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POLÍTICA CRIMINAL

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Alfredo Aroche

on 17 July 2014

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POLÍTICA CRIMINAL
POLÍTICA CRIMINAL
En conclusión:
"La Política Criminal es el conjunto de decisiones tomadas desde el ejercicio del poder del Estado; con la finalidad de estructurar una serie de medidas de forma estratégica para prevenir y sancionar al delito respetando los derechos humanos así como la imposición de medidas de seguridad como primera razón y el internamiento como la última ratio, para satisfacer las necesidades del bienestar social y combatir la impunidad". Gilberto Estrada Abad.
Mtro. Gilberto Estrada Abad
FUNDAMENTOS
DE LA POLÍTICA
CRIMINAL

ANTECEDENTES DE LA POLÍTICA
CRIMINAL
En la doctrina no existe un acuerdo unánime en relación a quien utilizó por primera vez el término política criminal. Un amplio sector de la doctrina atribuyen a Feuerbach la génesis del término, ya que éste en 1801 expresó que la Kriminalpolitik, a su entender era la sabiduría legisladora del Estado. Iniciando de esta manera un estudio científico de políticas estatales para disminuir la criminalidad.
Otro sector de la doctrina atribuyen el término a Von Liszt quien en su famoso Programa de Marburgo (1882), manifestó: “apelemos a una ciencia nueva que puede ser llamada Política Criminal, la cual investigue de un modo científico las causas de los delitos (aprovechando los ricos materiales y los excelentes medios de conocer que proporcionan hoy la Antropología y la Estadística), observe los efectos de la pena (para comprobar si ésta consigue realizar de hecho sus fines) y emprenda una lucha activa contra el crimen, valiéndose de armas adecuadas al objeto perseguido; armas que pueden consistir, tanto en las penas útiles, como en otros medios afines con ellas (las
medidas de seguridad)”.
En 1764, Beccaria escribe su Tratado de los Delitos y de las Penas en donde proscribe la pena de muerte por injusta, establece que el fin de las penas es evitar que su autor cometa nuevos delitos, que las mismas deben estar establecidas en la ley y que deben ser públicas, prontas, necesarias y proporcionadas al delito cometido. Asimismo Beccaria legitima el Ius Puniendi del Estado en el contrato social y prohíbe a los jueces la interpretación de la Ley por no ser legisladores.
Von Liszt establece bases de lo que debe ser la Política Criminal al señalar la condición finalista que debe tener el Derecho Penal que se enlaza con la Política Criminal. A decir del autor era necesario poner un límite al pensamiento policial en el Derecho Penal.
Lo que consigue al intuir que el Derecho Penal y la Política Criminal, se encuentran enfrentados, pues por Política Criminal entiende la acción represiva del Estado, y por ende, es claro que el Derecho Penal es el que debe acotarla y así el Derecho Penal se erige en la barrera infranqueable de la Política Criminal.
El término Política Criminal es tan antiguo como el mismo sistema de crítica y reforma de las leyes penales, ésto sin disminuir el trabajo sintetizador que lograron Von Liszt y Feuerbach en sus respectivos trabajos, pero no es viable hablar tanto de nueva ciencia, sino más bien de nueva doctrina.
Tomás de Aquino en su libro
Summa contra los gentiles,
abogaba ya por principios sobre el fin y el papel de la represión en el combate a la criminalidad.
Autores germanos de mitad del siglo XVII, atestiguan la existencia de una ciencia que tiene por objeto la crítica al derecho vigente y como éste debe ser reformado, llamándola gesetgebungkunde (ciencia de la legislación).
En este mismo orden de ideas, otro clásico como Filangieri habla de la sciencia della legislazione (ciencia de la legislación). Finalmente Ferri ya conocía estos antecedentes y habló del arte de formular prácticamente en las leyes las reglas abstractas de la teoría criminal.
No existe consenso respecto de la denominación de nuestra disciplina. Algunos autores la denominan "Política Criminal", otros "Política Criminológica", unos más "Política contra el criminal".
René González de la Vega conceptúa la Política Criminológica como: "un conjunto pragmático y bien sistematizado de normas, procedimientos, objetivos, metas, estrategias y medidas de diversa naturaleza que asume el Estado, fundado en los requerimientos y demandas sociales, para prevenir, perseguir y en su caso, reprimir la actividad delincuencial".
Eugenio Raúl Zaffaroni afirma que: si bien se mantiene un concepto tradicional, conforme al cual la política criminal es un discurso legitimante del poder punitivo, lo cierto es que incluso en ese empleo la expresión no puede eliminar totalmente su potencial crítico.
Si bien existen discursos político criminales legitimantes, que aceptan como verdaderas meras afirmaciones apriorísticas (como las que encierra cualquier teoría positiva de la pena), todo cambia cuando, partiendo de los datos de la realidad, se construye como una valoración general del modo de encarar desde el poder la conflictividad criminalizada y, por ello, de ejercer el poder punitivo.
Desde esta perspectiva, su función tampoco se limita al legislador, pues el juez también toma decisiones políticas (porque expresa una decisión del poder estatal) y, por ende, el dogmático no puede quedar al margen de estas valoraciones.
Eduardo Lozano Tovar establece que: si la política criminal tiene como finalidad específica la lucha contra el crimen, valiéndose de todos los medios que le aportan las ciencias penales, dentro de esas luchas quedan incluidas todas aquellas medidas tendientes a la prevención del mismo, pues es completamente cierto, que es de cualidad propia y necesaria del conocimiento científico servir al hombre, antes que reprimiendo, previniendo las causas que producen o pueden producir en él, algún daño.
Emiliano Borja Jiménez define a la Política Criminal como: "aquel conjunto de medidas y criterios de carácter jurídico, social, educativo, económico y de índole similar, establecidos por los poderes públicos para prevenir y reaccionar frente al fenómeno criminal con el fin de mantener bajo límites tolerables los índices de criminalidad en una determinada sociedad".
Ángel Calderón Cerezo y José Antonio Choclán Montalvo dicen que: la Política Criminal se ocupa de la reforma del Derecho Penal Vigente (del derecho como debería de ser), y se preocupa de desarrollar nuevas concepciones de los fines jurídicos penales. Esta ciencia asume las conclusiones de la dogmática jurídico penal y se sirve de los logros empíricos de la Criminología. Por ello, la Política Criminal actúa de puente entre la Dogmática y la Criminología.
Eduardo Martínez Bastida la conceptualiza como Política Criminológica y la define como "la disciplina que tiende a la prevención de violencia intersubjetiva y violencia estructural, que el propio Estado ejerce sobre sus ciudadanos, principalmente cuando se vale del Derecho Penal, es decir son estrategias que tienden a frenar la criminalidad y los procesos de criminalización primaria y secundaria.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación entiende a la Política Criminal como Política Penal, lo anterior tiene sustento en las Tesis Aisladas de la Segunda Sala de tal Órgano Jurisdiccional, visibles en el Semanario Judicial de la Federación Tomo XIII de mayo de 2001, Tesis número 2a. XLIV/2001, Pág. 459 y Tomo XIV de agosto de 2001, Tesis número 2a. CLVIII/2001, Pág. 248.
En las interpretaciones en comento el Máximo Tribunal del País aduce medularmente que en términos del artículo 73 fracción XXI de la Constitución Federal es facultad del Congreso de la Unión definir los delitos y faltas contra la Federación, así como los castigos que por ellos deban imponerse, es decir, es la facultad del legislador decidir la política criminal del País al determinar cuáles conductas antisociales que se presentan en las relaciones sociales y jurídicas merecen ser catalogadas como delitos.
EVOLUCIÓN HISTÓRICA
Escuela Clásica
o Precientífica
Se denomina Escuela Clásica o Fase Precientífica al conjunto de autores que iniciaron los estudios de una manera más o menos constante del fenómeno de la criminalidad y el delincuente, a efecto de determinar la mejor manera de eliminarlos de la sociedad. Esta etapa inicia con la obra de César Beccaria, en la medianía del siglo XVIII.
La Escuela Clásica es una reacción a la ideología del
derecho penal de la época, el cual se caracterizaba por el castigo público de los delincuentes, por la forma arbitraria de imposición de las penas y por el secretismo del Proceso Penal.
La filosofía penal liberal se concreta en el pensamiento de Beccaria como una forma jurídica de la idea del contrato social de Rousseau, el principio de la legalidad de los delitos y de las penas:
nadie podrá ser castigado por hechos que no hayan sido anteriormente previstos por la ley, y a nadie podrá serle impuesta una pena que no esté previamente establecida en la ley.

