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Comida Romana

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by

beatriz rodriguez

on 11 May 2013

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Transcript of Comida Romana

COMIDA
ROMANA IENTACULUM Comidas Diarias CENA Se correspondía con el desayuno o lo que es lo mismo, la primera comida del día.
Se tomaba a primera hora de la mañana y consistía habitualmente en pan, queso, huevos, hortalizas, aceitunas (olivae) y vino puro (merum) o con miel (mulsum). Los niños podían comer también galletas y dulces PRANDIUM Era al mediodía y una de las comidas que los romanos se saltaban habitualmente, o la única que hacían en todo el día dependiendo de su situación económica.
Se solía realizar desde las once hasta la una del mediodía, y consistía en pan, carne fría, verduras y fruta acompañada con vino, pero todo ello en cantidades moderadas. Comenzaba al caer la tarde y podía prolongarse durante varias horas. Era entre los romanos uno de los grandes momentos de la jornada, y representaba no sólo el momento de alimentarse , sino también una importante ocasión convival y de placer. Los comensales no se limitaban a comer, sino que celebraban un ritual social cotidiano, fundamental para la cohesión de la comunidad. Se dividía en tres partes: GUSTATIO O GUSTUS Era el aperitivo o la entrada de la comida principal de los romanos. Generalmente consistía en platos ligeros y apetitosos, acompañados del mulsum, una bebida mezcla de vino y especias. PRIMA MENSA Era el plato principal y consistía en varios platos de carne o pescado y vino, generalmente mezclado con agua caliente. SECUNDA MENSA Era el postre y consistía en frutas, dulces o frutos secos, con más vino dulce. Ritual Alimenticio LUGAR Desde comienzos de la época imperial se estableció la costumbre de consumir la cena en habitaciones específicas, llamadas triclinia, en las que había una especie de divanes dispuestos en forma de "u" sobre los cuales los comensales estaban semitumbados, apoyados sobre el codo izquierdo (quedando así la mano derecha libre para comer). Para los romanos sentarse a la mesa era "propio de patanes de campo" o de gente provinciana. En el centro de la sala estaba la mesa (mensa), sobre la que los esclavos servían las viandas, que antes habían cortado en porciones, y las ofrecían luego a los comensales. Se usaba también una especie de carritos mediante los cuales los invitados podían acceder directamente a las bandejas para servirse Cada comensal disponía de un plato en el que se servía la comida, que luego se llevaba a la boca directamente con las manos, sin usar tenedores ni cuchillos. De hecho, a los romanos les gustaban los alimentos bien cocidos y muy tiernos, razón por la cual los comensales no usaban cuchillo. Sólo la cuchara era indispensable para los alimentos líquidos o semilíquidos. Esta costumbre duraría hasta la época medieval. En la cena se utilizaba ropa sencilla (la vestis cenatoria) CUBIERTOS Y ROPA Alimentos CEREALES, HORTALIZAS Y VERDURAS ZANAHORIAS Las zanahorias no siempre fueron naranjas, en realidad, eran moradas. Las convirtieron en naranjas los holandeses en el s.XVII, tras múltiples cruces y experimentos, con el fin de lograr el color de la casa real holandesa de Orange. Y lo consiguieron, el resultado fue una variedad más suave y dulce que se extendió por toda Europa. Pero antes, fueron moradas CARNES (1) La más consumida era la de cerdo. Al igual que ocurre en la actualidad, los romanos aprovechaban todas las partes de los cerdos y se las comían de las maneras más diversas. Apreciaban especialmente las ubres y las matrices de las cerdas, que eran consideradas exquisiteces.
