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HISTORIA DE LOS BANCOS EN MEXCIO

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ISMAEL MORALES SEVILLA

on 25 May 2016

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"BANCO DE MÉXICO"
HISTORIA SINTÉTICA
DE LA BANCA
EN MÉXICO

Se entiende por intermediación bancaria el proceso por el cual una
empresa o varias se especializan en captar depósitos del público para proceder
a prestarlos. Hasta 1864 no había habido en México banca según el concepto
anterior, aunque si operaciones de crédito

Paréntesis revolucionario

La revolución maderista fue fundamentalmente una revolución política.
Desde el punto de vista bancario, la presidencia de Francisco I. Madero fue una
mera continuación de la herencia recibida del porfiriato.
Ya hacia el
final, Venustiano Carranza pareció suavizar un tanto su posición y en
septiembre de 1919 anunció que algunos de los bancos incautados podrían
reanudar sus negocios en el futuro. Sin embargo, esta determinación se
convertiría en letra muerta al tomar el poder político en México el grupo de los
sonorenses en cuyas filas sobresalían las figuras de Álvaro Obregón y Plutarco
Elías Calles.

El periodo reconstructivo
En el artículo 28 de la Constitución que se promulgó en 1917 quedó
consignado que en México la facultad de emitir billetes estaba reservada en
6
exclusiva para un Banco Único de Emisión que quedaría bajo el control del
Gobierno. Así, al sustentarse las bases jurídicas para el establecimiento del
Banco de México –que se fundaría hasta 1925— implícitamente quedó
cancelada la posibilidad de que los bancos privados pudiesen continuar
practicando la emisión.
Del total de instituciones de
crédito privadas que existían a 1940, el 70 por ciento eran bancos de depósito y
descuento. En ese recuento sobresalían sobre todo el Banco Nacional de
México, el Banco de Londres y México y el Banco de Comercio que habiendo
surgido en 1932 había logrado un desarrollo extraordinario a la vuelta de pocos
años de operación. Del 30 por ciento restante, ocho instituciones eran bancos
de capitalización –una figura ya desaparecida de la legislación bancaria hace
décadas—, ocho instituciones especializadas en fideicomiso, otras ocho en
ahorro y tan sólo dos sociedades especializadas en el crédito refaccionario.
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Asimismo, al cierre de 1940, tan sólo dos instituciones financieras del total
existente estaban especializadas en el crédito hipotecario.
El modelo imaginado
Los planificadores del sistema financiero de México durante la década de
los cuarenta tenían una idea bastante nítida del modelo que se deseaba. Su
ilusión fue crear un sistema con las siguientes cuatro características. En primer
lugar, se quería un sistema financiero nacional, con una participación mínima o
nula de instituciones extranjeras.
de 1941 a 1945 el número de bancos de depósito se elevó de 67 a
97 y al total de las instituciones de crédito de 101 a 311. Dentro de ese total,
las fiduciarias pasaron de 26 a 65, las sociedades hipotecarias de 12 a 20 y los
departamentos y entidades dedicadas a captar ahorro de 10 a 34. En lo que
hace al sistema de bancos de depósito, cabe también destacar que el número
de sus sucursales y agencias se incrementó en ese lapso de 110 a 448 más,
que cuadruplicándose. En ese panorama de crecimiento tan acelerado, los
activos de los bancos de depósito con la inclusión de sus departamentos de
ahorro se expandieron en 300%.
La formación de los grupos financieros
Fue durante la década de los años cincuenta cuando se empezó a
manifestar con mayor evidencia la tendencia en el sistema financiero de México
a evolucionar hacia el prototipo de la banca universal. Se entiende por banca
universal la provisión de la totalidad de los servicios financieros por una misma
entidad o consorcio.
Entre los 15 grupos financieros reconocidos oficialmente hacia
finales de 1974 sobresalían los formados alrededor de los siguientes bancos:
Banco Nacional de México, Banco de Londres, Banco Comercial Mexicano,
Banco del País, Banco de Industria y Comercio y Banco Internacional.

