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Historia de la indumentaria: siglo XIX

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Ana Segarra Fornés

on 24 November 2015

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Historia de la indumentaria: siglo XIX
2.1. Neoclasicismo (1789-1820)
2.2 Romanticismo
2.7. 1870-1880
2.6. 1860-1870
ÍNDICE DE CONTENIDOS
3.4. 1850-1890
3.2 Dandismo extravagante
3.3 La sobriedad
3.1 El dandismo puro
2.4. 1840-1850
2.5. 1850-1860
Todos los ámbitos de la vida y el conocimiento experimentaron un fuerte cambio: la economía, la política, la filosofía, las artes y la ciencia.
Se produjo una revolución económica como consecuencia de la Revolución Industrial.
Inglaterra: se construyeron grandes fábricas textiles, aparecieron técnicas de sastrería. La industria textil aportó asombrosas mejoras.
Se facilitó la producción de prendas en masa (más económicas).
Surgió el mercado de alta costura de la mano de Charles Frederick Worth.
Nació la democracia y se dio paso a una rica burguesía.
Durante la Segunda República Napoleón III gobernó en Francia y su esposa la emperatriz Eugenia se convirtió en una destacada cabecilla de la moda.
Los líderes de la moda se aproximaron a la rica burguesía, actrices y cortesanas de lujo, importantes consumidoras de la alta costura.
Contribuyeron a la historia de la moda
Charles Frederick Worth, Paul Poiret y Madeleine Vionnet.
1. Contexto histórico
Bolso:
complemento habitual femenino. La simplicidad de estos nuevos vestidos no posibilitaba esconder las pertenencias como había sido habitual. Resurge así el uso del
ridículo
(elaborados en tela, bordados y muy decorados) durante el directorio y la posterior moda imperio.

Josefina Bonaparte
La falda:
se ahuecó hasta alcanzar una forma acampanada.
La parte inferior de las faldas fueron decoradas con volados y diversos adornos, incluso a veces llevaban adornos de piel.

1. Contexto histórico
2. Indumentaria femenina
2.1. Neoclasicismo
2.2. Romanticismo
2.3. Moda victoriana
2.4. 1840-1850
2.5. 1850-1860
2.6. 1860-1870
2.7. 1870-1880
2.8. 1880-1890
3. Indumentaria masculina
3.1. El dandismo puro
3.2. El dandismo extravagante
3.3. La sobriedad
3.4. 1850-1890
2. Indumentaria femenina
A principios de siglo el
vestido chemise
, una prenda de muselina blanca casi transparente, era de cintura alta y al no llevar artilugios interiores porporcionaba sencillez y libertad de movimientos. Este tipo de vestido presentaba una silueta vertical.
Para acompañar al chemise existían unos jubones cortos llamados
spencer o bolero
(chaqueta corta y entallada hasta debajo del busto, con mangas largas y ajustadas)

Hacia 1804 se empezó a usar un nuevo tipo de corsé menos rígido.

El tipo de prenda que se lleva con los vestidos era este
brassiére
(es lo más parecido hasta entonces al sujetador actual)

El
redingote
comenzó a volverse un abrigo de moda a inicios del siglo XIX debido a los tejidos tan finos que se utilizaban en este período.

Zapatos:
tacón muy bajo, realizados en seda. El tacón de cuero, al igual que la suela. El interior es de piel.
Después de la revolución se empezaron a crear tendencias de moda en ropa y actitudes que hoy pueden parecer exagerados, afectados o incluso decadentes.
Las
Merveilleuses
escandalizaron París con sus vestidos y túnicas. Eran amantes de las pelucas, eligiendo a menudo las rubias y también en negro azulado y verdoso. Sombreros enormes, rizos cortos y sandalias estilo griego causaron furor.

Fue un icono de la moda en este período. Con su belleza y seguridad creó tendencias que hoy siguen de moda.
Josefina creó el corte imperio y desterró el corsé. Los vestidos se caracterizaban por sus encajes y telas bordadas.
Puso de moda los vestidos sueltos en muselinas de gran caída y ceñidos bajo el pecho.
Apoyaba a modistos y marcas.
Adornaba sus ropas con flores de tela, joyas de perlas y collares largos.
Se recupera el talle a la cintura.

Falda: Ligeramente más corta y ancha. Dicha anchura se conseguía con la superposición de faldas , la magnitud de la falda supuso un inconveniente para la movilidad.

Mangas: Se volvieron enormes.

