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TEOLOGIA, ESPIRITUALIDAD Y PASTORAL DEL ADVIENTO

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by

Alejandra Acuña

on 25 November 2014

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Transcript of TEOLOGIA, ESPIRITUALIDAD Y PASTORAL DEL ADVIENTO

¿CÓMO VIVIR EL ADVIENTO EN FAMILIA?
¿Qué es el tiempo de Adviento?
Adviento
Viene del latín “adventus”, que significa llegada o advenimiento.
Así como el pueblo de
Israel caminó por el desierto
hacia la tierra prometida, también nosotros, el nuevo pueblo de Dios, estamos en camino; y es bueno reflexionar sobre los principales momentos de nuestra vida cristiana. Uno de los momentos más importantes en esa peregrinación espiritual es el Adviento, que nos presenta la gran verdad de un
Dios que se hizo hombre
para salvarnos.
La liturgia de la Iglesia da el nombre de Adviento a las cuatro semanas que preceden a la Navidad, como
una oportunidad para prepararnos en la esperanza y en el arrepentimiento para la llegada del Señor.
El color litúrgico de este tiempo es el
morado
que significa penitencia. Es signo de dolor y de esperanza. Indica el espíritu de vigilia y preparación que los cristianos debemos vivir.

Al igual que se prepara
la casa para recibir a un invitado muy especial y celebrar su estancia con nosotros, durante los cuatro domingos que anteceden a la fiesta de Navidad, los cristianos católicos preparamos nuestra alma para recibir a Cristo y celebrar con Él su presencia entre nosotros.

En el ciclo litúrgico de la Iglesia, cada tiempo tiene una peculiaridad.
El Adviento es la preparación de la venida del “Emmanuel”, del “Dios con nosotros”, es el tiempo del cumplimiento de la promesa de Dios.
¿CUÁL ES LA FINALIDAD DEL ADVIENTO?
El Adviento tiene una triple finalidad:
Nos invita a recordar el pasado (Adviento histórico)
En Adviento recordamos el interés del pueblo de Israel que aguardaba con esperanza el comienzo del Reino de los Cielos y el cumplimiento de todas las promesas de Dios. Celebramos y contemplamos el nacimiento de Jesús en Belén.
Su primera venida se realizó cuando el verbo divino se hizo hombre en el seno purísimo de María
y nació como un niño débil y pobre, en el pesebre de Belén, la noche de Navidad, cuando vino como uno de nosotros, hombre entre los hombres
Nos impulsa a vivir el presente (adviento presente)
Se trata de vivir en el presente la “presencia de Jesucristo” en nosotros y por nosotros, en nuestra vida diaria y en el mundo. Vivir siempre vigilantes, caminando por los caminos del Señor, en la justicia y en el amor. Por la acción misteriosa del Espíritu de Amor, Su nacimiento místico es un hecho de hoy y de siempre. Jesús está vivo y nos visita en cada Eucaristía. Sólo con Él podemos caminar hacia la meta y preparar Su camino. Por lo tanto, en Adviento también nos preparamos para su llegada en cada Misa.
Esta es la Venida Intermedia de Jesús, en cada Eucaristía.

JHS
Nos fortalece para preparar
el futuro (adviento escatológico)
En el Adviento, la Iglesia nos hace recordar la primera Navidad que sucedió en Belén, no para quedarnos en el recuerdo, sino para que nos preparemos para el retorno glorioso de Jesucristo, quien ya no va a venir como niño, en un pesebre humilde, en medio de paja en un establo, ni entrará sentado en un burrito, sino sentado en su trono de gloria, como Rey de reyes y Señor de señores. Entonces vendrá en la “majestad de su gloria”, como Señor y como Juez de todas las naciones.
Su segunda venida es la
que terminará los tiempos e
inaugurará la eternidad. Jesús vendrá,
no a redimir, como en la primera venida, ni a santificar, como lo hace en cada Eucaristía, sino a juzgar, para hacer reinar la verdad y la justicia, para que prevalezca la santidad, para que se establezca la paz, para que reine el amor.
No sabemos cuándo será, pero ciertamente vendrá.
Tengamos presente
"quién es el que viene, de dónde viene y por qué viene"
. Con el corazón limpio salgamos a recibir a
Nuestro Rey, que está
por venir

