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CARTILLA HUELLA ECOLOGICA

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arturo cortes

on 9 November 2012

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Transcript of CARTILLA HUELLA ECOLOGICA

photo credit Nasa / Goddard Space Flight Center / Reto Stöckli ¿Qué es la Huella Ecológica? Cada día se populariza más el concepto de “Huella Ecológica“, por lo que parece necesario definirlo y explicarlo: Todos los seres humanos, plantas y animales del planeta requieren de alimento, energía y agua para crecer y vivir. En el caso del hombre, la cantidad de recursos que utiliza depende de su estilo de vida.
Al consumir recursos de forma irracional, se reduce la superficie de bosques, praderas, desiertos, manglares, arrecifes, selvas, y la calidad de los mares del mundo. Al impacto de una persona, ciudad o país, sobre la Tierra, para satisfacer lo que consume y para absorber sus residuos, se conoce como huella ecológica.
Básicamente el análisis de Huella ecológica compara la demanda humana sobre la naturaleza contra la capacidad de la biosfera para regenerar los recursos.
El análisis se hace mediante la evaluación de la tierra biológicamente productiva y el área marina requerida para producir los recursos que consume una población, absorbiendo sus residuos correspondientes y utilizando la tecnología imperante. Los valores para obtener la huella ecológica se clasifican en carbono, alimentación, vivienda y bienes y servicios, así como el número total de planetas necesarios para sostener a la población mundial dado un nivel de consumo. Algunos de los puntos a tener en cuenta en el consumo responsable son:

Considerar el impacto ambiental desde el punto de vista del ciclo vital del producto a comprar, valorando los procesos de producción, transporte, distribución, consumo y residuos que deja.

Determinar la huella ecológica que producen determinados estilos de vida y consumismo.

Determinar cuáles son las empresas, productos y servicios que respetan el medio ambiente y los derechos humanos para preferirlos frente a otros que no cumplan con los citados requisitos.

Plantear el tipo de comercio que se desea favorecer.

Asegurar la calidad de lo comprado. IMPACTO AMBIENTAL DE LA HUELLA ECOLÓGICA De la misma forma que al caminar se deja una huella, el modo de vida de cada uno deja una huella ecológica, es decir, provoca un impacto ambiental determinado. En la actualidad nadie pone en duda la responsabilidad del ser humano en la contaminación del planeta y en el agotamiento constante y progresivo de los recursos naturales.

Alguien se preguntó una vez cómo podría representar de forma gráfica y práctica todo el consumo de recursos (alimentos, agua potable, electricidad, etc.) y se le ocurrió calcular qué superficie terrestre necesitaría una persona para mantener su tren de vida. Se mide el área productiva (tierra y agua) necesaria para obtener los recursos que se consumen y absorber los desechos que se generan.

Desde mediados de los años ochenta del pasado siglo, son muchos los científicos y activistas que se han tomado en serio las señales de agotamiento de la capacidad física del planeta para soportar el consumismo existente en la sociedad y han visto la necesidad de construir indicadores que proporcionen información acerca del impacto "humano" sobre la capacidad de los sistemas naturales para el abastecimiento. La huella ecológica es un indicador que se define como "el área de territorio ecológicamente productivo (cultivos, pastos, bosques o ecosistemas acuáticos) necesaria para producir los recursos utilizados y para asimilar los residuos producidos por una población dada con un modo de vida específico de forma indefinida".

Su objetivo fundamental consiste en evaluar el impacto sobre el planeta de un determinado modo o forma de vida y, consecuentemente, su grado de sostenibilidad.

