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Matadero _13_04_13

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Rubén Caravaca Fernández

on 22 April 2013

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Transcript of Matadero _13_04_13

Modelos culturales Público Los ministerios de cultura intentan en la mayoría de los países centralizar su labor; cosa imposible en España
por la descentralización de las competencias existentes y porque Exteriores y Cultura se disputan la cultura española en el exterior. Privado Mercantil / Economicista propuestas basadas en el beneficio económico. Ambos instrumentalizados con un claro fin
político-económico. Insostenibilidad cultural Fortalecer la identidad europea.
Cultura como factor económico.
Industrias creativas y culturales. Priman las grandes infraestructuras.
Presupuestos para programas, actividades e investigación, más reducidos. Un poco de historia Cultura crítica presente que
desaparece en la primera mitad del siglo XX. Cultura al servicio de la economía
y la política.

La cultura habla de reformas
y no de transformación. Políticas culturales conservadoras, no sólo las realizadas por los gobiernos de Margaret Thatcher en Europa o Ronald Reagan en Estados Unidos, sino también por gobiernos socialdemócratas en buena parte de Europa. Políticas basadas casi en exclusiva en el desarrollo de las industrias culturales; la cultura como derecho disminuye. Lo intangible La visión economicista de la cultura
se extiende, intentando controlar y comercializar los productos intangibles. Fiestas populares, carnavales, romerías…
Se pretende eliminar la tradición cultural y reducirla a una vertiente exclusivamente económico-turística. La propiedad intelectual se vuelve más agresiva, atacando páginas de enlaces,
de compartir entre iguales, aceptando las presiones de las industrias del entretenimiento norteamericanas, como pusieron en evidencia los cables de WikiLeaks. Las instituciones al servicio
de las industrias. Pasamos de la realidad histórica de que todo proceso creativo surge de la experiencia, de procesos comunes, de intercambio entre creadores, públicos y el entorno,
al considerarse la autoría como algo original sin ninguna conexión ni con nadie ni con los entornos, es decir, como si la primera idea
de una obra no surgiera de ningún sitio. Géneros como el raï (de países árabes)
o el flamenco, son composiciones colectivas que sólo se han empezado a privatizar al entrar en su difusión las grandes industrias del ocio. La cultura es comunicación
y al privatizarse se privatiza la relación humana. Política contraria a la realidad.
La comunicación y la cultura abierta son
cada vez más habituales. Blogger, Wikipedia, YouTube, Myspace, Facebook, Twitter… La tradición cultural republicana (muy crítica) es aniquilada tras la Guerra. La España de pandereta. Ante el aislamiento cultural existente,
se intenta dar otra imagen con grandes eventos, como son los premios literarios, donde casi todo el mundo sabe con antelación los nombres de finalistas y premiados. Eventos de tinte franquista,
de amiguismos y 'chanchulleo'
–en palabras de Ignacio Echevarría–, continúan en la actualidad con la misma dinámica. Durante la Transición, la alianza entre cultura y poder nace como una parte más de la "idealizada Transición". Métodos y comportamientos heredados de
la dictadura, no solamente a gran escala,
sino también en temas personales, en pequeñas comunidades y colectivos. En los primeros años de la Transición, se desarrollan iniciativas y proyectos de animación sociocultural en ciudades, pueblos y barrios, como son las Universidades Populares, los Centros de Cultura Popular… que poco a poco van sucumbiendo ante una cultura de ladrillo. Creación de grandes infraestructuras culturales que prevalecen sobre programas, contenidos o investigación, sin tener presente a creadores, ni a dinámicas culturales ya existentes. Cultura sólo valorada como generadora de riqueza económica. Se eliminan ayudas que se transfieren por créditos, despreciándose “lo que no es moderno”. Discursos exclusivos basados en la creación/
producción. Una nueva cadena singular de montaje: la "fábrica cultural". Construcción de mega-fábricas/ centros culturales. Más de 400 centros de arte contemporáneo o museos se han abierto en las últimas décadas. España Cultura-política-ladrillo-economía. Todo perfectamente consensuado. El punto álgido tiene lugar tras un día muy triste para los madrileños el 11 de marzo de 2004. Realidad que comienza
a tambalearse en la protesta global contra la Guerra de Irak. Acaba el monopolio institucional
estatal. Se cuestiona el papel de las instituciones, los gobernantes y la/os ciudadana/os. El pensamiento único y la verticalidad estallan.
La hegemonía se acaba; comienza "la era de las multitudes" (Toni Negri). El movimiento periférico se vuelve central:
- Primaveras árabes.
- Occupy Wall Street.
- 15M.
- Desahucios. Sectores culturales más dinámicos que habían comenzando a echar
