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Presentacion de los profetas "MENORES"

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YOANY GONZALEZ

on 28 July 2017

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Transcript of Presentacion de los profetas "MENORES"

"INTRODUCCION"
Presentacion de los profetas
" MENORES".-

Los últimos doce libros del Antiguo Testamento. Se llaman profetas MENORES de acuerdo a la longitud de cada libro (Escrito en hebreo).
Los profetas menores a veces fueron rebeldes, como Jonás, o fueron usados ocasionalmente como Amós. Dios siempre esta buscando la reconciliación con Israel, pidiendo el arrepentimiento de sus pecados y advirtiendo sobre las consecuencias de no hacerlo. Al leer estos libros notaran que Dios siempre ofrece una salida para los justos y consuelo para los que regresan a Él.
Las situaciones de Israel durante el tiempo de ministerio de los profetas menores son: Tribulación nacional, trastorno político, prosperidad material e irreligiosidad individual. Los pecados son: rebeldía, idolatría, engaño, robo y soborno.

CRONOLOGÍA DE LOS REYES Y PROFETAS,
EN EL REINO DEL NORTE Y EL SUR.
Misión y Mensaje de los profetas
Tratar de salvar a la nación de su idolatría y maldad.
Fracasando en esto; anunciar que la nación sería destruida. 
Pero no destruida del todo; un remanente seria salvo. 
De en medio de este remanente vendría una influencia que se extendería por toda la tierra y traería a Jehová a todas la naciones.
El perfil del profeta
Llamados y enviados por Dios:
No se es profeta por propia iniciativa, por determinadas cualidades o condiciones heredadas. Se es profeta por decisión y elección de Dios
Para una misión pública
EL llamado y el envió convierten al profeta en un personaje público, que no puede guardar para si la experiencia de Dios, pues la misión lo sitúa y abiertamente ante unos destinatarios a menudo refractarios e incluso hostiles a su misión.
Esta misión pública exige al profeta enfrentarse abiertamente a personas e instituciones poderosas, debiendo superar los propios miedos y las amenazas de quienes pretenden amordazarlo.
Ministerio de la palabra
El profeta es también, y sobre todo, el “hombre de la palabra”. Podríamos decir que la palabra es la herramienta característica del oficio profético.
A través del profeta y su ministerio, la palabra de Dios interviene en la historia y se encarna en ella para juzgarla, reconvertirla y salvarla. La palabra divina ilumina todos los aspectos de la existencia humana.
Para denunciar y anunciar
Pero su mensaje va más allá de la denuncia y el castigo. Su objetivo último es “edificar y plantar”, promover el cambio y la conversión, alimentar la esperanza, anunciar la salvación prometida, construir el futuro.
CARACTERISTICAS GENERALES DE LOS PROFETAS MENORES
Los últimos doce libros del Antiguo Testamento. Se llaman profetas MENORES de acuerdo a la longitud de cada libro (Escrito en hebreo).
Los profetas menores a veces fueron rebeldes, como Jonás, o fueron usados ocasionalmente como Amós. Dios siempre esta buscando la reconciliación con Israel, pidiendo el arrepentimiento de sus pecados y advirtiendo sobre las consecuencias de no hacerlo. Al leer estos libros notaran que Dios siempre ofrece una salida para los justos y consuelo para los que regresan a Él.
Las situaciones de Israel durante el tiempo de ministerio de los profetas menores son: Tribulación nacional, trastorno político, prosperidad material e irreligiosidad individual. Los pecados son: rebeldía, idolatría, engaño, robo y soborno.

REINO DEL NORTE Y DEL SUR.
PASTOR:YOANY GONZALEZ A.
A. Oseas-El Triunfo del Amor
1. El Hombre
2. El Mensaje
3. El Estilo

Nombre: Significa "salvación," "liberación."
Fecha: Aproximadamente entre 750 y 736 A.C.
Lugar de su ministerio: El reino de Israel (Norte).
División de su libro:
I. La Vida Hogareña de Oseas (capítulos 1-3).
II. El Mensaje de Dios a Israel (capítulos 4-14).
Versículos sobresalientes para memorizar: 10:12; 14:4.

!!!Seguimos AVANZANDO¡¡¡
!! SIIIIIII.....
!!! AHORA SE VIENE LO
BUENO
=) YO TENGO HAMBRE...
OSEAS “Salvación”
1) Nacimiento, niñez y juventud. Ancestros y Padres.
El nacimiento del profeta Oseas se fecha alrededor del 800 a.C. Su nacimiento y juventud se pueden situar en el Reino del Norte, ya que su profecía refiere al rey de Israel como “nuestro rey” (7:5) y al Reino del Norte como “nuestra tierra” (1:2) durante el reinado de Jeroboam II. Además, algunos comentaristas señalan que sus frecuentes alusiones al Líbano, el Tabor, Bet-el, Jezreel y Ramá, señalan que su niñez y juventud fueron las de quien conoce a fondo dichos lugares.
Fue contemporáneo de los profetas Isaías y Miqueas en el sur, siendo Amós probablemente su predecesor profético. Son pocos los detalles que se conocen de la vida del profeta Oseas. Se conoce el nombre de su padre (Beeri) pero se desconoce su línea familiar.
2) Educación o Experiencia Formativa.
Se desconocen detalles con respecto a su educación o experiencia formativa, sin embargo, muchos comentaristas coinciden que la mayor “escuela” o “formación” que el profeta recibió durante su juventud y ministerio profético, fue la de cohabitar con Gomer, la mujer infiel con la cual Dios le mandó desposarse. Oseas es un profeta rústico. Sus figuras llenas de vida son extraídas de la vida del campo, del hogar, del huerto y del rancho. Algunos comentaristas consideran que fue fuertemente influido por Amós.

3) Llamamiento a trabajo específico.
Según los estudiosos, Oseas parece haber tenido un ministerio profético de más de treinta años. Algunos consideran que solamente profetizó durante una década, otros más hablan de un “ministerio prolongado” que se extendió hasta los 60 años. Esto se considera al observar los reyes enlistados en 1:1, y por alusiones a eventos históricos en el libro.
Probablemente recibió su llamamiento a profetizar alrededor del 760 a.C. (hacia el fin del reinado de Jeroboam II) y continuó por cerca de 30 años (algunos señalan que su ministerio pudo haberse extendido hasta el 722 a.C., fecha de la caída de Samaria). Sus experiencias personales, dieron una vívida ilustración del mensaje del profeta: la idolatra e infiel Israel. En su caso, su vida personal forma parte inseparable de su ministerio profético

4) Servicio a Dios y efectos en otras personas.
A diferencia de otros profetas, quienes denunciaban injusticias sociales cometidas por el pueblo de Dios, Oseas centra su mensaje profético a la infidelidad e idolatría del pueblo, a pesar de la prosperidad económica que reinaba en el Reino del Norte.
Los estudiosos comentan que Oseas proclamaba su mensaje verbalmente en los lugares naturales de reunión del pueblo, que incluirían santuarios (por ejemplo Betel y Gilgal; 4:15) donde la gente venía a adorar y a ofrecer sacrificio, y las puertas de las ciudades, donde los ancianos se reunían a arreglar disputas legales. Existe la probabilidad que Oseas pasara algún tiempo en Samaria, pues aparece en varias profecías (7:1; 8:5, 6). Algunos comentaristas señalan que, en vista de las referencias a Judá en el libro, (1:1, 7, 11; 4:15; 5:10–14), es posible que Oseas se haya refugiado allí en algún punto de su ministerio, dado el rechazo que la gente del Norte tuvo ante su ministerio profético. Se considera entonces, que su mensaje no fue bien recibido en las personas del Reino del Norte.

5) Aspectos negativos y positivos de su vida.
Pareciera que el aspecto “negativo” que predomina en la vida del profeta, es el “llevar la carga” misma que Dios le impuso para ilustrar (y vivir en carne propia) la infidelidad del pueblo para con Dios. Esta imagen tan vívida y cruda que el profeta experimenta quizás sea el aspecto más oscuro de Oseas y más complicado de entender por el lector moderno. Sin embargo, contrasta con el aspecto positivo de la obediencia total del profeta a hacer lo que el Señor le manda a hacer. Oseas ilustra con una asertividad que sólo su propia experiencia le puede dar, su mensaje profético a la nación idolatra.

6) Evaluación de su carácter y sus relaciones personales.
El profeta Oseas es muestra de obediencia, humildad y sencillez. La paciencia también es rasgo que le identifica con el carácter de Dios en su paciencia al infiel Israel. Es quieto, apacible, reflexivo y sensible. Casi la totalidad del libro, es una denuncia directa al pueblo de Israel. Oseas habla sin miramientos y es fiel a la profecía que Dios le ha dado. La anuncia con denuedo y de forma clara, directa e íntegra. Algunos comentaristas lo consideran como “manso, pensativo e inclinado a la melancolía, pero franco, afectuoso, y lleno de patriotismo. Un poeta.” Sin lugar a dudas, su experiencia personal con Gomer, fue la que más afectó su vida.

7
) Su muerte, lugar, manera y efectos.
Según una corriente de la tradición judía (“ha Shalshelet-Cabalá”), señala que Oseas murió en Babilonia, y que su cuerpo, después de haber sido llevado por un camello de Safed, en Galilea superior, fue enterrado allí. En la actualidad, el supuesto sepulcro de Oseas se encuentra en la región de Transjordania, en el monte “Nebi Osha” (mismo nombre del profeta), cerca de la localidad de Es-Salt. Se desconoce la forma de su muerte. Algunas otras fuentes consideran que Oseas fue llevado cautivo a Babilonia, en donde murió en prisión alrededor del año 720 a.C.

8) Aplicación personal de la vida del profeta.
La vida del profeta Oseas me parece un ejemplo de fidelidad y obediencia a Dios. Aun cuando el mandato sea doloroso, el profeta Oseas nos enseña a obedecer y cumplir con la voluntad divina. También tiene una aplicación personal en cuanto a su mensaje: nuestra infidelidad contra la fidelidad amorosa de Dios. A pesar de nuestras fallas, el final de la historia muestra la misericordia de Dios en la futura restauración de Israel. El profeta me exhorta a ser fiel a ese mensaje; me enseña a bendecir la fidelidad de Dios y a intentar evitar el camino de la infidelidad a Él.

DESARROLLO DEL LIBRO DE OSEAS.
...CONTINUARA¡¡¡
...YA TERMINO?
!!!Y SE ESTABA PONIENDO
TAN BUENO¡¡¡

...Y AHORA QUE?

EL LLAMADO DEL PROFETA
1. EL HOMBRE
La tarde caía en un humilde hogar del norte de Israel. Un personaje solitario sollozaba con el rostro hundi¬do entre sus manos. El ser amado había dejado el hogar y el desconsolado esposo compartía el funeral en su corazón.
¿Por qué había sucedido todo aquello Esta pre¬gunta obsesionaba la mente y atormentaba el alma de Oseas, nuestro joven profeta.

a. Luna de Miel que se Vuelve de Angustia.
• El Primer hijo se llamaba – “JEZREEL” - que significa “DIOS DISPERSA” O “DIOS DISPARCE”
• El segundo hijo se llamaba – “LO-RUHANA” – que significa “NO MÁS MISERICORDIA”
• El Tercer hijo se llamaba - “LO-AMMI” - que significa “NO ES MÁS MI PUEBLO”


La memoria tomó a Oseas de la mano y lo condujo hacia atrás por los senderos del tiempo. ¡Cuán vívidamente recordaba la ocasión en que conoció a la hermosa don¬cella llamada Gomer! La escena aparecía de nuevo an¬te sus ojos. El encanto de la juventud, la belleza fasci¬nadora... la memoria de aquel momento agitaba y traspasaba su corazón en esta noche.
Dándose cuenta de su llamamiento, el mozo profe¬ta había orado intensamente sobre el asunto. La instruc¬ción divina había llegado con la claridad de una cam¬panada: "Cásate con Gomer." Y así, un día se unie¬ron en matrimonio. Muy a pesar de la tragedia subse¬cuente, Oseas no podía dudar de que Dios le había in¬dicado que se casara con la mujer que llegó a ser su es¬posa. Pero, ¿por qué ¿Por qué Esta interrogación reso¬naba como un lamento por todos los ámbitos de su alma.

b. El Pecado Resulta en Separación.
Por fin, un día Gomer dejó el hogar. Cuando el ruido de sus pasos se perdió, un horrendo sentido de vacío y soledad se apo¬deró del alma del profeta. Parecía como si la luz del amor se hubiera apagado en su espíritu. Después, los sentimientos estallaron y Oseas encontró descanso de¬jando salir un torrente de lágrimas.
Parecía que muchas horas habían transcurrido ya. Pero en realidad fue a los cuantos minutos que los ni-ños llegaron corriendo. "¿A dónde va mamacita No contestó cuando la llamamos. ¿Por qué se va" Sí- ¿Por qué Oseas no supo qué contestar.

c. Las Lágrimas de Dios.
Una vez más sepultó el rostro entre sus brazos, pero de nuevo escuchó un ruido. Alguien estaba sollozando-Alguien que estaba junto a él. ¿Quién podría ser
Casi sin atreverse a respirar esperó en silencio per¬fecto. De nuevo se escucharon los sollozos. En esta vez alcanzó a oír algunas palabras. ¡Escuchad! "¿Cómo tengo de dejarte, Efraín... ¿Qué haré de ti, Efraín" (11:8; 6:4).
d. El Perdón no Conoce Fronteras.
Una noche, cuan¬do el profeta estaba orando, la Voz habló claramente a su corazón: "Ve, ama a una mujer amada de su compa¬ñero, aunque adúltera, como el amor de Jehová para con los hijos de Israel" (3: 1).
El día siguiente Oseas envió a los niños a jugar con sus amigos vecinos. Entonces tomó el mismo camino que Gomer había seguido varios meses antes. Aquel camino llevaba de su humilde finca campestre a la gran ciudad que quedaba a unos cuantos kilómetros.

e. El Amor lo Conquista Todo.
Nadie había dicho una sola palabra, pero ya en el camino las palabras tier¬nas y amorosas de Oseas produjeron una conmoción pro¬funda en el alma de Gomer. "Gomer, te amo con todo mi corazón. Nunca he dejado de amarte. Todos los días he orado por ti y he anhelado tenerte conmigo. Ni por un instante te he dado por perdida. Ahora te he comprado para que seas mía para siempre. Todo lo pasado queda perdonado. Debes quedarte conmigo y no serme infiel jamás. Estableceremos un hogar feliz y seremos fieles el uno al otro mientras vivamos."
Gomer caminaba difícilmente, cegada por las lágri¬mas. Por fin divisaron la casita que abrigaba su hogar. ¡Cómo se veía encantadora comparada con las madrigue¬ras del pecado y el horrible mercado de esclavos! Oseas abrió la puerta y amorosamente le indicó que entrara.

