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Psicoterapia Gestalt

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by

Jorge Lozano

on 29 November 2016

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Transcript of Psicoterapia Gestalt

Psicoterapia Gestalt
El asistir a terapia es el reconocimiento del paciente de que sus necesidades existenciales no están siendo satisfechas. (Perls, 1976, p. 53)

La tarea del terapeuta no es hacer juicios de valor acerca de las necesidades existenciales de sus pacientes, ni reducirlos a la uniformidad, sino la de facilitarle a cada uno el desarrollo que le posibilitará lograr maduramente sus metas significativas. (Perls, 1976, p. 54)

Desde el punto de vista gestáltico, el neurótico no es simplemente alguien que una vez tuvo un problema, es una persona que tiene un problema continuado, aquí y ahora, en el presente. Aunque tal vez hoy se comporta de este modo “porque” algunas cosas le ocurrieron en el pasado, sus dificultades de hoy se relacionan con el modo como se comporta hoy. No se lleva bien, en el presente y, a menos que aprenda a resolver los problemas a medida que surgen tampoco será capaz de llevarse bien en el futuro. (Perls, 1976, p. 69)

Siente que sus conflictos y sus asuntos inconclusos lo tienen hecho pedazos. Pero con el reconocimiento de que como ser humano es una totalidad, recupera su sentido de integridad natural: Lo que hace es una clave de lo que piensa y lo que piensa da claves de lo que hace y lo que le gusta hacer. (Perls, 1976, pp. 28-29)

Al experimentarse a sí mismo en tres niveles: fantasear, representar roles y hacer, irá llegando a un entendimiento de sí mismo. En está situación viva, el paciente aprende por sí mismo cómo integrar sus pensamientos, sus sentimientos, y sus acciones, tanto en la sala de consulta, como en su vida cotidiana.

La psicoterapia deja de ser una excavación del pasado en términos de represiones, conflictos edípicos y escenas primarias, y se convierte en una experiencia de vivir el presente. (Perls, 1976, pp. 28-29)
Propósito
El fin de la psicoterapia es crear un hombre bien integrado, que pueda vivir en un contacto significativo con su sociedad, sin ser tragado completamente por ella y sin retirarse completamente de ella. (Perls, 1976, p. 38)

En Terapia Gestáltica estamos para impulsar el proceso de crecimiento y desarrollar las potencialidades humanas.

No hablamos de felicidad instantánea, de avivamiento sensorial instantáneo, de curas instantáneas. El proceso de crecimiento es un proceso que toma tiempo. (Perls, 1974, p. 13-14)
Objetivo
El objetivo de la psiquiatría y psicología es ayudarnos a llegar al:
Autoconocimiento
,
Satisfacción
y
Auto
apoyo
. No es ofrecer simplemente explicaciones de conducta. (Perls, 1976, p. 12)

Apoyo
se refiere a cualquier cosa que permita el contacto o alejamiento: energía, apoyo corporal, respiración, información, interés en los demás, lenguaje, etc. El apoyo moviliza los recursos para el contacto y el alejamiento. (Yontef, 1995, p. 122)

La terapia gestáltica ayuda a los pacientes a desarrollar su propio apoyo para el contacto o el alejamiento deseado (L. Perls, 1967, 1978).

Una terapia exitosa le da mayor autoapoyo al paciente. (Perls, 1976, p. 54)

La falta el apoyo provisto por la autoapreciación, provoca una constante necesidad de apoyo externo (necesidad de ser estimado y apreciado por otros). Cuando este apoyo ambiental se busca para el autoconcepto, no contribuye al crecimiento del sí mismo. El hombre se trasciende a sí mismo únicamente por la vía de su verdadera naturaleza, jamás por medio de la ambición ni de las metas artificiales. (Perls, 1976, p. 57)

Mientras más tratamos de ser lo que no somos, más permanecemos igual. El crecimiento, incluyendo la asimilación del amor y ayuda de otros, requiere de autoapoyo.

Tratar de ser lo que uno no es, no constituye autoapoyo. (Yontef, 1995, pp. 24-25)
En el conflicto que mantuvo Perls con el orden vigente se halla la simiente de su teoría de cambio. Aunque él no la delineó explícitamente, esta teoría forma el sustrato de gran parte de su obra y está implícita en la práctica de las técnicas gestálticas. La llamaré teoría paradójica del cambio, por motivos que resultarán evidentes. Brevemente enunciada dice así:

El cambio se produce cuando uno se convierte en lo que es, no cuando trata de convertirse en lo que no es
.

El cambio no tiene lugar por el “intento”, la coacción o la persuasión, ni tampoco por el insight, la interpretación o algún otro medio semejante; por el contrario, el cambio puede producirse cuando el sujeto abandona, al menos por el momento, la idea de lo que quisiera llegar a ser, e intenta ser lo que es. El cambio no es el resultado del intento coactivo realizado por el individuo para cambiar o por otra persona para cambiarlo, es el resultado de invertir tiempo y esfuerzo en ser lo que es –en entregarse plenamente a su situación actual-.

La premisa es pararse en un lugar con el fin de tener una buena base para moverse, y que sin esa base es difícil o imposible todo movimiento.

El terapeuta gestáltico rechaza su papel de “cambiador”, pues su táctica consiste en estimular, incluso insistentemente, al paciente para que sea lo que es y en el lugar en que lo es. Al rechazar el papel de agentes del cambio, posibilitamos un cambio significativo y metódico. (Beisser, 1973, p. 82)

La verdadera naturaleza del hombre es la integridad. Únicamente en la espontaneidad y en la capacidad de deliberar integrada, toma una decisión saludable.

El
darse

cuenta
de y la responsabilidad por el campo total, por el sí mismo como también por el otro, le dan significado y configuración a la vida del hombre.
(Perls, 1976, p. 57)
Teoría Paradójica del Cambio
Estrategia
El objetivo de la terapia es darle al paciente los medios para resolver sus problemas actuales y futuros.
Esa herramienta es el
autoapoyo
y esto se logra enfrentándose consigo mismo y con sus problemas con todos los medios a su alcance en el momento.

Al
darse

cuenta plenamente
a cada instante de sí mismo y de sus acciones en todos los niveles – fantasía, verbal o físico- podrá ver cómo se produce sus propias dificultades. Podrá también ver cuáles son sus dificultades del momento y podrá ayudarse a resolverlas en el presente.