Sobre los hombros:
-Fitchu, cuello ancho y plano con las 2 puntas colgando.
-Pelerine, cuello ancho y plano.

2.3. Moda victoriana (1830-1840)
Accesorios
Cofias:
ya no se ata bajo la barbilla.
Turbantes:
de estilo egipcio se engrandecen.
Sombreros:
de ala muy ancha, daba sensación de mayor altura y amplitud, de tejidos como la paja, seda o satén y decorados con flores, cintas y plumas de colores.
Bolsos:
limosneros o ridículos.
Manguitos:
se comienzan a utilizar como complemento además de para protegerse del frío en invierno.
Abanicos:
complemento imprescindible, sobretodo por la noche.
Joyas, cruces, camafeos, broches de mosaico, brazaletes y cadenas de oro
de las que colgaban pequeños frascos de perfume.
Quitasol o sombrillas

Se diferencian varios estilismos según el momento y hora del día.

Mañana:
Vuelta a la gorguera (influencia de la moda Isabelina)

Tarde:
Vestidos escotados, borde superior recto de un lado a otro del cuerpo.

Noche:
Capas o chales Sobre los vestidos.
Durante este periodo la mujer debe aparentar ser débil, delicada, remilgada y admiraban la palidez. La mujer no trabajaba, la ociosidad significaba estatus social alto. Esta forma de pensar se refleja claramente en su vestuario.

Faldas:
se alargan, no se ven los tobillos al andar, se ahuecan con enaguas. Van adornadas con volantes dobles, múltiples o plisados.
Cuerpo:
corsé muy ajustado y adornado por delante con un material tallado en forma de abanico. Apuntado hacia abajo y abotonado por detrás.
Cuerpo y falda van unidos y abrochados por la espalda con corchetes u ojales.
Mangas:
no son tan anchas y los abultamientos caen por debajo de los hombros.
Tejidos:
-Día: merino, organdí, velarte, tartalana; tonos oscuros verdes o marrones sobretodo.
-Noche: seda tornasolada, terciopelo
Accesorios
Chales:
Berta-pañoleta que adornaba el escote, era de encaje adornado con cintas.
Sombreros:
Se atan por debajo de la barbilla, convirtiéndose en cofias, pegado a la cabeza.
Peinados:
no son muy complicados, moño o recogido detrás y tirabuzones a ambos lados de la cara.
Zapatos:
sin tacón (la reina Victoria era de poca estatura). Eran de seda o crepé a tono del vestido. Las botas de paño con elástico en los laterales se utilizaban para salir a la calle.
El vestuario se adaptaba a cada situación y hora del día.
Se diferenciaban 4 tipos de vestidos de día :
El peinador:
al levantarse de la cama.
Pelise-robe:
para estar por casa.
Redingote:
para salir a la calle
Vestido redondo:
para las tardes.
Noche:
los escotes eran rectos bajo los hombros o en forma de corazón sobre la zona del pecho. Además eran característicos los pliegues en horizontal del corsé.

Surge la pasión de las mujeres por la equitación. El traje era muy parecido al masculino hasta la cintura, chaqueta, chaleco, corbata y sobrero de copa, pero en este caso con un velo holgado atado al cuello. La falda era enorme.

