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UNIDAD II. ÉTICA PROFESIONAL

Compromiso Profesional
by

Francisco Javier Cortina Cruz

on 3 February 2015

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UNIDAD 2:
Compromiso Profesional

Subtemas
2.1.1 El deber y deberes profesionales
2.1.2 Honradez y honestidad
2.1.3 Estudio e Investigación
2.1.4 Cortesía, Probidad e Independencia
2.1.5 Discreción y Carácter
2.1.6 Distribución del tiempo
2.1.7 Equidad en el cobro de honorarios
2.1.8 Prestigio de la profesión, Puntualidad y Solidaridad
2.1.9 Deberes sociales y ciudadanos
2.1.10 Amor a la sabiduría y Competición

Tema: 2.1 Deberes Profesionales
2.1.1 El deber y deberes profesionales
Son deberes profesionales, entre otros, los siguientes: honradez, honestidad, estudio, investigación, cortesía, probidad, independencia, discreción, carácter, distribución del tiempo, equidad en el cobro de honorarios, prestigiar la profesión, cuidar de su cultura, puntualidad, solidaridad.
Deberes Profesionales
Cada profesional tiene la indeclinable obligación de convertirse en medio ejecutor del imperativo categórico de su investidura. Para ello le es ineludible disciplinar sus actuaciones técnicas y científicas, perfeccionar su carácter y fortalecer su conducta dentro de las normas éticas. Este es el medio más apropiado para organizar una verdadera actuación profesional.

El deber
El individuo, desde el momento mismo de su advenimiento a la vida, recibe innúmeros bienes servidos espontáneamente por la naturaleza o por los seres que lo rodean, los cuales hacen posible la subsistencia. Este caudal de bienes, dados tan generosamente, forman el patrimonio original del individuo. Para mantener ese patrimonio o aumentarlo, leyes naturales o normas concebidas por la mente humana le imponen ciertas obligaciones de imperativo cumplimiento, denominados deberes.
Los deberes son exigencias, imposiciones indeclinables, recaídos sobre responsabilidad del individuo, que mientras mejor los cumple, más derecho tiene a la feliz convivencia social.
El deber puede catalogarse en el grupo de las obligaciones morales. Por ejemplo, el respeto a Dios, la reverencia a la patria, el amor a los progenitores, el cumplimiento de la ley, la dedicación al trabajo honrado, la protección a la familia, la práctica de las buenas costumbres, la honesta actuación pública, etc, etc. estas son deudas morales de obligado acatamiento por la fuerza de la razón sana del individuo.
El cumplimiento del deber es un rasgo enaltecedor, relevante de la conducta humana. En el orden privado, habla elocuentemente de la educación del individuo y de la fuerza de su propia vigencia; en el ámbito público afianza sus relaciones y le aseguran el éxito, que es aspiración.
2.1.2 Honradez y honestidad
La honradez

La persona decente, en todas las actuaciones de la vida, tiene una bandera blanca que levantar para el éxito de su ejercicio profesional. Es la simbolizada por la honradez. Esta cualidad reflexiva, al servicio de toda persona respetuosa de su propia dignidad, tiene como fin principal no engañar ni engañarse. La honradez forma un ingrediente humano que ayuda a mantener la frente el alto, sin temor al agravio del índice acusador de la afrenta. Esta virtud trasciende todos los linderos de las relaciones humanas y vale como fanal luminoso de cualquier tarea en la que están en juego intereses ajenos. La honradez es una campana invisible, pero sonora, que va anunciando el camino del hombre decente a lo largo de la vida. Del honrado, todo el mundo sabe que es incapaz de engañar; pero por el contrario, del estafador, del ladrón y del pillo, todos se cuidan.

La honestidad es un atributo que refleja el recto proceder del individuo, contentivo de elementos vivos de decencia y decoro; es compostura y urbanidad. La honestidad implica buen comportamiento. Esta cualidad incluye la modestia, como factor de humildad. El individuo honesto siempre será moderado, sin las altiveces propias del insensato.
