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TERAPIA DE ACEPTACIÓN Y COMPROMISO (ACT o TAC)

Uso en Medicina de Familia
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on 16 March 2016

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TERAPIA DE ACEPTACIÓN Y COMPROMISO:
una herramienta utilizable por el médico de familia
https://www.academia.edu/4140055/14_3-TERAPIA-DE-ACEPTACION-Y-COMPROMISO
El funcionamiento de la mente
Un artículo en tres partes en el vamos a describir y aprender algunas características del funcionamiento de tu mente, a fin de aprender qué puedes esperar de ella y cómo evitar que tome control sobre tu vida
http://articulos.grupoact.com.ar/2014/08/la-mente-manual-del-usuario/
Iván Pérez Revuelta (psicólogo clínico)
Benjamín Pérez Franco (médico de familia)
Jose Luis Turabian Fernández (médico de familia)
AGRADECIDOS POR TU VISITA
CONTEXTUALISMO FUNCIONAL
Mindfulness guia para educadores
Comprensible, práctica y bien fundamentada
https://www.academia.edu/8749585/Mindfulness_gu%C3%ADa_pr%C3%A1ctica_para_educadores
Mente enredada por fusión con los pensamientos
Errores frecuentes en terapia de aceptación y compromiso
http://articulos.grupoact.com.ar/2015/01/errores-frecuentes-en-terapia-de-aceptacion-y-compromiso/

http://www.aceptacion.es/Terapia_Aceptacion-ACT/metaforas.html
Entrevista al sabio psiquiatra Victor Frankl, fundador de la Logoterapia ( psicoterapia que propone que la voluntad de sentido es la motivación primaria del ser humano).
Una lista completa de los protocolos, técnicas y recursos de formación relacionados con la terapia de aceptación y compromiso se puede encontrar en https://contextualscience.org/ , el sitio oficial de la Asociación de Ciencias del Comportamiento contextuales.
El uso de las metáforas en la TAC
http://es.slideshare.net/JuanMazo1/las-metforas-en-la-terapia-de-aceptacin-y-compromiso?related=1
Eejmplos de metáforas
https://solucionespsicologica.wordpress.com/recursos-para-psicologosas/metaforas-act/
Ejemplos de metáforas
Metáfora pasajeros del autobús
Metáfora del invitado indeseado
Ejercicio pensamientos y cartas
Vídeo bastante claro sobre la idea algo difícil de entender de Yo contexto Vs. Yo contenido
Revisión profunda pero compleja de el fundamento de las terapias de tercera generación.
https://www.google.es/webhp?sourceid=chrome-instant&ion=1&espv=2&ie=UTF-8#q=el%20estado%20de%20la%20cuestion%20de%20las%20terapias%20de%20tercera%20generaci%C3%B3n
Fundamentos teóricos de la ACT
Evidencias que apoyan la TAC e indicaciones.
Localización en GOOGLE

Teoría del Marco Relacional
Formato de archivo: Microsoft Powerpoint
Teoría del Marco Relacional. Modelo psicopatológico. Inflexibilidad psicológica y Trastorno de evitación experiencial. Modelo psicoterapéutico. Procesos ...
www.uco.es/informacion/webs/...2010.../seminario-de-act-2.ppt
Localización en GOOGLE
Presentación-ACT-2
Formato de archivo: Microsoft Powerpoint
Ayuda a identificar los marcos relacionales. Evaluación de la Fusión cognitiva. Fusión cognitiva: es tomar nuestros pensamientos literalmente y responder a su ...
www.uco.es/informacion/webs/...2010.../presentacion-act-2.ppt
Momento presente
Teoría de adquisición del lenguaje
Lenguaje y mente
Good y Good, propusieron un modelo que llamaron "cultural hermenéutico" para comprender la medicina occidental. Sugirieron que en el proceso de la enfermedad se relacionan los estados biológicos y psicológicos, mientras que el padecimiento está situado en el dominio del lenguaje y los significados, por lo que constituyen la experiencia. De acuerdo con lo anterior, el padecimiento es fundamentalmente semántico, y su transformación en enfermedad, como experiencia humana y objeto de atención médica, ocurre por medio de un proceso de atribución de significados. De esta manera, el padecimiento se convierte en una experiencia con significado para cada individuo dentro de la red de significados inherente a cada cultura en particular.
Good B, Good MJ. The meaning of symptoms. A cultural hermeneutic model for clinical practice. En: The relevance of social science for medicine. Dordretch: D. Reidel Publishing, 1980. [ Links ]
Utilidad de la TAC en Medicina de Familia:
ABORDAJE DEL SUFRIMIENTO
http://www.psyciencia.com/2013/10/una-introduccion-a-terapia-de-aceptacion-y-compromiso/
podemos concluir que en nuestro cuerpo tenemos dos mandos de control. En el mando 1 pone “Control de nuestros pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones”; en el mando 2, “Compromiso con nuestros valores y objetivos”. Si manejamos el mando 1, lo único que conseguimos es aumentar nuestro sufrimiento. Cuando manejamos el mando 2, podemos alcanzar nuestros objetivos y además puede disminuir nuestro dolor.
La metáfora de los dos mandos

Se trata de una metáfora breve que frecuentemente compartimos con el cliente en esta fase del tratamiento. Le decimos: “sería como si usted estuviera atrapado en arenas movedizas. Por supuesto, intentaría hacer lo que pudiera para salir de ellas, aunque lo que supiera e hiciera, solo lo llevara a enterrarse mas profundo. Lo único que se puede hacer con las arenas movedizas, es extender el cuerpo y tratar de entrar en contacto, lo mas posible con ellas. Quizá lo que a usted le pasa es parecido. No es muy lógico al principio, pero puede ser que lo que usted deba hacer, es parar de batallar y en lugar de ello, entrar en contacto total con lo que ha estado tratando de evitar”.
LA METAFORA DE LAS ARENAS MOVEDIZAS.


“Imagínese que usted es una casa llena de muebles. Los muebles no son y nunca serán la casa. Los muebles son lo que contiene la casa o lo que está dentro de ella. La casa solo da cabida o contiene a los muebles y les da el contexto para que puedan funcionar como muebles.
Ahora, si consideráramos a los muebles como buenos o como malos, esto no diría nada respecto al valor casa, porque una cosa son los muebles y otra la casa.
De la misma manera, lo que usted piensa o siente no conforma su identidad : no es usted.
LA METAFORA DE LA CASA Y LOS MUEBLES.
LA METÁFORA DEL PANTANO.
Imagínese que usted empieza un viaje hacia una hermosa montaña, que puede dIvisar claramente a lo lejos. Pero casi de inmediato se percata que tiene frente a sí un enorme pantano. Y usted piensa : “No sabía que tendría que atravezar este pantano. Es apestoso y el lodo se pegostea en mis zapatos. No puedo sacar mis pies del fango. Estoy mojado y me siento cansado. Porqué nadie me dijo que había este pantano”.
En esta situación usted puede elegir entre abandonar el viaje o entrar en el pantano. Así es la terapia. . . ¡Así es la vida!
Vámos a través del pantano, no porque queramos enlodarnos, sino porque es lo que se atravieza entre nosotros y ahí donde queremos llegar.

LA METAFORA DE LAS DOS MONTAÑAS.
El Terapeuta dice : Imagínese que usted y yo somos unos escaladores que estamos trepando nuestra propia montaña de la vida. Es posible que, mientras yo subo en mi terreno, pueda devisar desde mi perspectiva y verlo a usted ascendiendo en su montaña. Lo que yo puedo ofrecerle como terapeuta es solo lo que puedo comentarle desde mi perspectiva. Ofrecerle mi punto de vista externo o independiente. No es que usted esté equivocado y yo esté en lo correcto. Los dos somos unos seres humanos enfrentándonos al mismo reto de escalar nuestras respectivas montañas. No es que uno esté “arriba” y otro esté “abajo”. Desde la montaña en que estoy yo, tengo una perspectiva del camino que usted está tomando. Mi trabajo consiste en proporcionarle dicha perspectiva, de tal forma que esto le ayude a que usted llege a donde quiere ir.

Imagínese que usted vive con un pequeño tigre que está hambriento. Da la impresión de que se lo quisiera comer o al menos es lo que usted piensa. Es un tigre pequeño, pero atemorizante. Así que, usted le arroja algo de carne para que no se lo coma y es casi seguro que esto lo mantendrá calmado mientras come. Por un momento lo deja en paz. Solo por un momento. Pero también, al comer crece un poco mas de tamaño. De manera que, cuando tenga hambre otra vez, será mas grande y mas peligroso. Usted le arroja mas alimento. El pequeño tigre, crece mas y mas. Muy pronto se ha convertido en un tremendo tigre, aquel pequeño que usted quería controlar.
Usted experimenta ansiedad (urgencia, disconford): son tigres que están ahí queriendo devorárselo. Si usted se esfuerza en ser mas flexible en su criterio, llegará el momento en que estos tigres dejen de perturbarlo. Aunque tenga que aceptar que no se retirarán inmediatamente.
LA METAFORA SOBRE ESTAR ALIMENTANDO A UN TIGRE.
Metáfora del ajedrez: se pide al cliente que se imagine un tablero de ajedrez en el que hay fichas blancas y negras jugando una partida. Las fichas blancas serían, p. Ej., los pensamientos “positivos” que el paciente tiene, aquellas cosas que le gusta pensar. Por el contrario, las fichas negras son los pensamientos, emociones, etc. contra las que el paciente ha estado luchando, aquello que ha intentado expulsar de su vida. Pues bien, planteada así la situación, se pregunta al cliente quién sería él en esta hipotética situación. Habitualmente, las personas suelen contestar que ellos son las fichas blancas. Ante esta respuesta el terapeuta debería pararse y pedirle al cliente que considere alguna otra posibilidad. Si él no fuera las fichas blancas ¿quién sería? Se puede sugerir al cliente que tal vez fuera el tablero que contiene tanto las fichas blancas (los pensamientos, emociones, etc. que gustan) como las negras (los que no gustan). De hecho, está claro que él tiene (con-tiene) tanto aspectos “blancos” como “negros”. El juego ha sido, hasta ahora, intentar que las blancas ganen la partida; pero este juego ha resultado muy poco fructífero y tal vez haya traído más costos que beneficios. Otro juego posible sería mover el tablero hacia la dirección que se estima adecuada, vayan ganando las blancas o las negras. Tal vez sea más difícil mover el tablero (la persona) cuando las negras van ganando la partida; pero desde luego que no es imposible.
La metáfora que se acaba de explicar tiene la función de cambiar el marco desde el que el cliente vive sus emociones o pensamientos “negativos”, aquellos aspectos de su experiencia que le molestan.
Metáfora del tablero de ajedrez
http://www.uco.es/informacion/webs/fundacioncastilla/documentos/archivos/formacion-residentes/residentes-2010-%202011/seminario-de-act-2.ppt
Ser seres verbales implica que tenemos la capacidad de sufrir, por ejemplo, al echar la vista atrás, o imaginar sucesos desagradables del futuro, al comparar lo que quisiéramos haber obtenido y lo que tenemos, al compararnos con otros, etc. Sufrimiento por no querer sentirnos mal, por los pensamientos y sentimientos recurrentes que sobrevienen y que no deseamos…

ACT sostiene que la cultura occidental enseña a considerar que el malestar es un problema a solucionar y, por tanto, enseña muchos modos para evitarlo y eludirlo. Sin embargo, centrar la vida en eliminar el malestar, los pensamientos y recuerdos molestos produce un efecto contraproducente.

