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Historia de los Peinados

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Tomas Pardo

on 16 October 2013

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Transcript of Historia de los Peinados

Historia del Peinado
PREHISTORIA Y
EDAD ANTIGUA
El cabello ha sido motivo de ornamento desde la más remota antigüedad, simbolizaban plenitud y fuerza y durante siglos fueron considerados un adorno no exentos de magia.
Desde el paleolitico en todos los asentamientos humanos se han encontrado utensilios empleados para el cuidado del cabello, los
primeros peines
en un principio se utilizaban más para desenmarañar que para peinar el cabello eran espinas de grandes pescados . Para fabricar un peine el hombre, debía aprovechar un hueso plano o madera limándolo con un tendón de animal untado en arena y grasa.

La primera herramienta usada por el hombre para
cortarse el cabello
fueran las lascas extremadamente afiladas de piedra de sílex.
Dentro de las primeras manifestaciones artísticas del hombre primitivo era la decoración sobre el propio cuerpo con cosméticos naturales, esta ornamentación alimentaba la creencia en un sentido mágico de la vida que permitía ahuyentar a los espíritus malignos.
La ornamentación del cabello vario poco durante varios milenios, una cinta hecha con tiras de cuero servía al cazador primitivo y al sedentario agricultor neolítico para retirar el cabello de la frente y trabajar con mayor comodidad, asi lo demuestra un cadáver de la edad del bronce de 3600 años, “ el hombre de galera".
Desde que el momento en que el hombre o la mujer se vio reflejado en un río el cabello fue un
elemento de adorno y de diferenciación.

Para los guerreros indios arrancar la cabellera al enemigo era un acto de apropiación de su fuerza cargado de simbolismo.
EGIPTO
En las sociedades más antiguas los hombres dejaban crecer su cabello como símbolo de fuerza y el cabello era considerado portador de poder sagrado.
El ideal de belleza era la ausencia de vello y gran parte de su cuidado estético lo dedicaban a la depilación total del cuerpo, afeitarse el cráneo era un práctica común y
las pelucas
era una moda que alcanzaba a todos los estamentos sociales.

En 1998, hubo un descubrimiento en donde fue hallada en una tumba de hace 5500 años, la momia de una mujer cuyo cabello estaba peinado con extensiones, es decir alargado con mechones postizos con cuentas de cerámica.
GRECIA
La cultura griega busco el canon de belleza humano, el cuidado del cabello en las mujeres comenzó siendo una costumbre higiénica pero evoluciono hacia la complejidad y la moda en una carrera por ver quien se distinguía más de los demás.

Tanto hombres como mujeres solían teñirse con
tintes
que aclaraban sus cabellos, el rubio, cobrizo y castaño eran los colores de moda como adorno solían colocar
pequeñas cintas o sencillas diademas.
Las escuelas de peluqueria
nacieron en Grecia, ahí enviaban las clases aristocráticas a sus esclavos para que aprendieran el oficio.

En el siglo IV a.C en la etapa clásica es cuando la mujer griega comienza a lucir delicados peinados y ostentosos recogidos adornados con laboriosas trenzas, los moños solían entrelazarse entre los bucles hechos con
tenazillas calientes.
ROMA
Roma absorbió y extendió el gusto por el peinado, el sentido estético de los griegos fue enriquecido por el sentido práctico de los romanos.
En una primera etapa los romanos siguieron muy de cerca los peinados griegos, aunque con ligeras modificaciones en su elaboración, fue con la llegada de la república cuando se alcanzo su más alta originalidad.

Las mujeres romanas pusieron de moda
el pelo recogido
bajo la nuca, lo que les tomaba mucho tiempo a las romanas elaborarlo.
Hay una constante en la vida del hombre es la preocupación por el ornamento en su imagen física y de su entorno.

Sin embrago, la invasión de las tribus norteñas sobre el decaído imperio romano trajo consigo un olvido de la higiene que duraría siglos, esta contingencia alejo el cuidado personal de las prioridades habituales de los ciudadanos.
EDAD MEDIA
El cabello suponía una fuente de prestigio para los hombres porque
simbolizaba la libertad.

La ley, multaba con 45 monedas de oro a aquel que hubiera cortado la cabellera de un niño libre sin consentimiento de sus padres.
Durante los siglos siguientes hasta la estabilización del sistema feudal, las constantes guerras y la fragilidad de la supervivencia humana hacen que la cabellera tanta femenina como masculina no sea objeto de demasiada atención.