Los espíritus consagrados a las augustas influencias de la honestidad ante el altar supremo de la virtud, siempre tendrán tras de sí la sublime satisfacción del respeto y la confianza de sus semejantes. Como elemento insobornable es un factor que implica influencia en el ámbito social, nacida en la esfera de la conciencia individual, suyos sentimientos han tenido una recta orientación ética.
Mientras las acciones deshonrosas dejan al hombre a pie, en mitad del camino escabroso del desprestigio, el individuo honesto viajará muellemente en el carruaje anhelado del prestigio.
La Honestidad
b) Hora. Cada momento de la vida tiene más o menos propiedades adaptables a los tienes perseguidos. Esta condición es muy de tomarse en cuenta en el estudio. Elegir horas de tranquilidad, de soledad y liberación mental es como seleccionar los momentos más apropiados para la captación de las ideas que hemos de beber en las distintas fuentes de la divulgación científica y técnica.
c) Ambiente y disposición psicológica. Los mejores cultores de las ciencias y las artes han hecho siempre del estudio la disposición psicológica de mayor liberación. Y se explica que una mente despejada sea como una casa donde vamos a residir con todos nuestros atributos. Si el local, por grande que sea, está ocupado por los muebles que ha dejado el inquilino saliente, ¿cómo y dónde colocamos los nuestros? Es el caso que la mente debe estar desocupada, libre de ese torbellino de elementos que afluyen sin cesar a la mente humana cuando le rodea el bullicio, las conversaciones y un sin fin de cosas que nos circundan, ajenas al estudio. En definitiva, tan importante actividad mental, como lo es la conquista del conocimiento, necesita el despejo que le permita una conformación cómoda y abierta hacia el concepto de capacitación exigido por el estudio. Se requiere una disposición mental que haga fácil el análisis y el raciocinio, porque el sentimiento de impotencia del individuo sólo queda vencido por el desplazamiento de las ideas que puedan entorpecerlo. Esta actitud mental nos coloca en el plano del entendimiento, que es como internarse en los floridos campos del razonamiento y la comprensión.
Investigación
Sistematizar sus conocimientos, mediante la investigación científica, es tarea, relevante del profesional.
La investigación científica moderna esclarece nuestras ideas y en esa honda penetración reflexiva, el individuo dado a tales menesteres queda ligado espiritualmente a los grandes progresos exigidos por la dinámica social. La investigación es una contribución del profesional, con arreglo a su esfuerzo personal y bajo la presión del progreso científico, a colocar a la humanidad en la carrera entusiástica que sus semejantes y colegas llevan como factor importante para un desarrollo ulterior donde no existe. Es el trabajo organizado y sistemático en busca de las causas y efectos de las cosas y que tienden a afectar los cambios que dan por resultado el progreso social, político y económico.
Muchos consideran que sólo las investigaciones científicas y tecnológicas son efectivas fuera del país, pero los renovados inventos hechos por muchos esforzados, demuestra que un escenario para esa tarea se puede hacer en el ámbito vernáculo y por tanto, lucir sus propios atavíos el país.
Sin embargo, la importación de conocimientos técnicos y procedimientos de países desarrollados es aconsejable, tomando en consideración ciertas circunstancias y los limitados recursos de que se dispone muchas veces para la tarea, principalmente en países en vías de desarrollo. De todos modos, se le plantea al profesional el deber de movilizar sus empeños en ir incorporando los adelantos científicos y técnicos a sus conocimientos, mediante la investigación, para ir enrolando su país a la majestad del progreso científico universal.
2.1.4 Cortesía, Probidad e Independencia
Cortesía
Las formas afables en el trato social son etiqueta que siempre debe llevar el profesional, para distinguirse de la gente vulgar o tosca, sin que necesariamente tenga que ser un hombre de excepción. La palabra amable, los ademanes moderados y las maneras gentiles, son elementos de cortesía de los que nunca se debe apartar el profesional.
