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LITERATURA/SOCIEDAD

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Paula Neira

on 15 April 2010

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Carlos Altamirano y Beatriz Sarlo
LITERATURA/SOCIEDAD III DEL AUTOR La Función Autor Hacia una Sociología del Escritor Sartre: Biografía y Provecho Pierre Bourdieu: Habitus y proyecto creador Obstáculos para la comprensión y el análisis sociológico de la función autor. Construcción de un modo propiamente sociológico de interrogar la función-autor. Comprensión
sociológica Altamirano y Sarlo sostienen que distinguir entre la ideología textual y la ideología del escritor, supone que ésta carece de efecto sobre aquella. Con arreglo a esta visión el escritor no opera como productor del texto, sino como vehículo transparente y ocasional de las ideologías y discursos que lo atraviesan. Desalojado el escritor cuando se trata de analizar el producto literario, la escena de producción literaria la ocupan únicamente el modo de producción, la lengua, ideologías, etc., es decir, los conceptos construidos para pensar las articulaciones colectivas del mundo social. De estos conceptos emanan los textos, y la productividad de que se despoja al escritor es conferida a las abstracciones intelectuales. Así, a través de este objetivismo que sustituye al creador incondicionado por las estructuras y las leyes de estructura, se abre paso a un discurso metafísico. La cuestión del autor sólo puede ser adecuadamente aprehendida si se lo sitúa en un sistema de relaciones variables históricamente. Pasos para problematizar la cuestión del autor :
Colocar al escritor como parte de un sistema de relaciones
Poner de relieve las preguntas que han constituido al autor como "fuente" autónoma de sus obras Variables para definir la posición del escritor en la estructura social:
1.Conciencia grupal
2.Condiciones de existencia que los escritores encuentran en la sociedad y de las que dependen
3.Posición del escritor dependiente del concepto social que los otros grupos elaboran en relación con él Relación entre productores literarios y 2 instituciones:
Patronazgo
Mercado Patronazgo:
Fue la institución básica para la producción intelectual letrada hasta el SXVIII, ya que funcionaba como un eslabón en la producción literaria. Mercado:
La formación de un mercado literario y la conversión del escritor en productor de mercancía, se produce en el siglo XVIII. La asimilación de las obras a mercancías y las condiciones para el oficio de las letras que se establecieron , no fueron apacibles ni unánimemente registradas. Charles-Augustin Sainte-Beuve: Para Sainte-Beuve, crítico literario y escritor francés del siglo XIX, la búsqueda del benficio que se ha extendido entre los escritores está en trance de degradar la "dignidad de las letras". Émile Zola: Escritor francés del SXIX representante del naturalismo, hace una apología a la mercantilización de la literatura. “Es el dinero, la ganancia legítimamente obtenida a través de sus obras la que ha liberado al escritor de toda protección humillante, que ha hecho del antiguo volatinero de corte, del antiguo bufón de antecámara, un ciudadano libre, un hombre que sólo depende de sí mismo… El dinero emancipó al escritor y creó las letras modernas”. Entre estos 2 extremos se moverá la conciencia del escritor moderno. El SXX no añadirá nada sustancial a este repertorio de actitudes, aunque las posiciones no permanecerán fijas y distintas. De estas distinciones interesan desde un punto sociológico:
El esfuerzo de diferenciación del productor literario respecto de los otros productores.
Dificultad de asimilación de las obras a mercancías sin más (Bourdieu “el valor estético sigue siendo irreductible al valor económico). Estatuto social del escritor a partir de su origen social: Dada la variedad de casos y situaciones, sería provechoso definir las instancias de análisis y la correlación entre ellas. El problema podría plantearse en 2 términos:
1. ¿cuál es el origen social o clase de un escritor en una sociedad determinada?
