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Tupã descendió a la tierra en un lugar descrito como un monte en la región de Areguá (Paraguay).
Desde este sitio creo todo sobre la tierra, incluyendo el océano, la flora y los animales. También colocó las estrellas en el firmamento.
Es una creencia guarani en que entidades espirituales animan y permiten manifestarse a todo tipo de cosas.
Todos ellos se conciben habitados por un espíritu dotado de ciertas fuerzas capaz de incrementarse o debilitarse, volverse benefactora o peligrosa.
El hombre mismo estaba poblado por dos, tres y hasta cuatro almas.
La acompañaba un alma animal que prácticamente “asaltaba” al sujeto en el momento de su nacimiento porque habia seres malignos.
Los guaraníes profesaban un singular culto al Sol. No construyeron altares ni monumentos.
No adoraban al Sol ni a Luna.
Admiraban sus valores útiles y sus bellezas.
Respetaban sus poderes de vida y muerte, demostrado en la energía del fuego y el silencio de la noche.
Es la ciencia que estudia el universo
La figura central en la mayoría de las leyendas guaraníes de la creación es Tupá , el dios supremo o dios del trueno. Con la ayuda de la diosa de la luna, Arasy.
Es un pueblo que habitan en las regiones de Paraguay, noreste de Argentina, Bolivia y Brazil.
Luego Tupã creó a la humanidad en una elaborada ceremonia en la que formó estatuillas de arcilla representado al hombre y a la mujer.
Luego de soplar la vida en estas formas humanas, los dejó con los espíritus del bien (Angatupyry) y del mal (Taú) y partió. La primera raza así creada serían los guaraníes, de quienes se originarían los demás pueblos.
Finalmente, Taú haciendo uso de artimañas vence a Angatupyry.
Taú a verse triunfador se lleva a Keraná.
Angatupyry entonces vuelve a tomar cartas en el asunto y hace de Taú el objeto de una terrible maldición.
Angatupyry condena a la pareja a parir monstruos.
Taú era un espíritu maléfico que se había enamorado de la doncella llamada Keraná, que tiene una belleza enorme.
Taú visita a Keraná por siete días consecutivos. En el último día, intenta raptar a la joven, por lo que Angatupyry (espíritu del bien) se ve obligado a intervenir para evitarlo.
Para ello se entabla en una lucha con Taú que dura siete días