Loading presentation...

Present Remotely

Send the link below via email or IM

Copy

Present to your audience

Start remote presentation

  • Invited audience members will follow you as you navigate and present
  • People invited to a presentation do not need a Prezi account
  • This link expires 10 minutes after you close the presentation
  • A maximum of 30 users can follow your presentation
  • Learn more about this feature in our knowledge base article

Do you really want to delete this prezi?

Neither you, nor the coeditors you shared it with will be able to recover it again.

DeleteCancel

Make your likes visible on Facebook?

Connect your Facebook account to Prezi and let your likes appear on your timeline.
You can change this under Settings & Account at any time.

No, thanks

El Modelo Policial en America Latina

No description
by

JOSE ALBERTO URIBE MACIAS

on 26 September 2014

Comments (0)

Please log in to add your comment.

Report abuse

Transcript of El Modelo Policial en America Latina

Antecedentes Históricos
A mediados de la década de los ochenta y comienzos de los noventa, América Latina vivió una serie de procesos que han determinado la dinámica de los
intentos de reforma y fortalecimiento de los sectores de seguridad en la región.

Durante ese periodo terminaron los conflictos armados internos y se firmaron acuerdos de paz en Centroamérica, al tiempo que en los países del Cono Sur se retornaba a la democracia.

Dado el impacto político de los niveles de inseguridad percibida se implementaron algunas reformas que apelaban a mano dura como mecanismo aparentemente obvio para reprimir el crimen.

Sin embargo, una de las consecuencias de la implementación de políticas más
represivas ha sido la sobrecarga de los sistemas de justicia, pues el aumento
de las detenciones y los procesos judiciales agudizan sus problemas de ineficiencia,
injusticia y corrupción.

La seguridad en América Latina: realidad y percepciones
El Modelo Policial en America Latina
La debilidad histórica de las instituciones públicas en Latinoamérica ha impedido
que estas puedan asegurar el Estado de derecho y el imperio de la ley.
Este es el caso de las policías y, en general, de los sistemas de administración
de justicia en buena parte de los países. A los factores mencionados se sumaron
Modelos policiales
Dado el impacto político que tiene el fenómeno
de la (in)seguridad, el funcionamiento
de la policía es un asunto clave en la agenda pública. Aunque las policías
latinoamericanas son muy diversas y no es posible identificar un modelo
único, hay algunos elementos comunes para señalar.
En términos de las estructuras, en los países
federales (Argentina y México, por ejemplo) existen diversos cuerpos de policía entre los cuales no existe coordinación.

Y países con un modelo de gobierno centralizado o
Estados unitarios, como Colombia, El Salvador y Guatemala, tienen un único cuerpo policial.
Sin embargo, históricamente la estructura funcional de todos esos cuerpos ha sido muy centralizada, jerarquizada y militarizada,

En cuanto a las funciones, en países como Brasil,
Honduras y México, entre otros, la investigación de delitos es tarea de las policías judiciales, y las labores

Un elemento común en la mayoría de los
países de la región es que en ocasiones las funciones se superponen y falta una diferenciación más clara entre las fuerzas policiales y las militares que tradicionalmente han realizado tareas de seguridad pública.

Esa falta de claridad ha hecho
que las policías hayan
operado con base en doctrinas militares que han impactado su comportamiento frente a la ciudadanía y llevado a numerosas violaciones de derechos humanos en razón de la naturaleza de las funciones militares y un entrenamiento que no las prepara para la interacción con la comunidad.

Muy relacionado con el anterior, y
como se dijo, otro rasgo común de las policías latinoamericanas es la falta de confianza de la ciudadanía con respecto
a ellas. La población tiene una percepción negativa sobre su trabajo y sobre su capacidad para combatir la delincuencia, por lo que, en general, solo acude a ellas en casos extremos y como último recurso.

Diversos factores contribuyen a ese estado de cosas: por un lado, las policías latinoamericanas responden no tanto a las necesidades de la ciudadanía como a las demandas de los gobiernos de turno o de las elites locales o nacionales; tienen una débil cultura democrática; no logran los resultados que se esperan de ellas;
muchas siguen teniendo fuertes problemas
de corrupción; recurren a las prácticas represivas y violaciones de los derechos humanos; algunas están volviendo a caer en procesos de creciente militarización, con el nombramiento de militares en cargos directivos y la participación de las fuerzas armadas en tareas de seguridad interna.

Adicionalmente, los cuerpos policiales
de la región suelen tener fallas en la selección y formación de su personal, en especial en las áreas de investigación,
inteligencia y lucha contra el crimen organizado transnacional; muchas no cuentan con una verdadera carrera policial, lo que dificulta la profesionalización
de la institución no tienen personal suficiente ni recursos financieros y
tecnológicos para cumplir adecuadamente con sus funciones; además, los policías

tienen sueldos bajos y precarias condiciones
de trabajo; en general no existen regímenes disciplinarios suficientemente claros ni mecanismos eficientes
y transparentes de control, rendición de cuentas y acceso a la información; y la coordinación entre las instituciones policiales y los demás componentes del sistema de administración de justicia no es la mejor

Por último, las policías no suelen contar con
mecanismos de recolección y análisis
de información ni con instrumentos de gestión y evaluación, indispensables para la toma de decisiones eficientes.
Ello sumado a la implementación de políticas y modelos que han funcionado bien en otros lugares, aplicados sin tener en cuenta las particularidades de los contextos específicos, lo cual ha hecho

que los esfuerzos de transformación de nuestros sistemas policiales hayan
tenido resultados muy limitados. Esto hace más necesarios aún procesos de reforma
institucional profundos, que permitan mejorar realmente su desempeño
y recuperar la confianza ciudadana.



La incapacidad de los sistemas de administración
de justicia (la policía, las cortes y jueces,
la fiscalía o el ministerio
público, las cárceles y las agencias encargadas de la rehabilitación social) para controlar el crimen y la violencia, hizo aumentar la percepción de inseguridad
de la ciudadanía, lo que sumado a su vulnerabilidad frente a la corrupción
generó gran desconfianza hacia esas instituciones.



desde los años noventa las amenazas
de la narcoactividad y del crimen
organizado, que no han dejado de crecer, especialmente en la región andina,
Centroamérica y México, pero también en países como Argentina y Brasil, en
donde el tráfico y consumo de drogas han aumentado significativamente.

lo que la ha sobrecargado de funciones y tareas administrativas, ha dificultado la comunicación entre los mandos
y la base, y la ha hecho muy burocratizada e ineficiente.
de prevención son asumidas por una policía distinta; en otros como Perú y en buena parte de las provincias de la Argentina, la investigación y la prevención están a cargo de un solo cuerpo.
Fatima
Sra. Rosario
Fausto
Alberto
Araceli
Full transcript