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Francisco de Quevedo

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by

Gustavo Hernández Becerra

on 23 November 2013

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Transcript of Francisco de Quevedo

Francisco de Quevedo y Villegas
Pese a ello, Quevedo volvió a poner en peligro su estatus político al mantener su oposición a la elección de santa Teresa como patrona de España en favor de Santiago Apóstol, a pesar de las recomendaciones del conde-duque de Olivares de que no se manifestara, lo cual le valió, en 1628, un nuevo destierro, esta vez en el convento de San Marcos de León. Pero no tardó en volver a la corte y continuar con su actividad política. Problemas de corrupción en el entorno del conde-duque provocaron que éste empezara a desconfiar de Quevedo, y en 1639, bajo oscuras acusaciones, fue encarcelado en el convento de San Marcos, donde permaneció, en una minúscula celda, hasta 1643. Cuando salió en libertad, ya con la salud muy quebrantada, se retiró definitivamente a Torre de Juan Abad.
Biografía
Sus padres desempeñaban altos cargos en la corte, por lo que desde su infancia estuvo en contacto con el ambiente político y cortesano. Estudió en el colegio imperial de los jesuitas, y, posteriormente, en las Universidades de Alcalá de Henares y de Valladolid, ciudad ésta donde adquirió su fama de gran poeta y se hizo famosa su rivalidad con
Góngora
. Siguiendo a la corte, en 1606 se instaló en Madrid, donde continuó los estudios de teología e inició su relación con el duque de Osuna, a quien dedicó sus traducciones de Anacreonte, autor hasta entonces nunca vertido al español.
Francisco de Quevedo
Madrid, 1580 - Villanueva de los Infantes, 1645
En 1613 acompañó al duque a Sicilia como secretario de Estado, y participó como agente secreto en peligrosas intrigas diplomáticas entre las repúblicas italianas. De regreso en España, en 1616 recibió el hábito de caballero de la Orden de Santiago. Acusado, parece que falsamente, de haber participado en la conjuración de Venecia, sufrió una circunstancial caída en desgracia, a la par, y como consecuencia, de la caída del duque de Osuna (1620); detenido fue condenado a la pena de destierro en su posesión de Torre de Juan Abad (Ciudad Real). Sin embargo, pronto recobró la confianza real, con la ascensión al poder del conde-duque de Olivares, quien se convirtió en su protector y le distinguió con el título honorífico de secretario real.
Principales obras
Poesía
El Parnaso español (1648) y Las tres Musas últimas castellanas (1670) (obras póstumas).
Epístola satírica y censoria al conde-duque.
Crítica literaria
La culta latiniparla (1629)
Aguja de navegar cultos con la receta para hacer Soledades en un día (1631)
La Perinola (1633).
Tratados políticos
Grandes anales de quince días (1621)
Política de Dios, gobierno de Cristo y tiranía de Satanás (1626)
Vida de Marco Bruto (1632-1644).
Obras ascéticas y morales
La vida de fray Tomás de Villanueva (1620).
La cuna y la sepultura (1635).
Providencia de Dios (1641).
Obras satíricas
Cartas del caballero de la Tenaza (1625).
Historia de la vida del Buscón, llamado don Pablos (1626).
Los sueños (1627).
Libro de todas las cosas y otras muchas más (1631).
Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes ya desmoronados
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía.

Salíme al campo: vi que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados
que con sombras hurtó su luz al día.

Entré en mi casa: vi que amancillada
de anciana habitación era despojos,
mi báculo más corvo y menos fuerte.

Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.
¡Fue sueño ayer, mañana será tierra!
¡Poco antes, nada; poco después, humo!
¡Y destino ambiciones, y presumo
apenas punto al cerco que me cierra!

Breve combate de importuna guerra,
en mi defensa, soy peligro sumo;
y mientras con mis armas me consumo,
menos me hospeda el cuerpo, que me entierra.