a andar con anterioridad, comienzan a desplegarse, incrementándose con el desarrollo de las TICs. Compartir la información, el conocimiento, como parte de un nuevo modelo cultural. Desarrollo de las Creative Commons, descubrimos el Copyleft y el Copylove. Las instituciones intentan instrumentalizarlos y
manipularlos ante la crisis económica. La crisis Innovación y emprendimiento Nuevas maneras de gestionar Redefinir los papeles Otras maneras de gestionar Sostenibilidad cultural Diversidad y pluralidad Contra la precariedad cultural Responsabilidad social El país vive
del ladrillo. En una década se construyeron más de siete millones de viviendas, más que en toda la UE. La cultura
'megacentro' se viene abajo. Uno de los sectores más afectados por los recortes. Disminución de presupuestos y subvenciones. Cierre de espacios, programas y actividades. Exigencia de realizar las mismas actividades con mucho menos presupuesto. Presencia habitual de marcas comerciales en los equipamientos públicos. Cesión de espacios en función de la situación económica del solicitante por encima de las propuestas. Imposibilidad de acceder a concursos públicos a pequeñas empresas. Desaparición de
puestos de trabajo.
Cierre de empresas. Disminuye la diversidad y la pluralidad. Abandono de programas
en marcha. Las propuestas actuales sobre innovación y emprendimiento tienen un gran perfil económico, poco cultural y mucho menos social. Se habla de políticas culturales cuando realmente son propuestas económicas. Las ayudas existentes se suprimen por créditos, cuando son una mínima parte del retorno cultural generado. Es preciso desarrollar nuevos modelos de gestión, capaces de generar comunidades activas, en reflexión permanente, procesos que permitan la nutrición permanente. Observar lo que ya existe y transformarlo. Con la cooperación aumenta el conocimiento y con ello la innovación. Innovar aprendiendo. La innovación no puede ser sólo teórica, tiene que ser práctica, compartiendo espacios, escenarios... buscar la interacción. Trabajar en red, conviviendo en redes. La innovación sólo puede ser colectiva y ciudadana. Hay un compromiso electoral del Presidente del Gobierno de lanzar la Ley de Emprendedores en los primeros cien días de Gobierno. Los cambios legales no sirven si no van ligados a la investigación. Sin legislación acorde e investigación inexistente, es imposible el emprendimiento. Colombia, país con un gobierno conservador como el nuestro, cuenta con una Red de Investigadores en Emprendimiento y Economía de la Cultura del Ministerio de Cultura, conformada por el SENA (Servicio Nacional de Aprendizaje), asociaciones y colectivos profesionales y 14 universidades. Igual ocurre en otros países. Los trabajadores culturales españoles estamos en inferioridad de condiciones con respecto a los de otros. Innovar muchas veces supone equivocarse y fracasar. Tener claro que los modelos económicos y culturales no son los mismos Dotarse de herramientas que permitan la creación de cauces que hagan viables las iniciativas. Generar los recursos necesarios. Diferenciar las iniciativas que tienen una dimensión industrial, de carácter exclusivamente mercantil, las de autoempleo y las comunitarias. Emprender estrategias que contribuyan a redistribuir la renta cultural. Planificar, pensar, gestionar, coordinar, evaluar en red, creando colaboraciones estables. Apostar por la sostenibilidad cultural. Garantizar la continuidad en el empleo. Acabar con la penuria de supervivencia de muchos trabajadores culturales, el autoempleo precario, la intermitencia de los ingresos. Reconocer que el trabajo cultural es un trabajo más. Emprendiduría Descentralización
Internacionalización
Transversalidad Intercambio
Encuentro
Debate
Diálogo Redes
Microredes
Estabilidad
Permanencia Equivocarse no es fracasar. Redefinir el papel del público. Aprovechar las ventajas de las TICs para interactuar. Buscar nuevas vías de financiación. Financiación
colectiva:
participación,
transparencia,
compromiso. Promover
la participación
de la sociedad. Democratizar infraestructuras de proximidad. Espacios públicos al servicio de proyectos. Promover autogestión y concertación. Fomentar la cultura de proximidad. Reflexión permanente entre tod*s. Mejorar la gestión de los tiempos. ¿Para quién trabajamos?
¿Para las instituciones?
¿Para l*s artistas?
¿Para l*s ciudadan*s?
¿Para la industria? Un nuevo modelo alternativo a los modelos existentes (público/estatal y privado/mercantil). ... otro donde prima la solidaridad, el trabajo común, el acompañamiento y (¿por qué no?) los cuidados, los sentimientos,
las emociones... Ante la insostenibilidad cultural actual de decrecimiento:
administración transparente de recursos y presupuestos participativos. Primacía de lo colectivo sobre lo individual. Reconocimiento y valoración de aquell*s que utilizan licencias libres. No confundir "público"
con "procomún". Las propuestas colectivas no deben servir de excusa para justificar recortes culturales. Aprovechar la multidireccionalidad de las propuestas colectivas frente a la unidireccionalidad de las industrias, interactuando, intercambiando, modificando, actuando.

