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SUCESIONES EN EL DERECHO ROMANO

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Alexia Portillo

on 11 October 2013

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SUCESIONES EN EL DERECHO ROMANO
Cuando definimos la palabra sucesión estamos hablando de consecución, de continuidad, por ello jurídicamente se entiende que una persona sustituye a otra en cierta calidad jurídica.
Para poder entender la historia y evolución de las sucesiones, es importante partir de ciertas definiciones
Para José Arias el derecho sucesorio es “reemplazar. Todo derecho dicho más técnicamente, toda relación de derecho supone un objeto y un sujeto. Y la transmigración es una realidad en la vida jurídica, salvo situaciones excepcionales, todos los derechos cuyo titular desaparece (autor) se asientan en otro (sucesor) y se dice, entonces, que hay una sucesión”
para José Ignacio Morales sucesión es: “el reemplazo o sustitución de una persona en los derechos de otra que falleció, sucesión que puede ser universal o particular, la primera es la sustitución o reemplazo de la persona en todos los derechos y obligaciones del testador, que pueden ser transmisibles, tanto activos como pasivos; y la segunda (o sea la sucesión particular) es la sustitución o reemplazo de la persona en alguno de los derechos del testador”.
EVOLUCIÓN HISTÓRICA
Los Romanos fueron los primeros en establecer un verdadero régimen jurídico sucesorio y en ellos se han inspirado todas las legislaciones posteriores.
Es hasta en el Derecho romano que aparece verdaderamente la sucesión testamentaria.

En el Derecho romano se cuestiona la primacía de ambos tipos de sucesión, y al respecto los autores se han dividido en tres corrientes:
- los que consideran que la sucesión legítima precede de la testamentaria, porque para ellos el derecho de testar fue reconocido recién en la Ley de las XII Tablas.
- Los que consideran que la sucesión testamentaria precede a la legitima.
- Los que consideran que ambos tipos de sucesión aparecieron simultáneamente y no hay precedencia entre ellas.

Históricamente la sucesión legítima ha precedido a la testamentaria, porque en las organizaciones sociales primitivas la propiedad era familiar y del jefe de la familia, puesto que la muerte de éste no debía trastornar el sustento económico del grupo familiar.
El testamento romano, era el acto jurídico mediante el cual se tenía como fin primordial la institución de los herederos y en sus orígenes el único contenido del acto, pero fue hasta en la Ley de la XII Tablas donde aparece la facultad de hacer disposiciones patrimoniales.

La importancia que le daban los romanos a la sucesión testamentaria fue sancionada por la Ley de las XII Tablas, al decir “los herederos ab intestato solo pueden tener la sucesión no habiendo heredero testamentario”.
LA SUCESIÓN EN ROMA
- En el derecho romano, los vivos suceden en la situación Jurídica de los difuntos.
- La sucesión Romana, no solo comprendía el patrimonio del difunto, si no que incluía también los ideales, las simpatías y las antipatías del difunto, el heredero continua la personalidad entera del difunto y no solo su personalidad patrimonial.
En el Derecho Romano los herederos podían ser:
I. Heredes sui et necesarii: Los esclavos manumitidos e instituidos herederos, que no podían repudiar la herencia y la recibían de pleno derecho o, aún en contra de su voluntad.
II. Heredes extranei o voluntarii: Que podía aceptar la herencia o repudiarla, pero mientas no mediaba la aceptación, no se operaba tampoco la confusión de patrimonios; durante ese intervalo, los bienes del causante formaban la herencia yacente, que continuaba la persona del causante y constituía una verdadera persona de derecho.
En Roma, se negaba la desaparición del fallecido como entidad de derecho y establecía su prolongación mediante la continuidad de su persona por el heredero. Este y aquél son una misma persona, de modo que la vacante dejada por el muerto es ocupada instantáneamente por el sucesor.

Además se reconoce el hecho de que existe el interés dentro del Derecho Romano con respecto a la sucesión en tres aspectos:
1. El interés del autor de la Herencia: Si no hay heredero, los acreedores toman posesión de los bienes del difunto, vendiéndolos en bloque, esta situación comprendía la Bonorum venditio y mancha de la fama de la memoria del difunto.
2. El interés de los acreedores del difunto: Si hay heredero, los acreedores tienen en este un deudor nuevo, quien debe pagar todas las deudas.
3. El interés religioso: Debía asegurarse en cada familia la existencia y protección de los dioses manes, que eran sus antepasados difuntos, por lo tanto, debía continuarse con la sacra privata, que era continuada por el heredero.

