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¿Cómo afectan las actividades humanas a las selvas?

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by

Camila Briceño Gómez

on 2 June 2014

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En la zona ecuatorial, la población se localiza principalmente en el litoral, sector donde se concentran ciudades como Rio de Janeiro (Brasil), Yakarta (Indonesia), Lagos (Nigeria), etc. En el interior de las selvas, la población nativa vive agrupada en pequeñas aldeas aisladas y mayormente dedicadas a la caza y la agricultura.
Las selvas aportan numerosos recursos naturales para una gran cantidad de actividades económicas. Sin embargo el incremento de la demanda de esto recursos está afectando seriamente el equilibrio natural.

¿Cómo afectan las actividades humanas a las selvas?
a. Agricultura migratoria:
se denomina así porque la tierra se cultiva de modo temporal debido a que el suelo se agota pronto. Es un tipo de agricultura tradicional, pues emplea instrumentos sencillos como el palo de cavar, la hoz, el machete, etc., y la producción se destina fundamentalmente a la subsistencia del campesino y familia. Debido que el suelo se agota rápidamente, el campesino debe cultivas en diferentes espacios. En el mismo terreno se cultivan varios productos a la vez (policultivo), como yuca, maíz y camote.
b. Agricultura moderna o de plantación:
predomina en el golfo de Guinea, Brasil y las Antillas. Es una agricultura comercial dedicada al monocultivo, como, por ejemplo, la caña de azúcar, tabaco, plátano, café, algodón, cacao, etc., cuya producción se destina, mayormente, a los países desarrollados.

Se caracteriza porque produces y exporta grandes volúmenes, emplea mucha mano de obra, sobre todo nativa, utiliza técnicas modernas y, en ocasiones, dispone de vías férreas y puertos propios.

Como este tipo de agricultura está dedicada al monocultivo, desplaza a los cultivos de subsistencia, perjudicando a la población nativa. Además, la agricultura de plantación cultiva de acuerdo con las demandas del mercado exterior, alterando el equilibrio ecológico de la zona.


La explotación forestal es la extracción de recursos de una superficie boscosa. Esta actividad suele llevarse a cabo para la obtención de madera, frutos o corcho.
Es importante tener en cuenta que la explotación forestal tiene serias consecuencias sobre los bosques. Si no se trata de una explotación controlada y responsable, se pone en riesgo la subsistencia del bosque.

Cuando se tala un bosque sin un plan de reforestación, el ecosistema sufre grandes daños y se pierde la biodiversidad. Además de las especies vegetales que son afectadas de manera directa, muchos animales se quedan sin su hábitat y algunas comunidades aborígenes se ven desplazadas. La explotación forestal también tiene consecuencias negativas para la absorción de dióxido de carbono y genera la erosión del suelo.
En muchos países de América, Asia y África se ha intensificado la producción y ex¬portación de maderas preciosas (caoba, ébano, etc.), así como la extracción de resinas (caucho).

En las selvas de África y América también se llevan a cabo actividades mineras para extraer petróleo, oro, uranio y diamantes. El impacto negativo de la minería es bastante considerable: la explotación de petróleo y minerales como el oro ocasionan que se viertan al suelo y al agua de los ríos sustancias altamente tóxicas que envenenan a la fauna local ocasionan la destrucción del ecosistema.
Los recursos hídricos en el Perú presenta diferentes realidades en sus tres principales zonas geográficas: la costa, la sierra y el Amazonas. La costa, desarrollada y densamente poblada pero seca, posee grandes infraestructuras hidráulicas y un marco institucional viable para la gestión integrada del agua. La sierra, con abundantes recursos hídricos, tiene poca infraestructura, una gran parte de su población es pobre, y sus instituciones para la gestión del agua son generalmente de naturaleza tradicional. La Amazonía Peruana, con la menor densidad de población e infraestructuras del país, cubre la mitad del territorio peruano y da nacimiento al Río Amazonas.

En la actualidad, el Gobierno está llevando a cabo una importante transformación en la gestión de sus recursos hídricos, centrada anteriormente en el desarrollo de riego en la zona costera. El objetivo es un manejo integrado de los recursos hídricos a nivel de cuenca que incluya a todo el país, no solo la costa.

Por otro lado, los cultivos comerciales pueden causar el agotamiento de los suelos. Además, al incorporar especies foráneas a los campos de cultivo de la selva se pueden transmitir enfermedades a las especies vegetales nativas.
Todas estas actividades producen importantes ingresos, pero al tener un impacto negativo en el ecosistema causan graves problemas. El mayor de ellos es la deforestación. Contrariamente a lo que se cree, esta no tiene su origen solo en la extracción de madera, sino también en la conversión del uso de las tierras boscosas para otros fines, principalmente el agropecuario.

La deforestación destruye los árboles que contienen frutos, lo que impide su regeneración, altera las cadenas alimentarias de los animales y de las comunidades nativas, causa alteraciones en el clima (disminuye la capacidad de oxigenar el aire y la humedad en el ambiente). También reduce el hábitat de las comunidades nativas, muchas de las cuales se ven obligadas a migrar y alterar su forma de vida.
RIESGOS
La selva baja es una ecorregión muy frágil que se encuentra gravemente amenazada por múltiples actividades humanas escasas en criterios ambientales.
-Tala y quema de bosques por agricultura migratoria, ganadería extensiva, cultivos ilegales y concesiones forestales mal planificadas.
-Tráfico ilícito de especies y cacería indiscriminada, que generan la extinción de la fauna silvestre y la pérdida de animales proveedores de carne de monte.
-Construcción desordenada de carreteras y avanza descontrolado de urbanizaciones, que originan el desplazamiento y aislamiento de poblaciones indígenas.
-Minería informal aurífera y extracción de petróleo sin cumplimiento de programas de adecuación al medio ambiente, que ocasionan la contaminación de ríos y lagos al verter sus aguas pesadas y restos de mercurio, afectando la salud de los pobladores y del ecosistema.
-Extinción de pueblos indígenas, poseedores de valiosos saberes sobre el uso y conservación de la flora y fauna silvestre, debido a la colonización descontrolada.
La minería aurífera en suelos aluviales de la Amazonía se está expandiendo en los últimos años más rápidamente que en cualquier época histórica, debido a los altos precios del oro, con enormes costos para la salud humana y para el ambiente. Se calcula que hay entre 300 000 y 400 000 mineros en toda la cuenca amazónica, y desde 1980 han vertido a los ríos amazónicos unas
3 000 toneladas de mercurio, el que es usado para amalgamar el oro mezclado con las arenas auríferas, contaminando el agua, a los organismos acuáticos y a las poblaciones humanas, que consumen el agua y el pescado.

Varios estudios realizados por organizaciones como la Autoridad Nacional del Agua (ANA) en varias cuencas muestra altos niveles de contaminación por metales pesados, incluyendo mercurio, arsénico, plomo, cadmio y níquel. La concentración de mercurio, arsénico, plomo y níquel, que están entre los metales más tóxicos, superan con creces los máximos permisibles y constituyen un riesgo muy alto para la salud de las personas, así como de la fauna y la flora que habitan estos ecosistemas.
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