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Resoluciòn CFE 47/08 - Anexo 1

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CARLOS ALBERTO MODI

on 3 July 2014

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Transcript of Resoluciòn CFE 47/08 - Anexo 1

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Ideas
Ideas
Ideas
Consejo Federal de Educación
Introducción
La Ley de Educación Nacional N° 26206 establece que la es-tructura del sistema Educativo Nacional comprende cuatro ni-veles – Educación Inicial, Edu-cación Primaria, Educación Se-cundaria y Educación Superior – y ocho modalidades, entre las cuales se incluye como tal a la
Educación Técnico Profesional
.
La Educación Técnico Pro-fesional, como una de las modalidades del Sistema Educativo Nacional, consti-tuye una de las opciones or-ganizativas y curriculares de la educación común que procura dar respuesta a re-querimientos específicos de formación.
La educación técnico profesional introduce a los estudiantes, jóvenes y adultos, en un recorrido de profesionalización a partir del acceso a una base de conocimientos y de habilidades profesionales que les permita su inserción en áreas ocupacionales cuya complejidad exige haber adquirido una formación general, una cultura científico tecnológica de base a la par de una formación técnica específica de carácter profesional, así como continuar aprendiendo durante toda su vida. Procura, además, responder a las demandas y necesidades del contexto socio productivo en el cual se desarrolla, con una mirada integral y prospectiva que excede a la preparación para el desempeño de puestos de trabajo u oficios específicos.
La educación técnico profesional propicia trayectorias formativas que:
La LETP N° 26058 establece que los planes de estudio de la edu-cación técnico profesional de nivel secundario tendrán una duración mínima de seis años
Las prácticas profesionalizantes y la formación vinculada con el mundo del trabajo
Las prácticas profesionalizantes se orientan a pro-ducir una vinculación sustantiva entre la formación académica y los requerimientos emergentes de los sectores científico, tecnológico y socioproductivo.
Esta vinculación intenta dar respuesta a la proble-mática derivada de la necesaria relación entre la teo-ría y la práctica, entre el conocimiento y las habilida-des, propiciando una articulación entre los saberes escolares y los requerimientos de los diferentes ám-bitos extraescolares.
En este sentido, las prácticas profesionalizantes aportan una formación que integra los conocimientos científicos y tecnológicos de base y relacionan los conocimientos con las habilidades, lo intelectual con lo instrumental y los saberes teóricos con los saberes de la acción.
La especificidad y diversidad de los contex-tos en los que se lleva a cabo la formación, deben estar contemplados en los conteni-dos y en la orientación de la propuesta edu-cativa. La adquisición de capacidades para desempeñarse en situaciones sociolabora-les concretas sólo es posible si se generan en los procesos educativos actividades for-mativas de acción y reflexión sobre situacio-nes reales de trabajo.
En síntesis, las prácticas profesionalizantes propician una aproxi-mación progresiva al campo ocupacional hacia el cual se orienta la formación y favorecen la integración y consolidación de los sa-beres a los cuales se refiere ese campo ocupacional, poniendo a los estudiantes en contacto con diferentes situaciones y proble-máticas que permitan tanto la identificación del objeto de la prác-tica profesional como la del conjunto de procesos técnicos, tec-nológicos, científicos, culturales, sociales y jurídicos que se invo-lucran en la diversidad de situaciones socioculturales y producti-vas que se relacionan con un posible desempeño profesional.
Inserción institucional en
el medio local y regional

