niño, adolescente o joven; redes sociales de contención (familia, amigos, profesionales…) y
los factores de personalidad y las características de la persona que sufre el duelo (capacidad de contención, de expresas sentimiento y emociones, edad, sexo, estado de salud, etc.).
Tipos de Duelo

Este término abarca un amplio rango de sentimientos y conductas que son normales después de una pérdida. La mayoría de los autores e investigadores piensan que el duelo ante la muerte de un ser querido es una reacción humana normal, por extrañas que sean sus manifestaciones. La derivación hacia el duelo patológico se plantea cuando esas anomalías se extienden en el tiempo o derivan a otro tipo de problema psiquiátrico.
Intensificación del duelo al nivel en que la persona está desbordada, recurre a conductas desadaptativas o permanece en este estado sin avanzar en el proceso del duelo hacia su resolución.
Esto implica procesos que llevan a repeticiones estereotipadas o a interrupciones frecuentes de la curación. Se considera que hay riesgo de duelo patológico cuando el dolor moral se prolonga considerablemente en el tiempo; cuando su intensidad no coincide con la personalidad del que está sufriendo, cuando esta persona es incapaz de amar o interesarse por otras personas y cuando el sujeto se ve invalidado en su vida diaria, sin más ocupación que la rememoración del muerto.
2. Duelo Patológico o Complicado
Etapas del Duelo
En los primeros momentos, nos podemos encontrar un estado de desconcierto y embotamiento, sintiendo como si nuestras emociones estuvieran anestesiadas o fluctuaran intensamente de un estado a otros.
También es habitual tener sentimiento de irrealidad o de incredulidad (“no es posible; esto no es real”).
1. Fase de Shock o Estupor
Podemos sentirnos enfadados con aquellas personas a las que consideramos responsables de la perdida. En algunas ocasiones esa rabia se vuelve contra uno mismo, y podemos culparnos por la muerte o por algo que pensamos que podíamos haber hecho y que podía haber cambiado las circunstancias. Se puede sentir inseguridad y baja autoestima, también suelen aparecer sentimientos de injusticia y desamparo junto con problemas de sueño como insomnio, pesadillas o sueño no reparador.

En este segundo momento, podemos retomar nuestras actividades cotidianas, aunque a un ritmo distinto y con altibajos en el estado de ánimo.

2. Rabia o Agresividad
Es cuando empezamos a tomar conciencia de que nuestro ser querido no volverá. El sentimiento de profunda tristeza nos acompaña durante la mayor parte del tiempo y nos emocionamos con mucha facilidad. En estos momento muchas personas “sienten la presencia” del familiar fallecido, sobre todo en momento de somnolencia o relajación. Es una forma de adaptarnos a la vida sin esa persona.
Esta etapa se caracteriza por la sensación de desorganización de la propia existencia sin la presencia del ser querido.
3. Etapa de Desorganización o Desesperanza
Adopción de nuevos patrones de vida, se va afrontando poco a poco la nueva situación y se reorganiza la propia existencia. Es el momento donde el recuerdo de nuestro ser querido empieza a transformarse de una emoción dolorosa a una emoción reparadora.
4. Reorganización
Aceptación familiar de la pérdida.
Reagrupamiento y reorganización familiar.
Reorganización de la relación con el medio externo.
Reafirmación del sentimiento de pertenencia al nuevo sistema familiar

Las etapas se sintetizan en 4:
Terapia en el Duelo
Las familias que lo afrontan el duelo de una manera más eficaz son las que hacen comentarios abiertos sobre el fallecido, mientras que a las familias cerradas no sólo les falta esa libertad, sino que además ofrecen excusas y hacen comentarios que logran que los otros miembros se queden callados. Las familias funcionales procesan sentimientos sobre la muerte incluyendo, admitiendo y aceptando sentimientos de vulnerabilidad.

Un duelo no resuelto puede servir no sólo como factor clave en la patología familiar sino que puede contribuir a relaciones patológicas a lo largo de distintas generaciones. Para evaluar el impacto del conflicto intergeneracional, Bowen anima a conseguir, como parte del proceso de admisión, la historia de la familia extensa, que debería cubrir al menos dos generaciones.
1. Aceptación familiar de la pérdida, permitiendo y favoreciendo la expresión de la aflicción de todos los miembros de la familia.
2. Reagrupamiento y encastillamiento de la familia para permitir la reorganización familiar: redistribución de la comunicación interna y de los roles familiares.
3. Reorganización de la relación con el medio externo.
4. Reafirmación del sentimiento de pertenencia al nuevo sistema familiar que emerge del antiguo, y aceptación del comienzo de una nueva etapa familiar.
1. Duelo Normal:
Etapas del duelo Familiar
1. Reconocimiento compartido de la realidad de la muerte
2. Experiencia compartida de las emociones y el dolor de la pérdida
3. Reorganización del sistema familiar
4. Recolocar emocionalmente al fallecido y seguir viviendo

Tareas familiares en la adaptación de la pérdida
La muerte se ve como menos significativa de lo que realmente es, es lo opuesto a la momificación, se minimiza la pérdida.
Facilitación de la tarea:
Comunicación clara y franca acerca de la muerte
Ritos funerarios y visitas a la tumba, confrontan con la realidad de la pérdida.
A los niños y personas mas vulnerables se les tiende a marginar de éstas experiencias lo que bloquea la resolución de la pérdida generando una disfunción.
NEGAR EL SIGNIFICADO DE LA PERDIDA.
Facilitación de la tarea:
Aceptar y comprender mutuamente la existencia de sentimientos mixtos y complejos como ira, desamparo, culpa, alivio, decepción, presentes en mayor o menor medida en las relaciones familiares
La desaprobación de ciertos sentimientos por lealtad a la familia o de aspectos inaceptables son asumidos exclusivamente y expresados por algún miembro de la familia de manera sintomática.

