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Universidad Nacional Autónoma De México

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Diana Muñoz

on 13 November 2014

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Transcript of Universidad Nacional Autónoma De México

Unidad 5. La Dicotomía entre el "Estado de bienestar" y el "Estado Clásico Burgués".
Universidad Nacional Autónoma De México
Facultad De Derecho
Teoría Económica
Nombre: Muñoz Sánchez Diana
Prof.: José de Jesús Roman Esquivel
Grupo: 26

5.2 Las torías de Milton Friedman y Friedrich Von Hayek
5.3 El desarrollo del capitalismo social entre 1950 y 1980
Los años 1950 a 1975, transcurrió en un ambiente económico internacional expansivo que favoreció la idea de crecimiento desde adentro. Fue, por tanto, una etapa en que la integración se combinó con el mercado mundial en una proporción mayor, apoyándose en la industrialización sustitutiva.
5.4 El retorno al capitalismo tradicional
Karl Marx vio el fin del capitalismo en cada depresión económica del siglo diecinueve, debido a sus “contradicciones internas”, que conducirían a la era del socialismo y el comunismo. Tristemente para Marx, la realidad lo contradijo, pues luego de finalizadas cada una de estas depresiones, el capitalismo resurgía más fuerte.
5.1 Las teorías de John Maynard Keynes
John Maynard Keynes (1883-1946), economista británico, sostenía ya en 1913 que el liberalismo económico de corte clásico necesitaba adecuarse a las circunstancias económicas y sociales del nuevo siglo.
Esa afirmación la sistematizaría en su obra “Teoría general sobre el empleo, el interés y el dinero”, publicada en 1936. En ella analizaba las causas de la depresión mundial y proponía una serie de recetas para solventarla. Aseguraba que el motor de la economía habría de sustentarse en la adecuada relación entre la oferta y el consumo, pues de ella dependían los beneficios empresariales y la inversión.
Según Keynes la crisis de 1929 había retraído la demanda y era necesario estimularla de alguna manera, generando una demanda adicional que tirase de la producción. Las medidas no intervencionistas de los estados capitalistas no habían logrado tal objetivo. Abogaba por tanto por una activa intervención del Estado que restableciera el equilibrio entre oferta y demanda.
El contexto visto en los dos decenios de posguerra englobó: la expansión general de la economía mundial (entre 1950 y 1970 la economía mundial creció a razón de 5.5% anual); la polarización de ese crecimiento, al menos en términos relativos; la diferenciación interna del conjunto de países industrializados de economías de mercado (ó capitalistas); el crecimiento y la gravitación de un área de países socialistas o de economías centralmente planificadas; la marginalización relativa de los países en vías de desarrollo, combinada con nuevas formas de inserción en el sistema global; y la diferenciación interna de los países en desarrollo.
Entre avances y retrocesos, cambios y continuidades gestadas en dicho periodo se desenvolvieron los procesos de internacionalización del capital2 . Los cuales han sido una respuesta a la crisis gestada en los decenios de los ’50s y los ’60s, e inevitablemente evidenciada en los ’70s. Por lo que por muy contradictorio que parezca en el mismo seno del periodo expansivo de 1930-1960, se agudizaron las contradicciones que en 1960-1970 ocasionaron la crisis de las condiciones que hasta entonces habían facilitado la expansión.
Básicamente proponía lo siguiente:
Desarrollar una política de inversiones estatales
En obras públicas (carreteras, pantanos, etc.) que sirviese de estímulo a la iniciativa privada a través de la demanda de cemento, hierro, componentes industriales, etc. La mano de obra empleada en estas actividades aminoraría el desempleo, incrementaría la masa de consumidores y estimularía la actividad económica.
Poner en circulación abundante dinero
Con el fin de estimular una moderada inflación. El peligro de una alta tasa de inflación sería inexistente en tanto el paro fuese elevado.
Incrementar los salarios
La reducción de los salarios como medida para mantener el empleo (defendida por los economistas clásicos) fue refutada por Keynes quien aseguraba que el empleo no dependía de los salarios sino del consumo y la inversión. Una disminución de los sueldos de los trabajadores provocaría un retraimiento que deprimiría el consumo y en consecuencia, la producción.
Intervenir en todos los sectores económicos
Regulando la fijación de precios, salarios, mercado laboral, concediendo subvenciones a las empresas, etc.
Keynes abogó por el abandono de la ortodoxia del "laissez-faire" que había guiado el capitalismo del siglo XIX y propuso un mayor protagonismo del Estado en la vida social y económica. Fue precisamente lo que mediante el New Deal puso en práctica en Estados Unidos el presidente F. D. Roosevelt a partir de 1933.
