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DISCERNIMIENTO IGNACIANO

Presentación desde las reglas de 1ª semana de los Ejercicios Espirituales
by

Agustin Rivarola

on 26 September 2014

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Transcript of DISCERNIMIENTO IGNACIANO

"Cuando pensaba en aquello del mundo, se deleitaba mucho; mas cuando después de cansado lo dejaba, hallábase seco y descontento; y cuando en ir a Jerusalén descalzo, y en no comer sino hierbas, y en hacer todos los demás rigores que veía haber hecho los santos, no solamente se consolaba cuando estaba en los tales pensamientos, mas aun después de dejado, quedaba contento y alegre. Mas no miraba en ello, ni se paraba a ponderar esta diferencia, hasta en tanto que una vez se le abrieron un poco los ojos, y empezó a maravillarse de esta diversidad, y a hacer reflexión sobre ella, aprendiendo por experiencia que de unos pensamientos quedaba triste y de otros alegre, y poco a poco viniendo a conocer la diversidad de los espíritus que se agitaban, el uno del demonio y el otro de Dios" (Autobiografía, 8). DISCERNIMIENTO IGNACIANO A las personas que se dejan llevar de sus pasiones y que no se preocupan de evitar los pecados, el enemigo suele tentarlas halagando sus pasiones con placeres atrayentes, imágenes sensuales, etc. Así las conserva en pecado y aun las enreda más en sus vicios. A estas personas el buen espíritu trata de manera contraria; les hiere la conciencia y suscita remordimiento con razones objetivas y valederas. [314] 2.Lo contrario sucede en las personas que se van puri¬ficando intensamente de sus pecados y progresando en el ser¬vicio de Dios. En este caso, el mal espíritu procura perturbar angustiando, entristeciendo, poniendo impedimentos, inquietando con falsas razones para impedir el progreso; y propio es del buen espíritu, dar ánimo y fuerzas, con consolaciones, lágrimas, inspiraciones y paz, facilitando las cosas y quitando los obstáculos para que se pueda avanzar. [315] La consolación espiritual: es el estado del alma cuando se produce en ella un tal movimiento de amor a Dios, su Creador y Señor, que ya no puede amar ninguna creatura por sí misma, sino solamente en el Creador de todas las cosas. También, cuando corren lágrimas de amor, que pueden ser motivadas por el dolor de los pecados propios o por la pasión de Cristo, o por otras cosas relacionadas con su servicio y alabanza. En resumen: es consolación todo aumento de esperanza, fe y amor, y toda alegría interior que atrae al alma hacia las cosas celestiales, y hacia la salvación, aquietando y pacificando al alma en su Creador y Señor. [315] La desolación espiritual: llamo desolación todo lo contrario de la consolación; es decir, la oscuridad en el alma, turbación en ella, atracción hacia las acciones bajas y egoistas, inquietud producida por abundantes y variadas agitaciones y tentaciones que mueven a desconfianza, desesperación, frialdad. Así el alma se encuentra toda floja, tibia, y como separada de su Creador y Señor. Porque como la consolación es contraria a la desolación, así también los pensamientos que nacen de la consolación, son contrarios a los pensamientos que nacen de la desolación. [317] 319. No sólo “no ir allá”, sino buscar lo contrario. Estar atenta y escuchar la compulsión; no esconderme, huir, comer,… compulsivamente, sino intentar tomar estos impulsos entre mis manos y bucear en ellos, tratar de descubrir eco de qué afecto más íntimo son. 5.En tiempo de desolación, nunca hacer cambios, sino mantenerse firme y constante en las decisiones en que se estaba antes de esta desolación (o en los propósitos en que se estaba en la última consolación). Porque, mientras en la consolación nos guía más bien el buen espíritu, en la desolación es el malo, con cuyos consejos no podemos