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VESTIMENTA SIGLO XVII (VESTUARIO)

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by

ignacio baldassarre

on 8 November 2014

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Transcript of VESTIMENTA SIGLO XVII (VESTUARIO)

LA VESTIMENTA EN EL SIGLO XVII
TRAJE MASCULINO
EL VESTIDO FEMENINO
CASACA
Llega hasta la cadera, con corte en la cintura y pliegues en los lados. La manga tiene forma triangular.
JUBÓN
Estaba entallado al torso y con gran escote redondo en el delantero. Las mangas eran estrechas y largas con forma en el codo. La espalda acaba en una pequeña cola. Fue conocido en España con este nombre en el siglo XVIII y en Francia con el nombre de “pirrot”.
VESTIMENTA DE NIÑOS
Las costumbres cotidianas de la corte francesa nos revelan algunos secretos de la coquetería femenina y masculina en un marco rodeado de misterio y encanto. Conocer las costumbres y la cultura de una sociedad no es tarea complicada si nos fijamos en el modo de vestirse, la manera en que se relacionan y tantos detalles que terminan por dibujar un retrato bastante fiable de la misma a través de sus habitantes. De este modo podemos saber por qué utilizaban algunas prendas, por qué se impusieron algunas modas que perduraron en el tiempo o por qué se dejaron de utilizar otras que hicieron furor tiempo atrás.
VESTIMENTA EN FRANCIA
En esta época domina tanto en hombres como en mujeres. Se utilizaban los calzones cortos con medias de seda, chupa y casaca que, a mediados del siglo, se vuelve más reducida y con pliegues laterales hacia atrás y mangas estrechas. Con la caída de la dinastía francesa vuelve el traje simple y se llevan calzones ajustados hasta media pierna, chaleco, corbata y casaca, faldones con cuello alto y vuelo, pelucas empolvadas y rematadas por un lazo, incluso sombreros de tres o dos picos.
Al principio del siglo lucen un traje formado por un jubón corto y unas calzas por debajo de la rodilla, pero el jubón se convirtió en una casaca larga en poco tiempo. La casaca larga o casacón aparece en 1666 y la camisa es la prenda principal, con cuello y puños de encajes, en algunos casos con hilos de oro y plata, que también se ponían en las rodillas, en el caso de los calzones.
Los complementos más importantes, el sombrero de fieltro, con alas y adornos de lazos, cintas, plumas, joyas e imitaciones, era el símbolo de la máxima distinción de un caballero. No podemos olvidar las pelucas, moda impuesta a causa de la calvicie que atacó al rey Luis XIII y que se solucionó por este medio. A pesar de ello fue su hijo Luis XIV quien la llevó al apogeo. Se hacían de pelo de cabra, de caballo o humano.
Hacemos una mención destacada a la corbata que aparece en la segunda mitad del siglo, siendo al principio de encaje y posteriormente de otros tejidos como batista o muselina
Durante el siglo XVII los niños continuaron sufriendo con la indumentaria copiada de sus padres. Se mantiene la norma de que los varones sean vestidos como hembras en los primeros años de vida.
Uno de los objetivos de la ropa es para hacer alarde de riqueza y poder. El acto de adornarse con materiales costosos representa este deseo humano eterno. La historia ha demostrado que esta pasión insaciable para el adorno ha apoyado y nutrido artesanos y estimulado a las artes y la industria.
Ostentación es la palabra, pues se centra en las prendas con un abundante uso de hilo de oro y plata, y vestidos suntuosos que representan cientos de horas de mano de obra.
Comenzando por la ropa interior, aparte de la camisa, llevaban tres enaguas que se llamaban con los curiosos nombres de: misteriosa, modesta y traviesa. Por supuesto, también llevaban el corsé o corset.
Los trajes tenían en la parte superior, a principios del siglo, los cuellos amplios y rizados de tipo gorguera, siguiendo con la moda del siglo anterior. Estos cuellos los endurecían a base de almidón de arroz o con estructuras rígidas. Dieron paso a escotes que dejaban los hombros al descubierto.
Las faldas tienen vuelo en la parte trasera y por delante se abren dejando al descubierto otra falda interior, formando una especie de cortina recogida, que solía llevar adornos de lazos o cintas en forma de pompones, flores y otros motivos. El talle es bajo y en forma de pico en el centro delantero.
El peinado era recogido en la nuca y con tirabuzones en los laterales con adornos similares a los del traje, cintas o lazos. En la segunda mitad del siglo XVII optaron por cabellos largos y ondulados de recogidos parciales y decorado con diversos motivos. También se puso de moda un peinado con el pelo hacia arriba y una cofia en forma de abanico plisado, se llamaba peinado Fontange, en honor a la amante de Luis XIV, que lo puso de moda.
LA PELUCA
La peluca, excentricidad que alcanzó su máximo apogeo en el siglo siguiente, fue introducida por Luis XIII para ocultar su incipiente calvicie (después de haber puesto de moda su magnífica cabellera rizada) y figuró durante más de un siglo como prenda indispensable en el guardarropa de todo caballero. La peluca, empolvada en blanco o gris, grande y aparatosa o pequeña y sencilla, sustituyó al pelo natural de los caballeros y fue utilizada en los actos sociales hasta la llegada de la Revolución Francesa, en la corte otros treinta años más y en los tribunales de justicia de Gran Bretaña hasta hoy.
Vestimenta de clase alta
Vestimenta clase media - baja

Costumbres sociales

La falta de higiene era grande y se usaban perfumes para ocultar el mal olor, ya que apenas se usaba jabón. La elaboración de éste, conocida desde épocas anteriores, seguía desarrollándose como un arte, de manera que su escasa producción encarecía su precio y debía pagar impuestos, por lo que constituía un lujo fuera del alcance del pueblo.
Lunares postizos
Se empezaron a poner de moda los lunares postizos sobre la cara, tanto para los hombres, como para las mujeres. La bisutería reemplaza en muchos casos a las joyas y el abanico toma relevancia social.
Dato curioso
en este siglo aparecieron los primeros maniquíes de tamaño natural que bautizaron con el nombre de Pandoras, los cuales realizaban también los diseñadores de la época en forma de muñeco con el fin de mandárselos a la nobleza para propaganda de sus vestidos.
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