. EL MENSAJE
El libro de Oseas se divide muy naturalmente en dos secciones. En los primeros tres capítulos encontramos la historia de un corazón y un hogar hechos pedazos. En los capítulos cuatro al catorce, inclusive, tenemos el men¬saje de Dios a Israel basado en la experiencia del profeta.
a. La Redención Requiere Sufrimiento. El amor abs¬tracto significa exactamente nada. No se puede aprender a amar escuchando conferencias sobre el amor, ni estu¬diando volúmenes que lo encomien. Es preciso experi¬mentarlo. Por esta razón, Dios arrojó a su profeta a los abismos de una tragedia dolorosa. Sobre el sensible es¬píritu de aquel hombre cayeron golpe tras golpe, y el corazón se abrió a pedazos hasta el límite. Oseas tuvo su Getsemaní y su Calvario, y en el sitio del sufrimiento vicario encontró el secreto del amor redentor. Sólo un amor que sufre puede ser un amor que sal¬va.
b. El Amor Verdadero es Tierno. Solamente un pro¬feta que amara con ternura podría proclamar el mensaje que encontramos en 2: 14-15: "Empero he aquí, yo la in¬duciré, y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón. Y daréle sus viñas desde allí y el valle de Achor por puerta de esperanza; y allí cantará como en los tiempos de su ju¬ventud, y como en el día de su subida a la tierra de Egipto."
Este mensaje es un eco de lo que sucedió en el ca¬mino del mercado de esclavos al hogar, cuando Oseas cortejó y conquistó de nuevo el corazón de Gomer.
c. El Gran Pecado. El gran pecado de Israel era su trasgresión en contra del amor. Es cierto que la gente era culpable de "perjurar, y mentir, y matar, y hurtar, y adulterar" (4:2), pero en último análisis, todos estos pecados contra las demás personalidades humanas eran consecuencia de su pecado en contra de Dios. El pecado básico, del cual brotaban todos los demás pecados, era el rechazamiento del amor de Dios.
Y porque ellos se apartaron de Dios, El dijo que se apartaría de ellos. "Andaré, y tornaré a mi lugar hasta que conozcan su pecado y busquen mi rostro. En su an¬gustia madrugarán a mí" (5:15).
Oseas estuvo de acuerdo con Amós en poner más én¬fasis en la rectitud que en el ritual. "Porque misericordia quise, y no sacrificio; y conocimiento de Dios más que ho¬locaustos" (6:6).

. EL ESTILO
El libro de Oseas abunda en figuras sencillas de len¬guaje, aunque vívidas. Casi todas ellas están tomadas del campo y parecen indicar que el profeta vivía en las afue¬ras de la ciudad. Por ejemplo, en 4:16 encontramos una figura indeleblemente fija en la mente de todo muchacho criado en el campo: "como becerra cerrera se apartó Is¬rael." Y más adelante Dios dice al pueblo: "La piedad vuestra es como la nube de la mañana, y como el rocío que de madrugada viene" (6:4).
¡¡¡ INTERESANTE...
¡¡¡ Y AHORA!!!
. Joel-Dios Castiga el Pecado
Nombre: Significa "Jehová es Dios."
Fecha: Incierta; quizá el siglo octavo, o el cuarto a.C.
Lugar de su ministerio: Probablemente el reino del sur, o de Judá.
División de su libro:
I. Joel Habla (1:2-2: 17).
II. Jehová Habla (2: 18-3: 21).
Versículos sobresalientes para memorizar: 2:21; 2:25; 2:32a.

1) Nacimiento, niñez y juventud. Ancestros y Padres.
Su vida es prácticamente desconocida y con respecto a la fecha, hay controversia. La tradición considera que nació alrededor del año 800 a.C. (siendo contemporáneo de Amós e Isaías, y considerando la probabilidad que Amós se refiera a él en Amós 5:16-18) aunque la crítica sitúa al personaje y su profecía después del exilio babilónico e incluso algunos, hasta el 515 a.C. tras la reconstrucción del Templo (dado el tema de la “dispersión judía” del capítulo 3 y de una escatología más cercana a una teología tardía). Dado que el nombre “Joel” era bastante común según los historiadores, es difícil establecer con total certeza otros detalles de su vida, más allá del nombre de su padre (Petuel). Algunos consideran que vivió en Jerusalén y que perteneció a la tribu de Leví, tomando como base teórica la labor sacerdotal mencionada en 1:9 y 13 y 2:17. Algunas tradiciones judías (Pseudo-Epifanio) señalan que pertenecía a la tribu de Rubén y nacido en la localidad de Bethor o incluso “Bet-Meón”, sitio moabítico (Pseudo sirio Epifanio). Sin embargo, es imposible afirmar con certeza detalles de sus antepasados, dado que el libro no presenta material suficiente para situar con exactitud su fecha.

2) Educación o Experiencia Formativa.
Si se sigue la tradición incierta de la ascendencia sacerdotal (Leví) de Joel, se puede sugerir que su educación o experiencia formativa tendía íntima relación con las labores del culto en Jerusalén antes de la deportación babilónica. Sin embargo, los pocos datos que se tienen de este profeta, hacen imposible afirmar con certeza dicha presunción.

3) Llamamiento a trabajo específico.
Según la tradición, su llamamiento al ministerio profético fue durante el reinado de Joás (836-797 a.C.). Quienes sitúan a Joel en época de Josías (s.VII a.C.) lo hacen considerando la “hambruna” que es similar a la descripción hecha por Jeremías en su capítulo 14.
Fuera el tiempo que fuere de su ministerio profético, Joel, dividido en 2 secciones, profetiza primeramente el juicio sobre Judá y en segundo lugar, un llamado al arrepentimiento previo al juicio de Dios en su “día” sobre las naciones enteras.

4) Servicio a Dios y efectos en otras personas.
Los 3 capítulos del libro de Joel muestran con claridad el oficio plenamente profético de su autor. Su servicio a Dios fue llevado a cabalidad al enunciar la palabra de Jehová que vino a él. El efecto en otras personas escapa del alcance del libro. Sólo se tiene el registro de la profecía, sus consecuencias, su exhortación, pero se desconoce a cabalidad el efecto en los receptores de su mensaje. Si se sigue la línea que opina que profetizó en tiempos de Josías, probablemente hubiera incidido en el gobernante para realizar su reforma religiosa.

5) Aspectos negativos y positivos de su vida.
Se desconocen aspectos de su vida. Sólo se tiene registro cierto de su profecía, pero los detalles personales de la vida del profeta Joel son inciertos. Sin embargo, por el mensaje de su libro, se puede notar que Joel habló con claridad y denuedo el mensaje dado por Dios. No escatimó al pronunciar juicio de “langostas” sobre el pueblo de Dios. Tampoco lo hizo al profetizar a futuro la victoria de Dios en su día frente a sus enemigos, ni la futura restauración del pueblo de Dios. Se encuentra pues la virtud de la obediencia y fidelidad al compartir el mensaje recibido por Dios.

6) Evaluación de su carácter y sus relaciones personales con otros.
Algunos comentaristas señalan al respecto: “Es imposible siquiera tener una idea de la personalidad del profeta de los contenidos de su libro, porque, en correspondencia con la parte oratoria, en parte visionario estilo, todos los rasgos personales se han omitido. Sólo esto puede llegar a la conclusión de su escrito, que él era un judío y que en el momento de su actividad profética vivió en Jerusalén.” Por su profecía, se le puede describir como piadoso, religioso y valiente.

7) Su muerte, lugar, manera y efectos.
Se desconoce con certeza la muerte, el lugar y la forma de muerte del profeta Joel. Sin embargo, algunas tradiciones judías, las que sostienen su ascendencia en Rubén, establecen que murió “en paz” en su tierra. Otra tradición dice que Azarías, hijo de Amasías, le golpeó en la cabeza, le llevaron a su tierra, en donde sobrevivió dos días para después morir.

8) Aplicación personal de la vida del profeta.
La vida del profeta Joel, fuera de su labor profética, es poco conocida. De su profecía puedo aplicar la vehemencia de proclamar la Palabra de Dios, aun cuando el mensaje sea de juicio. Se requiere ciertamente valor para ello. También es conocido el pasaje de la labor del Espíritu Santo en épocas postreras (Joel 2:17-21 y su cumplimiento en Hechos 2:16-17). Me queda claro que la labor profética de un siervo de Dios está en la plena obediencia al Espíritu Santo. El nombre “Joel” también es un bello indicativo de en Quién se encuentra la salvación. Sólo en Él encontramos salvación

=) NOS FUIMOS COMO
AVIOOOON!!!....
!!! TÚ CREIIIII...
PERO YO TENGO HAMBREEEE...
¡¡¡ CONTINUEMOS YA...
¿Y AHORA QUE SIGUE?..
=) !!!..HEY
SIGUEME Y VERÁS !!!
1. LA PLAGA DE LANGOSTAS.
Era una cálida tarde de verano. Mientras Joel se de¬tenía en el umbral de su hogar amparándose bajo la sombra del techado, pensaba atemorizado en los resulta¬dos de la sequía que ya se dejaba sentir. El campo se di¬visaba aún verde y hermoso, pero, ¿qué tanto tiempo permanecería así
Recorriendo su vista por el rumbo noreste, observó de pronto una nube en el horizonte. La nube se acercaba rápidamente. Entonces llegó a sus oídos un ruido sordo, el cual aumentó gradualmente hasta volverse como ru¬gido de catarata, como huracán en la costa. Apresura¬damente, Joel entró a la casa y dio el grito de alarma: "¡Viene una nube de langostas!"
En unos cuantos minutos el aire se llenó de miríadas de insectos. El suelo, los árboles, las plantas, las paredes, las casas-todo quedó cubierto con aquella masa viviente.
Cuando Joel oyó el ruido que los insectos hacían al devorar hojas y tallos, espigas y troncos, un sentimiento de terror lo invadió. Esto era destrucción; destrucción incesante, incontenible. Por más animales que se mata¬ran, decenas de millares avanzaban sobre los espacios despejados. Joel vio a los insectos subir por las paredes de la casa y entrar por las ventanas. Por todos lados no se veía sino un continuo fluir de devastación y muerte.
No fue sino hasta que todo lo verde desapareció, que los millones de animales levantaron el vuelo. Con un estruendo ensordecedor avanzaron hacia los campos de algún pobre vecino indefenso.
Cuando Joel examinó sus sembrados, se sintió en¬fermo. Todos los árboles habían quedado desnudos de hojas y de corteza. Su jardín estaba tan desierto como si nunca hubiera arado y sembrado. En las parcelas no quedaba ni siquiera una hoja seca para una cabra ham¬brienta. Todo a su derredor era desolación y ruina.
Generalmente las plagas de langosta duran de dos a cinco meses. Cuando terminó esta plaga en el tiempo de Joel, él escribió: "Lo que quedó de la oruga comió la langosta, y lo que quedó de la langosta comió el pul¬gón; y el revoltón comió lo que del pulgón había que¬dado" (1:4).
Algunos eruditos han pensado que se alude a ciertas etapas sucesivas de la misma plaga, pero George Adam Smith sostiene que el verso se refiere a cuatro plagas distintas de invasores. Las cuatro palabras hebreas eran nombres distintos dados a la langosta para describir sus diferentes actividades destructivas. El traduce así este versículo:
Lo que dejó el marchitador, comió el trepador;
Lo que dejó el trepador, comió el pulidor;
Lo que dejó el pulidor, comió el devorador.

