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Violencia de Género

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Keishla Reyes

on 15 May 2012

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Transcript of Violencia de Género

"La discriminación es un señalamiento que empieza por la boca"
Agnes Torres, activista y mujer transexual asesinada el 9 de marzo de 2012 en Puebla, México.
Violencia
Violencia civil
Violencia según Marx
Violencia según Weber
Sexo
Género
Diferencias entre sexo y género
I think this is about facts!
I think this is about feelings!
I think this is about data!
El Género no es Equivalente al Sexo
I think this is about facts!
I think this is about feelings!
I think this is about data!
Sexismo
¿Por qué la sexualidad es influenciada por las normas de género?
Ideologías sobre el hombre y la mujer
Identidad de género
Hombre
Mujer
Machismo
Feminismo
Comunidad LGTBI
Matriarcado
Patriarcado
Prostitución
Nuestros objetivos son conocer, aprender, informar y concientizar sobre lo que es la Violencia de Género y sus derivados
Tipos de Violencia de género
Masculinidad Hegemonica y Contestataria
México, el país que desde otras partes del planeta ha sido denominado a menudo la “cuna del machismo”
Psicológica
Sexual
Económica
Social
Física
Violencia de Género en...
Sociedad, Comunidad y Hogar
Política
Trabajo
Iglesia
Médicina/Salud
Educación
Redes sociales y medios de comunicación
“Es el tiempo del miedo. Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo”.
Eduardo Galeano (2000).
“El miedo global”, en Patas arriba. La escuela del mundo al revés. Madrid: Siglo XXI.
Violencia de Género
La violencia de género hace alusión a hombres y mujeres, a la organización social, al sentido cultural y social de la significación del comportamiento del hombre y de la mujer en la sociedad.
En palabras de Luisa Posada: “La violencia contra las mujeres entra como referente normativo en el discurso de la modernidad” (Posada, 2001). Así lo instituyeron de forma indirecta y directa algunos de los grandes filósofos contractualistas, como Locke, Rousseau y Kant, estableciendo la inferioridad de las mujeres respecto a los varones, su eterna minoría de edad y la consecuente obediencia y sumisión a las órdenes o deseos de sus mentores. Luisa Posada Kubissa Titulación: Doctora en Filosofía
Temas de investigación: Kant; el Kant pre-crítico; Ilustración; Feminismo y Filosofía
La aplicación de un enfoque de género no supone, únicamente, tratar de averiguar si hay más mujeres que hombres entre las víctimas de violencia conyugal o de pareja, sino, sobre todo, analizar las diferencias de género que atañen a las causas, efectos y características de la violencia.
Esta filósofa ha rastreado con agudeza este paradigma normativo; hasta tal punto la filosofía y las ciencias sociales quedaron en este tema enredadas en los prejuicios de la época, que hasta aquéllos que se autopercibían como los más transgresores de los transgresores, de Sade a Bataille, pasando por Nietzsche, han coincidido con sus oponentes “pequeño burgueses” en la bondad o la necesidad de pegar a las mujeres.
Enrique Javier Díez Gutiérrez
Universidad de León
La prostitución no es el "oficio" más antiguo del mundo, es la explotación, la esclavitud y la violencia de género más antigua que los hombres inventaron para someter y mantener a las mujeres a su disposición sexual. Algunos "progres", sobre todo hombres y "empresarios" de prostíbulos que financian generosamente "corrientes de opinión", están animando últimamente el debate sobre la necesidad de "regular" la prostitución de mujeres. Es decir, convertir esta violencia en una profesión como otra cualquiera para las mujeres. ¿Cómo podremos educar para la igualdad en una sociedad donde las chicas sabrán que su futuro puede ser prostitutas, viendo a otras exhibirse en escaparates al estilo del barrio rojo de Holanda, y los chicos sabrán que puede usarlas para su disfrute sexual si tienen el suficiente dinero para pagar por ello?
Regular la prostitución legitima implícitamente las relaciones patriarcales: equivale a aceptar un modelo de relaciones asimétricas entre hombres y mujeres, establecer y organizar un sistema de subordinación y dominación de las mujeres, anulando la labor de varios decenios para mejorar la lucha por la igualdad de las mujeres. Al legitimarla se convierte en un soporte del control patriarcal y de la sujeción sexual de las mujeres, con un efecto negativo no solamente sobre las mujeres y las niñas que están en la prostitución, sino sobre el conjunto de las mujeres como grupo, ya que la prostitución confirma y consolida las definiciones patriarcales de las mujeres, cuya función sería la de estar al servicio sexual de los hombres. ¿Cómo vamos a educar a nuestros hijos e hijas en igualdad con mujeres tras los escaparates como mercancías? O, ¿es ese un posible futuro laboral para nuestras hijas?
La prostitución jamás se da en condiciones de libertad; nunca es objeto de un contrato de compraventa entre personas iguales en derechos y libertades. No se vende la actividad o el producto, como en cualquier trabajo, sino el propio cuerpo sin intermediarios. Y el cuerpo no se puede separar de la personalidad. Además, sólo alguna afortunada podrá poner “límites”, pero la mayoría tendrán que satisfacer a los prostituidores porque pagan (un “cliente” a quien una prostituta le negara un acto sexual particular o una relación sin preservativo, podrá siempre alquilar a otra mujer más necesitada que accederá a su demanda).
En nuestra sociedad se considera la transexualidad como una anomalía o como un trastorno y la sociedad discrimina a las personas transexuales. Tanto las ideas que se tienen sobre la transexualidad como las discriminaciones de que son objeto las personas transexuales tienen mucho que ver con las ideas que existen sobre los géneros: sobre lo que significa ser hombre y mujer.
La existencia de personas transexuales representa un desafío a la rígida división de géneros establecida en nuestra sociedad, un desafío a la idea de que sólo se puede ser hombre o mujer. Así mismo, la transexualidad cuestiona la idea de la supuesta naturalidad de los géneros, es decir, que nacer macho de la especie humana implica de manera natural sentirse hombre y nacer hembra supone sentirse mujer.
