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La dualidad glocalizadora del deporte

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by

eduardo medina garcia

on 20 February 2016

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Transcript of La dualidad glocalizadora del deporte

La resonancia global del deporte
El deporte, en sus variadas formas y organizaciones, derrocha globalización o mundialización por todas partes.
El deporte, a lo largo del siglo xx y en estos comienzos del siglo xxi, se ha ido consolidando como un fenómeno social que, en sus diferentes manifestaciones de deporte-competición y deporte-espectáculo, deporte-salud, deporte-entretenimiento, deporte-ocio, deporte-moda
o estilo de vida, deporte-consumo, deporte de riesgo, y un largo etcétera de manifestaciones deportivas (García Ferrando y Lagardera, 2002), ha conseguido adentrarse en el tejido social en primera lugar de las sociedades europeas, para hacerlo posterior y progresivamente en prácticamente todos los países del mundo.
Robertson (1992) , la globalización ha implicado la reconstrucción, y en cierto sentido la producción de “localidad” y “comunidad”, por lo que lo local puede ser considerado como un aspecto de la mundialización o globalización.
Se puede considerar igualmente al deporte global como la interconexión de muchos deportes locales, interconexión que evidentemente no presupone la homogeneización de todas las formas y manifestaciones del deporte. las ligas y campeonatos de los deportes con mayor implantación universal, así como la estructuración de los equipos deportivos, lasformas de patrocinio y financiación que los sostienen referido a dinamicas globales cresientes.
Como ejemplos de los modos en que la mundialización o globalización del deporte sigue dos tendencias sólo aparentemente opuestas, la homogeneización y la heterogeneización, esto es, la glocalización en suma, se estudian en el presente trabajo los casos de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, el Campeonato Europeo de Fútbol Inglaterra 96 y el Campeonato del Mundo de Fútbol Corea/Japón 2002. En estos tres casos aparece con toda nitidez la paradoja glocalizadora del deporte, un fenómeno social cada vez más influenciado por las tendencias globalizadoras en las sociedades modernas, al tiempo que no deja de reforzar su doble función de articular, en los ámbitos locales/nacionales, identidad personal e identidad colectiva (Giddens, 1995).
Los Juegos de Barcelona 92 y el reforzamiento de nacionalismos incluyentes
La preparación y desarrollo de los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992 y el impacto que tuvieron en la opinión pública española, representan un claro ejemplo del carácter glocalizador de un megaevento deportivo comoes la celebración de unos Juegos Olímpicos de Verano. La percepción del éxito organizacional de los Juegos fue muy favorable en toda España, aunque de manera especial en Cataluña. El 94% de los catalanes y el 85% del resto de los españoles consideraron que los Juegos tuvieron un claro éxito organizacional, lo que indica un elevado sentido del orgullo local.
De este modo se constata que un fenómeno aparentemente
globalizador como es la celebración de unosJuegos Olímpicos, puede contribuir simultáneamente a reforzar la imagen internacional tanto del país como de la ciudad que los acoge, sin dejar por ello de tener una fuerte influencia en el precario equilibrio identitario local/nacional entre centro y periferia.
El deporte como paradigma
de la glocalización
El rechazo que se viene produciendo entre los sociólogos más críticos a la tesis de que el deporte sea uno de los ejemplos más obvios de los procesos globalizadores, se fundamenta, básicamente, en la evidencia empírica acumulada en las últimas décadas al estudiar los procesos
sociales que conducen a que equipos deportivos de ámbito nacional, regional o local, se conviertan en mecanismos adaptativos que sustituyen a los deteriorados símbolos tradicionales que han sido durante muchos siglos fuentes incuestionables de identidad social.

La dualidad glocalizadora del deporte
contemporáneo


El Campeonato de Fútbol EURO 96 y la precaria identidad europea
La celebración del Campeonato Europeo de Fútbol en el verano de 1996 en Inglaterra, ofreció otra oportunidad para observar las relaciones que se establecen entre deporte e identidad nacional, pero que por otro se encuentra en proceso de construcción de una nueva unidad identitaria,
Europa. Los sociólogos ingleses Joseph Maguire y Emma K. Poulton (1999) llevaron a cabo un detallado análisis decontenido de la cobertura que ofreció la prensa inglesa queponen de manifiesto, una vez más, la por ahora insoluble paradoja que ofrece la convocatoria de competiciones deportivas de carácter internacional que fomentan, por el mero hecho de su celebración, el internacionalismo, a la vez que refuerzan las identidades nacionales de los equipos participantes. Un reforzamiento nacionalista que promueve la aparición de fuerzas sociales y políticas de signo contrario al del avance del espíritu de solidaridad internacionalista en particular, y de los procesos de
globalización en general.
La final del Campeonato de Europa de Fútbol 1996, disputada entre
Inglaterra y Alemania, provocó una auténtica inundación de titulares
y comentarios patrioteros y xenófobos
Las limitaciones del fútbol global:
el Campeonato del Mundo de
Corea-Japón 2002
La celebración del Campeonato del Mundo de Fútbol de 2002 organizado conjuntamente por Corea y Japón,suministra un ejemplo reciente de las paradojas de los megaeventos deportivos, en concreto del deporte que más que ningún otro puede reclamar la consideración de “juego global” (Giulianotti, 1999), pero en el que la constante referencia al nacionalismo limita grandemente sus pretensiones de globalidad.
El hecho de que la competición fuese organizada conjuntamente por dos países que a lo largo del siglo xx habían mantenido unas relaciones ciertamente conflictivas, prueba del carácter universalista y pacificador de los Campeonatos del Mundo de Fútbol (Horne y Manzenreiter, 2002). Es bien cierto que si se tiene en cuenta que la final del Campeonato de Corea 2002 entre las selecciones de Brasil y Alemania fue vista por televisión por una audiencia estimada de 1.500 millones de telespectadores, colectivamente expuestos a los logotipos corporativos de marcas comerciales globales tales
como Nike, Adidas, Yahoo!, McDonalds, Budweiser, Philips o Fujifilm, parece evidente que el deporte es el más “atento servidor para todo” de la globalización. Las expresiones espectaculares del nacionalismo de Corea del Sur, con más de cuatro millones de aficionados
coreanos celebrando en las calles el inesperado triunfo de su equipo que le permitió alcanzar los cuartos de final, una auténtica hazaña para un país con escasa tradición futbolística, pueden también interpretarse en términos funcionalistas como una válvula de seguridad de resistencia contra la globalización, a la vez que actúa
como reforzamiento cultural.
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