1. Reconocimiento compartido de la realidad de la muerte
2. Reagrupamiento y encastillamiento de la familia para permitir la reorganización familiar: redistribución de la comunicación interna y de los roles familiares.
Esta tarea puede verse interferida por el NO ADAPTARSE a la pérdida, aquí la persona se mantiene impotente, no desarrollando habilidades de afrontamiento necesarias, se aísla del mundo no asumiendo las exigencias del medio.
Facilitación de la tarea:
Se requiere delegar las funciones de rol necesarias para compensar la pérdida y seguir viviendo
El sistema puede inducirse a querer aferrarse a viejas pautas o a buscar prematuramente pautas sustitutas para recobrar la estabilidad.

3. Reorganización del sistema familiar
El duelo finaliza cuando la persona ya no necesita reactivar el recuerdo del fallecido con una intensidad exagerada en el curso de la vida diaria (Volkan, 1985)
Es importante en esta tarea que la persona encuentre un lugar adecuado para el muerto en su vida emocional, un lugar que le permita seguir viviendo de forma eficaz en el mundo
El no terminar esta tarea sería NO AMAR, algunas personas consideran la pérdida tan dolorosa que se proponen no volver a querer nunca mas.
4. Recolocar emocionalmente al fallecido y seguir viviendo
Técnicas e Intervenciones
cambios en los límites o jerarquía de la estructura familiar que permitan un ajuste novedoso,
empleo de paradojas o innovaciones en las normas que impidan la autoperpetuación del duelo,
rituales para romper este círculo vicioso,
el uso de narrativas o la creación de un pasado nuevo para ofrecer una perspectiva inédita de la experiencia actual...
Otras Técnicas
Escuchar y contener (se)
Ayudar a expresarse: facilitaciones
El lenguaje evocador. El terapeuta puede usar palabras duras que evoquen sentimientos, como por ejemplo, “tu hijo murió” versus “perdiste a tu hijo”.
El uso de símbolos. Hacer que el cliente traiga fotos del fallecido a las sesiones.
escribir
dibujar
Role Playing
El libro de recuerdos
Imaginación guiada
Puede ayudar a hacer real la pérdida.
El funeral puede dar a la gente la oportunidad de expresar sentimientos respecto al fallecido.
La ceremonia puede además ser una reflexión sobre la vida de la persona que se ha ido.
El funeral tiene el efecto de tender una red de apoyo social a la familia que puede ser extremadamente útil para facilitar el duelo.
Facilitar el duelo a través del Ritual del Funeral
Duelo crónicos o Incompletos
1. una redefinición del problema y/o relacionarlo con la perdida no elaborada

2. mostrar como se ha organizado la familia después de la perdida, y las posibles disfunciones y, finalmente, hay que reactivar las emociones a ellas vinculadas, para lo cual es necesario “traer el recuerdo” a través de fotografía, objetos significativos, hablar del difunto, de las circunstancias de la perdida, etc.
Una vez planteada la elaboración del duelo como problema a resolver, el uso de tareas y rituales es de gran utilidad.

Entre las tareas tenemos:
la vista la tumba,
que la familia entregue símbolos claves referidos al difunto para poder poner en marcha el duelo.

En la "Silla Vacía" lo que se hace es poner al paciente enfrente de una silla vacía, y el cliente, debe imaginarse a la otra persona (en nuestro caso al fallecido) y hablar directamente con él y expresar por tanto emociones y sentimientos que hayan quedado pendientes y que estén dificultando el proceso de duelo.
"De la silla Vacía al Tercero pensante"
1. Posición funcional del fallecido dentro de la familia
2. Integración emocional de la familia
3. Facilitación de la expresión emocional
Evaluación de familias en Duelo
Los miembros de la familia desempeñan distintos roles dentro de ella, si la posición funcional del miembro fallecido es significativa se va a generar en la familia un desequilibrio importante en su funcionamiento. La familia puede tender a buscar a otro miembro que ocupe el rol que tenía el fallecido.

La muerte de quienes ocupan un rol más periférico en la familia no va a afectar el funcionamiento de ésta con la misma intensidad.

Posición funcional del fallecido dentro de la familia
Una familia bien integrada emocionalmente se ayudan unos a otros a afrontar la muerte incluso de un miembro significativo, sin mucho apoyo externo.

Un familia menos integrada pueden expresar reacciones de duelo mínimas en el momento de la muerte y posteriormente los miembros pueden responder con síntomas físicos o emocionales o conductas problemáticas socialmente.

Integración emocional de la familia
Es importante que en la familia se facilite la expresión, identificación y resolución de los variados e intensos sentimientos que se desencadenan con la muerte de un miembro de ésta. Las familias que tienden a controlar y no expresar estos sentimientos, pueden evitar a la larga que la persona logre una resolución adecuada del duelo.

Facilitación de la expresión emocional
Pérdida y aparición concurrente de un síntoma
Pérdida y ocurrencia de hechos estresantes
Pérdida traumática anterior y duelo no resuelto
Muertes prematuras

Riesgo de disfunción relacionados con el momento en que ocurre la pérdida(Walsh, McGoldrick en Falicov, 1991)
Este tipo especial de terapia familiar sistémica del “tercero pensante”, supone una implicación importante del terapeuta en el proceso terapéutico. Es para ello fundamental, haber creado, antes de comenzar cualquier sesión, una fuerte alianza terapéutica que permita el desarrollo de las sesiones con éxito.
En el "tercero pensante", el terapeuta sustituye al tercero ausente y ayuda al paciente identificado a ocupar un lugar análogo al de los demás miembros de la familia, lo que equivale a quitarlo del centro.
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