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EVOLUCION DEL BODEGON

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Sarah Maurin

on 9 November 2014

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Transcript of EVOLUCION DEL BODEGON

Topic
Se suele reconocer el cuadro de Caravaggio(Cesto de frutas de 1596) como el primer bodegón, los orígenes de este género artístico se pueden remontar a la cultura egipcia y a la romana donde los egipcios adornaban el interior de las tumbas ya que creían que los objetos relacionados con la comida y la vida doméstica se harían reales en el más allá, puestos para que los muertos los usaran; los romanos utilizaban una gran variedad de comida de la que disfrutaban las clases superiores, por lo que funcionaban como signos de hospitalidad, como celebraciones de las estaciones y de la vida.

Lo más señalable del cuadro de Caravaggio es que se presenta el bodegón solo, sin la participación en una escena con figuras,es decir, el tema del cuadro son en si los objetos.
La manzana que muestra el agujero del gusano se relaciona con la fruta podrida en medio del cesto.


Historia








En los Estados Unidos, en la época revolucionaria, los artistas estadounidenses formados en el extranjero aplicaron estilos europeos al retrato y los bodegones. Charles Willson Peale fundó una familia de prominentes pintores estadounidenses y también una sociedad para la formación de artistas, así como un museo de curiosidades naturales. Su hijo Raphaelle Peale fue integrante de un grupo de bodegonistas que también incluyó a John F. Francis, Charles Bird King y John Johnston.

Los trampantojos también se cultivaron durante este período, con autores como John Haberle, William Michael Harnett y John Frederick Peto. Peto se especializó en una pintura nostálgica de estanterías mientras que Harnett logró el mayor nivel de hiperrealismo en sus celebraciones pictóricas de la vida estadounidense a través de objetos cotidianos.
Entre otros bodegones italianos, La cocinera, de Bernardo Strozzi, es una «escena de cocina» a la manera holandesa, que es por un lado un detallado retrato de una cocinera, y por otro, la representación de las aves de caza que está preparando.
En una manera semejante, uno de los escasos bodegones de Rembrandt, Muchacha con pavos reales muertos combina de igual manera un simpático retrato femenino con imágenes de aves de caza.
En los Países Bajos septentrionales como en los meridionales donde nacen muchas de las diversas variedades del género, como el bodegón de cocina, con objetos de caza,el bodegón de desayuno del que son ejemplo Osias Beert,
Un subgénero, dentro del bodegón, es el bodegón floral, que representa floreros y guirnaldas, género que contó también con especialistas, como Jan Brueghel el Viejo y Daniel Seghers en Flandes, Mario Nuzzi o Margarita Caffi en Italia.
En Holanda se produjo una obsesión por la horticultura, particularmente el tulipán. Considerar las flores, como objeto estético y símbolo religioso llevó al surgimiento de un gran mercado para este tipo de bodegón por lo que los artistas normalmente elegían el tema y la disposición.
Tan popular era este tipo de pintura de bodegón, que gran parte de la técnica de la pintura de flores holandesa fue codificada en el tratado de 1740 Groot Schilderboeck por Gerard de Lairesse, que daba amplios consejos sobre color, arreglo, pinceladas, preparación de los ejemplares, armonía, composición, perspectiva, etc.

Con el declive final de la jerarquía académica en Europa y el auge de los pintores impresionistas y posimpresionistas, la técnica y armonía de color triunfaron sobre el tema, y el bodegón volvió a ser tratado y versionado según las nuevas corrientes pictóricas.
En sus primeros bodegones, Claude Monet muestra la influencia de Fantin-Latour, pero fue uno de los primeros que rompió con la tradición del fondo oscuro, que Pierre-Auguste Renoir también descarta en su Bodegón con ramo y abanico (1871), con su brillante fondo naranja.
En el bodegón impresionista, el contenido alegórico y mitológico está completamente ausente, importando más la armonía cromática y el tratamiento luminoso.
Es curioso comprobar cómo impresionistas y posimpresionistas, aunque inspirándose en el color de la naturaleza, reinterpretaron su visión del mismo, de modo que a veces sus cuadros resultaban marcadamente antinaturales.También se intentaron variaciones en la perspectiva, como puede verse en ''Fruta mostrada'' en un perchero de Gustave Caillebotte, una pintura de la que se burlaron en la época como una muestra de fruta a vista de pájaro.