Tipos de Sucesión en Roma
• Sucesión universal intervivos: Adrogatio, conventio in manum, reducción a la esclavitud dentro del territorio romano. también incluye la venta de cosas y derechos concretos por mancipatio, traditio, etc.
• Sucesión universal mortis causa: Herencia, se da cuando a la muerte de una persona, otra, asumía la totalidad de las relaciones jurídicas del difunto con excepción de algunas consideradas absolutamente intrasmisibles. Se entiende por heredero, al sucesor de una persona fallecida, sea, por virtud de una disposición testamentaria o por ley. Supuestos necesarios:

1. La muerte de una persona, capaz de tener un heredero
2. Existencia de otra persona que pueda ser heredero y designado como tal. A su vez, era preciso que se dieran estas dos fases:
a) La caracterizada por el momento en que la herencia está a disposición del heredero, se le ofrecía en virtud de una causa o título válido.
b) Momento en que el heredero se hace cargo de la herencia y actúa como tal.

• Sucesión singular mortis causa: Legado
SUCESIÓN INTESTADA
La sucesión intestada tiene lugar cuando el causante no otorgó testamento, o el otorgado no es válido o ninguno de los instituidos llega a ser herederos. Es lo que expresan las instituciones de Justiniano. “Muere intestado aquel que no ha sido roto o inútil, o no ha producido ningún heredero".
En Roma esta sucesión estaba ordenada teniendo como base los vínculos de parentesco que unían a los miembros del grupo familiar. principio basado en el parentesco que sufrió profundos cambios y son una manifestación de los principios dominantes en la sociedad y época en que fueron adoptados ya que las XII Tablas se refieren a un pueblo cuya base social es la familia agnaticia.
Las fuentes nos señalan que con posterioridad al Edicto del Pretor, en época de los emperadores Adriano y Marco Aurelio, de los Antoninos; se permitió que la madre heredara a sus hijos y viceversa por disposición de los "senadoconsultos Tertuliano y Orficiano".

