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MIGUEL HERNÁNDEZ EN SU CONTEXTO LITERARIO

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Mehdi Bouqrini

on 1 February 2015

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MIGUEL HERNÁNDEZ EN SU CONTEXTO LITERARIO
Miguel Hernández fue un lector entusiasta, y en su obra
poética podemos comprobar cómo asimila e incorpora a su escritura múltiples propuestas literarias:

- Se siente influido en su primera etapa por el costumbrismo regionalista, pero lejos de quedarse en la superficialidad del habla dialectal del costumbrismo bucólico, añade sentimentalismo, intimismo y complejidad cuando emula a estos poetas

-Esta influencia costumbrista se funde con la identificación emocional y vital del poeta con la naturaleza. Una naturaleza muy realista pero que también se somete al crisol de la poesía ascética y mística de San Juan de la Cruz. El rayo que no cesa es una
reelaboración pagana y sensual de la poesía sanjuanesca, del petrarquismo de Garcilaso y el pesimismo de Quevedo. Sin embargo, la personalidad poética que más impactó en el autor es la de Luis de GóngoraDe la influencia de la metáfora y el
hermetismo gongorinos brotará Perito en Lunas, su primer poemario, manifestación de una poética ultrapurista. En realidad, sigue la estela de poetas de la generación del 27 ya consolidados: con seguridad ha leído Cal y Canto, de Rafael Alberti; Cántico, de Jorge Guillén, y Fábula de Equis y Zeda, de Gerardo Diego

- En esta etapa de búsqueda de una voz propia, el poeta también acude a los grandes poetas del amor y la épica romántica, Bécquer, Espronceda o Zorrilla, de quien le interesa su tono épico, revitalizado en su libro Viento del pueblo.
Pero por quien siente una especial predilección por su fina sensibilidad es por Juan Ramón Jiménez: su nostalgia inunda poemas como “Eternidad”, “Piedras milagrosas” o tantos otros de su etapa oriolana.


LOS ESCARCEOS VANGUARDISTAS: EL SURREALISMO
Destaca su conexión con el purismo en el ciclo inaugurado por Perito en lunas. Este libro es la contribución del poeta a la poesía pura.
En las dos odas dedicadas a Aleixandre y Neruda, cuando está acabando El rayo
que no cesa, a finales de 1935, abundan las imágenes extravagantes. Se produce un conflicto entre la mortalidad y la fuerza pasional del vivir. Esta es la época central de sus incursiones en el surrealismo con apenas una docena de poemas que declaran su rebeldía y marcan el cambio ideológico en
manifiestos poéticos de abandono del catolicismo y del tradicionalismo social y conformista.
Existe una dualidad tradición-vanguardia en Miguel Hernández hasta que a finales de 1935, y en 1936, con el homenaje a Garcilaso, prescinde de la influencia vanguardista.
En El rayo que no cesa, que se encuadra en la tradición más clásica del soneto, en alguna ocasión todavía se funden tradición formal y
esporádicas expresiones surrealistas. Cuando estalla la Guerra Civil, en julio de 1936, la técnica surrealista carece ya de interés para Hernández y desaparececomo recurso literario. Se impone la tradición oral de la poesía popular como
recurso literario. En esos instantes se decide por la claridad expositiva y retoma la estrofa más tradicional posible, el romance.
¿Quién es Miguel Hernández?
Miguel Hernández Gilabert fue un poeta y dramaturgo de especial relevancia en la literatura española del siglo XX. Aunque tradicionalmente se le ha encuadrado en la generación del 36, Miguel Hernández mantuvo una mayor proximidad con la generación anterior hasta el punto de ser considerado por Dámaso Alonso como «genial epígono de la generación del 27».
Conclusión
No se puede decir que Miguel Hernández fue un poeta surrealista, sino que empleó ocasionalmente algunos recursos próximos al surrealismo durante un corto periodo de su producción, entre 1935 y 1936, y en escasos poemas. Ya en su Cancionero y romancero de ausencias vemos la recreación culta de la tradición de corte popular (el llamado neopopularismo de los poetas del 27)
MIGUEL HERNÁNDEZ EN SU CONTEXTO LITERARIO
Miguel Hernández era un poeta abierto a todas las influencias, un autor que
absorbía y adaptaba todo lo que leía y oía... Por ello su primer motivo de
inspiración es la literatura oral de tipo popular, es decir, la poesía tradicional.
Así, Hernández bebe de fuentes tradicionales populares y de fuentes de tradición culta.
La tradición en la producción
hernandiana se presenta en un doble
influjo a lo largo de toda su obra.
LA TRADICIÓN DE LOS CLÁSICOS LITERARIOS ESPAÑOLES Y DE SU
CONTEMPORANEIDAD
1.2 Trayectoria poética de Miguel Hernández: la evolución de su poesía
1. PRIMERA ETAPA O ETAPA ORIOLANA (1929-1934).
De la influencia gongorina, de la poesía pura y del
reduccionismo al modo cubista entresaca su primer libro, Perito en lunas (1933):
- Hay en el libro un desbordamiento de la imaginación y un dominio absoluto
de las formas culteranas: la octava real (un total de 42 y algunas décimas no
incluidas).
- Se trata de difíciles adivinanzas poéticas (no llevaban título) basadas en la
agudeza y la sorpresa de sus atrevidas metáforas.
- Es una poesía lúdica sobre asuntos u objetos cotidianos, a veces triviales o
escatológicos
2. AMOR, AMISTAD Y POESÍA IMPURA (1934-1936).