acertar. [318] Paciencia. En la desolación procure el ejercitante armarse de paciencia, contra las dificultades que sufre; piense que pronto tendrá consolación, y haga esfuerzos en contra de la desolación (como está dicho en la regla 6). Piense que nunca le faltará la gracia suficiente para resistir a todos sus enemigos; apóyese en Dios, su Creador y Señor. [321] Origen de la desolación. Las causas principales, que son origen de la desolación, pueden reducirse a tres: la primera: nuestra tibieza, pereza o negligencia en nuestros ejercicios espirituales; así resulta que por nuestras faltas, se aleja de nosotros la consolación espiritual; la segunda: una prueba permitida por Dios para probar nuestro esfuerzo y cuán generosos somos en su servicio y alabanza, ,aún cuando falten las consolaciones y las gracias sensibles; la tercera: una experiencia de que no depende de nosotros sentir devoción o amor intenso, ni tener lágrimas u otra forma de consolación, sino de que todo es don y gracia de Dios. Así se evita un peligro de orgullo o vanidad, atribuyendo a nosotros alguna parte de la consolación espiritual. [322] Previsión: el que está en consolación piense cómo se habrá en la desolación que después vendrá, y prepárese, tomando nuevas fuerzas para entonces. [323J El punto débil. El diablo es como un general que quiere tomar una fortaleza y que busca el punto más débil para concentrar allí el ataque. De la misma manera el espíritu malo examina nuestras defensas, que son las virtudes; y nos ataca por donde nos encuentra más débiles. [327] [313] REGLAS PARA EN ALGUNA MANERA SENTIR Y COGNOSCER LAS VARIAS MOCIONES QUE EN LA ANIMA SE CAUSAN: LAS BUENAS PARA RESCIBIR Y LAS MALAS PARA LANZAR; Y SON MAS PROPIAS PARA LA PRIMERA SEMANA. 314. La vida se abre camino. Si el no-Reino está “desplegado” y la muerte está a sus anchas, es común la sensación de placer y comodidad, la impresión de que esto lo voy a poder manejar, de que está todo bien. En cambio, la Vida intenta llamar la atención haciendo sensible el desajuste. 315. Cuando empiezo a desplegar lo más genuino de mí, también brotan cosas desde mi herida. Puede aparecer la sensación de no estar haciendo bien, de no reconocerme; deprimirme porque no doy los pasos que esperaba, etc. Junto con esto, siento el aliento y el consuelo del Reino que empieza a brotar. 316: Consolación es movimiento interior (y no “estado”) de amor al Señor, que polariza y ordena los demás amores. También lágrimas por sentir culpa sana, por compasión con el dolor de los últimos. Me mueve al servicio de la vida, al cuidado de mí misma, de los demás, a la solidaridad, al agradecimiento al Señor. También alegría interna y paz. 317. Desolación: oscuridad, turbación, poco interés por cuidar la vida, por cuidarme y por cuidar a otros; falta de confianza y de autoestima, pocos deseos de jugarme por algo, de correr riesgos, falta de sentido en la vida. Sensación de desapego de Dios y de los demás. Falta de compromiso, desconexión, egocentrismo, culpa malsana, miedo, autorrepliegue, cerrazón. 318. En tiempo de desolación, no tomo decisiones ni hago grandes cambios. El miedo, la cerrazón, el autorrepliegue y la desconfianza NO SON BUENOS CONSEJEROS! Está bueno escucharlos (miedo, desconexión, etc…), pero no seguirlos. Reconocerlos, recibirlos, permitirlos, pero no darles espacio en mí. Ver a dónde me sugieren ir, PARA NO IR ALLÁ. Aunque en la desolación no debemos cambiar los propósitos anteriores, es muy provechoso inclinamos fuertemente contra la misma desolación. Podemos hacerlo insistiendo en más oración, meditación, examen de conciencia; y aumentando la penitencia que nos sea provechosa. [319] 320. Ésta es una oportunidad de conocerme más y mejor a mí misma; y para recordar que el Señor siempre está conmigo: SU AMOR INCONDICIONAL Y GRATUITO. 