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Misericordiae vultus

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by

Gabriel Orrego

on 3 October 2015

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Transcript of Misericordiae vultus

Relación entre Justicia y Misericordia
María, la Madre de la Misericordia
El Papa Francisco concluye su reflexión dirigiendo la mirada a María, Madre de la Misericordia.
Año Jubilar y Cuaresma
Corrientes, 03 de octubre de 2015
Misericordiae vultus
“El rostro de la Misericordia”


El Papa Francisco lo anunció en el segundo aniversario de su elección como Pontífice el pasado viernes 13 de marzo con la bula Misericordiae vultus.

Año Santo extraordinario con motivo del 50º aniversario de la clausura del Vaticano II (1965).

La inauguración, con la apertura de la Puerta Santa en la basílica de San Pedro, la realizará el Santo Padre el próximo 8 de diciembre y concluirá el 20 de noviembre de 2016.
El Jubileo Extraordinario de la Misericordia
El primer jubileo fue convocado por en el año 1300
por el papa Bonifacio VIII.

Fueron el de 1933, proclamado por Pío XI con motivo
del XIX centenario de la Redención,

El de 1983, proclamado por San Juan Pablo II por los
1950 años de la Redención.

Luego en el 2000, el Año anto Extraordinario por el
paso del milenio también proclamado por Juan Pablo II.

El actual, convocado por el Papa Francisco.

En nuestra Iglesia tuvimos el Año jubilar, en el año 2010,
con motivo de cumplirse el centenario de su creación.
Haciendo memoria...

“Este es el tiempo de la misericordia.
Hay tanta necesidad hoy de misericordia, que es importante que los fieles laicos la vivan y la lleven a los diversos ambientes sociales”
(Papa Francisco)

Para este año ha sido tomado de la carta de San Pablo a los Efesios: “
Dios rico en misericordia”
(Ef 2,4).

Consiste en un perdón general, una indulgencia
abierta a todos, para renovar la relación con Dios y
con el prójimo. De este modo, los jubileos son
siempre una oportunidad para profundizar la fe y
vivir con un compromiso renovado el testimonio cristiano.

El tema del Jubileo es la Misericordia y el lema: "Sean misericordiosos como el Padre"
(cf. Lc 6,36). Con el Jubileo de la Misericordia,
Francisco quiere poner en el centro de la atención al Dios misericordioso que invita a todos a volver hacia Él.
¿Por qué el tema de la Misericordia?
Sobre la Misericordia
En la exhortación apostólica Evangelii Gaudium el término misericordia aparece 29 veces.

La misericordia es un tema muy sentido por el Papa Francisco quien ya como obispo había escogido como lema propio miserando atque eligendo.

“Al escuchar misericordia, esta palabra cambia todo. Es lo mejor que podemos escuchar: cambia el mundo. Un poco de misericordia hace al mundo menos frío y más justo. Necesitamos comprender bien esta misericordia de Dios, este Padre misericordioso que tiene tanta paciencia”
(Papa Francisco. Ángelus del 17 de marzo de 2013).
“Cuánto deseo que los lugares en los que se manifiesta la Iglesia, en particular nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia”.




(Papa Francisco. Mensaje para la Cuaresma 2015)

Para los hebreos el jubileo era un
año declarado santo
, que ocurría
cada 50 años
, durante el cual se debía restituir la igualdad a todos los hijos de Israel:

ofreciendo nuevas posibilidades a las familias que habían perdido sus propiedades

Incluso la libertad personal.

A los ricos, les recordaba que los esclavos israelitas podrían reivindicar sus derechos.
La Iglesia católica

retomó la tradición del Año Santo con el papa Bonifacio VIII, en el año 1300, para permitir a cada generación vivir al menos un Año Santo.

Desde el año 1475, el jubileo ordinario comenzó a espaciarse al ritmo de cada 25 años.

