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TESIS OBJETIVA

FILOSOFIA DE LA SOCIEDAD
by

Raul Mendez

on 2 May 2014

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Transcript of TESIS OBJETIVA

TESIS OBJETIVISTA:
Friedrich Hegel

Por Objetivismo entenderemos toda conceptualización de la sociedad que subraye de modo unilateral la prioridad de la sociedad sobre los individuos.
La sociedad sería algo así como un objeto dado, que se impone sobre las personas individuales, a las que no les queda más remedio que aceptar los usos, costumbres, normas establecidas.
Los hombres concretos, no serían mas que aspectos o momentos de una realidad superior a ellos: la colectividad.
La sociedad crea a los individuos, un hombre habla la lengua que habla, tiene las costumbres y las ideas que tiene, justamente porque una sociedad concreta se las ha inculcado.
1. EL ESPÍRITU OBJETIVO
Para llegar a la filosofía que esta en el ámbito del "espíritu absoluto" es menester que antes se hayan recorrido dos estadios previos: el "espíritu subjetivo" y el "espíritu objetivo".
El Espíritu Subjetivo
Es el espíritu humano individual, con todas sus determinaciones: sentidos, entendimiento, razón, libertad. Sin embargo a Hegel esto le parece perfectamente insuficiente para conceptualizar el espíritu humano.
Hegel protesta contra la concepción individualista de la sociedad y del hombre (Locke)
Para los pensadores de la Ilustración y Liberales, el hombre tendría anteriormente a su entrada en sociedad, todo un conjunto de derechos inscritos en su naturaleza racional.
Para Hegel, el hombre, si tiene derechos, los tiene por su pertenencia a una sociedad concreta.
El derecho es un hecho social e histórico y no una misteriosa e invisible determinación de la naturaleza humana individual.
Lo mismo puede decirse de la moral, la moral no es algo que tengamos que buscar en nuestra razón, como si examinándonos a nosotros mismos fuéramos a hallar criterios universales y absolutos de comportamiento.
Todo criterio moral, en realidad, por mas que lo hayamos interiorizado, proviene de la sociedad, del "espíritu objetivo" en el cual estamos inmersos.
Son las costumbres, las creencias, las normas, los gustos y los ideales de la sociedad en la cual hemos nacido los que forman nuestra sensibilidad, nuestra conciencia, nuestra interioridad.
Ser bueno, para Hegel, no es obedecer a una conciencia universal independiente o anterior al espíritu objetivo, sino que es simplemente, insertarse en ese espíritu, haciendo nuestras las valoraciones y conductas de la sociedad a la cual pertenecemos.
Este espíritu objetivo tiene diversos momentos, unos mas extensos, como el derecho; otros que tocan mas a la conciencia individual, como es el mundo de las valoraciones morales.
Pero en cualquier caso, se trata del momento que deben ser vividos y asumidos en la sustancia ética de un determinado pueblo.
Por haber nacido en una familia concreta, por estar inserto en una red de relaciones sociales y económicas concretas, por haber sido formado y educado en ellas, el individuo pertenece a un mundo ético en el cual haya su verdadera plenitud y realización.
Para Hegel, la culminación de esta sustancia ética en la cual los hombres se forman y hacen a sí mismos no es otra cosa que el Estado.
El Estado no es, como Locke, un mero artificio destinado a proteger los intereses individuales; por el contrario, el Estado es para Hegel, anterior a los individuos, y esta en cierto modo por encima de ellos, pues es en la vida estatal y política donde los hombres se realizan y adquieren su humanidad.
Esto no quiere decir que Hegel defienda ningún tipo de tiranía ni nada semejante: para Hegel solamente hay verdadero Estado cuando éste culmina y expresa el espíritu del pueblo correspondiente.
El Estado, en este sentido, es la culminación del espíritu objetivo, su expresión y manifestación máxima.
Por eso mismo, tenía para Hegel un carácter cuasidivino: el Estado no es otra cosa que la expresión de la Idea, del Espíritu en su camino hacia el Absoluto.
El Estado, para Hegel, no es otra cosa que la manifestación de la divinidad, de la Idea, en el mundo.
El Estado, como totalidad viviente, se realiza progresivamente en la "historia".
Para Hegel, la historia es la realización de la Idea a través del espíritu objetivo de los pueblos. Esta historia, como toda otra realidad, tiene por tanto una estructura perfectamente racional.
Se trata de la evolución misma de la idea en su camino, por el espíritu de los pueblos, hacia el Absoluto.
Evidentemente en esta perspectiva, la historia universal es necesariamente un proceso ascendente y progresivo: en ella, la consciencia de sí del espíritu es cada vez mayor.
Esto se concreta en una realización cada vez mas plena y cabal de la libertad. No de la libertad individual y subjetiva (libertad burguesa), sino de la libertad objetiva en las costumbres e instituciones de la sociedad y de los estados.
Partiendo de los pueblos mas antiguos y de las naciones orientales, la historia culmina con la llegada del cristianismo a las naciones germánicas, donde se adquiere la conciencia de que todos los hombres son libres.
Para Hegel, la monarquía constitucional prusiana bajo la que él vivió constituía el grado máximo de realización posible de la historia. Era la glorificación del Estado prusiano, su divinización total.
En esta perspectiva grandiosa e idealista, el individuo prácticamente desaparece. La Historia, con mayúsculas, como realización de la Razón, libra sus batallas.
Los individuos no son mas que títeres encargados, ya de antemano, de representar un determinado papel.
Incluso los hombres mas influyentes y creativos en la historia no son otra cosa que instrumentos de la realización de la Idea
Es mas, la muerte, la miseria, la opresión de los individuos no deja de ser caminos trágicos que la Razón tiene que tomar para realizarse en las luchas y conflictos de la historia.
Estamos en las antípodas de Locke: mientras que para aquel la sociedad y el Estado son instrumentos al servicio de los individuos, para Hegel el individuo no es mas que un medio que toma la historia para realizarse. O como Hegel decía, en la historia universal los individuos son un recuerdo.
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