Ya no es ayer; mañana no ha llegado;
hoy pasa, y es, y fue, con movimiento
que a la muerte me lleva despeñado.

Azadas son la hora y el momento
que, a jornal de mi pena y mi cuidado,
cavan en mi vivir mi monumento.
Si eres campana, ¿dónde está el badajo?;
si pirámide andante, vete a Egito;
si peonza al revés, trae sobrescrito;
si pan de azúcar, en Motril te encajo.

Si chapitel, ¿qué haces acá abajo?
Si de diciplinante mal contrito
eres el cucurucho y el delito,
llámente los cipreses arrendajo.

Si eres punzón, ¿por qué el estuche dejas?
Si cubilete, saca el testimonio;
si eres coroza, encájate en las viejas.

Si büida visión de San Antonio,
llámate doña Embudo con guedejas;
si mujer, da esas faldas al demonio.
Poemas para analizar
“Érase un hombre a una nariz pegado”
“¡Fue sueño ayer; mañana será tierra!”
“Madre, yo al oro me humillo”
“Si eres campana, ¿dónde está el badajo?”
“Miré los muros de la patria mía”

Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una alquitara medio viva,
érase un peje espada mal barbado;

era un reloj de sol mal encarado.
érase un elefante boca arriba,
érase una nariz sayón y escriba,
un Ovidio Nasón mal narigado.

Érase el espolón de una galera,
érase una pirámide de Egito,
las doce tribus de narices era;

érase un naricísimo infinito,
frisón archinariz, caratulera,
sabañón garrafal, morado y frito.
Madre, yo al oro me humillo;
él es mi amante y mi amado,
pues, de puro enamorado,
de contino anda amarillo;
que pues, doblón o sencillo,
hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Nace en las Indias honrado,
donde el mundo le acompaña;
viene a morir en España,
y es en Génova enterrado.
Y pues quien le trae al lado
es hermoso, aunque sea fiero,
poderoso caballero
es don Dinero.
Es galán y es como un oro,
tiene quebrado el color,
persona de gran valor,
tan cristiano como moro.
Pues que da y quita el decoro
y quebranta cualquier fuero,
poderoso caballero
es don Dinero.


Son sus padres principales,
y es de nobles descendiente,
porque en las venas de Oriente
todas las sangres son reales;
y pues es quien hace iguales
al duque y al ganadero,
poderoso caballero
es don Dinero.
Mas ¿a quién no maravilla
ver en su gloria sin tasa
que es lo menos de su casa
doña Blanca de Castilla?
Pero, pues da al bajo silla
y al cobarde hace guerrero,
poderoso caballero
es don Dinero.


Sus escudos de armas nobles
son siempre tan principales,
que sin sus escudos reales
no hay escudos de armas dobles
y pues a los mismos robles
da codicia su minero,
poderoso caballero
es don Dinero.
Por importar en los tratos
y dar tan buenos consejos,
en las casas de los viejos
gatos le guardan de gatos.
Y pues él rompe recatos
y ablanda al juez más severo,
poderoso caballero
es don Dinero.


Y es tanta su majestad
(aunque son sus duelos hartos)
que con haberle hecho cuartos,
no pierde su autoridad;
pero, pues da calidad
al noble y al pordiosero,
poderoso caballero
es don Dinero.
Nunca vi damas ingratas
a su gusto y su afición;
que a las caras de un doblón
hacen sus caras baratas;
y pues las hace bravatas
desde una bolsa de cuero,
poderoso caballero
es don Dinero.