Bibliografía
Austillo Ursúa, Pedro. Elementos de Teoría Económica, Porrúa, México, 2010.
Keynes, John M. Breve Tratado de la Sociedad Económica, Fondo de Cultura Económica (Sección de Obras de Economía), México, 1988.
Keynes, John., Teoría de la Ocupación, el Interés y el Dinero, Fondo de Cultura Económica (Sección de Obras de Economía), México, 2006.
http://www.claseshistoria.com/entreguerras/solucioneskeynes.htm
http://www.portalplanetasedna.com.ar/keynes.htm
http://www.eumed.net/libros-gratis/2013a/1315/posguerra.html
El Estado empresario
Durante la Gran Depresión de 1929, el economista británico John Maynard Keynes sostuvo una teoría que se generalizó después de la Segunda Guerra Mundial. Keynes postuló que el crecimiento de la economía depende del consumo y este de un nivel de empleo alto y permanente que no puede ser garantizado solo mediante inversiones privadas.
Propuso, que el Estado invirtiera y participara directamente en la economía. La instrumentación de esta teoría dio lugar al nacimiento del Estado empresario y a la macroeconomía, es decir, el estudio de los sistemas económicos de una nación o región, tomados en conjunto.
Tanto en los países que sufrieron las secuelas de la Guerra como en los que no, la realización de obras públicas (viviendas, rutas, puentes, saneamiento, agua potable, etcétera) asumió significativa importancia. Las empresas estatales también tenía un papel predominante en la fabricación de armamentos, la exploración y extracción de petróleo, en petroquímica y siderurgia. Gran parte de los servicios públicos (telefonía, luz, gas, agua potable, transporte público), comenzaron a ser provistos por empresas públicas.
El Estado de Bienestar
El “Estado de Bienestar” (“Welfare state”) pretende, frente a los avances de la economía, regular el funcionamiento de la sociedad. Surgió desde lo global (desde los países centrales e industrializados) como necesidad del subsistencia del propio sistema, pero también fue modelo en los países periféricos. Si bien, este tipo de Estado, no trata de transformar la estructura del sistema económico, intenta remediar las deficiencias adoptando medidas que mejoren los servicios de salud, educación, cultura, seguridad y defensa del ambiente. El “Estado de Bienestar” interviene subsidiando actividades correctivas de las desigualdades sociales, trata de resolver los problemas graves dentro de la estructura del Estado Liberal.
Pasando a las implicancias de todo lo dicho anteriormente, al nivel de lo Local, a lo que pasaba en esta etapa en Argentina y en América Latina en general, el rol del Estado en el periodo de Industrialización tiene un cambio cualitativo con respecto al que había tenido en el periodo anterior (“modelo agroexportador” en el que representaba exclusivamente los intereses de las clases dominantes).
Milton Maynard Keynes
Uno de los más importantes economistas de la segunda mitad del siglo XX. Premio Nobel de Economía en 1976 "por sus resultados en los campos del análisis del consumo, historia y teoría monetaria y por su demostración de la complejidad de la política de estabilización".
Friedrich Von Hayek
Economista de origen austriaco, nacionalizado británico, obtuvo el Premio Nobel de Economía en 1974, compartido con el sueco Gunnar Myrdal por su trabajo pionero en la teoría del dinero y las fluctuaciones económicas y por sus penetrantes análisis de la interdependencia de los fenómenos económicos, sociales e institucionales.
Milton Friedman fue un monetarista. Propuso resolver los problemas de inflación limitando el crecimiento de la oferta monetaria a una tasa constante y moderada. Economista empírico, era especialista en estadística y econometría. Defensor del libre mercado, fue el más conocido líder de la Escuela de Chicago debido, en parte, a que sus escritos son muy fáciles de leer por el hombre de la calle. Se opuso al keynesianismo en el momento de máximo apogeo de éste, en los años cincuenta y sesenta.
Su explicación de la demanda de dinero (1956) es bastante más elegante, completa y contrastable que muchas anteriores. Para Friedman, la demanda de dinero es función de la proporción entre la riqueza humana y no humana, el tipo de interés nominal, la inflación esperada, el nivel de precios real, la función de preferencia del dinero ante otros bienes y, naturalmente, de la renta. Pero a diferencia de Keynes, Friedman, más centrado en dar una explicación a largo plazo, considera la renta permanente; es decir, el valor actualizado a fecha actual de los capitales futuros originados de un stock de riqueza dado. Stock que engloba no sólo aspectos cuantitativos o materiales, sino también
Gran aportación de Friedman es la revisión de curva de Phillips, de inspiración keynesiana, que relaciona inversamente niveles de paro e inflación. Considera Friedman que el paro sería voluntario de no ser por la existencia de una tasa de paro natural, la NAIRU (non accelerating inflation rate of unemployment), consecuencia de las limitaciones impuestas por gobiernos y otras instituciones públicas.