Cada problema solucionado hace más fácil la resolución del próximo, ya que cada solución aumenta su autoapoyo. (Perls, 1976, p. 69)

La terapia consiste en rectificar las falsas identificaciones. Tenemos que:
Restablecer la capacidad del neurótico de discriminar.
Ayudarle a descubrir qué es él mismo y qué no es él mismo; lo que realiza y lo que lo frustra.
Guiarlo hacia la integración.
Asistirlo en su búsqueda de balance y de los límites adecuados entre él mismo y el resto del mundo.

Entendiendo los mecanismos cómo el neurótico se impide ser él mismo, podemos dedicarnos a intentar remover los obstáculos, uno por uno. (Perls, 1976, pp. 51-52)
El Darse Cuenta es el proceso de estar en contacto alerta con el evento más importante del campo individuo/ambiente, con total apoyo senso-motor, emocional, cognitivo y energético. Un continuo e ininterrumpido continuum del Darse Cuenta lleva a un ¡Ajá!, la captura inmediata de la unidad obvia de elementos dispares en el campo. Mediante el contacto del Darse Cuenta se crean totalidades nuevas y significativas. Darse Cuenta es en sí mismo una integración del problema. (Yontef, 1995, p. 191-192).

El

Darse Cuenta
:
Es eficaz sólo cuando está basado en y energizado por la necesidad dominante actual del organismo.
No está completo sin conocer directamente la realidad de la situación y cómo está uno en ella. El Darse Cuenta va acompañado de “
pertenencia
” –el proceso de conocer nuestro control sobre, elección de y
responsabilidad
por nuestros propios sentimientos y conducta.
Está siempre

Aquí y Ahora
, y siempre cambiando, evolucionando y trascendiéndose a sí mismo. El Darse Cuenta es sensorial. (Yontef, 1995, p. 192)

En gestalt, el único objetivo es el darse cuenta. Darse cuenta significa conocer al ambiente, responsabilizarse por la opción, autoconocerse, autoaceptarse y poder contactar. Esto incluye mayor darse cuenta de un área en particular, y también mayor habilidad del paciente para convertir en un darse cuenta los hábitos automáticos, según se necesite. En el primer sentido, el darse cuenta es un contenido, en el último es un proceso. Ambos avanzan a niveles más profundos durante la terapia. (Yontef, 1995, p. 140)
Darse Cuenta
Yo soy un convencido de que la técnica del
darse

cuenta
por si sola produce valiosos resultados terapéuticos.

Si el terapeuta se viera limitado en su trabajo a hacer solamente preguntas, eventualmente tendría éxito con todos, menos los más perturbados de sus pacientes. Estas preguntas, que esencialmente son reformulaciones de la afirmación “ahora me doy cuenta” son:

“¿Qué estás haciendo?”
“¿Qué es lo que sientes?”
“¿Qué es lo que quieres?”
“¿Qué estas evitando?”
“¿Qué es lo que esperas?”.

Todas juntas serian un arsenal suficiente para el terapeuta. Estas cinco preguntas estimulan el autoapoyo. El paciente sólo las puede contestar a medida que se lo permita su propia capacidad de darse cuenta. Pero al mismo tiempo le ayudan a darse cuenta de más cosas: Lo lanzan sobre sus propios recursos, lo traen a un reconocimiento de su propia responsabilidad, le piden que reúna sus fuerzas y sus medios de autoapoyo. Le dan un sentido de sí mismo porque están dirigidas a él mismo.

Puede ser que sus respuestas verbales provengan de su intelecto, pero su respuesta total proviene de una persona total y es una indicación de su personalidad total, a menos que estuviera completamente desensibilizado. (Perls, 1976, pp. 79-80)

La frase central con la cual le pedimos a nuestros pacientes que comiencen su terapia y que mantenemos durante su transcurso y no tan sólo en palabras sino que en su espíritu, es la sencilla frase: “ahora me doy cuenta…”. El ahora nos manifiesta el presente y recalca el hecho de cualquier experiencia o vivencia es posible únicamente en el presente. Y desde luego el presente mismo es una experiencia siempre cambiante. Una vez que se usa el ahora, le será fácil al paciente usar el tiempo presente todo el tiempo, podrá trabajar en una base fenomenológica. (Perls, 1976, p. 71)
Fenomenología
Sin el darse cuenta no hay nada, ni siquiera conocimiento de la nada… Yo he hecho del darse cuenta (awareness) el eje de mi enfoque, reconociendo que la fenomenología es el paso primario e indispensable para saber todo lo que hay que saber. (Perls, 1987, p. 31 y 66).

La fenomenología es el método que la terapia gestáltica usa para aprender acerca del proceso del Darse Cuenta. Los individuos se regulan mediante hábitos (regulación bajo el umbral del Darse Cuenta) o una opción consciente: el Darse Cuenta sirve para que el individuo se auto-regule por su cuenta. Nuestro objetivo es aprender lo suficiente de modo que el Darse Cuenta se desarrolle adecuadamente para la Auto-Regulación Organísmica. (Yontef, 1995, p. 192)

La fenomenología es la búsqueda de la comprensión basada en lo que es obvio o revelado por la situación (que incluye tanto el organismo como el ambiente), más que la interpretación del observador. Los fenomenólogos se refieren a esto como lo “dado”. La fenomenología funciona introduciéndose vivencialmente en la situación y permitiendo al Darse Cuenta sensorial descubrir lo que es obvio/dado. Esto exige disciplina, especialmente percibir lo que está presente, lo que ES, sin excluir información anticipadamente. (Yontef, 1995, p. 192)

La actitud fenomenológica es reconocer y poner entre paréntesis (dejar de lado) los pre-conceptos acerca de lo relevante. Una descripción fenomenológica integra la conducta observada y las comunicaciones personales, vivenciales. La exploración fenomenológica apunta a una descripción clara y detallada de lo que ES, desincentivando lo que fue, será, podría o debería ser. (Yontef, 1995, p. 192)
En este proceso el terapeuta se guía por lo que observa del paciente. Debe ser sensible a la superficie que presenta el paciente, de modo que su capacidad de darse cuenta más amplia pueda convertirse en el medio ambiente mediante el cual el paciente pueda incrementar su propia capacidad de darse cuenta. (Perls, 1976, pp. 70-71)

Como terapia vivencial, la técnica gestáltica exige del paciente que se vivencie a sí mismo lo más posible y tan plenamente como pueda en el aquí y ahora. Le pedimos que se dé cuenta de sus gestos, de su respiración, de sus emociones, de su voz y de su expresión facial tanto como de sus pensamientos más apremiantes.

