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Untitled Prezi

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Vicky Giustina

on 4 July 2013

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Transcript of Untitled Prezi

La des-naturalización de las prácticas educativas.
La mayoría de las personas vive sus prácticas cotidianas como si fueran de
carácter natural.
Modelos para armar: recorriendo los caminos
de la institucionalización educativa a través de la historia.
Los saberes en las primeras sociedades.
En las sociedades más remotas de cuya existencia tenemos indicios, los saberes que se transmitían –el qué– estaban ligados a la necesidad de subsistencia y al control
del medio ambiente. Como señala Aníbal Ponce: “En las comunidades primitivas, la enseñanza era para la vida por medio de la vida: para aprender a manejar el arco, el niño cazaba; para aprender a guiar una piragua, navegaba”.
La naturalización de la escuela actual.
¿Cuándo se inventó la escuela?
Las prácticas y el tipo de escuela que hoy conocemos es sólo una entre muchas otras formas posibles. Si bien pareciera que la escuela siempre fue tal como lo es
en la actualidad, el análisis histórico nos demuestra que existieron diversos modelos hasta llegar al del presente, que aceptamos como natural y que creemos como
el único posible. Pero es importante estudiar los modos de institucionalización de la educación en el pasado, porque cada sociedad y cada proceso social se apoyan
en sus antecesores, sea para negarlos, para afirmarlos o para resignificarlos.
Considerar el carácter de construcción histórica de la escuela es saber que su naturaleza no es eterna, sino contingente. La escuela de hoy es un fenómeno de
la Modernidad, y saberlo nos habilita a repensar las formas que asume la educación.
De allí, podemos discutirlas para construir posibles y necesarias nuevas formas de educación. Para ello, es necesario “... restituir esta sensación de extrañeza,
de artificialidad, para lectores que hemos crecido en sociedades donde la presencia de escuelas no sólo es lo más natural del mundo, sino que su ausencia es vista como una falta, defecto o desatención” (Pineau, Dussel y Caruso, 2001: 22).
En las escuelas, encontramos:
• Un edificio con ciertas características, al que identificamos como escuela.
• Salones contiguos y diferenciados denominados aulas.
• Patios cubiertos y descubiertos, gimnasios, salones de usos múltiples, salas
de profesores, bibliotecas.
• Un mástil, un timbre o una campana, una portera, guardapolvos, formaciones,
saludos a la bandera.
• Cuadernos de clase, carpetas, pupitres, pizarrones, escritorios.
• Copias; dictados; expresiones, como “tema 1, tema 2”, “saquen una hoja”;
corrección con lápiz rojo.
• Planificaciones anuales, carpetas didácticas, planes de unidad y de clase,
diseños, prediseños y protodiseños curriculares.
• Libros de lectura, manuales del alumno, cuadernos de comunicaciones,
sanciones, amonestaciones y libretas sanitarias.
Con diferentes nombres, formatos y costumbres de uso, estos modelos y prácticas
escolares son comunes a todos nosotros; aunque en otros tiempos y lugares,
existieron otros modelos y prácticas diferentes, y alejadas de las que hoy conocemos.
Las formas de educación que una sociedad se da a sí misma y la manera en que
las prácticas educativas se institucionalizan se relacionan estrechamente con la
acumulación de saberes que se haya producido en el interior de la sociedad
conside-rada.
Si una sociedad posee un escaso saber acumulado y sus procesos son simples,
los procesos educativos serán de corta duración. Por el contrario, a medida que
una sociedad se vuelve más compleja y posee más saberes, el proceso educativo
Otros componentes de gran importancia para tener en cuenta en el análisis de
las prácticas educativas son los propios saberes, transmitidos y considerados socialmente
significativos y necesarios, y además, el destinatario de esos saberes. Así,
proponemos que las formas que asumen las prácticas educativas quedan establecidas,
por un lado, según el qué y, por otro, según el a quiénes, y las posibles combinaciones
que surgieran entre ambos componentes y que arman los diferentes
modelos.
Dado que la educación es necesaria para la producción y reproducción de la
sociedad, los saberes considerados apropiados son –y deben ser– transmitidos a
quienes han de contribuir a que la sociedad continúe y se proyecte en el tiempo.
Esto ha hecho y hace que la educación apueste, por lo general, a las generaciones
jóvenes. En otras palabras, la educación suele concebirse como una inversión a
futuro, incluso cuando –como afirma Sandra Carli, en su artículo “Malestar y transmisión
cultural”– es imperioso “reconocer la dislocación que surge de transmitir una
cultura para un tiempo que vivirá el otro (el educando) y no yo (el educador), y ello
se tolera si ambas generaciones podemos imaginarnos ligadas en un futuro”, es
decir, todo esto supone la “constitución de la sociedad” (en Frigerio y otros, 1999:
173, 182).
¿Cómo se enseñaba y aprendía en los primeros tiempos de la humanidad?
Diferentes modelos de institucionalización de la educación
a través de la historia.
La escuela disciplinada y disciplinadora. La industrialización
y el surgimiento de los modernos sistemas educativos nacionales a fines del siglo XIX
El Estado y la simultaneidad sistémica.
La educación sin escuelas.
La escuela liberadora: Paulo Freire.
En las primeras comunidades en que se organizaron los seres humanos, la educación estaba caracterizada por su casi nula institucionalización ya que, en general, los infantes aprendían a través de su participación en la práctica de los adultos. La convivencia diaria con los mayores introducía a los niños en las creencias y en las prácticas socialmente significativas, pues no había instituciones dedicadas exclusivamente a la enseñanza. Al respecto, Ponce detalla:
Si no existía ningún mecanismo educativo especial, ninguna escuela que imprimiera a los niños una mentalidad social uniforme, ¿en virtud de qué la anarquía de la infancia se transformaba en la disciplina de la madurez?
Estamos tan acostumbrados a identificar la escuela con la educación; y a esta, con el planteo individualista en que intervienen siempre un educador y un educando, que nos cuesta un poco reconocer que la educación en la comunidad primitiva era una función espontánea de la sociedad en su conjunto, a igual título que el lenguaje o la moral.
En los próximos apartados, consideraremos diversos modelos que ejemplifican diferentes versiones de la institucionalización de la educación, de acuerdo con las condiciones de organización socio-político-económica y cultural correspondientes a
variadas sociedades.
Escuelas sobre alfombras en Oriente.
La escuela del ciudadano en Atenas.
Roma: sillones y castigos.
La educación en casa del príncipe.
La primera metodología didáctica moderna: Comenio.
La escuela del padre La Salle: enseñando simultáneamente.
La escuela de Lancaster: enseñando mutuamente.
El decurión y las híper-aulas jesuíticas.
La escuela moderna surge en el marco de cuatro procesos fundamentales:
• la revolución agrícola, que implicó una masiva emigración de trabajadores
hacia las ciudades;
• la Revolución Industrial, que creó nuevas formas de organizar el proceso de
producción y generó un trabajador de nuevo cuño: el obrero industrial;
• la idea de ciudadano, que surgió con las revoluciones políticas y que se
extendía a toda la población;
• la revolución tecnológica, íntimamente vinculada con las dos primeras, que
derivó en la construcción de nuevos campos de saber y en la configuración
de nuevas formas productivas que hubieran sido impensables sin los nuevos
recursos tecnológicos.
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