Las instituciones que brindan educación técnico profesio-nal se distinguen por una fuerte vinculación con el medio local y regional en el cual se encuentran insertas y por pro-curar que ese contexto se refleje y se trabaje en su pro-puesta formativa. La vinculación con el medio local y regio-nal implica, a la vez, tanto una visión nacional como inter-nacional.
El mundo del trabajo, las relaciones que se generan dentro de él, sus formas de organi-zación y funcionamiento y la interacción de las actividades productivas en contextos so-cio económicos locales y regionales, conju-gan un conjunto de relaciones tanto socio culturales como económico productivas que sólo puede ser aprehendido a través de una participación activa de los estudiantes en dis-tintas actividades de un proceso de produc-ción de bienes o servicios.
Tal como lo establece la LEN N° 26.206, la edu-cación secundaria constituye una unidad peda-gógica y organizativa, por tanto se favorecerá que los dos ciclos formativos que integran la es-tructura curricular de la escuela técnica se de-sarrollen en una misma institución conducida por su equipo directivo-docente .
La aplicación de tal criterio estará sujeta al pro-pósito de garantizar la igualdad de oportunida-des, en consecuencia deberá contemplar aque-llas circunstancias, personales y/o contextuales, de carácter permanente o temporal, que justifi-quen no mantener el criterio de unidad organiza-tiva.
El Consejo Federal de Educación es el organismo de concertación, acuerdo y coordinación de la polí-tica educativa nacional para asegurar la unidad y articulación del Sistema Educativo Nacional. Su presidente es el Ministro de Educación de la Nación y se encuentra a su vez integrado por la máxima au-toridad educativa de cada jurisdicción y tres repre-sentantes del Consejo de Universidades.
Las normas encuadran el diseño, los docentes y alumnos las concretamos con el arte de la didáctica.
.
.
Acerca de la educación superior en la modalidad de educación técnico profesional
Frente a un número creciente de jóvenes y adultos que cuentan con el nivel de educación secundaria cumplido, la educación superior de la modalidad de educación téc-nico profesional da respuesta a aquellos que desean cursar estudios superiores que les permita acceder a actividades profesionales y de ese modo facilitar su inserción laboral.
La educación técnico profesional de nivel superior se o-rienta a formar técnicos y permite iniciar así como con-tinuar itinerarios profesionalizantes a través de una for-mación en áreas ocupacionales específicas cuya com-plejidad requiere el dominio y manifestación de conoci-mientos, habilidades, destrezas, valores y actitudes pro-fesionales que sólo es posible desarrollar a través de procesos sistemáticos y prolongados de formación.
La especialización alude a una misma trayectoria de pro-fesionalidad que comprende al nivel secundario y al nivel superior dentro de la modalidad técnico profesional. Así, su propósito es el de profundizar la formación técnico profesional inicial alcanzada en el nivel de educación se-cundaria por medio de la continuación del desarrollo de las capacidades profesionales de un determinado perfil profesional en el nivel de educación superior. En el nivel superior, a través de la especialización, las capacidades profesionales se amplían y profundizan adquiriendo ma-yor complejidad, siempre dentro de un mismo sector pro-fesional, de manera de permitir alcanzar el nivel de auto-nomía y responsabilidad propia del nivel superior.
Las instituciones de nivel superior podrán implementar trayectos formativos de carácter diversificado y/o de es-pecialización, atendiendo particularmente a los criterios de cooperación intersectorial y desarrollo territorial.
Importa destacar que el ámbito y el nivel de educación superior se caracterizan por los rasgos peculiares de sus instituciones. Se espera de ellas no sólo el desarrollo de funciones relativas a la docencia sino tam-bién las referidas a investigación y desa-rrollo, extensión y vinculación tecnológica e innovación.
Los componentes de la organización curri-cular, para las carreras de educación su-perior en la modalidad de educación técni-co profesional, refieren: al objeto de la o-ferta formativa, al perfil profesional, al área ocupacional a la cual remite y a la base cu-rricular.
Aclaremos conceptos:
RESOLUCIÓN CFE Nº 47/08
ANEXO I
LINEAMIENTOS Y CRITERIOS PARA LA ORGANIZACIÓN INSTITUCIONAL Y CURRICULAR DE LA EDUCACIÓN TÉCNICO PROFESIONAL CORRESPONDIENTE A LA EDUCACIÓN SECUNDARIA Y LA EDUCACIÓN SUPERIOR
El perfil profesional
Campos formativos
Aspectos formativos
Trayectoria formativa
Entornos formativos
Prácticas Formativas
Prácticas profesionalizantes
Ello implica la puesta en marcha de pautas de or-ganización institucional y tratamiento curricular que permitan:
-generar propuestas formativas que conside-ren y trabajen las características sociocultu-rales y productivas del entorno en el que se insertan.
-posicionarse como instituciones de referen-cia en el ámbito de la dinámica local y regio-nal;
-establecer una relación sistemática con el medio que potencie las actividades formati-vas y facilite la relación de los egresados con las economías locales y/o regionales;
MUCHAS
GRACIAS
En este sentido, las prácticas profesionalizantes aportan una formación que integra los conocimientos científicos y tecnológicos de base y relacionan los conocimientos con las habilidades, lo intelectual con lo instrumental y los saberes teóricos con los saberes de la acción.
Lineamientos y criterios comunes a la educación secundaria y a la educa-ción superior en la mo-dalidad de educación téc-nico profesional
Garanticen una formación integral perti-nente a los niveles de la educación se-cundaria y la educación superior, a la par del desarrollo de capacidades profesio-nales propias de cada nivel;
Integren y articulen teoría y prácti-ca y posibiliten la transferencia de lo aprendido a diferentes contex-tos y situaciones en correspon-dencia con los diversos sectores de la actividad socioproductiva;
Contemplen la definición de espacios curriculares cla-ramente definidos que aborden problemas propios del campo profesional específico en que se esté forman-do, dando unidad y significado a los contenidos y acti-vidades con un enfoque pluridisciplinario, y que garan-ticen una lógica de progresión que organice los proce-sos de enseñanza y de aprendizaje en un orden de complejidad creciente;
Presenten una organización curricular ade-cuada a cada formación, a la vez que pre-vea explícitamente los espacios de integra-ción y de prácticas profesionali-zantes que consoliden la propuesta y eviten la frag-mentación;
Se desarrollen en instituciones que propicien un acercamiento a situaciones propias de los campos profesionales específicos para los que se esté formando, con condiciones instituciona-les adecuadas para la implementación de la o-ferta, en el marco de los procesos de mejora continua establecidos por la Ley de Educación Técnico Profesional.
Compromiso institucional con la mejora continua de la calidad educativa
Si bien la calidad de la enseñanza es un concepto relativo, cuya valoración depen-de de contextos concretos, de fines, aspira-ciones y expectativas personales y socia-les diferentes en cada caso, el compromiso central de las instituciones de ETP es favo-recer la construcción de aprendizajes sig-nificativos en los sectores profesionales que se propone.
Se entiende por prácticas profesionalizantes aquellas estrategias y actividades for-mativas que, como parte de la propuesta curricular, tienen como propósito que los estudiantes consoliden, integren y/o amplíen las capacidades y saberes que se co-rresponden con el perfil profesional en el que se están formando. Son organizadas y coordinadas por la institución educativa, se desarrollan dentro o fuera de tal institu-ción y están referenciadas en situaciones de trabajo.
NORMAS CLARAS
C C
O O
M M
P O NO P
R R
A A
N N
SIGAMOS ENTONCES
HAGAMOS UN ALTO

