Loading presentation...

Present Remotely

Send the link below via email or IM

Copy

Present to your audience

Start remote presentation

  • Invited audience members will follow you as you navigate and present
  • People invited to a presentation do not need a Prezi account
  • This link expires 10 minutes after you close the presentation
  • A maximum of 30 users can follow your presentation
  • Learn more about this feature in our knowledge base article

Do you really want to delete this prezi?

Neither you, nor the coeditors you shared it with will be able to recover it again.

DeleteCancel

Make your likes visible on Facebook?

Connect your Facebook account to Prezi and let your likes appear on your timeline.
You can change this under Settings & Account at any time.

No, thanks

Nietzsche / Ortega

Comparación entre Nietzsche y Ortega y Gasset. Valoración de la actualidad de Nietzsche
by

Ignacio Mendiguchía

on 24 April 2015

Comments (0)

Please log in to add your comment.

Report abuse

Transcript of Nietzsche / Ortega

Nietzsche y el nazismo
El avatar más conocido de la filosofía de Nietzsche fue su apropiación por parte de los ideólogos nacionalsocialistas. Sobre la cuestión han corrido auténticos ríos de tinta, no faltando quienes, como el marxista Lukacs, hayan considerado que el irracionalismo nietzscheano hacía previsible su utilización por los fascismos en su "asalto a la razón".
Lo cierto es que, dejando de lado incluso la famosa falsificación de sus fragmentos póstumos, Nietzsche se mostró siempre muy crítico tanto con el antisemitismo como con el nacionalismo alemán contemporáneos. Por otro lado, los conceptos de "superhombre" o de "voluntad de poder" no remiten en modo alguno a la justificación del racismo o de la política totalitaria .
Aunque en el momento de su muerte Nietzsche era un autor con una proyección bastante reducida, el impacto de su obra empezó a ser muy grande desde comienzos del siglo XX, influyendo en un buen número de planteamientos filosóficos (en Ortega, como hemos visto, o en Heidegger) y corrientes ideológicas de muy variado signo.
Actualidad de Nietzsche
Las filosofías de la sospecha
En ese contexto, la figura de Nietzsche se convirtió, junto con las de Marx y Freud, en representativa de una actitud intelectual que el filósofo francés Paul Ricoeur etiquetó acertadamente como "filosofía de la sospecha" , encaminada al desenmascaramiento de los discursos ideológicos (entendidos como formas falsas de consciencia, según la definición marxiana) dominantes en la cultura occidental. Resulta inegable que el método genealógico puesto en práctica por Nietzsche encaja perfectamente en este contexto de crítica radical de las certidumbres y valores que trataban de imponer una visión deformada de la realidad.
Quizá sea esta la faceta del pensamiento nietzscheano que hoy pueda considerarse de mayor interés.
Lecturas posmodernas
Para muchos, sin embargo, la filosofía de Nietzsche resultaba interesante en el sentido de justificar la orientación relativista defendida por las diversas filosofías posmodernas.
Dejando de lado el supuesto relativismo epistemológico o moral de Nietzsche (más que discutible, como hemos visto al hablar del perspectivismo), resulta llamativa la apropiación de las ideas nietzscheanas sobre las categorías ontológicas implícitas en la gramática por parte de la crítica al "logocentrismo", muy presente algunas tendencias posmodernas (pensamos en Derrida y su "deconstruccionismo", por ejemplo). Los resultados de este peculiar "dejar de creer en la gramática" han conducido con frecuencia a la producción de textos literalmente ininteligibles, que gozan sin embargo de gran prestigio en ciertos ámbitos académicos.
"No cabía duda: se había descubierto la verdadera realidad, en confrontación con la cual la otra, la que la vida espontáneamente nos ofrece, queda automáticamente descalificada. Tal experiencia imponía a Sócrates y a su época una actitud muy clara, según la cual la misión del hombre consiste en sustituir lo espontáneo con lo racional. Así, en el orden intelectual, debe el individuo reprimir sus convicciones espontáneas, que son sólo opinión –doxa–, y adoptar en vez de ellas los pensamientos de la razón pura, que son el verdadero saber –epistéme–. Parejamente, en la conducta práctica, tendrá que negar y suspender todos sus deseos y propensiones nativos para seguir dócilmente los mandatos racionales.