2. ¿qué grado y tipo de distancia respecto de ese origen produce en cada caso la incorporación a las letras? Jean Paul Sartre (1905-1980): Filósofo, escritor y dramaturgo francés, exponente del existencialismo y del marxismo humanista Sartre: obra literaria objeto de una “comprensión”que suscita el cuestionamiento del autor. No se trata de reducir la obra a la trayectoria biográfica o viceversa. Ambas se aclaran mutuamente, pero también se exceden. La obra encuentra su “explicación total” en sí misma. Explicación histórica a partir de esta dialéctica, del proceso social que ha constituido a un individuo en escritor . Para comprender a los autores, Sartre propone un método progresivo-regresivo Individuo condicionado por su origen de clase y por las estructuras sociales objetivas en que se halla incluido.
¿Cómo interioriza un individuo condicionamientos que canalizará en actos, gestos o discursos que llevan su marca social? A partir de “mediaciones”. Familia: Primera instancia mediadora, el ámbito donde el hombre hace y vive sus primeras experiencias de clase. Para investigar ese proceso de socialización es necesario el psicoanálisis, por lo que el materialismo histórico debe apropiarlo e integrarlo como “disciplina auxiliar” del trabajo hermenéutico. Mediación como producto de una historia que la une con la estructura social de una época, ello abre el análisis hacia la investigación histórica. Este doble movimiento es central en la propuesta sartreana y en el "método progresivo-regresivo”. Para comprender plenamente el funcionamiento de este método hay que comprender a la noción de “proyecto”. Mediaciones: Se dan a partir de las relaciones sociales, por lo que los individuos no se ligan de forma inmediata con su clase. Proyecto: Impulso que lleva a trascender lo dado a través de actos cuya significación realiza y cuestiona las determinaciones de la realidad. No es un programa consciente y deliberado, de hecho se esboza en la infancia a partir de las relaciones que constituyen al niño y sus resistencias a lo que otros hacen de él. En esa dialéctica, Sartre descubre las primeras huellas de una elección, la de lo imaginario. El “proyecto” le confiere cierta unidad al trayecto biográfico, pero este trayecto, que es continua superación de lo dado, debe atravesar en cada ocasión el campo de los “posibles”. Dentro del campo de los “posibles” tiene particular relevancia en el caso de un escritor lo que Sartre llama los “instrumentos culturales". Posibles: Espacio social históricamente condicionado que circunscribe lo que un individuo puede hacer Instrumentos Culturales: Categorías del saber, los sistemas de ideas particulares y el lenguaje que los expresa El método regresivo-progresivo es entonces el ejercicio teóricamente controlado de este ir y venir El momento analítico regresivo: Se remonta a partir de alguna hipótesis hacia los elementos biográfico-existenciales y las estructuras económicas y sociales que han intervenido en la constitución del individuo. El momento sintético progresivo: Debe aprehender la vinculación de todos estos elementos en una unidad significante que es el individuo, en tanto sujeto que actúa sobre la base de determinaciones objetivas, pero con vistas a ciertos fines que no se hallan completamente contenidos en esas determinaciones (“el proyecto”). Noción de “proyecto” clave de la problemática sartreana, ya que éste garantiza la “unidad” del sujeto pese a la diversidad de los condicionamientos que lo han constituido y proporciona la premisa de una filosofía de la libertad construida sobre el modelo de la praxis individual. De ahí que las determinaciones sociales tengan un estatuto negativo en la antropología sartreana. La posición antideterminista resulta así una reivindicación de la conciencia como centro irreductible de iniciativa y libertad. A esta reivindicación y al cuestionamiento del modelo explicativo, inadecuado para captar el sentido de un acto humano, se liga el reclamo de la “comprensión”. Comprensión: Es una operación intuitiva orientada a captar desde adentro el sentido de un acontecimiento y el punto de partida es la empatía. 1.El escritor no es el vehículo transparente del “espíritu de una época” o de una ideología.

