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El papel de la nutrición en las enfermedades autoinmunes

Informe del Comité científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN)
by

Erica Hurtado

on 29 November 2012

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Transcript of El papel de la nutrición en las enfermedades autoinmunes

MALT La parte del sistema inmune localizada en las mucosas (Mucosal-Associated Lymphoid Tissue).
GALT localizado en el tracto digestivo (gut- Associated Lymphoid Tissue)

contribuye a la asimilación de los nutrientes de los alimentos
regula las respuestas inmunes
nos protege frente a las sustancias patógenas
La respuesta inmunitaria va dirigida frente a las propias células del individuo,
destruyendo el tejido corporal sano

Se desconoce la causa en la mayoría de los casos, pero pueden desencadenarlas la presencia de algunos microorganismos, la ingesta de algunos fármacos, tóxicos y/o determinadas sustancias químicas presentes en los alimentos.

Especialmente en el caso de personas nutricionalmente deficientes o que posean más susceptibilidad genética para desarrollar trastornos autoinmunes.

Las enfermedades autoinmunes pueden ser de dos tipos:

i) Sistémicas: aquellas en las que el daño afecta a varios órganos. Ej. artritis autoinmune, el lupus, esclerodemia.

ii) Específicas: cuando la lesión se encuentra en un solo órgano o tejido. Ej. Diabetes mellitus tipo 1, enfermedad de Graves , esclerosis múltiple o miastenia gravis.
Artritis autoinmune

El lupus






Esclerodemia Papel de los lípidos en las enfermedades autoinmunes Estudios evidencian la importancia del tipo de grasa en la dieta frente a las enfermedades autoinmunes:

Ácidos grasos saturados:

i) adelantan el inicio de la enfermedad;
ii) incrementan el nivel de autoanticuerpos;
iii) aumentan la actividad y la proliferación de los linfocitos T;
iv) estimulan la capacidad de fagocitocis de los macrófagos;

Ácidos grasos poliinsaturados, principalmente n-3 y n-6:

Baja incidencia de las enfermedades autoinmunitarias, en los esquimales de Groenlandia que consumen alimentos ricos en AGPI (n-3) de origen marino.

Mejoría en el tratamiento y la prevención de diferentes enfermedades autoinmunes (artritis reumatoide, psoriasis, enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa o esclerosis múltiple)

Relación signicativa entre el consumo de los AGPI, particularmente los n-6, y la patogenia y el tratamiento de la esclerosis múltiple. Influencia de la restricción calórica en las enfermedades autoinmunes El sistema inmune Importancia de los aminoácidos y proteínas en las enfermedades autoinmunes Las vitaminas y las enfermedades autoinmunes Vitaminas con actividad antioxidante

En ratones NZB, el déficit de vitamina A induce una aparición más temprana de autoanticuerpos, así como, una elevación de los mismos.

La vitamina E induce retraso de la aparición del lupus eritematoso.

La vitamina C en modelos de animales con encefalomielitis reduce la linfoproliferación y mejora el infiltrado inflamatorio.

En el caso de humanos, los resultados son contradictorios. Los microminerales y la autoinmunidad En ratas, la suplementación con selenio:

incremento en el número de limfocitos T citotóxicos
aumento de la actividad de las células NK.

Su deficiencia baja los niveles de inmunoglobulina y afecta a todo lo referente a la inmunidad mediada por células

En humanos, el déficit de selenio

se ha relacionado con la aparición de la tiroiditis autoinmune y con la evolución de la artritis reumatoide.

Si los niveles de selenio, son adecuados, la suplementación no ha producido una mejoría en la evolución de la artritis reumatoide. Máster de Nutrición y Metabolismo El papel de la nutrición en las enfermedades autoinmunes Erica Hurtado

Los primeros mecanismos de defensa destinados a combatir y eliminar los elementos extraños implican factores físicos, químicos y biológicos tales como la barrera de la piel, las mucosas, el pH del estomago, las enzimas digestivas, la microbiota normal de ciertos tejidos y otros.

Cuando estos mecanismos fallan o son superados, actúa el sistema inmune, mediante dos vías interactivas:

la inmunidad innata o inespecfiíca
la inmunidad adquirida o específica

Ambas están mediadas por proteínas y células procedentes de los órganos linfoides
(timo, bazo, nódulos linfoides y placas de Peyer) que son transportadas a los lugares diana a través del torrente circulatorio y linfático. Enfermedades autoinmunes El desarrollo, mantenimiento y buen funcionamiento del sistema inmunitario depende de una nutrición adecuada y equilibrada.

Una nutrición incorrecta afecta a la respuesta inmune innata y adquirida, llegando a alterar la respuesta a la infección, aumentando indirectamente la virulencia de patógenos y favoreciendo el desarrollo de enfermedades autoinmunes. Estudios modelos de ratones NZB/W, que desarrollaban lupus eritematoso. En estos animales la restricción dietética les confirió , en general, un retraso significativo en el comienzo de la enfermedad autoinmune.