Más valen en cualquier tierra
[¡mirad si es harto sagaz!]
sus escudos en la paz
que rodelas en la guerra.
Y pues al pobre le entierra
y hace proprio al forastero,
poderoso caballero
es don Dinero.
Madre yo al oro me humillo
Alquitara
: alambique, aparato para destilar.
Sayón
: cofrade que va en las procesiones de Semana Santa vestido con una túnica larga.
Escriba
: entre los hebreos, doctor e intérprete de la ley.
Ovidio Nasón
: poeta romano, conocido por
El arte de amar
y
Las metamorfosis
.
Espolón
: punta en que remata la proa de la nave.
Galera
: embarcación de vela y remo, la más larga de quilla y que calaba menos agua entre las de vela latina.
Frisón
: término desusado para referirse a una cosa grande, descomunal.
Caratulera
: persona que vende máscaras. En este caso, la nariz es caratulera porque parece la nariz de una máscara.
Sabañón
: rubicundez, hinchazón o ulceración de la piel, principalmente de las manos, de los pies y de las orejas, con ardor y picazón, causada por frío excesivo.
Poema satírico en el que
Quevedo
se burla de la nariz de su gran rival,
Luis de Góngora
.

También hay
alusiones
claras a la condición de "
judío
" del escritor cordobés, como las expresiones "escriba" y sobre todo "las doce tribus de narices", en referencia a las doce tribus de Israel.

Todo el poema esta caracterizado por la
hipérbole
(exageración) llevada a límites absolutos.

Son evidentes las
anáforas
(repeticiones de palabras al principio de distintos versos).

Asimismo, en numerosos versos utiliza
paralelismos
(estructuras sintácticas idénticas).
Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes ya desmoronados
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía.

El primer cuarteto es una alusión a
España
, que ha sido un gran imperio en tiempos de Carlos V y ahora se encuentra en
decadencia
.
Carlos V reina de 1516 a 1556.
Felipe II, de 1556 a 1598.
Felipe III, de 1578 a 1621.
Felipe IV, de 1621 a 1665.
Quevedo nace en 1580 y muere en 1645. Durante largos periodos, vive cerca de la Corte y tiene altos cargos. Conoce muy bien la situación del país, y en numerosas ocasiones se manifiesta crítico con los gobernantes y dolido por el estado de la nación en general.
Salíme al campo: vi que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados
que con sombras hurtó su luz al día.

Alusión a un
paisaje
vespertino (atardecer), en el que el sol, que ha hurtado (robado) su luz al día, ha bebido los arroyos de hielo y los ganados quejosos (las reses, los animales).
Se trata de una descripción
pesimista
del paisaje, reflejado en los términos "hielo", "quejosos", "sombras", "hurtar", todos ellos con connotaciones negativas. Recordemos que el pesimismo es una de las características del
Barroco
, periodo al que pertenece el poema.
Entré en mi casa: vi que amancillada
de anciana habitación era despojos,
mi báculo más corvo y menos fuerte.

El poema está escrito en
primera persona
y en este cuarteto el poeta centra su atención en su casa y sus pertenencias. Su casa está mancillada, es decir, manchada, humillada. El
báculo
(bastón) es símbolo de
poder
. Está más corvo (torcido) y menos fuerte. Su casa, que es su propiedad y refugio, pero también en cierta manera su
prestigio
y su
influencia
, ahora se encuentra mancillada y humillada.
Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.

Quien escribe este poema no es el Quevedo famoso por sus pendencias y su habilidad con la espada, sino alguien que ya no tiene
ni edad ni fuerzas
para luchar. El final del soneto es sobrecogedor. Su autor ya no espera nada de la vida: todo cuanto observa le recuerda que va a morir pronto.
Si eres campana, ¿dónde está el badajo?;
si pirámide andante, vete a Egito
si peonza al revés, trae sobrescrito;
si pan de azúcar, en Motril te encajo.