Paradójicamente, lo que no se quiere no sólo no se consigue eliminar sino que genera un efecto boomerang, se hace más presente y se extiende. La constante lucha por la inmediata eliminación del malestar como requisito para vivir, no sólo lo extiende sino que provoca un alejamiento de la persona de aquello que, finalmente, es importante.

Siendo así, la vida queda reducida a acciones dirigidas a una lucha constante contra el malestar, contra los miedos, contra las sensaciones y recuerdos desagradables, etc.; en lugar de una vida dirigida a vivir plenamente y con sentido personal.
Modelos integradores
http://ajrm-superviviente.blogspot.com.es/2015/11/terapias-de-tercera-generacion-modelos.html
http://www.psyciencia.com/2012/02/la-mente-manual-del-usuario-autoayuda/
Un artículo en tres partes que muestra de modo sencillo:
La mala gestión que hacemos de nuestra sobrecarga de pensamientos y como despegarnos (defusionarnos) de ellos.
La diferencia entre descripciones y evaluaciones
Las preocupaciones
El origen de la infelicidad para la ACT.
http://www.papelesdelpsicologo.es/vernumero.asp?id=1339
http://grupoact.com.ar/una-introduccion-a-terapia-de-aceptacion-y-compromiso/
Defusion

Otro aspecto de la ACT es el conjunto de habilidades de aprendizaje de cómo desactivar cognitivamente experiencias psicológicamente potenciadas. La defusión implica la comprensión de los pensamientos y sentimientos por lo que realmente son, como sensaciones pasajeras o cosas irracionales que nos contamos a nosotros mismos - en lugar de lo que pensamos que son como sentimientos que nunca cesarán o verdades de hecho. El objetivo de la defusión no es ayudar a evitar la experiencia, sino hacerla más manejable.


Reglas verbales
http://www.aceptacion.es/Terapia_Aceptacion-ACT/las_reglas_de_comportamiento.html
Cuando un terapeuta utiliza una metáfora su objetivo es transferir la relación, por ejemplo, una regla de comportamiento, que se ejemplifica en el vehículo (la metáfora) al objetivo (a la regla de comportamiento que está siguiendo el paciente) (Monestes, y Villatte, 2008).
El objetivo que tiene el terapeuta al emplear una metáfora es transferir la relación que ejemplifica y a la relación que se quiere cambiar en el paciente. El terapeuta espera que el paciente establezca la equivalencia entre las dos relaciones.

TAC:

1-Es un modelo de la psicología fundamentado en la investigación de como los humanos aprendemos el lenguaje a partir de las relaciones sociales

2-El cómo usamos el lenguaje tiene funciones aprendidas, fines o efectos reales en la vida de las personas. Esas funciones pueden ayudarnos o perjudicarnos en como nos relacionamos entre nosotros y con nuestra propias experiencias internas.

3-Las terapias contextuales hacen un uso consciente y finalista de las funciones del lenguaje (análisis funcional) en determinadas situaciones de la vida (contextos) para ayudar a las personas a llevar vidas más valiosas para ellas mismas.
La TAC en la práctica
http://fapcontexto.blogspot.com.es/2014_11_01_archive.html
Una terapia de tercera generación es aquella que se desarrolla con una perspectiva funcional y contextual de los problemas psicológicos. Esto se conoce por algunos autores como Contextualismo Funcional. 
El primer componente, el contextualismo, representa una integración entre la persona y el contexto en la que esta se desenvuelve, con un anclaje importante en la historia social y actual de la persona
Skinner dijo que el lenguaje debió surgir como un modo de escapar del peligro y quizá más tarde para organizar el control social, es decir, el lenguaje quedó seleccionado naturalmente o evolucionó al generar alguna ventaja adaptativa para la especie
La Teoria de los Marcos Relacionales (RFT) es una teoría psicológica que explica cómo los seres humanos inferimos relaciones entre objetos.

Aprendemos a establecer relaciones con las cosas que nos rodean mediante el lenguaje. Cada cosa tiene un nombre y cada nombre un sonido y cada sonido un significado. A ese proceso, lo llamaremos marco relacional, es decir, a la forma en que aprendemos a establecer relaciones con lo que nos rodea a través del lenguaje. A veces nuestro lenguaje es positivo y entusiasta, pero en otras ocasiones es triste, melancólico y derrotista.
La teoría de los marcos relacionales RFT básicamente y de modo muy simplificado  presenta al lenguaje (la conducta verbal)  como un tipo de conducta operante sujeta a la ley del refuerzo y a sus funciones de equivalencia; y mantiene que los estímulos verbales (en forma de antecedentes y consecuentes) pueden dar lugar y “explicar” los eventos (conductas) mentales a través de procesos de aprendizaje “anclados en determinados contextos socioculturales”.
Contextualidad
http://fapcontexto.blogspot.com.es/2014/12/v-behaviorurldefaultvmlo.html
http://www.aceptacion.es/Terapia_Aceptacion-ACT/breve_presentacion_act.htm
La terapia de aceptación y compromiso (Hayes, Strosahl, y Wilson, 1999; Wilson y Luciano, 2002, Hayes, Strosahl, y Wilson, 2011) parte del descubrimiento de nuevas formas de aprendizaje en los seres humanos; que, cuando adquirimos el lenguaje, somos capaces de aprender a derivar relaciones arbitrarias entre estímulos y a responder a ellas.
https://en.wikipedia.org/wiki/Acceptance_and_commitment_therapy
Teoría marcos relacionales
http://www.psyciencia.com/2015/16/teoria-de-los-marcos-relacionales-lectura-de-un-terapeuta-integrativo/
http://www.uco.es/informacion/webs/fundacioncastilla/documentos/archivos/seminarios/2013-cursos-y-jornadas/Resumenes/resumen-roldan.pdf
https://emedia.rmit.edu.au/communication/
http://cogbtherapy.com/acceptance-and-commitment-therapy-act-los-angeles
Incapacidad para construir una unidad más grande de comportamiento a través del compromiso con el comportamiento que se orienta hacia los valores elegidos.
En este contexto “Aceptar” y estar “dispuesto/a” significan responder activamente a los sentimientos, sintiéndolos; a los pensamientos, pensándolos; a los recuerdos, recordándolos; a las sensaciones corporales, sintiéndolas por todo el cuerpo. Disposición y aceptación significan adoptar una postura amable y cariñosa hacia ti mismo/a, tu historia y tus programaciones. De esta manera te resultará más fácil ser consciente de tus propias vivencias.
Ya se trate de una situación que no puede controlarse, un rasgo de la personalidad que es difícil de cambiar o una emoción paralizante, aceptar puede permitir seguir viviendo.
Defusión Cognitiva: aprender a observar los pensamientos, imágenes, recuerdos y otras cogniciones como lo que son –nada más que piezas de lenguaje, palabras e imágenes- en oposición a lo que dicen ser –eventos amenazantes, reglas que tienen que ser obedecidas, verdades objetivas y hechos.
Es la búsqueda del reconocimiento por parte de la persona de que lo que ha tratado de hacer para solucionar sus problemas no ha servido y que no sirve de nada seguir utilizando esas mismas estrategias para resolver sus dificultades.
Desamparo creativo
Algunas metáforas que pueden ayudar a trabajar el valor de la desesperanza creativa en psicoterapia son: la metáfora del hombre en el hoyo (Wilson y Luciano, 2002), las arenas movedizas y la metáfora del granjero y el asno (Wilson y Luciano, 2002).
El enfoque no está en modificar los contenidos de los pensamientos y corregirlos sino en cambiar nuestra relación con ellos. Es decir, relacionarnos de otra manera con nuestros pensamientos, emociones, impulsos, imágenes mentales, recuerdos y otros eventos internos
Cuando las personas se fusionan con sus pensamientos y sentimientos, se están perdiendo de vivir sus vidas en el momento presente. El foco en estar en el pasado o en un futuro imaginado prevalece sobre la situación actual, y esto puede dar lugar a un estrechamiento de las opciones de conducta
Contacto con el momento presente: brindar total atención a la experiencia en el aquí y ahora, con apertura, interés y receptividad, focalizándose y comprometiéndose totalmente (participando de lleno) en lo que se está haciendo en ese momento.
El Yo-observador: acceder al sentido trascendente del ser, la continuidad de conciencia que es imperturbable, siempre presente e impermeable al daño. Desde esta perspectiva, es posible experimentar en directo el hecho de que no somos nuestros pensamientos, emociones, recuerdos, impulsos o sensaciones. Estos fenómenos cambian constantemente y son aspectos periféricos de nosotros, pero no son la esencia de quienes somos.
Esclarecer los valores es como escoger una dirección para moverse, mientras que las metas son más como seleccionar un destino alcanzable. No son acerca de creencias o moralidad, sino más bien que dominios que abarcan acciones típicamente vinculadas con una buena calidad de vida (por ejemplo, la familia, las relaciones, la salud, el trabajo, la recreación, la espiritualidad, el medio ambiente / naturaleza, etc.) Como los valores son más parecidos a una dirección que a un destino de llegada, nunca se acaban, y en cambio, se trata de un proceso permanente y continuo (tal como  “ir  hacia el oeste”, se puede seguir y seguir y nunca llegar allí).

Algunas metáforas y ejercicios para orientar al paciente en la clarificación de sus valores en psicoterapia son (Wilson y Luciano, 2002): la metáfora del jardín, el ejercicio del funeral, el ejercicio del epitafio, la metáfora del conductor del autobús y los pasajeros.
http://www.papelesdelpsicologo.es/vernumero.asp?id=1339
http://terapiascontextuales.org/index_htm_files/ACT%20Michel%20reyes.pdf
http://www.avizora.com/publicaciones/psicologia/textos/terapia_aceptacion_compromiso_0003.htm
Aceptacion y rendicion
Valores Vs. Objetivos (Subtítulos en Inglés)
Los tres mitos de la felicidad (subtítulos en Inglés)
El sufrimiento y el final del sufrimiento
(Subtítulos en Español)
RECURSOS
SELECCIONADOS
RESÚMENES DE LA TAC
NIVEL BÁSICO Y MEDIO
Mindfulness
RESUMENES TAC NIVEL MEDIO -ALTO
Para saber más sobre teoría de marcos lacionales
Historia y evidencias de la terapia de aceptación y compromiso (TAC / ACT)
Objetivos de la TAC
Resumen de la TAC
Algunas estrategias Defusion incluyen:

1. Observe lo que está sintiendo. ¿Cuáles son sus sensaciones físicas?
2. Tenga en cuenta la forma en la que está hablandose a sí mismo y como son experimentados estos sentimientos.
3. ¿Cuáles son las interpretaciones que hace de su experiencia? ¿Se basan en la realidad?
4. Sostenga atentamente el curso de sus diálogos internos negativos y contrarrestarlos con los realistas.
5. Ahora vuelva a evaluar su experiencia con su perspectiva recién descubierta.
Algunas estrategias de aceptación incluyen:

1. Dejar que los pensamientos o sentimientos sucedan sin el impulso de actuar sobre ellos.
2. Observe a sus debilidades, pero tome nota tambien de sus puntos fuertes.
3. Dese permiso para no ser bueno en todo.
4. Reconozca las dificultades en su vida sin escapar de ellas o evitarlas.
5. Dese cuenta de que puede tomar el control de cómo reaccionar.
Fundamentos teóricos de la TAC
http://actpsicologia.com/sample-page/metaforas-2/
EL POLIGRAFO
Imagínate enchufado al más moderno y sensible polígrafo del mundo. Es imposible estar enchufado y sentir la más mínima activación o ansiedad sin que la máquina lo detecte. En estas circunstancias te piden que hagas una tarea muy simple. Que te quedes ahí, relajado. La más mínima ansiedad será detectada. Para motivarte un poco más ponemos una pistola Magnum 44 en tu sien. Si permaneces relajado no se disparará pero si te pones nervioso lo más mínimo, la máquina lo detectará, y morirás. Así que, relájate… ¿Qué crees que pasará? … La mínima gotita de ansiedad será terrorífica. Te dirás “Dios, me estoy poniendo nervioso. Aquí viene” ¡BANG!
Imagina que hay un autobús y tú eres el conductor. Dentro de este autobús tenemos a un grupo de pasajeros. Los pasajeros son pensamientos, sentimientos, sensaciones corporales y otros aspectos de tu experiencia. Están vestidos de negro y llevan navajas en sus manos. Lo que ocurre es que los pasajeros están continuamente diciéndote donde tienes que ir: “Tuerce a la izquierda, tuerce a la derecha…”. la amenaza que te hacen es que si tu no vas por donde ellos te mandan ellos se presentan en la parte delantera del autobús. Es un trato el que has hecho con ellos “Sentaros en la parte de atrás del autobús de manera que yo no os vea muy a menudo, y haré lo que me mandéis”. Un día te enfadas y dices “No me gusta esto, voy a arrojar a esta gente del autobús. Paras el autobús y vas hacia atrás para tratar con ellos. Pero nota que lo primero que has hecho fue parar. Nota que conduces a ninguna parte. Sólo estás tratando con estos pasajeros y son muy fuertes.