Un deber imperativo en el individuo que pertenece a cualquier conglomerado social, es aquel que enaltece el poder de la admiración por su conducta sobresaliente, y hace perdurable esta importante influencia social: la cortesía. No solamente en el fundamento del valor ético que ella representa, sino también el carácter de belleza que encierra y la influencia que conlleva hacia la perfección individual. No hay que negar que la cortesía constituye un puente florido tendido de pensamiento a pensamiento, que embriaga aún a los temperamentos más fríos e indiferentes. Aún las despreciables potencias enemigas, frente a una demostración de cortesía, no pueden menos que admitir tan generosa oferta, porque innegablemente la cortesía infunde en el espíritu, agradable sensación de agradecimiento. Y a la vez que halaga a uno, enaltece al otro.
2.1.3 Estudio e Investigación

El profesional contrae un compromiso con la sociedad que lo mantiene inmerso en la lucha por la superación día tras día. Y para lograr ese valioso objetivo debe dedicarse al estudio, en la búsqueda de los progresos civilizadores que informan los versados, traducidos en letras, libros, revistas y boletines. Leer y asimilar las enseñanzas que perfeccionan la inteligencia, es un deber profesional. El estudio levanta los niveles intelectuales y prepara al hombre a pasar por la vida conociendo lo útil y provechoso de ella, para el fortalecimiento de las ideas progresistas y el auge de los sistemas modernos.
El estudio toma situación esclarecedora, según la intensidad a él dispensada. Por eso, estudiar es una acción que se agiliza según el deseo, la dedicación y el interés de mejoramiento en las corrientes de aprehensión para la superficialidad que encierra una mera curiosidad, sino profundizar, para captar el significado esencial y el valor de la materia objeto del estudio. Es aquí donde se protagoniza la verdadera escena del compendio de la vida: el conocimiento mediante el estudio.
Estudiar es sistematizar los cauces que conducen el acceso en la búsqueda de la verdad, preferiblemente en forma acelerada, debido a la agitación constante de la sociedad en persecución de mejores métodos y medios de existencia.
La concentración inteligente nos obliga a leer y entender mejor, el fervor al estudio nos da inspiración, y la aptitud, la disposición requerida para la conquista del conocimiento científico. No siempre al estudio es óptimo. Depende de la forma adoptada para la obtención de sus resultados. Conviene regularizarlo mediante lo que significa a tales fines el sistema, la hora, el ambiente y la disposición psicológica.
a) Sistema. En lo relativo a este medio, el sabio Salomón ha dicho: "El verdadero comienzo de la sabiduría es el deseo de la disciplina" Si disciplinamos el estudio, a base de escogerlo según las necesidades o conveniencias y ordenamos los puntos que habremos de tratar, algo así como organizar un índice mental de estos puntos, después de catalogar los libros según la materia y su correlación con otros, lograremos de por sí, un método favorecedor. Mediante el estudio metodizado llegaríamos al fondo del asunto y, hecho del método un hábito con el buen juicio se domina con más facilidad toda tarea de aprehensión.
En el área profesional, la cortesía no puede menguar en lo más leve;muy por lo contrario, debe ser cualidad creciente que estructure en la arcilla de la costumbre, una imagen admirable de consideración hacia el otro. En las misteriosas fuerzas del alama, la cortesía impulsa a la gente bien educada a gastar finezas y tiempo, y es una aureola que resplandece en la vida.
La cortesía no debe ser actitud forzada, sino una conducta, que tome las formas espontáneas de los espíritus serviciales, útiles, desinteresados y atentos.
Así como todo tiene su origen y razón de existencia, y puede estar sujeto al mejoramiento, la cortesía debe ser una hermosa actitud constante, con miras a la perfección por el uso y por el deseo de hacernos grata la vida propia y hacersela, por igual, a los que nos rodean. La cortesía, cuando se hace habitual, deja de ser una forma exterior de conducta, para convertirse en una expresión sublime del alma.