Se pone de moda un
peinado denominado escudilla
que consistía en cortar en redondo el cabello por encima de las orejas, se debió por gran influencia de las ordenes religiosas en la sociedad medieval.
Las mujeres según la iglesia católica solo podían enseñar su cabello ante dios y a su marido en la intimidad por ello
el velo
se convertirá en una prenda imprescindible en la cabeza femenina; en él se colocaban
tiaras o pequeñas coronas
que indicaban la fortuna, la riqueza y la posición social de la propietaria,
el cabello era recogido en moños o en trenzas, a ambos de lados del rostro llamadas trufas.
El arquetipo de belleza del rostro femenino en esta época exigía una frente totalmente despejada, solo las doncellas vírgenes podían mostrar el cabello suelto.
RENACIMIENTO
En Italia en siglo XV, el peinado femenino
pierde su sentido ritual y religioso
manteniendo su simbología como atributo de belleza.

Los peines eran de oro y plata labrados y tallados igual que
las peinetas
para adornar el cabello de las mujeres.

El renacimiento se caracteriza por dos tendencias: el corte ecuelo que convertía el cabello largo del hombre en una media melena e igualo el cabello de hombre y mujer a esta longitud.

Los rubios , se conseguían con oxidantes químicos o vegetales, primordialmente en los hombres como símbolo de seducción.
En 1517 , las mujeres se peinaban hacia atrás con gusto por sombreros rígidos adornados por joyas, en occidente la iglesia siempre reconvino el uso de pelucas.

En 1650 ya se usaba el cabello suelto y esponjoso.
A finales del siglo XVIII el peinado fue una de las mayores preocupaciones de las clases aristocráticas.

En la corte de Versalles, las mujeres empleaban buena parte de su tiempo en peinarse. Luis XIV creo 240 cargos de peluqueros al servicio de la corte.
Las mujeres adornaban su cabellos con hojas, flores, elementos vegetales, plumas piedras preciosas. Para realzar los monumentosos peinados se utilizaba relleno, armazón de alambre y
ungüentos que endurecían el cabello
para asegurar su estabilidad. . A más espectacularidad, mayor prestigio se ganaba socialmente, de manera que este tipo de peinados eran tan altos que obligaban a las damas a agacharse para entrar en las carrozas.

Era costumbre empolvarse la cabellera con harina de arroz tanto hombres como mujeres y niños dando un color grisáceo canoso que imitaba la vejez y se consideraba de buen tono en la época

como un efecto de envejecimiento.

El rostro también se empolvaba y se colocaban lunares, hacían durar el peinado el mayor tiempo posible, el agua estaba excluido de los cuidados capilares y había poca limpieza , por ello se empleo
el uso de la cofia.
Durante el barroco y en la época del rococó, empezaron, por primera vez, a crearse los
rizos de manera artificial
, mediante palos cilíndricos que luego se sometían al calor de hornos de panadería o incluso en fraguas.

La técnica perduró y siglos más tarde, en ella se basaron las primeras permanentes en caliente.
Con la llegada de la
Revolución Francesa
, finalizó la ostentación de estos siglos, y la sencillez y la comodidad a las que las clases bajas nunca habían renunciado, se impusieron por encima de las costumbres sofisticadas.

Las pelucas desaparecieron por completo y volvió
el gusto por el cabello natural.
En 1912, Lady Jennifer Bell Schofield creó el
primer alisador del cabello
que consistía en dos placas de metal que descansaban entre una bisagra. Este modelo de alisador es el que seguimos utilizando hoy en día.

En los
años veinte
las mujeres se cortaron el pelo corto. Con la incorporación de las mujeres al trabajo, éstas habían dejado de peinarse solamente para arreglarse y habían empezado
a buscar la comodidad.

La evolución lógica de la búsqueda de lo práctico fue cortarse el pelo como un hombre: surgió el estilo
garzón.
En ese momento cortarse el cabello se convirtió en todo un símbolo de la mujer moderna.
1900 -1930
Inicialmente hubo quien consideró que el pelo corto femenino sería una moda pasajera, pero realmente se convirtió en una opción más, y una opción que siempre ha seguido ligada a las mujeres emprendedoras, atrevidas, independientes y modernas.

Los secadores de pelo, en 1920 fueron lanzados por las compañías Universal Motor Company y Hamilton Beach. La idea nació de la conjunción de la descarga de aire caliente utilizada en la aspiradora.

En 1940, se introdujeron las primeras novedades, como mandos para regular la temperatura y la velocidad del aire y en 1950, con la invención de la baquetilla, aparecieron las secadoras de mano.
La primera máquina para secar el cabello apareció en Francia en 1890, dentro del salón de su creador, Alexandre Godefoy. En realidad se trataba de una aspiradora adaptada para invertir su resultado.
Pocos años después empezaron a surgir en Europa y Estados Unidos los primeros
sindicatos y asociaciones de peluqueros.

Surgió otro invento que revolucionó la peluquería: de la mano de Carlos Nessler apareció
el permanente en caliente,
y los rizos artificiales, causaron furor durante décadas y en diversas formas y estilos.

Incorporación del agua oxigenada en los colorantes.
Fueron tiempos de melenas
rubias y onduladas
, aunque no todo eran cascadas de cabello cayendo encima de los hombros. Los grandes crepados eran habituales en las calles, y las peluquerías tenían mucho más trabajo peinando que cortando o tiñendo.