En términos de organización escolar, las escuelas técnicas se ca-racterizarán por adoptar un ciclo lectivo no inferior a 36 semanas. Una jornada escolar extendida que implica, en promedio y consi-derando todo el trayecto formativo, un mínimo de 30 horas reloj semanales y un máximo de 7 horas reloj diarias, de las cuales se deberá garantizar que al menos un tercio del total de las horas reloj semanales se dediquen al desarrollo de prácticas de distinta índole, incluyendo las actividades referidas a: manejo de útiles, herramientas, máquinas, equipos, instalaciones y procesos a rea-lizarse en talleres, laboratorios y entornos productivos según co-rresponda a cada tecnicatura.
Tales condiciones deberán cumplirse, principalmente, cuando las instituciones desarrollen trayectorias formativas que dispongan de marcos de referencia para los procesos de homologación apro-bados por el Consejo Federal de Educación.
La organización de la escuela técnica refiere a los campos de la trayectoria formativa de la educación secundaria de la modalidad de la educación téc-nico profesional, a sus ciclos y a la carga horaria correspondiente.
Los campos de la trayectoria formativa
Atendiendo a la formación integral de los estu-diantes, toda escuela técnica contempla en su estructura curricular los cuatro campos de forma-ción establecidos en la Ley de Educación Téc-nico Profesional: formación general, formación científico-tecnológica, formación técnica específi-ca y prácticas profesionalizantes.
El desarrollo de estos campos formativos se re-laciona con la identificación de las capacidades de distinto tipo que se pretende desarrollar en los estudiantes y de los contenidos que deben estar presentes en el proceso formativo de un técnico
Las actividades formativas que configuran las prácticas son centrales en la formación de un técnico, por lo que su desarrollo debe estar presente en todos los campos de la trayectoria formativa de la ETP. No sólo es-tán presentes en el campo de las Prácticas Profesionalizantes, sino también en los otros campos formativos vinculándose con los propósitos de cada uno de ellos. Por lo tanto la carga horaria total para estas prácticas corresponde al menos a la tercera parte de la carga horaria mínima prevista para toda la trayectoria formativa.
Estas prácticas pueden asumir diferentes tipos y formatos para su organización (estudio de ca-sos, trabajo de campo, modelización, resolución de situaciones/problema, elaboración de hipóte-sis de trabajo, simulaciones, actividades experi-mentales, entre otros), llevarse a cabo en distin-tos entornos (como laboratorios, talleres, unida-des productivas, entre otros); en todos los casos deberán expresar con claridad los objetivos que se persiguen con su realización en función de la naturaleza del campo formativo al que pertene-cen. Estas prácticas tienen carácter institucional y son planificadas, programadas y supervisadas por los equipos docentes.
Si bien a lo largo del proceso formativo de un técnico estas capacidades y contenidos se entrecruzan y arti-culan de distintas maneras, implican distintos grados de complejidad en cuanto a su tratamiento. Este trata-miento se distingue por la integración entre la teoría y la práctica, entre la acción y la reflexión, entre la experi-mentación y la construcción de los contenidos. Los es-pacios correspondientes a laboratorios, talleres y en-tornos productivos ofrecen la oportunidad para generar el entrecruzamiento entre lo teórico y lo empírico, brin-dando un sostén válido a los procesos de enseñanza y de aprendizaje. En este sentido el concepto de práctica en la ETP se enmarca en la convicción de que sólo cuando el estudiante logra conceptuar y reflexionar a-cerca de lo que hace desde una perspectiva ética y pro-fesional, por qué y cómo lo hace, se puede hablar de un aprendizaje que se muestra en un “hacer” comprensivo y significativo.
La organización de la escuela técnica
Los ciclos de la organización de la educación secundaria en la modalidad de ETP
La organización en dos ciclos formativos responde al reconoci-miento de los distintos grados de complejidad de su propuesta, así como de las distintas edades de los alumnos. Cada ciclo plantea, por tanto, sus propias finalidades y está pensado como tal: como un ciclo formativo con entidad propia. A distintas eda-des y a distintas finalidades formativas corresponden distintas y diversas estrategias organizativas y curriculares. No obstante lo anterior, la concepción de la escuela técnica como unidad peda-gógica y organizativa es el criterio orientador fundamental para el desarrollo de estas estrategias y debe primar sobre miradas o propuestas de organización institucional y curricular fragmenta-rias de su accionar. Por ello, los dos ciclos y los campos forma-tivos de la escuela técnica se diseñan según dos criterios princi-pales: complejidad creciente y articulación institucional.
La organización en dos ciclos formativos responde al reconoci-miento de los distintos grados de complejidad de su propuesta, así como de las distintas edades de los alumnos. Cada ciclo plantea, por tanto, sus propias finalidades y está pensado como tal: como un ciclo formativo con entidad propia. A distintas eda-des y a distintas finalidades formativas corresponden distintas y diversas estrategias organizativas y curriculares. No obstante lo anterior, la concepción de la escuela técnica como unidad peda-gógica y organizativa es el criterio orientador fundamental para el desarrollo de estas estrategias y debe primar sobre miradas o propuestas de organización institucional y curricular fragmenta-rias de su accionar. Por ello, los dos ciclos y los campos forma-tivos de la escuela técnica se diseñan según dos criterios princi-pales: complejidad creciente y articulación institucional.
La escuela técnica procura una formación técnica con una sólida formación general de base. Por ello el primer ciclo contempla es-pacios curriculares vinculados con la for-mación general, la científico tecnológica y la formación vinculada con el mundo del tra-bajo, estableciendo diferentes pesos espe-cíficos en función de los objetivos forma-tivos de este ciclo y la edad de los alumnos.
Primer Ciclo
El primer ciclo debe preservar el núcleo principal de carácter común a todas las orientaciones y modalidades que adopte la educación secundaria. Sin desmedro de lo precedente y por la especificidad que le compete a la formación técnica., se inte-gran espacios curriculares que posibiliten a los estudiantes una vinculación con el mundo del trabajo, la producción, la ciencia y la tecnología, así como desarrollar procesos de orientación vocacional que faciliten una adecuada elección profesional y ocupacional.
A la par de respetar la finalidad formativa propia del primer ci-clo de la educación secundaria, la propuesta curricular para el primer ciclo de la escuela técnica contempla, además de una sólida formación general y científico tecnológica, el desarrollo de una formación que tenga la mayor aproximación posible a situaciones de trabajo, ya que en ellas se conjuga todo un en-tramado de relaciones tanto socioculturales como económico productivas.
Esta se expresa en espacios curriculares relacionados con las problemáticas y modos de intervención en el mundo del trabajo, organizados en el marco de la jornada escolar extendida propia de las escuelas técnicas, con los propósitos de:

- desarrollar capacidades que sean significativas tanto para futuros desempeños en el mundo del trabajo como para continuar estudios en niveles posteriores.
- contextualizar el reconocimiento y análisis de procesos, productos y usos técnicos y tecnológicos en distintas áreas del mundo laboral.
- adquirir, en este marco conocimientos, habilidades, capacidades, aptitudes críticas a partir del “hacer concreto” en relación con problemáticas y contextos propios del ámbito socio productivo local.
En el segundo ciclo, las prácticas profesionalizantes constituyen uno de los núcleos centrales y al mismo tiempo, un eje transversal de la formación, que da sentido e integralidad al conjunto de saberes y capa-cidades que comprende la formación orientada a un perfil profesional y se expresa en un título técnico. Esto supone una articulación necesaria de los apren-dizajes de los distintos espacios curriculares con-templados durante el segundo ciclo. Por consiguien-te, las prácticas profesionalizantes requieren espa-cios curriculares específicos a ser desarrollados du-rante el segundo ciclo y no sólo al culminar la trayec-toria formativa.
Segundo Ciclo
A efectos de facilitar la elección y la movilidad de los estudiantes en la etapa de transición entre el primero y el segundo ciclo de la escuela técnica, atendiendo en particular a los que proceden de sectores rurales, resulta necesario desarrollar estrategias que permitan igualar posibilidades para aquellos estudiantes que, habiendo cursado el primer ciclo en escuelas secun-darias que no pertenecen a la modalidad de la educa-ción técnico profesional, opten por realizar el cursado del segundo ciclo en una escuela técnica.
Las autoridades educativas provinciales y de la CABA y las instituciones educativas implementarán, cuando las exigencias del aprendizaje lo requieran, dispositi-vos de nivelación con el propósito de completar y/o complementar la formación teórico-práctica de los estudiantes que opten por acceder a un título técnico.