El significado teológico del Año Santo, la economía del Antiguo Testamento está esencialmente ordenada a preparar y anunciar la venida de Cristo, Redentor del universo, y de su Reino mesiánico.
En Cristo esta pedagogía alcanza su meta: Él no se limita a hablar «en nombre de Dios» como los profetas, sino que es Dios mismo quien habla en su Verbo eterno hecho carne.

El cristianismo comienza con la Encarnación del Verbo.
Jesucristo es el nuevo comienzo de todo.

La Encarnación del Hijo de Dios testimonia que Dios busca al hombre Porque el hombre se ha alejado de Él. El hombre se ha dejado extraviar por el enemigo de Dios (cf. Gn 3, 13).

La religión que brota del misterio de la Encarnación redentora es la religión del «permanecer en la intimidad de Dios», del participar en su misma vida.

El jubileo, para la Iglesia, es verdaderamente «año de gracia», año de perdón de los pecados y de las penas por los pecados, año de reconciliación entre los adversarios, año de múltiples conversiones y de penitencia sacramental y extra sacramental. La tradición de los años jubilares está ligada a la concesión de indulgencias de un modo más generoso que en otros años.
En la vida de cada persona los jubileos hacen referencia normalmente al día de nacimiento, aunque también se celebran los aniversarios del Bautismo, de la Confirmación, de la primera Comunión, de la Ordenación sacerdotal o episcopal y del sacramento del Matrimonio.

Lo que hemos dicho sobre los jubileos particulares se puede aplicar también a las comunidades o a las instituciones. Así pues se celebra el centenario o el milenio de fundación de una ciudad o de un municipio. Y en el ámbito eclesial se festejan los jubileos de las parroquias o de las diócesis.

El término «jubileo» expresa alegría; no sólo alegría interior, sino un júbilo que se manifiesta exteriormente, en el caso de nuestro Año Santo por el perdón y la misericordia de Dios que se derrama con tanta abundancia para todos.
¿Cuál es el significado teológico del Jubileo o Año Santo?
Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre (1).

San Juan: Quien lo ve a Él ve
al Padre (Jn 14,9). Contemplar el
misterio de la misericordia es fuente
de alegría, de serenidad y de paz (2).

El Jubileo Extraordinario de la Misericordia es un momento más intenso para tener la mirada fija en la misericordia para ser también nosotros testimonio eficaz del obrar del Padre (3).
El mensaje de Misericordiae vultus


La apertura de la Puerta Santa en el inicio del Año
Santo será una Puerta de la Misericordia
.

El Jubileo se convoca a los 50 años de la
clausura de Concilio Ecuménico Vaticano II.
El Papa Francisco evoca las palabras que pronunció
San Juan XXIII en la apertura del Concilio:


«En nuestro tiempo, la Esposa de Cristo
prefiere usar la medicina de la misericordia
y no empuñar las armas de la severidad…
La Iglesia Católica, al elevar por medio de este Concilio Ecuménico la antorcha de la verdad católica, quiere mostrarse madre amable de todos, benigna, paciente, llena de misericordia y de bondad para con los hijos separados de ella».
Puerta Santa, Puerta de la Misericordia
Beato Pablo VI:

«Una corriente de afecto y admiración se ha volcado del Concilio hacia el mundo moderno. Ha reprobado los errores, sí, porque lo exige, no menos la caridad que la verdad, pero, para las personas, sólo invitación, respeto y amor»
(4).

Un intenso deseo del Santo Padre:
¡Cómo deseo que los años por venir estén impregnados de misericordia para poder ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios!
El Año Santo
Recorrido Bíblico de la Misericordia
En al AT aparece a menudo: Dios paciente y misericordioso.
Él perdona todas tus culpas,
y cura todas tus dolencias; rescata tu vida del sepulcro, te corona de gracia y de misericordia (Sal. 103, 3-4).

“Eterna es su misericordia”
: es el estribillo que acompaña cada verso del Salmo 136 mientras se narra la historia de la revelación de Dios.
Son numerosas las citas en las que Jesús revela su corazón misericordioso:

Jesús, ante une multitud de personas, cansadas y extenuadas, pérdidas y sin guía, sintió una intensa compasión por ellas
(cf. Mt 9,36).