El tema del tiempo de Sócrates consistía, pues, en el intento de desalojar la vida espontánea para suplantarla con la pura razón."
El tema de nuestro tiempo (VI)
“El moralismo de los filósofos griegos a partir de Platón tiene unos condicionamientos patológicos; y lo mismo su aprecio de la dialéctica. Razón = virtud = felicidad significa simplemente: hay que imitar a Sócrates e implantar de manera permanente, contra los apetitos oscuros, una luz diurna –la luz diurna de la razón. Hay que ser inteligentes, claros, lúcidos a cualquier precio: toda concesión a los instintos, a lo inconsciente, conduce hacia abajo...” [II, 10]
Crepúsculo de los ídolos
Como sabemos, Nietzsche, desde "El nacimiento de la tragedia", vio en Sócrates el iniciador de una perspectiva nihilista que convirtió a las categorías de la razón en vehículo para cumplir su afán de venganza frente a la vida.
La fábula del
"mundo verdadero"
El descubrimiento de la razón
Tanto Nietzsche como Ortega tienen en común su adscripción a la amplia corriente filosófica del vitalismo.
La defensa de los intereses de la vida lleva a ambos a considerar imprescindible deshacer el largo error racionalista que ha dominado la tradición filosófica occidental durante siglos, a partir de su formulación inicial en el pensamiento platónico. Ese es, precisamente, "el tema de nuestro tiempo" para Ortega: "La razón pura tiene que ser sustituida por una razón vital, donde aquella se localice y adquiera movilidad y fuerza de transformación." Como vamos a ver, el propio uso de un concepto como "razón vital" marca ya de entrada una diferencia importante entre las respectivas críticas de Ortega y Nietzsche a esta tradición y ayuda a entender el empeño del primero en considerar su "raciovitalismo" como una superación tanto del racionalismo como del propio vitalismo.
¿En qué consistió el error platónico?
Perspectivismo
En Ortega y Gasset puede encontrarse una fuerte influencia del pensamiento nietzscheano, que va desde la primera juventud a las obras de madurez y es especialmente significativa en "El tema de nuestro tiempo". En esta obra, Ortega aborda una interpretación del significado del idealismo socrático-platónico que resulta muy útil para entender algunas de las semejanzas y diferencias fundamentales entre los dos autores.
Nietzsche y Ortega
"Hoy vemos claramente que, aunque fecundo, fue un error el de Sócrates y los siglos posteriores. La razón pura no puede suplantar a la vida: la cultura del intelecto abstracto ... es tan sólo una breve isla flotando sobre el mar de la vitalidad primaria. (...)
El tema de nuestro tiempo consiste en someter la razón a la vitalidad, localizarla dentro de lo biológico, supeditarla a lo espontáneo. Dentro de pocos años parecerá absurdo que se haya exigido a la vida ponerse al servicio de la cultura. La misión del tiempo nuevo es precisamente convertir la relación y mostrar que es la cultura, la razón, el arte, la ética quienes han de servir a la vida"
Ortega valora el significado del idealismo socrático-platónico de una manera que pretende ser más ecuánime. La razón no tiene por qué ser algo dañino para la vida, aunque nuestra cultura haya vivido largo tiempo de espaldas a esa exigencia esencial. Su apuesta "raciovitalista" aspira a conservar el valor intrínseco del descubrimiento socrático, aunque situando razón y vida en la relación jerárquica adecuada
En su evaluación de la doctrina platónica, ambos autores presuponen una teoría perspectivista del conocimiento. En realidad, esta es una de las influencias más evidentes que Ortega recibió de Nietzsche, aunque también aquí vamos a encontrar diferencias en las respectivas formulaciones.
Voluntad de poder y
realidad radical
Las divergencias entre Nietzsche y Ortega son también importantes en cuanto a la caracterización de esa vida que ambos señalan como instancia ontológica fundamental.
Eterno retorno
e historia
Las consideraciones sobre el devenir de la vida en el tiempo marcan una importante distancia entre los dos autores.