Probidad
La probidad es la conducta humana considerada como el reflejo de integridad, entereza, hombría de bien, y altura de miras, componentes de la personalidad distinguida. La probidad refleja dignidad y representación. La probidad es la antesala del carácter; mientras más alto sea el grado de probidad en el profesional, más fecundo y perdurable será el recuerdo de moralidad dejado en sus relacionados
2.1.5 Discreción y Carácter
Discreción
El hecho de saber guardar silencio de los casos que se ven y se hacen, cuando éstos ameritan secreto, es un rasgo de altura moral del individuo. Es, además, el buen juicio para hablar u obrar rectamente. La discreción es el seguro refugio que halla el individuo en sus semejantes; es la garantía moral accesoria de la personalidad que inspira el individuo a quien confía el secreto, seguro de que sabrá sólo responder con el silencio. La discreción , más que una simple actitud, es una verdadera virtud que se caracteriza con la fuerza de voluntad de la prudencia y se distingue por la generosidad del sosegado silencio, no obstante la influencia fuerzas extrañas que pretendan penetrar el secreto. La discreción es una vocación impulsada por el corazón generoso y un sentimiento libre de bajas pasiones. Y es como la llave del cofre del secreto, que se deja caer en las profundidades del mar de la lealtad.
Carácter
El conjunto de buenos hábitos que forman en el individuo la conducta superior, lo hacen suficientemente apto para afrontar con denuedo las contingencias de la vida y con altura moral decidir lo que debe hacerse rectamente. El carácter es el control de los impulsos primitivos y moderador de la voluntad.
El carácter es la regla que mide y clasifica las características morales del individuo. Un profesional de carácter, representa una garantía para los intereses que maneja en su vida social. El carácter es seriedad, cumplimiento, mando, voluntad definida y temple.
2.1.6 Distribución del tiempo
Valorizando el tiempo se intensifica la vida. Al respecto ha dicho José Ingenieros: "La distribución inteligente del tiempo en las profesiones como en todas las actividades del que hacer diario, hacen que se aproveche mejor la vida". El tiempo es oro, dicen los ingleses.
Y es innegable que para el profesional organizado, bien distribuido, el tiempo le rinde más; sus aptitudes quedan mejor demostradas y las angustias y exasperaciones se reducen a la mínima expresión. Hacer del tiempo un elemento útil, es favorecedor; porque la vida es corta y perder el tiempo es restarle utilidad a la vida.
Ética Profesional
El estudio
Independencia
En el individuo profesional, la independencia es un grado de autonomía conquistado a base de la liberación lograda por la superación científica y técnica y el espíritu de libertad que lo embarque.
El concepto de independencia debe ir apareado a la condición de profesional por ser disposición de actuar por cuenta propia en la vida social. Ser independiente es ser dueño de su propio destino, sin capitulaciones ni humillaciones. Esa esfera profesional significativa un logro, del cual no debemos desertar en bien de nuestra libertad interior, que a su vez se proyecta en la liberación ambiental.
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2.1.7 Equidad en el cobro de honorarios
Las tarifas profesionales son una guía para el cobro de los honorarios y éstas son hechas conforme al criterio de quienes han tenido la oportunidad de juzgar el trabajo profesional desapasionadamente. Éstas tarifas han sido hechas y se siguen confeccionando a medida que surgen nuevas carreras profesionales, para evitar los abusos en que incurren profesionales inescrupulosos, cuya finalidad principal en el cobro de honorarios, es especular con el cliente. Claro está, que tal conducta no es menos que una deslealtad, falta de honradez y, más aún, abuso.