2. LOS EJERCITOS INVASORES
Mientras Joel observaba la aparición y actividad de la langosta, con la terrible desolación resultante, Dios le dio un mensaje para su pueblo. La devastadora plaga constituía una advertencia para Judá sobre los ejércitos enemigos que pronto invadirían sus fronteras cual símbolo de los inminentes castigos de Jehová sobre la tierra.
Es en esta forma que Joel nos ha dejado una descripción vívida fácilmente aplicable tanto a la plaga de langostas como a los ejércitos invasores. Observad las expresiones tan apropiadas de 2: 3-10:
Como el huerto de Edén será la tierra delante de él, y detrás de él como desierto asolado; ni tampoco habrá quién de él escape. Su parecer, como parecer de caballos; y como gente de a caballo correrán. Como estruendo de carros saltarán sobre las cumbres de los montes; como sonido de llama de fuego que consume hojarascas, como fuerte pueblo aparejado para la batalla... Como valientes correrán, como hombres de guerra subirán la muralla; y cada cual irá en sus caminos, y no torcerán sus sendas... Correrán por el muro, subirán por las casas, entrarán por las ventanas a manera de ladrones. Delante de él temblará la tierra, se estremecerán los cielos: el sol y la luna se obscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor.

Hay tres divisiones en la profecía de Joel. En la primera descri
be una plaga reciente de langostas y declara que es un castigo de Dios por los pecados del pueblo. En la segunda advierte a la nación malvada que los ejércitos enemigos descenderán pronto del norte como una gran plaga de langostas, dejando una caudal de muerte y destrucción. En la tercera división toma el poderoso len¬te de la profecía y echa una mirada a través de los siglos hasta distinguir el gran día final cuando Dios ha de juzgar a todos los pueblos.

3. EL DIA DE JEHOVA
La frase clave de Joel es "el día de Jehová," que ocurre cinco veces en los tres capítulos de su breve profecía (1:15; 2:1, 11, 31; 3:14).
a. El Día de Castigo.
Pero, ¿qué significa "el día de Jehová" Joel lo describe como el día de castigo de Dios. Dice: "¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso" (1:15).
El trazo más vívido del profeta se encuentra en los primeros versículos del segundo capítulo. En ellos le oímos decir: "Tocad trompeta en Sión, y pregonad en mi santo monte: tiemblen todos los moradores de la tierra; porque viene el día de Jehová, porque está cercano. Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra."
Más vigorosas todavía son las palabras que usa para cerrar el versículo once: "porque grande es el día de Jehová, y muy terrible; ¿y quién lo podrá sufrir" Esta expresión encuentra eco en el versículo 31, en donde se menciona "el día grande y espantoso de Jehová." El día de Jehová es un día de juicio, de castigo, de oscuridad y destrucción.

b. Día Inminente
. El profeta recalca la inminencia del día de Jehová. Por ejemplo: "viene el día de Jehová, porque está cercano" (2:1). Más adelante declara: "cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión" (3:14).
¿Cuándo exactamente vendrá este día Para responderá esta interrogación hemos de reconocer la veracidad de lo que se ha llamado el principio telescópico de la profecía. Muchas predicciones del Antiguo Testamento encierran un cumplimiento parcial inmediato, y un cumplimiento absoluto mediato. El profeta se dirige a sus propias generaciones, pero también a las generaciones futuras.
En esto, Joel nos ofrece un ejemplo magnífico. La ocasión para su profecía la proveyó una plaga reciente de langostas. Ese fue "el día de Jehová;" un día de castigo divino sobre la nación.
Pero el día de Jehová aún está por venir. Muy pronto, ejércitos enemigos invadirán a Judá. Dios visitará a su pueblo y lo castigará por sus pecados.

c. Día de Culminación Final. En seguida, el viden¬te lleva el telescopio de la inspiración divina a sus ojos y divisa a través de los siglos el día grande y espantoso de Jehová. Será el día en que Dios tome las riendas del gobierno, sujete a todos sus enemigos, y reine supremo. El período de tiempo que el hombre usa para gobernar y arruinar el mundo, será substituido por el día de Jehová.
Este sentido de contemporaneidad y a la vez de con¬templación de lo futuro, se ha expresado bien por G. Campbell Morgan en su obra Voices of Twelve Hebrew Prophets (Voces de Doce Profetas Hebreos). Este autor comenta: "El día de Jehová es siempre presente y siem¬pre futuro." Cada día es un día de castigo divino, pero en la historia humana hay crisis especiales de visitación divina. Estas crisis pueden denominarse con toda pro¬piedad: "el día de Jehová."
Puesto que la enseñanza principal de Joel se refiere al castigo, es muy natural que la fraseología del libro sea vigorosa. Esto se aprecia mucho más en hebreo que en cualquiera traducción al castellano. George Adam Smith -un sobresaliente exégeta de los profetas menores- describe esta singularidad del estilo de Joel:
Joel sobrecarga sus frases con las palabras más ex¬presivas que puede encontrar y las dispara vertigino-samente, repitiendo una y otra vez el mismo vocablo contundente, como queriendo sacudir al pueblo indiferente y despertarlo a algún sentido del peso de la cala¬midad que pende sobre él.

4. ARREPENTIMIENTO Y PROMESA
a. Llamado al Arrepentimiento. Pero el profeta no se detiene cuando termina de anunciar el castigo, sino que proclama un llamado al arrepentimiento. En 2:12-17, invita al pueblo a buscar la misericordia del Señor.
Si el pueblo obrare así, la bendición de Dios se derramará (2:18-27). El tendrá compasión de los suyos (v. 18). "Yo os envío pan, y mosto, y aceite, y seréis saciados de ellos" (v. 19). Los árboles darán fruto en abundancia (v. 22). Dios mandará abundantes lluvias para sus cosechas (v. 23). "Y las eras se henchirán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite" (v. 24).

b. Las Promesas son Brillantes. En seguida encontramos uno de esos hermosos pasajes de promesas con que uno se tropieza a menudo en los libros proféticos. Joel escribe (2:25-27): "Y os restituiré los años que comió la oruga, la langosta, el pulgón, y el revoltón; mi grande ejército que envié contra vosotros. Y comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros: y nunca jamás será mi pueblo avergonzado. Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro: y mi pueblo nunca jamás será avergonzado."
Así como Dios los libró de la plaga de langostas, los libraría de los ejércitos enemigos que pronto invadirían sus fronteras. Las frases que Joel usa en este pasaje (2:20) traen a la memoria el hedor producido por los millones de langostas muertas.

c. Destrucción de Jerusalén. Pero he aquí que la descripción del derramamiento del Espíritu viene segui¬da inmediatamente (vrs. 30-31), por un anuncio de oscuridad y destrucción. ¿Cuál es la relación entre ambos
George L. Robinson ha dado una buena explicación: "La gracia y el castigo siempre caminan de la mano. La caída de Jerusalén no fue sino la secuela al día de Pen¬tecostés." La ciudad de Jerusalén fue testigo de la visi¬tación de Dios con una bendición especial en el Pen¬tecostés, en el año 30 D.C. Y porque la ciudad en masa re¬chazó la venida de Cristo y el descendimiento del Espí¬ritu Santo, el castigo vino en el año 70 D.C. Con una ven¬ganza terrible. La ira de Dios siempre viene después del rechazamiento de su amor.
Al igual que otros profetas menores, Joel termina su libro con una promesa de bendición futura para el pueblo de Dios (3:18-21). También la Biblia se cierra con "un cielo nuevo y una tierra nueva" (Apocalipsis 21:1). Ese es el punto final de toda historia.

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Amós-La Lucha Entre la Justicia y el Ritual
Nombre: Significa "carga" o "cargador."
Hogar: Tecoa, una villa de pastores, como dieciocho ki¬lómetros al sur de Jerusalén.
Fecha: Alrededor del 760 A.C. (probablemente el prime¬ro de los profetas que escribieron sus mensajes).
Lugar de su ministerio: El norte de Israel, especialmente Beth-el, como diecinueve kilómetros al norte de Jerusalén.
División de su libro:
I. Ocho Juicios Contra Naciones Vecinas (capítulos 1-2).
II. Tres Mensajes Contra Israel (capítulos 3-6).
III. Cinco Visiones de Juicio (ca¬pítulos 7-9).
Versículos sobresalientes para memorizar: 4: 12b; 5:15; 8:11.

DESARROLLO DE LA VIDA DE AMOS.
AMÓS “El que carga”
1) Nacimiento, niñez y juventud. Ancestros y Padres.
La tradición considera que Amós vivió alrededor del año 750 a.C. Originario de Tecoa, lugar situado a unos 16 kms. al sur de Jerusalén. Su niñez y juventud muy probablemente son las descritas por él mismo: gente de campo que laboraba cuidando ovejas de lana fina. Se considera que fuera de la tribu de Judá, pero de sus ancestros poco se sabe. Algunos intérpretes judíos consideran al profeta de una familia rica. Alguna tradición judía lo apoda “el tartamudo”.

2) Educación o Experiencia Formativa.
Pareciera que Amós no tuvo formación previa para el ministerio profético. Él mismo se describe: “no soy profeta ni hijo de profeta” (7:14). Su oficio era boyero y recolector de higos silvestres. Algunos comentaristas consideran que fue precisamente esta vida aislada su preparación para el ministerio profético, hasta su llamamiento para predicar a Bet-El. El aislamiento y la contemplación de los paisajes naturales, dicen algunos, fueron el escenario perfecto para la preparación de Amós. Algunos otros consideran que Amós conocía la historia, las leyes y las tradiciones de Israel del pasado y del presente.

3) Llamamiento a trabajo específico.
A pesar de ser natural de Judá, el Señor le llamó a profetizar al Reino del Norte en tiempos del rey del sur Azarías y Jeroboam II, rey de Israel, alrededor de los años 770 a.C. Algunos comentaristas creen que su llamamiento fue “de seguir tras el rebaño”, es decir, en plena labor de pastor. Es llamado pues a profetizar a Israel. Mencionan algunos comentaristas: “Escribiendo en una época de prosperidad, cuando un fuerte contraste existente entre la lujosa vida de los líderes de la nación y la opresión de los pobres, Amos predicó la urgencia de la justicia social y la amenaza de juicio divino inminente.” Sintió un vehemente deseo de ir a Bet-el a predicar.

4) Servicio a Dios y efectos en otras personas.
Amós es obediente al mandato de Dios de llevar Su Palabra al Reino del Norte, sin embargo, al hacerlo, Amasías, el sumo sacerdote de Betel le aconseja escape a su tierra, Judá, y que ahí pueda ganarse la vida por su profesión de profeta. Amos contesta que no le es necesario tener en honorarios por sus profecías, él “no es un profeta”, ya sea por profesión o de explotación, sino que fue llamado por Dios desde detrás de su rebaño. El rechazo es el efecto que la profecía de Amós causa en otras personas. En primer lugar, no era del Reino del Norte por lo que esto generó rechazo; en segundo lugar, su profecía no era halagüeña para el Reino de Israel. También es notable que, según algunos comentaristas, Amós sea el primer profeta que escribe los mensajes recibidos de parte de Dios.

5) Aspectos negativos y positivos de su vida.
Podría pensarse que el hecho de no ser un “profeta” de profesión sugeriría una debilidad en Amós, sin embargo, es precisamente eso que lo hace un personaje único en la historia de Israel. Es severo, osado y dueño de sí mismo al profetizar a un Reino del cual no es originario, y hacerlo con toda la autoridad aún sin ser “profeta”. Su crítica social era incisiva. Esto pueda ser considerado una virtud ante los excesos que vivía el opulento Reino del Norte en sus tiempos.

6) Evaluación de su carácter y sus relaciones personales con otros.
Amós, a pesar de ser un sencillo trabajador de campo, tiene pureza de lenguaje, belleza de dicción, y arte poética. Es directo en su mensaje y un tanto áspero. Es vigoroso levantando la voz en el idolatra Bet-el. Jerónimo citaba de él como un profeta “tosco en el hablar, empero no en el saber”. Su relación con el pueblo no fue la mejor, pues les anunció su adormecimiento por causa de sus riquezas y frivolidad.
Tiene una seria confrontación con Amasías, quien sugiere que Amós predica sólo para “mantenerse”, a lo que Amós responde que ni siquiera es tal su oficio.

7) Su muerte, lugar, manera y efectos.
No existe un relato completamente cierto del lugar y las causas de la muerte del profeta. Según la tradición rabínica, Amós fue asesinado por el rey Uzías, quien lo golpeó en la frente con un hierro al rojo vivo (“ha Shalshelet-Cabalá”). Según otros escritos judíos (Pseudo-Epifanio en “Vida de los Profetas”), Amós fue asesinado por un golpe en la sien, golpeado por Amasías, sacerdote de Betel.

8) Aplicación personal de la vida del profeta.
Me gusta mucho la idea de la profesión de Amós y su llamamiento al ministerio. En ocasiones pensamos que sólo personajes con cierta clase de “linaje” o “escuela” son quienes puede Dios utilizar para su servicio, pero Amós es el vivo ejemplo de lo contrario. Un profeta osado pero sencillo, que denuncia las injusticias sociales de una sociedad hastiada de comodidades y lujos pero ciega ante las injusticias y necesidades de los demás. Pareciera un cuadro exacto de varias sociedades contemporáneas. También me enseña que los religiosos en ocasiones están más interesados en su “status” que en la palabra que Dios envía a ellos por medio de otras personas.

. Abdías-La Tragedia del Odio Entre Hermanos
Nombre: significa "adorador de Jehová."
Fecha: probablemente los siglos octavo o sexto A.C.
Lugar de su ministerio: Judá.
División de su Libro:
I. Destrucción de Edom (vrs. 1-16).
II. Restauración de Israel (vrs. 17-21).
Versículo sobresaliente para memorizar: v. 17.