Nietzsche considera que no hay una sola y única interpretación verdadera de la realidad, sino diferentes perspectivas. Distintas formas de vida van a
interpretar la realidad para la satisfacción de sus instintos y pulsiones, a partir de un determinado conjunto de valores.
No hay una verdad absoluta; aunque no todas las perspectivas valen lo mismo, porque lo que resulta esencial es el tipo de valoración del que parten.
La genealogía nietzscheana es, recordemos, tanto investigación sobre el origen de una determinada concepción como evaluación de ese origen y el criterio, aquí, es el de la afirmación incondicional de la vida.
Ortega también considera que hay que abandonar la utopía de un punto de vista absoluto; cada época, cada generación, cada individuo en última instancia genera perspectivas diferentes, ya que cada uno contempla la realidad desde su propia circunstancia vital. Nadie puede contemplar la totalidad del mundo, por lo que la verdad no puede estar en una sola perspectiva.
El conocimiento, sin embargo, no se convierte para Ortega en algo completamente subjetivo: la realidad se nos impone pensemos lo que pensemos.
"Cuando se interpone un cedazo o retícula en una corriente, deja pasar unas cosas y retiene otras; se dirá que las selecciona, pero no que las deforma. Esta es la función del sujeto, del ser viviente ante la realidad cósmica que le circunda. Ni se deja traspasar sin más ni más por ella, como acontecería al imaginario ente racional creado por las definiciones racionalistas, ni finge él una realidad ilusoria. Su función es claramente selectiva."
El tema de nuestro tiempo (X)
Para Nietzsche la vida es puro flujo, devenir constante impulsado por la fuerza creativa de la voluntad de poder, entendida como una tendencia irracional expansiva.
Esta no es una voluntad libre que
sea poseída por el sujeto, algo cuya existencia Nietzsche niega explícitamente, sino más bien algo que nos ocurre: nosotros estamos constituidos por la voluntad de poder. De ahí la importancia que adquiere en su pensamiento la afirmación de los componenentes instintivos e inconscientes.
Para Ortega, la vida (entendida en un sentido biográfico y no tanto biológico) es la realidad radical donde se encuentra tanto el yo como su mundo.
La concepción que Ortega tiene de la relación del sujeto con el mundo está expresada en la famosa afirmación “yo soy yo y mi circunstancia”, según la cual nuestra individualidad no está constituida por una esencia fija: el yo modifica el Mundo (la imagen que tenemos de la realidad) y este a su
vez modifica el yo, con lo cual éste se rehace a sí mismo continuamente.
En cierto sentido, para Ortega es el sujeto más que el mundo el que deviene, el que ha de ser comprendido como historia.
Para Ortega de ningún modo vivimos en un presente absoluto. Vivir es proyección al futuro hecha desde el presente a partir del pasado, lo que implica que el tiempo sólo puede ser entendido de manera lineal.
Muy influido por el historicismo, Ortega desarrolla la última etapa de su filosofía en el sentido de identificar cada vez más la vida humana con la historia (lo que le lleva a negar incluso la idea de "naturaleza humana") y transformando el concepto de "razón vital" en el de "razón histórica".
La "voluntad de poder" nietzscheana está indisolublemente unida a la idea del "eterno retorno de lo idéntico”, donde la noción lineal del tiempo propia del cristianismo (secularizada en el concepto de progreso histórico característico de la modernidad) es sustituida por la noción circular del
tiempo propia de los griegos.
Más que por sus implicaciones cosmológicas, el eterno retorno tiene en Nietzsche un papel esencial en relación con la afirmación de la vida y hace del instante el único horizonte temporal significativo.
Nietzsche libertario
Podría señalarse, en un polo ideológico diferente, la notable recepción de la obra de Nietzsche por parte del pensamiento libertario (sobre todo en sus versiones más individualistas), en tanto que crítico radical de los valores morales y las creencias religiosas tradicionales.
En esta línea, hay que señalar el impacto de su obra en los movimientos contraculturales de los años 60, "Mayo del 68" incluido.
Full transcript