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1. Cuerpo humano y el cadáver

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by

daniela suarez

on 4 April 2014

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Transcript of 1. Cuerpo humano y el cadáver

El cuerpo humano es parte integral del sujeto de derecho y por tal razón no es cosa, porque es la envoltura física de las personas. En tema de Derecho, la persona física es el individuo, sin distinción de género, raza o posición social, el cual desde el momento mismo de su concepción adquiere la capacidad de goce y por lo tanto el derecho a la protección que el Estado le brinda.
1.1.1. Naturaleza del Cuerpo Vivo
Es una unidad física y jurídica indivisible contra la que no se puede atentar por regla, solo por excepción se puede realizar actos sobre parte o todo el cuerpo siempre y cuando cumpla los Requisitos Para Disponer De Partes Del Cuerpo:
a) Fines altruistas.
b) No debe disminuir la integridad de funciones físicas y biológicas.
c) No debe ir contra la ley, buenas costumbres y el orden público.
Por lo tanto, en vida no se puede realizar acto alguno sobre el propio cuerpo, en cambio, por excepción, sí.

que es el cadaver ?
hace referencia al cuerpo muerto de un ser humano. Se considera que la persona entra en estado cadavérico en el momento en el cual ya no se registran sus signos vitales.
El articulo
* 13 de la constitucion politica de colombia establece : todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, por lo cual recibirán la misma protección y trato de las autoridades

* 595 del codigo sanitario nacional establece : “todo habitante tiene derecho a la salud, en forma que las Leyes y reglamentaciones especiales determinen, y el deber de proveer a la conservación de su salud y de concurrir al mantenimiento de la salud de la comunidad”.
1. Cuerpo humano y el cadáver
1.2.1. Naturaleza del Cadáver
Es un residuo del ser humano que ha perdido la vida. Técnicamente, se llama: restos mortales.
Para unos, es y no es una cosa:
1) Es una cosa porque es igual a cualquier objeto corporal.
2) No es una cosa porque no está en el comercio humano por razones de salubridad y razones culturales.

2. ¿EL CADÁVER ES PERSONA O COSA?
La naturaleza jurídica del cadáver es un tema muy discutido entre los doctrinarios nacionales y extranjeros, siendo de carácter primordial poder arribar a una conclusión, puesto que a partir de allí es donde se pueden deducir cuáles son los derechos lícitos que se pueden ejercer sobre el cadáver.
EL CADÁVER ES PERSONA O COSA
En conclusión, con respecto a la naturaleza del cadáver, éste no es considerado persona dado que en el momento de morir, el hombre se convierte en un objeto despojado de los atributos humanos.
El cadáver entonces es considerado “cosa” puesto que no hay bienes jurídicos que lo protejan, ya que lo que se protege es la vida, no la muerte y esta última no tiene valor alguno.

naturaleza juridica : La naturaleza jurídica del cadáver es un tema muy discutido entre los doctrinarios nacionales y extranjeros, siendo de carácter primordial poder arribar a una conclusión, puesto que a partir de allí es donde se pueden deducir cuáles son los derechos lícitos que se pueden ejercer sobre el cadáver.
El Código Civil Colombiano explica en el artículo 669 que “el dominio (que se llama también propiedad) es el derecho real en una cosa corporal, para gozar y disponer de ella, no siendo contra la ley o contra derecho ajeno. La propiedad separada del goce de la cosa se llama mera o muda propiedad”. Esto nos da a entender que la propiedad es una característica jurídica excluyente, sólo puede disponer de la cosa el propietario y nadie más. El derecho de propiedad incluye, como se lee en el artículo, el derecho de disposición que implica la capacidad de consumir la cosa, destruirla, enajenarla o gravarla con derechos a favor de terceros. Muchos reclaman la aplicación de estas disposiciones sobre el propio cuerpo humano.
De hecho, los orígenes del derecho en la mayoría de los pueblos, está lleno de situaciones en las que el cuerpo de las personas estaba dispuesto bajo las reglas puras de la propiedad. Por lo tanto organismos de carácter multilateral como la Organización Mundial de la Salud o por parte de algunos Estados, controlan la decisión de las personas individualmente consideradas sobre su propio cuerpo, limitando las disposiciones que puedan tomar sobre él.
Vemos en el Art. 9o de la Ley 57 de 1887 del Código Civil Colombiano, que “la persona termina con la muerte”, es decir que instantáneamente se convierte en un cadáver. Pero para poder saber cuál es la naturaleza jurídica del cadáver y poder aclarar si se trata de una cosa, de una persona o ni de una u otra de estas naturalezas, es pertinente saber que según el C.C son consideradas “cosas” los objetos materiales susceptibles de tener valor.
Cuando el codificador habla de valor, se refiere a que la cosa tiene que ser apreciable en dinero, es decir que debe tener un valor pecuniario. En este caso no se podría decir que el cadáver sería cosa puesto que darle dicha apreciación monetaria, iría en contra de la moral y las buenas costumbres.
2.2. Teorías de la Naturaleza Jurídica del Cadáver
Como ya dijimos anteriormente, mucho se dice sobre la naturaleza jurídica del cadáver y también son varias doctrinas que se formularon al respecto. Dichas teorías serán enumeradas a continuación.
2.2.1. Teoría de las semi-personas y de la persona residual:
Para Demogue, los muertos pueden ser considerados semi-personas, por eso hay normas que protegen su memoria y que castigan las profanaciones de las tumbas. Esta postura es criticada puesto que cae en una contradicción lógica al hablar de una semi-personalidad.
Por otro lado, Gierke sostiene que el cadáver es un resto de la personalidad, estando en éste caso sujeto a la decisión de sus familiares. Kipp también está de acuerdo con ésta postura, porque para él esa personalidad residual es lo que permite que sus deudos puedan disponer de su cadáver para que el mismo tenga un entierro adecuado.