Lejos de ser, como lo imagina el profano, el lugar donde se ejerce la libertad sexual, la prostitución es por el contrario, según nos explica Pryen, una actividad sumamente reglamentada. El cuerpo de la prostituta se presenta fragmentado y el cliente sólo tiene acceso a él de un modo codificado, tarifado: «tanto por el sexo, tanto por los senos, tanto para la desnudez completa...» (Pryen, 1999, p.
141).
La violencia de género se define como cualquier violencia ejercida contra una persona en función de su identidad o condición de género, sea hombre o mujer, tanto en el ámbito público como en el privado. Las mujeres suelen ser las víctimas principales de tal violencia, debido a la situación de desigualdad y discriminación en la que viven... Naciones Unidas, 1993
Equidad de Género
La violencia obstétrica existe. No es tan solo el desconocimiento de la evidencia científica la que la ampara, ni la desinformación de las mujeres la que la sustenta, sino la manipulación, el trato deshumanizado y discriminatorio a la mujer por serlo.
Según el artículo: Masculinidad, sexualidad, poder y violencia: análisis de significados en adolescentes, la masculinidad como categoría social está constituida por presupuestos socioculturales sobre ideales y estereotipos de género y de relacionamiento intergenérico que contribuyen a la construcción del imaginario subjetivo, la representación social, la manera de ser y la manera de relacionarse de hombres y de mujeres
Difícilmente se modificarán los significados que fundamentan la violencia sexual, partiendo de una explicación naturalista y legitimizadora, si no se aborda el problema desde una postura crítica de género, que retome los planteamientos feministas y de masculinidad, para construir nuevos patrones de relacionamiento social no violentos, reconociendo y aceptando la diversidad y la pluralidad, y distinguiendo como diferentes, aun cuando vinculados, los planos ideológicos, hegemónicos y alternos y los de la realidad, caracterizados, estos últimos, por su complejidad, heterogeneidad y dinamismo, en los que, de manera personal, no todos los hombres son violentos y no todas las mujeres son víctimas, pero donde sí, de manera social, todos y todas somos copartícipes y corresponsables.
La masculinidad de un nuevo ser puede comenzar a construirse antes del embarazo y continúa después del nacimiento.
Masculinidad, según el diccionario, es la cualidad de masculino, que incluye la virilidad y el ser varonil, enérgico, fuerte y macho. Se observa que la masculinidad se basa en valores físicos que posteriormente se transforman en valores morales. Además, la masculinidad se ha sexualizado y es tratada como sinónimo de virilidad (Barbosa, 1998). La sexualización de la palabra masculinidad y sus representaciones simbólicas están asociadas al falo y a los comportamientos resultantes del hecho de poseerlo y de dar pruebas de su funcionamiento (Parker, 1991). Para muchos hombres, la masculinidad está relacionada con la geometría del órgano sexual masculino. Este se usa como instrumento para medir la virilidad y representa la masculinidad (Barbosa, 1998).
Hembrismo
Y sus bocas, sin lenguas, han de seguir hablando,
y sus tres corazones palpitando en la piedra,
perennemente vivas en el alma del pueblo,
Las Mirabal cayeron para volverse eternas.
Anthony Giddens ha señalado, con gran sutileza, cómo el proceso de la acumulación en el Estado de la atribución de detentador legítimo y exclusivo del uso de la violencia se opera en la sociedad capitalista en estrecha correspondencia con la atribución a las fuerzas sociales dominantes del poder de coacción económica.
La política conflictual y sistematica es una instancia cerradamente referible al problema del Poder y de la resolución del conflicto y operando desde conceptualizaciones individualistas, funcionalistas, de base psicológicoempíricas y se cree que podrían llegar a una formulación de la naturaleza de la violencia política como toda acción no prevista en reglas, realizada por cualquier actor individual o colectivo, dirigida a controlar el funcionamiento del sistema político de una sociedad o a precipitar decisiones dentro de ese sistema.
Tomado del artículo de Julio Aróstegui sobre Violencia, sociedad y política: la definición de la violencia dicho por PLAÎT, Th., «La violcncia eomo concepto deseriptivo y polémico», en Pensar la Violencia, en Revi.sta Internacional de Ciencias Sociales (París), UNESCO, 1;~2, junio 1992 (monográfico sobre el tcma), pp. 17:~-174.
No hay una «ciencia» ni una «disciplina» de la violencia. Esta característica del comportamiento humano tiene tan multipolares manifestaciones que no hay una forma operatoria de poder dar cuenta de ellas, hasta hoy, con una focalización única. Es indudable que la primera dificultad para el análisis social del fenómeno de la violencia es la de formular un concepto preciso y suficiente de lo que debe entenderse por ella.
Julio Aróstegui Sánchez
Representa la violencia en la sociedad corno un componente de las relaciones sociales, pero excluye toda situación cualitativamente definida que suponga que nos hallarnos ante violencia planificada de forma estratégica; por ejemplo la situación de guerra. La violencia civil se manifiesta en las relaciones sociales internas de un sistema dado corno consecuencia de la relación de fuerzas sociales que en ese sistema compiten.
Gandhi dijo: "La No-violencia es la fuerza más grande que existe a disposición del género humano. Es más poderosa que la más sofisticada arma de destrucción inventada por el ingenio del hombre. La ley del ser humano no es la destrucción. Todo asesinato o daño cometido contra otro semejante - no importa por qué causa- es un crimen contra la humanidad".
"Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos" Martin Luther King
Sensibilización
Está presente en la esfera económica, como es el caso de la acumulación originaria del capital. Pero también en la periferia de la óptica económica de la sociedad, y especialmente en la órbita de la dominación política, donde el conflicto se centra en el dominio del Estado por las clases sociales y aparece en los momentos de transición de las formas de dominación, en los períodos revolucionarios, o cuando estas se encuentran cuestionadas en aspectos centrales de su ordenamiento. La violencia obedece a la acción política concentrada sobre el poder del Estado; depende entonces de la situación de poder o de dominio.
La violencia es una expresión de imposición obteniendo con ello una nueva forma de dominación o poder. La violencia se manifiesta en las relaciones sociales de lucha, en diversas tipologías y entendidas como aquellas donde...” la acción se orienta por el propósito de imponer la propia voluntad contra la resistencia de la otra u otras partes”. La violencia sería un caso singular y extremo de la relación social de lucha “dirigida a la aniquilación de la vida del contrario”. También Weber encuentra una conexión de la violencia con la religión.
