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En fin, el ideal de la sociedad sin Estado ha dado origen a una verdadera y propia corriente de pensamiento politico y a varios movimientos correspondientes que desde finales del siglo XVIII hasta hoy no han dejado de alimentar el debate politico y realizar acciones de acuerdo con los ideales propugnados: el anarquismo. Llevando a sus últimas consecuencias el ideal de la liberación del hombre de toda forma de autoridad religiosa, política y económica, y viendo en es Estado el máximo instrumento de la opresión del hombre sobre el hombre, el anarquismo imagina una sociedad sin Estado ni leyes, basada en la espontánea y voluntaria cooperación de los individuos asociados, libres e iguales entre si.
la aspiración a una sociedad sin Estado de origen religioso, común a muchas sectas heréticas cristianas que predicando el regreso a las fuentes evangélicas, a una religión de la no violencia y de la fraternidad universal, rechazan la obediencia a las leyes del Estado, no le reconócelas dos funciones escenciales, la milicia y los tribunales; además de ello consideran que una comunidad que vida de acuerdo a los preceptos evangélicos no tenga necesidad de las instituciones políticas. En el extremo opuesto el ideal del fin de la sociedad política y de la clase política que abusivamente se beneficia de ella ha sido predicado por una concepción que hoy se llamaría tecnocracia del Estado, como la expuesta por Saint-Simon de acuerdo con el cual en la sociedad industrial en la que los protagonistas ya no son los guerreros y los juristas, sino los científicos y los productores, ya no habrá necesidad de la espada de Cesar.
La mas popular de las teorías que sostienen la practicabilidad e incluso el advenimiento necesario de una sociedad sin estado es la marxista o mejor dicho la Engelsiana, con base en un razonamiento que reducido a sus mínimos términos puede ser expuesto de la siguiente manera: el Estado nació de la División de la sociedad en clases contrapuestas como consecuencia de la división del trabajo, con el objeto de permitir el dominio de la clase que está arriba sobre la clase que está abajo; cuando después de la conquista del poder de parte de la clase universal (la dictadura del proletariado) caiga la sociedad dividida en clases, también se disipará la necesidad del Estado; el Estado se extinguirá, perecerá de muerte natural porque ya no sera necesario.
Dicho de otro modo; más allá del estado mínimo que se ha liberado primero del monopolio del poder ideológico, permitiendo el desarrollo de las más diversas creencias religiosas y opiniones políticas: luego, del monopolio del poder económico, permitiendo la posesión libre y la transmisión libre de los bienes; esta como último término de la emancipación del no-Estado frente al Estado, la sociedad sin Estado, que se ha liberado de la necesidad del poder coactivo. El ideal de la sociedad sin Estado es un ideal universalista.
MARVIN EDUADRO AGUILAR ARTIGA
Es bien conocida la tesis de Engels, según la cual el Estado, así como ha tenido un origen tendrá un final y que terminará cuando vengan por lo menos las causas que lo han producido.
Sin embargo es preciso antes que todo distinguir el problema del fin del Estado del problema de la crisis del Estado del que también se ha hablado en estos años.
Por crisis del Estado se entiende de parte de los escritores conservadores crisis del Estado democrático que ya no logra hacer frente a las demandas que provienen de la sociedad civil provocadas por el mismo.
¿Y si el Estado fuese un mal por añadidura no necesario?
La respuesta afirmativa a esta pregunta ha dado vida a las diversas teorías del fin de Estado. Conviene señalar que en todas estas teorías el Estado siempre es considerado como el detentador del monopolio de la fuerza y en consecuencia como la potencia que, única sobre un territorio determinado, tiene los medios para constreñir a los réprobos y recalcitrantes recurriendo en última instancia a la coerción. Así pues, fin del Estado quiere decir nacimiento de una sociedad que puede sobrevivir y prosperar sin necesidad de un aparato coercitivo.
GUADALUPE ADRIANA RODRIGUEZ DE ORELLANA
Por parte de los escritores o marxista que nos hablan de crisis del estado capitalista que ya no logra dominar el poder de los grandes grupos de interés en competencia entre sí.
Entonces crisis de Estado nos quiere decir que de una parte y de la otra crisis de un determinado tipo de estado, no terminación del estado y que nos da como prueba de ello i que esta ala orden del día el tema del contrato social a través del cual se debería dar vida a una nueva forma de estado tan diferente al Estado capitalista o del Estado de injusticia. Como del Estado socialista o Estado de libertad.