La situación enojosa del abuso en el cobro de honorarios obliga al profesional equitativo a ser justo en el cobro de su trabajo, como demostración de mesura y ecuanimidad. Es de justicia que los honorarios no pasen los linderos de lo razonable, por cuestión de ética profesional
Enriquecerse a costa de otro, indebidamente, claro está, se podría calificar como criticable y degradante. Cobre por su trabajo, pero sin expoliaciones. Esto no quiere decir que deje usted de importantizar su profesión, pero sin desmedro del honor.

Se comprende, en consecuencia, que la solidaridad profesional se caracterice por la interdependencia y sentido de unidad existente en las relaciones de los profesionales entre sí. Es el deber surgido del sentido ético que ha de establecerse como confraternidad de la clase, cuyo equilibrio le permite un comportamiento eficaz en la doble condición de lo individual y lo social. La solidaridad conlleva, en su esencia, el sentido del deber de reciprocidad en la consideración, la buena fe, el miramiento y la tolerancia que han de prevalecer entre sí, como un compromiso sagrado, mediante el cual no deben sentirse felices unos si no lo son los demás.
La armonía de intereses comunes debe ser resultado del interés particular de cada profesional, logrado sin ensañamientos ni rivalidades aisladoras. Estos conceptos envuelven la idea de solidaridad y lealtad. Por tanto, la solidaridad debe institucionalizarse cada profesional, para afianzar el fortalecimiento del grupo que integra.
La solidaridad tiene momentos en que cobra valor inapreciable, y estos son aquellos en que surgen las mayores dificultades o aparecen los de más felicidad. Ella representa la aproximación entre los de una misma clase; un compromiso para quienes se deben respaldo en un destino común o una profesión similar. Inspiradas en la lealtad, las relaciones humanas traban un lazo irrompible donde quedan encerradas compromisoriamente la nobleza y la franqueza, prendas preciosas que adornan la conciencia del hombre. La materialización de la solidaridad constituya una fuerza donde quedan estrelladas las bajas pasiones de los enemigos de la paz a que también tienen derecho los que van solos por la vida. De ahí la fuerza de la unión fraternal.

2.1.9 Deberes sociales y ciudadanos
Deberes Sociales
El deber, -ya se ha dicho-, es la obligación de toda persona de dar cumplimiento a determinadas normas de conducta, compromisos o actitudes impuestos por la moral, la justicia y el derecho en la agrupación humana en que vive.
Y así, como tenemos derechos que reclamar, generados por distintas fuentes emergen del orden humano, ya sea como hijos, ciudadanos, funcionarios, etc., el medio social que nos acoge y el cual integramos, también requiere de nosotros deberes inexcusables que cumplir.
Es deber del padre, cuidar, alimentar, educar, dar techo y ejemplo de bien al hijo; pero también es deber del hijo respetarlo, amarlo, reverenciarlo, considerarlo, de suerte que por esa armonía de los deberes en el hogar, sea fortalecida la familia y ésta pueda cumplir la alta misión que la naturaleza le impone de perpetuar la especie civilizadamente, con la adecuada formación ética, conducente a metas positivas en la dinámica social. De suerte que, proyectarse hacia el porvenir, es esencia de una vida útil, y la mejor forma de hacerlo es cumpliendo con los deberes sociales.
La autoridad secular que ha mantenido la sociedad por encima de todas las aspiraciones individuales, son una necesidad que de manera natural se impone como seguridad del mismo individuo, que sólo y desamparado no podrá cumplir los fines de la existencia,. Esa autoridad la impone, haciendo prevalecer lo bueno contra lo malo; el orden contra el desorden y la ética contra las decadencias morales del sujeto.
Deberes Ciudadanos
Una afición con que se ha caracterizado toda sociedad moderna es el trazado de las pautas de adaptación común, de las cuales no debe desertar ningún individuo de criterio equilibrado y voluntad razonada, como una conveniencia o necesidad ambiental que, en su conjunto, hacen posible la armonía que sugiere la fecundidad del bien común.