1. EL LLAMADO DEL PROFETA
Era medianoche en el desierto de Judá. A la tenue luz de las estrellas titilantes, una figura solitaria se distinguía apenas acurrucada junto a una colina. Amós, el pastor, estaba sumido en profunda meditación.
Mientras movía su capa hasta sus hombros para arroparse mejor y protegerse del helado cierzo nocturno, por la pantalla de su memoria desfilaban una tras otra una serie de imágenes. Su atención estaba concentrada en escenas indelebles e inolvidables.

a. Un Viaje a Beth-el. Hacía apenas unas cuantas semanas que Amós había partido de su aldea natal, Tecoa situada en la cumbre de un lomerío desde donde se divisaba el Mar Muerto. Sobre los lomos de sus asnos había atado las grandes pacas de lana, trasquilada de las ovejas que él pastoreaba; animales pequeños y feos, pero famosos por la excelente calidad de su lana.
Cuando todo estuvo dispuesto, Amós se había despedido de su familia. Dirigiéndose hacia el poniente, había tomado la vereda que llevaba hasta el camino principal entre Hebrón y el norte. Una hora más tarde, Amós y sus acémilas llegaban al camino principal y tomaban el rumbo de la Ciudad Santa. Como a las diez pasaron por la ciudad de David, Bethlehem, que se encontraba como diez kilómetros al norte de Tecoa. Ya era mediodía cuan¬do llegaron a las calles de Jerusalén, a dieciocho kilómetros de Tecoa. Se encontraban a la mitad del camino.
Caía la tarde cuando divisaron Beth-el, que Jacob llamara "casa de Dios," porque allí sintió la presencia divina cuando huía de su hermano Esaú. Actualmente, el rey Jeroboam había edificado en Beth-el un gran templo para adorar a un becerro de oro. No obstante, la idólatra población conservaba su nombre sagrado.
Amós pasó la noche al abrigo de las murallas de la ciudad, y se levantó antes de que despertara el día. De hecho, el sol lo sorprendió tratando ya con los compra¬dores en el mercado del pueblo. Siendo buen negociante, y honrado, pronto vendió su mercadería a buen precio y entonces volvió su atención a la ciudad.

b. El Pecado de la Ciudad. Las escenas que contemplaron sus ojos sacudieron las sensibilidades de su alma. Criado en el regazo de la naturaleza y acostumbrado al aire claro y limpio del desierto, el pastor de Tecoa se asombró ante los espectáculos y los ruidos de la civilización degenerada de la ciudad. Con un ojo penetrante y una percepción aguda, Amós abarcó toda la situación. La idolatría y su hermana gemela, la inmoralidad, controlaban la sociedad de Beth-el El lujo y el libertinaje eran la orden del día. Por todas partes vio Amós injusticia y opresión de los pobres, iniquidad y borrachera. Su alma retrocedió ante aquel espectáculo y resurgió con una reacción tremenda. Indudablemente que el cora¬zón de un Dios santo se henchiría de indignación al con¬templar a los pecadores de esta ciudad perdida. La justicia exigía un castigo, y los pasos del morador del desierto se encaminaron pesadamente hacia el hogar.
c. EL Llamado del Señor. Todas estas escenas des¬filaban vertiginosamente por la mente del pastor mien¬tras revivía las horas del viaje a Beth-el. La indignación y el temor se disputaban el dominio de su razón. Unas pocas horas antes había observado cómo Dios corría el velo de la noche sobre el firmamento y colocaba diez mil lentejuelas para indicar a sus hijos que los estaba vigilando. Pero ahora aun la brillantez había desaparecido. Un silencio profundo dominaba el desierto solitario. El sentido de pavor ante lo infinito se apoderó del espíritu de Amós. Las raíces mismas de su alma se cimbraron. Parecía como si Dios mismo fuera a hablar.
Repentinamente-sin aviso alguno-el silencio de la noche se rompió con un rugido ensordecedor. Un león merodeaba junto a las ovejas que Amós estaba vigilando. Probablemente estuviera matando a alguna ovejita, paralizada de terror. "¿Bramará el león en el monte sin hacer presa" (3:4).
Mientras el pastor se apresuraba a reavivar el fuego para ahuyentar al merodeador, tembló a pesar del calor sofocante. El rugido de un león a media noche estremece el corazón más valeroso. Pero no sólo el león bus¬caba presa en esa noche. El Dios de Israel se acercaba para castigar. Amós escuchó en su corazón el rugido del cielo. El aviso de lo alto había resonado en su alma.
He aquí la probable descripción que el profeta mis¬mo hace de su llamamiento en aquella noche a la vera de la colina, mientras meditaba en los pecados de Israel y en los juicios que inevitablemente seguirían: "Bra¬mando el león, ¿quién no temerá hablando el Señor Jehová, ¿quién no profetizará" (3:8). Fue un momento dramático en la historia de Israel.

2. LA PREDICACION DEL PROFETA
Los días y las semanas continuaron pasando-días y semanas de oír y de aprender-en la vida del nuevo pro¬feta. Una tarde lo encontramos de nuevo en Beth-el. Muy pocos reconocieron al mercader que había estado allí unos cuantos días antes. Esta vez no había venido a vender lana, sino a pregonar un aviso.
Amós buscó alguna prominencia segura desde donde fuera fácil verle y escucharle; observó a la gente por unos momentos, viendo cómo llegaba con sus ofrendas y sacri¬ficios para el becerro de oro erigido en los santuarios del rey. Súbitamente gritó con todas sus fuerzas: "Jehová bramará desde Sión y dará su voz desde Jerusalén" (1:2).
Un ciento de ojos asombrados se volvieron para ver¬lo, y un ciento de oídos atónitos le pusieron atención. El Vocerío se apagó por completo. ¿Quién era este fanático imbécil, este extraño rústico del desierto salvaje, este demagogo con su grito de guerra

a. Ayes Para los Vecinos de Israel. Habiendo captado la atención del auditorio, Amós procedió con astucia y rapidez, aprovechando su ventaja. Con mucho tacto con esa sabiduría divina que acompaña a la revelación de Dios-el profeta llevó a sus oyentes en un rápido viaje circular por las naciones vecinas antes de llegar a casa. "Así ha dicho Jehová: por tres pecados de Damasco y por el cuarto, no desviaré su castigo... (1:3-5). Ya nos parece escuchar a alguien exclamando: "¡Muy bien dicho! Eso es lo que se merecen." El profeta continúa: "Por tres pecados de Gaza, y por el cuarto, no desviaré su castigo..." (1:6-8). La multitud aplaude con mucho entusiasmo este ataque contra sus enemigos jurados-los filisteos. De la costa suroeste, el profeta se mueve hacia el norte, hacia Tiro, la antiquísima fortaleza fenicia (1:9-10). Y de nuevo oímos a alguien decir "¡Amén! Dáles duro." Habiendo divisado hacia el noreste, suroeste y noroeste, el profeta vuelve sus miradas hacia el sureste y de¬clara juicio contra Edom (1: 11-12). Todavía del lado oriental del Jordán, toca a Amón (1:13-15) y a Moab (2:1-3). La multitud se enardece de entusiasmo con la predicación de este desconocido. Pero luego el profeta se acerca. "Por tres pecados de Judá..." (2:4-5). Algunos vuelven a aplaudir, pero otros guardan silencio sintiéndose un poco incómodos. ¿En qué dirección seguirá el profeta

b. Ayes Sobre los Pecados de Israel. Amós respon¬de luego a su pregunta mental. "Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Israel, y por el cuarto, no desviaré su castigo..." (2:6-8). La muchedumbre oye con un silencio hosco, mientras Amós traza el negro cuadro de las transgresiones de Israel. El profeta es el abogado acusador en nombre de Dios. Las acusaciones: opresión del pobre, esclavitud, injusticia, inmoralidad, idolatría y embriaguez. Implacablemente, el predicador continúa. Dios destruyó a los amorreos y os dio sus tierras, mas vosotros habéis seguido sus pisadas de perdición. "Pues he aquí, yo os apretaré en vuestro lugar, como se aprieta el carro lleno de haces" (2:13). La sentencia de Dios estaba para caer sobre su pueblo desobediente, y no habría escape alguno (2:14-15).

3. EL PROFETA DE JUSTICIA
a. La Fealdad de la Injusticia. Amós es el gran profeta de la justicia. Su alma se rebela contra la codicia y la avaricia de los ricos. Mientras viven en sus lujosas mansiones de invierno, de verano y de marfil (3:15), oprimen a los pobres y quebrantan a los menesterosos (4:1). Amós describe con términos altamente figurati¬vos la avaricia extremada de ellos. En una de las hipérboles más expresivas de toda la literatura, indica que "codician hasta el polvo de la tierra que está sobre la cabeza de los desvalidos" (2:7, V.M.).
Cuando la ira se apoderó del alma del vidente, su mensaje tomó giros de ironía: "Id a Beth-el, y prevari-cad; en Gilgal aumentad la rebelión, y traed de mañana vuestros sacrificios, y vuestros diezmos cada tres años;. pues que así lo queréis, hijos de Israel, dice el Se¬ñor Jehová" (4:4-5). Como muchos otros individuos de todas las edades, creían que las observancias religiosas podrían tomar el lugar de una vida pura. El triste lamento de que "no os tornasteis a mí" ocurre nada menos que cinco veces en el capítulo cuatro (vrs. 6, 8, 9, 10, 11). En cada caso está precedido de un recordatorio de los castigos del Altísimo. El hambre, la sed, la destrucción de las cosechas, la peste y la guerra-todos estos fueron avisos del cielo. Pero la gente había tomado una actitud de insensatez y desprecio. Por tanto, Dios envía una última palabra de solemne advertencia: "Aparéjate para venir al encuentro de tu Dios, oh Israel" (4:12).

b. La Misericordia de Dios es Menospreciada. Pero la misericordia da sazón a la justicia, y una vez más la voz de Dios se vuelve súplica angustiosa. "Buscadme, y vi¬viréis" (5:4). No es demasiado tarde para el arrepentimiento.
Sin embargo, el pueblo se resintió del aviso. "Aborrecieron en la puerta al reprensor" (5:10). Dios torna a enviar otro recordatorio: "Porque sabido he vuestras muchas rebeliones, y vuestros grandes pecados" (5:12).
Entonces la gente-mal encaminada por conceptos halagadores de victorias nacionales-comenzó a inquirir sobre el día del Señor. "¡Ay de los que desean al día de Jehová! ¿Para qué queréis este día de Jehová Será de tinieblas, y no luz: como el que huye de delante del león, y se topa con el oso; o si entrare en casa y arrima¬re su mano a la pared y le muerde la culebra. ¿No será el día de Jehová tinieblas, y no luz; oscuridad, que no tiene resplandor" (5:18-20). Las expresiones usadas en este trozo traen a la memoria el refrán moderno sobre el que brinca de la sartén para caer en el fuego. Aquel pueblo no sabía lo que estaba pidiendo.
El cuadro trazado por Amós sobre el día de Jehová, concuerda con el que se encuentra en otros profetas menores. Es un día de oscuridad y destrucción. Es el día de castigo.

4. JUSTICIA ANTES QUE RITUAL
El corazón del mensaje de Amós se encuentra en 5:21-24: "Aborrecí, abominé vuestras solemnidades, y no me darán buen olor vuestras asambleas. Y si me ofreciereis holocaustos y vuestros presentes, no los recibiré; no miraré a los pacíficos de vuestros engordados. Quita de mí la multitud de tus cantares, que no escucharé las salmodias de tus instrumentos. Antes corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo." Lo que Dios quiere no es tanto religiosidad como rectitud. Ninguna cantidad de la primera puede tomar el lugar de la segunda. Amós comprendió con absoluta certeza que la religión consiste en una vida pura y no en ceremonias.
a. Predicción de la Cautividad. El profeta termina esta parte de su mensaje con un aviso claro de cauti¬vidad: "Haréos pues transportar más allá de Damasco, ha dicho Jehová, cuyo nombre es Dios de los ejércitos" (5:27). Era difícil que sus oyentes no comprendieran que se refería a Asiria, la nación que ya había debilitado a Si¬ria, y que constituía una amenaza a la seguridad de Israel.
Pero la gente perdía el tiempo en una languidez in¬diferente y descuidada. Por eso el profeta concentró su atención en la capital: "Ay de los reposados en Sión, y de los confiados en el monte de Samaria" (6:1). Omri, el padre de Acab, edificó Samaria en la cumbre de una colina, escogiendo un lugar muy propio para proteger y fortificar la ciudad. El y sus descendientes levantaron fuertes defensas, tanto así que más tarde los asirios tarda¬ron tres años en tomar la ciudad. Pero la gente se arru¬llaba a sí misma con un falso sentido de seguridad. Sus pecados causarían la destrucción de la capital israelita.