No tienen pensado abandonar. De vez en cuando tratas de calmarlos, intentando que se sienten atrás donde no los veas. Muy pronto no hace falta que te digan nada, tan pronto como los veas tuerces hacia la izquierda. Incluso crees que es la dirección que has elegido. Sin embargo hoy día todavía siguen presentándose por el pacto que hiciste en el pasado con ellos. Ahora el truco que ellos tienen es que el poder de los pasajeros está basado 100% en esto: “si no haces lo que te decimos, venimos y hacemos que nos mires”. Cuando vienen a la parte delantera es como si pudieran hacer mucho más. En otras palabras, intentando llevar el control abandonas el control. Date cuenta que aunque los pasajeros han amenazado con destruirte sino torcías a la izquierda nunca lo han hecho. Ellos no pueden hacer nada contra tu voluntad.
El objetivo es establecer el contexto de terapia y el papel que juegan dentro de ella tanto el paciente como el terapeuta
Metáfora del jardín
Objetivo: Establecer el contexto de la terapia
El objetivo además de establecer el contexto de terapia es ayudar al paciente a vislumbrar cuáles son sus valores y cómo los esta cuidando en la actualidad
Suponga que usted es un jardinero que ama su jardín, que le gusta cuidar de sus plantas, y que nadie más que usted tiene responsabilidad sobre el cuidado de sus plantas. Suponga que las plantas son como las cosas que usted quiere en su vida… así, ¿cuáles son las plantas de su jardín? ¿Cómo ve las plantas como jardinero? ¿Tienen flores, huelen bien, están frondosas? ¿Está cuidando las plantas que más quiere como usted las quiere cuidar?… Claro que no siempre dan las flores en el lugar que usted quieres, en el momento que lo desee; a veces se marchitan a pesar del cuidado; la cuestión es cómo ve que las está cuidando, ¿qué se interpone en su camino con las plantas, en su quehacer para con ellas? Quizás está gastando su vida en una planta del jardín. Ya sabe que en los jardines crecen malas hierbas. Imagine un jardinero que las corta tan pronto las ve, pero las malas hierbas vuelven a aparecer y nuevamente el jardinero se afana en cortarlas y así, ¿es ésa su experiencia con su problema? Surge…(cualquier problema, ansiedad, depresión o pensamientos y recuerdos que le hacen sentir mal) y… abandona el cuidado del jardín para ocuparse de ese problema. No obstante, las malas hierbas, a veces, favorecen el crecimiento de otras plantas, bien porque den espacio para que otras crezcan, bien porque hagan surcos. Puede que esa planta tenga algún valor para que las otras crezcan. A veces, las plantas tienen partes que no gustan pero que sirven, como ocurre con el rosal que para dar rosas ha de tener espinas. ¿Qué le sugiere? ¿Puede ver sus plantas y las áreas de su jardín donde aún no hay semillas? Algunas estarán mustias y otras frondosas. Hábleme de sus plantas y de si las cuida como usted quiere cuidarlas. Dígame si está satisfecho/a con el cuidado que da a sus plantas, si las cuida de acuerdo con lo que valora en su vida. (…) Es importante que sepamos, los dos, que yo nunca podré plantar semillas en su jardín, ni decirle qué semillas plantar, y cómo crecerán mejor; que nunca podré cuidar de sus plantas. Sólo usted podrá hacerlo. Y ahora, le pregunto si, por un minuto, ¿podría dejar de centrarse en la planta que le molesta, la que le ha traído aquí? ¿Estaría dispuesto/a aun con cualquier pensamiento sobre esta planta que no quiere hablar de las otras plantas de su jardín, de cómo están, e incluso estaría dispuesto a hacer algo con ellas, a cuidarlas incluso sin ganas?… Dígame, ¿qué hay entre usted y el cuidado de sus plantas? ¿Qué le impide cuidarlas ya?….
METÁFORA DE LAS CALLES CON TIENDAS
Objetivo: Ayudar a comprender la experiencia del cliente. Comenzar a clarificar problemas y valores.
Y sí, la vida es como ir por las calles de la ciudad. Vas por unas calles y
no por otras, por las razones que sean. Las calles están repletas de
tiendas, de escaparates, de sonidos y de luminosos que te invitan a
pararte, a entrar en ellas y a comprar sus productos. Sin embargo, no es
lo mismo caminar por las calles en dirección a lo que uno quiere, que ir
por las calles y no llegar a ningún sitio porque constantemente nos
paramos a ver los escaparates y entramos a comprar lo que allí se nos
ofrece.
Al cabo del tiempo, uno ve que su vida está al arbitrio de lo que nos
ofrecen estas tiendas y parece que hemos perdido nuestra dirección y
no sabemos por donde caminamos, ni qué dirección vamos a tomar al
llegar a la encrucijada….excepto que nuestra elección fuera salir a
comprar.
Comprar constantemente hace que la vida esté entrecortada
frecuentemente.
Y tú, ¿Por qué calles quieres ir? ¿Por las numerosas tiendas que tienes en
el camino y cuyos productos te atrapan aunque no lo quieras?
Háblate de tus calles, a dónde te conducen, que tiendas y productos te
atrapan y si te hacen para o cambiar la dirección en la que quieres ir.

METÁFORA DEL GRANJERO Y EL ASNO
(y diálogo post-metáfora).

Objetivo: Fomentar la desesperanza creativa: tratar de encontrar el sentido de la desesperanza y su valor.


Había una vez un granjero que tenía un asno muy viejo. Un día, mientras el asno estaba caminando por un prado, pisó sobre unas tablas que estaban en el suelo, se rompieron y el asno cayó al fondo de un pozo abandonado. Atrapado en el fondo del pozo el asno comenzó a rebuznar muy alto. Casualmente, el granjero oyó los rebuznos y se dirigió al prado para ver qué pasaba. Pensó mucho cuando encontró al asno allí abajo. El asno era excesivamente viejo y ya no podía realizar ningún trabajo en la granja. Por otro lado, el pozo se había secado hacía muchos años y tampoco tenía utilidad alguna. El granjero decidió que enterraría al viejo asno en el fondo del pozo. Una vez tomada esta decisión, se dirigió a sus vecinos para pedirles que vinieran al prado con sus palas. Cuando empezaron a palear tierra encima del asno, éste se puso aún más inquieto de lo que ya estaba. No sólo estaba atrapado, sino que, además, lo estaban enterrando en el mismo agujero que le había atrapado. Al estremecerse en llanto, se sacudió y la tierra cayó de su lomo de modo que empezó a cubrir sus patas. Entonces, el asno levantó sus cascos, los agitó, y cuando los volvió a poner sobre el suelo, estaban un poquito más altos de lo que habían estado momentos antes. Los vecinos echaron tierra, tierra y más tierra, y cada vez que una palada caía sobre el asno, éste se estremecía, sacudía y pisoteaba. Para sorpresa de todos, antes de que el día hubiese acabado, el asno apisonó la última palada de tierra, y salió del agujero a disfrutar del último resplandor del sol. (Anónimo)

Terapeuta: Me pregunto si no siente usted que los problemas de su vida lo están enterrando literalmente. ¿Y si hubiera alguna forma en la que usted, como el asno de la historia, pudiera encontrar la manera de pisotear sus dificultades? Si hubiera un modo por el cual las mismas cosas que ahora parecen estar amenazando su existencia pudieran en realidad usarse para elevarse, ¿podría entonces alcanzar esa vida que tanto anhela? Me gustaría hacerle notar que en esta historia el asno no podría haber salido del pozo de no ser por la misma tierra que amenazaba por enterrarlo.
Cliente: ¿Y cómo puedo pisotear mis problemas?

METÁFORA DE LA LUCHA CON EL MONSTRUO (basada en Hayes et al.,
1999)
Objetivo: Plantear el problema del control.
El objetivo de esta metáfora ACT es plantear el problema del control de la ansiedad, pensamientos, negativos, recuerdos, etc.

El contenido de esta metáfora puede hacerse a modo de diálogo
socrático. El contenido tiene como objetivo que el cliente lo relacione
con su experiencia de lucha. Se le pregunta al cliente si su problema
(ansiedad, preocupación, recuerdos, culpabilidad, pensamientos
negativos...o el problema que plantee) se parece a una persona que
estuviese unida a un monstruo por una cuerda y con un foso entre
ambos. Mientras el monstruo está tranquilo, dormido, tumbado, esa
persona puede verlo, pero en cuanto despierta se hace insoportable,
insufrible, y esa persona tira de la cuerda para conseguir tirar al
monstruo al foso. A veces parece que se calma al tirar de la cuerda,
como si se diera por vencido, pero lo que ocurre a la larga es que
cuanto más tira esa persona, más próxima está del filo del foso y, por el
contrario, más grande, fuerte y amenazante está haciéndose el
monstruo. Así la situación es que esa persona tiene que estar pendiente
constantemente de si el monstruo se levanta para tirar de la cuerda, y
además, cuando ella tira el monstruo también lo hace, lo que a veces
lleva a que ella esté al borde del abismo. Y mientras, su vida se limita a
estar pendiente de la cuerda. A esa persona le gustaría no estar atado al
monstruo, pero eso no es algo que pueda cambiarse, de manera que se
plantea qué puede hacer basado en su experiencia. Una posibilidad para
hacer su vida es soltar la cuerda y ver al monstruo. Otra que su vida se
limite a estar pendiente de la cuerda.
En realidad, la ansiedad, los pensamientos negativos, la culpabilidad, los
recuerdos, la preocupación es como un monstruo que vive y se alimenta
de adrenalina. Cuando algo nos avisa de que hay un peligro, como
cuando bajamos por una escalera mucho más empinada de lo que
esperábamos, realizamos una descarga automática de adrenalina y el
monstruo de la adrenalina que estaba dormido se despierta y hace que
de forma automática nos agarremos a la barandilla y así nos ayuda a no
caernos. Nos damos cuenta de que tenemos el monstruo dentro y que
se ha quedado, porque mientras digerimos la adrenalina todavía le
queda alimento para vivir y seguimos sintiendo ansiedad. Cuando pasa
el tiempo sin que veamos un nuevo peligro, el cuerpo recupera su nivel
normal de adrenalina y el monstruo hiberna. Cuando es el propio
monstruo el que nos da miedo y luchamos para echarlo del cuerpo, para
que desaparezca de inmediato, la lucha nos lleva a hacer otra descarga
de adrenalina. El monstruo, encantado porque tiene más alimento, crece
y se hace más amenazador, nos dice cosas terribles como que va a
comernos el cerebro, que nos va a dañar el corazón y que nos va a
paralizar la garganta para siempre. Si aceptamos al monstruo en nuestro
cuerpo y no hacemos nada para que se vaya, entonces dejaremos de
darle alimento y el monstruo hibernará de nuevo.
La disposición a experimentar lo que sea que la historia de uno pone
sobre la mesa es la clave que permite ser capaz de establecer y
mantener compromisos para cambiar aquello que en la actualidad no
nos está funcionando.