Los moldes de orden moral, tanto en la vida privada como en la de relación, tienen la rigidez de la obligatoriedad, para hacer posible su cumplimiento sin vaguedades y muy contrariamente, claras e iguales para todos. Esos moldes tiene por nombre deberes, que en la vida profesional son más exigentes que en otra actividad del hombre.
En virtud de la facultad política de que estamos investidos, de delegar en determinadas personas las funciones públicas que por sí no podríamos ejercer en la práctica, nos valemos de los comicios electorales para otorgar poderes al legislador, para que en nuestro nombre estudie y lleve a la letra de la ley los deberes ciudadanos que debemos de cumplir. Estos deberes fundamentales están vaciados en la constitución de la República, como elementos sostenedores del orden social, los cuales debemos cumplir para felicidad de todos: Estos deberes ciudadanos son los siguientes:
a) Acatar y cumplir la Constitución y las leyes, respetar y obedecer las autoridades establecidas por ellas.
b) Todo individuo hábil tiene el deber de prestar los servicios civiles y militares que la patria requiera para su defensa y conservación
c) Los habitantes de la República deben abstenerse de todo acto perjudicial a la estabilidad, independencia y soberanía y estarán, en caso de calamidad pública, obligados a prestar los servicios de que sean capaces.
d) Todo ciudadano tiene el deber de votar, siempre que esté en condiciones para hacerlo.
e) Contribuir en proporción a su capacidad contributiva para las cargas públicas.
f) Toda persona tiene la obligación de dedicarse a un trabajo de su elección con el fin de proveer dignamente a su sustento y al de su familia, alcanzar el más amplio perfeccionamiento de la personalidad y contribuir al bienestar y el progreso de la sociedad.
g) Es obligación de todas las personas que habiten el territorio, asistir a los establecimientos educativos de la Nación para adquirir por lo menos, la instrucción elemental.
h) Toda persona está en el deber de cooperar con el Estado en cuanto a su asistencia y seguridad social, de acuerdo con sus posibilidades.
i) Es deber e todo extranjero abstenerse de participar en actividades políticas en el territorio.

Los funcionarios, o sea aquellos servidores públicos investidos de una autoridad dada la ley que les otorga un mandato gubernamental, tienen deberes señalados de importancia que cumplir. Esos deberes están consagrados en líneas generales por la Constitución de la República; pero a éstos se agregan otros que no están en la letra de la ley, sino en la conciencia orientada por la moral, la justicia y el patriotismo. Entre otros se cuentan, el velar porque el mecanismo estatal funcione con honestidad; que el trabajo sea disciplinado; que se de atención a las necesidades colectivas; el engrandecimiento de las instituciones públicas y la entronización de la justicia social. y el respeto al derecho.
El cumplimiento de estos deberes es el mejor bien que los funcionarios, servidores públicos y pueblo en general pueden hacerle a la patria en el cumplimiento de los deberes ciudadanos.
2.1.8 Prestigio de la profesión, Puntualidad y Solidaridad
Prestigio de la profesión
Una natural sensibilidad nos hace comprender que la profesión fruto del sacrificio, la dedicación al estudio y el perfeccionamiento también nos obliga a rodearla de una aureola de prestancia y respeto frente a las distintas clases que forman el orden social. Esa facultad superior nos coloca en el escenario de la vida, actuando con el cumplimiento del deber impuesto por las obligaciones propias de la carrera; con el empeño de superación, la potencialidad de la cultura y el revestimiento interior y exterior de dignidad. Así se prestigia la profesión, con una sensible apreciación del bien y del mal, decidiéndose por el bien, como virtud inalienable de los seres superiores. Prestigiar la profesión es la fascinación que produce la influencia lograda mediante el hábito del recto proceder frente a todas las contingencias de la vida. Cada profesional debe ser un exponente de prestigio, digno de ser emulado por aquellos que nos rodean y que nos contemplan, ya sea con ojo crítico, de admiración o de cariño.