La carne de vaca apenas se consumía, dado que éstas eran demasiado valiosas por su producción de leche como para sacrificarlas. Tampoco se consumía carne de cabras y ovejas adultas, aunque sí de corderos y cabritos, siempre castrados. En cuanto a la caza, preferían la carne de gamo y de gacela a la de ciervo, la cual consideraban muy indigesta. Liebres y conejos eran también muy consumidos. CARNES (2) Consumían otros tipos de carne bastante peculiares. Así, comían carne de asno, aunque en Roma nunca fue muy popular y carne de perritos lechales en ciertos festines religiosos. Pero quizá su costumbre más exótica era la de comer carne de lirón, que era muy apreciada. Con este fin, se los criaba en criaderos para poder luego consumirlos fácilmente. Esta costumbre sigue viva en Eslovenia, donde los lirones guisados son uno de los platos fuertes de la gastronomía nacional. Exceptuando la de aquéllas a las que consideraban beneficiosas, como las cigüeñas o las golondrinas, los romanos comían la carne de casi todas las aves que conocían. Las más consumidas eran los gansos, las gallinas y las perdices, pero no las codornices, cuya carne se consideraba venenosa. También comían palomas y todo tipo de pájaros, tales como mirlos, estorninos, tordos o pinzones. En los banquetes de lujo se servían pintadas, faisanes y urogallos, aún hoy considerados exquisiteces, pero también otros más extraños para nuestros gustos, como pavos reales, grullas, loros y flamencos (especialmente sus lenguas, que
eran muy apreciadas). AVES Conocían aproximadamente 150 especies de pescados comestibles, tanto de mar como de río. Las especies más apreciadas eran el esturión, el atún y los salmonetes. Por estos últimos se llegaban a pagar precios descomunales, porque su hígado hervido con vino servía para elaborar una salsa utilizada como condimento de lujo. Pero consumían otras muchas especies, como lampreas y rayas, anguilas y morenas, truchas y salmones, gobios, percas o barbos.
Los mariscos eran también muy consumidos y apreciados. Se comían cangrejos, bogavantes, langostas, ostras, mejillones, almejas, lapas, sepias, pulpos y calamares. PESCADO Y MARISCO (1) El cereal más consumido era el trigo, mientras que la cebada se reservaba para los animales y sólo se daba a los gladiadores y los soldados cuando se les quería castigar. El trigo se consumía crudo (cuando estaba tierno), macerado o convertido en harina, que se utilizaba para elaborar gachas, panes, pastas y pasteles, de los que existía una enorme variedad.
En cuanto a las hortalizas y verduras, comían grandes cantidades de legumbres, calabazas, coles y nabos. Acelgas, ajos, cardos, cebollas, lechugas y puerros eran ampliamente consumidos. También, comían malva, de la que comían las hojas cocidas y los brotes tiernos en ensalada.También comían chirivías, un tipo de raíz comestible parecida a las zanahorias, y zanahorias propiamente dichas, aunque éstas eran muy diferentes de las actuales. Resalta el hecho de que consideraban que la carne de sepia era especialmente digestiva, especialmente si antes de cocinarla se le sacaban los ojos. También comían caracoles, y se tienen noticias de la existencia de criaderos para su consumo. Pero quizá lo más curioso es que consumían ortigas de mar, un tipo de anémona que asaban en la sartén con hierbas aromáticas y aceite. Esta costumbre se sigue manteniendo en el golfo de Cádiz, donde estas ortigas de mar, llamadas allí «ortiguillas», se comen rebozadas. PESCADO Y MARISCO (2) La más consumida eran los higos, ya que proporcionaban el sabor más dulce conocido y podían ser secados y almacenados durante todo el año, hasta el punto de que llegaban a sustituir al pan en algunas zonas montañosas donde era difícil el cultivo de cereales. Manzanas, peras, uvas y ciruelas eran muy consumidas. Las cerezas fueron introducidas en Roma en el 73 a.C., desde Grecia. De Asia Menor llegaron, en diferentes momentos, los melocotones, los albaricoques, las granadas y los pistachos, y fueron los romanos quienes los introdujeron en el resto de Europa. Al igual que en el caso de las hortalizas y verduras, desconocían algunas muy extendidas en la actualidad, como la naranja y el limón, de origen oriental, o el plátano, de origen tropical, pero consumían otras, como el loto (Diospyros lotus), un árbol originario del Cáucaso que produce un fruto cuyo sabor recuerda