Loading presentation...

Present Remotely

Send the link below via email or IM

Copy

Present to your audience

Start remote presentation

  • Invited audience members will follow you as you navigate and present
  • People invited to a presentation do not need a Prezi account
  • This link expires 10 minutes after you close the presentation
  • A maximum of 30 users can follow your presentation
  • Learn more about this feature in our knowledge base article

Do you really want to delete this prezi?

Neither you, nor the coeditors you shared it with will be able to recover it again.

DeleteCancel

Make your likes visible on Facebook?

Connect your Facebook account to Prezi and let your likes appear on your timeline.
You can change this under Settings & Account at any time.

No, thanks

LA ESENCIA DEL CONOCIMIENTO HUMANO E INTUICIONISMO

No description
by

Carolina Silva

on 22 January 2014

Comments (0)

Please log in to add your comment.

Report abuse

Transcript of LA ESENCIA DEL CONOCIMIENTO HUMANO E INTUICIONISMO

1. En todo
entendimiento hay, no obstante, una
cierta unidad.

Aristóteles había establecido que
el cognoscente
y lo conocido en
acto son uno.
4. Este contenido inteligible está a su vez en
potencia en lo sensible
, que en este sentido es objeto. Para pasar al acto necesita ser abstraído por el entendimiento agente.
13. «El verbo mental no surge de nuestro entendimiento sino en cuanto éste existe en acto: pues simultáneamente es existente en acto y está ya en él el verbo concebido».
20. Inteligibilidad propia e intelectualidad de las esencias se identifican formalmente. Sin embargo, en el hombre, por su estructura sensitivo racional, sólo posee una inteligibilidad «habitual», una disposición parecida a la de un hábito cognoscitivo, que le proporciona una experiencia existencial de
sí.
LA ESENCIA DEL CONOCIMIENTO HUMANO E INTUICIONISMO
La actualización del entendimiento posible, o de la potencia intelectual del entendimiento, no es más que el convertirse en algo «uno»
el intelectual y lo inteligible,
el sujeto inteligente y el objeto entendido.
Por ello, afirma Santo Tomás que «lo inteligible en acto es el entendimiento en acto» (
Summa contra Gentiles,
I, c. 51
).
2. Por esta unidad, puede decirse que «el inteligente y lo entendido en la medida que de ellos es efecto algo uno, que es el
entendimiento en acto,
son un único principio de este acto que es entender» (
De Veritate
, q. 8, a. 6, in c.).
3. El
entendimiento es sujeto
en cuanto es intelectual en potencia, y necesita, para constituirse en intelectual en acto, de la «información» de lo inteligible.
Santo Tomás compara este carácter potencial del entendimiento humano, en el género de las substancias intelectuales, con el de la materia prima, en el de las substancias sensibles, porque el entendimiento en cuanto potencia o sujeto carece de toda forma inteligible.
Por lo inteligible en potencia, que incluyen las imágenes de los entes materiales -ya que éstos no son inteligibles en acto por su materia que los individualiza-, hace que, como declara Santo Tomás:
5. «Sea preciso poner una virtud en el entendimiento, que haga inteligibles en acto, por abstracción de las condiciones materiales. Y, por esto, es necesario poner el entendimiento agente» (STh I, 79, 3 in c.).
6. Con la introducción infundada del esquema dualista sujeto-objeto, resultado de la suposición de que el conocimiento es pasivo, de que es intuición, se olvidó asimismo que conocer es ser.
7. «Cayetano invita a elevarse a aquel más alto orden de cosas y entrever “cómo el entendimiento, procediendo de la potencia al acto, no procede sino a la perfección de su ser, y como el entender no es otra cosa que su ser, y la especie, la forma según la cual es aquel ser” (
In De Anima
, II, c. 5.)»
8. «La invitación a elevarse al ‘más alto orden de cosas’, en el que se alcanza a concebir formalmente el alma cognoscente y la naturaleza propia del conocer sensible y del entender, viene expresada por él en la afirmación, luminosa y sintéticamente comprensiva, según la cual
‘sentir y entender, no son sino cierto ser’
»
9. Para comprender adecuadamente la observación de Cayetano, hay que tener en cuenta que «no es equivalente la consideración
del entendimiento incluso
‘en acto segundo’ y su
consideración ‘en cuanto cognoscente’;
aquella primera consideración atiende a su existencia en el sujeto operante, mientras que la segunda atiende a su relación con lo conocido. Entitativamente el entender es una cualidad del sujeto, ‘cognoscitivamente’, por ella, el cognoscente es, no sólo él mismo, sino también todo lo que conoce»