Sabemos que mientras más se dé cuenta de sí mismo, mas aprenderá acerca de lo que es él mismo. A medida que vivencia los modos en que se evita el “ser” ahora- los modos diversos como se interrumpe- también comenzará a vivenciar el sí mismo que ha interrumpido. (Perls, 1976, p. 70)

En una terapia fenomenológica, el “ahora” comienza con el darse cuenta actual del paciente. Lo que ocurre primero no es la infancia, sino lo que se vivencia ahora. El darse cuenta ocurre ahora. Eventos previos pueden ser objeto del darse cuenta presente, pero el proceso de darse cuenta (por ejemplo, recordar) es ahora. (Yontef, 1995, p. 143)
Método
La línea troncal de la metodología de la terapia gestáltica se centra en la teoría paradójica del cambio. Esta estimula estar en contacto con lo que es, con quién uno es, permitiendo que el crecimiento se desarrolle naturalmente. El enfoque bum-bum-bum apunta a modificar la conducta y pretende lograr que el paciente dé el próximo paso al que aspira el terapeuta. (Yontef, 1995, pp. 11-12)

La terapia gestáltica es más una exploración que una modificación directa de la conducta. El objetivo es crecimiento y autonomía mediante la expansión de la conciencia. Más que mantener distancia e interpretar, el terapeuta gestáltico se encuentra con el paciente y guía un trabajo activo de darse cuenta.

La presencia activa del terapeuta es viva y estimulante (por lo tanto, cálida), honesta y directa. Los pacientes pueden ver y oír, se les puede decir como son vivenciados y vistos, qué siente y cómo es el terapeuta como persona. El crecimiento surge del contacto real entre personas reales. Los pacientes descubren como son vistos y las limitaciones en su proceso de darse cuenta, mediante la forma en que ellos y el terapeuta se comprometen, y no hablando de sus problemas. (Yontef, 1995, pp. 141-142)

El trabajo de diálogo y de Darse Cuenta de la terapia gestáltica está diseñado para reforzar la capacidad de Auto-regulación Organísmica, y no para desarrollar un nuevo carácter en conformidad a una norma de salud mental de la terapia gestáltica. (Yontef, 1995, p. 202)
Lamentablemente, muchos terapeutas gestálticos de fines de los 60 consideraban cualquier discusión de la vida del paciente como una evitación de la realidad, es decir, del “aquí y ahora”. Esta posición radical produjo estimulación, alboroto, pasión y exaltación. Esta posición radical y simplista fue la más publicitada e imitada. Era más simple que la posición teóricamente sólida de la terapia gestáltica, que requería discriminar lo que era realmente importante para el paciente en el momento.

Terapeutas gestálticos expertos no permanecieron mucho tiempo en esta posición radical. La experiencia actual, y una mejor comprensión de las consideraciones teóricas, los llevó a seguir lo que dictaba el diálogo e interés del paciente. Para muchos de nosotros fue obvio que una mejor comprensión de la teoría de la terapia gestáltica y del rol de la teoría (y distinguir esto de una verbalización a nivel de cliché), hacía innecesaria esta opción del todo o nada. Creo que es imposible hacer psicoterapia competente, amplia y a largo plazo sin respetar la importancia de la historia del paciente. (Yontef, 1995, p. 383)

La dependencia y la necesidad de empatía (del paciente) están ahora comenzando a satisfacerse con una actitud más positiva y discriminatoria. Hay una mayor percepción de que la presencia terapéutica del terapeuta confirma que el paciente “está bien” y que tiene potencial para crecer en un contexto de apreciación realista de él y su situación. La necesaria presencia puede incluir también confrontar al paciente y permitir su frustración –pero en general no incluye la actitud confrontacional automática de los 60.

Es importante que el terapeuta descubra si la dependencia que busca el paciente es necesaria en una etapa en particular de su crecimiento. Este cambio ha permitido que nuestro trabajo terapéutico sea conducido con mayor suavidad, aceptación y apreciación de la fenomenología y de la necesidad apropiada según la etapa para confluencia y dependencia del paciente. (Yontef, 1995, p. 104)
Parte del nuevo desarrollo de la terapia gestáltica ha sido una creciente apreciación de la idea de Buber de “sanar por medio del encuentro”: la sanación ocurre sólo a través de cierto tipo de compromiso persona-a-persona. Sanar es restaurar la totalidad. (Yontef, 1995, p. 29)

El crecimiento por medio del Darse Cuenta surge de una relación Yo-Tú afectuosa, en la cual se respetan la independencia, dignidad y capacidad sensorial del paciente.

En terapia gestáltica, la relación no es completamente mutua, sino más bien enfocada al aprendizaje del paciente (éste es el concepto de Buber). El terapeuta está totalmente incluido: sentimientos negativos, retroalimentación de lenguaje corporal y sensorial, creatividad (creación de formas para el Darse Cuenta), respuestas tecnológicas que guían el trabajo del Darse Cuenta, y voluntad para frustrar al paciente en busca de ayuda.

El terapeuta debe conectarse en forma afectuosa con el paciente tal como es, y abstenerse de “ayudar”. Debe trabajar para restaurar el Darse Cuenta del paciente de sus propias necesidades, fortalezas y potencial para crear nuevas formas de enfrentar el mundo. En resumen, debe sustentar la expresión del paciente de su propio autoapoyo. (Yontef, 1995, p. 186)

En terapia gestáltica, la relación se forma en torno a la tarea de realzar el Darse Cuenta necesario para la Auto-Regulación Organísmica. Una relación es un evento que ocurre –es un proceso. El proceso ocurre
entre
dos personas. El contacto del terapeuta gestáltico está diseñado en la relación Yo-Tú. De todas las formas de contacto, el contacto del núcleo de una persona con el núcleo de otra es el que tiene el máximo poder de sanar las facciones en conflicto dentro de una persona.