En lo que a productos se refiere fueron
los años de mayor auge de lacas
que debían mantener intacto el laborioso trabajo de los peluqueros.

Una década en donde a las mujeres se les exigía que fueran competentes en el trabajo .
1930 - 1960
Cualquier mujer, debía acudir al salón como mínimo una vez por semana, aunque en la alta sociedad no resultaba extraño hacerse peinar a diario por un especialista.
Las medias melenas con puntas inclinadas hacia fuera o el cabello corto con mucho volumen triunfaron también, siempre gracias a abundantes cantidades de fijación.

Entre los hombres fue más la música que el cine lo que popularizó determinados peinados, así en los
años 50 se
extendió por todo el mundo el
mítico tupé de Elvis,
sostenido gracias a la gomina o gel (entonces brillantina).

Anteriormente, era el pelo corto de estilo militar lo que más se había llevado, cómodo y práctico, el look se popularizó especialmente durante la guerra y la posguerra.
Los medios de comunicación (revistas gráficas, cine y televisión) han sido claves, desde ese momento para la internacionalización de determinados looks.
En los años ‘60 y ‘70 se vive una auténtica revolución en lo referente a la moda del cabello. El peinado se convierte en una de las más características señas de identidad de cada persona, y especialmente los jóvenes lo convierten en la particularidad de su grupo o ‘tribu urbana’, o como seguidores de unas tendencias concretas.

Los ‘rockabilies’
que habían surgido en la década anterior se peinaban con un tupé al estilo Elvis y lo perpetuarán hasta los años ‘90.

Los seguidores del movimiento
‘beat’
imitaban a The Beatles con sus melenitas y flequillos, en ese entonces se consideraba una melena demasiado larga para el público masculino.
1960 - 1980
Por su parte el
movimiento hippie,
propulsaron una moda ‘anti-peluquería’ en la que lo que se priorizaba era un pelo descuidado, largo y caído de la manera más natural posible.

Sin embargo si hay dos peinados a resaltar de la moda cabello de los años ‘60 y ‘70 que se popularizaron de manera desorbitada, estos fueron
la permanente y el bob
. Los rizos exagerados a lo ‘Jackson Five’ y el peinado de ‘corte de paje’ que presentó inicialmente Vidal Sassoon.

En los ‘70 llegó la auténtica revolución de forma y color:
el glam,
con David Bowie en cabeza, propulsó el mullet (flequillo muy corto y pelo más largo en la nuca) que llegó a evolucionar hasta límites insospechados con
el movimiento punk
que construyó altas crestas de colores estridentes sobre una base de mullet. También en los ‘70 escandalizaban
las rastas,
que siguiendo los dreadlocks de Bob Marley triunfaron inicialmente entre el público afro-americano.
A partir de este momento, en peluquería se empiezan a crear
‘tendencias’,
es decir que los estilistas ‘proponen’ determinadas pautas de moda. Las tendencias forman corrientes en cuanto al color, textura, medida del cabello.

Así en los ochenta, se llevaban los cabellos ondulados ligeramente, y en los noventa triunfaron los desfilados, los escalados y finalmente las extensiones.
1980 - 2000

La mezcla de culturas, de estilos, el cambio constante, el atrevimiento ante formas y colores se ven reflejados en las calles.

Los grandes ídolos estéticos suelen surgir de cantantes, actrices, top models, de deportistas, que se reflejan en pantallas y pasarelas, buscan popularizarlas y finalmente extenderlas por los diferentes países de todo el mundo.
Siglo XX-XXI
Todas las barreras geográficas han quedado destruidas y la comunicación circula a gran velocidad, provocando que modas y tendencias no duren más de una temporada


Las extensiones fijas o de broche , los baños de color, los postizos, los tintes de alta calidad que no dañan el cabello, las ceras, geles y espumas que texturizan y dan formas, los accesorios y complementos, los protectores solares y todos y cada uno de los productos que pueden encontrarse en el mercado formulados y/o diseñados para el cabello han convertido lo que era un lujo en una necesidad, y la industria de la belleza ha entrado en la mayoría de los hogares.
Otro gran aporte de los egipcios fue en cuanto a la coloración, ya que descubrieron la utilidad de la
henna,
que les permitió obtener colores rojizos y caobas.
Cleopatra, modelo del ideal femenino egipcio y de la “moda” de la época.
GRACIAS.
Tomás Pardo H.
La tonalidad rojiza, dominante en la moda de la época, la consiguen aplicando sobre el cabello una mezcla de sulfuro negro, alumbre y miel.

Otros colores de moda eran el rubio ceniza, azafrán y el denominado "hilo de oro" que los obtenían mezclando flores de altramuz tostadas y machacadas con salitre, grasas de ballena, sales de plata de lejía.
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