Avance a la banca múltiple
Aparte del reconocimiento oficial a la existencia de los grupos financieros
la otra gran reforma adoptada en México en materia de banca durante la
década de los setenta fue la creación de la llamada banca múltiple. La
adopción en México del sistema de banca múltiple o general fue un proceso de
aproximaciones que se cumplió en tres etapas. La primera de ellas implicó una
reforma legal un tanto limitada por la cual simplemente se anunció en la ley en
diciembre de 1974 la implantación en México de esa figura institucional.
La expropiación bancaria
De acuerdo con lo especificado en el decreto expropiatorio
correspondiente, el presidente José López Portillo expropió a la banca privada
por las siguientes razones: los bancos privados habían obtenido ganancias
excesivas en la prestación de un servicio público concesionado; habían creado
de acuerdo con sus intereses fenómenos monopólicos con dinero aportado por
el público; a fin de que el crédito no se siguiera concentrando en los estratos
altos de la sociedad y llegara oportuno y barato a la mayor parte del pueblo;
para facilitar salir de la crisis económica que se había agravado por falta de
control directo del Estado sobre el sistema financiero; para el mantenimiento de
la paz pública y poder adoptar medidas necesarias orientadas a corregir
trastornos internos.

Según quien fuera Director General
del Banco de México de septiembre a diciembre de 1982 (Carlos Tello), todas
esas medidas redujeron los ingresos de la banca, disminución que fue
compensada mediante una elevación del rendimiento por el encaje legal. Así,
mientras la denominada “conversión de mexdólares a pesos” aunada a la
modificación de las tasas pasivas y activas de la banca ascendió en el agregado
a casi 32 mil millones de pesos, el efecto por el aumento en la remuneración
del encaje legal sumó poco más de 19.3 miles de millones. El resultado neto de
este balance ascendió, en términos del entonces Director General del Banco de
México, a poco más de 12.5 miles de millones de pesos, cantidad que se
contabilizó a cargo del instituto central como un concepto de su pasivo.
Reorganización de la banca estatizada
Según el presidente Miguel de la Madrid (1982-1988), la expropiación de
la banca abrió la oportunidad para racionalizar la estructura del sistema
financiero. Este proyecto implicó la conclusión de tres etapas. En primer lugar,
habría que concluir con el proceso de la expropiación mediante la
indemnización de los accionistas bancarios que habían sido expropiados. El
segundo paso implicó la redefinición de la figura institucional de banco y
realizar un nuevo deslinde de las fronteras entre el ámbito bancario y el resto
del sector financiero.
En el periodo de 1982 a 1988 la captación bancaria creció en
términos reales 4.3 por ciento en promedio anual. El ahorro financiero que en
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1982 representó 32 por ciento del PIB aumentó a 40 por ciento en 1988,
aunque aún muy reducido en términos internacionales ese aumento fue de casi
25 por ciento. Por su parte, la cartera de crédito medida como proporción del
PIB se incrementó de 17 por ciento en 1982 a 25 por ciento en 1987.

Desincorporación de los bancos
El proceso de reducción del tamaño del sector paraestatal se inició
durante el sexenio de Miguel de la Madrid. Sin embargo, las privatizaciones
más grandes y también más controvertidas se llevaron a cabo durante el
gobierno del presidente Carlos Salinas (1988-1994). Fue dentro de este último
programa que se aplicó la privatización de la banca comercial, llevada a cabo
entre 1989 y 1990.

