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PROBLEMAS DE EMANCIPACIÓN.

La familia constituye cada vez más un elemento central en el tratamiento de muchas psicopatologías.

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Transcript of PROBLEMAS DE EMANCIPACIÓN.

PROBLEMAS DE EMANCIPACIÓN EMANCIPACIÓN MUTÚA






Los hechos nodales de la evolución familiar que forman parte del ciclo vital de la familia, son el nacimiento y la crianza de los hijos, la partida de estos en el hogar y la pérdida de algún miembro (Carter y McGoldrick, 1981). Todos ellos producen cambios adaptativos vinculados a las variaciones en la composición de la familia que precisan una reorganización de los roles y reglas del sistema, así como una modificación de los limites familiares internos y externos.

La emancipación de padres e hijos debe comenzar mientras se comparte hogar. No es una circunstancia inevitable a abordar cuando los hijos se van de casa, debe comenzar cuando llegan al mundo. El abandono del hogar es un hito importante y a veces doloroso, pero no deja de ser una etapa más de la vida. La familia constituye cada vez más un elemento central en el tratamiento de muchas psicopatologías. De ahí que se hable tan a menudo de la terapia familiar. Entre las diversas terapias de este tipo sobresale la llamada “terapia sistémica”, la cual postula que ni las personas ni sus problemas existen en el vacío, sino que ambos están íntimamente ligados a sistemas recíprocos más amplios, de los cuales el principal es la familia. Según refiere Norberto Mascaró que los complejos procesos vinculares que se desarrollan desde el momento del nacimiento, es un vínculo que constituye la matriz relacional en donde se pondrán en juego las funciones parentales (materna y paterna) que crearán un holding de crecimiento caracterizado por un clima emocional particular, y los fallos en dichas funciones parentales actuarán como “traumas” que distorsionaran ese clima emocional haciéndolo inadecuado para el crecimiento dentro y fuera del sistema familiar. El origen de la sintomatología suele situarse en las dificultades y crisis a las que se ven sometidos los grupos familiares en su devenir vital. El síntoma es una forma de decir lo que la palabra no alcanza a decir, o lo que los oídos de los demás no quieren escuchar. El síntoma emerge como un refugio, protege, defiende ante el impacto insostenible de la negación del ser. El dolor es insoportable, se busca refugio en alguien, al no encontrarlo el individuo construye un absurdo, el falso dolor, el síntoma. Preparar la emancipación de los hijos ha de significar paralelamente hacerlo con la de los padres. Así, fomentar la autonomía de los hijos ha de propiciar la independencia de los propios padres hacia sus hijos. Que valorarán la vida independiente y se esforzarán por alcanzarla en la medida en que sus padres hagan lo mismo por su propia autonomía. No hay que temer a la independencia, porque si se gestiona bien no supone ausencia, desvinculación ni abandono. Los padres necesitan recuperar esos espacios de libertad que dejaron muchos años ante ñla prioridad de sacar adelante a sus hijos, educarles y ayudarles. algunas mujeres se siguen aferrando a su papel de madre para sentirse seguras y útiles, y reprochan a sus hijos el desapego. Padres desapegados y distantes.

Han vivido la relación paterno-filial con cierta frialdad, porque han confiado la educación de sus hijos a instituciones u otras personas desde los primeros años o porque han vivido fundamentalmente para sí mismos. Es una emancipación egoísta que hace que los vínculos entre padres e hijos sean débiles. Estos padres ejercieron desde tan pronto el derecho a la emancipación que abusaron de él.
Padres posesivos y absorbentes.

Todo son desvelos y preocupaciones. Los hijos nunca están suficientemente maduros, "siguen siendo unos críos...". En el fondo, subyace la inseguridad de unos padres que necesitan desempeñar ese papel para sentirse bien y para dotar de sentido a su vida. No sólo no se emancipan a medida que el hijo crece sino que frenan la emancipación del hijo. Así, sobreviene la crisis cuando el hijo o hija abandona el hogar. Y como no obtienen la recompensa a sus desvelos se quejan: "críe hijos para esto".

Padres razonablemente emancipados.

Desde un principio, han entendido que tener hijos significa aceptar un proceso de individualización por ambas partes. El hijo es cada vez más él mismo, más separado de los padres y de los otros hermanos, y los padres son también cada vez más autónomos. Esta actitud respetuosa permite que los hijos crezcan en responsabilidad, fuertes y con capacidad de tomar decisiones. Y que los padres vayan recuperando tanto su identidad como hombre y mujer, y no sólo como padre y madre, como su capacidad de vivir experiencias y actividades al margen de los hijos.
Los padres también deben vivir su vida

Han de comenzar a emanciparse de los hijos mucho antes de que se vayan. Han de mentalizarse a no recibir de sus hijos tanto como ellos les dieron. Si no, vivirán en una decepción permanente. Esta emancipación de los padres no significa dejar de interesarse por lo que ocurre a sus hijos ni renunciar a la relación familiar. Simplemente, es articular un nuevo formato de relación, que cuesta asumir y aplicar, pero que permite un desarrollo satisfactorio tanto a padres como a hijos.


ETIOLOGÍA

La sobreprotección, el caso del excesivo cuidado que muchas veces imparten los padres hacia sus hijos, se convierte en un factor que los limita en el desarrollo de su libertad y fundamentalmente de su vida. La principal razón de la sobreprotección puede estar fundada en traumas y miedos de los padres durante su niñez o su juventud, o bien, por ese temor infundado de que los hijos crezcan y se independicen, prescindiendo del cuidado de sus padres.