El diálogo exige que el terapeuta aborde al paciente con entusiasmo, en forma directa, abierta e interesada. El interés es una cualidad que pertenece a y sólo es eficaz como parte del proceso de contactar. Es encontrarse con el otro realmente como persona. Es más que tener un sentimiento o hacer algo por el paciente –es un proceso entre personas. (Yontef, 1995, p. 206)
La gama del enfoque va desde una simple inclusión o empatía, hasta ejercicios que surgen principalmente de la fenomenología del terapeuta mientras está con su paciente. Todo es secundario frente a la experiencia directa de ambos participantes.(Yontef, 1995, pp. 141-142)

La empatía (definida en forma adecuada) no es inherentemente una confusión de límites, no significa sentir los sentimientos de otro. (Yontef, 1995, p. 105)

El enfoque general de la terapia gestalt es facilitar la exploración para maximizar lo que se sigue desarrollando después de la sesión y sin el terapeuta. El paciente a menudo queda inconcluso, pero pensativo o “abierto a”, o con una tarea. Damos el grado de facilidad necesario para estimular el auto-mejoramiento del paciente. Queremos fomentar el crecimiento más que completar un proceso de sanación. (Yontef, 1995, pp. 141-142)

En la última década he descubierto que una amabilidad clara y directa es clínicamente más eficaz para aumentar el darse cuenta, la auto-responsabilidad y la experimentación honesta del paciente, que la actitud orientada a la frustración y a las técnicas de años anteriores. He descubierto que intervenciones sencillas tales como reflejar al paciente su fenomenología y compartir explícitamente mi actual perspectiva y dilemas es a menudo más eficaz que usar la silla vacía, trabajo corporal, actuaciones, trabajo de sueños, etc. Todas estas técnicas tienen su lugar, pero para mí el equilibrio, la actitud de enfocar al paciente y el trabajo clínico han cambiado. (Yontef, 1995, p. 105)

Cuando el terapeuta comparte sus observaciones y su propia reacción o sugiere experimentos, el paciente se siente herido, aumenta su actitud defensiva, su angustia, y es incapaz de efectuar un trabajo psicológico significativo. Cuando el terapeuta escucha en forma empática, realizando lentamente algunas correlaciones con afirmaciones previas del paciente, éste aumenta su sensación de bienestar, su apertura y la profundidad de su trabajo psicológico. (Yontef, 1995, p. 385)
Las técnicas de la terapia gestáltica son tareas experimentales. Son medios para expandir la experiencia directa. No están diseñadas para que el paciente llegue a algo, ni para cambiar sus sentimientos, re-acondicionarlo o fomentar la catarsis. (Yontef, 1995, p. 143)

El enfoque centrado únicamente en las técnicas demuestra una incomprensión de lo que es la psicoterapia, y manifiesta una pérdida de profundidad y flexibilidad. Aquí, ser emocional reemplaza la verdadera comprensión, y la catarsis reemplaza la verdadera creatividad. Definida de este modo, la terapia gestáltica es sólo otra forma de modificación conductual, pero sin la responsabilidad y honestidad del conductismo. (Yontef, 1995, p. 18)

Aunque la teoría subrayó el darse cuenta de sí mismo y de otros, las connotaciones, especialmente de los clichés, subrayaban más el
Yo
que el
Yo y Tú
. En su forma viciada, esto parecía una “incitación” y a veces de manera inadvertida insinuaba la idea de que darse cuenta de impulsos momentáneos, expresarlos y actuarlos, era de alguna manera el significado total de la madurez, al margen del contexto en el cual ocurría el impulso, al margen de la relación del impulso con una verdadera autorregulación organísmica (incluyendo toda la gama de necesidades y valores) y al margen de objetivos a más largo plazo y de las necesidades de otros. (Yontef, 1995, p. 103)

La agresión se considera una fuerza biológica natural. Cuando el paciente sabe expresar o reprimir su agresión, conoce la diferencia entre agresión y aniquilación y las consecuencias de su conducta, el terapeuta gestáltico piensa que el paciente puede elegir por su cuenta. (Yontef, 1995, p. 86)
Técnicas
La terapia gestáltica se basó en el poder de la experimentación, del intento de realizar algo nuevo permitiendo el surgimiento del darse cuenta desde la nueva conducta experimental. La actitud experimental apoya el modo de funcionamiento más activo por parte del terapeuta y del paciente, sin convertir al terapeuta en un modificador de conductas ni acusar al paciente de sobre-actuación. (Yontef, 1995, pp. 6-7)

La fenomenología de la terapia gestáltica es experimental, heredada de la psicología de la gestalt, y utiliza experimentos para explicar. (Yontef, 1995, p. 193)

Un experimento no es un evento monolítico que resuelve un problema y lo empaqueta limpiamente en la elegante estructura de la sesión. Un experimento es una herramienta, una manera de trabajar con una persona por medio de la experiencia. (Zinker, 2003, p. 107)

La elección de un experimento, en lugar de una afirmación verbal confrontacional, se puede realizar sabiendo que el paciente posiblemente quiere evitar el Darse Cuenta. Sin un Darse Cuenta disciplinado, las técnicas son sólo exploraciones experimentales, el terapeuta se convierte en agente de cambio, el paciente no desarrolla confianza en sus propias herramientas para enfocar su Darse Cuenta, y los experimentos se convierten en intentos de re-condicionamiento.