al de los dátiles y las ciruelas. FRUTAS Era una salsa hecha con vísceras de pescado fermentadas, que se usaba como condimento para aliñar o dar sabor salado a la comida, de una manera un poco parecida a lo que se hace hoy con la salsa de soja. Se añadía a prácticamente todos los platos, incluidos los dulces. Esto es menos sorprendente si tenemos en cuenta la dificultad de contar con sal en grano, muchísimo mayor en el pasado que en la actualidad. GARUM Restaurante Banquetes BANQUETES(1) Éstos se celebraban en privado, pero también en público, en determinadas festividades o dedicatorias a altos dignatarios. Un esclavo (nomenclator) se encargaba de nombrar a los invitados e indicarles su sitio.
Frente a los tricliniums se disponía una mesa circular presta para recibir los manjares que componían el banquete.
Se celebraban ágapes frugales y otros exagerados, ya que el hecho de que el pater familias utilizase esta comida como forma de exhibición ante sus invitados propiciaba ejercicios de ostentación absolutamente desmedidos.
Los grandes banquetes se componían de siete platos ofercula. Para abrir boca se comenzaba con los entremeses (gustatio), compuestos por alimentos ligeros. A continuación se servían tres entradas y dos asados que saciaban a los más hambrientos.Los postres (secundae mensae) invitaban a los presentes a trasladarse de lugar para degustar el vino.
Una vez terminada la cena se comenzaba la commissattio, una especie de borrachera protocolaria que consistía en beber las sucesivas copas de un trago siguiendo las instrucciones de la persona que la presidía.
En el transcurso de los banquetes, la comida solía ser amenizada con música o exhibiciones de bailarines y equilibristas. Antes del postre se jugaba a las adivinanzas o se abría el techo para dejar paso a un inmenso arco del que colgaban frascos de perfume. Pese a que se utilizaban cubiertos y vajilla, no era un signo de mala educación coger la comida con las manos; de hecho, las buenas maneras aconsejaban comer con la punta de los dedos, procurando no ensuciarse mucho las manos y menos la cara.
Tampoco estaba mal visto llevarse a casa los restos de comida que habían sobrado. El eructo en la mesa era una cortesía justificada por los filósofos.
Algunos menús llegaban a ser tan abundantes que, en mitad del banquete, los comensales se retiraban al vomitorium para introducirse plumas de pavo real en la garganta, así conseguían vomitar la comida y de esta forma podían luego seguir comiendo y resistir hasta los postres. BANQUETES(2) THERMOPOLIUM Era un establecimiento comercial en el que podían comprarse alimentos listos para comer. Se considera el antepasado de los restaurantes actuales, comparándose a veces los alimentos que servían con la comida rápida moderna. En un mostrador en forma de L, había empotradas cuatro grandes tinajas de barro, con tapadera, que contenían la comida o la bebida. El local se iluminaba con un candil de bronce colgado del techo, que tenía unas campanillas, para ahuyentar el mal de ojo. Apoyada en una base de obra había una escalera de madera, para subir al piso superior, donde estaban las habitaciones para los huéspedes, o para alquilar por horas.Algunos albergues o mesones, ocultaban en la trastienda salones de juego clandestinos, pues el juego estaba prohibido.
CURIOSIDADES –Célebres fueron las orgías celebradas por el emperador Vitelio (año 69), que incluían un menú con más de 20 platos sofisticados.
–Uno de los platos preferidos de Heliogábalo (gobernó el Imperio de 218 a 222) eran las lenguas de flamenco rosa. En uno de sus banquetes mandó servir 1.500 a sus invitados.
–El emperador Claudio Albino (finales del siglo II) comió 500 higos, 100 melocotones, 10 melones, 48 ostras y dos kilos de uva en un lago desayuno.
–Por su parte, Julio César celebró el mayor banquete de la historia de Roma para conmemorar sus victorias en Oriente: invitó durante varias jornadas a más de 260.000 personas que comieron en 22.000 mesas.
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