La diferencia sexual no es un hecho meramente anatómico, pues la construcción y la interpretación de la diferencia anatómica es ella misma un proceso histórico y social. Que el macho y la hembra de la especie humana difieren en su anatomía es un hecho, pero también es siempre un hecho construido socialmente.
Las teorías feministas, sean psicoanalíticas, postmodernas, liberales o críticas, coinciden en el supuesto de que la constitución de diferencias de género es un proceso histórico y social, y en que el género no es un hecho natural.
El concepto que se refiere a las diferencias socioculturales que existen entre mujeres y hombres en determinados períodos históricos y culturas. Las sociedades configuran una serie de responsabilidades, papeles y funciones y determinan diferencias en el acceso a los recursos, en las necesidades y en la visión del mundo de las mujeres y los hombres de las distintas clases sociales. Según Joan Scott
En el léxico del desarrollo, el género es una variable de análisis que permite analizar los papeles que desempeñan las mujeres y los hombres y sus respectivas dificultades, necesidades y oportunidades. El término "género" no es sinónimo de "mujer" sino que hace referencia a los atributos socioculturales, al análisis de las funciones de cada sexo y de sus interrelaciones.
Esto nos demuestra que no nacemos con atributos y características femeninas o masculinas, las desarrollamos a partir del aprendizaje, sólo nacemos con sexo.
WILLIAMS, SUZANNE Y OTROS. Manual de Capacitación en Género de OXFAM
La identidad sexual es un aspecto de la identidad de género. El sexo y el género no se relacionan entre sí como lo hacen la naturaleza y la cultura, pues la sexualidad misma es una diferencia construida culturalmente.
Cada mujer y cada hombre sintetizan y concretan en la experiencia de sus propias vidas el proceso sociocultural e histórico que los hace ser precisamente ese hombre y esa mujer: sujetos de su propia sociedad, vivientes a través de su cultura, cobijados por tradiciones religiosas o filosóficas de su grupo familiar y su generación, hablantes de su idioma, ubicados en la nación y en la clase en que han nacido o a las que han transitado, envueltos en la circunstancia y los procesos históricos de los momentos y de los lugares en que se desarrolla su vida.
El género es una de esas influencias; es decir, expectativas acerca de que las mujeres y los hombres, los niños y las niñas han de comportarse de maneras diferentes unas de otros (además de la expectativa de que toda la gente será ya sea hombre o mujer, no transgénero)
Quienes cumplen estas expectativas, como las niñas que son sometidas a mutilación genital o tienen un matrimonio precoz, pueden sufrir para hacer encajar sus sexualidades en marcos limitados y carentes de igualdad. También los varones jóvenes pagan un precio. Por ejemplo, en lugares tan diversos como Turquía, Paquistán y Brasil, muchos niños son llevados a visitar burdeles, a temprana edad, por sus padres, hermanos o amigos sin que estén dispuestos o preparados para tal experiencia, que a veces les resulta traumática.
Pueden enfrentarse a violencia y discriminación quienes no encajan en el molde, como los hombres que no son machistas, las madres solteras, las mujeres que expresan abiertamente sus deseos sexuales o tienen relaciones sexuales sin estar casadas, las personas transgénero y aquéllas con parejas de su mismo sexo.
Si bien las reglas en torno a lo que es aceptable o no varían dependiendo del contexto, en numerosos lugares se ejerce una enorme presión para contraer matrimonio, en ocasiones uno forzado y precoz. Otras expresiones, como lesbianas, gays, bisexuales y transgénero (LGBT), son desalentadas por el estigma social y a veces por penas legales.
Parte de ser lo que se considera que es un ‘verdadero hombre’ o una ‘verdadera mujer’ consiste en apegarse a los estereotipos (sin ninguna ambigüedad de género ni posibilidad de ser transgénero) y expresar deseos sólo hacia personas del sexo ‘opuesto’ o tener relaciones sexuales únicamente con éstas.
Sexualidad
Sexo se refiere a una categoría biológica (Bertolotto, y otros, 2005)
El sexismo es un conjunto de ideas, símbolos y hábitos arraigados en el intercambio social. Dado que las mujeres son a la vez iguales y diferentes a los hombres, la dificultad reside en afirmar qué es lo que constituye esa diferencia y esa similitud. Probablemente habrá que comenzar por aceptar la diferencia entre sexo, que es biológica y relativamente fija, y que es social y relativamente variable, esto hace que se invisibilice a la mujer en la historia, ignorándose así su participación en los eventos más trascendentales que han cambiado al mundo.
Las ideologías que dictan que las mujeres deben ser puras y castas pueden conducir a la mutilación genital femenina, a asesinatos por en nombre del honor y restricciones a la movilidad y la participación económica y política de las mujeres. Las nociones acerca de que los hombres deben ser machistas pueden significar que la violencia sexual cometida por ellos sea esperada en vez de condenada. En muchos lugares, a fin de que se te considere un ‘verdadero hombre’ o una ‘verdadera mujer’, tu comportamiento tiene que ser cien por ciento heterosexual y debes apegarte a los estereotipos de género. De modo que el hecho de ser lesbiana, gay, bisexual o transgénero (LGBT) puede tener como resultado la marginación o la violencia. Las desigualdades de género y los tabúes en torno a la sexualidad tienen el potencial de exacerbar la propagación del VIH/SIDA. Y cada año mueren 68,000 mujeres a causa de abortos ilegales (Organización Mundial de la Salud (OMS) 2005).
...una de las primeras constataciones es que en América Latina las clases y las categorías sociales están mucho menos estructuradas y sus separaciones son menos nítidas (aunque haya fuertes antagonismos sociales y claras distancias entre dominantes y dominados): hay mayor fluidez. entre reproducción y producción, el nivel de salarización es más débil, los pasajes del sector formal al informal y de informal al formal son frecuentes y amplios si se les compara con Europa (Hirata y Kergoat, J994, pp. 97).
