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Historia del cabrero. En una pequeña provincia llamada Kaffa, un pastor Kaldi vio que sus cabras estaban imperactivas, observó que estaban comiendo unos frutos rojos. Él, curioso se acerco y los probó, también se sintió muy enérgico, al notar este cambio se dirigió donde el monje de su aldea con dichos frutos rojos, este asustado le dijo que eran malignos y los arrojo al fuego, al instante empezaron a sentir un aroma muy particular, al notar esto el monje los retiro del fuego y los llevo a un mortero, Los maceros hasta formar un polvo, su olor era cada vez mas intenso y agradable por lo cual decidió agregarle agua caliente y así se creo la primera taza de café.
De Etiopía fueron robados los granos de café, los llevaron a tostar a Yemen y Egipto.
Se Empezaron a crear las primeras cafeterías en el mundo musulmán. Los árabes creían que el café tenía poderes místicos y lo protegían evitando que se lo llevaran al occidente para que no lo pudieran cultivar, evitaban exportar granos fértiles.
Un peregrino Indio llamada Baba Budan viajaba a la meca y allí probo el delicioso café y quedo maravillado con sus poderes, decidió robarse 6 semillas fértiles con muchas dificultades logro llevarlas a las india donde fueron plantadas y cosechadas.
Los comerciantes venecianos fueron los que primero llevaron el café a Europa en 1615. Esa fue la época en que también aparecieron en Europa las otras dos grandes bebidas calientes: el chocolate caliente, que llevaron los españoles de las Américas a España en 1528; la otra el té, que se vendió por primera vez en Europa en 1610.
Muchos fueron los intentos que se hicieron para lograr llevarse algunos cafetos o granos fértiles, pero esa carrera la ganaron por fin los holandeses en 1616, que consiguieron llevarse algunos granos a Holanda, allí los cultivaron en invernaderos, los holandeses monopolizaron su comercialización convirtiéndose en un gran éxito mundial.
El primer establecimiento de café en Europa se abrió en Venecia en 1683, y fue el famosísimo Caffè Florián de la Plaza de San Marcos, que abrió sus puertas en 1720 y sigue aún hoy abierto al público.
Los holandeses empezaron también a cultivar café en Malabar, en la India y en 1699 llevaron alguno a Batavia, en Java, en lo que es ahora Indonesia. Unos cuantos años después, las colonias holandesas se habían convertido en la principal fuente de suministro de café a Europa.
Los holandeses cometieron un grave error y le regalaron una planta de café al Rey Luis XIV de Francia, haciendo que el Rey creara su propio invernadero el cual mantenía custodiado. (Era muy común en Europa los granos secos, pero los granos fértiles y las plantas eran raras y valiosas).
Cuando el café se empezó a cultivar por primera vez en las Américas, gracias a lo que es quizá el relato más fascinante y romántico de la historia del café. Gabriel Mathieu de Clieu era un oficial de la Marina francesa que estaba de servicio en la Martinica y que, en 1720, viajó a París con permiso. Con alguna ayuda y no poco encanto personal adquirió un cafeto que se llevó con él en el viaje por mar de vuelta, se lo había robado al rey Luis XIV de Francia. Lo llevo consigo a la isla de Martinica, pero en su recorrido tuvo un forcejeo con un tripulante del barco que la quería comprar, partiéndose parte de la planta que el trato de curar, luego un ataque de los piratas, una tormenta y una escasez de agua que al fin logro llevar la planta a tierra firme de la Isla Martinica.
El cafeto creció, en la primera cosecha se recolecto casi dos libras, 1726 se hizo la primera cosecha. La planta se adaptó tan bien en la isla, la semilla se distribuyó entre todos, los que dedicarían todo lo necesario al desarrollo de la planta. Con la segunda cosecha ya fue posible extender el cultivo que también estuvo lleno de curiosidades, ya que una tempestad arrasó las plantas de cacao de la isla, la principal fuente de ingresos de sus habitantes, y como consecuencia se probó el nuevo cultivo con éxito. En el año 1.777 había en la isla más de dieciocho millones de árboles cafetales lo que hizo que su cultivo se expandiera a las otras islas cercanas de Santo Domingo y Guadalupe.
El origen del café en Brasil comenzó en el Norte de Brasil, más concretamente en Belem, en el año 1727, traído de la Guayana Francesa, por el Sargento Francisco de Mello Palheta, a petición del Gobernador de Maranhao, que le envió a la Guayana francesa con esa misión, el cual seduciendo a una mujer, esta le regalo una pequeña planta del tan anhelado café, la cual sembraron y cultivaron en fortalezas, atesorándola como lo más preciado.
Los Británicos llevaron el café a Jamaica, donde hoy en día se cultiva el café más famoso y caro del mundo, en las Blue Mountains.
Los indicios históricos señalan que los jesuitas trajeron semillas del grano a la Nueva Granada hacia 1730, pero existen distintas versiones al respecto. La tradición dice que las semillas de café llegaron por el oriente del país, portadas por algún viajero desde las Guayanas y a través de Venezuela. Llega a la Orinoquia y a Popayan, donde se inician los primeros cultivos.
En la isla Martinica ya se encontraban más de 18 y 19 millones de cafetos. Había quedado establecido el modelo para un nuevo cultivo comercial que podía darse en el Nuevo Mundo.
Brasil se convierte en el imperio cafetero de mundo.
América Central y del Sur estaba en ruta hacia su destino cafetero. Esa fecha es también importante porque fue cuando se plantó café por primera vez en Hawái, que produce el único café estadounidense y uno de los mejores.
Esa recién descubierta “cultura cafetera” ha empezado a extenderse al resto del mundo. En los países que ya tenían gran tradición cafetera, como Italia, Alemania y los países escandinavos, añadió nuevos conversos a los placeres del buen café. Hoy es posible encontrar buen café en cualquier ciudad importante del mundo, desde Londres hasta Sydney y hasta Tokio; "mañana se tomará más café en todo el mundo y, lo que es más importante, un café mejor".
No es posible exagerar la importancia del café en la economía mundial. El café es uno de los productos primarios más valiosos, segundo en valor durante muchos años únicamente al petróleo como fuente de divisas para los países en desarrollo. El cultivo, procesamiento, comercio, transporte y comercialización del café proporciona empleo a millones de personas en todo el mundo. El café tiene una importancia crucial para la economía y la política de muchos países en desarrollo. Para muchos de los países menos adelantados del mundo, las exportaciones de café representan una parte sustancial de sus ingresos en divisas, en algunos casos más del 80%. El café es un producto básico que se comercia en los principales mercados de materias primas y de futuros, muy en especial en Londres y en Nueva York.