Otro representante destacado de esta escuela es Francisco Carrara (1805-1888). Según este autor delito es la infracción de la ley del Estado, promulgada para proteger la seguridad de los ciudadanos, resultante de un acto externo del hombre, positivo o negativo, moralmente imputable o políticamente dañoso.
Con acto externo, se refiere a que no son sancionables los actos internos o pensamientos del hombre. Con acto positivo se refiere a un hecho humano. Con acto negativo a un"no hacer" lo que la ley manda a hacer, o sea a la omisión.
Moralmente imputable, significa a que el hombre comete el delito basándose en su libre albedrío, el hombre puede escoger entre la comisión de un delito o no. Con políticamente dañoso se refiere a que el delito al violar los derechos de otra persona, también está perjudicando a la sociedad.
Giovanni Carmignani, explica que el castigo que se le impone a un criminal por el delito que cometió no se hace con el ánimo de tomar una venganza, sino la de prevenir a que en un futuro no se realicen otros delitos semejantes, el derecho de castigar no se basa en la justicia moral, sino en la justicia política, que es una necesidad explicable como necesidad de hecho.
Aunque esta escuela no estudia la política criminal como ciencia integrante de las Ciencias Penales de la Obra de Beccaria, se pueden extraer cinco ejes de acción para combatir estatalmente la delincuencia, los cuales son:
1)
Leyes claras y simples. Como todo clásico, Beccaria resaltó y sentó las bases para el actual principio de legalidad, determinando que únicamente se podría combatir efectivamente la criminalidad si las leyes penales estaban redactadas de manera simple, que no se necesitara de mayor nivel educativo para entenderlas y que fuesen claras, es decir, no se prestaran a múltiples interpretaciones.
2)
Predominio de la libertad y la razón sobre el oscurantismo. Ésta es una clara influencia de la Ilustración y una reacción al sistema inquisitivo que campeaba en la época, tiene su expresión en que el derecho penal, como expresión estatal debe intervenir única y exclusivamente en aquellos casos donde sea necesario, es decir, que se privasen otras formas de hacer cumplir las normas (penas de utilidad pública, entre otras).
3)
Ejemplar funcionamiento de la justicia libre de corrupciones. La aplicación de la ley por los jueces debe estar libre de presiones de toda índole y no debe ser influenciada por recompensas económicas de los involucrados.
4)
Recompensas al ciudadano honesto.