A causa de este amor compasivo curó los enfermos que le presentaban (cf. Mt 14,14) y con pocos panes y peces calmó el hambre de grandes muchedumbres (cf. Mt 15,37).

Cuando encontró la viuda de Naim, le devolvió a su hijo resucitándolo de la muerte (cf. Lc 7,15).

Después de haber liberado el endemoniado de Gerasa, le confía esta misión: «Anuncia todo lo que el Señor te ha hecho y la misericordia que ha obrado contigo» (Mc 5,19).
En el N.T. La misión que Jesús ha recibido del Padre ha sido la de revelar el misterio del amor divino en plenitud. «Dios es amor» (1 Jn 4,8.16)
Las parábolas dedicadas a la misericordia:

La de la oveja perdida y de la moneda extraviada, y la del padre y los dos hijos (cf. Lc 15,1-32).

A Pedro le responde: «No te digo hasta siete, sino hasta setenta veces siete» (Mt 18,22) y a continuación pronunció la parábola del “siervo despiadado”: «¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de ti?» (Mt 18,33). Y Jesús concluye: « Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos » (Mt 18,35) (9).

La parábola ofrece una profunda enseñanza a cada uno de nosotros. Jesús afirma que la misericordia no es solo el obrar del Padre, sino que ella se convierte en el criterio para saber quiénes son realmente sus hijos. Así entonces, estamos llamados a vivir de misericordia, porque a nosotros en primer lugar se nos ha aplicado misericordia (9).
En el n. 10
La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia. La credibilidad de la Iglesia pasa a través del camino del amor misericordioso y compasivo.

Ha llegado de nuevo para la Iglesia el tiempo de encargarse del anuncio alegre del perdón. Es el tiempo de retornar a lo esencial para hacernos cargo de las debilidades y dificultades de nuestros hermanos
«
La Iglesia vive una vida auténtica, cuando profesa y proclama la misericordia
–el atributo más estupendo del Creador y del Redentor– y cuando acerca a los hombres a las fuentes de la misericordia del Salvador, de las que es depositaria y dispensadora»
(San Juan Pablo II. Dives in misericordia).

Es determinante para la Iglesia y para la credibilidad de su anuncio que ella viva y testimonie en primera persona la misericordia. Su lenguaje y sus gestos deben transmitir misericordia para penetrar en el corazón de las personas y motivarlas a reencontrar el camino de vuelta al Padre.

En nuestras parroquias, en las comunidades, en las asociaciones y movimientos, en fin, dondequiera que haya cristianos, cualquiera debería poder encontrar un oasis de misericordia (12).
El Año Santo: el camino de la Iglesia sobre la misericordia
El Santo Padre revaloriza la peregrinación como un signo peculiar en el Año Santo,
porque es imagen del camino que
cada persona realiza en su
existencia.

La peregrinación, entonces, sea estímulo para la conversión:
atravesando la Puerta Santa nos dejaremos abrazar por la misericordia de Dios y nos comprometeremos a ser misericordiosos con los demás como el Padre lo es con nosotros (14).
La peregrinación: estímulo para la conversión
El Señor Jesús indica las etapas de la peregrinación:

“No juzguen y no serán juzgados; no
condenen y no serán condenados;
perdonen y serán perdonados.
Den y se les dará: les volcarán
sobre el regazo una buena medida,
apretada, sacudida y desbordante,
Porque le medida con que ustedes midan también se usará para ustedes”

(Lc 6,37-38).

Jesús pide también perdonar y dar. Ser instrumentos del perdón, porque hemos sido los primeros en haberlo recibido de Dios (14)
En este Año Santo, podremos realizar la experiencia de abrir el corazón a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales, que con frecuencia el mundo moderno dramáticamente crea. ¡Cuántas situaciones de precariedad y sufrimiento existen en el mundo hoy! .
Los nn. 17, 18 y 19 ¡Cuántas páginas de la Sagrada Escritura pueden ser meditadas en las semanas de Cuaresma para redescubrir el rostro misericordioso del Padre! Y en ese contexto, el Papa se dirige a los confesores para motivarlos a una conducta pastoral de misericordia, y a los penitentes, sobre todo a las personas que se encuentran lejanas de la gracia de Dios debido a su conducta de vida.