2.Las formas de vínculo de un escritor con su clase de origen no son obvias y para analizarlas hay que tener presente las instancias mediadoras.

3.Las instancias mediadoras y los condicionamientos que producen en el individuo que las atraviesa no tienen que porqué producir siempre lo mismo.

4.Todo campo de condicionamientos es complementario de un campo de posibilidades y viceversa.

5.Las relaciones sociales y el conjunto de condicionamientos en que se halla inscrito un individuo no operan como límites o presión puramente exterior: son interiorizados en grados variables , lo que hace que no tengan la misma eficacia en la constitución de un sujeto.

6.La inclusión de los “instrumentos culturales” dentro de los “posibles” sociales permite encarar en nuevos términos 2 viejas preguntas: ¿Qué hizo un “autor” con una “forma”’? ¿Qué hizo una “forma” con un “autor”?
Pierre Bourdieu (1930-2002): Sociólogo francés del siglo XX, muy conocido e influyente. Camino alternativo para el análisis del ajuste entre el “proyecto creador” individual y las determinaciones sociales: "Más que estar predeterminado por sus condiciones de existencia, el escritor parece determinarse a sí mismo a partir de la toma de conciencia de la verdad objetiva de su condición de clase". Bourdieu propone la construcción una sociología de la producción simbólica que sea a la vez una sociología de sus productores. En lo que concierne al campo simbólico, hay 2 líneas que definen mejor la orientación de Bourdieu:
La tradición que concibe a los sistemas simbólicos como formas de construcción de la realidad, pero poniendo énfasis sobre la actividad que engendra esos sistemas.
Busca proseguir la lección de aquellos que, dentro de la tradición sociológica clásica han investigado la función social de los sistemas de significación (Weber y Durkheim). En el marco de esas 2 tradiciones, cuya convergencia es problemática Bourdeiu reabsorbe otras:
Estructuralismo lingüístico y antropológico
Marxismo
Sociolingüística. La sociología de la producción artística no es más que la elaboración “regional” de la problemática global construida en torno a las prácticas significantes. Para romper efectivamente con el biografismo que hace del artista creador la causa eficiente de la obra, Bourdieu enuncia una serie de principios metódicos. Campo intelectual: Espacio social que posee cierta autonomía dentro de la sociedad y que engloba a artistas, escritores y todos aquellos en cuyas manos está la producción cultural. Cada uno de los miembros del campo está determinado por su pertenencia a él, es su posición dentro del campo lo que define el tipo de participación en el "capital cultural". Capital cultural: Legado de temas y convenciones que constituyen el patrimonio intelectual “legítimo” de la sociedad considerada. Para Bourdieru, los artistas y escritores (SXIX), forman parte de la clase dominante pero a su vez son una fracción dominada, lo que les da una posición ambigua dentro de la estructura social. De esto deriva un doble sistema de relaciones: entre la comunidad intelectual y los otros, y entre la comunidad misma. La posición de un escritor dentro del campo intelectual no se define entonces conectándolo directamente con su origen de clase, sino que se determina por la intersección de este doble juego de relaciones. Esos son los principios analíticos que Bourdieu proyecta sobre la escena literaria francesa entre 1830 y 1860, y que se halla dominada por las 3 posiciones que la historia de la literatura ha identificado como:
“arte burgués”
“arte social”
“arte por el arte” Si tomada en su conjunto, la comunidad intelectual integraba la clase dominante, las 3 posiciones marcaban diversos grados de “distancia” respecto de la fracción dominante de esa clase. De un extremo al otro, el arco que recorren estas posiciones pone de manifiesto la colocación ambivalente, de inclusión-exclusión, del campo intelectual dentro de la clase dominante. Las posiciones dentro del campo intelectual, son simultáneamente “tomas de posición” y el segundo paso metódico consistiría en dar cuenta del significado de cada “toma de posición” dentro del tejido de relaciones que las distingue oponiéndolas. Sólo a partir de aquí es pertinente interrogar a la biografía del escritor. Pero ya no se trata de preguntar ¿quién ha debido ser el escritor para ESCRIBIR esta novela?, sino de ¿quién ha debido ser para OCUPAR tal POSICIÓN en el CAMPO INTELECTUAL de su tiempo?. Esta pregunta busca captar las condiciones sociales que han inculcado un habitus de clase. Habitus: Conjunto de disposiciones socialmente adquiridas e inscritas en la subjetividad de los miembros de un mismo grupo o clase. Es el resultado de un proceso de inculcación en que intervienen diversos dispositivos sociales. Para Bourdieu, el estilo personal de los productos de un mismo habitus, no es más que un desvío en relación con el estilo propio de una época o clase. Por lo que, el principio de diferencia entre los habitus individuales radica en la singularidad de las "trayectorias sociales", lo que legitima la búsqueda dentro de una historia individual de rasgos sociológicos que hayan determinado una desviación respecto de la trayectoria característica de la clase. Los autores consideran que en este punto Bourdieu no añade nada nuevo a los análisis de Sartre, ya que la desviación señala algo muy similar al "proyecto" sartreano. El habitus sólo explica en realidad que es lo que torna a un escritor “disponible” para ocupar o “producir” una determinada posición en el campo intelectual. Pero el proyecto literario propiamente dicho se define en el encuentro entre el habitus y el campo intelectual al que se incorpora. De ahí que:
1. Una obra no remita de modo directo a una “intención expresiva”
2. No sea posible el análisis sociológico de un discurso literario ateniéndose a la obra misma. Reservas en la propuesta de Bourdieu: El concepto de habitus individual ofrece problemas cuando se convierte en principio explicativo de ciertas elecciones. El problema radica en que el concepto de habitus se transforma en el comodín que el análisis tiene a mano para responsabilizarlo de todo lo que no puede atribuir a la estructura del campo.