La participación es más que un "me gusta" o un RT. Ante la apatía, el desánimo, la angustia y la pasividad, la propuesta de sumar,
de aportar. Tod*s somos necesari*s. Junt*s podemos. Se acabó el
cada uno por su lado. La cultura como derecho es irrenunciable. Cambio de modelo. Diversidad y género: elementos centrales. Necesidad de transformarnos hacia
los nuevos tiempos. Lo pasado no va a volver, cambiamos o desaparecemos. Sabemos lo que somos capaces de hacer, también
lo que podemos hacer
y que no hemos hecho. No podemos ahogarnos, hay que respirar, mirar fuera de nosotros. Buscar equilibrio entre lo que nos gustaría y lo que podemos conseguir. Equilibrio entre infraestructuras e iniciativas. Coherencia para lograr complicidad y fidelidad. Cooperar, trabajar en común, producir, difundir, interactuar. En la época de
los comunes, la individualidad no tiene sentido. Nuevas formas de organización. Creatividad.
Innovar para cambiar, para transformar. Inclusivos. Reciprocidad. Disfrute personal y colectivo. Capacidad de emocionar. Respeto por el trabajo ajeno. Buscar oportunidades, puntos de encuentro
y diálogo. La globalización cultural atenta contra pueblos
y personas al intentar relegar al museo y al anonimato manifestaciones culturales;
visión moderna del colonialismo cultural. No existe nada puro, ni excluyente, que justifique
la relegación cultural. Los valores son universales, la diversidad de culturas también. Pluralismo cultural, diversidad,
biodiversidad y desarrollo sostenible,
forman parte de un todo común. Imprescindibles: formación, investigación y cooperación. Imprescindible legitimizar
la labor cultural realizada
por profesionales. Intentar vivir de ello es una opción. La creación tiene un valor,
hay que reconocerlo,
igual que su gestión
y difusión. Cultura libre no es
sinónimo de
cultura gratuita. Poner en valor
la cultura y a los artistas. El reconocimiento del
“capital humano” no debe suponer su privatización. Experiencia individual al servicio colectivo, valorada justamente. La gestión cultural no puede estar en manos de voluntarios,
éstos tienen otro compromiso
social a realizar. Profesionales y voluntarios con papeles diferentes que hay que definir. Repensar las relaciones laborales de una profesión muy diversa y cambiante. Regular un sector donde predomina la temporalidad: Trabajadores asalariados con empleo discontinuo. La responsabilidad social de la cultura no es algo nuevo. En tiempos globales: imprescindible que primen los procesos a los resultados. Construir en común es la única salida para los proyectos independientes. La creatividad cultural sólo es posible con la implicación ciudadana. L*s gestor*s culturales tienen un importante papel en todo el proceso. h a c i a Innovación y emprendimiento Es necesaria la voluntad política y los apoyos legales, normativos y financieros.
Trabajadores autónomos: FRANCIA (1 año libre-49€), ALEMANIA (149€), INGLATERRA (según facturas) + El modelo competitivo, excluyente, individualista que sólo busca el mayor beneficio y el éxito, está dando paso a... ... GRACIAS +información:

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Rubén Caravaca: ruben@lafabricadeideas.net @rubencaravaca
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