5)
Elevación de los niveles educativos y culturales del pueblo. Es importante este eje ya que comienza a exaltar la importancia de programas sociales para combatir el crimen y sobre todo que al elevar el nivel educativo se cumple la visión antropológica del Estado, y trae como consecuencia mayor facilidad para encontrar empleo y disminuir la desocupación y la pobreza.
Escuela
Positiva
Con esta escuela se inicia la fase científica de la criminología, el derecho penal y la Política Criminal, ya que estudia de manera más sistemática y experimental el crimen, el delincuente, la pena, así como la mejor forma de disminuir la criminalidad.
Dentro de la Escuela Positivista se pueden distinguir tres tendencias correspondiendo a cada uno de los máximos representantes: César Lombroso en la Fase Antropológica, Enrico Ferri en la Sociológica y Rafael Garófalo en la Jurídica.
Fase
Antropológica
Se inicia con César Lombroso y su obra creadora de la ciencia de la Antropológica Criminal, ésta estudia al hombre delincuente y encuentra que es un ser distinto a la especie humana con características especiales y particularidades anatómicas omorfológicas, fisiológicas y psíquicas, creando la tipología de los delincuentes.
El delincuente, sostiene Ferri, expresa su personalidad en el delito, es decir, siendo el delito la expresión genuina de la personalidad del delincuente, el Código Penal no debe ser un instrumento que opere objetivamente para aplicar una pena proporcionada al hecho cometido, sino para encajar aquella personalidad en las normas legales en las que debe preveerse esta clase de personalidad en orden a la mayor o menor peligrosidad y en orden a la naturaleza y circunstancias del hecho cometido.
Fase sociológica
Fase Jurídica
Para llegar a la concepción del delito natural, Garófalo analiza la existencia de los instintos morales innatos en los distintos conglomerados o razas, que constituyen una especie de bien genético en el individuo, fortalecido por la evolución misma de los pueblos.
El delito constituye una violencia de estos instintos o sentimientos morales de carácter altruista. El elemento de inmoralidad necesario para que un acto perjudicial sea considerado como criminal por la opinión pública, es la lesión de aquella parte del sentido moral, que consiste en los sentimientos altruistas fundamentales, o sea, la piedad y la probidad.
Para Garófalo la sanción penal debe graduarse según la temibilidad del delincuente, entendida ésta como
la perversidad constante y activa del delincuente y la cantidad de mal previsto que hay que temer por parte de él.
La Peligrosidad sería una característica personal y la Temibilidad la repercusión externa o social de aquella característica.
En relación a la política criminal, aunque esta sigue sin ser considerada una parte científica de las Ciencias Penales y por tanto no es analizada la mejor forma estatal de combatir la criminalidad, es sobresaliente lo plasmado por Lombroso en la quinta edición de El Hombre Delincuente, en donde se agrega un nuevo tomo llamado “Crimen, causas y remedios”, y expone la teoría sociológica y exógena del crimen.
Esta obra se divide en dos partes, la primera de ellas se llama Etiología del Crimen y en ella “se analiza la más pura tradición criminológica”, según García Pablos de Molina, pero es sobresaliente e importante para nuestro estudio la segunda parte de esta obra llamada Profilaxis Terapéutica.
En esta segunda parte, Lombroso estudia los medios estatales preventivos contra los diferentes tipos de crímenes, así como las instituciones penales y como estas pueden influir en la disminución de la criminalidad mediante planes y proyectos a dicho efecto, además de la reforma a las leyes penales para combatir la criminalidad mediante su eficaz represión.
Podemos enunciar cuales fueron los principales aportes de esta escuela en cuanto a la Política Criminal:

Estudios sobre el origen del criminal y de sus formas de solución.

Estudios acerca de la pena y de esta como medio de conservación social.