Una formula apropiada para cumplir con las formalidades que nos impone el tiempo, es correspondiendo con exactitud a la cita, al horario de trabajo, al bufete. Es decir, acatar la obligación profesional denominada puntualidad.
Aprovechar el tiempo, aplicarlo al trabajo o a cualquier tarea aprovechable con exactitud, demuestra el concepto de puntualidad y consideración hacia nuestro relacionado. La puntualidad en el individuo, es rasgo de vital importancia, por ser un signo indicador de disciplina. Representa la precisión en el cumplimiento de la palabra demostración verdadera de la atención que se dispensa a la cita, a la orden o al mandato de la ley
Con la disposición del individuo de hacer aprecio a la puntualidad, se fija, en forma sensible en el pensamiento del otro, la disciplina de nuestros actos. La puntualidad llevada a la práctica, demuestra diligencia, actividad, buen proceder y con ello su ejecutor inspira confianza por la seguridad que dispensa a la promesa, a la vez e da tranquilidad al relacionado, que ve en él a una persona de buena educación.
Puntualidad
Todas nuestras acciones, y hasta la vida misma, están regidas por un árbitro inflexible, denominado tiempo.
Siendo el tiempo tan importante en el desenvolvimiento de nuestro existir, conviene dispensarle atención, no sólo en lo concerniente a lo que a nosotros mismos respecta, sino también por el respecto que nos merecen los demás, como copartícipes de nuestro ámbito existencial, sobre todo cuando se da el caso de que en nuestra voluntad está dar solución a los asuntos que se nos encomiendan y, más aún, cuando estos asuntos están sujetos a ciclos o plazos fijos, obligatorios.
Solidaridad
La tarea interpretativa de la realidad de la vida, esclarece sus horizontes; las fuerzas morales crecen, el espíritu se solivianta y el entusiasmo se desborda, cuando el individuo queda situado en el estado que representan los medios protectores de la unidad y el respaldo compromisario de la solidaridad.
la solidaridad es factor determinante, en el afán de mantener vivo el fuego de las relaciones profesionales. Podríamos decir que ella es la materialización del esfuerzo común hacia objetivos superiores en el hermosos camino de la comprensión y la armonía humana.

Ya no tan sólo por lo que nos une biológicamente, ni por los lazos de fidelidad, de comprensión y de amistad por donde nos llevan los dictados de conciencia, sin los convencionalismos injustificados que separan el humano linaje como barrera infranqueable, corruptora de la moral, sino porque al profesional le están vedados los prejuicios de razas, clases sociales, posiciones económicas, religiosas, etc. Se trata e que el profesional es patrimonio social puesto al cuidado de la inteligencia de personas superiores para beneficiar a la misma sociedad.
los perjuicios abruman y mutilan las conciencias más liberales. De ahí imperiosa obligación de librarnos de ellos, mediante las reacciones de la voluntad independiente. Una voluntad relajada por el cautiverio de los prejuicios se ve privada de servir con la dignidad y la altura que demanda toda profesión.
Despejado el sujeto de prejuicios puede desnudar su alma con la pureza de la sinceridad y entregarse por completo al placer supremo del amor a la humanidad que espera sin rubores, sin temores y sin desdenes el servicio profesional a plenitud.
A la humanidad gay que servirla con bondad y cariño. Junto al noble linaje profesional, deber ir, como compañeros inseparables, el amor y el deseo de servir.
2.1.10 Amor a la humanidad y Competición
Amor a la humanidad
Una trascendencia profunda nos obliga, como elemento de supervivencia , a tratar diariamente a nuestros semejantes; pero esa relación humana debe ir acompañada del goce interno del amor al prójimo. sensibilizarnos ante la alegría o el dolor ajeno, es como tender un puente de comprensión entre los seres que compartimos la existencia. Es afección creciente hacia aquellos que no son sangre de nuestra sangre, pero son como nosotros, gente de carne y hueso, receptoras de emociones, que sufren y se alegran al igual que nosotros.