La aparición del término género se produce cuando ya existe un conjunto de investigaciones y reflexiones sobre la condición social de las mujeres; al introducir el concepto, se buscaba un ordenador teórico de los hallazgos y nuevos conocimientos a producirse, que tomara distancia del empleo acrítico, e históricamente empobrecido, de la categoría patriarcado, y que permitiera salir del empiricismo en que habían caído muchos de los informes de investigación. Kate Millet tomó esta categoría patriarcado de la obra de Max Weber (1974,1, pp. 303) en el sentido de sistema de dominación de los padres, señores de las casas.
De ahí se expandió para emplearse como la causa o determinación remota y eficiente a la vez, de la subordinación de las mujeres por los varones, en todas las sociedades y como adjetivo que califica -indiscriminadamente- a las sociedades de dominación masculina. Para las sociedades actuales, las feministas socialistas -hacia fines de los años setenta- plantearon la intersección de dos formas de dominación, el capitalismo en el plano económico y el patriarcado en el de las relaciones entre varones y mujeres (Einsenstadt, 1979; Hartmann, 1984). A pesar de las reiteradas preguntas acerca de si las sociedades del siglo XX son efectivamente patriarcales; a pesar de las diferencias anotadas entre aquellas y las sociedades pastoriles de la Biblia, las del imperio romano o las feudales; a pesar de las diversas modalidades de patriarcas realmente existentes registrados en la historia, muchas autoras en años recientes siguen empleando la categoría patriarcado (véase: Gerhard, 1990, pp.201), o hablan del “nuevo patriarcado” propuesto, por ejemplo, por los contractualitas, como lo hace Pateman (1987).
Debates y discursos sobre el género y el sexo
En la lengua española, los diccionarios parecen no haber recogido todavía la identificación entre los términos género y sexo, identificación que permitiría sin estas dudas que nos acometen aún el uso de ’“violencia de género”’ con el sentido de ’“violencia de varones contra mujeres’”, o también de ’“violencia de mujeres contra varones”’. Ni el último de los diccionarios académicos (Ac92), ni el de María Moliner en su segunda edición (DUE98), ni el indispensable Diccionario del español actual de Seco, Andrés y Ramos (DEA99) han recogido tal tendencia, que no encuentro tampoco en otros diccionarios recientes, y acaso por ello el rechazo de este uso del citado sintagma, violencia de énero, es frecuente y, para aquellos que lo practican, justificado; aun cuando todos sabemos muy bien que los diccionarios van detrás de los usos, y no al revés.
“La institucionalización del dominio masculino sobre mujeres y niños/as en la familia y la extensión del dominio masculino sobre las mujeres a la sociedad en general”. Implica, “que los hombres ostentan el poder en todas las instituciones importantes de la sociedad y que las mujeres son privadas de acceso a ese poder. No implica que las mujeres carezcan totalmente de poder ni que estén privadas de derechos, influencias y recursos”. Gerda Lerner
Mujer y Resistencia
La mujer durante mucho tiempo ha tenido que luchar en una sociedad donde se ve bien marcadas las desigualdades de género. Ha tenido que proclamar sus derechos los cuales han estado en desventajas comparativamente con las del género opuesto. Han tenido que crear movimientos para provocar e impulsar cambios en las estructuras sociales.
La historia de la educación de la mujer en Puerto Rico durante el periodo que consideramos videncia discrimen y prejuicio por razones de sexo. Las primeras gestiones para educar las mujeres se dan justo al comienzo del siglo. En diciembre de 1799 el Ayuntamiento de San Juan nombró cuatro maestras para educar las niñas “en la doctrina cristiana y costuras” en los cuatro distritos de la capital. Las mujeres puertorriqueñas que lograban educarse, aportaban al señalamiento de la desventaja educativa de sus compañeras en general. La necesidad de la educación femenina fue el tema central que las mujeres desarrollaron cuando iniciaron su incursión en la prensa. Alejandrina Benítez de Gautier fue la primera en utilizar su talento y su pluma para expresar su descontento por el pésimo estado en que se encontraba la educación de la mujer en Puerto Rico. Su ensayo «Sobre la educación de las mujeres» era una denuncia a las deficiencias del sistema de instrucción vigente que no le proveía a las mujeres la educación mas adecuada «para que cumplan dignamente con la misión que les está designada pro el Divino Legislador y por las costumbres de las naciones más civilizadas».
El Voto
La lucha por el derecho al voto fue otra de las grandes batallas de la mujer frente al Hombre. Lograrlo fue un gran paso de avance dentro del campo de la política. De esta forma el hombre tenía que tomar en consideración las opiniones e ideas de la mujer para poder conquistar su voto. La conquista del voto femenino restringido mostraba que la organización y luchas de la mujer como grupo era imprescindible para adelantar las causas feministas. En el caso de Puerto Rico es preciso comentar las repercusiones que tiene en el feminismo puertorriqueño la relación política con los Estados Unidos. Una de las más grande decepciones sufridas por las sufragistas puertorriqueñas fue provocada por la decisión del Departamento del Interior norteamericano de no extender a Puerto Rico la enmienda 19 de la constitución norteamericana, que concede el derecho al voto a las mujeres. Yamila Azize, La mujer en la lucha. Río Piedras, Editorial Cultural, 1985, p. 15
María de Fatima Baceló Miller, p. 43
Aún participando de mercado laboral, persistía la desigualdad salarial. El Congreso Obrero de Mujeres obtiene una importancia victoria al conseguir que el tribunal confirme la aplicabilidad de la Ley del Salario Mínimo para la industria del tabaco y la aguja. Las feministas obreras nuevamente mostraban que la situación de desigualdad entre los sexos no se resolvía con el voto.

La creciente participación de la mujer en la economía del país durante las tres primeras décadas del siglo 20 había sido el motor que enciende las luchas feministas. Cientos de mujeres se concientizan de la necesidad de participar activamente porque era el único modo de cambiar las leyes que discriminaban injustamente contra ellas. La historia de la mayor parte de las sociedades a través de las edades nos señalan una estructura societal de índole patriarcal. (Engles, Mitchell, Supra, pag.2, 1987). La sociedad patriarcal es aquella en la cual el género masculino tiene la hegemonía del control y poder adscrito a las instituciones básicas: la familia, organizaciones económicas, políticas, educativas y religiosas, Esta hegemonía coloca al género masculino en el centro del poder en decisiones fundamentales, autoridad y privilegios. Se coloca entonces el género en subordinación, consistente de un status residual en la sociedad.