Crítica a las leyes y propuestas de reforma Política criminal de los sustitutivos penales, colocando especial énfasis en las causas del delito y en estrategias científicas tendientes a su prevención.
Escuela
de Marburgo o Sociológica Alemana
La figura más relevante de esta escuela es Von Liszt, quien en el Programa de Marburgo (1882) da origen a esta escuela, cuya teoría de la criminalidad y propuestas metodológicas responden a una actitud ecléctica y realista de compromiso y han sido plasmadas fundamentalmente en su
Tratado de Derecho Penal.
Fue este autor quien por primera vez usó el Kriminalpolitik, en la concepción contemporánea del término y quien inició el estudio científico sobre los medios estatales de lucha contra el crimen.
Según esta escuela tres son las causas de criminalidad: los defectos de la personalidad del delincuente, el déficit en los procesos de socialización y la bancarrota de la justicia penal , siendo entonces el crimen un
fenómeno social, que está contemplado y previsto por las normas jurídicas.
En lo que respecta a la responsabilidad del delincuente, ésta se aplica únicamente a los seres humanos ”normales”, a quienes se les debe aplicar una pena, no así a los "anormales", a quienes por razones de seguridad del bien social debe aplicarse una medida de seguridad.
En esta escuela se pueden distinguir tres momentos: el momento normativo, constituido por el derecho penal; el momento fáctico, que es el hecho delictuoso y por último, el momento valorativo axiológico constituido por la política criminal.
Von Liszt propuso en el Programa de Marburgo una ciencia totalizadora del Derecho Penal de la cual deberán formar parte la Antropología Criminal, la Psicología Criminal y la Estadística Criminal, así como una lucha preventiva y científica contra el delito, es decir,
una acción eficaz que se fundamentase en el conocimiento empírico de sus causas, sentando de esta manera las bases de la moderna Política Criminal., la cual sirve, según Liszt como un análisis crítico de la legislación penal y para determinar las directrices de criminalización de conductas o de agravación de penas en algunos delitos.
Frente al Derecho Penal y su concepción únicamente represiva del delito y el liberalismo y abstencionismo del Estado ante el problema de la delincuencia se antepone la apertura del Derecho al conocimiento criminológico, la colaboración de los métodos naturales en el marco de la Ciencia Total del Derecho Penal y una política criminal científica y preventiva que incida anticipada y eficazmente en las causas del fenómeno criminal de acuerdo con las premisas del nuevo Estado intervencionista,
... el cual pondrá mayor énfasis en los intereses de la colectividad, con mayor nivel de conciencia sobre los objetivos del Estado y del Derecho Penal. En este orden de ideas Von Liszt atribuye al Derecho Penal una función de garantía del individuo y límite infranqueable de todo programa social.
Los aportes de la escuela Histórica Alemana y en especial de Von Liszt respecto a la Política Criminal son:
Se le adjudica haber utilizado por primera vez el término Kriminalpolitik (Política Criminal).
Creación de una ciencia totalizadora del derecho penal, en donde la política criminal tenía un papel preponderante.
Crítica a la legislación penal y reforma del Derecho Penal.
Política Criminal de sustitutivos penales.
Sanción penal con objetivos finalistas (rehabilitación del delincuente).
Política Criminal sustentada sobre estudios científicos.
Programas estatales de prevención de los delitos.
Escuela Socialista
Esta Escuela se encuentra inspirada en la Concepción Marxista del desarrollo de la humanidad, cimentada en los países del bloque Socialista, se trata de una Criminología con carácter oficialista que funda sus concepciones en un estudio científico, según sus exponentes, que implica un proceso ininterrumpido de promoción y solución de problemas recogidos como resultado de la investigación
Su objeto de estudio es la delincuencia vista desde distintas perspectivas:
El Crimen como forma individual, es decir, evidenciada la conducta de una persona con exclusión de las demás.
Las causas y condiciones del delito.
La personalidad de los condenados.
La prevención de brotes de criminalidad, y
Las medidas profilácticas pertinentes.
Su sistema jurídico busca ante todo una justicia social y tiene un criterio político que busca la comprensión y mejoras sociales.
Esta Escuela introduce el estudio de la motivación en el delincuente y hace la medición punitiva con base en factores objetivos y subjetivos, desde luego la lista de factores subjetivos la amplía, y a más de esto, no sólo reconoce la atenuación punitiva derivada de ambos factores sino que llega también a admitir la exclusión de responsabilidad.
El mérito principal de esta escuela radica en introducir el concepto de "Función Social del Derecho", en el cual, la Ley aparece como el mejor mecanismo para lograr una justa composición y un equitativo desarrollo de la sociedad.
Respecto a la Política Criminal plantean:
1)
Proponen que la Política sobre criminalización de conductas esté adscrita a una Institución Gubernamental creada para dicho efecto.
2)
El cumplimiento de la Política criminal es un compromiso de la sociedad en su conjunto.
3)
La pena resocializa y rehabilita al delincuente, por lo tanto elimina, según sus autores, el estigma de delincuente.
4)
Control social informal como mecanismo para prevenir los delitos.
5)
Articulación científica de las modalidades de la Política Criminal (prevención-represión).
Cada uno de nosotros posee un código genético propio.
CRIMINOLOGÍA
FACTORES CRIMINÓGENOS
Móvil criminógeno.
Factores criminógenos exógenos.
Factores criminógenos endógenos
Se define como la ciencia que estudia el crimen, su génesis, desarrollo y configuración.
Para Wael Hikal Criminología “es la ciencia que busca las causas de las conductas antisociales presentes durante la evolución de los individuos que lo han llevado a desarrollar una personalidad antisocial, se extiende de las conductas tipificadas como delitos y abarca además de éstos, a los trastornos relacionados con la personalidad antisocial. Al conocer las causas de la conducta antisocial, tratará de prevenirlas, y si ya se lleva a cabo dicha conducta, dará tratamiento para su rehabilitación; así como el modo de operación de las instituciones carcelarias y la readaptación de los antisociales tanto dentro como fuera de prisión”.
Causa criminógena
Causa criminógena es el principio necesario sin el cual un determinado comportamiento no hubiera existido, tiene como resultado un efecto exterior antisocial. Es a nivel individual.
Por qué se desarrolla una conducta criminal?
· Sociales.- Pobreza, condiciones de vida estresante, carencia en el hogar, desorganización social, multitud.
· Familiares.-Padres inmaduros, perturbados mentales, criminales o abusivos, pleitos matrimoniales graves, disciplina infantil deficiente, patrones desordenados de comunicación familiar.
· Psicológicos.- Estrés, poca inteligencia, falta de control o dominio.
· Biológicos.- Defectos genéticos, cuidado prenatal deficiente (drogas, mal alimentación), enfermedad o incapacidad (síndrome Down, retraso mental), etc.
La motivación es la causa del comportamiento de un organismo o razón por la que un organismo lleva a cabo una actividad determinada.
En los seres humanos, la motivación engloba tanto los impulsos conscientes como los inconscientes.
Por ejemplo; necesitar dinero debido a que el ambiente en el que se vive es pobre y la situación personal ha impedido conseguir empleo (falta de educación, deficiencia) o el ser un sujeto cleptómano (que roba por impulso) es el motivo que presiona y lleva a la conducta, es la razón o presión interior que mueve.
La relación entre los cambios del cuerpo, las enfermedades corporales y las enfermedades mentales; se basan, en parte a los procesos biológicos entre los que se distinguen ciertos factores que influyen en el desarrollo anormal de una persona, y que éstos pueden llevar a la realización de ciertas conductas antisociales.
Factores somáticos.