Antes de ello enumerar verbalmente las diferentes soluciones que el
cliente ha puesto en práctica para luchar contra sus eventos privados
negativos. Se tiene que hacer ver el esfuerzo que ha realizado, la
sensación de impotencia del cliente y la sensación de haber perdido
mucho tiempo y muchas cosas que esperaba hacer en su vida.
EJERCICIO DEL OBSERVADOR
Objetivo: Tomar posición del yo como contexto.
Con el fin de que la persona experimente que él no es equivalente a sus conductas
también se puede realizar el ejercicio del observador de sí mismo. Este ejercicio
consiste, básicamente, en hacer que el cliente haga contacto con la variedad de
pensamientos, emociones, sentimientos, roles, apariencias, etc. que ha tenido a lo
largo de su vida. Toda esta variedad no ha mermado su identidad personal. Cada uno
de nosotros ha seguido siendo él mismo a pesar de estar a veces triste y otras alegre,
a veces ilusionado y otras desesperado, a veces ser hijo y a veces ser padre, a veces
ser un niño y otras un adulto, etc. Hay algo que permanece constante en cualquier
experiencia que uno tiene.
Así, el ejercicio que a continuación se detallará tiene como propósito el que la persona
haga contacto con esa experiencia de trascendencia comportamental. Para ello se
solicita al cliente que se siente en una silla cómoda y cierre los ojos. A continuación, se
le pide que haga contacto con la situación que se presenta en ese momento. Que note
el contacto de su cuerpo con la silla y con sus ropas, con el suelo, su respiración, los
ruidos de la habitación, etc. Una vez hecho esto se van presentando distintas
situaciones. Por ejemplo, se pide que recuerde un momento en que él era un niño de
pocos años, y también otro en que fuera mayor. O un momento en que hubiera estado
feliz y otro muy triste, etc. Lo importante es que, a medida que realiza el ejercicio, el
terapeuta insista en que el cliente tendría que hacer contacto con el hecho de que hay
algo que en todas las situaciones (por contradictorias que sean) ha permanecido
constante: Este "algo" es "el observador de sí mismo". A pesar de que los sentimientos,
pensamientos o roles desempeñados por el cliente han sido muy diversos, el
observador ha sido siempre el mismo: él mismo. Se ha de insistir que no se trata de
una "creencia" racional, sino de una experiencia.
El cliente ha de experimentar, realmente, que a pesar de haber hecho cosas muy
distintas ha seguido siempre manteniendo un aspecto que es común a todas estas
conductas: el observador.
EJERCICIO
No soy mis papeles (roles), soy algo más: vamos a examinar un cierto número de áreas
diferentes de su vida. Empecemos por notar sus facetas. Considérese a usted mismo
en el trabajo, intente visualizar una imagen de usted mismo en su trabajo. Advierta
que mientras está trabajando interactúa con otras personas y advierta también que
cuando está allí, está en su papel de trabajador.
Ahora imagínese en casa: advierta cómo funciona como compañero y como padre.
Note que puede haber una cierta superposición, pero que también hay papeles
distintos que usted desempeña como padre, como marido.
Ahora piense acerca de su pasado por un momento. Cuando era un niño y estaba con
sus padres en el papel de hijo. Algunas veces usted desempeñaba el papel de hijo
“bueno”; otras, de hijo travieso. Cuando iba al colegio desempeñaba el papel de
estudiante.
Advierta que, ahora mismo, está interpretando el papel de PACIENTE. Ahora note que,
aunque ha desempeñado diversos papeles, hay un yo en usted que es consistente a
través de todos ellos. Caiga en la cuenta de que sus papeles cambian en el transcurso
del día y que han cambiado también en el curso de su vida, pero que en todas esas
ocasiones estaba ese “yo”, una persona, un sí mismo que permanecía siempre idéntico.
Esa persona que desempeñaba todos esos papeles allí, es la misma persona que está
aquí y ahora en este lugar. Sólo por un momento, permítase a sí mismo notar este
hecho central: “aunque tengo diversos papeles, yo no soy mis papeles”.
No soy sólo mi cuerpo, soy algo más: examinemos ahora su cuerpo. Considere su
cuerpo tal y como es ahora mismo. Intente visualizar una imagen de su cuerpo como
adolescente, permítase deslizarse dentro de la piel de ese adolescente. Imagine que,
desde el interior de aquel cuerpo, se mira a sí mismo. Advierta que su cuerpo de
entonces es diferente del que tiene ahora.
Ahora represéntese a sí mismo como un niño. De nuevo, déjese deslizar dentro de la
piel de ese niño por un momento. De nuevo, mire hacia ese cuerpo. Mire esas
pequeñas manos. Imagine que, al mirarse, mueve las manos delante de sus ojos.
Advierta la diferencia entre esas manos pequeñas de entonces y sus manos actuales.
Ahora, quisiera que se representara a sí mismo en aquella ocasión en que estuvo
enfermo. Note cómo se siente ese cuerpo. Quizá tuviera náuseas o fiebre, quizá le
doliera la cabeza o los músculos.
Ahora imagine una ocasión en la que estuviera inmerso en alguna actividad física muy
vigorosa. Permítase notar la sensación de la sangre corriendo por sus venas, la
sensación del aire entrando y saliendo de sus pulmones. Ahora quiero que note que su
cuerpo cambia constantemente. Ha sido pequeño y grande, ha estado sano y enfermo,
activo e inactivo.
Advierta que, a través de todos esos cambios, la persona que estaba cuando era
pequeño es la misma persona que se hizo más grande. El sí mismo que estuvo
enfermo es el mismo sí mismo que ha estado sano. Caiga en la cuenta de que, incluso
si hubiera perdido un brazo, aún serías TU, sólo que habríaS perdido un brazo. Tan
sólo por un momento, advierta que aunque tiene un cuerpo, usted no es su cuerpo.
Note que aunque su cuerpo ha cambiado en el transcurso de su vida, todo ese tiempo
había un “persona” que permanecía siempre el mismo. La persona que tenía ese
cuerpo es la misma persona que está ahora aquí SENTADO. Por un segundo, permítase
notar este hecho fundamental: “aunque tengo un cuerpo, no soy mi cuerpo”.
No soy mis emociones, soy algo más: ahora examinemos sus emociones. Piense en
aquel momento en el que usted estaba tan triste como no ha vuelto a estar nunca más.
Déjese deslizar en esa experiencia por un instante.
Ahora imagine aquel momento en que estuvo más feliz que nunca. Imagine un ejemplo
concreto. Cuando lo tenga en mente, permítase deslizarse en esa situación. Permítase
sentir lo que sentía al estar allí...al sentir aquello.
Ahora piense en alguna ocasión en la que estuviera aburrido. Represéntese esa
situación y sumérjase en ella.
Recuerde ahora alguna vez en que estuviera contrariado, indeciso. Imagínela. Imagine
estar en aquella situación.
Ahora represéntese una ocasión en que estuviera enamorado. Sienta como sentía
aquello. Las mariposas del estomago.
Quiero que note que, a través de todos esos cambios, el “yo” que estaba triste es el
mismo “yo” que estaba feliz. La persona que estaba enamorado es la misma que estaba
aburrida. Advierta que, aunque sus emociones han cambiado constantemente, había
una persona que tenía todas esas emociones.
Sólo por un momento, caiga en la cuenta de que aunque tenga emociones, usted no es
sus emociones. Note que aunque sus emociones han cambiado a lo largo de su vida,
en todo momento había una “persona” que permanecía siempre. El usted que tenía
esas emociones es el mismo usted que está aquí ahora. Por un momento tan sólo,
déjese notar este hecho fundamental: “aunque tengo emociones, yo no soy mis
emociones”.
No soy mis pensamientos soy algo más: examinemos ahora un área en verdad muy
peliaguda. Examinemos sus pensamientos. Piense en cuando era estudiante y note que
usted pensaba un montón de cosas acerca de ser estudiante. Advierta que usted puede
no haber pensado nada en absoluto de eso en los últimos años. Caiga en la cuenta de
que, en ese tiempo, usted podía tener pensamientos acerca de sus amigos de la
escuela. Ahora recapacite cuándo fue la última vez que pensó en ellos. Quizá no haya
pensado en ellos durante años.
Vea si puede recordar alguna ocasión en la que usted pensaba que algo era verdadero
y que ahora no piensa que sea verdad. Puede que cuando era niño pensara que
existían los Reyes Magos, pero ahora no lo piensa así.
Puede que alguna vez usted pensara que se casaría y que viviría feliz para siempre,
pero ahora no lo piensa así.
Tal vez usted pueda recordar un tiempo en el que pensaba mucho en la política, pero
ahora quizá no lo haga. O puede que sea justo al contrario, que ahora piense en cosas
en las que entonces no pensaba. Note que antes de esta sesión usted podría haber
estado pensando sobre qué hablaríamos hoy.
Quizá justo ahora esté pensando acerca de este ejercicio. Intente recordar en qué
estaba pensando ayer a la misma hora que hoy. Trate de recordar qué estaba
pensando la semana pasada, a esta misma hora.
Ahora, advierta que la persona que estaba pensando acerca de eso la semana pasada
es la misma persona que está aquí, ahora mismo, pensando en esto. Note que ese
persona que una vez creía en ciertas cosas es la misma persona que ahora piensa de
forma diferente. Esa persona que siempre ha estado ahí eres TÚ.
Caiga en la cuenta de que, aunque sus pensamientos hayan cambiado constantemente,
había un “YO” que tenía todos esos pensamientos. Por un solo instante, note que
aunque usted tenga pensamientos, usted no es sus pensamientos. Note que aunque
sus pensamientos han cambiado en el transcurso de su vida, todo ese tiempo había un
“YO” que permanecía INMODIFICABLE. El usted que tenía esos pensamientos es el
mismo usted que está aquí ahora. Sólo por un momento, permítase notar este hecho
fundamental: “aunque tengo pensamientos, yo no soy mis pensamientos”.
Ahora, recapacite en lo que hemos revisado, roles, cuerpo, emociones, pensamientos,
en que hay una corriente de cosas que han cambiado y que, sin embargo, usted podía
notar un usted que permanecía constante. Desde esta perspectiva, advierta todas las
cosas con las que ha estado luchando (poner ejemplos concretos de los eventos
psicológicos –pensamientos, emociones, etc.- con los cuales el cliente ha estado
luchando). Advierta que no importa cómo sean esos pensamientos, ya que hay un
usted que permanecerá a través de ellos. No importa cómo se desarrolle la lucha, pues
usted estará allí al final, siempre, detrás de todos esos pensamientos, emociones, etc.
Note que aunque esas cosas parecen amenazarle, usted es mucho más que todas ellas,
hay una parte de usted mismo que no está, y no ha estado nunca, realmente
amenazado. Hay un usted que persiste a todos los pensamientos, sensaciones,
recuerdos. Y ahora, en este momento, advierta ese usted que está aquí y ahora, que
está advirtiendo todo esto.
Ejercicio ¿Cómo te ves dentro de 10 años?
El objetivo de este ejercicio es ayudar a la persona en la consecución de sus objetivos y metas vitales partiendo siempre de sus valores personales en las diferentes áreas de su vida (familiar, laboral, ocio y tiempo libre, formación, etc.).
¿Cómo te ves dentro de 10 años? «¿Cómo te imaginas físicamente dentro de 10 años?, «¿A qué crees que te dedicas?», «¿Qué aficiones tienes?», «¿Con quién vives?», «¿Qué amigos tienes?», «¿Cómo es la relación con tu familia?», «¿Tienes pareja?» «¿Tienes hijos/as?», ¿Cuántos? ¿En qué trabajaras? ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?» «¿Eres feliz?», «¿De qué te sientes más orgulloso/a?»