La iniciativa “24 horas para el Señor”

Los confesores sean un verdadero signo de la misericordia del Padre.

Durante la Cuaresma de este Año Santo tengo la intención de enviar los Misioneros de la Misericordia.

Se organicen en las Diócesis “misiones para el pueblo” .
La bula dedica los números 20 y 21 a la justicia y misericordia, no son dos momentos contrastantes entre si, sino un solo momento que se desarrolla progresivamente hasta alcanzar su ápice en la plenitud de amor.

Jesús, en cambio, va más allá de la ley; su compartir con aquellos que la ley consideraba pecadores permite comprender hasta dónde llega su misericordia.



Por esto Dios va más allá de la justicia con la misericordia y el perdón. Esto no significa restarle valor a la justicia o hacerla superflua, al contrario.

Dios no rechaza la justicia. Él la engloba y la supera en un evento superior donde se experimenta el amor que está a la base de una verdadera justicia”

En el sacramento de la Reconciliación Dios perdona los pecados, que realmente quedan cancelados; y sin embargo, la huella negativa que los pecados tienen en nuestros comportamientos y en nuestros pensamientos permanece.


Ella
(La misericordia) se transforma en indulgencia del Padre que a través de la Esposa de Cristo alcanza al pecador perdonado y lo libera de todo residuo, consecuencia del pecado, habilitándolo a obrar con caridad, a crecer en el amor más bien que a recaer en el pecado”.
Jubileo y la Indulgencia

La misericordia posee
un valor que sobrepasa
los confines de la Iglesia.
Ella nos relaciona con el judaísmo
y el Islam, que la consideran uno de los atributos más calificativos de Dios.

El Año jubilar en el ámbito interreligioso
Para vivir y obtener la indulgencia los fieles están llamados a realizar una breve peregrinación hacia la Puerta Santa, abierta en cada catedral o en las iglesias establecidas por el obispo diocesano...

Dispongo que se pueda ganar la indulgencia en los santuarios donde se abra la Puerta de la Misericordia y en las iglesias que tradicionalmente se identifican como Jubilares.
Es importante que este momento esté unido, ante todo, al Sacramento de la Reconciliación y a la celebración de la santa Eucaristía con una reflexión sobre la misericordia.

En primer lugar los enfermos y las personas ancianas y solas.

Mi pensamiento se dirige también a los presos,

que experimentan la limitación de su libertad.

He pedido que la Iglesia redescubra en este tiempo jubilar la riqueza contenida en las obras de misericordia corporales y espirituales.


La indulgencia jubilar, por último, se puede ganar también para los difuntos.

Por este motivo he decidido conceder a todos los sacerdotes para el Año jubilar, la facultad de absolver del pecado del aborto a quienes lo han practicado y arrepentidos de corazón piden por ello perdón.

Establezco que quienes durante el Año Santo de la Misericordia se acerquen a los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X para celebrar el Sacramento de la Reconciliación, recibirán válida y lícitamente la absolución de sus pecados.
¿Qué propone Francisco para el Año Santo?
Mons. Andrés Stanovnik ofm. cap.
Arzobispo de Corrientes


Dar de comer al hambriento
Dar de beber al sediento
Vestir al desnudo
Visitar al enfermo
Asistir al preso
Dar posada al Peregrino
Sepultar a los muertos
Obras de Misericordia Corporales


Enseñar al que no sabe
Dar buen consejo
Corregir al que está en el error
Perdonar las injurias
Consolar al triste
Sufrir con paciencia las injurias de nuestro projimo
Rogar por los vivos y los difuntos
Obras de Misericordia espirituales
"Te adoramos Cristo y te bendecimos....
Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo"
"Tierna Madre de Itati....
Ruega por Nosotros"
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