10. La profunda indicación de Cayetano de que para Santo Tomás «sentir y entender no son sino cierto ser» (
In De Anima
, II, c. 5.) es asimismo necesaria para «la comprensión auténtica, y por ello no idealista, de la afirmación aristotélica según la cual el alma es ‘de algún modo -es decir, en cuanto cognoscente- todas las cosas que son’» (
De Anima
, II, c 8, 431b 2)»
11. La
primera
tesi
s es la del carácter
locutivo
del entender, o que el concepto o verbo mental surge del entender en acto por este mismo acto. Esta locución intelectiva no es un acto distinto, sino que pertenece intrínsecamente al mismo acto intelectivo.
El entendimiento es, por tanto,
activo o creativo
, porque, como afirma explícitamente Santo Tomás, «lo entendido, o la cosa entendida, se comporta como algo constituido y formado por el entender» (De Spiritualibus Creaturis, q. un., a. 9, ad 6).
12. La actividad locutiva se fundamenta ontológicamente en el mismo entendimiento en acto.
La palabra mental no emana «según el brotar de la potencia al acto, sino que es al modo como surge el acto del acto, como el resplandor de la luz» (
Summa contra Gentes
, IV, c. 14.).
14. Este verbo mental es lo
entendido
. También formulada por Santo Tomás al indicar que «lo entendido en el inteligente es el concepto o el verbo»
15. «Siendo el verbo interior aquello que es entendido, y no existiendo en nosotros sino en cuanto entendemos en acto, el verbo interior requiere siempre el entendimiento en su acto, que es el entender» (
De Veritate
., q. 4, a. 1 ad 1.)
16. La locución intelectual está inseparablemente unida a la
autoconciencia.
El alma humana, por ser una substancia inmaterial, aunque por su propia naturaleza deba informar al cuerpo, es subsistente, posee un ser propio. Por ello, es inteligible para sí misma, sin necesidad de recibir nada de fuera, aunque de un
modo propio.
17. Esta manera de autoconocimiento del espíritu humano es el del conocimiento habitual de sí mismo, o una disposición permanente, con anterioridad a toda intelección, que se actualiza en el acto de entender.
18. No obstante, esta última operación no constituye el conocimiento de sí mismo, ya que basta para ello la sola presencia del alma.
Además este conocimiento de sí, no es una intelección, una evidencia objetiva de la misma esencia del alma, sino únicamente una percepción intelectual de su existencia.
19. La inmaterialidad, la subsistencia en sí mismo y la autoconciencia coinciden. Santo Tomás llega a afirmar que «si una arca pudiese subsistir en sí misma, se entendería a sí misma, puesto que la inmunidad de la materia es la razón esencial de la intelectualidad» (
De Spiritualibus Creaturis
, q. un., a. 1, ad 12.).
21. La conciencia de sí tiene un papel fundamental en la intelección.
La autopresencia intelectiva, aunque sea mínima -porque
el espíritu humano ocupa la última posición en la escala de las substancias espirituales,
y su participación en el ser es la menor en el supremo grado de vida intelectual-, es necesaria para explicar la intelectualidad propia del entendimiento humano, potencia intelectual, o capacidad receptiva respecto a los inteligibles, que han tenido que ser abstraídos de las imágenes.
Si no se tiene conciencia de sí, no se puede asimilar de un modo consciente y objetivo ninguna esencia.
22. El conocimiento intelectual no está encerrado en sí mismo, porque es
manifestador
de la realidad. El entendimiento en acto constituye un concepto, y en este decir interno, que es una «palabra» expresada, se entiende la realidad: «La intelección (...) ha de ser comprendida como una patentización del ente desde la fecundidad del espíritu».
23. Santo Tomás no acepta el postulado de la intuición intelectual, de la pasividad del entender, ni tampoco el esquema dualístico del conocer.
Ello le permite fundamentar un
realismo no intuicionista
, que puede denominarse «realismo pensante», porque implica la comprensión del entender como actividad, como la constitución del concepto, verbo o palabra mental, y que con este decir se expresa la realidad, lo que las cosas son.
24. Declara el mismo Santo Tomás: «Tal concepción, o verbo mental (...) nace de algo y representa algo otro. Pues nace del entendimiento por su acto; pero es semejanza de la cosa entendida» (
De Potentia
, q. 8, a. 1 in c.).
P. Rubén Betancourt G.
Full transcript