5. EL PECADO DE SAMARIA
Amós visitó a Samaria en uno de sus viajes anuales al norte para vender lana. Allí fue testigo del lujo y la comodidad que caracterizaban a los círculos elevados de la sociedad. El Reino del Norte, o de Israel, había alcanzado su gran período de poder, prosperidad y paz bajo Jeroboam II (787-747 A.C.). Esta "era de bienestar" nos ayuda a situar el libro de Amós alrededor de los años 760 ó 750, a mediados del siglo octavo A.C.
El espectáculo de Samaria provocó al profeta a denunciar severamente la situación: "Vosotros que dilatáis el día malo, y acercáis la silla de iniquidad; duermen en camas de marfil, y se extienden sobre sus lechos; y comen los corderos del rebaño y los becerros de en medio del engordadero; gorjean al son de la flauta... Be¬ben vino en tazones, y se ungen con los ungüentos más preciosos; y no se afligen por el quebrantamiento de Jo¬sé" (6:3-6). Reclinados en mullidos y suaves cojines, sobre costosos divanes, los israelitas comían y bebían al sonido de la música. Es una descripción típica de una sociedad amante del placer que cuadra a cualquier siglo.

6. CINCO VISIONES
a.
Una Plaga de Langostas.
Amós vio en su prime¬ra visión una plaga de langostas que devoraba todo lo verde (7:1-3). Esto significaba hambre-una de las des¬gracias más temidas en un país donde casi toda la gen¬te vivía al día. El profeta imploró misericordia y Dios retiró su amenaza de castigo.
b.
Un Fuego Devorador
. En la segunda visión, Amós vio un fuego destructor que amenazaba la tierra (7:4-6). De nuevo Dios escuchó el ruego del profeta y retiró su mano.
c.
Una Plomada de Albañil.
La tercera visión re¬veló a Dios con una plomada de albañil en su mano (7:7-9). En esta ocasión ninguna rogativa le hizo cambiar su propósito. Cuando Dios colocó su plomada de justi¬cia junto a la vida económica, religiosa, moral y social de Israel, el profeta reconoció con gran aflicción el resultado. La nación se encontraba fuera de nivel, tan inclinada, que su pronta caída y ruina eran evidentes. Interludio: Amós y Amasías.
En este punto se interrumpió súbitamente la predi¬cación del profeta. Amasías, el sacerdote de Beth-el, había estado escuchando con enojo creciente al predica¬dor rústico, pero implacable, del desierto de Judá. Las últimas palabras que escuchó demandaban que hiciera algo. El profeta estaba clamando: "Levantaréme con es¬pada sobre la casa de Jeroboam" (7:9).
Como representante del rey, Amasías no podía permitir que estas amenazas quedaran sin protesta. Después de enviar un mensajero a toda prisa para que llevara las nuevas a Jeroboam, el sacerdote enfrentóse al profeta. "Vidente, vete, y huye a tierra de Judá, y come allá tu pan, y profetiza allí: y no profetices más en Beth-el, por¬que es santuario del rey, y cabecera del reino" (7: 12-13).
Inmediatamente Amós negó la acusación de que fue¬ra un profeta asalariado, que predicara para ganarse el pan. "Entonces respondió Amós y dijo a Amasías: No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero, y cogedor de cabra higos: Y Jehová me tomó de tras el ganado, y dijo me Jehová: Ve, y profetiza a mi pueblo Israel" (7:14-15). Era un hombre llamado y comisiona¬do divinamente. Su ocupación no se debía a un capricho momentáneo. Dios lo había "tomado," se había apoderado de él y lo había arrojado al trabajo. Bien podía Amós decir, al igual que Pablo: "¡Ay de mí si no anun¬ciare el evangelio!"
La ocupación normal de este profeta era boyero es decir, uno que conduce los bueyes y cogedor de cabra, higos, o cosechador. Parte de su tarea era hendir, o pellizcar, los higos para hacer que maduraran más pronto. El menciona una clase inferior de higos que sólo los pobres comían.

d.
Un Canastillo de Fruta de Verano
. Después vi¬no una cuarta visión-un cesto lleno de fruta de verano (8: 1-3). En este pasaje encontramos un juego de pala¬bras hebreas que no es posible traducir. En hebreo, el vocablo para verano es muy semejante al término que significa fin. Y Dios está declarando: "Venido ha el fin sobre mi pueblo Israel; no le pasaré más." Así como la fruta de verano pronto se pudrirá en el cesto por causa del calor, la nación ha de perecer.
De nuevo el profeta denuncia vigorosamente las injusticias de los ricos. "Oíd esto, los que tragáis a los menesterosos, y arruináis los pobres de la tierra, diciendo: ¿Cuándo pasará el mes y venderemos el trigo; y la se¬mana, y abriremos los alfolíes del pan, y achicaremos la medida, y engrandeceremos el precio, y falsearemos el peso engañoso; para comprar los pobres por dinero y los necesitados por un par de zapatos, y venderemos las echaduras del trigo" (8:4-6). Estos eran hombres que ya tenían abundancia, pero que codiciosamente buscaban más. Aun profanaban los días santos, separados para la adoración; tan ansiosos así estaban de ganar un céntimo más si les era posible.
Dios anuncia que ellos perderán el derecho a la herencia espiritual debido a su pasión consumidora por las ganancias materiales. "He aquí vienen días, dice el Señor Jehová, en los cuales enviaré a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír palabra de Jehová" (8:11).

e. El Señor Sobre el Altar. La última visión del profeta revela al Señor de pie sobre el altar o junto a él (9:1). Aquel lugar, desecrado por la idolatría, se vuel¬ve un lugar de castigo. Dios advierte que ni un solo pe¬cador escapará de su ira. No importa a dónde huya uno, el Señor lo encontrará.
En seguida tenemos una figura gráfica del juicio de Dios. No es sólo para la destrucción de los malignos, sino también para la salvación de los justos. "Porque he aquí yo mandaré, y haré que la casa de Israel sea zaran¬deada entre todas las gentes, como se zarandea el gra¬no en un harnero, y no cae un granito en la tierra" (9:9). El proceso de cernir es un proceso de separar. Pero so¬lamente la paja se arrojará lejos. Todo el buen grano se almacenará cuidadosamente.
El libro de Amós se cierra con una nota de esperan¬za y promesa. Los últimos versículos trazan un incom-parable cuadro de paz y prosperidad. Dios restaurará a su pueblo de la cautividad y lo bendecirá en su tierra. La última promesa-que serán plantados ahí, y jamás desarraigados de nuevo-está cumpliéndose en nuestros días. En medio del caos y la confusión actuales, podemos refugiarnos en la seguridad de que los propósitos de Dios jamás son derrocados. Por muy negra que sea la noche del pecado, nos espera un glorioso amanecer mañana.

Desarrollo del libros de JOEL.
¡¡¡ No me cortiii...
!!!! de queeee
Me perdiiiiii...
¡¡¡Bueeeno
El Teeema!!!
=) Siga...
MASTER... yUPI.
...ESTOS SI QUE SON
!!!!HEROES¡¡¡¡
!!! Me voy
A Preparar...¡¡¡
¡¡¡ Se paso
pajarraco!!!
=) ...Callate
y Siga master!!!
...YA
VAMONOS..
!!! OYE PERO
ESTAI SEGURO...
=) siiiii
dALE NOMAS...
¡¡¡CONTINUAMOS CON LA...!!!
DESARROLLO DEL LIBRO.
1) Nacimiento, niñez y juventud. Ancestros y Padres.
Es muy poco lo que se conoce de Abdías con claridad. La tradición lo sitúa alrededor del 800 a.C. en el Reino del Sur en tiempos de Joram, pero hay opiniones que lo pudieran fechar incluso hasta el 312 a.C. Hay quienes, como Jerónimo, que lo identifican con el mayordomo del palacio de Acab, originario de Siquem, que escondió a los profetas de Jehová en 1ero. de Reyes 18; otros, basados en Pseudo-Epifanio y su “Vida de los Profetas”, lo identifican con el capitán de Ocozías (2do. de Reyes 1:13-15); la tradición talmúdica considera que fue un prosélito edomita (cosa poco probable, dicen otros, por su dura condena a Edom) descendiente de Elifaz, amigo de Job, y probablemente rico. La crítica y muchos comentaristas modernos, lo consideran un profeta de Judá probablemente vivo en el s. V a.C. Lo sombrío de este profeta incluso llega al punto de pensar en “Abdías” como un apelativo y no como nombre propio. Opina un comentarista francés: “no se sabe nada de Abdías, su familia, en la vida, lugar de nacimiento, forma de la muerte, son igualmente desconocidos para nosotros”.

2) Educación o Experiencia Formativa.
Se desconoce con certeza el origen, la educación o la experiencia formativa del profeta. Los 21 versículos que forman parte del libro están escritos con una belleza poética, que consideraría al autor como alguien culto y educado. Incluso hay quienes se atreven a pensar que Abdías es realmente un fragmento autoría de Jeremías. Al hacer referencia a “sabios” de Edom (v.8), quienes apoyan la teoría de Abdías como idumeo consideran que el autor era uno de aquellos “sabios” y letrados personajes de Edom. Hay quienes consideran (en la tradición judía) que Abdías recibió el “don profético” por el acto de esconder a los profetas de Jehová de la persecución de Acab (si uno se inclina por identificarlo de esa manera).

3) Llamamiento a trabajo específico.
El profeta Abdías fue llamado a emitir un severo juicio sobre Edom, quien históricamente ha escarnecido y molestado a la nación de Israel, además del juicio a todas las naciones por parte de Dios. Abdías habla repetidas veces que su mensaje es de origen divino. Habla también acerca de la restauración final que el pueblo de Dios verá. Se desconoce el llamamiento del profeta, salvo su propia indicación de la “visión” recibida de parte de Dios y su consecuente comunicación.

4) Servicio a Dios y efectos en otras personas.
Su servicio a Dios es el del profeta que recibe la visión y la expresa en profecía. Se desconoce cuál fue la reacción de las personas a quienes fue dirigida la profecía. Se desconoce también las relaciones que el personaje histórico tuvo con sus contemporáneos. Se puede presumir que el efecto en sus oyentes judíos fue de regocijo al saber el juicio de Dios sobre Edom.

5) Aspectos negativos y positivos de su vida.
Considero que un personaje del cual contamos con tan escasa información, es difícil de analizar en este sentido. Simplemente baste decir, como lo hacen algunos comentaristas, “su obra era más importante que el obrero, y por causa de la obra, el autor permitió que su personalidad se desvaneciera en el fondo.” Su aspecto positivo es el hecho de expresar la visión recibida por Dios para anunciar el juicio de forma clara y tajante. Probablemente su aspecto negativo es que no nos haya dejado registro de su época particular este “siervo de Jehová”.

6) Evaluación de su carácter y sus relaciones personales con otros.
Es evidente que no se puede establecer con certeza esto. Habría primero que decidirse por cuál de los personajes considerados como el “histórico Abdías” para poder hablar de su carácter. Por ejemplo, si se sigue la tradición rabínica que identifica a Abdías como aquél rico que escondió a los profetas de Jehová de manos de Acab, hablaríamos de una personalidad generosa, temerosa de Dios y dispuesta a arriesgar su propia integridad para salvaguardar a los siervos de Dios. Así haríamos con cada “propuesta” de “Abdías” sugerida por los eruditos. Sin embargo, por el tono de su profecía se proyecta una personalidad fuerte y viva; consiente de la obra de Dios en juicio final sobre sus adversarios. Se puede considerar un carácter inamovible en el justo juicio de Dios sobre los burladores del pueblo de Dios y sobre sus enemigos. Un hombre piadoso, patriota, espiritual y emocional.

7) Su muerte, lugar, manera y efectos.
No se conoce con certeza acerca de su muerte, lugar y maneras. Según alguna tradición judía, Abdías “descanso en paz”.

8) Aplicación personal de la vida del profeta.
De Abdías aprendo el denuedo de hablar conforme a la “visión” recibida de parte de Dios. Un “siervo de Jehová” es anónimo. Es lo que Dios quiere hablar lo que importa y no la fama o reconocimiento del profeta lo que cuenta. El mensaje de Abdías me recuerda cuidarme de escarnecer o burlarme de otras personas. No es algo agradable delante de los ojos de Dios. Quien pasa tribulación, aún por voluntad de Dios, no debe recibir nuestro escarnio, burla o crítica. Deberíamos más bien estar atentos a que ese juicio no venga más tarde sobre nosotros por hacer “leña del árbol caído”.

ABDÍAS.-
1. JACOB VERSUS ESAU
Se trata de un pleito familiar antiquísimo. Un plei¬to muy intenso y de gran repercusión.
La madre estaba para dar a luz a su primer hijo. Pero cuando sintió el movimiento de la vida en su vientre, gradualmente percibió la lucha de dos vidas. Cuan¬do oró sobre el asunto, se le informó que en su interior latían ya "dos gentes," "dos pueblos" (Génesis 25:23).
Y así fue. Rebeca fue madre de gemelos. Los dos muchachos, Esaú y Jacob, crecieron juntos. Pero desde el principio fue evidente que integraban dos personali¬dades enteramente distintas.

2. ISRAEL VERSUS EDOM
Los siglos pasaron y el nuevo pueblo de Israel se dirigía a la tierra prometida. Al llegar a la frontera de Edom, se envió una atenta súplica de parte de "tu hermano Israel," pidiendo salvoconducto para atravesar aquel país montañoso. La respuesta fue una negativa terminante, acompañada de una amenaza: "No pasarás por mi país, de otra manera saldré contra ti armado" (Números 20:18). De manera que los hebreos tuvieron que dar un largo rodeo por las fronteras de Edom.
Cuando llegaron los siglos de monarquía, Saúl guerreó contra los edomitas, y David los conquistó. Desde aquellos años la lucha había sido dura y prolongada.