A través del enfoque fenomenológico, el terapeuta puede enseñar y permitir al paciente lograr insights, enfrentar asuntos inconclusos del pasado, descubrir medios para reforzar lo que está actualmente al servicio del organismo, y re-evaluar rasgos que la persona tuvo y ya no tiene. (Yontef, 1995, p. 204)

Existe una gran cantidad de textos que describen la aplicación de técnicas de la Psicoterapia Gestaltica. Estos son algunos de ellos:

El Darse Cuenta. Sentir, Imaginar, Vivenciar. John O. Stevens. Editorial Cuatro Vientos. 1992
Proceso y Diálogo en Psicoterapia Gestáltica. Gary Yontef. Editorial Cuatro Vientos. 1995
Técnicas de enfoque en el paciente.
• “Quédate con eso” (pp. 145-146)
• Actuación (p. 146)
• Exageración (p. 146)
• Fantasía guiada (p. 146)
• Liberación e integración de técnicas (p. 147)
• Técnicas corporales (pp. 147-148)
Revelación del terapeuta (p. 148)
Talleres en terapia gestáltica.
Reglas: De una persona a una persona; Murmurar; Preguntas; Semántica. (pp. 69-73)
Juegos
Juegos por medio de diálogos (p. 73)
Haciendo rondas (p. 74)
Asuntos inconclusos (p. 74)
El juego de “asumir la responsabilidad” (p. 74)
Juegos de proyección (pp. 74-75)
El juego de los opuestos (p. 75)
El ritmo de contacto y alejamiento (p. 75)
Los juegos de ensayos (p. 75)
El juego de la exageración (pp. 75-76)
El juego “¿Puedo proporcionarte una frase?” (p. 76)
Los juegos “Por supuesto” y “Es obvio que” (p. 76)
¿Te puedes quedar con este sentimiento? (p. 76)
Trabajo de sueños (pp. 76-77)
Parejas (p. 77)
Casos (pp. 160-166)
Gestalt. Terapia de Autenticidad. Pedro de Casso. Editorial Kairos. 2009
Reentrenar activamente los sentidos (pp. 117-121)
Concentrarse en las propias sensaciones corporales (pp. 121-124)
Concentrarse en el presente (pp. 124-126)
Concentrarse en el “como”, no en el “porqué” (pp. 126-128)
Comunicar cuanto se experimenta y respetar las resistencias (pp. 128-133)
Evitar el lenguaje impersonal y hablar en primera persona (pp. 133-134)
Asimilar las proyecciones y anular las retroflexiones (pp. 134-138)
El continuo del “darse cuenta” y frustrar la evitación. Aquí y ahora (pp. 365-368)
Reapropiación de las partes alienadas: frustrar la evitación e identificarse con “lo propio” (pp. 368-374)
Uso de la primera persona. Las tres “zonas” (pp. 374-375)
Polaridades. Perro de arriba-perro de abajo (pp. 375-382)
Otras estrategias de identificación: jerigonza, “silla caliente” y “silla vacía” (pp. 382-385)
Los sueños (pp. 385-388)
Trabajo en grupo (pp. 388-399)
Continuo de conciencia (pp. 473-476)
Preguntas basadas en la observación (pp. 476-477)
Apoyo y frustración (pp. 477-482)
Empleo de la fantasía (“ir y venir”, “identificación”, etc.) (pp. 482-486)
Otras técnicas (manejo del darse cuenta, repetición, no escapar a la confusión (pp. 486-487)
Recordar la sesión (pp. 487-489)
Diagnóstico
La elección de la herramienta fenomenológica se basa en la comprensión del carácter del paciente. (Yontef, 1995, p. 204)

La respuesta no está sólo en un trato gentil con el paciente. El trabajo de darse cuenta debe hacerse, y el terapeuta que decide ser “apoyador” sin trabajar el darse cuenta, no está respetando al paciente ni su opción. La respuesta está en el diálogo y claridad acerca del diagnóstico. (Yontef, 1995, p. 27)

Algunas personas tienen la impresión de que la terapia gestáltica se practica en encuentros episódicos fragmentados, aislados, sin considerar ningún contexto más amplio en el tiempo (historia), espacio (familia, comunidad, cultura), identidad personal del paciente (sentido de sí mismo, historia evolutiva) o naturaleza de la organización de la personalidad caracterológica del individuo. Si así fuera, la terapia gestáltica se ejercería sin diferenciar a quién se trata, ni el contexto en que ocurre el tratamiento. (Yontef, 1995, p. 363)

Al convertirse en más de un episodio, la terapia gestáltica debe asumir la responsabilidad de saber qué recalcar con qué paciente, cuándo la terapia se está llevando a cabo a un ritmo razonable, cuál es el tipo de vulnerabilidad particular de un paciente, cuáles son las diferentes secuencias de cómo se deben desarrollar las cosas según los diferentes tipos de pacientes, cuál es el efecto a largo plazo de intervenciones inmediatas e intermedias con pacientes con determinadas estructuras de carácter. (Yontef, 1995, p. 108)

Con cada paciente,
los principios generales deben adaptarse a la situación clínica particular
. Si el tratamiento de un paciente se diseña para adecuarlo a la “terapia gestáltica”, puede ser ineficaz o dañino. Esquizofrénicos, sociópatas, limítrofes, o neuróticos compulsivo-obsesivos, todos necesitan enfoques diferentes.
Por lo tanto la práctica competente de la terapia gestáltica requiere de conocimientos más allá de la terapia gestáltica.
También se necesita información diagnóstica, teoría de la personalidad y teoría psicodinámica. (Yontef, 1995, p. 152)
El diccionario Webster define al diagnóstico así: El acto o proceso de decidir la naturaleza de una enfermedad mediante un examen, O UNA cuidadosa investigación de los hechos para determinar la naturaleza de una cosa, O LA decisión u opinión resultante de tal examen o investigación. Yo uso el término diagnóstico en las acepciones que se refieren a una cuidadosa investigación de los hechos o al resultado de tal examen, y no lo limito el término al examen de enfermedades. (Yontef, 1995, p. 373)

Al mismo tiempo, el diagnóstico no realza el trabajo terapéutico. Puede tener valor intelectual o servir para la investigación, pero no ser útil para la terapia, y de hecho garantiza que el terapeuta (y tal vez también el paciente) se preocupe más en reunir información para un diagnóstico que competirá con el tratamiento en lugar de favorecerlo. (Yontef, 1995, p. 389)

Un diagnóstico preciso ayuda a una terapia humanista. Cuando no he tenido claro el diagnóstico con un paciente, se ha reducido mi comprensión sobre él y su experiencia personal, y por lo tanto, también ha disminuido severamente la eficacia de mi terapia. Es válida la preocupación humanista acerca de los potenciales efectos negativos de un diagnóstico, y se debe comprender para establecer una teoría y práctica diagnósticas y evaluativas que sean eficaces y tomen en cuenta los riesgos. (Yontef, 1995, p. 364)