La huella ecológica es más evidente en las grandes ciudades occidentales. El 20% de la población que vive en ciudades ricas consume más del 60% del producto económico mundial y genera el 60% del total de los desechos.
El concepto de huella ecológica deja en evidencia que el modo de vida de los países más ricos no puede extenderse al resto del planeta, no habría recursos para todos, por lo que una economía mundial sostenible pasaría por una reducción del consumo de dichos países. HUELLA DE CARBONO Una huella de carbono es «la totalidad de gases de efecto invernadero (GEI) emitidos por efecto directo o indirecto de un individuo, organización, evento o producto» (UK Carbon Trust 2008). Tal impacto ambiental es medido llevando a cabo un inventario de emisiones de GEI siguiendo normativas internacionales reconocidas, tales como ISO 14064-1, PAS 2050 o GHG Protocol entre otras. La huella de carbono se mide en masa (g, kg, t ...) de CO2 equivalente (CO2e o CO2eq). Una vez conocido el tamaño de la huella, es posible implementar una estrategia de reducción y/o compensación de emisiones, a través de diferentes programas, públicos o privados. HUELLA ECOLÓGICA
RESPONSABLE HUELLA ECOLÓGICA
RESPONSABLE La media del área de tierra productiva que corresponde a cada ser humano para sustentar su vida es de 1,8 hectáreas. Pero la huella ecológica media global es de 2,2. Como ejemplo decir que la media de cada estadounidense es de 9,57 hectáreas, mientras que la media de cada ciudadano de Bangladesh es de 0,6.

Si los 6.500 millones de habitantes del planeta consumieran igual que en los países desarrollados de Occidente, harían falta 3,5 planetas como la Tierra para satisfacer todas las necesidades. Claramente se consume más de lo que puede dar la naturaleza; este modelo de consumo es insostenible. Las siete erres del consumidor ecológico Reflexionar, rechazar, reducir, reutilizar, reciclar, redistribuir y reclamar. Los consumidores que asumen estas siete acciones contribuyen a conservar el medio ambiente, a lograr un mundo más equitativo y, de paso, ahorran dinero. Varios consejos sencillos de realizar harán posibles estas siete erres del consumidor "verde". REFLEXIONAR Los consumidores ecológicos son reflexivos y críticos. Reconocen que los seres humanos, como los demás seres vivos, forman parte de un todo interrelacionado: la naturaleza. Cualquier acción que antepone a los seres humanos en detrimento de la naturaleza repercute de forma directa o indirecta en el bienestar humano actual y el de las generaciones venideras. La información y la educación ambiental son claves para que los ciudadanos puedan repensar su manera de consumir.

Las decisiones coherentes con esta postura son muy diversas: elegir bienes y servicios comprometidos con el medio ambiente, caminar, ir en bicicleta o en transporte público en lugar del coche privado, apoyar el uso de las energías renovables y huir en lo posible del uso de combustibles fósiles, consumir alimentos frescos, de temporada y cercanos, vestir ropas realizadas con fibras naturales, etc. RECHAZAR Los productos tóxicos, no biodegradables o no reciclables deben quedarse fuera de la lista de la compra. Este tipo de productos pueden estar en muchos ámbitos del hogar y, siempre que se pueda, hay que rechazar su uso y sustituirlos por otros más respetuosos con el medio ambiente. La limpieza de la casa o de la colada se puede hacer de manera ecológica sin recurrir a productos industriales.

Las etiquetas y la información al consumidor de los productos pueden ayudar a discernir cuáles hay que rechazar. Conocer bien los símbolos de reciclaje puede servir para saber si los materiales se recuperarán cuando acabe su vida útil. REDUCIR El resultado de la fórmula es evidente: menos bienes, menos gastos, menos explotación de los recursos naturales y menos contaminación y residuos. No hay que dejar de consumir, sino hacerlo con cabeza. Antes de adquirir un nuevo producto, conviene preguntarse si de verdad es necesario.