Las pinturas de ''Los girasoles'' de Vincent van Gogh son algunos de los bodegones del siglo XIX más conocidos.
Van Gogh usa tonos amarillos y ocres y una representación bastante plana para hacer una memorable contribución a la historia del género. Su Bodegón con tabla de dibujo (1889) es un retrato de su propia cotidianidad en forma de bodegón, representando objetos personales, incluyendo su pipa, comida, (cebollas), un libro y una carta de su hermano, sin su propia imagen presente. También pintó su propia versión de la vanitas: Bodegón con Biblia abierta, vela y libro (1885).
EVOLUCION DEL BODEGON
Un bodegón, también conocido como naturaleza muerta, es una obra de arte que representa animales, flores y otros objetos, que pueden ser naturales (frutas, comida, plantas, rocas o conchas) o hechos por el hombre (utensilios de cocina, de mesa o de casa, antigüedades, libros, joyas, monedas, pipas, etc.) en un espacio determinado.

Gracias a su pintura, los bodegones producen un efecto de serenidad, bienestar y armonía.
Especialmente popular en este período fue la pintura de «vanidad» o vanitas, en las que suntuosos arreglos de fruta y flores, libros, estatuillas, jarras, monedas, joyas, pinturas, instrumentos musicales y científicos, insignias militares, cristal y plata finos, estaban acompañados por recuerdos simbólicos de la fugacidad de la vida. Así, un cráneo, un reloj de arena o de bolsillo, una vela consumiéndose o un libro con las páginas vueltas, servirían como un mensaje moralizante de lo efímero de los placeres de los sentidos. A menudo varias de las frutas y flores se muestran comenzando a pudrirse o decaer para insistir en la misma consideración.

Otro tipo de bodegón, conocido como «pinturas de desayuno», representan tanto una presentación literal de las delicadezas que las clases superiores disfrutaban como un recordatorio religioso para evitar la glotonería.


c La revalorización comenzó en 1935 con la exposición Floreros y bodegones en la pintura española organizada por la Sociedad de Amigos del Arte, donde destacó la presentación del Bodegón de caza, hortalizas y frutas de Juan Sánchez Cotán.
El bodegón contó en España con numerosos especialistas, como Juan van der Hamen, Juan de Espinosa, Antonio Ponce, Francisco Barrera o Ignacio Arias en Madrid,
En líneas generales, en la Europa meridional se prefirió el naturalismo de Caravaggio y se puso menos énfasis en el minucioso detallismo propio del norte de Europa.
En Francia, los pintores de bodegones se vieron influidos tanto por la escuela septentrional como por la meridional, tomando prestado de la pintura de vanitas de los Países Bajos y de los arreglos libres de España.
siglo xviii
En el siglo XVIII, las connotaciones religiosas y alegóricas de bodegón se abandonaron y las pinturas de mesa de cocina evolucionaron hasta ser calculadas representaciones de variado color y forma, mostrando comidas cotidianas.
El amor rococó por el artificio llevó a un auge en la apreciación francesa por el trampantojo (llamado en francés trompe l'oeil («engañar el ojo»). Los bodegones de Chardin emplean una variedad de técnicas desde el realismo al estilo holandés a armonías más suaves.

Siglo XIX[editar]
Con el surgimiento de las academias europeas, muy destacadamente de la Academia francesa, que tuvo un papel central en el llamado arte académico, el bodegón comenzó a decaer. Las academias establecieron una jerarquía de los géneros (o «jerarquía del tema tratado»), que consideraba que el mérito artístico de una pintura radicaba ante todo en su tema. Según este sistema, la forma más alta de pintura era la denominada Pintura de historia, aquella que representaba temas históricos, alegóricos, mitológicos o religiosos, quedando el bodegón en el rango más inferior del reconocimiento artístico. En lugar de usar el bodegón para representar a la naturaleza, algunos artistas, como John Constable y Camille Corot, eligieron los paisajes, prefigurando movimientos posteriores como el impresionismo.