En casos en que los hijos que padecen una
enfermedad grave, o aquellos en que hay niños adoptados de por medio, o con un entorno familiar complicado, también se puede dar este tipo de comportamiento. Es asi como llegamos al punto de establecer que la sobreprotección puede producir efectos nocivos en los hijos, inseguridad, dependencia, nerviosismo, poca capacidad de adaptación, miedo al fracaso, etc. Con respecto al ciclo vital, los padres deben aprender saber tratar a los hijos diferentes cuando ya viven en pareja, si esto ocurre, la pareja tendrá conflictos graves. Así, por ejemplo, un hijo apegado excesivamente a su familia de origen experimentará un conflicto de lealtades entre sus padres y su mujer: si me pongo de parte de mi mujer mi familia se sentirá mal y viceversa. Por el contrario, a la mujer se la hará insoportable ver que su marido no toma partido por ella y no la apoya cuando se siente descalificada por la familia de él. Metafóricamente diremos que este hijo sigue todavía “casado” con su familia de origen.
CUADRO CLÍNICO

Toda familia presenta problemas y debe negociar compromisos que hagan posible la vida en común. En situaciones de crisis familiares, como enfermedades, muerte de algún familiar, emancipación de los hijos, conflictos entre los miembro o incluso en cambios vitales importantes que provocan un nivel intenso de estrés, como puede ser, un cambio de residencia, una adopción, nacimiento de nuevos miembros, cada integrante se posiciona de diferente manera. Algunos afrontan los cambios adaptándose; a otros les cuesta más, pudiendo dar lugar a crisis, desorganizaciones, síntomas diversos, etc.
La inmadurez es una de las características que pueden definir a las personas que no pueden realizar una emancipación adecuada, huyendo de la responsabilidad y del compromiso, siendo dependientes de otras personas e incapaces de afrontar por si solos los problemas, viviendo solamente el presente, sin plantearse proyectos a medio o largo plazo. TRATAMIENTO (JUSTIFICACIÓN)

El trabajo que se considera adecuado para trabajar en problemas de emancipación es terapia breve bajo el enfoque sistémico, debido a que permite ayuda a superar la crisis y la organización familiar. El objetivo de la terapia aquí propuesta es poner fin a ese ciclo, accediendo al joven y su familia a una reorganización que les permita sobrevivir exitosamente a los cambios. La intervención terapéutica tendrá máxima eficacia si apunta a la estructura organización básica familiar, cambiada esta, cambiaran también los modos de relación de sus integrantes.
PLANEACIÓN DE INTERVENCIONES
Se pretende trabajar bajo el enfoque sistémico y terapia breve, en el siguiente cuadro se explica el modo de trabajo que puede efectuarse con pacientes con problemas de emancipación: CONCLUSIÓN. La disfuncionalidad de un sistema se caracteriza por su tendencia a la equifinalidad, esto es actuar para reducir al máximo la entropía, la idea de que el equilibrio, la estabilidad, el control son sinónimos de salud y felicidad, esto genera tal resistencia al cambio, al grado que se llega creer en la certidumbre absoluta. La emancipación de padres a hijos debe comenzar mientras se comparte el hogar, es ya lugar común que los padres han de ayudar a sus hijos para que asuman, en la medida que lo va permitiendo su evolución personal, sus responsabilidades, y que deben potenciar su autonomía, ayudándoles a prepararse para vivir de forma independiente. Esa dedicación tan generosa en esfuerzo, desvelos e incluso angustias, cuestionándose si lo están haciendo bien. Son pocos los hijos que deseosos de independizarse y con posibilidades de hacerlo, se demoran en irse de casa por no causar en sus padres esta penosa sensación de vacío. Y son muchos los padres, que con la mejor voluntad, frenan la emancipación de sus hijos y la propia, como reacción ante el miedo a las incertidumbres que depara el futuro. El proceso de emancipación de los padres consiste en superar la sensación de pérdida que genera la marcha de los hijos y en implicarse en las etapas y en la evolución que esa emancipación entraña. La evolución en el sistema familiar alcanza un punto clave en la época en que los jóvenes comienzan a abandonar el hogar. En ese momento los padres han de permitir la marcha de los hijos y asumir el impacto que les provoca su partida. Por su parte éstos, ahora volcados hacia intereses extrafamiliares, deben poseer habilidades adecuadas para relacionarse socialmente y adquirir competencia profesional (Carter y McGoldrick, 1989). BIBLIOGRAFIA.
AGUIRRE Batzán Ángel (1994). Psicología de la adolescencia, Editorial Boxiareu universitaria, Marcombo.
EGUILUZ Luz de Lourdes (2004). Terapia familiar su uso hoy en día. Editorial Pax México.
ESPINA Alberto (1996). Terapia familiar sistémica, Teoría, clínica e investigación. Begoña Pumar Editores.
FRANCESCATO D., Tomai M., Mebane M.B. (2006). Psicología comunitaria en la enseñanza y la orientación. Narcea. Madrid España.
OCHOA de Alda Inmaculada (1995). Enfoques en terapia familiar sistémica, Barcelona, Herder.
REVISTA CONSUMER. Los hijos se marchan pero la vida continúa. La emancipación de los padres. Eroski consumer.
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