Los consumidores pueden reducir su impacto ambiental de muchas maneras. Al comprar, hay que evitar los productos con un empaquetado excesivo. Siempre que se pueda, hay que elegir los tamaños grandes y los productos concentrados para generar menos basuras y, a la vez, ahorrar dinero. El agua no es un bien inagotable aunque lo parezca cada vez que se abre el grifo. Diversos consejos permiten reducir su consumo sin que sufra el nivel de bienestar. REUTILIZAR Prolongar la vida útil de los bienes contribuye al ahorro doméstico y a disminuir el impacto ambiental. Los envases o productos de usar y tirar son la antítesis de un consumo responsable y ecológico. RECICLAR Separar los residuos de manera adecuada para su posterior reciclaje es una acción con múltiples beneficios medioambientales. Las basuras recicladas no acaban en los vertederos, cada vez más saturados, los materiales desechados se aprovechan para elaborar nuevos bienes y, por ello, se evita la extracción de nuevas materias primas y se reduce el consumo de energía en su elaboración. Al reciclar una lata de aluminio, se ahorra una cantidad de energía similar a la que consume un televisor durante tres horas. RECLAMAR Los consumidores pueden y deben tener una participación activa en las actividades que influyen en su vida cotidiana. La ley ampara la posibilidad de reclamar y exigir actuaciones que contribuyan a mejorar el medio ambiente y la calidad de vida de los ciudadanos. Estándares utilizados en la medición de la Huella de carbono
Existe el mito que aún no están disponibles los estándares internacionales para medir o certificar la huella de carbono, o que el mercado internacional no se ha puesto de acuerdo en cuál estándar exigir a las empresas. Diferentes estándares se pueden agrupar dependiendo si la certificación corresponde a una organización o a un producto:
Huella de carbono de una organización - abarca todos los sectores comerciales dentro de la organización: GHG Protocol, ISO 14064-1
Huella de carbono de productos - abarca las emisiones de gases de efecto invernadero de la organización y del ciclo de vida de los productos: PAS 2050, ISO 14067 (en revisión). Huella de carbono personal
La huella de carbono personal es una herramienta, que permite al individuo evaluar sus emisiones de gases de efecto invernadero. Nacida bajo el liderazgo deJean-Marc Jancovici, ha sido puesta en línea en 2007 por ADEME y el Clima FuturesAssociation. Permite que cualquier persona pueda calcular con precisión las emisiones de gases de efecto invernadero inducidas por sus acciones, y por lo tanto su participación en el calentamiento global en todos los ámbitos de su vida.
La calculadora personal de la huella de carbono tiene todo en cuenta, "desde las compras de calzado a las vacaciones esquiando, pasando por la calefacción y la carne que se consume. Descripción
Con, normalmente, su factura anual de gas, la electricidad, su kilometraje (aproximado) de avión y automóvil (el sitio web tiene una lista de distancias de ciudad a ciudad de todo el mundo), y con el consumo de alimentos, productos y servicios, el sitio permite conocer todos los detalles de sus propias emisiones de gases de efecto invernadero (incluyendo el metano expedido por la crianza de los animales que se consumen)
El sitio permite primero, si se desea, crear un alias para proteger la información, lo cual es útil si se desea corregir después algunas de las emisiones para, por ejemplo, comparar la eficacia de los esfuerzos que se planeen. HUELLA HÍDRICA se define como el volumen total de agua dulce usado para producir los bienes y servicios producidos por una empresa, o consumidos por un individuo o comunidad. El uso de agua se mide en el volumen de agua consumida, evaporada o contaminada, ya sea por unidad de tiempo para individuos y comunidades, o por unidad de masa para empresas. La huella de agua se puede calcular para cualquier grupo definido de consumidores (por ejemplo, individuos, familias, pueblos, ciudades, provincias, estados o naciones) o productores (por ejemplo, organismos públicos, empresas privadas o el sector económico). La huella de agua es un indicador geográfico explícito, que no solo muestra volúmenes de uso y contaminación de agua, sino también las ubicaciones.1Sin embargo, la huella de agua no proporciona información sobre cómo el agua consumida afecta positiva o negativamente a los recursos locales de agua, los ecosistemas y los medios de subsistencia.
Historia
El concepto de huella hídrica fue introducido en 2002 por el profesor ArjenHoekstra de UNESCO-IHE como un indicador alternativo del uso del agua. El concepto fue refinado y los métodos de contabilidad se establecieron en una serie de publicaciones realizadas por AshokKumarChapagain y ArjenHoekstra en el Instituto UNESCO-IHE para la Educación. Las publicaciones más detalles sobre cómo calcular las huellas del agua es el informe de 2004 sobre la 'huella hídrica de las naciones de la UNESCO-IHE'.3 La cooperación entre las instituciones globales líderes en el campo ha llevado a la creación de la WaterFootprint Network en 2008 que tiene como objetivo coordinar los esfuerzos para desarrollar y difundir el conocimiento sobre los conceptos de huella hídrica, métodos y herramientas.
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