Cambios en la estructura y
funcionamiento corporal

Anomalías o enfermedades
corporales

Delito y herencia

Factores psíquicos
Son causas endógenas somáticas las que se manifiestan en el cuerpo, se refieren a los cambios en la estructura y funcionamiento corporal, así como las anomalías o defectos y enfermedades corporales, hereditarias o adquiridas, también particularidades en su desarrollo.
Estas causas endógenas somáticas que tienen efecto en la antisocialidad, serán estudiadas por la Criminología Biológica.
La constitución es la estructura peculiar de la conformación biológica y psíquica de un individuo, la cual gobierna sus actitudes, sus actos y sus reacciones.
La constitución de una persona, es establecida al ser creado durante el desarrollo prenatal o durante la primera infancia, las
deformidades aparecen por lesiones, factores nutricionales o enfermedades, y predispone a ciertas reacciones y formas de conducta.
Anomalías genéticas, en Medicina, son enfermedades producidas como consecuencia de rarezas hereditarias de la estructura genética.
La problemática de estas anomalías se presenta cuando el niño nace con malformaciones y los padres manifiestan rechazo hacia él. El niño crecerá con cierto abandono y sin el mismo cariño que pudo haber recibido si nacía normal.
Este problema propicia que el menor se desintegre negativamente de la familia, haciendo que éste se aleje de sus padres y busque hogar en la calle, y que dé como consecuencia que las malas compañías, la sociedad y los conflictos internos del individuo, lo lleven a cometer conductas antisociales.
En un adulto las anomalías le producen igualmente rechazo social, lo que da lugar a frustración, problemas, estrés, pobreza, falta de empleo, de amor, discriminación, soledad, odio, coraje, etc.
El estudio de las alteraciones internas ha tenido influencia en la Criminología, las epilepsias, la
drogadicción, las anomalías físicas y funcionales, la desnutrición, las anormalidades del desarrollo
psicológico, esquizofrenias, nerviosismo, etc. tienen efectos en las personas favoreciendo a la antisocialidad.
Este código contiene todas las informaciones indispensables para el
desarrollo de nuestro organismo, y claro, lo que determina nuestra tendencia hacia la antisocialidad.
El ADN es el portador de la clave de la herencia de todos los seres vivos.
La herencia biológica “es el estudio de todas aquellas características de un organismo que están
determinadas por ciertos elementos biológicamente activos que proceden de sus progenitores”.
Según LOMBROSO, puede existir en determinadas personas que debido a rasgos hereditarios o genéticos,
hay un desarrollo direccional hacia la antisocialidad.
Este desarrollo direccional puede disminuirse o
aumentarse mediante la acción tanto de circunstancias internas como externas.
En la herencia podemos destacar a los que heredan el alcoholismo, es un tema de preocupación ya que el medio familiar o los padres alcohólicos predisponen a los hijos a desarrollar la actividad de consumir alcohol
o en el peor caso, los hijos de alcohólicos nacen con deformidades físicas, el alcoholismo fetal.
El 6.2% de los adolescentes y adultos que muestran niveles significativos de conducta mal adaptativa nacieron bajo condiciones de síndrome fetal alcohólico.
Se ha encontrado que dietas altas en carbohidratos y bajas en proteínas afectan los niveles normales de la serotonina.
La serotonina es un neurotransmisor natural que cuando está en niveles alterados o anormales tiene efectos cerebrales asociados con tendencias suicidas, agresión y violencia, alcoholismo y conducta impulsiva.
Estudios de Antoine Bechara confirman la correlación entre lesiones de la corteza en el lóbulo frontal y conductas peligrosas tales como "hacer daño solo por divertirse".
Bajos niveles de glucosa están asociados con pérdida de autocontrol, impulsividad, falta de tacto, incapacidad de modificar o inhibir conducta, pobre juicio social.
los factores endógenos psíquicos comprenden el comportamiento de la gente, el carácter, los instintos, la conciencia, el inconsciente, que se refiere a los impulsos ocultos controlados por el consiente; así como todo proceso mental, también la voluntad como toda potencia que mueve a hacer o no hacer algo y; la intención, que determina para hacer algo.
Alteraciones en conducta por hiperactividad orgánica.
Los varones hiperactivos muestran alto riesgo a entrar en conducta antisocial en la adolescencia. Esta tendencia es cuatro veces mayor a la de jóvenes que no son hiperactivos.
Condiciones y trastornos mentales.
La esquizofrenia aumenta la probabilidad, de ser convictos por ofensas criminales, en 8% en los hombres y en 6.5% en las mujeres.
El desorden de personalidad antisocial aumenta la probabilidad en 10% en hombre y 5% en mujeres de conducta homicida.
Estudios en EU demuestran que el 80% de los convictos cumpliendo cárcel tienen historial psiquiátrico, con historial de abuso de sustancias y conducta antisocial dependiente.