2.2.2. Teoría de la res:
Dentro de esta teoría se encuentran los doctrinarios que sostienen que el cadáver es una cosa o res, existiendo una controversia en si esa cosa tiene comercialidad relativa o bien está absolutamente fuera de comercio.
Para Coviello una vez producida la muerte, el cadáver va a tener una existencia impersonal pudiendo producir alguna utilidad industrial o científica, que puede ser a título gratuito u oneroso. Esta onerosidad a la que Coviello hace referencia es duramente criticada, sobre todo por la doctrina extranjera, porque parece inmoral y contrario a las buenas costumbres aceptar una comercialidad absoluta del cadáver. Por lo tanto, un contrato de estas características debe ser nulo.
Siguiendo la misma línea se encuentra la doctrina alemana encabezada por Oertman, quien considera que el cadáver de una persona es cosa, pero que por motivos de moralidad pública son limitadas las relaciones jurídicas en que puede entrar como objeto. De la misma forma Enneccerus piensa que con la muerte de una persona el cuerpo se convierte en cosa, aunque no sea propiedad del heredero ni susceptible de apropiación.
En conclusión la mayoría de los doctrinados acepta que se trata de una cosa pero no comerciable, aunque sobre el mismo se puedan ejercer cierto tipo de disposiciones gratuitas por parte de la persona antes de morir.

2.2.3. Doctrina nacional:
El principio esta teoría es que los cadáveres no son susceptibles de tener un valor económico. Por ello se dice que nadie puede tener un derecho de propiedad sobre un cadáver.
Esta es también la opinión del Dr. Tezanos Pinto quien al referirse al carácter jurídico decía que éste no podía penarse como una cosa porque no tiene valor pecuniario al que hace referencia el Art. 2311 del Código Civil Argentino, y tampoco puede ser sujeto de derechos porque una vez extinguida la vida, desaparece la aptitud psíquica y legal.
Elena Highton dice que el cadáver es cosa en el sentido físico, aunque no puede ser considerada cosa en sentidos legales. Pero hay una excepción: el cadáver puede considerarse cosa cuando la finalidad inmediata es social o científica, entonces se le pueden atribuir derechos de propiedad. En estos casos no se trata de darle un valor pecuniario sino que su finalidad sea científica o humanitaria.
Teniendo en cuenta los principios de la Iglesia y el sentido religioso que se le da a los despojos mortales basados en el dogma de la reencarnación de las almas, no se puede considerar al cadáver como una cosa susceptible de tener un valor pecuniario, sino sólo pueden ser objeto de sentimientos de piedad o de culto religioso.
Cuando se habla de la naturaleza jurídica del cadáver también hay que hacer referencia a los adelantos de la ciencia y la técnica, que permitieron que éstos puedan utilizarse con fines de estudio o investigación, o que ciertos órganos de personas muertas sean cedidos para realizar trasplantes. Cuando se trata de momias, esqueletos, cráneos o cadáveres abandonados, su vena es lícita, siempre y cuando se tenga como finalidad tareas de investigación.

3. REGULACIÓN HIGIÉNICA DE LOS CADÁVERES
La disposición de cadáveres es entonces un asunto regido por normas de orden público, que protegen en primer término, la moral individual y comunitaria que exige una actitud de respeto y recogimiento frente a los muertos, y en segundo lugar, la salubridad pública.
Una vez el médico ha certificado el fallecimiento del paciente, es cuando deben ser efectuados los cuidados “postmorten”. El amortajamiento deberá realizarse en la mayor intimidad posible y en el menor plazo, para evitar que aparezca el rigor cadavérico (rigidez del cadáver o rigor mortis) y, posteriormente, el cadáver puede ser trasladado al mortuorio.
Para estos procedimientos forenses, contamos con la intervención de establecimientos públicos, como El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses que entre sus servicios a la ciudadanía se encuentran la emisión de certificado de necropsia, mediante la autorización de la autoridad competente, la búsqueda de personas reportadas como desaparecidas, la entrega de cadáveres, la evaluación psiquiátrica o psicológica forense, entre otras.