El aprender por la experiencia, o por los sentidos, supone un proceso de aprendizaje ligado al contacto directo con las circunstancias y contextos naturales que da como producto un repertorio de comportamientos consistentes y sensibles al cambio; cuando las circunstancias y los contextos cambian, los comportamientos aprendidos se muestran flexibles y se ajustan a la nueva situación. En el conocimiento por la experiencia es el propio contacto directo con las circunstancias lo que hace que los acontecimientos adquieran determinadas propiedades psicológicas. El niño que ha aprendido a ordenar sus juguetes reforzado por la consecuencia de encontrarlos en seguida y ya preparados para jugar de nuevo cuando los vuelve a necesitar, ha hecho un aprendizaje por la experiencia, aprendizaje que fácilmente puede ser generalizado a otras situaciones y a las que se adaptará con flexibilidad.
Cuando los acontecimientos adquieren determinadas propiedades psicológicas a partir de su relación arbitraria con otros eventos podemos hablar de aprendizaje por reglas. El niño que ha aprendido a ordenar los juguetes para evitar la reprimenda de sus padres, o ha aprendido siguiendo instrucciones del estilo "cuando tengas la habitación ordenada podrás jugar con la play", está aprendiendo por reglas. La relación entre lo que hace y sus consecuencias es arbitraria.
El lenguaje, relacionado simbólicamente con las cosas que designa de una forma arbitraria es, en su esencia, aprendizaje y conocimiento por reglas, y por lo tanto la mayor parte de nuestro conocimiento del medio, incluido el medio interno y nuestras partes más privadas, se genera mediante el aprendizaje por reglas; es más, incluso es aprendizaje de reglas por reglas. La mala noticia es pues que no es nada fácil tener la consistencia, sensibilidad, flexibilidad o ajuste al cambio que se da en el aprendizaje por la experiencia cuando hablamos de la mente o los pensamientos, ambos productos de un lenguaje que surge precisamente de establecer relaciones simbólicas arbitrarias tanto con el medio como consigo mismo.

Los marcos relacionales pueden combinarse para generar reglas verbales que gobiernan las conductas. Este proceso permite a las personas organizar, predecir y controlar la obtención de consecuencias en relación al contexto. De esta forma se pueden anticipar situaciones futuras sin haberlas vivido o ejecutar un comportamiento regulado verbalmente mucho tiempo después del desarrollo de una regla determinada.
Los tres tipos de regulaciones verbales de las conductas distinguidas por RFT son:
Reglas Pliance: Consisten en comportamientos determinados por lo que el contexto cultural determina como adecuado.
Trackings: Son comportamientos regulados verbalmente que orientan al ser humano en la obtención de reforzadores concretos en el contexto.
Augmentals: Se trata de una transformación de funciones que determina que un estimulo verbal, objeto o evento adquiera un valor reforzante o aversivo.
Las regulaciones verbales nos permiten a los seres humanos gobernar nuestros comportamientos en función del contexto, pero a cambio pueden tener diferentes efectos adversos entre los cuales podemos destacar:
Un seguimiento rígido de reglas Pliance cuando ya no es adecuado.
Un seguimiento de Trackings que determinan conductas orientadas a obtener beneficios a corto plazo pero que limitan el desarrollo de conductas importantes para el desarrollo persona a largo plazo.
Augmentals que operan en coordinación con el seguimiento rígido o contraproducente de reglas. Ejemplos frecuentemente citados por diseminadores de ACT son los augmentals que especifican funciones aversivas para los eventos privados “Las preocupaciones son horribles” o funciones apetitivas para condiciones emocionales constantes e inalcanzables “Vivir feliz es sano”.

El seguimiento rígido y/o contraproducente de reglas y augmentals podría descentrar a la persona de su experiencia presente, limitar su desarrollo personal y agravar, generalizar y/o cronificar el padecimiento psicológico.

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La teoría de los marcos relacionales RFT básicamente y de modo muy simplificado presenta al lenguaje (la conducta verbal) como un tipo de conducta operante sujeta a la ley del refuerzo y a sus funciones de equivalencia; y mantiene que los estímulos verbales (en forma de antecedentes y consecuentes) pueden dar lugar y “explicar” los eventos (conductas) mentales a través de procesos de aprendizaje “anclados en determinados contextos socioculturales”.

Precisamente esas relaciones de equivalencia aprendidas en base a experiencias de refuerzo en contextos sociales, institucionales, culturales, etc…dan lugar posteriormente a conductas de creencias y procederes (reglas) sobre lo que hay que hacer para mejorar los estados emocionales (por ejemplo cambiar, controlar o suprimir las experiencias emocionales y cognitivas internas), conllevando muchas veces más “enredamiento” y “entrampamiento” en las mismas.

Las terapias contextuales buscan proporcionar un contexto relacional alternativo (con el terapeuta, con el mundo subjetivo y con la vida diaria) para que las personas “contacten” con su experiencia directa de la vida, flexibilizando sus procederes, siendo más libres de las reglas rígidas y repetitivas y encaminando sus vidas hacia horizontes valorados, aunque muchas veces en ese camino aparezcan dificultades y sufrimiento.
La fusión cognitiva: es la tendencia de los seres humanos a considerar que nuestros eventos privados reflejan verdades ontológicas respecto al entorno y a nuestra identidad. Frecuentemente nos cuesta tomar distancia y percibir que los pensamientos, emociones y conductas con que respondemos ante los estímulos son, según la teoría de los marcos relacionales, el resultado del desarrollo de relaciones arbitrarias que responden a una historia de aprendizajes socio-culturalmente determinados.
Vivimos a nuestras experiencias privadas como:
* verdades ontológicas (absolutas) y
* además solemos percibir a nuestros pensamientos y emociones como estables e inmutables, en especial cuando nos encontramos emocionalmente activados (apasionados).
*Así mismo, nuestro historial de aprendizaje lingüístico nos llevo a incorporar reglas que determinan valoraciones de nuestras experiencias internas y reglas de gestión relacionadas con el control excesivo y la evitación.
 Ineficacia del control
Toda una vida de distraer a sí mismo de experiencias privadas aversivos es similar a constantemente huyendo de la propia sombra. El resultado es que en el intento de controlar los pensamientos y sentimientos negativos, uno está en una pérdida para el control en otras situaciones de la vida.

Puede que las estrategias de control resulten lógicas para mucha gente, pero es posible comprobar que aplicar control a nuestros eventos privados genera el empeoramiento de la situación.

Las estrategias de control funcionan muy bien en el mundo exterior. Pero en las áreas de la conciencia, las emociones, los pensamientos, los recuerdos, las actitudes y las sensaciones corporales, generalmente no funciona. Se trata de una batalla que no se puede ganar. Esto se parece a cuando queremos dormirnos, cuanto más lo intentamos, menos conciliamos el sueño.
http://psicoguias.com/terapia-aceptacion-y-compromiso/
https://contextualscience.org/aceptaci_n_y_compromiso_un_nuevo_enfoque_terap_uti
El pragmatismo como una tradición filosófica comenzó en los Estados Unidos alrededor de 1870.
El pragmatismo rechaza la idea de que la función del pensamiento es describir, representar, o reflejar la realidad. [3] En su lugar, los pragmáticos considera a los pensamientos como un instrumento o herramienta para la predicción, resolución de problemas y la acción. Los pragmáticos sostienen que tales temas más-filosóficas como la naturaleza del conocimiento, el lenguaje, los conceptos, el significado, las creencias y la ciencia-son todos mejor entendidos en términos de sus usos y éxitos prácticos (utilidad).
PRAGMATISMO
El contextualismo funcional es una filosofía de la ciencia moderna enraizada en el pragmatismo filosófico y el contextualismo.
Contextualismo describe una colección de puntos de vista de la filosofía que hacen hincapié en el contexto en que se produce una acción, expresión, o expresión, y argumenta que, en algún aspecto importante, la acción, expresión, o la expresión sólo puede entenderse en relación a ese contexto. [1 ] puntos de vista contextualista sostienen que los conceptos filosóficamente controvertidos, tales como "que significa P", "sabiendo que P", "tener una razón para a", y posiblemente incluso "ser verdadero" o "tener la razón" sólo tienen significado en relación a un contexto especificado
CONTEXTUALISMO
El contextualismo funcional sirve como base de una teoría del lenguaje conocida como Teoría de los Marcos Relacionales y su aplicación más prominente, la Terapia de Aceptación y Compromiso. Se puede considerar como una extensión e interpretación contextualista del conductismo radical de BF Skinner, y hace hincapié en la importancia de predecir e influir los acontecimientos psicológicos (incluyendo los pensamientos, sentimientos y comportamientos), centrándose en las variables manipulables en su contexto.
OBJETIVO DEL CONTEXTUALISMO FUNCIONAL
Contextualismo descriptivo
Los contextualistas descriptivos buscan comprender la complejidad y riqueza de un evento global a través de una apreciación personal y estética de sus participantes y características. Este enfoque revela una fuerte adhesión a la metáfora raíz del contextualismo y se puede comparar a la empresa de la historia, en el que las historias del pasado se construyen en un intento de comprender los acontecimientos completos. El conocimiento construido por el contextualismo descriptivo es personal, efímero, específico y espacio-temporalmente restringido. Como narrativa histórica, es el conocimiento que refleja una comprensión personal a fondo de un evento en particular que se ha producido (o se está produciendo) en una tiempo y lugar determinado. La mayoría de las formas de contextualismo, incluyendo el construccionismo social, la dramaturgia, la hermenéutica, y los enfoques narrativos, son instancias del contextualismo descriptivo.

Contextualismo funcional
El contextualismo funcional, por el contrario, trata de predecir e influir en los eventos usando conceptos y reglas empíricas. Este enfoque revela una fuerte adhesión a un criterio de erdad extremadamente práctico del contextualismo y se puede comparar a la empresa de la ciencia o la ingeniería, en la que se utilizan las reglas y principios generales para predecir e influir en los acontecimientos. Las reglas o teorías que no contribuyen a la consecución de los objetivos prácticos de uno son ignorados o rechazados. El conocimiento construido por el contextualista funcional es general y abstracto, y espaciotemporalmente sin restricciones. Como un principio científico, es un conocimiento que es probable que sea aplicable a todos (o muchos) eventos similares, sin importar la hora o lugar.
EL APRENDIZAJE POR REGLAS
Teoría de los marcos relacionales
La RFT trata de explicar el papel de las relaciones simbólicas de la comunicación humana y la cognición, y cómo los humanos podemos inferir la existencia de ciertas relaciones entre cosas o acontecimientos, incluso cuando estas relaciones específicas no las hemos vivido o experimentado directamente.
Según la RFT, las palabras suelen ser elegidas arbitrariamente. Cuando las poblaciones están de acuerdo en cuanto al significado de determinadas palabras, estas palabras ganan sus significados. Los significados de las palabras y los sonidos no se consideran inherentes al objeto o la acción que designan, sino que dependen en gran medida de la forma en que el oyente infiere la relación de esta palabra con el objeto.
Los animales no humanos son a menudo capaces de identificar las relaciones entre las palabras y los objetos a los que se refieren. Un perro, por ejemplo, puede aprender que la palabra "galleta" se refiere a una galleta de perro si la palabra "galleta" es pronunciada antes de la aparición de una galleta.
Los seres humanos, por otra parte, se cree que somos los únicos organismos capaces de inferir relaciones usando la imaginación.
La mayoría de los seres humanos somos capaces, ante cierta información limitada, de inferir relaciones que no se han señalado específicamente.