Bourdieu no logra escapar a la lógica del objetivismo a pesar de proponérselo. Su explicación del “ajuste” entre el campo intelectual y el proyecto creador aparece gobernada frecuentemente por el principio de la armonía preestablecida, por la cual los individuos están determinados para aspirar “subjetivamente” su posición en la estructura, de modo que el ajuste está garantizado de antemano. Las “desviaciones” son sólo aparentes: están hechas para producir lo mismo bajo otra forma. En este mundo de simetrías y regularidades, es difícil pensar la incongruencia, la contradicción, y el cambio, por lo que difícilmente el análisis empírico compruebe, por ejemplo, que el campo intelectual posea la coherencia y la regularidad que Bourdieu le atribuye. Aportes de Sartre para el planteamiento de la problemática del autor: Contribuciones de Bourdieu a la sociología de la producción cultural: El concepto de campo intelectual ha sido iluminador, ya que permite percibir los rasgos sistemáticos, las tendencias y las articulaciones institucionalizadas de las formas dominantes de la actividad literaria en las sociedades capitalistas. A partir de los estudios de Bourdieu es posible comprender mejor la lógica y la estructura de ese campo.

El campo intelectual puede funcionar como hipótesis fértil para elaborar versiones sociológicas del proceso de la práctica literaria. Así se podrá considerar también de qué modo un determinado campo intelectual le proporciona los medios, posibilidades y los limites al proyecto de un escritor individualmente considerado, pero también si éste trae innovaciones, si ellas son absorbidas, rechazadas o simplemente ignoradas hasta que una nueva configuración del campo intelectual las convierta en significativas. Emergencia de un público de lectores y nueva relación del escritor con el mercado. Beatriz Sarlo:
Nació en Buenos Aires en 1942. Es catedrática de Literatura Argentina en la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y ha impartido cursos en prestigiosas universidades extranjeras. Ha escrito, en colaboración con Carlos Altamirano tres libros. Dirige desde 1978, la revista Punto de Vista, donde un grupo de intelectuales difundió sus ideas durante los años de la última dictadura militar. Revista que comenzó siendo un órgano casi clandestino y que llegó a ocupar un lugar reconocido en la vida cultural de la Argentina. Carlos Altamirano Es profesor en Letras, y sus trabajos se han ordenado en torno de dos centros de interés: la sociología de la literatura, y la historia del pensamiento de las elites, tanto políticas como intelectuales de la Argentina, después. En 1978 contribuyó a fundar, con Beatriz Sarlo y Ricardo Piglia, la revista Punto de Vista. Entre los libros que ha publicado, 3 han sido el colaboración de Beatriz Sarlo: Conceptos de sociología literaria (1980), Literatura/sociedad (1983) y Ensayos argentinos. De Sarmiento a la vanguardia (1997). Altamirano es investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.
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