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Renovación del ejercicio literario en la era digital

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Transcript of Renovación del ejercicio literario en la era digital

Ciberespacio y cibercultura no son ya sólo dos neologismos, son dos términos que han alcanzado un consenso importante en el mundo académico para nombrar las nuevas realidades culturales que han empezado a emerger tras la extensión, el uso y la apropiación de las llamadas nuevas tecnologías de la información y la comunicación
Lévy: el ciberespacio es una cierta manera de usar la infraestructura tecnológica actual que apunta a un tipo particular de relación entre personas. Como práctica de comunicación interactiva, recíproca, comunitaria e intercomunitaria, constituye un horizonte del mundo virtual vivo, heterogéneo e intotalizador en el que cada ser humano puede contribuir y participar.
Lévy: El ciberespacio soporta las tecnologías intelectuales que amplifican, exteriorizan y modifican numerosas funciones primitivas humanas: la memoria (bases de datos, ficheros, hipertextos), la imaginación (simulaciones), la percepción (telepresencia, realidades virtuales), los razonamientos (inteligencia artificial) y que favorecen nuevas formas de acceso a la información y nuevos estilos de razonamiento. Con el ciberespacio surgen géneros de conocimientos inéditos, criterios de evaluación inéditos y nuevos actores en la producción de conocimiento
Cibercultura = conjunto de las técnicas (materiales e intelectuales), de las prácticas, de las actitudes, de los modos de pensamiento y de los valores que se desarrollan conjuntamente con el crecimiento del ciberespacio y a favor de la inteligencia colectiva (entendida ésta como la puesta en sinergia de las competencias, de los recursos y de los proyectos, la constitución y el mantenimiento de las memorias comunes, la activación de modos de cooperación flexibles y transversales, la distribución coordenada de los centros de decisión).
Con la cibercultura se expresa la aspiración de construir un lazo social que no se basaría en las pertenencias territoriales ni en las relaciones institucionales, sino en la reunión alrededor de intereses comunes, en el juego, en el hecho de compartir conocimiento, en el aprendizaje cooperativo, en los procesos abiertos de cooperación.
La cibercultura se define como el entretejido de tres figuras. La interconexión generalizada, la emergencia de las comunidades virtuales y la extensión de la inteligencia colectiva. Cada una de las tres figuras, forma la condición necesaria de la siguiente: no hay comunidades virtuales sin interconexión, no hay inteligencia colectiva a gran escala sin virtualización o desterritorialización de las comunidades en el ciberespacio. La interconexión condiciona la comunidad virtual que es una inteligencia colectiva en potencia
Reconocer las implicaciones culturales del nuevo entorno socio técnico, visualizar y medir el grado de mutación de valores que tiene lugar en este nuevo ambiente, realizar balances críticos y promover los valores emergentes se vuelve una condición necesaria para su comprensión y consolidación.
cibercultura
mutaciones de la cultura
Prácticamente todos los aspectos de la cultura empiezan no sólo a sufrir la influencia de esta nueva condición sociocultural, sino que empiezan a mutar, a desplazarse hacia lugares inéditos
el libro como forma comunicativa hegemónica se debilita y debe encontrar maneras de resistir al embate de otras formas comunicativas tan potentes como la información electrónica y el hipertexto
surge la necesidad de visualizar nuevas pedagogías que atiendan la realidad de los jóvenes que, siguiendo a Rocío Gómez, están apropiándose mejor que los adultos de los nuevos repertorios tecnológicos
que estas tecnologías movilizan nuevas formas de relación del hombre con su mundo interior y exterior, permiten incrementar las capacidades de comunicación, construyen formas de registro inéditas, de la experiencia; tienen modos de control potencialmente descentralizados, estimulan formas nuevas de solidaridad y de política, constituyen ambientes amigables de creación, producción y diseño; propician formas de saber en las cuales el mapa emerge mientras la acción ocurre; los errores se asimilan en ese saber/hacer que funciona de forma aleatoria, compleja y en ocasiones hasta desordenada
más que instrumentos, constituyen ambientes educativos, donde potencialmente podemos integrar, correlacionar y desarrollar competencias intelectuales, lenguajes y sistemas notacionales conquistados por las historias sociales e individuales de las personas. Nos son instrumentos que se agregan al mundo social, pero tampoco son simples objetos pasivos sobre los que recae la acción humana, sino que operan como verdaderos agentes sociales
Pero claro, no todo es color de rosa
La perspectiva puramente optimista y determinista de una sustitución de los viejos valores y prácticas puede esconder asuntos tan preocupantes como la verdadera capacidad social para garantizar la “alfabetización” en las nuevas mediaciones y para evitar nuevas fragmentaciones
Requerimos por eso una “alfabetización múltiple”, esto es, estrategias de formación de lectores preparados para una lectura abierta a diversos formatos (imágenes, texto electrónico, multimedia): debemos prepararnos para una metalectura
Debe evitarse el peligro de una sustitución total: se debe evitar un totalitarismo tecnológico y para ello lo mejor es preparar valores concomitantes, esto es, valores que acompañen los procesos y muy especialmente el planteamiento de una renovada visión humanista de la llamada cibercultura.