Carga horaria de la trayectoria formativa.
Los marcos de referencia para la homologación de los títulos co-rrespondientes a la educación secundaria técnico profesional es-tablecerán los requerimientos relativos a los campos de forma-ción y las cargas horarias mínimas a ser contempladas para cada título técnico a partir de considerar que la Ley de Educación Téc-nico Profesional establece una duración mínima de seis años pa-ra los planes de estudio de carreras técnicas de nivel secundario, y que la escolaridad obligatoria se extiende a 14 años para quie-nes prosiguen estos estudios.
Se estima la siguiente distribución de cargas horarias mínimas según campos de formación:
Las resoluciones del C.F.E son de

CARÁCTER OBLIGATORIO
conforme lo establece la ley 26206 de Educación Nacional en su artí-culo 118° y el Reglamento de Fun-cionamiento del mismo, aprobado por Resolución del C.F.E. N° 01/07.
Campos a ser
considerados
en el proceso
de
homologación
Total de carga
horaria mínima
6.480 horas
reloj
Formación ética, ciudadana y humanística general
Mínimo de 2.000 horas reloj.
Formación científico-tecnológica
Mínimo de 1.700 horas reloj.
Prácticas profesionalizantes
Mínimo de 200 horas reloj.
CREDITOS

Arq. Marcos Fabián Argañaraz
Arq. Angel Armando Gunter
Ing. Dante Roberto Soria
Lic. Carlos Alberto Modi
El Consejo Federal de Educación es el organis-mo de concertación, acuerdo y coordinación de la política educativa nacional para asegurar la unidad y articulación del Sistema Educativo Nacional. Su presidente es el Ministro de Edu-cación de la Nación y se encuentra a su vez in-tegrado por la máxima autoridad educativa de cada jurisdicción y tres representantes del Consejo de Universidades.
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