¿CUÁL ES EL ESQUEMA DEL ADVIENTO?
Se toma como punto de
referencia el 25 de diciembre, de allí se cuentan hacia atrás 4 domingos. Inicia con las vísperas del domingo más cercano al 30 de Noviembre y termina antes de las vísperas de la Navidad. Los domingos de este tiempo se llaman 1°, 2°, 3° y 4° de
Adviento.
Los días del 17 al 24 de
diciembre celebramos la Novena de
Navidad o novena del Niño Dios, la liturgia intensifica nuestra preparación para la
Navidad. Este es el tiempo para celebrar las Posadas.
La Iglesia no recomienda en este tiempo la celebración del Matrimonio, debido a
que es un tiempo de austeridad y
de penitencia. Adquiere especial
cuidado el diezmo a favor de los
pobres, de los enfermos, de los encarcelados.
La pastorela se debe
celebrar
después de la
Navidad.
Son cuatro los temas que se presentan durante el Adviento:
La vigilancia en espera de la venida del Señor, pues no sabemos cuándo llegará el momento.
La conversión. "Preparen el camino, Jesús llega"
El testimonio de María, la Madre del Señor, quien vive sirviendo y ayudando al prójimo.
El anuncio del nacimiento de Jesús hecho a José y a María.
¿Quiénes son nuestrOS GUÍAS DEL ADVIENTO?
Cuando vamos de viaje,
para sacar provecho de un lugar de turismo nos auxiliamos de mapas, manuales y guías que orientan a los turistas y nos conducen por diferentes lugares, de lo contrario desperdiciamos tiempo y dinero y al final dejamos de
conocer muchas
cosas y lugares
importantes.
De igual manera,
la Iglesia nos presenta a cuatro grandes personajes, cuatro guías que nos llevarán por los misterios del Adviento y, al final del recorrido, nos abrirán la puerta que conduce a Dios, esa puerta es la Nochebuena que nos introduce a la Navidad.
El profeta Isaías
Durante los cuatro domingos de Adviento, el profeta Isaías nos enseña que ir en busca de Dios exige esfuerzo y responsabilidad. Nos recomienda que en el equipaje debemos llevar grandes cantidades de esperanza y optimismo, de consuelo y de júbilo. Sólo podemos empezar
nuestro recorrido si estamos
alegres, y alegría significa,
estar en Gracia de Dios.
Juan Bautista,
el Precursor
Este compañero de viaje surge el segundo y tercer domingo de Adviento y nos conduce por los caminos de la fe. Tiene la habilidad de quitar en nosotros todos los estorbos, nos quita todo el exceso de equipaje que resulta inútil para el viaje. Nos invita a la austeridad, al sacrificio y al ayuno, a ver nuestra propia vida, a examinarnos con cuidado para así desprendernos de todo aquello que nos hace daño. Él prepara los caminos del Señor, nos invita a la conversión, a cambiar de vida. Nos ayuda a ver nuestras heridas, nuestros
fracasos, rencores y miserias. Juan el Bautista,
anuncia la salvación, señala a Cristo
entre los hombres y con la fe, nos lleva hacia
adelante cuando nos sintamos cansados en
este caminar.
El profeta Isaías
En nuestro tiempo conviene mirar la figura de Isaías y escuchar su mensaje que nos dice que no todo está perdido, porque el Dios Fiel en quien creemos no abandona nunca a su pueblo,
sino por el contrario,
le da la salvación.
María, la Madre
del Señor
La mujer del Amor, la Virgen Madre, surge en el cuarto domingo de Adviento. Ella, más que nadie, conoce mejor los caminos del Adviento, pues los recorrió junto a su esposo José. Con la dulzura y el amor de una Madre, nos muestra las grandezas del Amor, que se entrega y que sufre, amor que es sacrificio y oblación. María, la llena de Gracia, nos dará a su hijo, al Hijo de Dios,
nacido para nuestra salvación.
María espera al Señor cooperando en la
obra redentora.
Su actitud de confianza y esperanza
activa es un modelo a seguir.
San José
El hombre justo, quien junto a su esposa recorre los caminos de la vida, aun cuando esta vida no sea fácil. San José es la persona más apropiada para pedirle información, porque desde la fe y la oración, desde el silencio y la obediencia, él vivió el misterio de la Navidad.
San José nos lleva a Belén,
nos abre la puerta del portal
y nos muestra a la Madre
y al Hijo de Dios.
¿Cómo debemos prepararnos durante el
Adviento para recibir a Dios?
Un buen examen
de conciencia
Es el momento para ver cuales son las cosas que nos separan del Señor y quitarnos todo aquello que nos aleja de Él y mejorar nuestra pureza interior. Y después acercarnos al Sacramento de la Reconciliación. Solo así, cuando llegue el día de Navidad, nuestra alma estará dispuesta para recibir a Jesús.