De ahí que las palabras de Gómez Zuluaga sean tan pertinentes:
Pero contra cualquier tecnooptimismo, debemos recordar que si la máquina no nos encuentra suficientemente enriquecidos interiormente, la máquina no hará sino saquearnos y dejarnos finalmente vacíos. Ningún dispositivo técnico es capaz por sí mismo, sin producción humana que lo preceda y acompañe, de crear y generar producción social, en tanto ninguna técnica tiene significación intrínseca, sino solamente el sentido que le dan múltiples actores. Los nuevos repertorios tecnológicos requieren de formas humanas de acompañamiento y andamiaje, vínculos sociales entre pares, relaciones educativas escolares y no escolares, redes culturales, organizaciones comunitarias, movimientos sociales, etc
Escritores y lectores son seducidos con los temas y los códigos de expresión generados con la emergencia de los nuevos medios interactivos.
El mecanismo es similar al que opera en la apropiación de los códigos masivos que ha hecho la literatura y que ha sido descrito por Ana María Amar Sánchez. Amar Sánchez propone, basada en Frederic Jameson, dos modos de contacto entre literatura y cultura de masas: la parodia y el pastiche
Así, algunas novelas usan hoy el formato visual del chat o del correo electrónico, por ejemplo, para sustituir y dar más “realismo” a los diálogos entre personajes. Otras, traen temas propios de las aventuras del ciberespacio, como es el caso de la novela colombiana: Bandidos y hackers, del escritor Albeiro Patiño Bules, ganador del premio nacional de novela de la Universidad de Antioquia en el año 2006
Pero tal vez la mejor manera de apreciar la relación entre literatura y ciberespacio sea acudiendo a Lévy de nuevo., quien ha descrito las relaciones culturales con base en la conexión de lo que él llama los cuatro espacios antropológicos: tierra, territorio, mercancía y cibercultura, cada uno de ellos vinculado a un tipo de expresión: la oralidad, la escritura, el hipertexto y la cosmopedia.
Todo sucede, nos dice Lévy, como si dos corrientes, una ascendente y otra descendente, ordenaran las relaciones entre espacios. De abajo hacia arriba, los espacios más lentos, más profundos, son atraídos por los más altos, los más rápidos, mientras que los espacios inferiores son movidos o conmovidos por los espacios superiores
Pues bien, propongo aplicar las ideas de vinculación de los cuatro espacios antropológicos levisianos para explicar e ilustrar cómo está tensionado el ejercicio literario en soportes digitales
Reconfigurando las funciones de autor, lector y texto
Novela como oralidad derramada por la escritura
El proyecto “megafone.net”, dirigido por Antoni Abad, como ejemplo de oralidad derramada por la cibercultura
La “blogliteratura” como caso de escritura
derramada por la sustancia de la cibercultura
Experimentación modernista y
estética posmoderna como ejemplo de
escritura deseante de l a cibercultura.