Badajo:
pieza interna que golpea en la campana para hacerla sonar. En este caso tiene connotaciones sexuales, referidas al miembro masculino.
Peonza
: juguete de madera con forma de triángulo invertido que se hace bailar.
Sobrescrito
: lo que se escribía en el sobre o en la parte exterior de un pliego cerrado, para dar la dirección. Aquí se refiere a que la mujer se ponga un letrero en el que indique lo que es.
Pan de azúcar
: azúcar congelado y unido en un molde redondo, que va subiendo en disminución hasta el remate. Motril tenía fama por sus panes de azúcar.
Si chapitel, ¿qué haces acá abajo?
Si de diciplinante mal contrito
eres el cucurucho y el delito,
llámente los cipreses arrendajo.

Chapitel
: remate de las torres o capitel de columna.
Diciplinante
: persona que se disciplina públicamente en las procesiones de Semana Santa.
Contrito
: arrepentido por haber ofendido a Dios.
Cucurucho
: capirote cónico de penitentes y disciplinantes.
Arrendajo
: Pájaro imitador. Imitación, copia imperfecta de algo.


Si eres punzón, ¿por qué el estuche dejas?
Si cubilete, saca el testimonio;
si eres coroza, encájate en las viejas.

Testimonio
: prueba, justificación y comprobación de la verdad de una cosa.
Coroza
: “cierto género de capirote o cucurucho que se pone en la cabeza por castigo”. Los jueces condenaban a las viejas alcahuetas a llevar “corozas” o por otro nombre “mitras”. En Quevedo abundan las referencias a las viejas “encorozadas”.
Buida
: aguzada, avivada.


Si büida visión de San Antonio,
llámate doña Embudo con guedejas;
si mujer, da esas faldas al demonio.

Visión de San Antonio
: probablemente se refiera a la visión que tuvo San Antonio del niño Jesús y que podría asociarse a la tríada Padre-Hijo-Espíritu Santo que se representa tradicionalmente con forma de triángulo.
Guedeja
: mechón, porción de pelo.
Madre, yo al oro me humillo,
Él es mi amante y mi amado,
Pues de puro enamorado
Anda continuo amarillo.
Que pues doblón o sencillo
Hace todo cuanto quiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Quevedo hace una deificación o santificación del dinero, al que se tiene que humillar, como si se tratara de un rey o un dios. Supone una humillación social ante lo máximo y omnipotente. Para Quevedo, el hacer dinero “amarillo” se convierte en una enfermedad.
Nace en las Indias honrado, / Donde el mundo le acompaña;
Viene a morir en España,/ Y es en Génova enterrado.
Y pues quien le trae al lado / Es hermoso, aunque sea fiero,
Poderoso caballero / Es don Dinero.

Tras el descubrimiento del nuevo continente y su posterior colonización y explotación, América se convirtió en el principal origen de los metales preciosos. El dinero tiene un origen exterior pero se gasta en España, principalmente en las campañas militares europeas que la Monarquía dirigía contra los turcos, los protestantes y los enemigos de los Habsburgo.

Quevedo nos comenta que viene a morir en España, en el sentido de que realmente los que mueren son los soldados de los Tercios, debido a estos compromisos.


Nace en las Indias honrado, / Donde el mundo le acompaña;
Viene a morir en España,/ Y es en Génova enterrado.
Y pues quien le trae al lado / Es hermoso, aunque sea fiero,
Poderoso caballero / Es don Dinero.