a. En 1934 comenzará una serie de sonetos que desembocarán en su obra maestra, El rayo que no cesa (publicado en 1936):

El libro se compone principalmente de sonetos que favorecen la entre
desbordamiento emocional y concentración verbal.
El centro del libro es el amor con un tinte de vitalismo trágico: sus grandiosas
ansias vitales chocan contra las barreras que se le oponen (convencionalismo
del noviazgo aldeano, moral estrecha, etc.). De ese choque surge la pena (una de
las acepciones del “rayo”) que se clava incesante en el corazón. Rechazo del goce erótico
(
(pena hernandiana); El amor es vivido como fatal amenaza y tortura
Aparte de los sonetos amorosos, se alza en el libro, en tercetos encadenados, la
grandiosa “Elegía a Ramón Sijé”(figura clave del ambiente cultural de Orihuela y amigo
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entrañable del poeta). Es una de las elegías más impresionantes de nuestra lírica al
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tiempo que un canto a la amistad.
b. Poesía impura. Aquí encontramos el ciclo de “Sonreídme” y “Odas” a sus
nuevos amigos:
Hay aquí un abandono de su primera cosmovisión pueblerina y católica, con
influjos de Neruda y Aleixandre.
Comienza su ímpetu social hacia la solidaridad, la libertad y la defensa de los
valores humanos. La introspección amorosa se convierte en canto y júbilo.
Comienza una pequeña fase de mayor libertad expresiva: verso libre y amplio; voz dura y contundente de imágenes y visiones rotundas rayanas, ocasionalmente, con lo surrealista.


3. LA POESÍA DE PROPAGANDA Y COMBATE. EL CHOQUE CON LA HISTORIA (1936-1938).
En 1937 aparece Viento del pueblo, en el que hay cantos épicos, poesía de combate, como el brioso romance inicial que le da título:
Es una poesía de urgencias y de circunstancias donde lo personal cede terreno a lo colectivo y a los contenidos éticos de la solidaridad con el desvalido (por su trabajo o por su lealtad en la guerra).
Es también una poesía profética u optimista que canta la virtud del amor a la
patria, que impreca valores de virilidad como fuente de libertad y heroísmo.
En este libro esencial prevalece el tono épico, sin llegar a acallar nunca la veta
lírica de un Hernández que siempre canta desde dentro.
Su libro siguiente, El hombre acecha (1939), sigue en la misma línea, pero con
dolorosos acentos por la tragedia de la guerra:
La derrota republicana es inminente con un balance fúnebre: odio, heridos
inútiles
Clama con un grito desgarrado y desalentador. Es la visión pesimista de la
guerra en general.
Por encima de la mayoría de poemas combativos y políticos, hoy nos sobrecogen como más trascendentes los de afligido tono humano: una
naturaleza que huye (“Canción primera”), un débil y tierno hijo –esperanza de
futuro–, exacerbado por el terror de la guerra.
4. POESÍA ÍNTIMA Y CARCELARIA (1938-1941).
En la cárcel compone buena parte del Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941), sin duda su segunda cima poética. Miguel Hernández depura de nuevo su expresión, inspirándose en las más sobrias formas de la lírica popular. Así, alcanza sus momentos de máxima desnudez, que hace más conmovedor aquello de que nos habla:
- Un diario emocionado de una vida fatídicamente abocada a la extinción:
dolor, límites y ausencias
- Libro de espléndida poesía, supone la definitiva rehumanización:
estremecedoras vivencias personales, con un fondo –apenas ya protagonista- de
las horribles consecuencias de la guerra.
- El hondísimo sufrimiento de tanta ausencia (sobre todo de la esposa y el hijo,
“Nanas de la cebolla” da pie a un sostenido canto de esperanza y victoria de sus ideales: el amor, la libertad de su hijo, la dignidad humana.
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