Fuerza Laboral
Otra área que era importante conquistar lo fue el mercado de trabajo. El poder económico era exclusivamente del hombre y la mujer subordinada al mismo. El poder participar de la fuerza laboral era aún más importante en la lucha de la mujer por su igualdad ante el hombre. Sin su independencia económica, las posibilidades de igualdad de la mujer eran limitadas. La mujer comenzó a desempeñarse en las fábricas, cuando la producción manufacturera desplazada por la gran industria.17 Luego añade: A partir del instante en que abandona su posición resguardada en el seno de la familia y comienza a intervenir en la producción social, la mujer empieza a experimentar de la manera más brutal su falta de derechos en la vida pública, su secular aislamiento de Estado y sociedad.
Logros de la mujer puertorriqueña
Las primeras noticias relativas a los reclamos que hacen las mujeres puertorriqueñas para que se les reconozcan iguales derechos que a los hombres datan desde 1890. A partir de esos años aparece claramente articulada la denuncia del deplorable atraso en que se encontraba la instrucción femenina y la demanda por el mejoramiento de las condiciones que obstaculizaban el progreso de la mujer. El reclamo fue canalizado por dos vías: la prensa feminista, que apareció hacia 1894, y las asociaciones de mujeres que se fundaron a partir de la década de 1910. Tanto la prensa feminista como las asociaciones contribuyeron a difundir el mensaje de aumentar la influencia y participación de la mujer en la familia y en la sociedad, proporcionándole una mejor instrucción permitiéndole participar en un los procesos políticos, mediante la concesión del voto. Es así que la educación y el sufragio pueden considerarse las primeras causas que movieron a las mujeres a inicir la lucha por la igualdad de derechos.
El concepto de equidad está vinculado a la justicia, imparcialidad e igualdad social.Se conoce equidad de género a la defensa de la igualdad del hombre y la mujer en el control y el uso de los bienes y servicios de la sociedad. Esto supone abolir la discriminación entre ambos sexos y que no se privilegie al hombre en ningún aspecto de la vida social, tal como era frecuente hace algunas décadas en la mayoría de las sociedades occidentales.La equidad de género consiste en estandarizar las oportunidades existentes para repartirlas de manera justa entre ambos sexos. Los hombres y las mujeres deben contar con las mismas oportunidades de desarrollo. El Estado, por lo tanto, tiene que garantizar que los recursos sean asignados de manera simétrica.
Una mujer no debe obtener menos que un hombre ante un mismo trabajo. Cualquier persona debe ganar lo que propio de acuerdo a sus méritos y no puede ser favorecida en perjuicio del prójimo. Un hombre y una mujer deben recibir la misma remuneración ante un mismo trabajo que contemple idénticas obligaciones y responsabilidades.
Esta situación de equidad debe alcanzarse sin descuidar las características de género. Las mujeres, por ejemplo, tienen derecho a una extensa licencia por maternidad, mientras que la licencia por paternidad es más breve.
Las desigualdades de género siguen presentes en nuestra sociedad y parecen heredarse de generación en generación. Se han dado pasos hacia la plena igualdad pero el camino que queda por recorrer aún es largo y difícil debido a que el alcanzar dicha igualdad depende a su vez de otros factores sociales, económicos y culturales.
Sin embargo, las desigualdades de género siguen patentes en nuestra sociedad debido a que ciertos estereotipos insisten en clasificar al hombre y a la mujer como dos seres desiguales en papeles, roles, características… La reivindicación por la igualdad de género ha puesto en el punto de mira el papel de la escuela como agente educador en valores. La escuela puede y debe erigirse como una de las principales entidades para encabezar la lucha por el cambio social.
Desde un punto de vista biológico si es posible distinguir entre dos sexos, pero cuando distinguimos entre ambos de forma psicosocial estamos cayendo en la discriminación por género. El género es únicamente una realidad cultural. Lo grave es cuando también de manera sociocultural asignamos roles a las personas en razón de su género, y tachamos de “sentimental” a las mujeres y de “duros” a los hombres. Esto lleva a que las mujeres adopten un rol más sumiso y los hombres, desde niños, asuman un papel más inflexible, menos tierno y más violento, que incluso podría no corresponderse con su verdadera personalidad pero con la que estarían socialmente obligados a identificarse. Estamos, pues, alterando la personalidad de estas personas y su rol social.
Los padres podrían optar por:
Tratar de manera igualitaria a hijos e hijas con respeto a las tareas domésticas.
Comprarle juguetes que no fomenten la desigualdad de género.
Esperar lo mismo de hijos e hijas.
Fomentar la lectura de libros infantiles o juveniles que promuevan la igualdad de género.
Dar ejemplo como adultos de una convivencia basada en el respeto, la ayuda, el compartir tareas, la comprensión, la tolerancia…
Para la mujer, no es nada sencillo vivir dos mundos, los cuales tiene que compaginar para no quedar mal en ninguno de ellos. Por una parte, están sus aspiraciones y logros personales, profesionales. Por otra, está su papel de madre y esposa en casa, ámbito original, identitario, heredado culturalmente, lugar al que no renuncia desde el momento que decide casarse, pero que, cuando lo combina con actividades externas puede provocar conflicto, no sólo por el esfuerzo físico y mental que conlleva, sino por los efectos que tiene en sí misma al colocarla en una situación disyuntiva o valorativa respecto a su ser y hacer femenino, y el efecto que provoca en su pareja, sobre todo cuando ella supera el lugar de varón en la casa o en el trabajo. En el caso de los varones resulta complejo; durante años han ocupado un lugar superior al de la mujer; sus compañeros de escuela y de trabajo siempre habían sido hombres. Su papel en la familia estaba claramente delimitado y así era respetado independientemente si lo cumplía o no. Su autoridad en casa no era cuestionada ni compartida. El área laboral era su zona exclusiva y la casa representaba, así, su lugar de descanso y de poder absoluto. Ahora, para el varón, las cosas han cambiado y no precisamente a su favor. Con la creciente participación de las mujeres en el mercado de trabajo, se han provocado cambios más dinámicos en el interior de la familia, donde la posición de los hombres es ahora vulnerable, incluso son varios los estudiosos que han calificado esta situación como una crisis de la identidad masculina. Tanto en la mujer como en el hombre, el impacto provocado por los cambios en prácticas y discursos referentes al ser y hacer femenino y masculino puede provocar una problemática en su identidad genérica como consecuencia del enfrentamiento entre los referentes del pasado y los nuevos paradigmas que empiezan a emerger al paso de las transformaciones sociales. Es responsabilidad de todos acabar con la desigualdad de género y con su extremo mas inhumano: la violencia de género.