Los seres humanos no sólo aprendemos de la experiencia o por lo que nos cuentan o vemos que hacen otros, sino que la mayoría de los aprendizajes los realizamos a partir de relaciones que establecemos entre eventos, objetos o acciones en los que es capital la propia cognición, y a los que se les aplica lo que se denomina como "aprendizaje por reglas".

Diversos estudios experimentales han probado ya las ideas de la RFT, y se ha podido ver cómo es posible la producción de comportamientos no entrenados con anterioridad gracias a la experiencia en contextos relacionados.
Teoría del Marco Relacional (RFT)
es una teoría psicológica del lenguaje humano. Fue desarrollado en gran medida gracias a los esfuerzos de Steven C. Hayes, de la Universidad de Nevada, Reno y Dermot Barnes-Holmes, de la Universidad Nacional de Irlanda, Maynooth.
La teoría de los marcos relacionales sostiene que el pilar fundamental del lenguaje humano y la cognición superior es "relacional", es decir, la capacidad humana para crear enlaces entre las cosas. Se puede poner en contraste con el aprendizaje asociativo, que discute cómo los animales forman enlaces entre estímulos en forma de la fuerza de las asociaciones en la memoria. Sin embargo, la teoría de los marcos relacionales afirma que el lenguaje humano natural por lo general no especifica simplemente la fuerza de un vínculo entre los estímulos, sino también el tipo de relación, así como la dimensión en la que han de estar relacionados. Por ejemplo, una pelota de tenis no es sólo 'asociada' con una naranja, pero puede decirse que es la misma forma, pero de un color diferente y no comestible. En la frase anterior, "mismo", "diferente" y "no" son pistas en el entorno que especifican el tipo de relación entre los estímulos, y la "forma", "color" y "comestible" especificar la dimensión en la que cada relación podrá ser realizada. La teoría de los marcos relacionales sostiene que si bien hay un número arbitrario de tipos de relaciones y número de dimensiones en las que los estímulos pueden estar relacionados, la unidad central de relación es un pilar de gran parte de lo que comúnmente se conoce como el lenguaje humano o la cognición superior .
Varios cientos de estudios han explorado muchos aspectos e implicaciones de la teoría comprobables, como la aparición de marcos específicos en la infancia, como los marcos individuales se pueden combinar para crear fenómenos verbalmente complejos tales como metáforas y analogías, y como la rigidez o la automaticidad de relacionarse dentro de ciertos dominios se relaciona con la psicopatología. Tal vez lo más intrigante, en el intento de describir un pilar fundamental del lenguaje humano y la cognición superior, la RFT afirma explícitamente que su objetivo es proporcionar una teoría general de la psicología que puede proporcionar un fondo para varios dominios y niveles de análisis.
La teoría de los marcos relacionales se centra en cómo los seres humanos aprenden el lenguaje (es decir, la comunicación) a través de las interacciones con el medio ambiente y se basa en un enfoque filosófico que se denomina contextualismo funcional. El contextualismo funcional hace hincapié en la importancia de predecir e influir en los acontecimientos psicológicos tales como pensamientos, sentimientos y comportamientos, centrándose en las variables manipulables en el contexto en que se producen estos eventos. En RFT, el contextualismo funcional se aplica como un medio para extender el conductismo radical de B. F. Skinner para dar cuenta de la aparición de competencias complejas cognitivas y lingüísticas . y capacidades desde procesos precursor de aprendizaje más básicos.
Teoría del marco relacional
NOTA IMPORTANTE: CÓMO LEER ESTA PRESENTACIÓN
Propuestas:

1) Una visión resumida del tema visualizando solamente dos vídeos
Video con Voz de Eckhart Tolle. Sufrimiento y el final del sufrimiento subtituladoón, de 15' (sobre una de los dos pilares de la Terapia de Aceptación y Compromiso. “la aceptación”) :

Vídeo con Entrevista al Dr. Viktor Frankl. El sentido de la vida, de 8' (sobre el otro gran pilar de la Terapia de Aceptación y Compromiso, “el compromiso”) ;

2) Siguiendo el orden estricto en que se presentan los contenidos al clicar en los botones de navegación (Avance y Retroceso). ¡Ojo!, la ruta preestablecida no visita todos los contenidos.

3) Siguiendo el orden en que se presentan los contenidos al clicar en los botones de navegación (Avance y Retroceso). Pero moviéndose manualmente (haciendo zoom con la rueda del ratón y/o arrastrando el campo de pantalla manteniendo apretado el botón izdo del ratón) cada vez que se desee conocer un contenido con más detalle.

4) Moviéndose manualmente de forma libre desde el principio (haciendo zoom con la rueda del ratón y/o arrastrando el campo de pantalla manteniendo apretado el botón izdo del ratón) cada vez que se desee conocer un contenido específico.

5) Los apartados enmarcados en granate suelen encerrar más dificultad y pueden considerarse como de lectura avanzada o "para saber más".

6) Una lectura detenida de todos los texto y vídeos podría llevar decenas de horas si no se está muy familiarizado con el tema.
TÉCNICAS PARA AYUDAR A VIVIR EN EL PRESENTE
TÉCNICAS PARA FACILITAR DESESPERANZA CREATIVA
TÉCNICAS PARA FACILITAR LA CLARIFICACION DE VALORES
PRÁCTICA GLOBAL DE LA TAC
CONCEPTO DE METÁFORA
Y RECURSOS DE METÁFORAS

LA TAC EN LA PRÁCTICA
LOS PROBLEMAS
LAS SOLUCIONES
LAS PRUEBAS Y LAS INDICACIONES
FUNDAMENTOS
LOS OBJETIVOS
RESÚMENES DE LA TAC
NIVEL BÁSICO Y MEDIO
RESÚMENES DE LA TAC
NIVEL MEDIO Y ALTO
La Evitación Experiencial es un fenómeno que ocurre cuando una persona no está dispuesta a ponerse
en contacto con experiencias privadas particulares (sensaciones, emociones, pensamientos, recuerdos)
e intenta cambiar la forma o la frecuencia de esos eventos incluso aunque el hecho de hacerlo acabe causando problemas.
El problema es que las reglas que usamos para el mundo exterior no funcionan en nuestro mundo interior. En el mundo exterior, querer librarnos de aquello que nos molesta parece una buena idea y a menudo funciona pero, a largo plazo, tiende a fracasar.
contenido
El contenido de nuestro yo puede ser fuente de problemas psicológicos. Cuando regimos nuestra conducta por lo que creemos que somos o lo que queremos ser, por encima de lo que nos conviene o deseamos en esos momentos, podemos establecer rigideces en nuestro comportamiento que nos llevan a anteponer la preservación de nuestra autoimagen a lo que realmente nos interesa en el momento y a largo plazo. El empleo de la palabra yo implica un proceso de autoconciencia. La autoconciencia es un proceso que tiene varios niveles. Primero reaccionamos ante nuestras conductas explícitas que los demás pueden percibir y reforzar. Luego nos damos cuenta de los procesos psicológicos que están involucrados, como los pensamientos, sentimientos, memorias, sensaciones y emociones y empleamos la palabra yo para referirnos a ellas: “yo pienso”, “yo siento”, “yo recuerdo”. Construimos así un yo basado en nuestros procesos psicológicos. Damos un salto del yo como contenido al yo como proceso.
http://www.aceptacion.es/Terapia_Aceptacion-ACT/el_yo.html
En el proceso de profundización en la autoconciencia, llegamos a tener conciencia de que estamos teniendo conciencia. Podríamos enunciarlo con esta frase: "aquí y ahora actuamos, somos conscientes somos conscientes de que somos conscientes". Llegamos de esta forma experimentar el yo como el contexto en el que se dan nuestras acciones y nuestros pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones. Por ejemplo, “tengo la experiencia de que yo soy la misma persona que tuvo un pensamiento ayer y que puede tenerlo dentro de un mes. Mientras los acontecimientos se suceden, hay una parte de mi, que siempre permanece en el tiempo. Yo soy más que lo que estoy sintiendo ahora ”.

El yo como contexto es una experiencia liberadora, porque nos enseña que somos trascendentes, que somos algo más que nuestro sufrimiento y nos da la valentía para enfrentarnos a las dificultades que supone la lucha por nuestros valores.
http://www.aceptacion.es/Terapia_Aceptacion-ACT/el_yo.html
Los valores pueden ser entendidos de diferente forma si atendemos a su dimensión individual como metas que aspiran alcanzar las personas, o a su dimensión cultural, como ideas abstractas y compartidas acerca de lo que es bueno, malo o correcto en la sociedad. Los valores son las reglas que rigen las vidas de las personas.
Los valores pueden ser de muy diversos tipos, desde preferencias arbitrarias poco importantes, como preferir un color antes que otro, hasta principios morales, como "no está bien robar".
Algunos de los valores más frecuentes de las personas son: evitar el sufrimiento a toda costa, sentirse seguro, cumplir las promesas, estar enamorado, sentirse aprobado y querido por los demás, tener éxito, no tener nada que hacer, decir lo que se piensa, ser único, ser uno más del grupo, etc.
Los valores son diferentes para cada persona, aunque algunos predominan en una sociedad determinada y son mantenidos por una mayoría. En ocasiones, una misma persona puede albergar valores contradictorios.
Sean cuales sean los valores, en ellos se basan la mayoría de nuestras decisiones.
Si la evitación del sufrimiento se superpone a todos los demás valores, se restringe mucho nuestra capacidad de decisión y nuestros comportamientos.
Acción Comprometida: establecer metas guiadas por valores e involucrarse en acciones efectivas para alcanzarlas.
Generar flexibilidad de actuación donde había rigidez problemática, o sea dejar que surjan los pensamientos, emociones, etc., y tomar la dirección de la aceptación –y no del control- de los mismos en el marco del compromiso personal del paciente con lo que valora.
La energía y el tiempo que gastaron previamente tratando de controlar cómo se sienten, es ahora invertida en realizar acciones efectivas (guiadas por sus valores) para cambiar su vida para mejor.
Los métodos clínicos de ACT se valen de modalidades verbales inherentemente poco literales: las metáforas han de ser analogías del problema –cualesquiera que sean apropiadas en tanto que alcancen funcionalmente al patrón de evitación; las paradojas muestran las trampas verbales, y los ejercicios experienciales son la práctica de la exposición a los eventos privados -cuanto más específicos al caso mejor- que generan malestar in situ en toda su extensión tal y como surgen en cada momento, desde la perspectiva del yo como contexto de todos ellos, y necesariamente en el aquí y ahora.
Cuando se sienta aburrido, juegue con la frase como si no fuera con usted.
OBJETIVO METÁFORA DEL AJEDREZ