Los muertos de Jorge Carrión, una novela bañada por la cibercultura
El hipertexto promueve un lector activo y entrometido que cuenta, no sólo con libertad de trayecto, sino que está facultado para realizar anotaciones y crear nexos. Otra: debilitamiento de la autonomía del texto, lo cual genera una disminución de la autoridad del autor
Con la cibercultura y su conectividad simultánea, las fronteras entre creador y espectador, entre creación y audiencia, se diluyen. El lugar de la obra se dispersa: está tanto del lado del "creador" como del de la audiencia, o en la posibilidad de modificar los resultados.
si bien, tanto desde algunos lugares de la literatura como de la crítica literaria, se ha creído siempre en la necesidad de una escritura participativa, la asimilación de los nuevos soportes no se realiza con facilidad, como si hubiera necesidad, más bien, de re-educar los hábitos
Quienes mejor estarían preparados para leer hipertextos, serían aquéllos que se han deshabituado a leer libros: televidentes, asiduos del videojuego, la realidad virtual, el internet y los ciberjuegos. Habría, pues, que pensar en un lector híbrido, capaz de leer con las nuevas psicodinámicas
La estructura de enlaces, la intervención por parte del lector y la variabilidad del hipertexto afectan los modos de argumentación, generan aleatoriedad, relativizan el control del escritor y fragmentan radicalmente el texto
Mi trayectoria
Gabriella Infinita
Golpe de gracia
Narratopedia
Lo ha dicho ya García Canclini y lo ha ratificado Piscitelli: Ya no tenemos una cultura única, homogénea, es necesario empezar a hablar de “lectores-espectadores-internautas”, de una cultura de pos-lectores, también de “prosumers”, es decir de sujetos que se mueven en uno y otro lado de la escritura que ya no sólo es alfabética sino múltiple
Quebrando la base conceptual de la
práctica literaria
•El hipertexto reelabora, reevalúa y potencia estas técnicas que ya había desarrollado la ficción impresa;
•Tanto los escritores modernos como los posmodernos tenían la intención de rehacer la ficción escrita desde adentro;
•Los autores de hipertexto han remediado esa tradición desde la perspectiva proporcionada por una nueva técnica de la escritura;
•Es necesario revisar toda esa tradición de experimentación a la luz de la nueva tecnología;
•El medio electrónico proporciona un nuevo conjunto de técnicas para transmitir la tensión (explorada y prevista por la ficción impresa) entre la corriente lineal de la narración y la serie de pensamientos asociativos provocados por ésta;
•Las obras de autores que van desde Laurence Sterne hasta Borges no sólo son exploraciones de los límites de la página escrita, sino, también, posibles modelos para la escritura electrónica;
•La escritura electrónica no finge al autor múltiple o al lector participativo: los exige;
•Las exploraciones modernas y posmodernas pertenecen al espacio de la ficción impresa, constituyen imágenes de algo irrealizable en ese medio, pero deseado como posibilidad;
•Podemos considerar muchas de estas obras como ficciones interactivas que operan bajo las limitaciones impuestas por la imprenta;
•La ficción hipertextual pidió prestado y remedió el sentido de rebeldía, y logra sin esfuerzo aquello que los escritores experimentales del texto impreso sólo conseguían con grandes dificultades;
•En todos estos ejemplos, la ficción impresa se ve forzada a trabajar contra su medio: surge un conflicto entre el volumen como marco y el texto enmarcado, conflicto que el computador no tiene, pues ofrece un marco que se afloja siempre que el texto lo empuja;
•Como efecto, los lectores de hipertexto ya no sólo pueden escribir en él (no sólo sobre el texto), sino que incluso pueden alterar o completar episodios; todo lo cual se traduce en una cesión de responsabilidad que hace el autor. Esta cesión es tanto un desafío como una afirmación de que dicha forma electrónica de lectura-escritura es más auténtica que la participación que una novela tradicional permite a sus lectores.
Todas estas afirmaciones se dirigen a demostrar que sólo bajo un nuevo dispositivo técnico (ciberespacio), enunciativo (hipertexto) y cultural (cibercultura) se pueden realizar muchas de las anticipaciones, deseos y figuras de la tradición «rebelde» (posmoderna) de la escritura.