Se necesitaría tener corto sentido del amor y de la comprensión para ser indiferente frente a la tragedia que sufre un semejante; sólo en sentimientos muy superficiales no prende el retoño de la compasión por el dolor ajeno; por que el impulso instintivo de la mente sana, normal y justa, es ir en auxilio del que sufre, del dolido, de quien ha te-
nido la desventura de caer en el abismo de la tragedia. Sólo debe detenernos el panorama gris de tan estériles ramas, el hecho de aquel que por sus pasos contados, por voluntad propia, por el vicio y el mal caen en el precipicio. Y aún así, nos queda el refugio del perdón.
Estas breves ponderaciones son traídas con el objeto de esclarecer nuestras ideas y demostrar el hondo significado que debe caber en el sentimiento del profesional, cuando del amor a la humanidad se trata.
Las desproporciones, las presiones, en fin, las rivalidades que aparecen en la escena de la competición, algunas veces dan origen a desbordamientos de pasiones que llevan al error del dolo, el engaño, la traición, y una gama de bajas pasiones que delatan la frágil calidad humana que existe en la moralidad del individuo.
Cuando el enfrentamiento se escenifica de igual a igual, a base del debate serio, el cambio de ideas abiertas o la superación de la inteligencia, sin medro malicioso ni dañino, se califica tal competición como la competencia leal. Es decir, que se ha desarrollado en el plano de la decencia, sin herir en lo más leve la dignidad ajena.
Sin embargo, la competición cambia su calificativo por desleal, cuando es vista desde la perspectiva contraria a las normas impuestas por la lealtad, la decencia y la buena fe. La deslealtad es una planta urticante que crece en los áridos campos de la traición, la triga, el engaño y la mentira. La competencia desleal no es practicada nunca por nadie que se respeta a si mismo o aspire a ser respetado.
Estas motivaciones son las que corresponde al profesional ponderarlas cuidadosamente, para que el ejercicio de su carrera nunca se vea afectado por la competencia desleal. El profesional tiene la obligación de entrar al torneo de la vida armado del escudo de la superación, la espada de la perfección y el pendón de la moralidad, levantados con los brazos de la inteligencia. Así nunca tendría que bajar el innoble plano de la competencia desleal.
No importa que ella -la humanidad- esté representada en el desdichado harapiento de la calle, en el humilde obrero sin cultura, en el intelectual o en el encumbrado y adinerado. Todos somos miembros de la sociedad de la gran familia humana. Lo bello es servir con amor. Es sentirse aquel o sentirse éste; que el clamor de las voces interiores nos repitan: !ama ala humanidad sin trabas, sin distingos!
Competición
La competición es sinónimo de competencia. En términos generales quiere decir disputa o rivalidad entre dos sujetos. Competir proviene del verbo neutro del latín competere, contender dos personas. Competir es
impulso, superación. Es un instinto humano de no dejarse ganar, es acicate hacia metas u objetivos definidos.
Todo individuo dedicado a determinada actividad, mientras más consagración y tiempo dedica a ella como consecuencia de ese ejercicio, se siente merecedor a la corona del triunfo y por instinto defiende ese galardón, sin permitir que nadie le rebase.
ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE
Realiza lectura dirigida del tema 2.1.3 – 2.1.7 a través de cuestionario proporcionado por el docente.
Actividad de aprendizaje
Realiza reporte de análisis del vídeo ética profesional y anota conclusiones.
Evaluación de la unidad:
Elabora un collage ilustrando los contenidos vistos en este material didáctico.
Redacta conclusión sobre la aplicación de los mismos en tu vida cotidiana.
Bibliografía
G.P. Manuel. (2006) Ética en las organizaciones, “construyendo confianza”. Ed. PEARSON.
G.V. Manuel. (2006) Ética en los negocios. Conceptos y casos. Ed. PEARSON.
Geoff, Lindsay. Ética Profesional. Redalyc. 2009
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