Dirigida a la distinción entre los contenidos del yo y el yo como contexto de todos esos contenidos. Tiene la función de cambiar el marco desde el que el cliente vive sus emociones o pensamientos “negativos”, aquellos aspectos de su experiencia que le molestan. Sirve para explicar la lucha entre los pensamientos positivos y negativos. Tiene la función de cambiar el marco desde el que el cliente vive sus emociones o pensamientos "negativos", aquellos aspectos de su experiencia que le molestan.
DIALOGOS TRAS LA METÁFORA DEL AJEDREZ (o “del tablero y las fichas”)
Objetivo: Distinguir los contenidos del yo y el yo como contexto a través
de la metáfora del tablero. Promover la práctica que permite situarse en
la posición de tablero.
Terapeuta: Ahora, déjeme preguntarle, en este ejemplo, ¿quién es
usted?
Cliente: Las fichas
Terapeuta: Pero usted pelea contra unas fichas que también están en
usted. Entonces, ¿usted pelea contra usted mismo?
Cliente: Es lo que he hecho siempre, pelear, soy el jugador.
Terapeuta: Suponga que usted no es ninguna ficha en particular ni
tampoco es el jugador; entonces, ¿quién sería?
Cliente: No sé.
Terapeuta: ¿Pueden existir las fichas sin tablero, las que le gustan y las
que no?
Cliente: No, claro...entonces, soy el tablero.
Terapeuta: Desde luego, ¿dónde estarían las piezas, sus pensamientos,
sin usted para darse cuenta de que ellas están?... Las piezas no pueden
existir sin usted. Ellas no le sujetan, mejor es usted quien las mantiene a
todas. Tenga en cuenta que desde la posición de tablero la guerra entre
las piezas realmente no importa, da igual que estén situadas de un
modo que de otro. El tablero no cambia. Es más, siendo tablero, usted
puede ver todas las piezas, estar en contacto muy cercano con las
piezas y ver cómo se mueven. Y además, usted puede moverse en las
direcciones que son valiosas para usted mientras ve tales piezas y sus
movimientos.
Es frecuente en nuestros clientes que pregunten cómo conseguirían
estar al nivel del tablero. El siguiente diálogo muestra el caso de una
cliente que luchaba con sus pensamientos de culpa, de verse
imperfecta, peligrosa, de sus recuerdos sobre la negligencia de sus hijos
y el accidente sufrido por uno de ellos:
Cliente: Y ¿cómo consigo ser siempre el tablero?
Terapeuta: No lo sé, pero dime ¿en qué dirección va el buscar algún
mecanismo que le mantenga siempre como tablero? ¿Para qué quieres
estar siempre al nivel del tablero?
Cliente: Está claro, para no tocar las fichas..., para estar segura de que
esos pensamientos no me van a hacer daño, para no sentirme mal, para
acabar con esto.
Terapeuta (cuidadosamente interrumpe esta cadena de razones): Ya,
buscar eso ¿es algo familiar para ti?
Cliente: Sí, es lo mismo de siempre, buscar algo para no volver a tener
esto nunca más.
Terapeuta: Y tú lo sabes bien, ¿cómo te ha ido? ¿qué te dice tu
experiencia cuando has tratado por todos tus medios de no volver a
tener esos pensamientos, esos recuerdos, esas sensaciones...?
Cliente (llorando): Entonces, tampoco voy a conseguir ser tablero
siempre.
Terapeuta: De eso se trata; si en un momento te peleas con las fichas,
intentas controlarlas y te das cuenta y sabes por tu experiencia dónde te
conduce eso, ¿qué puedes hacer?
Cliente: Dejar de pelear con las fichas. Saltar de ahí y ponerme como
tablero.
Terapeuta: Sólo una cosa es segura: cuanto más practiques ese “salto”,
más habilidad tendrás para situarte al nivel del tablero cuando estés
enfrascada con las fichas. Es como practicar con la bici. La práctica te
hace hábil pero no te garantiza que no te caigas. Nadie puede garantizar
si uno se va a caer de la bici, se cae incluso el ciclista más experto. Pero
si uno se cae, si uno se encuentra al nivel de las fichas, sólo tienes que
saltar como tú dices, y eso se consigue con
la práctica de darte cuenta de que estás haciendo caso a las fichas,
peleando con ellas y, entonces, abandonas la lucha, las dejas, y te
resitúas en la dirección elegida (pausa). Y luego, cuando otra vez te veas
iniciando la lucha, sólo tienes que abandonarla. La práctica es darte
cuenta de que estás peleando con las fichas. Es darte cuenta de que al
hacer caso a los pasajeros de tu autobús te has salido de la carretera,
pero como tú eres quien conduce, sólo tienes que girar el volante en la
dirección conveniente para ti. Eso sí, oyendo a todos los pasajeros, a los
que te animan y a los amenazantes y críticos que te desaniman (pausa).
¿Qué pasajeros tienes ahora, qué fichas andan por ahí (pausa)? Da dos
pasos hacia atrás y contémplalas desde el tablero.
METÁFORA DEL HOYO
En ella podemos vislumbrar como una persona puede utilizar la estrategia equivocada para salir de una situación difícil, y darse cuenta de ello.
Imagina que estás en el campo, que llevas un antifaz puesto y tienes una pequeña bolsa con herramientas. Te dicen que tu tarea consiste en correr alrededor del campo con el antifaz puesto. Se supone que es así como debes vivir tu vida. Así que haces lo que te han dicho. Pero, sin que lo sepas, en ese campo hay números hoyos, muy profundos. No lo sabes, eres ingenuo. Así que empiezas a correr y tarde o temprano caes en un hoyo. No hay forma de escalar ni encuentras ninguna vía de escape. Lo más probable es que en una situación como esa cojas la bolsa de herramientas, tal vez encuentres algo que te sirva para salir del hoyo. Supón que la única herramienta en la bolsa sea una pala. Empiezas a cavar pero pronto te das cuenta de que sigues en el hoyo. Cavar más y más rápido. Pero sigues en el hoyo. Lo intentas a grandes paladas y a pequeñas, poniendo la tierra cerca o lejos. Pero sigues en el hoyo. Tanto esfuerzo y tanto trabajo y paradójicamente el hoyo es cada vez más grande. ¿No es eso lo que sientes? Así que preguntas a un psicólogo, tal vez tenga una pala gigante. Pero no. Y es más, aunque la tuviera, tal vez no la usara porque cavar no te sacará del hoyo., eso solo te hundiría aún más.

METÁFORA DEL HOMBRE EN EL HOYO
A continuación se incluye a modo de ejemplos dos diálogos postmetáfora que nos puede ayudar en forma de diálogo socrático a concretar con el paciente
DIALOGO POST-METAFORA DEL (o metáfora del hombre del agujero)
Cliente: Entonces...no tengo solución...(Llorando o abrumado.)
Terapeuta: No, no es usted quien no tiene solución, es la estrategia lo que no funciona, la que no tiene solución. Cliente: Pero, no sé hacer otra cosa. No puedo soportar estar en el hoyo...
Terapeuta: Y, dígame, cavar, hacer cualquier cosa para no estar en ese hoyo, para no ver la angustia, sus recuerdos, su profundo malestar... ¿dónde le ha llevado?, ¿le ha sacado del hoyo o ha hecho el hoy más grande?
Cliente (abrumado, llorando): Estoy deprimido, confuso, desorientado.
Terapeuta: Eso es bueno aquí, sea lo que sea esa confusión, esos sentimientos contienen mucho de valor, es lo que le hace cavar.
Cliente: No sé, ¿qué voy a hacer?...
Terapeuta: De momento podemos ver qué es lo que contienen de valor esos sentimientos que le hacen cavar, podemos ver qué ha hecho para salir del hoyo y cómo ha funcionado...

Otro cliente puede reaccionar como sigue:
Cliente: Es en el hoyo donde seguramente quiero estar.
Terapeuta: Es una opción cavar en el hoyo y es otra estar en el hoyo.
Cliente: Es igual, seguramente ése es mi sitio, el hoyo, llevo tanto tiempo ahí cavando o sin cavar...
Terapeuta: Me gustaría preguntarte cómo te sientes al decir esto...Me pregunto si esto que me estás diciendo aquí y ahora, lo que estás sintiendo aquí y ahora, se parece a lo que sientes y dices en otros momentos de tu vida...dime qué hay.
Cliente (sollozando): En parte sí..., quizá eso es lo que quiero, es que soy así, soy perezoso, no soy inteligente...
Terapeuta: Dime qué más viene ahora, lo que sientes...
Cliente: Un profundo vacío, como otras veces; no tengo arreglo, tengo miedo...(llorando, cabizbajo, sin fuerzas..., rendido...)
Terapeuta: Y dime dónde te ha llevado esto que estás haciendo ahora, esto que es tan familiar para ti...
Cliente: A nada, a peor, es horrible, no sé qué voy a hacer...
Terapeuta: ¿Y si este profundo vacío, ese miedo que sientes, esas cosas que te dices...y si en ellas está el valor de lo que te importa, y si estos sentimientos se quedan contigo para siempre?
Cliente (cabizbajo, llorando): No puedo, no tengo dónde agarrarme...
Terapeuta: Dime qué te gustaría hacer ahora mismo.
Cliente: Salir corriendo, ir a casa y...
Terapeuta: Y eso es lo que haces en otras ocasiones, ¿verdad?
Cliente (llorando): Sí, no tengo arreglo, ¿cómo voy a acabar con esto, dónde voy a encontrar la solución? Terapeuta: Bien, como el asno en el pozo, no quería la tierra que le caía encima pero resultaba bien. Por lo que veo este miedo te machaca, salir corriendo para acabar con ello, con esos sentimientos, es algo familiar. Bien, ¿y si lo que más temes es tu gran aliado para salir del pozo, como le ocurrió al asno?
Referencia: Wilson, K. G., & Soriano, M. C. L. (2014). Terapia de aceptación y compromiso (ACT). Ediciones Pirámide.
LA METAFORA DEL HOMBRE EN EL HOYO.
LA METAFORA DEL GRANJERO Y EL ASNO.
EJERCICIO/METÁFORA DEL GIGANTE DE LATA Y CUERDAS. (Basado en “Tin-can-monster exercise”, Hayes et al. 1999)