Aunque se ha creído que las riquezas de Las Indias se acumulaban en Sevilla, en la simbólica Torre del Oro, lo cierto es que Quevedo lo desmiente al decir que el dinero en realidad dónde se entierra es en Génova. La Monarquía estaba en deuda con numerosos banqueros genoveses, como los Spínola, los Centurione, los Strata, los Pallavicino, los Pichinotti y los Balbi. Ya desde Carlos I, el Imperio se encontró en permanente endeudamiento con estas familias de banqueros extranjeros.
Son sus padres principales, / Y es de nobles descendiente,
Porque en las venas de Oriente / Todas las sangres son Reales.
Y pues es quien hace iguales / Al rico y al pordiosero,
Poderoso caballero / Es don Dinero.
En esta estrofa, Quevedo nos indica la importancia del dinero. Quién lo posee, se hace importante e incluso posibilita la limpieza de sangre y una pureza de linaje. Con el juego de palabras “En las venas de Oriente, todas las sangres son reales”, que nos recuerda el lujo asiático, Quevedo piensa que en la sociedad en la que vive, el dinero limpia la sangre de la procedencia conversa mora o judía, que podía resultar muy perjudicial o antisocial para el ascenso en las estructuras de poder de la España de aquella época.
¿A quién no le maravilla
Ver en su gloria, sin tasa,
Que es lo más ruin de su casa
Doña Blanca de Castilla?
Mas pues que su fuerza humilla
Al cobarde y al guerrero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Quevedo se refiere al dinero como un elemento mágico. Blanca de Castilla era hija del rey Alfonso VIII de Castilla y se casó con Luis VIII de Francia. Blanca también es lo puro. Sin embargo, en esa España, lo aparentemente o socialmente lleno de pureza tiene un fondo de suciedad. Pero el dinero limpia el honor y purifica la deshonra. Para el autor, el dinero lo puede comprar todo, hasta la virginidad perdida de la mujer.
Es tanta su majestad, /Aunque son sus duelos hartos,
Que aun con estar hecho cuartos / No pierde su calidad.
Pero pues da autoridad / Al gañán y al jornalero,
Poderoso caballero/ Es don Dinero.

Aquí, para Quevedo, el dinero tiene la función de permitir el ascenso social, pues puede dotar de autoridad a quién no se lo merece, por razón de formación o por status para ello. En Castilla durante la primera mitad del siglo XVII, dos tercios de la población pertenecían a las clases privilegiadas, nobleza y clero. Algunos hidalgos que marcharon a América regresaron con una autoridad artificial que procedía de la acumulación de riquezas durante su etapa vivida en las colonias.
Más valen en cualquier tierra / (Mirad si es harto sagaz)
Sus escudos en la paz / Que rodelas en la guerra.
Pues al natural destierra / Y hace propio al forastero,
Poderoso caballero / Es don Dinero.

Esta estrofa la podemos relacionar con un episodio de la vida del propio Quevedo, en su periodo de destierro tras la Conjura de Venecia. Concretamente cuando escribe “(el dinero/poder) al natural destierra”, porque las intrigas y traiciones en Italia hicieron de Quevedo un hombre desengañado, resentido y malicioso frente a la política. A los destinatarios de esta letrilla, sus lectores, Quevedo nos avisa diciendo que el dinero incluso “hace propio al forastero”.
Conclusión
Poderoso caballero es Don Dinero es un poema que nos hace observar la realidad social y política en la época correspondiente al Siglo de Oro, desde una óptica más cercana a cómo lo harían documentos legales o historiográficos. Principalmente porque Quevedo nos quiere transmitir el peligro del orden creado por el dinero, utilizando el género de la poesía con fina ironía y sarcasmo.

Es una letrilla que esconde una sagaz desilusión por el fracaso de sus actividades de espionaje político en Italia al servicio de Don Pedro Téllez Girón, Duque de Osuna. Y también se muestra crítico y burlesco con el rumbo que tomaba un Imperio en decadencia cuya sociedad, lejos de reaccionar, quedaba atrapada por unos reyes poco competentes y por los fracasos estratégicos de los validos.
Quevedo fue un intelectual estrechamente relacionado con el poder. Del cual se pudo burlar sarcásticamente en numerosas ocasiones dejando por escrito estos y otros versos, bien porque se lo podía permitir, o bien por la tolerancia del Rey hacia él por su reconocimiento social.
Sabía que la política giraba en torno a Don Dinero. En otras palabras, conocía perfectamente que el poder político estaba basado en el dinero y que el dinero daba poder. Por tanto, todo el poema es una crítica sobre la importancia que la sociedad le da al dinero.
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