Las faldas continuaron agrandándose gracias a una gran cantidad de enaguas debajo de ellas.
Éstas tenían un peso tan exagerado que se reemplazaron por una enagua con aros llamada
miriñaque.
La emperatriz Eugenia exhibió el miriñaque durante su reinado.
Era impensable mostrar las piernas y, por si éstas asomaban, se solían llevar unos pantalones largos de lino que acababan en un encaje.
Al aire libre se solía llevar la capota y ropa de abrigo.
Se popularizaron como prendas de abrigo los chales de cachemira de gran tamaño.
Vestido:
en 1850 estaba de moda llevar faldas de muchas hileras de volantes horizontales, que servía para realzar la forma acampanada de las prendas.
Zapatos:
poco tacón, sencillos y solían atarse con cintas; si eran de etiqueta podían llevar bordados florales y, en ocasiones, hebillas.
Traje de baño:
eran parecidos a su ropa de paseo.
Zapatos de noche de la emperatriz Eugenia
Amelia Bloomer
en 1851 puso de moda el modelo
bloomer
, que consistía en una falda bastante ancha que llegaba por debajo de la rodilla, debajo de la cual se llevaban unos pantalones holgados que llegaban hasta el tobillo.
En esta época la idea de que la mujer llevara pantalones era algo impensable, por lo que los Bloomer fueron rechazados.
Al no adaptarse los bloomers se siguieron llevando los vestidos con volumen para ir por la calle.
Amelia Bloomer
Bloomers
Las faldas ganaron volumen en la parte trasera, mientras que por delante eran planas. (Gracias al polisón)
Polisón
: almohadilla que iba colocada sobre las nalgas y se rellenaba con varios tipos de material.
Miriñaques (1865, 1875, 1865-1869)
Los vestidos continuaron siendo voluminosos pero no de la forma exagerada que se empleaba con el miriñaque.
Se abandona el estilo imperio
La cintura descende a su lugar natural y se estrecha, además reaparece el corsé.
Los escotes se pronuncian: esto llevará a la necesidad del uso de fichus, capas y chales para cubrir estas zonas durante el día.
Las mangas se ensanchan y llegan a su máximo volumen en 1830.
(Mangas jamoneras)
El corset que aquí vemos es de la década del 20. Confeccionado de raso de algodón con varillas blandas. La presión que ejercen sobre la cintura no es excesiva.
Aquí se ven las prendas de la época, donde se observa una especie de hombrera que permitía dar más volumen a las mangas.
FICHU DE SEDA, CULTURA FRANCESA
PELERINE (1835)
Accesorios
Sombreros: continúa usándose la capota en Europa y los Estados Unidos, con la excepción de España y sus ex-colonias, que pasan de la peineta al peinetón con mantilla.
Adornados con cintas, plumas, encajes, flores, frutas artificiales e incluso joyas.
Antiguo peinetón de carey
Habían llegado a América con los españoles, pero hacia 1823. Labradas en una sola pieza de caparazón de tortuga, o sobre ostras gigantes. En falso carey o plata, y con incrustaciones de piedras semipreciosas o nácar.
Comenzó a preciarse la influencia del
japonismo
en la moda, que duró hasta los años 20.
Uso del quimono japonés como bata de estar por casa.
Desde la década de los noventa y hasta la I Guerra Mundial, se produjo un nuevo movimiento, llamado
"modernismo".
En Francia se llamó la
Belle Époque (
espíritu alegre y próspero ante la llegada de un nuevo siglo).
Búsqueda de una silueta femenina más real.
Aparece la silueta en forma de “S”, (con la ayuda de un corsé), realzando un talle muy estrecho y un pecho generoso proyectado hacia delante.
Las faldas
: se abultan todavía por detrás, pero con una protuberancia menor a la del ya pasado polisón.
Mangas:
regresaron los volúmenes con las mangas de pierna de cordero o farol, y la parte de arriba de las mangas se volvió rígida y voluminosa.
Los vestidos de mañana
podría llevar una cola sorprendentemente larga.
Los zapatos:
tenían tacones más altos, de punta redondeada y se ataban por delante.
Las medias
eran casi siempre negras, por la maña de hilo de Escocia y por la noche de seda.
Por la tarde
se usaban guantes muy largos de piel, abanicos con grandes plumas de avestruz manguitos y joyas.
A finales de siglo, las mujeres buscaban nuevas formas de vida.
Empezaron a usar trajes sastre, formado por dos piezas,
chaqueta y falda
, con una blusa corta bajo la chaqueta.
Los sombreros se hicieron gigantes y fueron decorados de manera extravagante con pájaros, plumas y otros ornamentos.
Se llevaban los
abrigos

Chesterfield
y de “tres cuartos", se pusieron de moda las pieles
En los
peinados
se llevaban moños voluminosos, con tocados, sombreros de ala corta y tocas.
En los ochenta los pantalones
bloomer
se aceptaron para montar en bicicleta.
3. Indumentaria masculina
Los líderes de la moda masculina en el siglo XIX fueron los ingleses.
Se sustituyó el traje a la francesa por el
burgués:
formado de pendas más sencillas, que daban más libertad de movimiento y reflejaban menos las desigualdades sociales.
Traje a la francesa
Traje burgués
En la corte los trajes fueron de seda y bordados.
Para la vida liviana se prefieren cada vez más sencillos, siguiendo la simplicidad funcionalidad inglesa, con el colorido monocromo y oscuro y los tejidos más sobrios y de algodón o lana.
Casaca:
se va haciendo cada vez más estrecha en cuerpo y mangas mientras que el cuello continúa subiendo, va perdiendo protagonismo frente al frac.
La
chupa
frente al chaleco también irá perdiendo protagonismo.
Chaleco:
única prenda en la que se permite la decoración que ya no llevan las mangas, es recto y llega a la altura de la cintura.
El
calzón
va siendo sustituido por un pantalón, en principio de punto muy ceñido y metido en botas altas.
Abrigo:
se siguen llevando la capa y el capote, pero también el redingote.
La peluca en los años 90 prácticamente desaparece, y da paso al
pelo corto.
Sombrero:
bicornio.
Tras la caótica sociedad posterior a la revolución empezaron a crear tendencias de moda.
Muchos de los
INCROYABLES
fueron nuevos ricos que habían obtenido su riqueza de la venta de armas y prestamos de dinero.
Vestían trajes excéntricos, grandes aretes, chaquetas verdes, pantalones anchos, corbatas enormes, gruesas gafas y sombreros.
Llevaban el pelo a la altura del hombro, levantado a veces por la espalda con un peine imitando los peinados de los condenados.
Algunos ostentaban enormes monóculos, afectando a la postura encorvada.