3. EL ORGULLO DE EDOM
a. Petra, la Inconquistable
. El orgullo de Edom se debía principalmente a dos cosas: La primera era la po¬sición casi inexpugnable de su capital, Petra. Este era un nombre apropiado, pues que en griego petra significa roca. La ciudad se encontraba situada en el extremo de un valle largo y angosto, de manera que era casi impo¬sible capturarla.
b. Los Sabios de Edom
. Mencionamos anteriormen¬te que el orgullo de Edom tenía dos fuentes. La segunda era la gran fama que como sabios gozaban los descen¬dientes de Esaú. "¿No haré que perezcan en aquel día, dice Jehová, los sabios de Edom" (v. 8). Se mencionan específicamente "tus valientes, oh Temán." La ciudad de Temán era considerada como uno de los grandes cen¬tros de sabiduría en tiempos antiguos. Uno de los tres supuestos consoladores de Job era "Eliphaz Temanita." Indudablemente, algún sabio famoso de aquel día.
4. LA CRUELDAD DE EDOM CON ISRAEL
El orgullo de Edom condujo a la crueldad para con su hermano Israel. De esta manera llegamos a la médula del lamento de Abdías en los versículos 10 al 14: "La injuria de tu hermano Jacob te cubrirá de vergüenza, y serás talado para siempre."
a. Saqueadores Voraces. ¿Exactamente qué fue lo que hizo Edom "El día que estando tú delante, llevaban extraños cautivo su ejército, y los extraños entraban por sus puertas y echaban suertes sobre Jerusalén, tú tam¬bién eras como uno de ellos" (v. 11). El siguiente versículo expresa con mayor claridad esta actitud:
b. Traidores en. Tiempo de Necesidad. El verso ca¬torce registra una descripción mucho más vívida de las actividades de Edom. "Tampoco habías de haberte parado en las encrucijadas (o pasos en las montañas), pa¬ra matar los que de ellos escapasen; ni habías tú de ha¬ber entregado los que quedaban en el día de angustia."
5. EL MENSAJE PARA NUESTROS DIAS
¿Cuál es la lección de este libro para nosotros actual¬mente Una parte de la respuesta se encuentra en la descripción que Hebreos 12:16 anota sobre Esaú. Le llama "profano."
"Una persona profana es la que no tiene ideas espirituales, cuya vida es un materialismo absoluto."
Abdías habla en nombre de Dios asegurando que en fin de cuentas, el bien triunfará; que Dios humillará a los soberbios y ensalzará a los humildes. Es un men¬saje adecuado para todas las edades.
!!!Ya estamos
listo¡¡¡
!!! Para que estamos
listeylor ...Pajarraco¡¡¡
Esté se quiere
puro ir....
FARAÓN ,FARAÓN
....FARAÓN
!!!!YA VAMONOS ....CONTINUARA..?
JONAS
. Jonás-Salvación Para Todas las Naciones
Nombre: significa "paloma."
Hogar: Gath-hepher (II Reyes 14:25), en Galilea, seis kilómetros al norte de Nazaret.
Fecha: Durante el reinado de Jeroboam II, rey de Israel (787-747 A.C.).
Lugar de su ministerio: Nínive.
División de su Libro:
I. Jonás desobediente: huye de Dios (capítulo 1).
II. Jonás arrepentido: corre ha¬cia Dios (capítulo 2).
III. Jonás predicando: camina con Dios (capítulo 3).
IV. Jonás disgustado: se adelanta a Dios (capítulo 4).
Versículo sobresaliente para memorizar: 2:9.

!!!Pone atención
a la Materia .-
!!!Ey ¡¡¡
Hablame bonito
A este se lo comio
el Pez. Chaaa....

!!! CONTINUAMOS VALE...
DESARROLLO DEL LIBRO.
JONÁS “Paloma de Jehová”
1) Nacimiento, niñez y juventud. Ancestros y Padres.
Se tiene un alto grado de seguridad que Jonás el profeta, es el identificado en 2do. de Reyes 14:25, en tiempos de Jeroboam II (alrededor del 780 a.C.). Originario de Gat-hefer, ciudad zabulonita (la tradición rabínica señala que su madre era de Aser mientras su padre de Zabulón) en las cercanías de Nazaret. Hijo de Amitai. San Jerónimo sugiere la posibilidad que “Jonás” provenga de la raíz “Yanah” (“quejarse” o “llorar”) que explica la actitud del profeta en el capítulo 4 del libro que narra su historia. Según una antigua tradición mencionada por San Jerónimo, y que se encuentra en “Pseudo-Epifanio”, Jonás era el hijo de la viuda de Sarepta, cuya reanimación por el profeta Elías se narra en 1ero. de Reyes 17, pero esto sólo es suposición.

2) Educación o Experiencia Formativa.
Poco se sabe de la educación o experiencia formativa de Jonás. Si se sigue la línea de la tradición judía, según la cual, fue Jonás también el que ungió al rey Jehú por encargo del profeta Eliseo (2do. de Reyes 9:1), se puede asumir que estuvo en una comunidad profética inaugurada años antes por Elías y continuada por Eliseo. Podría suponerse entonces que su formación fue conforme a dicha escuela de profetas. Sin embargo, esto se basa en una línea de tradición judía.

3) Llamamiento a trabajo específico.
Se encuentra a Jonás, según la tradición, ya profetizando en tiempos de Jeroboam II. Ya que el libro de Jonás es sólo el recuento de su experiencia en Nínive, se contempla dentro de su llamamiento para la obra profética. Se desconoce a ciencia cierta si el profeta es también el autor del libro de Jonás, sin embargo, el relato muestra con claridad el encargo claro de parte de Dios de ir a Nínive a proclamar el arrepentimiento o sufrir la destrucción de manos de Dios.
El llamamiento de Jonás es específico a Nínive, capital del reino Asirio. Éste también incluye un tiempo preciso para el arrepentimiento. Esta fue la encomienda de parte de Dios para la “paloma”.

4) Servicio a Dios y efectos en otras personas.
Jonás resiste cumplir con la encomienda que Dios le da. Es necesaria una serie de peripecias marítimas para que el profeta decida proclamar arrepentimiento a la capital asiria. Su servicio a Dios se realiza no de la mejor forma, pero el efecto en las personas ninivitas es sorprendente. El temible pueblo asirio se arrepiente y Dios tiene misericordia de los moradores de Nínive. Aunque el servicio a Dios de parte del profeta se realiza incluso con una expresa molestia de Jonás, el efecto en Nínive es su salvación del inminente juicio de Dios. Nínive recibió con arrepentimiento el mensaje de Dios a través del “mal encarado” profeta Jonás.

5) Aspectos negativos y positivos de su vida.
Sin duda alguna uno de los aspectos negativos que más se enfatiza al hablar de la vida del profeta Jonás, es su negativa a la orden de Dios de proclamar arrepentimiento a la gente ninivita. Jonás tiene sus razones (probablemente nacionalistas y religiosas) por las cuales se opone con vehemencia al mandato de Jehová, lo que constituye probablemente la “gran mancha” de Jonás en su labor profética. Sin embargo, el cumplimiento de la obra habla bien del profeta. Jonás muestra el celo del profeta que desea el juicio sobre una nación idolatra más que la posible salvación que pueda obtener. Hablar “a la ligera” mal de Jonás, sería desconocer los motivos que lo enemistaban profundamente con sus rivales (y cruentos) asirios.

6) Evaluación de su carácter y sus relaciones personales con otros.
Algunos comentaristas señalan: “En cuanto a la personalidad de Jonás, para formarse de ella un concepto exacto ha de tenerse presente que Dios no se propone aquí ofrecernos un ejemplo de vida santa, ni de celo en la predicación, ni de sabiduría, como en Jeremías, Ezequiel o Daniel, sino, a la inversa, mostrarnos la lección de sus yerros.”
La conducta que muestra Jonás en el libro, no es precisamente la ideal del profeta: desobedece el mandato de Dios, clama a Él en su angustia de muerte, obedece finalmente pero llevando un mensaje escueto y pobre a la ciudad de Nínive, se molesta cuando Dios tiene misericordia de la gente ninivita e incluso muestra señales de rabia contra Dios por mostrar su favor para dicha gente.

7) Su muerte, lugar, manera y efectos.
Se desconoce el lugar de la muerte de Jonás. Según alguna tradición judía, dice que “murió en paz” y fue enterrado en “Kainán” (Pseudo-Epifanio)

8) Aplicación personal de la vida del profeta.
Como mensajeros de la Palabra de Dios, hemos de mostrar misericordia con los que Dios desea tener misericordia. Una aplicación personal puede ser quizá el guardar nuestro corazón del elitismo o de la “cerrazón religiosa” que algunas personas tienen con respecto a Dios. Dios muestra su favor a quien Él desea. ¿Quiénes somos nosotros para molestarnos o reclamar a Dios por tener misericordia aún de nuestros enemigos? Debemos limitarnos a hablar las palabras que Dios nos mande hablar, sin emitir juicios condenatorios en donde Dios desea mostrar su amor y su misericordia.

EL LIBRO DE JONAS
1. LA CIUDAD DE NINIVE
Allí estaba Nínive, extendida ante él con toda su majestuosa grandeza. Jonás contempló la ciudad con mezcla de asombro y enojo. Esta era su destinación divinamente señalada.
Diódoro, un historiador griego del primer siglo antes de Cristo, anotó el dato de que la circunferencia de Nínive era de como noventa kilómetros. Muy de acuerdo con la indicación de Jonás (3:3), de que Nínive era "ciudad sobremanera grande, de tres días de camino," es decir, alrededor de treinta kilómetros por día a pie.

. LAS PROTESTAS DEL PROFETA (capítulo 1)
Jonás fue enviado a este pueblo pagano, pero se resistió a cumplir su misión. Conocía el amor de Dios lo suficiente como para adivinar que el arrepentimiento de Nínive tendría como probable consecuencia el perdón de Jehová. Y no quería que esta metrópoli pagana fuera perdonada; quería que fuera destruida.
Porque-después de todo- ¿acaso no era Nínive el gran enemigo de la humanidad, el despiadado opresor del pueblo de Dios ¿Por qué habría de permitírsele continuar sus crueles conquistas
Y así, en lugar de iniciar la prolongada jornada hacia el norte y luego hacia el este, hasta Nínive, el rebelde profeta se dirigió hacia el poniente. Descendió a Joppe, el principal puerto marino israelita de aquel tiempo, y abordó un buque hacia Tarsis. Indudablemente que esta ciudad era Tartesus, en España, no lejos del estrecho de Gibraltar. Se dirigía hacia el extremo occidental del Mediterráneo, lo más lejos posible de "la presencia de Jehová" (1:3).
Aparentemente todo salía a pedir de boca. El profeta pagó su pasaje y descendió a su camarote () en los costados del navío (1:5). Pronto se quedó dormido-y roncando, como agrega la Versión Griega. Evidentemente roncaba tan fuerte que no escuchó el creciente bramido de la tormenta sobre la mar, ni el rechinido de la madera al ser azotada por las olas.
Pero pronto despertó de su sueño (el original emplea el mismo término hebreo para sueño profundo empleado en Génesis 2:21), y encontró sobre sí al capitán que lo zarandeaba y le gritaba al oído: "Levántate, y clama." Mas he aquí que el pobre Jonás huía para esconderse de Dios y no estaba de humor para orar.
La situación se volvió tan desesperada que los marinos dedujeron que indudablemente había "un Jonás a bordo" como diríamos ahora. De acuerdo con sus costumbres, echaron suertes para ver quién era el provocador de sus aflicciones, y de esta manera Jonás se mudó de una nave marina a un camarote submarino. Arrojado al mar enfurecido descubrió que Dios ya le tenía preparado un gran pez que le estaba esperando.

LAS ORACIONES DEL PROFETA (capítulo 2)
No se nos dice que Jonás haya orado en el buque aun por orden del capitán mismo. Pero ahora, con las olas sobre sí y su cabeza envuelta en algas marinas, imploró auxilio con desesperación. Cuando obtuvo respuesta a su oración y estuvo dispuesto a acatar la voz de Dios, el pez lo depositó sano y salvo sobre la playa.
Dios habló de nuevo y en esta ocasión el profeta obedeció. Aun en sus mejores momentos los hebreos eran muy malos marineros y Jonás no tenía deseo alguno de repetir sus hazañas en el mar. De manera que aunque de mala gana, se encaminó hacia Nínive.
Por fin lo encontramos sobre las márgenes del río Tigris. No quería avanzar, pero no se atrevía a retroceder. ¿Qué efecto tendría su predicación En todo caso, no le quedaba otra alternativa.

LA PREDICACION DEL PROFETA (capítulo 3)
Jonás se abrió paso hasta las orillas de la ciudad y empezó a gritar con todas las fuerzas de sus pulmones: "De aquí a cuarenta días Nínive será destruida" (3:4). Por tres días recorrió las calles y puso sobre aviso a los habitantes.
Y entonces sucedió exactamente lo que había temi¬do tanto. La gente se arrepintió-desde el rey en su tro-no hasta el último esclavo en la choza más apartada. Dios también se arrepintió de acuerdo con el cambio de los ninivitas, y la ciudad condenada a desaparecer se salvó.