El texto se ha ampliado hasta conformar una auténtica politextualidad, definida por Bazín como un espacio híbrido, donde diversos formatos: el mismo libro, los textos electrónicos, la multimedia, películas, bancos de datos, se mezclan y se integran a la vez, exigiendo una metalectura, un modo dinámico de leer que responda a esa nueva situación, en la que el modelo ya no es la base documental estable (el acceso a través de índices, catálogos, etc.) sino la conectividad.
Se hace necesaria pues una nueva conceptualización necesaria de los procesos de producción de bienes expresivos; la obra ha dejado atrás sus pretensiones monumentalistas, y se ha hecho obra “menor”, sin pretensiones, cuyo destino, gestión y alcance no están definidos ni por el ánimo de lucro, ni por un vínculo laboral que prescribe y obliga a realizar la obra, ni por las complejas dinámicas de cooperación y competencia que fuerzan cualquier campo de producción simbólica en las artes
No se trata, pues de lamentarnos por una disminución en los indicadores de la lectura, ni de afirmar que nuestros jóvenes leen menos, no, se trata de visualizar las formas emergentes de creación y de consumo, pero también de “escrilcturas” que están surgiendo en el nuevo entorno
Piscitelli lo ha advertido, no se trata de invalidar los nuevos soportes del texto, sino de validar las nuevas prácticas:
Según Liza Gitelman los medios existen en al menos dos dimensiones superpuestas. En un plano se trata de tecnologías que hacen posible la comunicación. En el otro se trata de un conjunto de protocolos asociados a prácticas sociales y culturales desarrollados alrededor de esas tecnologías. El análisis de Gitelman en términos de hábitos y de prácticas colaborativas, permite entender mucho mejor la mutación de los medios -la forma de envasar sus contenidos, su dinámica interna, su reapropiación y resignificación por parte de los consumidores y las industrias-, que cualquier lectura reduccionista en términos de máquinas y herramientas, pero también en términos de necesidades culturales presupuestas y determinantes. La mayoría de las discusiones acerca de la muerte -nosotros preferimos hablar de reinvención- de la lectura se centran en el plano de las tecnologías como sistemas de distribución (libro electrónico vs libro de papel, Internet vs editoriales, papel vs pantalla) pero si prestamos atención a las distinciones de Gitelman (que hacen eco en otro plano a las de Michel de Certeau) podemos diseñar un nuevo nivel de análisis. Paradójicamente se trata de un tipo de aproximación que ve amenazada la lectura no tanto por los nuevos dispositivos -muchas veces meros remedos de los anteriores-, sino por la aparición de nuevas prácticas culturales ligadas, por un lado a la implosión de la noción de autor individual, de texto cerrado e impoluto y de intangibilidad y sacralidad de lo escrito como vehículo de conocimiento y asiste consiguientemente a la explosión de literaturas vicarias o “bárbaras”, y por el otro a la omnipresencia de la imagen, y crecientemente de la edición y transformación de la imagen en formas cada vez más masificadas.
Reconstruyendo los escenarios del ejercicio literario
La verdad es que la cultura digital está poniendo en juego transformaciones que no hacen más que fortalecer ya no la obra literaria o alguno de los ejercicios particulares que tradicionalmente se desprenden de su estudio, sino el ejercicio general literario
la circulación de comentarios de obras se masifica e incluso se abre la licencia para su transformación por parte del lector y surgen formas emergentes de lectura
Se amplía la base de expresión gracias al uso creativo de las tecnologías de la recombinación
Se ensancha la base productores, es decir de personas
que se atreven a generar nuevas obras

Se extienden los modos de producción de obras,
incluyendo ahora la gestión de singularidades y del traba
jo colaborativo y colectivo
Renovación del ejercicio literario en la era digital
Por: Jaime Alejandro Rodríguez
Tomado del libro de Antonio Fumero y Genís Roca:
Web 2.0, Fundación Orannge, 2007. p-32
¿Cómo afecta todo esto el ejercicico literario?
Tal vez ha llegado el momento para
un arte de la cibercultura
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