En humanos no se ha encontrado mejoría alguna en los parámetros inmunológicos estudiados en pacientes malnutridos con lupus eritematoso sistémico. Fuertes contradicciones entre los trabajos realizados en ratones y en humanos

Las discrepancias observadas probablemente se deban a la diferencia en el diseño experimental de los estudios en animales y humanos Relación entre la presencia de antígenos proteicos en la dieta y la aparición de enfermedades autoinmunes.

Preparaciones con aminoácidos sintéticos en vez de los aminoácidos naturales, en las dietas de los ratones NZB inducía una disminución de los autoanticuerpos, de los inmunocomplejos y una mejoría clínica de los animales.

Proteínas lácteas como la caseína, la -lactoalbúmina y la ß-lactoglobulina están directamente relacionadas con la aparición de la diabetes tipo 1 e incluso con la edad de aparición de la enfermedad.

El procesamiento de los alimentos genera compuestos como los de Maillard que pudieran estar implicados en la aparición de enfermedades autoinmunes. La vitamina B12 es esencial para la proliferación de los linfocitos T CD4+ y CD8+, así como para la actividad de las células NK.

Sin embargo, estudios realizados hace ya muchos años no han demostrado que su administración mejore a pacientes con lupus y artritis reumatoide. Vitaminas hidrosolubles La mayoría de las células del sistema inmune, a excepción de las células B, expresan receptores para la vitamina D y sus metabolitos --> función inmunoreguladora

Estudios epidemiológicos en niños de corta edad sugieren que el desarrollo de la diabetes tipo 1 está asociada con una baja ingesta de vitamina D en los primeros años de vida.
estudios de intervención nutricional con suplementación con vitamina D, en personas con déficit, está asociado a una disminución del riesgo de desarrollar diabetes tipo 1 Vitamina D Los elementos mas directamente implicados en el mantenimiento de la función del sistema inmune son el cobre, hierro, selenio y el zinc. El desarrollo, mantenimiento y buen funcionamiento del sistema inmunitario depende de una nutrición adecuada y equilibrada.

De momento, los estudios realizados con modelos animales de experimentación parecen arrojar datos más concluyentes que los ensayos de intervención nutricional llevados a cabo en pacientes, los cuales son escasos.

Actualmente es necesario disponer de más estudios en pacientes y de mejor calidad. Los probióticos en las enfermedades autoinmunes La administración de probióticos ayuda a mantener la microbiota intestinal actuando directamente sobre el sistema inmune intestinal mejorándolo.

Lactobacillus rhamnosus GG, Lactobacillus GG, Escherichia coli Nissle 1917 y Bifidobacterium longum
modulan la respuesta inmune de la mucosa del tubo digestivo
disminuyendo la inflamación.
Tanto en modelos experimentales de colitis crónica, como en enfermedades inflamatorias intestinales en humano.

En un modelo de ratas con artritis reumatoide, la administración de L. casei mejoró la sintomatología clínica, la in€filtración linfocitaria y la destrucción de cartílago. Conclusiones Bibliografia Informe del Comité Cientíco de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) sobre el papel de la nutrición en las enfermedades autoinmunes. Revista del Comité Científico de la AESAN. Nº13. Madrid, 2011. Ejemplos enfermedades específicas: Enfermedad de Graves



Miastenia gravis Ejemplos enfermedades sistémicas En pacientes con enfermedades autoinmunes, la restricción calórica no mejora la clínica o la evolución de la enfermedad El AGPI (ácido araquidónico) parece tener una utilidad clínica en las enfermedades autoinmunes, aunque el mecanismo de acción no está aclarado. Determinados péptidos y proteínas presentes en los alimentos están involucrados en la patogenia de enfermedades autoinmunes como la diabetes tipo 1 o el lupus eritematoso. Todos los ensayos de intervención nutricional realizados en pacientes con enfermedades autoinmunes, en los que se administran vitaminas con actividad antioxidantes, aisladas o en conjunto, han mostrado unos beneficios clínicos muy pequeños o nulos.

El décit de vitamina D es un factor predisponente a padecer diabetes tipo 1 y esclerosis múltiple.
La suplementación en personas con este décit corrige
esa predisposición Los escasos ensayos clínicos aleatorizados, doble ciego y placebo controlados, en los que se administran altas dosis de varias cepas de probióticos, a pacientes con enfermedades inflamatorias intestinales, muestran una mejoría de la clínica inflamatoria, siempre y cuando se administren simultáneamente con la medicación adecuada Engloban nódulos linfoides solitarios, apéndice, placas de Peyer y limfocitos individuales de la pared intestinal Ácidos grasos monoinsaturados:

Aceite de oliva: efecto inmunosupresor y antiinflamatorio debido probablemente, aunque no de forma excluiva, a su principal componente, el ácido oleico.

Estudios epidemiológicos han demostrado que la administración de aceite de oliva en la dieta reduce el riesgo de padecer artritis reumatoide.
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