Recuperación evolutiva

La evolución mexicana hacia la banca universal ha sido accidentada. Al
menos dos obstáculos impidieron una evolución fluida. Durante un periodo
clave, el marco legal para la banca fue tan inapropiado, que para su desarrollo
los bancos y las instituciones de crédito tuvieron en general que buscar
maneras de eludirlo y así seguir avanzando. Eso es lo que ocurrió en México
durante el siglo XX con la legislación sobre instituciones de crédito de la década
de los veinte hasta principios de los setenta. El segundo gran obstáculo se
derivó de la expropiación bancaria de 1982. El proceso hacia la reconstitución
de los grupos financieros se reinició a partir de la reprivatización de los bancos
que concluyó en 1982.
Crisis bancaria y resolución
La vida de la banca reprivatizada fue excesivamente breve antes de que
el sistema bancario de México cayera en la que ha sido quizá la crisis más
severa que ha sufrido en su historia.
De ese periodo hay evidencias de que la privatización generó una
competencia muy intensa en todos los segmentos del mercado bancario. Como
era de esperarse, esta mayor competencia indujo una disminución en los
índices de concentración bancaria al menos en tres ámbitos: captación, cartera
de crédito y cartera de valores. Por otro lado, durante esos primeros años de la
banca reprivatizada no se observó un cambio importante en la relación
promedio de número de empleados por sucursal, indicador que pasó de 36 en
1990 a 34 en 1994.
Banca globalizada
A principios de 1991, en vísperas de la reprivatización de los bancos y
cuando se empezaba a negociar el Tratado de Libre Comercio TLC, la
posibilidad de que se permitiera la participación de bancos extranjeros en el
mercado mexicano despertó muy buenas expectativas en los círculos
financieros del exterior.

La entrada de la banca foránea a México ya sin restricciones
reglamentarias, se inició con una primera operación que se concretó en agosto
de 2000 cuando BBV adquirió en definitiva Bancomer. Al año siguiente,
Citibank hizo lo propio con Banamex y en noviembre de 2002 HSBC consiguió el
control accionario de Bital. Serfin había sido ya comprado por Banco Santander
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y lo propio ocurrió con Inverlat a cargo de Bank of Nova Scotia.
Hacia el futuro
El de la banca en México es un sector dinámico que se encuentra en
evolución. La tendencia reciente más visible ha sido hacia la entrada de un
mayor número de participantes en el mercado. La autorización de nuevos
bancos múltiples se ha derivado en muy buena medida de una política
deliberada adoptada por las autoridades para permitir la conformación de
nuevos bancos en la búsqueda de una finalidad muy deseable: inducir una
mayor competencia en el sector. Con ello se busca no sólo reducir tarifas de
servicios sino también estrechar los márgenes de intermediación
Una última tendencia evolutiva muy marcada es hacia la globalización de
la operación de la banca y de los sistemas financieros. En lo que hace a la
banca, el término globalización puede referirse a sus operaciones o a la
propiedad de los bancos. En cuanto a lo primero, cabe citar el caso de las
transacciones llamadas transfronterizas por medio de las cuales la banca capta
fondos en un país para prestarlos en otro o en otros
Ese carácter
transfronterizo también puede referirse a la provisión de servicios bancarios
como los relativos a las transferencias de fondos. En cuanto a la capitalización,
cabe citar dos variantes. La primera, que las acciones de bancos locales
puedan ser adquiridas por inversionistas o bancos del exterior. La segunda se
refiere a que bancos del exterior amplíen su participación en nuevos mercados
ya sea mediante la apertura de sucursales o el establecimiento de filiales.
También se requirió la expedición de una nueva
ley de bancos e incidentalmente, como se verá en el próximo capítulo, de un
nuevo ordenamiento para las agrupaciones financieras.
El esfuerzo militar del régimen de Huerta contra los revolucionarios
pronto colocó a sus finanzas en situación delicada. Por lo tanto, aparte de
intentar conseguir algunos créditos en el extranjero, el régimen de Huerta
impuso préstamos forzosos a los bancos locales. En ese orden, sobresalieron
dos de ellos impuestos a todos los bancos: el primero en el año de 1913 por un
saldo total de 18.2 millones de pesos y un segundo en 1914 por un poco más
de 41 millones de pesos. En suma, de febrero de 1913 a abril de 1915 los
bancos locales otorgaron créditos al gobierno del usurpador Huerta por un
total de casi 64 millones de pesos, cantidad de la cual poco más de 59 millones
correspondió a los dos préstamos generales arriba mencionados y el resto a
operaciones que se pactaron con instituciones específicas.
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