Una variante de la teoría del Estado mínimo, vecina de la teoría del fin del Estado, es la teoría anglosajona del guild-socialism que ha producido una verdadera y propia teoría del Estado pluralista, basado en la distinción entre descentralización funcional o de los grupos y descentralización territorial, y en la tesis de que el Estado deba restringir su función a la de coordinador supremo de los grupos funcionales, económicos y culturales. La Declaración de los derechos sociales de Georges Gurvitch (1944) puede ser considerada como un manifiesto del pluralismo jurídico y social, que tiene lejanos orígenes proudhonianos: el individuo no debe ser tomado en consideración como ente abstracto, sino como productos, consumidor, ciudadano; a toda actividad debe corresponder alguna asociación funcional y el Estado en cuanto ente suprafunciona debe tener tareas de coordinación, no de dominio.
El tema de fin del estado nos dice que está íntimamente vinculado a los juicios de valor positivo y negativo.
Entre las dos concepciones positiva y negativa, presupuesto necesario aunque no suficiente de la idea del fin del estado es la concepción negativa que nos da un juicio positivo del Estado, quien cree que Estado sea más bien el máximo bien una institución favorable al desarrollo de las facultades humanas, al progreso civil de una sociedad hasta formar el Estado universal haciendo una utopía de Estado universal teniendo tantos partidarios aquella que se refiere al fin del Estado.
Naturalmente a la concepción positiva del Estado corresponde una concepción negativa del Estado de la que se dan dos versiones principales que esfuerce refuerzan mutuamente la versión del Estado ferino de Lucrecio a Vico de una condición que se prolonga en el estado salvaje de los pueblos primitivos y la versión del estado de anarquía entendida hobbesiana mente cómo guerra de todos contra todos.
Las dos versiones difieren lo siguiente para la primera él no Estado es una fase superable y de hecho en muchas naciones era como superada de la decisión humana para la segunda es una condición en la que el hombre puede recaer como de hecho sucede cuando estalla la guerra civil.
ANDREA JUDITH AVALOS SANCHEZ
Cuando la sociedad civil, bajo forma de sociedad de libre mercado muestra la pretensión de restringir los poderes del Estado al mínimo indispensable, el Estado como mal necesario asume la figura del Estado mínimo, figura que se vuelve el denominador común de las mayores expresiones del pensamiento liberal. Para Adam Smith, el Estado debe limitarse a ver por la defensa externa y el orden interno, además de la ejecución de trabajos públicos. Nadie más incisivo que Thomas Paine manifestó la necesidad de la que nace la idea del Estado mínimo, Precisamente al inicio de Common Sense escribe: “La sociedad es producto de nuestras necesidades y el gobierno de nuestra maldad; la primera promueve nuestra felicidad positivamente uniendo nuestros actos, el segundo negativamente frenando nuestros vicios. Una ánima las relaciones, otro crea las distinciones: la primera protege, el segundo castiga. Bajo cualquier condición la sociedad es una bendición; el gobierno, aun en su forma mejor, no es más que un mal necesario, en su peor forma es insoportable”.
La concepción positiva del Estado tiene por autor ejemplar de acuerdo con una tradición consolidada en el bonum viviere de Aristóteles. Y culmina en la concepción racional del estado que va de Hobbes pasando por Spinoza y Rousseau, hasta Hegel: racional porque está denominada por la idea de que fuera del Estado subsiste el mundo de las pasiones desencadenadas o de los intereses antagonistas inconciliables, y que el hombre puede realizar su vida de ser racional únicamente bajo la protección del Estado.
GERSAN RICARDO PEREZ
DIEGO ALEJANDRO GUERRA RIVAS
Hobbes tiene una visión pesimista del hombre, que abandonado a si mismo es lobo de otro hombre; mas el Leviatán es el monstruo benéfico contrapuesto a Behemoth, el monstruo maléfico de la guerra civil.
Admitido el Estado como mal, pero necesario, ninguna de estas doctrinas desemboca en la idea de la terminación del Estado, es mejor el Estado que la anarquía. En la visión cristiana del mundo más allá, e incluso por encima, del Estado para un fin bueno y por tanto tiene necesidad de el aunque lo considere un instrumento imperfecto. La negatividad del Estado tiene solución en su subordinación a la Iglesia (mientras en la concepción realista del Estado, este no es rescatable más que en la potencia que es el fin último del príncipe).-
En la primera forma, característica del pensamiento cristiano primitivo, el Estado es necesario como Remediun peccati (remedio al pecado) porque la masa es malvada y debe ser mantenida a raya con el miedo (el miedo para Montesquieu será el principio del despotismo y para Robespierre, conjugado con la virtud , el principio del gobierno revolucionario) : “In gentibus príncipes, regesques electi sunt ut terrore suo populos a malo coencerent atque ad recte vivendum legibus subderent” ( En relación con las gentes, los príncipes y los reyes son instituidos para que el pueblo, por temor a ellos, quede disuadido del mal y se someta a las leyes para una vida justa).