Un buen examen
de conciencia
Preparamos nuestro corazón renunciando al pecado. Debemos superar nuestros vicios, nuestros egoísmos. Es importante saber hacer un alto en el camino para reflexionar acerca de nuestra vida espiritual y nuestra relación con Dios y con el prójimo. Analizar qué es lo que más nos cuesta superar y hacer propósitos concretos y firmes para evitar caer de nuevo en el mismo pecado. Así como hacer propósitos
concretos para mejorar.
Oración personal
Cuidemos con esmero nuestra oración personal. Evitemos la tibieza y mantengamos vivo el deseo de santidad. Manifestemos nuestra alegría en la oración, en la acción de gracias, reconociendo nuestras limitaciones; pero seguros que hay alguien que
puede llenar lo que nos hace
falta y ese es el Señor.

Oración
Pequeñas mortificaciones
Así estaremos despiertos, vigilantes para todo lo que es de Dios, y atentos a evitar todo lo que nos desvíe del camino hacia Él. Velando, porque no sabemos ni el día ni la hora en que Jesús
vendrá nuevamente.
¿PARA QUÉ EXISTE
EL ADVIENTO?
El día 8 de diciembre
la Iglesia celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción de María, es decir, la concepción sin pecado de la Virgen María, para que ella diera a Jesús un cuerpo y un alma sin pecado para que Jesús no estuviera bajo el dominio del pecado y de Satanás. Esta celebración es del rango de solemnidad y es día de precepto, al igual que el día
Domingo.
Diciembre
¿CÓMO VIVIR EL ADVIENTO EN FAMILIA?
Debemos conocer
el verdadero significado de nuestras costumbres de Adviento y Navidad a fin de comprenderlas y amarlas más, reflexionando sobre las actitudes de los
diferentes
personajes y
catequizando a
nuestros
hijos y nietos:
El nacimiento, especialmente el Misterio de la Encarnación
Las posadas
Las pastorelas
Los villancicos
La corona de Adviento
Domingo
Es importante que como familia nos hagamos un propósito que nos permita avanzar en el camino hacia la Navidad; es necesario revisar nuestras relaciones familiares. Comenzar el Adviento viviendo en un ambiente de armonía y amor familiar; para eso debemos buscar el perdón de quienes hemos ofendido y perdonar a quienes nos hayan ofendido. Desde luego esto deberá ser extensivo a las demás personas con las que nos relacionamos diariamente en el trabajo, en el vecindario, en el grupo de crecimiento, en el Movimiento.
domingo
¿Qué mejor manera de prepararlo que buscando la reconciliación con Dios? En el primer domingo y primera semana, nos reconciliamos con las personas que nos rodean; como siguiente paso la Iglesia nos invita a acudir al sacramento de la Reconciliación, que nos devuelve la amistad con Dios que habíamos perdido por el pecado, para que cuando llegue la Navidad estemos bien preparados interiormente, uniéndonos a Jesús y a los hermanos en la Eucaristía.
domingo
La liturgia del tercer domingo nos ayuda a recordar la figura de María, que se prepara para ser la Madre de Jesús, la Madre de Dios y, que además está dispuesta a ayudar y servir a quien lo necesita.
En esta tercera semana de Adviento nos disponemos a meditar en el papel que la Virgen María desempeñó en la Historia de la Salvación y aprovechamos a fomentar la devoción a María, rezando
el Rosario en familia y
participando en familia
en las posadas.

domingo
Las lecturas bíblicas están orientadas a la disponibilidad de la Virgen María y san José, ante el anuncio del nacimiento de su Hijo y nos invitan a aprender de ellos, y aceptar a Cristo que es la Luz del Mundo.
Ahora solo nos queda
esperar la gran fiesta del nacimiento del Salvador.
Como familia vivamos la armonía, la fraternidad y la alegría que esta celebración representa, con el firme propósito de aceptar a Jesús en nuestros corazones, en nuestras familias, en los grupos de crecimiento y el en Movimiento en general.
Feliz Navidad 2014 y
Bendiciones en el 2015

Ministerio Angelus
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