4. ¿QUÉ DICE LA JURISPRUDENCIA?
Hemos entonces conocido la naturaleza jurídica del cadáver desde distintos puntos de vista y doctrinas.
Sabiendo que éste puede ser considerado “cosa” si detrás de esto hay una finalidad humanística,
pero desde el punto comercial no puede ser llamado de tal forma ya que el cadáver no tiene dueño alguno,
por lo cual no se puede realizar ningún tipo de actividad con ánimo de lucro.
He aquí la importancia de autoridades y entidades reguladoras de dichas situaciones,
para hacer cumplir los derechos de protección y la manipulación de un cadáver
. Según el Código Sanitario Nacional: existen unas normas cuyo objetivo es preservar
y conservar la salud humana, enfocándose en su entorno.
Encontramos así en la Ley 9º de 1979 el Título IX: DEFUNCIONES,
TRASLADO DE CADÁVERES, INHUMACIÓN Y EXHUMACIÓN, TRASPLANTE Y CONTROL DE ESPECÍMENES.
Artículo 515. En las disposiciones de éste título se establecen las normas tendientes a reglamentar:
a) La expedición y diligenciamiento de certificados de defunción y
registro bioestadístico de las causas de mortalidad;
b) La practica de autopsias de cadáveres humanos;
c) Controlar el traslado, la inhumación y la exhumación de cadáveres o restos
de los mismos cuando puedan significar un riesgo para la salud de la comunidad;
d) Controlar el traslado, la inhumación y la exhumación de partes del cuerpo humano
que puedan constituir un riesgo para la salud;
e) Controlar o eliminar las condiciones nocivas para la salud humana y el medio ambiente
en establecimientos destinados al depósito transitorio o permanente de los cadáveres humanos;
f) Reglamentar la donación o el traspaso y la recepción de órganos, tejidos o líquidos orgánicos utilizables con fines terapéuticos, y
g) Organizar el sistema de manejo de los subproductos del parto y de control de especímenes quirúrgicos para fines de diagnóstico.
En segunda instancia, en nuestro Código Civil Colombiano contamos con una serie de artículos y normas que permiten el óptimo manejo
de esta situación; para así evitar irregularidades dentro de éste ámbito. Tales como:
• ARTICULO 97. <CONDICIONES PARA LA PRESUNCION DE MUERTE>. Si pasaren dos años sin haberse tenido noticias del ausente,
se presumirá haber muerto éste, si además se llenan las condiciones siguientes:


1. La presunción de muerte debe declararse por el juez del último domicilio que el desaparecido haya tenido en el territorio de la Nación, justificándose previamente que se ignora el paradero del desaparecido, que se han hecho las posibles diligencias para averiguarlo, y que desde la fecha de las últimas noticias que se tuvieron de su existencia han transcurrido, a lo menos, dos años.
2. La declaratoria de que habla el artículo anterior no podrá hacerse sin que preceda la citación del desaparecido, por medio de edictos publicados en el periódico oficial de la nación, tres veces por lo menos, debiendo correr más de cuatro meses entre cada dos citaciones.
3. La declaración podrá ser provocada por cualquiera persona que tenga interés en ella; pero no podrá hacerse sino después que hayan transcurrido cuatro meses, a lo menos, desde la última citación.
4. Será oído, para proceder a la declaración y en todos los trámites judiciales posteriores, el defensor que se nombrará al ausente desde que se provoque tal declaración; y el juez, a petición del defensor, o de cualquiera persona que tenga interés en ello, o de oficio, podrá exigir, además de las pruebas que se le presentaren del desaparecimiento, si no las estimare satisfactorias, las otras que según las circunstancias convengan.
5. Todas las sentencias, tanto definitivas como interlocutorias, se publicarán en el periódico oficial.
6. El juez fijará como día presuntivo de la muerte el último del primer bienio contado desde la fecha de las últimas noticias; y transcurridos dos años más desde la misma fecha, concederá la posesión provisoria de los bienes del desaparecido.
7. Con todo, si después que una persona recibió una herida grave en la guerra, o naufragó la embarcación en que navegaba, o le sobrevino otro peligro semejante, no se ha sabido más de ella, y han transcurrido desde entonces cuatro años y practicándose la justificación y citaciones prevenidas en los números precedentes, fijará el juez como día presuntivo de la muerte el de la acción de guerra, naufragio o peligro; o no siendo determinado ese día, adoptará un término medio entre el principio y el fin de la época en que pudo ocurrir el suceso; y concederá inmediatamente la posesión definitiva de los bienes del desaparecido.

• ARTICULO 107. <PRUEBA PARA EL USO DE DERECHOS>. El que reclama un derecho para cuya existencia se suponga que el desaparecido ha muerto en la fecha de la muerte presunta, no estará obligado a probar que el desaparecido ha muerto verdaderamente en esa fecha; y mientras no se presente prueba en contrario, podrá usar de su derecho en los términos de los artículos precedentes.

Y, por el contrario, todo el que reclama un derecho para cuya existencia se requiera que el desaparecido haya muerto, antes o después de esa fecha, estará obligado a probarlo; y sin esa prueba no podrá impedir que el derecho reclamado pase a otros, ni exigirles responsabilidad alguna.
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