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Generación del 50

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by

Laia García Alonso

on 29 October 2014

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Transcript of Generación del 50

Generación del 50
Ángel González - 'Para que yo me llame Ángel Gónzalez.'
Localización
Género y subgénero
Género
Subgénero
Tema y estructura
Tema
Estructura
Estructura Interna
Estructura externa
Forma
Métrica
Recursos literarios
Estilo
Conclusión
José María Valverde - 'En el principio.'
Localización
Género y subgénero
Género
Subgénero
Tema y estructura
Tema
Estructura
Estructura Interna
Estructura externa
Forma
Métrica
Recursos literarios
Estilo
Conclusión
José Ángel Valente - 'Si no creamos un objeto metálico.'
Localización
Género y subgénero
Género
Subgénero
Tema y estructura
Tema
Estructura
Estructura Interna
Estructura externa
Forma
Métrica
Recursos literarios
Estilo
Conclusión
Jaime Gil de Biedma - 'Intento formular mi experiencia de la guerra.'
Localización
Género y subgénero
Género
Subgénero
Tema y estructura
Tema
Estructura
Estructura Interna
Estructura externa
Forma
Métrica
Recursos literarios
Estilo
Conclusión
María Victoria Atencia - 'Placeta de San Marcos.'
Localización
Género y subgénero
Género
Subgénero
Tema y estructura
Tema
Estructura
Estructura Interna
Estructura externa
Forma
Métrica
Recursos literarios
Estilo
Conclusión
Para que
yo me llame Ángel González,
para que
mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo el mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y
cuerpos
y más
cuerpos
, fundiéndose incesantes
en otro
cuerpo
nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado
,
el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina
, que lucha contra el viento,
que avanza por
caminos que no llevan
a ningún sitio
. El
éxito
de todos los
fracasos
. La enloquecida
fuerza
del
desaliento
...

Arte Mayor
26 versos
Rima asonante en los versos pares

De pronto arranca la memoria,
sin fondos de origen perdido;
muy niño viéndome una tarde
en el espejo de un armario
con doble luz enajenada
por el iris de sus biseles,
decidí que aquello lo había
de recordar, y lo aferré,
y desde ahí empieza mi mundo,
con un piso destartalado,
las vagas personas mayores
y los miedos en el pasillo.
Años y años pasaron luego
y al mirar atrás, allá estaba
la escena en que, hombrecito audaz,
desembarqué en mí, conquistándome.
Hasta que un día, bruscamente,
vi que esa estampa inaugural
no se fundó porque una tarde
se hizo mágica en un espejo,
sino por un toque, más leve,
pero que era todo mi ser:
el haberme puesto a mí mismo


en el espejo del lenguaje
doblando sobre sí el hablar,
diciéndome que lo diría,
para siempre vuelto palabra,
mía y ya extraña
, aquel momento.
Pero cuando lo comprendí
era ya mayor, hombre de libros,
y acaso fue porque en alguno
leí la gran perogrullada:
que no hay más mente que el lenguaje,
y pensamos solo al hablar,
y no queda más mundo vivo
tras las tierras de la palabra.
Hasta entonces, niño y muchacho,
creí que hablar era un juguete,
algo añadido, una herramienta,
un ropaje sobre las cosas,
un caballo con que correr
por el mundo, terrible y rico,
o un estorbo en que se aludía
a lo lejos, a ideas vagas:
ahora, de pronto, lo era todo,
igual que el ser de carne y hueso,
nuestra ración de realidad,
el mismo ser hombre, poco o mucho.
Si no creamos un objeto metálico
de dura luz,
de púas aceradas,
de crueles aristas,
donde el que va a vendernos, a entregarnos, de pronto
reconozca o presencie metódica su muerte,
cuándo podremos poseer la tierra.

Si no depositamos a mitad del vacío
un objeto incruento
capaz de percutir en la noche terrible
como un pecho sin término,
si en el centro no está invulnerable el odio,
tentacular, enorme, no visible,
cuándo podremos poseer la tierra.

Y si no está el amor petrificado
y el residuo del fuego no pudiera
hacerlo arder, correr desde sí mismo, como semen o lava,
para arrasar el mundo, para entrar como un río
de vengativa luz por las puertas vedadas,
cuándo podremos poseer la tierra.

Si no creamos un objeto duro,
resistente a la vista, odioso al tacto,
incómodo al oficio del injusto,
interpuesto entre el llanto y la palabra,
entre el brazo del ángel y el cuerpo de la víctima,
entre el hombre y su rostro,
entre el nombre del dios y su vacío,
entre el filo y la espada,
entre la muerte y su naciente sombra,
cuándo podremos poseer la tierra,
cuándo podremos poseer la tierra,
cuándo podremos poseer la tierra.
32 versos
5 estrofas
Arte mayor
Verso irregular
Verso libre
Fueron, posiblemente,
los años más felices de mi vida,
y no es extraño, puesto que a fin de cuentas
no tenía los diez.

Las víctimas más tristes de la guerra
los niños son
, se dice.
Pero también es cierto que
es una bestia el niño
:
si le perdona la brutalidad
de los mayores, él sabe aprovecharla,
y vive más que nadie
en ese mundo demasiado simple,
tan parecido al suyo.

Para empezar, la guerra
fue conocer los páramos con viento,
los sembrados de gleba pegajosa
y las tardes de
azul, celestes y algo pálidas
,
con los montes de nieve sonrosada a lo lejos.
Mi amor por los inviernos mesetarios
es una consecuencia
de que hubiera en España casi un millón de muertos.

A salvo en los pinares
-pinares de la Mesa, del Rosal, del Jinete!-,
el miedo y el desorden de los primeros días
eran algo borroso, con esa irrealidad
de los momentos demasiado intensos.
Y Segovia parecía remota
como una gran ciudad, era ya casi el frente
-o por lo menos un lugar heroico,
un sitio con tenientes de brazo en cabestrillo
que nos emocionaba visitar: la guerra
quedaba allí al alcance de los niños
tal y como la quieren.


·Oviedo 1925
· Enfermo de tuberculosis y empieza a escribir sobre él.
·Traslado a Madrid
·Fija su residencia en Estados Unidos.
·Estudia derecho y periodismo.


A la vuelta, de paso por el puente Uñés,
buscábamos la arena removida
donde estaban, sabíamos, los cinco fusilados.
Luego la lluvia los desenterró,
los llevó río abajo.

Y me acuerdo también de una excursión a Coca,
que era el pueblo de al lado,
una de esas mañanas que la luz
es aún, en el aire, relámpago de escarcha,
pero que anuncian ya la primavera.
Mi recuerdo, muy vago, es sólo una imagen,
una
nítida imagen
de la felicidad
retratada en un cielo
hacia el que se apresura la torre de la iglesia,
entre un nimbo de pájaros.
Y los mismos discursos, los gritos, las canciones
eran como promesas de otro tiempo mejor,
nos ofrecían
un billete de vuelta al siglo diez y seis.
¿Qué niño no lo acepta?

Cuando por fin volvimos
a Barcelona, me quedó unos meses
la nostalgia de aquello, pero me acostumbré.
Quien me conoce ahora
dirá que mi experiencia
nada tiene que ver con mis ideas,
y es verdad. Mis ideas de la guerra cambiaron
después, mucho después
de que hubiera empezado la postguerra.
·Recibe muchos premios como el Príncipe de
Asturias
·Muere en 2008 en Madrid.
Verso libre
estructura libre
6 estrofas
Arte mayor
·Valencia de Alcántara 1926
··Licenciado en filosofía
· Vivió en Roma.

48 versos
Arte mayor
No tiene rima
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