“El superintendente de la Policía, José Figueroa Sancha junto a la procuradora de las Mujeres, Wanda Vázquez, anunciaron el comienzo de varios adiestramientos y talleres denominados “Construyendo la prevención desde nuestro espacio” dirigidos a la prevención y manejo de violencia doméstica dentro de la Policía de Puerto Rico. Durante el primer adiestramiento, el cual se dirigió precisamente a la alta oficialidad, contó con la participación de todos los superintendentes auxiliares, además de los directores regionales y auxiliares de las 13 regiones policiacas. El esfuerzo conjunto, llevado a cabo en el Colegio de Justicia Criminal, fue dirigido por la Procuradora de las Mujeres y otros funcionarios de dicha agencia; todos debidamente preparados en el campo de violencia doméstica. Los talleres, que próximamente se otorgará separadamente a las esposas y parejas de la alta oficialidad, comprenden adiestramientos que abarcan temas en relación a la violencia en Puerto Rico, socialización por género, dinámicas de poder, control y las conductas constitutivas del maltrato, medidas de prevención del maltrato, entre otras. Dichas enseñanzas les permitirá a los miembros del orden público adquirir nuevos conocimientos, estrategias y sabiduría para trabajar y reaccionar efectivamente en diversas situaciones tanto a nivel personal como profesional.” La violencia dentro del hogar no es un asunto que afecta solo al núcleo familiar sino que, por su crecimiento alarmante, se ha convertido en un serio problema social y es muy bueno que se tome iniciativa para concientizar al pueblo sobre la violencia domestica la cual puede ser confundida. Existen diferentes tipos de violencia definidos bajo la ley 54 cuando alguien es victima de uno o mas de los siguientes actos:
-Agresión física
-Amenaza de causar daño a la persona, sus bienes o sus seres queridos.
-Obligar a sostener relaciones sexuales contra su voluntad.
-Limitar irrazonablemente el acceso o el manejo de las propiedades comunes.
-Aislar de otras personas, prohibición de salida del hogar y de realizar actividades
deseadas.
-Vigilar constantemente.
-No permitir descanso adecuado o la privación de alimentación.
-Amenaza de quitarle arbitraria e irracionalmente sus hijos.
-Someter a un patrón de conducta de maltrato psicológico incluyendo el insulto y
la deshonra.
25 de noviembre: Día Internacional contra la Violencia de Género
El origen del día El 25 N no se ha establecido porque sí como Día Internacional contra la violencia de género. Se eligió el 25 de noviembre para conmemorar el violento asesinato de las hermanas Mirabal (Patria, Minerva y Maria Teresa), tres activistas políticas asesinadas el 25 de noviembre de 1960 en manos por la policía secreta del dictador Rafael Trujillo en la República Dominicana. Sus cadáveres mutilados aparecieron en el fondo de un precipicio. En un principio, este día iba enfocado sobre todo a la violencia hacia la mujer, pero los tiempos cambian y ahora debemos proteger a cualquier persona independientemente de su condición sexual o género de este tipo de actos.
El Día Internacional de la Violencia de Género. Creo que el simple hecho de que tengamos un día para alzar nuestra voz en contra de la violencia en general y de la de género en particular dice mucho sobre una sociedad donde todavía no hemos comprendido que nadie tiene potestad sobre otra para dañarla, aterrorizarla e, incluso, terminar con su vida.
Eventos en contra de la violencia de género
Puerto Rico: Evento: Pero hoy NO es el Día
Una joven puertorriqueña, sobreviviente de violencia, decidió organizar el movimiento Pero hoy NO es el día, para promover la unión y emponderamiento entre de nosotros los ciudadanos y erradicar la violencia. Hemos cambiado radicalmente nuestros estilos de vida por miedo a la violencia, nos privamos de disfrutar mi Borinquen hermosa, su clima, su gente.
“Pero hoy NO es el día” es un lema que implica asumir una actitud positiva y comprometerse a trabajar para erradicar las diversas manifestaciones de la violencia que estremecen al País. Es la consigna que ha unido a representantes de los sectores público y privado en el marco del evento masivo que organizan y llevarán a cabo simultáneamente en los 78 municipios el próximo jueves 26 de enero. La convocatoria hecha por la psicóloga Moraima Oyola es para que los ciudadanos se manifiestan en contra de la violencia, reclamen los espacios públicos y participen en la búsqueda de soluciones.
Dia Interncional de la Mujer Trabajadora, entre otros...
Usualmente se relaciona el maltrato intrafamiliar con las mujeres como las mayores víctimas de este, no obstante, día a día salen a luz más casos de hombres que son victimas de agresiones físicas o psicológicas por parte de sus novias y esposas. Los hombres maltratados callan por prejuicios sociales.
Al igual que en el caso de las mujeres es importante que el hombre no guarde silencio, que ponga la denuncia en contra de la agresora y más aún cuando hay señales visibles de violencia física. También pedir la valoración de un experto para que valore los daños psicológicos.