Efectos nutricionales.
Katherine y Kenneth Rowe estudiaron grupos de niños diagnosticados con hiperactividad. Los padres les daban alimentos con colorantes como parte de sus dietas regulares.
Intoxicaciones y contaminación ambiental.
Un estudio formal sobre el efecto del plomo indica que produce alteraciones en la conducta hacia la violencia y la conducta antisocial.
Trastornos hormonales.
En las cárceles se ha encontrado que aquellos convictos de crímenes más violentos fueron los que más altos niveles de testosterona reportaron.
Es aquí cuando la Sociología, la Demografía y la Estadística Criminológica trabajan juntas.
Se realizan estudios sociológicos de las causas ambientales de la antisocialidad y junto con la Demografía se estudian las
características sociales de la población y de su desarrollo a través del tiempo.
La Estadística sirve para que esos
estudios tengan bases científicas y de comprobación numérica, se realizan inventarios de la población, de sus
carencias, de sus problemas, etc.
Son factores exógenos los que se refieren al ambiente natural (clima, calor, frío, humedad, etc.) y los ambientes artificiales formados por el ser humano (el barrio, la vivienda, los medios de comunicación, etc.).
El medio ambiente natural.

El medio ambiente social.

Medios de comunicación

La familia

La economía

La sociedad

El factor climático es de importante análisis, se ha comprobado que el acto antisocial se da bajo ciertas circunstancias
influidas por el clima.
La Criminología Ambiental o Geográfica, demuestra que la antisocialidad se centra en
lugares específicos de la ciudad.
Los aspectos a analizar son los siguientes:
· Las diferentes épocas del año; y
· Las diferentes regiones en donde el clima actúa en forma muy distinta que otras.
Estudios han arrojado que:
1. Los delitos sexuales se dan más en época calurosa, las mujeres usan ropa más descubierta y provoca a sujetos enfermos a realizar actos de hostigamiento sexual, abuso sexual, violación, etc.; y
2. Los delitos patrimoniales se dan más en época de frío, realizando robos, allanamientos, etc., y que en
muchas ocasiones dan lugar a la violencia física y/o moral por medio de amagos u otras circunstancias que
pongan en peligro a la víctima.
Es en el barrio en donde los individuos pasan la mayor parte de su tiempo y éste debe satisfacer las necesidades individuales y sociales.
El barrio, la manera en la que viven y la clase de población que les rodea, influye mucho en la conducta antisocial de las personas.
El comportamiento desarrollado por la influencia de los medios de comunicación tiene base en la
imitación de las conductas observadas o escuchadas en éstos.
Según REYES ECHANDIA, “el sexo, la violencia y el crimen, son disfrazados con mensajes discretos que son absorbidos por sus destinarios”
El efecto de los medios de Comunicación a nivel de las motivaciones antisociales no parece grave, pero éstos forman una fuente de estímulos criminógenos sobre ciertos sujetos frágiles o fáciles de Influenciar; sobre todo, los menores.
La familia como factor criminógeno es la unidad básica de las conductas antisociales, la cual formará la
personalidad violenta y agresiva, así como la manera incorrecta de relacionarse con el medio o la sociedad,
agrediendo a los demás por las causas de sus conflictos internos.
En general, los problemas de la familia se refieren a la economía, otros a los de educación, y muchos
otros a la desintegración negativa de los miembros,
y por ello es necesaria la colaboración del Estado, para que proporcione herramientas para la solución de estos problemas.
La Economía se estudia en Criminología por la importancia del estado de satisfacción de las necesidades
individuales y sociales
La conducta antisocial es en este caso
resultado de la inadaptación al ambiente a causa de la inestabilidad económica.
Las conductas de los individuos están orientadas por un sistema de valores y normas sociales, y el incumplimiento de estos valores es lo que provoca la antisocialidad.
La cultura.
La cultura ejerce su influencia sobre el individuo desde que éste nace, y aun desde antes. La cultura es la que determina la actitud hacia la anormalidad.
Las malas compañías.
La mayor parte de lo que somos es producto del aprendizaje: la religión, la agresividad, la violencia, el lenguaje y la delincuencia, todas son conductas aprendidas por alguien más.
CRIMINOLOGÍA Y TEORÍAS CRIMINOLÓGICAS.
TEORÍAS SOCIOLÓGICAS CRIMINOLÓGICAS
Aunque son varias las teorías sociológicas que estudian la criminalidad, únicamente analizaremos el funcionalismo y el interaccionismo simbólico, ello en razón de la importancia que tienen estas dos teorías sobre las demás, así como por el valioso aporte que han dado a la Política Criminal.
FUNCIONALISMO
La teoría del funcionalismo coloca su atención en la conducta social delictiva o criminal propiamente dicha, pues aborda la criminalidad desde el punto de vista estrictamente social y dinámico.