En consecuencia, el éxito de la intervención de los gobiernos es muy limitado, y lo que deben de hacer es eliminar las restricciones que impiden que la tasa de paro natural se instale en una cota más reducida. Con este análisis Friedman consiguió tres importantes logros.
Tres grandes logros:
El primero de ellos, dar una explicación anticipada a lo que después sucedería con las crisis del petróleo.
El segundo, demostrar que la política monetaria tiene efectos reales (sobre el empleo) a corto plazo, pero a largo plazo sólo tiene efectos nominales (sobre los precios).
El tercero, sentar las bases de posteriores desarrollos basados en la hipótesis de expectativas racionales, y no adaptativas como hasta entonces.
Expectativas Racionales
Se da el nombre de "expectativas" a las previsiones que los agentes realizan sobre la magnitud en el futuro de las variables económicas. El comportamiento de los agentes dependerá, lógicamente, de cuáles sean sus expectativas. Por ejemplo, las demandas salariales de los trabajadores, y las subidas que los empresarios están dispuestos a conceder, dependen de las expectativas que ambos tengan sobre el comportamiento de la inflación en el próximo año.
En la realidad, la gente sabe que hay algunos acontecimientos que provocan el aumento de la inflación; si el precio del petróleo sube bruscamente en los mercados internacionales, o si el gobierno aumenta la cantidad de dinero en circulación y baja los tipos de interés, los agentes económicos pensarán que como consecuencia de ello habrá una subida de los precios. Pero el modelo de las expectativas adaptables no recoge esa realidad; al ignorar ese tipo de acontecimientos se está suponiendo de hecho que cuando la inflación aumenta, la gente se ve siempre sorprendida. A mediados de los años setenta se empezó a utilizar un nuevo enfoque, el de las expectativas racionales, propuesto por la corriente de pensamiento llamada Nueva Economía Clásica.
Friedman consideraba que, al igual que una política monetaria expansiva puede crear crisis económicas, una política restrictiva también puede ser perjudicial, mediante una deflación de precios.
La contribución de Friedrich von Hayek a la teoría económica es fundamental, dado el estado actual de la macroeconomía monetaria. En efecto, Hayek defiende la idea según la cual el liberalismo, sin Estado interventor, es un sistema que puede conducir las economías capitalistas a un equilibrio económico dinámico, que hoy podría ser definido como "óptimo", en el marco de la nueva síntesis entre los nuevos clásicos y los nuevos keynesianos.
Caracterizada por explicar el sistema capitalista a partir de un modelo de "equilibrio general" de trueque al que se añade el dinero. Hayek propone un modelo de tipo austríaco, en el cual describe un proceso de producción indirecto, representado por los diferentes estadios del triángulo de Jevons. Con este modelo se pueden determinar los precios relativos en términos reales y los precios monetarios al introducir la cantidad de dinero.
Para su análisis, Hayek utiliza la distinción convencional establecida para explicar el ciclo económico: teorías monetarias y no monetarias. Las teorías llamadas no monetarias son las que explican los ciclos provocados por factores reales; por ejemplo, los cambios tecnológicos, las variaciones de las prácticas de consumo e inversión o las olas de optimismo o pesimismo de los empresarios. Las teorías monetarias se refieren a los cambios en la oferta de crédito, es decir, a la cantidad nominal de dinero en circulación.
En específico el funcionamiento del sistema capitalista, en dichos decenios expansivos, arroja la paulatina erosión de la hegemonía de Estados Unidos (EU) que es desafiada por un oligopolio mundial, heterogéneo y altamente inestable, en el que la emergencia de Europa y Japón, con instalaciones y equipos nuevos más eficientes que Estados Unidos, y gastos militares menores, provoca que las empresas norteamericanas, japonesas y europeas estén en condiciones para luchar entre sí por colocarse a la cabeza.
Es decir los compromisos políticos, militares y económicos de EU en el extranjero, lo mismo que la expansión internacional de las empresas transnacionales estadounidenses, que dieron origen a crecientes y aceleradas salidas anuales de capital privado y público, hecho que estuvo asociado a la expansión de las empresas transnacionales de Estados Unidos que orientaron sus estrategias principalmente hacia Europa, presentaron indicios de desgaste debido a que desde los ’70s más y más empresas europeas y japonesas desafiaron el liderazgo estadounidense.