Por lo general los hombres se hacen presentes a denunciar el abandono de hogar de las esposas, descuidos en los niños, denuncian las agresiones psicológicas y muy pocas veces por agresión física. Otro problema que se presenta es que a un varón le cuesta admitir que está siendo agredido por su pareja, sienten que su hombría será afectada. No olvidemos que generalmente se piensa que los hombres jamás son victimas de violencia intrafamiliar, hay que romper el tabú y tomar conciencia del problema
La violencia contra las mujeres está vinculada al desequilibrio en las relaciones de poder entre los sexos en los ámbitos social, económico, religioso y político, pese a todos los esfuerzos de las legislaciones en favor de la igualdad. Constituye un atentado contra el derecho a la vida, a la seguridad, a la libertad, a la dignidad y a la integridad física y psíquica de la víctima y todo ello supone, por lo tanto, un obstáculo para el desarrollo de una sociedad democrática. La violencia que padecen las mujeres comprende cuatro modalidades, que van desde la agresión física -con resultado de muerte en multitud de ocasiones-, la violencia sexual, la psicológica y la económica.
Los datos estadísticos revelan que entre un 35% y un 40% de mujeres que viven emparejadas sufren malos tratos físicos o psíquicos por parte del hombre, lo que permite afirmar que miles de mujeres están bajo amenaza de muerte.
También conocido como androcentrismo (el varón como centro), supone una actitud de menoscabo, desprecio y discriminación hacia la mujer. Ideológicamente sostiene que el varón es superior y la mujer debe estar unilateralmente sometida al mundo masculino. No hay base sostenible para dicha idea; por lo tanto, se trata de una construcción cultural.
El feminismo, como teoría y como movimiento social ha recorrido un largo camino repleto de dificultades hasta llegar a redefinir la violencia contra las mujeres como un problema social y político. Y es que la visión tradicional, es decir, patriarcal, de este tipo de violencia ha oscilado y oscila entre su consideración como algo normal y necesario en el sentido de natural, anclado en la naturaleza diferente de los sexos y en sus relaciones personales, a su consideración como problema patológico en los casos más graves.
La violencia es un valor en la construcción de la mística de la masculinidad (Miedzian, 1995).
Otra serie de aportaciones son las que tratan de acotar la extensión, el alcance y la gravedad del fenómeno. Así lo están haciendo numerosas obras colectivas que desde una perspectiva multidisciplinar tratan de abarcar realidades aparentemente diversas pero que se van unificando -como en su día los movimientos terrestres y celestes bajo la newtoniana Ley de Gravedad- bajo el rótulo de violencia contra las mujeres y violencia de género (Osborne, 2001 y Bernárdez, 2001).
Ahora bien, es verdad que la designación violencia de género es objeto de disputa y controversia. Tanto entre las propias feministas, que a veces consideran esta designación vacía de carga política, como por los intelectuales mediáticos, que sin haber abierto en su vida un libro de feminismo o “de género”, es decir, desde la ignorancia sobre el debate, critican con acidez el uso del concepto de género o bien por motivos lingüisticos o bien por formar parte de lo denostado “políticamente correcto” (Puleo, 2004). Según la tesis de Amorós cuando mantiene que una sociedad igualitaria no produciría la marca de género, por lo que el mismo concepto de género remite al de patriarcado, a que las relaciones entre los géneros son relaciones de poder (Amorós, 1997). Asimismo la argumentación de Puleo sobre cómo hablar de violencia de género implica pensar ambos sexos de manera relacional y abrir la puerta a una transformación liberadora.
El término hembrista quiere decir lo equivalente -cambiando el sexo dominante por el oprimido- a machista, con todas las diferencias que cabe esperar, pues no estamos ante una simple simetría. Pero no hay diferencias en lo fundamental: el deplorable abuso de los miembros de un sexo sobre los del otro.
En la mayoría de las sociedades la actividad "doméstica" se asocia a la mujer y las "públicas" o "extra-domésticas" al hombre. Todas las sociedades reconocen diferencias entre sexos y actividades asociadas al hombre y a la mujer. Hay sociedades donde las mujeres son reinas, y sociedades en las que siempre deben ceder ante los hombres. Los sistemas culturales han proporcionado más autoridad y estima a los roles de los hombres. Las expresiones culturales de la desigualdad de los sexos pueden relacionarse con la economía, pero también las encontramos bajo diversas formas en otros tipos de actividades.
Es la más visible, ya que puede ser percibida objetivamente por otros, debido a que habitualmente deja huellas externas. Esto ha supuesto que sea el tipo de violencia de género más comúnmente reconocido social y jurídicamente.
La violencia psíquica va siempre acompañada de otro tipo de violencia. Implica una manipulación en la mujer, y se incrementa el control y la dominación del agresor, que es el objetivo último de la violencia de género. La violencia psíquica incluye amenazas, humillaciones, exigencias de obediencia etc.
La violencia social es aquella en la que el maltratador limita los contactos sociales de su pareja, alejándola de su familia y amigos, aislándola de su entorno y limitando así un apoyo social importantísimo en estos casos
En este tipo de violencia el agresor controla el acceso de la víctima al dinero. Impide a la mujer trabajar de forma remunerada, o bien le obliga a entregarle sus ingresos, haciendo él uso exclusivo de los mismos.
Es cualquier contacto sexual que se produce siempre que se imponga a la pareja/persona a una relación sexual contra su voluntad. Se trata de un atentado contra la libertad sexual de la mujer por el que se le imponga a soportar bajo coacción, actos de naturaleza sexual o a realizarlos.
Conclusión
Opiniones
Weil, Simone: "La igualdad es una necesidad vital del alma humana. La misma cantidad de respeto y de atención se debe a todo ser humano, porque el respeto no tiene grados."
Violencia Domestica
Violencia de Género
Jennifer Quesada
Keishla M. Reyes
Wilssette Velásquez
Melmarie Lugo
Ronnie Díaz
La sexualidad es el conjunto de
condiciones anatómicas, fisiológicas y
psicológico-afectivas que caracterizan el sexo de
cada individuo. También, desde el punto de vista
histórico cultural, es el conjunto de fenómenos
emocionales, de conducta y de prácticas
asociados a la búsqueda del placer sexual, que
marcan de manera decisiva al ser humano en
todas y cada una de las fases determinantes de
su desarrollo en la vida.