Objetivo: Que el cliente pueda encontrar distintas salidas a los eventos privados respecto a los cuales su historia sólo le da una única salida: alejarse, y al hacerlo, limitar su vida.
En un momento en el que el cliente haya contactado con material muy doloroso, o esté evitando hacerlo, se le invita a hacer este ejercicio como una parte del trabajo que alimenta la planta de la terapia que ha de repercutir en que el cliente se centre en las plantas importantes en su vida.
...
TERAPEUTA: ...es importante notar la diferencia entre esos pensamientos y tú.
CLIENTE: Sí, noto que me agobia y lo siento, tengo esa cosilla, pero bueno, esto es así. Es que en mi vida no tengo nada agradable; esas cosas que me pinchan ahora las tolero un poco, con mi madre, la veo... Ahora lo tolero pero no me deja disfrutar de la fiesta. Me acuerdo mucho de ese ejemplo. Si estoy muy alterada, digo, ¡uy!, que descuido el jardín... y me freno.
TERAPEUTA: Te propongo un nuevo ejercicio para experimentar esto y darle la bienvenida, para seguir estando abierta. Te dije que era como montar en bici, es practicar que te veas tú y que veas tus pensamientos. Es un ejercicio que lo llamo el gigante de lata y cuerdas, porque a veces, los pasajeros, cuando nos asustan, vienen todos juntos, como si fueran un gigante, muy organizados, muy insistentes, y es difícil enfrentarse así a ellos, pero hay una manera, y es descomponerlos en piezas. Al ser como un gigante hecho de lata y cuerda, son pequeñas piezas, y ver una a una puede ser más fácil. Ponte cómoda en el sillón; se trata de imaginar y de estar abierta a lo que venga, con los ojos cerrados..., si no estás abierta en algún momento me lo dices. Vamos a empezar, cierra los ojos y concéntrate como siempre..., imagina el cuarto donde estás sentada, concéntrate en mi voz, en el ruido del aire, en la calle, los pájaros fuera, el contacto con el sillón, la temperatura agradable de hoy, imagínate frente a mí, en el sillón, en el despacho, y ahora te voy a pedir que imagines una situación cualquiera del verano pasado, cualquiera, y cuando la tengas, avisa...
CLIENTE: Ya
TERAPEUTA: Bien, con quién estabas, fíjate qué ocurría, lo que veías, qué oías.
CLIENTE: Estaba con mi madre, mal, rabia.
TERAPEUTA: Fíjate en lo que decías, y mantenlo ahí; mira esa situación desde ese observador que eres tú, la parte de ti que estaba allí y que está aquí, ahora, observando esa situación..., desde esa perspectiva quiero que entres en contacto con esa rabia, que intentes notar por dónde anda ese sentimiento de rabia...
CLIENTE: Siempre está.
TERAPEUTA: Observa tu cuerpo y señala la zona de tu cuerpo donde está localizada, dónde empieza y dónde acaba, puedes....
CLIENTE: En el estómago.
TERAPEUTA: Nota esa tensión sin luchar contra ella. Mantente ahí aunque no te guste, y te cueste...¿puedes?
CLIENTE: Es grande, es rabia.
TERAPEUTA: Abandona la lucha si es posible, mantén la rabia ahí, nótala, deja estar a ese invitado, sin echarlo, aunque te cueste. Míralo a la cara sin luchar, cara a cara, en la parte de tu cuerpo en la que la sientas, como si fuera una mancha sobre tu piel, la rabia, en esa zona, puedes notarla...
CLIENTE: Es grande, como una nube.
TERAPEUTA: ¿De qué color?
CLIENTE: Negro
TERAPEUTA: Contempla la rabia como una nube negra, es una sensación, ni más ni menos..., dale la bienvenida y levántate el sombrero elegantemente para saludar a la rabia...¿a qué se parece ahora?
CLIENTE: Es una mancha oscura, áspera.
TERAPEUTA: ¿Qué más?
CLIENTE: Tiene pinchos.
TERAPEUTA: Ponla delante de ti y contémplala..., contémplala como si fuera un cuadro y dale la bienvenida, como lo que es, ni más ni menos, reconcíliate con ella..., hazle sitio..., dale la bienvenida, aunque no te guste...(pausa más larga). Ahora, te pido que pongas esta rabia a tu lado y mires si tienes alguna otra sensación... ¿notas alguna otra...?
CLIENTE: La angustia
TERAPEUTA: Nota en qué parte de tu cuerpo está localizada, ¿en qué parte?
CLIENTE: Sí, en el estómago, ganas de vomitar.
TERAPEUTA: Bien, te pido que notes esa sensación de angustia como si fuera una mancha, no te pido que te guste, te pido que la notes, que le des la bienvenida, déjala estar y mírala a la cara, eres capaz de notar dónde empieza, si tiene forma.
CLIENTE: Sí, como un muñeco.
TERAPEUTA: Está ahí, nótala, desde esa parte de ti que observa...(la cliente solloza), estás aquí notando esas sensaciones. Desde esa parte de ti segura, que estaba allí y que está aquí, ahora, quiero que abandones la lucha y te permitas a ti misma observar esa mancha...Ahora, observa si hay alguna otra cosa en alguna parte de tu cuerpo que te molesta...
CLIENTE: No
TERAPEUTA: Bien, entonces vamos a dejar esas sensaciones que se vayan cuando quieran y dime si hay algún pensamiento que esté por ahí presente...(indica que sí con la cabeza). ¿Qué hay? (la cliente empieza a sollozar).
CLIENTE: Mi padre.
TERAPEUTA: Mantén ese recuerdo delante de ti..., no olvides que es un recuerdo observa ese recuerdo desde esa parte de ti que es segura y que estaba allí con tu padre y que está aquí ahora..., contempla a tu padre desde ese lugar..., mantenlo, haz un pequeño esfuerzo para observarlo, estás
abierta...(la cliente niega con la cabeza)... ¿no quieres mirar esa imagen?
CLIENTE: No
TERAPEUTA: Sabes que es un recuerdo..., luchas para evitar verlo y sin embargo anda por ahí. No sabes lo que puedes ganar si te abres a ver esa parte del gigante... Te pido que desde esa parte que hay en ti que te permite abrir el álbum de tus fotos y mirarlas lo abras y mires esa foto, ¿estás dispuesta a abrir el álbum?... (la cliente asiente). Vamos a ello, avísame cuando hayas abierto el álbum...
CLIENTE: Ya (solloza).
TERAPEUTA: ¿Quién más está?
CLIENTE: Yo, muy pequeña.
TERAPEUTA (bajito): Observa esa parte del gigante, observa esa foto y mantente notando todo lo que te viene al mirar esa foto... (la cliente llora); no te pido que te guste, sólo que des la bienvenida a las sensaciones que vienen ahora al recordar..., ¿puedes?... (la cliente asiente), contempla esa foto, nota lo que viene ahora mismo al mirar ese recuerdo, ¿vale?... (solloza nuevamente); míralo desde esos ojos que siempre están detrás de lo que haces y date cuenta de lo que sientes ahora mismo al mirarlo...
CLIENTE (sollozando): Es muy duro.
TERAPEUTA: Contempla abiertamente esa foto y deja que salgan todas esas sensaciones y pensamientos que surgen al mirarte en esa foto... Ahora, vamos a otra pieza del gigante. Mira a ver si hay otra foto que hayas evitado durante mucho tiempo, búscala en el álbum...
CLIENTE: Sí hay.
TERAPEUTA: Te pido que la observes desde esa parte de ti que observa... ¿con quién estabas..., qué hacías..., y los demás? Quiero que notes lo que sientes y piensas ahora, contempla todos los pensamientos y sensaciones que te vienen ahora al mirar esa foto..., obsérvala como un recuerdo y da la bienvenida a todo lo que te viene al rememorar lo que pasó... (contémplalo por unos minutos).
CLIENTE: Sí.
TERAPEUTA: Ahora, te pido que vayamos a otra parte del gigante, la parte que más miedo te da. Te pido que busques esa foto en el álbum.
CLIENTE: Sí con mi padre, pero no puedo mirar.
TERAPEUTA: Has luchado mucho tiempo contra eso. Te pido que abandones la lucha y desde esa parte de ti que observa te detengas a mirar con quién estabas..., qué edad tenías(suspira). Dónde estabas..., qué hacías...(retuerce la cara), qué pensabas..., las sensaciones que tenías... Nota todas esas sensaciones como lo que son, te vienen al recordar, son recuerdos que tienes aquí y ahora, no está pasando (se toca la nuca). Te pido que mantengas la mirada (se toca la nuca y dice ¡ay!), deja de luchar, son recuerdos que vienen... nota las sensaciones que ocurren ahora mismo... (dice ¡ay!), deja el álbum abierto y observa todo lo que te viene ahora al recordar... (dice “¡ay!, no puedo”); nota todo eso desde esa parte de ti que observa y se da cuenta de que es un recuerdo, sólo eso, y que vienen sensaciones que son sólo eso sensaciones... (dice “no quiero”)... Tu mente te dice eso pero yo te pido que no le hagas caso ahora y aunque sea menos agradable que ninguna otra foto..., puedes hacerlo..., mira en esa foto directamente a la cara de tu padre, no vuelvas la cabeza, mira directamente a su cara..., ¿dispuesta? (sollozando mucho, asiente); vamos, estoy a tu lado, avísame cuando hayas llegado a mirarle a la cara... (la cliente asiente con temblores en las manos). Bien,
María, date cuenta de que es un recuerdo, y nota desde esa parte de ti, desde la que miras esa foto, date cuenta de lo que sientes ahora mismo, nota tus manos..., y déjalas estar..., contempla lo que sientes al mirar esa cara..., y déjalo estar, no hagas nada con lo que sientes, déjalo estar..., contempla los pensamientos que te vienen ahora mismo al mirar la cara de tu padre, al mirarte tú en esa foto..., déjalo estar..., deja que salga todo lo que tiene que salir al mirar esa foto y contémplalo por unos minutos... Dime si hay alguna otra foto que no quieras mirar...
CLIENTE: No, no hay más.
TERAPEUTA: Pues cierra el álbum... y vuelve a imaginarte aquí, en este despacho, sentada en este sillón, concéntrate en mi voz, en el contacto con el sillón, el ruido, mi voz, y vuelve a abrir los ojos cuando quieras...
CLIENTE: Lo he pasado muy mal. No sé cómo he sido capaz...
TERAPEUTA: Es un bonito pensamiento que te da tu mente. Lo importante es que has afrontado algo que te rondaba desde hacía tiempo. María, sabes que lo hemos hecho porque te puede servir para mirar a tu historia con más facilidad y hacer un hueco a todo lo que sientes al recordar. No se trataba de que lo pasaras mal por pasarlo mal.
CLIENTE: Ya, ya, es como otras veces, ha sido peor, pero tengo una sensación extraña.
METÁFORA DEL JARDÍN
LA METÁFORA DEL PANTANO
METÁFORA DE LAS CALLES CON TIENDAS
METÁFORA DE LAS DOS MONTAÑAS
En la terapia de aceptación y compromiso se llaman valores a las consecuencias de nuestra conducta que deseamos a largo plazo. No se refiere solamente a valores morales, sino que plantea una visión más amplia en la que caben otros deseos que moralmente pueden ser neutros, como comunicarse con otros, o mal vistos, como conseguir poder o. Distinguimos entre valores y objetivos. Los objetivos son los hitos que vamos consiguiendo cuando avanzamos hacia nuestros valores. Los objetivos los vamos consiguiendo los valores nunca los acabamos de alcanzar, porque siempre hay un deseo más allá. Vivir en función de nuestros valores, en lugar de hacerlo en función de nuestros miedos, es un medio para ser felices, y el sufrimiento que tengamos por seguirlos tiene sentido.
http://www.tartamudeo.es/bases_teoricas_aceptacion_tartamudez.html
El miedo puede engañarnos y hacernos ver que no queremos lo que estamos deseando. Lo planteaba ya Samaniego en su fábula de la zorra y las uvas, que aquí te cuento a mi manera.

Había una vez una zorra que después de atravesar un desierto estaba muy hambrienta, casi exhausta. Finalmente encontró una viña en la que vio unas uvas que le parecieron fabulosas, pero pensó que no era posible que no tuviera vigilancia, que seguro que había un terrible mastín dispuesto a matar a cualquiera que quisiera cogerlas. Se acercó a la viña y vio a lo lejos un magnífico racimo. Se quedó mirándolo relamiéndose durante un buen rato, pero la figura del mastín le venía con fuerza a la mente. Finalmente se dio la vuelta y se dijo a sí misma: “No me gustan, no están maduras”, y se fue, poniendo en peligro su vida por no comer.

Los miedos y las dificultades para obtener lo que queremos nos pueden inducir a engaño haciéndonos creer que en realidad no queremos lo que estamos deseando.
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