La decadencia de la incuestionable hegemonía estadounidense empieza a manifestarse: 1) en que las reservas totales de oro y divisas de Estados Unidos, que en 1949 constituían la mitad de las reservas totales mundiales, cayeron hasta 21% 20 años después, y las de Europa occidental aumentaron de 11% a 37%; 2) durante la segunda mitad de la década de los 60 la cuenta corriente de EU comenzó a deteriorarse. El significado y trascendencia de este cambio no se comprendió de inmediato. En un principio se creyó que ayudaba a mantener el funcionamiento del sistema económico mundial, pues lo lubricaba al diseminar dólares por doquier. Crasso error; 3) El déficit fiscal creció cuantiosamente, eso estimuló la actividad interna pero se tradujo, también, en un incremento de las importaciones. De esta manera, el superávit de la balanza de pagos en la cuenta de exportación e importación de mercancías, desapareció en solo 5 años después (en 1969);
4) Cuando en 1969 asumió la presidencia Richard Nixon, se instaló en la Casa Blanca un pensamiento arrogante que anteponía ante todo el poder y la ventaja nacional; y que juzgaba sospechosa la cooperación internacional e inútiles a las instituciones internacionales. Lo que Nixon consiguió con su arrogancia3 fue llevar a su límite el papel de Estados Unidos como centro de reserva. La enorme acumulación de dólares en otras economías los hacía cada vez menos deseables en éstas, colocando a EU en la vulnerable posición de que los demás países ya no quisieran hacerle concesiones. El dólar se debilitó, y los países decidieron presionar a EU para que implantara un nuevo programa económico: rebajas tributarias para impulsar el empleo; congelamiento por tres meses de los precios y los salarios; un sobrecargo de 10% a las importaciones para desalentarlas; limitaciones en el uso de las reservas internacionales oro de EU; y la notificación al FMI de que en lo sucesivo no habría más libre compra y venta de oro en EU. En una palabra: el fin de Bretton Woods (BW)4 , en agosto de 1971.
A su vez llego a su fin el prolongado periodo histórico de expansión de la economía mundial debido a:
Las cataclísmicas decisiones de la OPEP en 1973-1974, que cuadruplicaron los precios del petróleo; y los triplicaron en 1979-1980.
Hasta entonces las sociedades opulentas habían derrochado la energía sin preocuparse por su agotamiento, pero de pronto, en tan sólo 10 años, el precio del barril de crudo subió de 2.5 dólares en 1970 a 41 dólares en 1980. Tan espectacular incremento de precios provocó una afluencia no menos espectacular de divisas, desde los países desarrollados a los subdesarrollados productores del crudo; lo que por un momento pudo pensarse que terminaría acumulando las reservas mundiales de divisas en esos países, poniendo al mundo al revés. Sin embargo, los países industriales reaccionaron rápidamente. Redujeron su consumo de hidrocarburos y se dieron a la tarea de vender a los nuevos ricos todo lo imaginable
Algo similar ha ocurrido con las últimas crisis financieras mundiales. La crisis asiática inspiró el libro “La Crisis del Capitalismo Global” (The Crisis of Global Capitalism) cuyo autor es el eminente hombre de finanzas George Soros, aunque eventualmente se retractó de su pronóstico que decía que aquella sería la gran crisis del capitalismo. El colapso de Lehman Brothers, la crisis financiera resultante, y la Gran Recesión han creado un fuerte mercado para los profetas del colapso del capitalismo. El periódico inglés The Guardian, escribió un artículo llamado “No es la Muerte del Capitalismo, sino el nacimiento de un nuevo orden. El modelo del libre mercado ha sido desprestigiado y ahora sus campeones están en pánico ante lo que pueda surgir en su lugar”.
Fuera de los sectores financieros de Estados Unidos y Europa, el capitalismo es más prominente que nunca. Muchos países están reduciendo la escala de las empresas estatales y se expande el alcance del sector privado. Por primera vez en 70 años, México ha abierto el sector energético a la participación de compañías privadas. Los nuevos líderes de China han expresado su insatisfacción con el desempeño de las empresas estatales y han hecho un llamado para una mayor participación de la empresa privada en muchos sectores, incluyendo el mercado financiero.
El gobierno de la antiguamente socialista y muy pobre nación de Ruanda ha animado a las compañías privadas en la limitada y aislada del mar economía de Ruanda. India está tratando de reducir sus numerosas regulaciones de su mercado laboral y otros ámbitos para alentar la participación extranjera y que sus propias empresas privadas expandan sus actividades. Al otro lado de la balanza, naciones como Venezuela, que han llevado a cabo una guerra contra el sector privado, han visto un aumento en la pobreza y el estancamiento de su economía.
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