LOS BERRINCHES DEL PROFETA (capítulo 4)
Eso puso a Jonás de un humor insoportable. Un día suplicó a Dios que lo rescatara de cierto sepulcro muy húmedo, pero ahora pedía morir. Después de censurar a Dios por su misericordia, expresa quejumbrosamente su dolor: "Ahora pues, oh Jehová, ruégote que me mates; porque mejor me es la muerte que la vida" (4:3).
El capítulo cuatro es una extraña mezcla de humo¬radas y sentimientos. Alguien ha dicho que indudable-mente Dios tiene un buen sentido de humor, o no hubiera hecho algunos de los animales tan extraños que vemos. Ciertamente, el Señor no está privado de una de las cualidades más saludables de la personalidad humana.
Jonás estaba portándose no como un varón maduro de Dios, sino como un niño consentido. En este capítulo lo vemos quejándose y haciendo berrinches, rencilloso y malvado. ¡Qué predicador! ¡Disgustado porque la gente se arrepentía cuando le oía predicar!
Dios lo trató como un padre sabio trata a un niño malhumorado. Le dijo: "¿Haces tú bien en enojarte tan¬to" (4:4); o como dice la Septuaginta: "¿Estás muy enojado" Quizá no debamos decir que Dios estaba bromeando con el pobre profeta, pero cuando menos estaba procurando avergonzarlo y hacerle ver cuán necias eran sus actitudes y acciones.

Todo lo que Dios recibió por respuesta fue un silencio completo. Jonás estaba portándose de acuerdo con todas las reglas. Estaba malhumorado al extremo y no se detenía en demostrarlo. En lugar de responder, se salió de la ciudad y construyó una choza pequeña. Luego se sentó bajo su sombra para ver qué acontecía a la ciudad. Entonces Dios decidió darle una buena lección allí mismo. Le dio una calabacera que aumentara la sombra y el fresco, pero luego la quitó. Y para acrecentar la incomodidad del profeta desató un viento oriental caliente desde el desierto cercano. Muy pronto Jonás se encontró otra vez con ganas de asistir a su propio funeral: "Mejor sería para mí la muerte que mi vida" (4:8).
Dios, entonces, aplicó la lección al profeta perverso. Jonás se había regocijado por la calabacera que aparecía para protegerle, y después había tenido compasión de sí mismo porque la mata se había secado. Ahora, pues, Dios pregunta: "Y ¿no tendré yo piedad de Nínive" (4:11).
Este es el versículo más importante de la profecía de Jonás. El vocablo lástima en el versículo 10, es la misma palabra empleada para piedad en el versículo 11. Pudiéramos traducirla como "tener cuidado de." El asunto que conmovía era que Jonás tenía más cuidado de una planta insignificante que de cientos de miles de almas en Nínive. Y el asunto es que una cantidad innumerable de supuestos cristianos cae diariamente en el mismo pecado.

LA INTERPRETACION DEL LIBRO
¿Cómo debemos interpretar este libro Algunos dicen: "No es más que otro cuento exagerado." Pero esa afirmación no sólo niega la inspiración divina de las Escrituras, sino que constituye un insulto tanto para la inteligencia de los judíos como para la de los cristianos, quienes han aceptado esta profecía como parte de su canon sagrado. De hecho, los judíos tienen este libro en muy alta estima y lo escogieron como el pasaje especial para leerse en el Día de la Expiación.
Los eruditos bíblicos han sostenido tres interpretaciones principales: la mítica, la alegórica y la histórica. ¿Cuál debemos escoger

a.
La Teoría Mítica
. El punto de vista mítico sos¬tiene que el libro de Jonás es puro cuento, el producto de alguna imaginación. Pero Raymond Calkins (en The Modern Message of the Minor Prophets, p. 168), ha se¬ñalado acertadamente que un escritor de historietas cor¬tas le hubiera dado a su cuento un final diferente. Y tampoco puede tomarse como un reflejo de los mitos paganos, como lo aseguran algunos.
b.
La Teoría Alegórica.
La interpretación alegórica encuentra simpatizadores entre los eruditos modernos, como George Adam Smith. De acuerdo con esta teoría, Jonás representa al pueblo de Israel, y el pez representa la cautividad babilónica. Dos escritores insignes recientes sobre los profetas-Raymond Calkins y John Paterson-ofrecen una buena presentación de este punto de vista. Obviamente, esta opinión tiene mucho en su favor. Pero George L. Robinson (The Twelve Minor Prophets, pp. 86 y ss.), ha señalado dos objeciones a esta interpretación. La primera es que ninguna otra alegoría del Antiguo Testamento tiene a un personaje histórico como su héroe. La segunda es la presencia del milagro, lo cual, según lo afirma Robinson, nunca se encuentra en las parábolas ni en las alegorías.
c.
La Teoría Histórica
. El tercer punto de vista es la interpretación histórica sostenida casi universalmente por judíos y cristianos hasta el siglo pasado. Robinson cita en favor de esta teoría la forma narrativa del libro; el testimonio de Tobías, III Macabeos, las Antigüedades de Josefo, y la actitud tan distinta hacia la profecía de Oseas que por algún tiempo se creyó ser una alegoría, pero que ahora prácticamente todos la interpretan como historia verídica.
(1) Jonás, su Lugar en la Historia.
Por supuesto que uno de los principales argumentos en defensa de la historicidad de Jonás es la referencia hecha a él en II Reyes 14:25. Los críticos admiten que en ver¬dad hubo un hombre llamado Jonás, que profetizó duran¬te el reinado de Jeroboam II rey de Israel (787-747 A.C.). Que descendió de Gath-hepher, en Galilea, como seis kilómetros al norte de Nazaret. Y se ha sugerido con propie¬dad que ningún escritor de años posteriores querría usar a Jonás como ejemplo de un fanatismo estrecho, si no tuviera bases históricas para trazar la imagen del profeta.

(2) Jonás, Mencionado por Jesucristo.
La mención que Cristo hizo de Jonás obtiene proporciones gigantescas en las consideraciones de los eruditos conservadores. El se refirió a la experiencia de Jonás en el pez como un símbolo de su propia muerte y resurrección. También mencionó la predicación de Jonás en Nínive en la misma conexión con la visita de la reina de Seba a Salomón. Ciertamente, este rey no fue tan só¬lo una alegoría.

b. Para Nosotros: Una Combinación. ¿Qué teoría, pues, hemos de aceptar nosotros Probablemente una combinación de las últimas dos. La historia de Jonás como historia, y también como una alegoría de lo que habría de suceder a la nación en los días infaustos de la cautividad babilónica.
Una de las razones que tenemos para incluir la interpretación alegórica, es la sorprendente semejanza entre las expresiones de la experiencia de Jonás, y las de Jeremías 51:34, 44- "Comióme, desmenuzóme Nabucodonosor rey de Babilonia... tragóme como dragón, hinchió su vientre." Y Dios responde: "Y visitaré a Bel en Babilonia, y sacará de su boca lo que ha tragado." En ambos libros se emplea el mismo término (bala) para tragar.

LOS MILAGROS EN JONAS
a. Un Gran Pez. Hay dos milagros en este libro que han causado mucha dificultad a los críticos. El primero es el del gran pez. Alguien ha comentado que "el monstruo marino se ha tragado no sólo a Jonás, sino también a los comentaristas." G. Campbell Morgan observa: "Los hombres han estado tan ocupados con las medidas tratando de encontrar las dimensiones del vientre del pez, que no parecen haber tenido tiempo para sondear las profundidades de la revelación divina."
Lo primero que debe decirse es que en el libro de Jonás no se menciona ninguna ballena. Lo que se dice es que "Jehová había prevenido un gran pez que tragase a Jonás" (2:1). En Mateo 12:40 se usa una expresión popular y se dice que este "gran pez" era una "ballena." A menudo se ha afirmado que los tiburones, los cuales son peces, han tragado a hombres enteros. Posiblemente el monstruo marino que se tragó a Jonás haya sido crea¬do especialmente para esa ocasión. Pero la explicación más natural para el vocabulario del pasaje es que Dios arregló la aparición de un gran monstruo marino en el momento apropiado.
Problema más difícil es el que presenta la supervivencia de Jonás adentro del pez. Y no se puede arrancar de la Biblia lo milagroso sin hacer pedazos todo el edificio de la revelación divina. Es parte integrante de la urdimbre y la textura de la Palabra de Dios. Como creyentes en la Biblia, no vacilamos en aceptar este milagro.

b.
Un Gran Avivamiento.
El segundo milagro que ha sido censurado es el de la conversión de Nínive. Muchos eruditos occidentales no han tomado en cuenta la naturaleza tan voluble de los orientales. Entre los pueblos primitivos la histeria en masa se induce fácilmente. Además, no carecen de significado los registros antiguos que describen un ayuno de cien días ordenado por los gobernadores de Nínive poco antes de su destrucción final en el año 612 A.C. Por supuesto que no podemos identificar este ayuno con el que se menciona en Jonás, pero provee un paralelo sorprendente realizado en un siglo posterior.
Muy común ha sido burlarse de la inclusión de animales en el decreto del rey sobre el ayuno. Pero de nuevo cerramos los ojos a las costumbres del oriente. Herodoto, el historiador griego, describe cómo los persas cortaron el pelo a sus caballos y a sus bestias de carga como parte del luto nacional por la muerte de un famoso general.
Cuán lejos están las palabras del gran erudito alemán C. H. Cornill, del modo burlón con que a menudo se considera a Jonás:
He leído el libro de Jonás cuando menos cien veces, y lo he de afirmar públicamente porque no me avergüenzo de mi debilidad, que no puedo ni siquiera tomar este libro maravilloso en mis manos, ni siquiera hablar de él, sin que las lágrimas fluyan a mis ojos y mi corazón lata más aprisa. Este libro aparentemente trivial es uno de los más profundos y grandiosos que jamás se hayan escrito, y he de decir a todos los que se acercan a él: "Quita tus zapatos de tus pies; porque el lugar que pisas suelo santo es."

EL VALOR DEL LIBRO
a. La Salvación es Internacional. Por encima de todas las discusiones sobre este libro, encontramos lecciones obvias. El mayor mensaje de esta historia profética es el deseo divino de salvar a todos los hombres. Jonás es un ejemplo de la actitud intolerante de muchos judíos hacia los gentiles. Según el Talmud, los gentiles eran "como el escupitajo que cae de la boca de un hombre." Esta actitud despreciativa ha tenido terribles repercusiones en tiempos modernos.
La salvación era sólo para los judíos. Los gentiles no estaban incluidos en el pacto de Dios con su pueblo. Para ellos no había esperanza. El libro de Jonás fue como el toque de una trompeta en contra de esta opinión nacionalista y estrecha.
George Adam Smith cuenta que una vez preguntó a un culto laico de la Iglesia Ortodoxa Griega por qué Dios había creado tantos mahometanos. La respuesta rápida y fervorosa fue: "¡Para llenar el infierno!" Esta actitud es muy semejante a la que el profeta demostró hacia los miles de habitantes de Nínive. El se hubiera regocijado al contemplar la ciudad y a todos sus habitantes, sepultados en ruinas.
De esta manera vemos que el libro de Jonás es uno de los libros misioneros más grandes de todos los tiempos. Junto con el pequeño libro de Ruth, demuestra que los gentiles pueden participar en el pacto de Dios. La salvación depende del arrepentimiento, no de la raza.

b. Otras Lecciones. Podríamos mencionar otras lecciones definidas de este libro. No es posible huir de la presencia de Dios. La desobediencia resulta muy costosa. Las amenazas de Dios son condicionales si nosotros cambiamos, El también cambiará. La senda de la desobediencia siempre conduce hacia abajo.
En este día de prejuicios raciales, religiosos y económicos, cuando la urgencia de las misiones extranjeras es crucial, haríamos bien en considerar de nuevo el mensaje del libro de Jonás. Dios tiene "otras ovejas."

MIQUEAS.-
. Miqueas-El Defensor de los Pobres
Nombre: "¿Quién como Jehová"
Hogar: Moreseth-Gath, o Morasti, como treinta kilóme¬tros al suroeste de Jerusalén.
Fecha: Alrededor de los años 740-700 A.C.(la misma épo¬ca de Isaías).
Lugar: El reino de Judá, o reino del Sur.
División del Libro:
I. Juicio (capítulos 1-3).
II. Consuelo (capítulos 4-5).
III. Reprensión y Promesa (capítulos 6-7)
Versículos sobresalientes para memorizar: 4:1-2; 5:2; 6:8.

Desarrollo del libro.
MIQUEAS “¿Quién es cómo Jehová?”
1) Nacimiento, niñez y juventud. Ancestros y Padres.
La fecha tradicional de nacimiento del profeta se sitúa alrededor del 800 a.C. (contemporáneo dicen algunos de Isaías) en una pequeña localidad llamada Moseret de Gat, ubicada a aproximados 40 kilómetros de la ciudad de Jerusalén. Se desconocen muchos detalles de su vida. “Pseudo-Epifanio” considera efrateo a Miqueas, pero esto no se puede asegurarse con certeza.

2) Educación o Experiencia Formativa.
Algunos comentaristas señalan que tuvo una vida de campo y no de ciudad. Esa fue su formación. Sin embargo, no hay evidencia sólida de si el profeta tuviera una educación o experiencia formativa cabal. Su hogar le proporcionó un carácter justo que aborrecía las injusticias cometidas en la ciudad.