El funcionalismo examina y contempla al crimen como un fenómeno normal y funcional, cuya génesis y etiología guarda estrecha relación con la estructura y grado de desarrollo del sistema social.
El funcionalismo tiene dos corrientes fundamentales: la Teoría de la Anomia y la Desviación.
TEORÍA DE LA ANOMIA
El término anomia suele emplearse para designar ciertos estados de vacío o carencia de normas en una sociedad que producen, entre otros efectos, conductas desviadas en sus miembros.
Esta teoría surge con Emile Durkheim, quien plantea que el proceso de cambio social debe examinarse a la luz de las diversas formas históricas de organización social y de división del trabajo, de la estructura social, y por tanto, de su evolución y desarrollo.
El Derecho cumple distintas funciones en cada modelo social y el crimen, requiere también una valoración distinta en cada sociedad (mecánica y orgánica)
La sociedad mecánica
preserva la solidaridad social mediante la Ley, reforzando de esta manera la uniformidad de sus miembros en torno al grupo, es por ello que la función del derecho se extingue en la represión
de toda conducta humana que se desvíe de las normas vigentes.
Por el contrario en la sociedad
orgánica el rol del Derecho es
regular la interacción de los grupos que la componen, arbitrando con mecanismos oportunos los sucesos intolerables.
Por tanto mientras la sociedad es
mecánica el crimen puede reputarse de normal en el sentido que su ausencia significaría un supercontrol patológico, lo cual implicaría que el Estado controlaría represiva y constantemente todas las actividades de los individuos eliminado toda oportunidad de cometer delitos (sería un Estado Autoritario del tipo Gendarme).
En cambio cuando nos encontramos ante una sociedad orgánica, el crimen guarda una relación directa con determinada situación de crisis (anomia) que genera toda clase de disfunciones sociales.
Según Durkheim el acelerado cambio social tiende a desestabilizar la sociedad y provocar un aumento en la criminalidad, por tanto una buena política criminal en épocas de cambio social se anticiparía a este fenómeno y plantearía medidas sociales y normativas para compensar esta falta de consenso sobre normas incipientes.
TEORÍA DE LA DESVIACIÓN
Esta corriente plantea fundamentalmente que las causas de desviación no deben buscarse en factores biológicos, antropológicos, naturales o en la situación patológica de la estructura social, la desviación viene a ser un fenómeno normal en toda organización social.
La desviación y los factores externos de la criminalidad son una consecuencia del proceso de interaccionismo entre personas, algunas de las cuales, al servicio de sus propios intereses, hacen y aplican las reglas y detienen a otros, quienes, al servicio de intereses respectivos, han cometido actos que se etiquetan como desviados.
Es importante estudiar quienes hacen las reglas y a quienes las aplican, porque la desviación es creada por la propia sociedad mediante la formulación de reglas que habrán de ser violadas, y por tanto quienes lo hagan serán etiquetados como desviados.
Esta teoría coloca una atención particular a las diferencias en el poder de definir sobre la manera en que un grupo alcanza el poder y se sirve de él para definir cómo los otros serán vistos, comprendidos y tratados.
Élites, clases, gobernantes, jefes, adultos, hombres, mantienen el poder por el control social sobre el modo en que las gentes definen el mundo, sus componentes y sus posibilidades, lo mismo que por el uso de formas de control más primitivas.
La desviación es una actividad colectiva en la cual, además del desviado, participan los que instigan la creación de las reglas, los que las crean, y todos los que, para su aplicación, descubren, detienen, acusan y juzgan al desviante; lo mismo que los miembros de la sociedad aceptan y confirman el estigma que se aplica a quien no se acopla a las normas sociales.
Esta teoría sostiene que cada quien actúa tomando en cuenta la conducta de los demás, afirma que cada individuo
hace lo que hace con el ojo puesto en lo que los demás han hecho, hacen o harán.
Es decir, nuestras conductas dependen o están en íntima relación con los comportamientos colectivos observados, sin los cuales carecerían de sentido, así cada persona trata de acomodar su propia línea de acción a las acciones de los demás, precisamente del mismo modo en que cada uno de ellos adapta sus propias acciones en desarrollo, a lo que espera que hagan los otros.
El ajuste puede estar constituido por el hecho de decidir que, por ejemplo, “la policía seguramente mirará acá, yo pondré la bomba allá”. Se debe contemplar la desviación como una acción colectiva, ya que siempre actúan con un ojo puesto sobre las respuestas de los otros involucrados en la acción.
De lo anteriormente expresado y según lo expresa García Pablo de Molina, el aporte de esta corriente en relación a la Política Criminal es:

1) Análisis constantes del crimen y del criminal a efecto de determinar cual es la mejor forma de combatir la criminalidad.

2) Aunque no se puede concluir una política criminal unitaria e inequívoca de los expositores de esta escuela, todas están orientadas al mantenimiento del
status quo y a la legitimidad del sistema.

3) La absolutización del sistema, la concepción simbólica del delito y la pena, conllevan a que sea necesaria la revisión de conceptos dogmático-penales importantes como Bien Jurídico, culpabilidad, pena, entre otros.
4) Debido a la funcionalidad del crimen, la propuesta político-criminal es de disminuir a lo mínimo necesario el crimen para no afectar al sistema penal.

5) Los estudios funcionalistas son eminentemente sociales del delito, más no multidisciplinarios, en este sentido las propuestas de solución estarán parcializadas.
INTERACCIONISMO SIMBÓLICO
(Labelling Approach)
Según esta concepción, relacionada íntimamente con la reacción social, el proceso de criminalización se hace sobre la base de la selección de ciertas personas y de conductas etiquetadas (labelling approach) como criminales.
Esta teoría relativiza el concepto de delito, ya que no importan las causas de la desviación, sino más bien los procesos de criminalización, no es tanto que el individuo sea delincuente frente a la sociedad, sino más bien que ésta lo etiqueta de criminal.
El concepto que tiene el individuo de sí mismo, de su sociedad y de la situación que ostenta en ésta, son importantes claves del significado mismo de criminalidad y de sus posterior etiquetamiento.
Una conducta no es delictiva
in se o per se, ni su autor un criminal por eso, el carácter delictivo de una conducta depende de ciertos procesos sociales de definición, que le atribuyen a la misma tal carácter, y de selección que etiquetan al autor como delincuente.
La criminalidad es creada por el control social; las instituciones del Estado (sistema Penal) no detectan el crimen, sino que únicamente (en unión con la sociedad) producen el etiquetamiento del delincuente.
El Derecho Penal es selectivo, los mecanismos de control de la criminalidad reparten la etiqueta de criminal (negativamente) con el mismo criterio que reparten los bienes positivos, dependiendo el status y rol de las personas, así serán sus oportunidades o riesgos de ser etiquetados como delincuentes, no dependiendo de si han cometido o no un crimen, sino de la posición del individuo en la sociedad o en la voluntad del Estado de etiquetarlo como criminal.
El modelo de control está fundamentado en que la criminalidad no preexiste a la ley, ni mucho menos a los procesos de criminalización, sino que ésta la “crea”. Una persona adquiere oficialmente tal condición (de desviado) cuando las instituciones estatales lo etiquetan con independencia de su conducta y lo seleccionan para formar parte de las instancias.
En general esta teoría sugiere que la aplicación de una pena ni previene ni corrige, todo lo contrario corrompe y estimula futuros actos desviados mediante la aplicación de una etiqueta al infractor, una política criminal que se basa en esta teoría intentaría reducir el efecto estigmatizador del control social formal, en este sentido se harían grandes esfuerzos por buscar alternativas a la pena y por la disminución de centros de internamiento.
El aporte de esta corriente de pensamiento respecto a la Política Criminal es:
1)
Estudios acerca de la mejor forma de controlar y reprimir las conductas consideradas desviadas. Análisis acerca de los parámetros de criminalización de conductas.
2)
Estudios constantes acerca de la conductas desviadas en la realidad social y su proyección de planes para su prevención.
3)
Los estudios sobre los efectos estigmatizantes de la acción del Sistema Penal. La atención cuestionadora dirigida al "impacto criminógeno de la propia reacción social" contribuyó a generar conciencia respecto a la conveniencia del uso discreto y ponderado del Derecho Penal, como recurso de última fila que se constituye en un remedio violento y traumatizante en sí mismo.
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