Hay varios aspectos éticos y de competencia que surgen en relación al diagnóstico. Para los terapeutas gestálticos esto significa tomar en cuenta la información conductual y otros datos fenomenológicos, es decir, ninguna información queda sistemáticamente excluida. (Yontef, 1995, p. 389)

Un diagnóstico diferencial es una distinción entre dos condiciones aparentemente similares mediante la búsqueda de un síntoma o atributo significativo que se encuentre sólo en una de las condiciones. Me parece que éste es el tipo de discriminación que siempre hacen los buenos terapeutas. (Yontef, 1995, p. 374)

El diagnóstico es el reconocimiento sistemático de patrones útiles para una tarea. No es poner a las personas en compartimientos aislados y seguros. Ciertamente no es dividirlas en buenas o malas, valiosas o no valiosas, capaces o incapaces de crecer. (Yontef, 1995, p. 390)
La prueba diagnóstica está en la fenomenología del paciente y del terapeuta, y en su proceso dialogal. Ninguna prueba estadística o teórica, ni la opinión de ningún terapeuta o criterios de resultados preestablecidos, pueden sustituir las discriminaciones que emergen en base a enfoques fenomenológicos, al diálogo y a la auto-regulación autodeterminada del paciente. (Yontef, 1995, p. 381)

Una buena descripción diagnóstica no sólo categoriza, sino que da información. Un lenguaje diagnóstico común facilita el intercambio de información, para que podamos aprender unos de otros. La imagen resultante debe contener más comprensión y descripción orientadas hacia la persona. Permite mayor atención al tema de la continuidad de la identidad personal, es decir, además del momento aquí-y-ahora. Facilita la explicación de la estructura psicología del paciente. Ayuda al aprendizaje del terapeuta y usar su historia clínica y evolutiva del paciente en beneficio suyo.

El diagnóstico permite al terapeuta ser más preciso, discriminativo y coherente en la comprensión de la realidad particular y diferente de cada tipo de paciente. Le permite hacer mejores conjeturas acerca de lo que el paciente esté experimentando, cómo reaccionará frente a una intervención particular, qué otra conducta podría acompañar a aquella presentada al terapeuta en la sesión, reconocer eventos evolutivos claves que deben ser resueltos, etc.

Evaluación y diagnóstico son procesos que permiten al terapeuta discriminar basándose en el reconocimiento de patrones. Aun cuando las decisiones terapéuticas se toman en base a muchos factores (por ejemplo, observación, diálogo, respuesta emocional del terapeuta, intuición, etc.), ellas son reveladas mediante discriminaciones diagnósticas.

Las decisiones que se deben tomar en base al diagnóstico incluyen: qué pacientes aceptar, asignación de un terapeuta al paciente en clínicas y hospitales, elección de la intervención, criterios para determinar si hay avances. (Yontef, 1995, p. 372)
Resistencia
No debemos caer en la trampa de creer que las resistencias son malas y que el paciente estaría mejor sin ellas. Si el terapeuta desaprueba las resistencias, más le valiera abandonar el oficio. El paciente no piensa en sus resistencias como resistencias; generalmente las vivencia como asistencia. Quiere ayudar. (Perls, 1976, p. 56)

No se pueden destruir las resistencias: y en todo caso no es algo malo sino más bien energías valiosas de nuestra personalidad –nocivas tan sólo cuando se aplican mal-… Debe recordarse que sin tener en cuenta la visión del paciente de sus resistencias como asistencias no podemos tratarlas con éxito… las energías de resistencia de estas personas non muy valiosas, y cuando tienen buenas cualidades de dominio y resistencia, encontrarán muchas oportunidades de emplearlas en forma beneficiosa. (Perls, 1975, p. 198-200)

Existe una diferencia entre mejorar el autoapoyo que permite el siguiente paso de crecimiento y modificar la conducta para llevar al paciente al siguiente paso. En la modificación de la conducta, se rompe la resistencia. En la terapia gestáltica fenomenológica, el énfasis está en el trabajo del darse cuenta, es decir, en el contacto con lo que es. Este último enfoque apoya el crecimiento del paciente y el surgimiento del siguiente paso, y no un siguiente paso al que aspira el terapeuta. (Yontef, 1995, pp. 11-12)

Pacientes de la terapia de acción rápida (estilo bum-bum-bum) con frecuencia desarrollaban o acrecentaban resistencias contra-fóbicas. A los pacientes tímidos se les estimulaba a ser más expresivos, así se convirtieran en individuos descarados e insolentes. Sin considerar debidamente la personalidad total del paciente y sin respetar su resistencia y la necesidad de enfrentarla por medio del darse cuenta y la asimilación, los resultados a menudo eran inauténticos, desintegrados e inflexibles. (Yontef, 1995, pp. 11-12)
La esencia de la terapia gestáltica está en la teoría paradójica del cambio. En ese enfoque, la resistencia se reconoce y se confiesa. Se nombra y se comprende. No se comprende como algo indeseable, sólo se comprende. En este modelo, el trabajo del darse cuenta integra los polos de impulso y resistencia. Pero la resistencia no es destruida ni omitida. Se mejora el autoapoyo para que el paciente pueda avanzar a cualquier paso siguiente que se ajuste al curso de su vida. Pero el terapeuta no se centra en lograr que el paciente dé el próximo paso como un concepto suyo. (Yontef, 1995, pp. 11-12)

La teoría paradójica del cambio entra en conflicto con:
La catarsis como principal intervención.
El rompimiento de las defensas y la aniquilación de las resistencias.
El uso de técnicas o de la personalidad del terapeuta para movilizar directamente a los pacientes hacia un resultado preconcebido (“sanar”). (Yontef, 1995, p. 27)

La
resistencia
es una parte de la polaridad que consiste en un impulso y la resistencia a ese impulso. Vista como dicotomía, la resistencia es con frecuencia tratada como “mala” y, en ese contexto, el paciente sólo sigue su dictamen personal y no el del terapeuta. Vista como polaridad, es tan integral para la sanación como los rasgos resistidos. (Yontef, 1995, p. 139)

La resistencia del paciente es perjudicial sólo cuando no forma parte del darse cuenta y del ajuste creativo del organismo.