"Un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vive y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se vivencian o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales." Organización Mundial de la Salud (OMS). (2006). Defining sexual health Report of a technical consultation on sexual health 28–31 January 2002. Ginebra: OMS
Desde el punto de vista psicológico, la sexualidad es la manera de vivir la propia situación. Es un concepto amplio que abarca todo lo relacionado con la realidad sexual. Cada persona tiene su propio modo de vivir el hecho de ser mujer u hombre, su propia manera de situarse en el mundo, mostrándose tal y como es. La sexualidad incluye la identidad sexual y de género que constituyen la conciencia de ser una persona sexuada, con el significado que cada persona dé a este hecho. La sexualidad se manifiesta a través de los roles genéricos que, a su vez, son la expresión de la propia identidad sexual y de género.
La Conferencia Mundial de Mujeres Beijing (1995) consideró a los medios como una de las doce áreas de especial interés para conseguir el objetivo de lograr igualdad de oportunidades para varones y mujeres. Allí se planteó además la importancia de “estimular la capacitación en cuestiones de género y comunicación” con el fin de “motivar la difusión de mensajes. Y fomentar la investigación sobre estas temáticas”.
Diana Maffía (Doctora en Filosofía) analiza en la obra lo que el feminismo establece a través del eslogán “lo personal es político”: que la vida privada a veces está atravesada por relaciones de poder en las que algunas veces el Estado debe intervenir, y por otra parte conlleva condiciones de subjetividad propias de las condiciones de los sujetos que efectivamente podrán ejercer sus derechos. “Esas condiciones que incluyen los cuerpos, son fortalecidas a través de los medios de comunicación, y sus estereotipos también pueden deconstruirse a través de los medios por su gran poder simbólico”.
Las personas que crean corrientes de opinión desde las páginas de los diarios banalizan muchas veces el
problema de la violencia de género o se permiten el lujo de asegurar que se exagera cuando se habla de
este tipo de violencia. El recurso más utilizado es culpabilizar a la víctima, eximiendo de
responsabilidad al agresor. La búsqueda de justificación a los actos violentos es una constante en
muchos artículos de opinión e incluso de información de los periódicos. Así, podemos encontrarnos casi
diariamente con artículos que atribuyen la agresión a un problema mental o a algún tipo de adicción.
La televisión está mostrando su faz más abrupta en la cobertura informativa de la violencia de género. Se seleccionan aquellas imágenes en las que abunda la sangre, la destrucción, la muerte en directo. Ofrecen como gancho la visión de una mujer recién acuchillada o con la cara hinchada y amoratada en la cama de un hospital.
El respeto al género humano debería poner fin a la venta y consumo de mercancías tales como sangre, dolor, lágrimas, sufrimiento...pero no interesa, en nuestro país las televisiones se han dado cuenta de que el maltrato vende.
NUEVAS PROPUESTAS INFORMATIVAS PARA EL TRATAMIENTO DE LA VIOLENCIA DE
GÉNERO EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
−Se defiende la conveniencia de utilizar la expresión violencia de género, ya que es la abstracción cultural a través de la cual se define con intencionalidad ideológico−política la discriminación funcional de las mujeres. Su uso en este ámbito fue pactado en el seno de Naciones Unidas, con motivo de la cumbre de la mujer de Pekín (1995).
−La violencia contra las mujeres es una violencia ideológica, ejercida por aquellos varones que las consideran un objeto de su propiedad. Se deben evitar adjetivaciones y eufemismos para describir lo que no son sino atentados contra la libertad y la dignidad de las mujeres en vulneración de sus derechos humanos.
−Es necesario huir del sensacionalismo y la frivolidad, evitando las descripciones detalladas en exceso, las imágenes escabrosas e impactantes, las figuras, que no aportan datos relevantes a la información pero producen más dolor a las víctimas y a sus allegados.
−Respetar el derecho a las personas a no facilitar información ni responder a preguntas. No insistir ni acosar a las mujeres afectadas por la violencia o a sus familiares para obtener información o testimonios en contra de su voluntad.
−Guardar el anonimato de los lugares donde habitan, ya sean sus domicilio o casas de acogida.
−Sería interesante destacar el valor de las mujeres que denuncian malos tratos para no caer en la victimización.
−No considerar la violencia de género privativa de un grupo social, ético, cultural o económico.
−Renunciar, en debates, secciones y programas de opinión, a invitar a personas que no rechazen nítidamente la violencia de género.
−No propiciar directamente la noticia de casos particulares a través de los medios si no existe una denuncia previa ante los organismos oficiales pertinentes.
−Evitar que padecer o haber padecido violencia de género sirva como instrumento de auto promoción mediática y enriquecimiento personal.
−Difundir que la violencia de género es expresión de la dominación de los hombres sobre las mujeres mujeres basada en la división social de funciones entre ambos.
−Denunciar cualquier tipo de violencia de género en la publicidad y programación en los medios de comunicación y exigir la elaboración de un código ético que evite mensajes sexistas o permisivos con la violencia hacia las mujeres.
−Combatir el lenguaje sexista y la degradación de la imagen de las mujeres.
El cine ha reproducido también el lenguaje sexista, imponiendo la violencia que se transmite a través del lenguaje, cuando se reproducen los comportamientos de una sociedad en la que predomina la cultura y la ley del varón, cuando se presenta a la mujer como simple objeto sexual, expresando la relación de desigualdad entre hombres y mujeres, basando en la afirmación de la superioridad de un sexo sobre el otro; de los hombres sobre las mujeres, presentando a las niñas como personas que aprenden a ceder, pactar, cooperar, entregar, obedecer, cuidar aspectos que no llevan al éxito ni al poder y que son considerados socialmente inferiores a los masculinos, quedando las mujeres reducidas al espacio doméstico de la familia.
La biblia es un libro completamente con normas justas es un mito. La biblia defiende el machismo, la esclavitud, la discriminación religiosa y la homofobia
Aquí una demostración de que la iglesia promueve el machismo
Hablo Jehová a Moisés, diciendo habla a los hijos de Israel y diles: La mujer cuando conciba y dé a luz varón será inmunda 7 días; conforme a los días de su menstruación será inmunda.
Y si diera a luz una hija será inmunda dos semanas, conforme a su separación, y sesenta y seis días estará purificándose de su sangre.
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