Finalmente va a ser Justiniano el que va a fijar la plena vigencia del vínculo consanguíneo o de sangre con un total desconocimiento de la desaparecida familia agnaticia.
La Tabla V. 4 y 5 dice: "Si intestato moritur, tui suus heres necescit, agnatus proximus familiam habeto, si agnatus nec escit, gentile familiam habeto". Es decir: si muere intestado un pater familias sin herederos suyos, tome la familia el agnado más próximo, si no hubiese agnado, a los gentiles. De acuerdo a este pasaje tenemos en el derecho romano primitivo el siguiente orden sucesorio:
Primero: Los sui o herederos suyos, eran herederos suyos y necesarios el hijo o la hija, el nieto o la nieta, sin interesar que los líberi sean sanguíneos o adoptivos.
Segundo: El segundo orden sucesorio estaba dado por el agnado o los agnados más próximos: Son los que están unidos por una cognación legítima, aquella por la cual el vínculo se crea por las personas del sexo masculino.
Tercero: La última categoría dentro de las XII Tablas está constituida por los gentiles o sea por los integrantes de la misma gens del "de cuius".
SUCESIÓN TESTAMENTARIA
Desde el punto de vista histórico, se considera preferente al a sucesión testamentaria sobre la intestada.
Como anteriormente vimos, en Roma el testamento era un acto que tenía por finalidad esencial la institución del heredero, por el hecho de que la falta de éste traía como consecuencia la extinción de la sacra privada y la mancha de la dignidad, para la memoria del causante; entonces para los romanos siempre fue una preocupación constante el tener un sucesor, y el testamento fue el medio más sencillo de procurárselo.
Para el Derecho Romano, la libertad absoluta del testador para disponer de sus bienes fue limitada por dos tipos de sucesiones: a) la sucesión necesaria formal, la cual consistía en una limitación a la voluntad del testador, por la que éste no podía en el testamento omitir a determinadas personas, vinculadas al por potestad o estrecho parentesco, debiendo mencionarlas expresamente para destituirlas o desheredarlas, y;
b) La sucesión necesaria sustancial, la cual consistió en una limitación a la voluntad del testador, por la cual no puede prescindir éste de dejar en el testamento y a determinadas personas, una parte de la sucesión nunca inferior a determinado monto; dicha parte recibe el nombre de legítima.
En el sistema Romano las limitaciones impuestas a la libertad de disposición de que gozaba el testador, inicialmente se hicieron efectivas por medio de la querella inofficiosi, por la cual el legitimario excluido de la porción que le correspondía en la herencia, podría obtener la anulación del testamento. Pero la anulación obtenida por medio de la querella adolecía de grandes inconvenientes, porque quedaban sin efecto los legados, fideicomisos, etc., y además si el querellante no triunfaba quedaba privado de todo lo que hubiera podido corresponderle en la herencia.
Ley Falcidia
ASPECTOS QUE SE MANTIENEN EN LA ÉPOCA
En el derecho moderno no rige la clásica definición romana: nema pro parte testa tus pro parte intestatus decedere potest (nadie puede morir en parte testado y en parte intestado). En el derecho romano había incompatibilidad entre ambas sucesiones porque el título de heredero (heres), era lo esencial y, como consecuencia de tal título, se producía la transmisión del patrimonio del de cuius. Si en el testamento éste había designado heredero en una parte de los bienes, el título lo absorbía todo. Del mismo modo el testador que tenía heredes sui no podía hacer testamento válido sin mencionarlos, bien sea para decir que fuesen sus herederos, bien para desheredarlos: sui heredes instituendi sunt, vel exheredandi. En el derecho moderno, en cambio, el estamento no es incompatible con el régimen de la sucesión ab intestato. La herencia -reza nuéstro art. 3280- puede deferirse "por voluntad del hombre en una parte, y en otra por disposición de la ley". Si en el testamento, el causante no instituye heredero, "sus disposiciones deben cumplirse; y en el remanente de sus bienes se sucederá como se ordena en las sucesiones intestadas"
Según se recuerda, en el derecho romano la capacidad para testar -o testamentifactio- era gozada por todo el que fuere sui iuris (y por los alieni iuris que dispusieren de su peculio castrense o cuasicastrense), puber, es decir, mayor de 14 años el varón y de 12 la mujer. La pubertad, que habilitaba para contraer matrimonio, se reputó suficiente aptitud para testar, solución que pasó a las Partidas y a diversos códigos modernos.
La libertad de disponer de los bienes nace del derecho de la propiedad que junto con los derechos de usar y disfrutar de la cosa, lo integran. La libre disposición de bienes es la manifestación de ambos derechos fundamentales: la libertad y la propiedad.

En cuanto a nuestra Constitución en los artículos 2 y 22 se establece como derecho individual de la persona, la propiedad y posesión de los bienes.
En nuestro Código Civil, la capacidad para testar se encuentra regulada en el Art. 962 cuya disposición legal indica lo siguiente: “Será capaz y digna de suceder toda persona a quien la ley no haya declarado incapaz o indigna.” Excepto por las inhabilidades reguladas en el Art. 1002 él cual nos indique que no son hábiles para testar:
1º El impúber;
2º El que se hallare bajo interdicción por causa de demencia;
3º El que actualmente no estuviere en su sano juicio por ebriedad u otra causa;
4º Todo el que de palabra o por escrito no pudiere expresar su voluntad claramente.
Lo anterior en relación con el Art. 26 del Código Civil salvadoreño determina lo siguiente: “Llámese infante todo el que no ha cumplido siete años; impúber, el varón que no ha cumplido catorce años y la mujer que no ha cumplido doce años; menor adulto, el que ha dejado de ser impúber; mayor de edad, o simplemente mayor, el que ha cumplido dieciocho años; y menor de edad o simplemente menor el que no ha llegado a cumplirlos.”

Otras similitudes que podemos encontrar en nuestro Código Civil Salvadoreño, es el Testamento Militar.
ara nuestro Código Civil, el Testamento Militar y Marítimo se conocen como Testamentos Privilegiados, regulados en el Art. 1024 del Código Civil.

GRACIAS POR SU ATENCIÓN.
ANA JENNIFER ÁLVAREZ MAJANO
ANDREA EUNICE GUEVARA DE LEÓN
XOCHILTH ARACELY LÓPEZ MELGAR
ALEXIA CONCEPCIÓN PORTILLO LÓPEZ
KENIA MARICELA VALDÉZ SÁNCHEZ
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