JORGE BRYAN BRUMMEL
Uno de los líderes de la moda masculina más característico del S. XIX (1778-1940)
Sinónimo de elegancia, el padre del dandismo y del derroche.
Estudió en Eton donde conoció al futuro Jorge IV que marcaría su destino.
Brillante carrera como ministro de la moda y el gusto.
Era un dandi, un exhibicionista, un ingenioso, verdaderamente original que no dudó un solo instante de su buen gusto por las ropas.
A Brummel se le atribuye la creación del traje moderno de caballero vestido con corbata o algún tipo de pañuelo anudado al cuello,también el haberlo puesto de moda. Ropas con líneas excéntricas o colores histéricos.
Pasó diez años en Calas tras haber pasado por la cárcel por no pagar sus deudas. Murió solo sin interés ya por el vestir, ni por la limpieza, (ya que abogó por la higiene personal, se bañaba diariamente) enloquecido.
El traje masculino se hizo sobrio durante este período.

Chaquetas/abrigos:
durante el invierno llevaban el Redingote, era un abrigo y en verano la Americana.
Los abrigos podian ser:
-Alto
Top coat
-Entallado ligeramente
Chesterfield
-Corto ligeramente
Paleto
-
Curricle
, se utilizaba para conducir llevaba unos pliegues sobre los hombros.
Para la noche se utilizaban capas sobre los trajes.
Pantalón:
era más ceñido y llevaba una tirilla bajo el empeine, generalmente del mismo tejido del de la chaqueta.
Corbata
: pequeña y cuello de la camisa con volantes, pero únicamente por la noche.

El
frac
se llevaba tanto por la mañana como por la tarde (por la tarde generalmente negro).
El
sombrero
era de copa para todas las clases sociales, la copa cada vez menor.
En el campo se llevaba en ocasiones el “despierto”, un sombrero de copa no muy alta.

Después de la huida de Brummel, de sus acreedores, la sobriedad y elegancia que caracterizaba al dandismo empezó a mostrar toda clase de extravagancias.
Introdujo los culottes y pantalones ajustados, los corsés y hombreras continuaban.
El sombrero de copa era más ancho que sus alas.
Los bordes del cuello de las camisas se elevaron hasta llegar sobre las mejillas, casi a la altura de los ojos.
El stock se elevó y endureció.
Los hombros se almohadillaron y la cintura se estrechó.
Llevaban un reloj de oro colgado de una cadena.
Los dandis londinenses acudían a sus sastres para realizarse los trajes, destacó
Henry Pole,
que vistió entre muchos aristócratas a
Napoleón III y a Alberto, príncipe de Gales.
El principe Alberto dio nombre a algunas refinadas prendas masculinas, como la
levita Alberto o la capa de montar Alberto
(se convirtió en un modelo de vestir masculino).
La moda masculina de este periodo muestra
pocos cambios
con respecto a la década anterior. Era conveniente para los hombres ir con el
dinner jacket
a una cena pública o a lugares donde hubiera mujeres.
Cuando las damas se retiraban, se permitía un
smoking jacket
, que era de forma parecida al anterior, pero de más abrigo.
El vestido de noche obligatorio en la alta sociedad era el
frac
, que iba adornado con puños y cuello de seda negra.
Durante el día, podían llevar el
redingote o la chaqueta de mañana
cortada de forma curva sobre las caderas y abotonada hasta bastante por encima del pecho.
Los más jóvenes usaban la americana o chaquetones de solapa cruzada, especialmente en las regatas.
bata de estar por casa
abanico
Arantxa, Sara, Judith, Tatiana y Ana Segarra
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