321. Es tiempo de trabajo interior: tener paciencia, permanecer, no desesperar, SOSTENER LAS PREGUNTAS… 322. En tiempo de desolación, un camino de conocimiento personal y aprendizaje es revisar mi opción por la Vida, mi opción por el Reino, aspecto por aspecto; también para volver a la humildad, al autoconocimiento y a dejar al Señor tomar la iniciativa. Oportunidad para volver a buscar la mirada del Señor sobre mí. Ir con los acusadores delante del Señor, a ver qué me dice Él. Mirar la desolación como llamado a la conversión (integración del mundo de las sombras), que necesita de estas tres claves: seriedad, desinterés, gratuidad. 323. Nuevas fuerzas: mirar desde la mirada del Dios de Jesús, el movimiento que se produjo en consolación, trae luz para el tiempo de desolación que vendrá.
324. No perder de vista el contexto. 325. Revisar mi opción por la Vida y obligarme a volver a ella desde lo más sencillo y pequeño, lo más silencioso y cotidiano, lo más insignificante. 326. Hablar con alguien sabio (quien muestra con su vida que sabe y saborea vivir). Cortar por los sano. Atender a las amenazas de la integración que significan el temor, el aislamiento y el descuido de mí. 327. La tentación es una oportunidad para descubrir aquello valioso que está en juego. Se hace necesario cuidar lo débil y vulnerable en mí, que está siendo atacado (herida) y aprovechar la oportunidad de autoconocimiento y, quizás, crecimiento. DOS ORIENTACIONES VITALES DOS DEFINICIONES EN DESOLACIÓN... Confianza en Dios. En la desolación el ejercitante debe considerar que el Señor lo ha dejado en prueba, para que resista con sus fuerzas naturales a las agitaciones y tentaciones del enemigo; y en realidad el ejercitante puede resistir con el auxilio divino, que siempre le queda, aunque no lo sienta claramente. En estos casos el Señor ha quitado el entusiasmo, amor y fortaleza sensibles, pero siempre deja gracia suficiente para vencer el mal y salvarse. [320] Procurar secreto. El enemigo es como un falso pretendiente que procura engañar a la hija de un hombre recto, o a la esposa de un buen marido. Este pretendiente procura que no se sepan sus malas intenciones, porque sabe que será rechazado si la hija habla con su padre, o la esposa con su marido. De la misma manera, el demonio quiere que sus tentaciones queden en secreto, y procura impedir que la persona tentada hable con su confesor o con otra persona que conozca la vida espiritual y pueda revelar los engaños del enemigo. [326] Atemorizar. El enemigo se comporta como una mujer que es débil pero gritona. Cuando una mujer como ésta pelea con un hombre, se acobarda y huye si el hombre se muestra fuerte, pero es terriblemente agresiva si el hombre es débil. Así también se comporta el enemigo: sus tentaciones se debilitan y desaparecen cuando el ejercitante resiste resueltamente y aun pasa a la ofensiva: haciendo lo con¬trario de la tentación; pero si el ejercitante comienza a temer y a desanimarse, no hay bestia tan fiera como el demonio en su empeño por dañarnos. [325] EN CONSOLACIÓN... Humildad: el que está consolado, procure en cuanto pueda, ser humilde y sentir su propia debilidad pensando qué poca cosa es en el tiempo de la desolación, cuando no siente la gracia de la consolación. [324J TRES DINÁMICAS DE TENTACIÓN... ¿Qué experimento? ¿A dónde me lleva? ¿Cómo reacciono? "seco y descontento" "contento y alegre" oscuridad, turbación,
tristeza, angustia, miedo,
reproches, sinsentido... entusiasmo, gozo, paz,
felicidad, optimismo,
afabilidad, bienestar... "aprendiendo por experiencia que de unos pensamientos quedaba triste y de otros alegre," REINO JUSTICIA
solidaria alegre
MISERICORDIA AMOR
a uno mismo Aguante en la
PERSECUCIÓN Ver
Juzgar
Obrar Amorosa
TRINIDAD Abbá Jesús Rúah
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