Cuando el neoclasicismo comenzó a declinar en los años 1830, la pintura de género y el retrato se convirtieron en los géneros preferidos por las corrientes artísticas romántica y realista. Muchos de los grandes artistas de la época incluyeron el bodegón en sus obras. Los bodegones de Francisco Goya, Gustave Courbet y Eugène Delacroix conllevan una fuerte corriente emocional y están menos preocupados con la exactitud y más interesados en el estado de ánimo.44 Aunque siguieron el modelo de los bodegones de Chardin, los bodegones de Édouard Manet son fuertemente tonales, apuntando al impresionismo. Henri Fantin-Latour, usando una técnica más tradicional, fue famoso por sus pinturas de flores, viviendo casi exclusivamente de encargos de este tipo para coleccionistas.
Siglo XIX[editar]
Con el surgimiento de las academias europeas, muy destacadamente de la Academia francesa, que tuvo un papel central en el llamado arte académico, el bodegón comenzó a decaer. Las academias establecieron una jerarquía de los géneros (o «jerarquía del tema tratado»), que consideraba que el mérito artístico de una pintura radicaba ante todo en su tema. Según este sistema, la forma más alta de pintura era la denominada Pintura de historia, aquella que representaba temas históricos, alegóricos, mitológicos o religiosos, quedando el bodegón en el rango más inferior del reconocimiento artístico. En lugar de usar el bodegón para representar a la naturaleza, algunos artistas, como John Constable y Camille Corot, eligieron los paisajes, prefigurando movimientos posteriores como el impresionismo.


Cuando el neoclasicismo comenzó a declinar en los años 1830, la pintura de género y el retrato se convirtieron en los géneros preferidos por las corrientes artísticas romántica y realista. Muchos de los grandes artistas de la época incluyeron el bodegón en sus obras. Los bodegones de Francisco Goya, Gustave Courbet y Eugène Delacroix conllevan una fuerte corriente emocional y están menos preocupados con la exactitud y más interesados en el estado de ánimo.44 Aunque siguieron el modelo de los bodegones de Chardin, los bodegones de Édouard Manet son fuertemente tonales, apuntando al impresionismo. Henri Fantin-Latour, usando una técnica más tradicional, fue famoso por sus pinturas de flores, viviendo casi exclusivamente de encargos de este tipo para coleccionistas.
Las primeras décadas del siglo XX fueron revolucionarias en términos artísticos y el bodegón tomó parte en los profundos cambios culturales, temáticos y técnicos que entonces se gestaban. Los movimientos de vanguardia marcaron la tendencia de lo figurativo a lo abstracto hasta la desaparición de cualquier elemento reconocible. Paul Cézanne contribuyó a las bases de este movimiento y del cubismo, con sus experimentos con la organización espacial y con los elementos pictóricos abstractos como el color, la forma y la línea. Pero no fue únicamente el bodegón cubista el que jugó un papel importante en la historia de la naturaleza muerta como género pictórico; encontramos interpretaciones de él en otros movimientos como el dada, el surrealismo, el futurismo o el fotorrealismo, que intentan restaurar contenidos simbólicos o romper estructuras formales de la pintura clásica.
Por un lado estos objetos poseen formas, colores, texturas, que tienen en si interés tanto estético como expresivo. Son también un modelo donde estudiar la representación del volumen y los diferentes materiales a través de la luz.

El bodegon es un modelo estable durante tiempo en el que pintor puede trabajar varios días, a diferencia del paisaje del natural siempre cambiante. También es de fácil disposición a diferencia de los modelos humanos.
El artista puede disponer los objetos con libertad pudiendo desarrollar diferentes composiciones y estudiar variaciones de luz, de perspectiva o diferentes relaciones espaciales.


En sí en la interpretación de los bodegones, siempre esta presente el silencio de lo inerte, algo que trasmite pasmosamente Zurbarán y a la vez el paso del tiempo representado en las plantas y alimentos que degeneraran o en los objetos reflejo a la larga de una época que pasará.

SIGLO XVII
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