Resistir al terapeuta o a la terapia gestáltica puede ser una sana reacción. Aun cuando el paciente resista su propio darse cuenta, puede ser saludable. En terapia gestáltica conducimos la resistencia al darse cuenta, de modo que la auto-regulación del paciente se caracterice por un mejor contacto y darse cuenta. Una consumación integrada y madura de la situación sicológica exige integración y no aniquilación de la resistencia. Las defensas del paciente necesitan respeto del terapeuta, no ataque ni ternura excesiva. Es útil conocer y señalar las defensas o evitaciones, para comprenderlas y poseerlas. Es probable que los esfuerzos por eliminar o complacer las defensas no tengan resultados positivos para el paciente.

El objetivo es que él comprenda las resistencias y las asuma totalmente en su darse cuenta. Y esto debe hacerse al ritmo del paciente. (Yontef, 1995, p. 26)
Apoyo y Frustración
La Terapia Gestáltica la da constantemente al paciente mucho de lo que quiere –atención, atención exclusiva- y no lo culpamos por sus resistencias. De este modo la terapia comienza con cierto balance entre frustración y satisfacción. (Perls, 1976, p. 58)

La terapia gestáltica equilibra frustración y apoyo. El terapeuta explora en vez de satisfacer los deseos del paciente –y esto es frustrante para el paciente. Proporcionar contacto es apoyador, aunque el contacto honesto frustra la manipulación. El terapeuta gestáltico se expresa y enfatiza la exploración, incluyendo la exploración de deseos, frustraciones e indulgencias. Responde a las manipulaciones del paciente
sin reforzarlas
, sin juzgarlas y sin provocar frustración intencionalmente. Es importante un equilibrio entre calidez y firmeza. (Yontef, 1995, pp. 150-151)

El terapeuta debe frustrar aquellas expresiones del paciente que reflejan su autoconcepto, sus técnicas manipulatorias y sus configuraciones neuróticas. Y debe satisfacer aquellas expresiones del paciente que son verdaderamente expresiones de sí mismo del paciente. Si ha de ayudar al paciente en cualquier forma de autorrealización, deberá por definición, disuadir cualquier satisfacción de las configuraciones que impiden la autorrealización (la neurosis) y estimular exhibiciones de sí mismo esencial que el paciente está tratando de encontrar. (Perls, 1976, p. 113)
Bibliografía
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. Barcelona, España. Editorial Kairos.
Lowen, Alexander. 1983.
Narcisimo o la Negación de nuestro verdadero ser
. México, D.F. Editorial Pax México.
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La Sensibilización Gestalt en el Trabajo Terapéutico
. México, D.F. Editorial Pax México.
Perls, Fritz. 1976.
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. Santiago de Chile. Chile. Editorial Cuatro Vientos.
Perls, Fritz. 1974.
Sueños y Existencia
. Santiago de Chile. Chile. Editorial Cuatro Vientos.
Stevens, John. 2004.
Esto es Gestalt

(Compilación)
. Santiago de Chile. Chile. Editorial Cuatro Vientos.
Yontef, Gary. 1995.
Proceso y Diálogo en Psicoterapia Gestáltica
. Santiago de Chile. Chile.Editorial Cuatro Vientos.
Zinker, Joseph. 2003.
El Proceso Creativo en la Terapia Guestáltica
. México, D.F. Editorial Paidós.
La terapia gestáltica es un sistema psicoterapéutico que combina diálogo y fenomenología en una metodología clínica unificada.

Las cinco características del contacto en la relación dialogal Yo-Tú de la terapia gestáltica son:

Inclusión
. El terapeuta acepta la experiencia fenomenológica del paciente, entra respetuosamente a su mundo fenomenológico, lo vivencia y acepta tal como es.

Presencia
. El terapeuta muestra su verdadero sí mismo.

Compromiso con el diálogo
. El terapeuta dialogal está verdaderamente comprometido con el diálogo; permite que lo que está “entre” tome el control.

No explotación
. La terapia gestáltica es una relación persona-a-persona no explotadora ni manipuladora, en la cual el terapeuta considera a cada persona como un fin en sí misma. Aunque en terapia la reciprocidad no es completa y hay una diferenciación de tarea/rol, no existe una jerarquía estimulada o impulsada por el terapeuta, es decir, la relación es horizontal.

Se pueden distinguir al menos cuatro formas de explotación:
A. Una persona tratada como un medio para un fin;
B. Desigualdad en el lenguaje (verticalidad);
C. El terapeuta no realiza plenamente su trabajo;
D. No tener en cuenta el límite contextual apropiado.

Vivir la relació
n. Contactar es relacionarse con lo inmediato y con la vida –ahora. (Yontef, 1995, pp. 207-221)
El imponerle sufrimiento innecesario al paciente en terapia, aparece como frustración innecesaria y por tanto es sadismo. Demasiados son los terapeutas que presentan a sus pacientes con largas listas de “no deberías”. Les imponen tabúes de abstención, les culpan de sus resistencias.

Si el terapeuta es dominante e impositivo, las razones que tienen para hacer estas exigencias son de naturaleza sádica. Pero, por lo general, este no es el caso, más bien cree de buena fe que con limitar el comportamiento del paciente fuera del consultorio va reducir las frustraciones de éste. Se equivoca. De todos modos estas frustraciones están fuera de control; ya que si lo estuvieran, el paciente no estaría en terapia aumentando las frustraciones que ya tiene en lo cotidiano; no vamos a transformar el apoyo ambiental en autoapoyo.

Lo que frustramos son sus intentos de controlarnos a nosotros mediante sus manipulaciones neuróticas. Esto le obligará a recurrir a sus propios recursos y desarrollar su propio autoapoyo. Entonces podrá dirigir toda su destreza manipulatoria hacia la satisfacción de sus necesidades reales. (Perls, 1976, p. 108)

En medida que aumenta la vivencia que tiene el paciente de sí mismo se torna más autoapoyante y más capaz de hacer buen contacto con los demás. A medida que deja a un lado cada vez más su técnicas manipulatorias neuróticas, el terapeuta tendrá que frustrarlo cada vez menos, y lo ayudara cada vez más en la obtención de satisfacciones.

Tal como dijimos anteriormente, el autoapoyo es muy distinto de la autosuficiencia. Cuando el paciente termine su terapia no habrá perdido su necesidad de las otras personas. Por el contrario, por primera vez encontrará satisfacciones en su contacto con los demás. (Perls, 1976, p. 113)

Introyectar es incorporar sin asimilar adecuadamente patrones, actitudes, modos de actuar, de sentir y de pensar que no son verdaderamente propios.
El límite entre el self y el resto del mundo está tan demasiado hacia dentro de la persona que casi no queda nada de ella.