3) Llamamiento a trabajo específico.
La tradición indica que profetizó en los días de Jotam, Acaz y Ezequías. Su ministerio, si se considera que profetizó durante todo el reinado de los 3 citados anteriormente, abarca cerca de sesenta años. Miqueas es llamado a señalar las condiciones morales que prevalecieron en su época, además de profetizar el advenimiento del Mesías. Muchos comentaristas apuntan que su mensaje fue dirigido al pueblo. Aunque su profecía mayoritariamente fue dirigida a Judá, también profetizó para Israel y su caída tiempo después en 722 a.C.

4) Servicio a Dios y efectos en otras personas.
Su servicio a Dios se pone de manifiesto al llevar a cabo su labor profética. Es significativa la forma en la que se relaciona con las otras personas para dar el mensaje de Dios. El andar descalzo y desnudo (1:8) muestra un vívido sentir al expresar su profecía. Un hombre sencillo, de campo, denunciando las injusticias de los moradores de Judá. Seguramente tuvo un fuerte impacto en las personas que le escucharon.

5) Aspectos negativos y positivos de su vida.
Miqueas al ser un hombre de campo y no de ciudad, no tenía, según algunos comentaristas, tendencia hacia los vicios e inmoralidades de la gente citadina de Judá. Algunos comentan que tenía una “fuerte predisposición natural en contra de sus vicios, sus atractivos, sus lujos, y lo indulgentes que eran los hombres para con ellos mismos.” Su espíritu ardía contra las injusticias hechas por estos hombres.

6) Evaluación de su carácter y sus relaciones personales con otros.
Miqueas se caracteriza, según los comentaristas, por un profundo nacionalismo y amor por sus compatriotas pobres. Poseedor de una alta ética, gran valor y fidelidad al hablar la palabra de Dios. Apasionado por la justicia social. Seguramente su profecía no fue bien aceptada como la de otros contemporáneos suyos, pues hablaba con sinceridad y denuedo de los terribles despojos hechos al desvalido. Sin embargo, en Miqueas se ve la personalidad fuerte de aquel que vive con la “gente del pueblo” y alza la voz por ellos.

7) Su muerte, lugar, manera y efectos.
Se desconoce con certeza el lugar de la muerte de Miqueas. Según alguna tradición judía, fue asesinado por Joram, hijo de Acab. Según algunos, Acab dio la orden de que lo arrojaran desde un precipicio (Pseudo-Epifanio). Según esta tradición, fue enterrado en “Morathi”, cerca del cementerio de “Enakim” o en “Chesil”, una ciudad al sur de Judá. Otra tradición refiere que “murió en paz” y fue enterrado en “Anikám”

8) Aplicación personal de la vida del profeta.
Miqueas nos invita a levantar la voz ante las injusticias sociales. A pesar de no ser de una familia gobernante o “importante” en el pueblo de Dios, Miqueas levanta de forma contundente su voz ante las injusticias cometidas. Así debemos hacerlo nosotros también. Creo que en ocasiones, el pueblo de Dios se encuentra en una vergonzosa apatía ante las cosas terribles que pasan en nuestras comunidades, cuando el llamado de Dios es también levantar la voz en denuncia de las tales.

MIQUEAS
EL LLAMAMIENTO DEL PROFETA
a.-Crepúsculo en la Tierra.
El sol se ponía sobre el Mediterráneo. Desde un punto elevado sobre una colina, como a trescientos metros sobre el nivel del mar y treinta kilómetros distante del mismo, Miqueas observaba los rayos de plata volverse amarillo oro y por último rojo vivo. En la quietud del atardecer algunas avecillas cantaban y volaban de aquí para allá. Era la hora de meditación del profeta, su cita con Dios a la puesta del sol.
A sus pies se extendía la ancha llanura entre la Shefelah y el mar, punteada con las ciudades del ene¬migo tradicional de Israel-los filisteos. En las cercanías se encontraba su villa natal, Moreseth-gath, o Morasti, que le daba su nombre de "Miqueas de Morasti." A su espalda, sobre colinas más elevadas, se hallaba la cueva de Adullam, donde David se había escondido de Saúl. Esa noche parecía como si las cañadas entre las colinas resonaran con los clamores de años idos.

Su mente lo llevó aún más allá, hasta la aldea de Bethlehem, encaramada sobre la altiplanicie de Judá a más de mil metros de altura sobre el nivel del mar. ¡La ciudad de David! ¡Oh, que Dios enviara otro libertador a su pueblo, otro rey que los gobernara en justicia! El enclenque y malvado Jotham tenía su corte asentada en esos días en el palacio del rey en Jerusalén, unos cuantos kilómetros al norte de Bethlehem. Indigno sucesor de su padre Uzzías, había descarriado a la nación por la idolatría y el pecado. ¿Cuánto tiempo pasaría antes de que la ira de Dios descendiese sobre aquel pueblo des-obediente Tristemente, el profeta volvió sus ojos al sol poniente.
Precisamente antes de que el globo de fuego se hun¬diera en las profundidades del océano para extinguirse por otra noche, una nube obscura se levantó del mar y cubrió el rostro del sol. Un temblor frío estremeció el paisaje cuando la nube ascendió más y más. La oscuridad se tendió silenciosa por colinas y valles, y la noche le siguió en sus talones. El día dejó caer sus instrumentos de ruido y desapareció.

b.
Crepúsculo de una Nación
. Sentado en medio de la oscuridad creciente, el profeta tembló poseído por un presagio que le infundía temor. Le pareció que en la quietud de la noche se escuchaban pasos que se acercaban. Y dentro de su alma resonaron con gran significado profético: "Porque he aquí, Jehová sale de su lugar, y descenderá, y hollará sobre las alturas de la tierra. Y debajo de él se derretirán los montes, y los valles se hendirán como la cera delante del fuego, como las aguas que corren por un precipicio" (1:3-4).
Pero, ¿por qué habría de visitarlos Dios "Todo esto por la rebelión de Jacob, y por los pecados de la casa de Israel" (1: 5).
¿En dónde caería primero el castigo de Dios El profeta no esperó mucho la respuesta: "Pondré pues a Samaria en majanos de heredad, en tierra de viñas; y derramará sus piedras por el valle, y descubriré sus fundamentos" (1:6).
Miqueas pertenecía al reino de Judá, o reino del Sur. Era una verdadera lástima que el castigo estuviera para caer pronto sobre Samaria, la capital del reino del Norte, o Israel. Pero, ¿qué de Jerusalén La respuesta fue: "Todavía no." El profeta contempló la inundación de la ira de Dios llegar hasta las murallas de Sión. "Llegó hasta la puerta de mi pueblo, hasta Jerusalén" (1:9). Pero ahí se detuvo. El castigo quedó detenido por aquel tiempo.
Y entonces, mientras pensaba en las ciudades y aldeas a sus alrededores, su mente inspirada encontró expresión en una serie de retruécanos. Moffat ha procurado reproducir en inglés el juego de palabras relacio¬nadas con los nombres de estos pueblos:

¡Derramad lágrimas en la Ciudad del Llanto (Gath),
Revolcaos en el polvo en la Ciudad del Polvo (Beth-leaphrah),
Encaminaos despojados a la Ciudad de la Feria (Saphir)!
Ciudad de la Agitación (Saanan), no te atrevas a agitarte,
................................
¡Apareja tus corceles y anda, oh Ciudad de los Caballos (Lachis),
Oh fuente del pecado de Sión!
¡Donde los crímenes de Israel se concentran!
Oh Sión, doncella, has de apartarte de
Moreseth de Gath;
y los reyes de Israel son siempre impedidos en la Ciudad del Impedimento (Achzib).

LA OPRESION DE LOS POBRES
De regreso en casa, la pluma del profeta se mojó en lava ardiente. "¡Ay de los que piensan iniquidad, y de los que fabrican el mal en sus camas! Cuando viene la mañana lo ponen por obra, porque tienen en su mano el poder. Y codiciaron las heredades, y robáronlas: y casas, y las tomaron: oprimieron al hombre y a su casa, al hombre y a su heredad" (2:1-2).
El interés primordial de Miqueas era el pueblo sencillo del campo, oprimido por los ricos. Criado en un ambiente humilde, alejado de la capital por las montañas, Miqueas observó lo que aconteció al pueblo común. Se transformó en "el profeta de los pobres." Cuando los ricos tenían que pagar fuertes impuestos al rey Jotham de Jerusalén, tan amante de lujo, pagaban las alcabalas apoderándose de las tierras de los campesinos pobres. El rey siguiente, Acaz, se vio en la necesidad de pagar tributos a Asiria, y llevar, además, una costosa guerra contra Siria y Efraín (734 A.C.). Los terratenientes avaros tuvieron buen cuidado de que los pobres llevaran el peso de estas cargas.
El corazón del profeta se rebeló iracundo en contra de todo esto. Le parecía que los codiciosos terratenientes no se detenían ante nada. "A las mujeres de mi pueblo echasteis fuera de las casas de sus delicias: a sus niños quitasteis mi perpetua alabanza" (2:9).

a. El Pecado de los Príncipes. De Jerusalén llegaron algunos informes que avivaron el fuego en el alma de Miqueas. El origen de muchos de los males prevalecientes se encontraba en la ciudad sagrada misma. "Y dije: Oid ahora, príncipes de Jacob, y cabezas de la casa de Israel: ¿No pertenecía a vosotros saber el derecho Que aborrecen lo bueno y aman lo malo, que les quitan su piel y su carne de sobre los huesos; que comen asimismo la carne de mi pueblo, y les desuellan su piel de sobre ellos, y les quebrantan sus huesos y los rompen, como para el caldero, y como carnes en olla" (3:1-3).
¡Palabras mayores estas! Para Miqueas, los gobernantes crueles, avaros y egoístas, eran caníbales. Arrancaban la piel al pueblo menesteroso; quitaban la carne que rodeaba los huesos y hacían pedazos los huesos para ponerlos en el cocido. Era una acusación cáustica, presentada en palabras que quemaban como fuego. En el alma del profeta resonaba el eco de la justicia santa de Dios.
¿Cuál sería la consecuencia "Entonces clamarán a Jehová y no les responderá; antes esconderá de ellos su rostro en aquel tiempo, por cuanto hicieron malvadas obras" (3:4). Ellos habían dado oídos sordos a los ruegos suplicantes de los pobres. Ahora Dios rehusaba escuchar sus clamores.

b. El Pecado de los Profetas. El heraldo de Dios volvió su atención de los príncipes a los profetas. "Así ha dicho Jehová acerca de los profetas que hacen errar a mi pueblo, que muerden con sus dientes, y claman, Paz, y el que no les diere qué coman, aplazan contra él batalla" (3:5). Aun los profetas se habían vuelto avaros y codiciosos. Puesto que predicaban por salario, se volvían salvajemente en contra de los que no les daban de comer. La nación se encontraba en mala situación cuando aquellos que debían hablar en nombre de Dios estaban interesados solamente en ellos mismos.
¿Cuál fue el veredicto de Dios Ni visión, ni luz, ni respuesta de parte del Altísimo (3:6-7). Los profetas falsos serían avergonzados y confundidos.
Eso no acontecía con Miqueas. "Yo empero estoy lleno de fuerza del espíritu de Jehová, y de juicio y de fortaleza, pero denunciar a Jacob su rebeldía, y a Israel su pecado" (3:8). Esta era la fuente de su ministerio profético: el poder del Espíritu de Dios.

c. El Pecado de los Sacerdotes. Los sacerdotes se unieron a los príncipes y a los profetas en esta cabalgata de crimen. "Sus cabezas juzgan por cohecho, y sus sacerdotes enseñan por precio, y sus profetas adivinan por dinero; y apóyandose en Jehová diciendo: ¿No está Jehová entre nosotros No vendrá mal sobre nosotros" (3:11).
Este era su peor crimen el pecado de presunción. Cometieron el error tan común de suponer que porque eran el pueblo escogido de Dios, nada malo podría sucederles. Era la misma clase de actitud que muchos miembros de iglesia sostienen hoy día.

SENTENCIA DE MUERTE
Estos hombres poseían una manera de pensar muy turbia. Miqueas vio claramente que un Dios justo castigaría inevitablemente el pecado. Jerusalén no era más inviolable que Samaria. La misma suerte de su hermana norteña esperaba a Judá por su testarudez, su obstinación y su desobediencia. La sentencia pronunciada sobre Jerusalén era notablemente similar a la de Samaria. "Por tanto, a causa de vosotros será Sión arada como campo, y Jerusalén será majanos, y el monte de la casa como cumbres de breñal" (3:12). Miqueas pronunció esta profecía más de cien años antes de su cumplimiento en el año 586 A.C., cuando Jerusalén fue destruida.
PROMESA DE RESTAURACION
Esta sentencia de asolamiento fue seguida inmediatamente por una promesa de restauración. En los primeros versículos del capítulo cuatro, Miqueas traza uno de los cuadros más brillantes de la gloria futura de Israel que puedan encontrarse en el Antiguo Testamento. Esto es lo que dice el versículo citado con tanta frecuencia: "Y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces: no alzará espada gente contra gente, ni más se ensayarán para la guerra" (4:3).
Y Miqueas no se limitó a predecir la devastación de Jerusalén, sino que señaló el lugar de la cautividad. A Babilonia irá Judá, y de Babilonia será rescatada (4:10).
Entonces aparece una de las grandes profecías mesiánicas del Antiguo Testamento la misma que los escribas le citaron a Herodes cuando Cristo Jesús nació: "Mas tú, Beth-lehem Ephrata, pequeña para ser en los millares de Judá, de t
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