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Billy Collins

Soledades 2.0 Las Soledades como poema híbrido.
by

Soledades Dospuntocero

on 22 March 2011

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Transcript of Billy Collins

Billy Collins Billy Collins nació en Nueva York (1941). Es un prestigioso poeta estadounidense poseedor del título Poet Laureate of the United States (Poeta Laureado de los Estados Unidos) entre 2001 y 2003. Collins, además, es profesor en el Lehman College de la Ciudad Universitaria de Nueva York y miembro principal del Winter Park Institute, en Florida. Ha sido reconocido como un Literary Lion por la Biblioteca Pública de Nueva York en 1992. Sabedor de que el futuro de la palabra pasa por lo visual, colabora desde hace algunos años con diferentes videoartistas que dan a su palabra una dimensión multimedia, transformando sus textos en auténticas “pinturas que hablan”. Las animaciones diseñadas a partir de sus palabras están dando una dimensión “popular” a esta reformulación digital de la escritura Traducciones Budapest

Mi pluma se desliza sobre el folio
como el hocico de un extraño espécimen
con forma de brazo humano
enfundado en la manga ancha de un jersey verde

Observo al animal olisquear el folio,
concentrado, incesante, y, como buen hurgador que es,
dispuesto a ignorarlo todo excepto las larvas e insectos
que le permitirán subsistir otra jornada.

Sólo anhela vivir un día más y
-embutido en una manga a cuadros quizá
con su hocico pegado al papel-
escribir otro par de versos mansos.

Entretanto yo
pierdo la vista por la ventana
e imagino Budapest
o alguna de esas ciudades
que nunca he visito Cruzando a pie el Atlántico/Walking across the Atlantic


Espero a que los veraneantes despejen la playa
y entonces poso el pie sobre la primera ola.

Pronto me encuentro cruzando a pie el Atlántico.

Pienso en España y con la vista
busco ballenas y chorros de agua.

Siento que el mar aguanta mi peso inseguro;
esta noche dormiré sobre su superficie bamboleante.

Pero por ahora intento imaginar
qué pensarán los peces allí abajo,
al ver cómo las suelas de mis pies
aparecen y desaparecen. El hambre/Hunger

Es más o menos así:

Digamos que un zorro,
que has atrapado en un saco
y luego te has echado al hombro,
ha conseguido abrir el saco de un tajo
y se ha escapado.

Pues esa liviandad que notas
de regreso a tu cabaña
atravesando un bosque que cubre el mundo entero,
te induce a creer que de pronto
te has vuelto fuerte. Olvidadizmo/Forgetfulness

El nombre del autor es lo primero que desvanece
le siguen de cerca el título,
la trama, la conclusión desalentadora,
y la novela entera,
que de repente se vuelve un libro jamás leído,
desconocido,

como si los recuerdos que atesorabas
hubieran decidido retirarse, uno a uno, al hemisferio sur del cerebro,
a una pequeña aldea de pescadores donde no existe el teléfono.

Tiempo atrás te despediste de las nueve Musas con un beso
y observaste mientras la ecuación cuadrática hacía las maletas,
e incluso ahora, cuando intentas memorizar el orden de los planetas,
hay otro dato que se escapa:

la flor autóctona de un estado quizá,
la Ciertos días/ Some days

Ciertos días
los acomodo en sus sitios, en torno a la mesa
doblo sus piernas por las rodillas,
si es que cuentan con esa característica técnica,
y los encajo en las pequeñas sillas de madera.

Durante toda la tarde se miran unos a otros,
el hombre del traje marrón
la mujer del vestido azul;
lo hacen en perfecta quietud,
comportándose a la perfección.

Pero otros días
soy yo a quien levantan cogido por las costillas
y luego depositan en el comedor de la casa de muñecas
para que se siente con los demás en torno a la gran mesa.

Quizá te suene gracioso
¿pero te gustaría a ti no saber
si vas a pasar el día siguiente recorriendo la casa a zancadas
como un Dios viviente que roza las nubes con sus hombros,
o si lo harás sentado en un cuarto empapelado
con tu mirada de plástico fija en el horizonte? dirección de un tío,
la capital de Paraguay.

Lo que sea que te esfuerzas por recordar,
ya no pende de la punta de tu lengua,
ni siquiera se oculta en un recoveco del bazo,

se ha alejado corriente abajo flotando en ese oscuro río mitológico
cuyo nombre, si no recuerdas mal, comienza con una L.
Tú que desde hace tiempo transitas la senda al olvido
donde te reunirás con quienes se han olvidado cómo nadar
y montar en bicicleta.

Por eso no resulta extraño que en mitad de la noche
te levantes a comprobar la fecha de aquella famosa batalla,
por eso no es extraño que la luna en la ventana
parezca escapada de un poema
que alguna vez supiste de memoria.
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