No se diferencian las facetas de la personalidad propias de las que son impuestas desde fuera. Se crea un campo de batalla entre ideas no asimiladas en guerra entre sí.

Presenta dos riesgos:
• No se tiene la oportunidad de desarrollar una personalidad propia al dedicarse más en asegurar cuerpos extraños (información) alojados internamente. A mayor número de introyectos, menor espacio para que se exprese e incluso descubrirse a sí mismo.
• Contribuye a la desintegración de la personalidad. Al tragarse enteros dos conceptos incompatibles podría despedazarse a sí mismo en el proceso de tratar de reconciliarse.

Se hace evidente al:
Hacer lo que los otros quieren que haga.
Decir “yo pienso” cuando generalmente quiere decir “ellos piensan".

Es imposible alimentarse de uno mismo sicológicamente, así como lo es alimentarse de sí mismo fisiológicamente. No se trata de rechazar cualquier alimento sicológico que provenga del exterior. En ocasiones, introyectar tiene cierta utilidad. El alimento sicológico que presenta el mundo –datos y actitudes sobre los cuales se construye la personalidad- tiene que asimilarse adecuadamente: ser desestructurado, analizado, desarmado y luego armado del modo como sea de mayor valor para sí mismo. (Perls, 1976, pp. 44-51)

Solo los que trituran su alimento mental tan completamente que captan todo su valor, serán capaces de asimilar y sacar provecho de una situación o idea. (Perls, 1975, 164)
El riesgo de introyectar
Tríada Gestáltica
Calibración
El centro de nuestro tiempo como acontecimientos humanos conscientes en tiempo y espacio es el presente. No hay otra realidad más que el presente. (Perls, 1975, p. 119)

La huida hacia el pasado es casi siempre característica de personas que necesitan chivos expiatorios… Siempre que estas personas, que se apoyan en el pasado, se enfrentan a dificultades, consumen toda su energía en quejas o en descubrir “causas” fuera de sí mismas. Encontrar razones siempre es fácil… cada vez se deprimen y se quejan más y desarrollan todo tipo de enfermedades y trucos para conseguir la simpatía de los demás. Pueden llegar hasta a emplear el patrón del niño por completo indefenso. (Perls, 1975, p. 125)

El descubrimiento de una “causa” en el pasado rara vez es factor decisivo en la curación… la persona retrospectiva evita asumir la responsabilidad de su vida y sus acciones; prefiere culpar a algo que sucedió en el pasado en vez de dar pasos para remediar la situación presente... el sufrimiento del duelo se hace en el presente: lo decisivo no es lo que la persona muerta significaba para el afligido, sino lo que todavía significa para él. (Perls, 1975, p. 125)

Gran parte del pensamiento futurista está constituido por sueños diurnos de todo tipo… El que sueña despierto huye del presente tratando de compensar sus frustraciones… del mismo modo que una inyección de morfina encubre, pero no cura, una enfermedad dolorosa… La complacencia en este soñar despierto, el esperar que puedan realizarse esos sueños, lleva siempre a mayores desilusiones en la vida real. Estas desilusiones harán aumentar el soñar despierto e iniciar así un círculo vicioso. (Perls, 1975, p. 272)

No niego en absoluto que todo tiene su origen en el pasado y tiende a un desarrollo ulterior, pero lo que yo quiero precisar es que el pasado y el futuro determinan su rumbo continuamente según el presente y tienen que relacionarse con él. Sin la referencia el presente llegan a carecer de sentido. (Perls, 1975, p. 121)
Conclusión del Tratamiento
El tratamiento ha concluido cuando el paciente ha logrado estos requisitos básicos:
Cambio de perspectiva
[se supone que a la perspectiva
orgánica
],
Una técnica adecuada de
autoexpresión
y
asimilación
[por superación de sus “mecanismos neuróticos” limitantes], y
La capacidad de extender su
capacidad
de
darse

cuenta
a un nivel
no verbal
[por contar con su cuerpo, con su organismo como criterio].

Es entonces que ha alcanzado el estado de integración que facilita su propio desarrollo, y puede ahora ser dejado a salvo consigo mismo. Los cambios que experimenta son, en comparación a su estado previo, que ahora está realmente creciendo, mientras que anteriormente trataba de actualizar su concepto infantil de lo que es un adulto.

En lugar de obtener su orientación de su deseo de ser aceptado y su miedo a ser rechazado, ahora es
él
quien
está

aceptando y rechazando.

En vez de vivir oscilando entre una confluencia gelatinosa con su ambiente y un completo aislamiento de éste, ahora
sabe

que “contacto” significa aceptación de diferencias.

En lugar de vivenciarse a sí mismo como un paria,
reconoce que es una célula en un organismo social mayor y que, para ser efectivo en este organismo, tiene que funcionar con lo mejor de sus capacidades.

Integrará sus relaciones interpersonales ya no mediante un ajuste servil o con el sacrificio de su autorrealización, sino que seleccionando contactos que contribuyan a una existencia rica y productiva.
(Perls en Stevens, J., 2004 y De Casso, P., 2009)
La exploración puede incluir pero no está limitada a:

• Indagaciones de experiencias históricas relevantes asociadas al evento expuesto.
• Dramatizar la escena del evento expuesto.
• Dialogar con una persona reexperimentando el evento expuesto.
• Revelar información contraria a la experiencia del paciente en el evento expuesto (una observación de la experiencia del paciente unida a una expresión de la reacción del terapeuta al paciente).
• Explorar los sentimientos del paciente hacia otro amado pero con la misma experiencia del paciente en el evento expuesto.
• Que el paciente describa su “su mismo” en las condiciones del evento expuesto.
• Imaginar unos “buenos padres” que le expresan lo contrario al evento expuesto.
• Hacer afirmaciones confirmando u oponiéndose al pensamiento “irracional” del evento expuesto
• Observar reacciones corporales y emocionales. (Yontef, 1995, p. 229)

No existe una intervención "correcta". (Yontef, 1995, p. 392)
Fortalecer el yo
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